Artes
Teatro para hoy con La Oso: el conurbano en escena
Dos hermanas. La niñez en el Gran Buenos Aires, las fiestas de 15, la cumbia, los proyectos, los amores, los casamientos, la fascinación de una época. Los videos y las fotos de cada historia, en una escenografía de cajas sencilla y a la vez impactante. Todo cruzado por un femicidio, un ciclista alcohólico, un hippie y un colectivero.
Hoy a las 20 se presenta La Oso, una obra de Mariela Alejandra que logra reunir comedia, drama, su propia historia y la descripción del conurbano (las palabras y las cosas, la música, las relaciones y los sueños), en este unipersonal que habla sobre la máquina de asesinar mujeres, y sobre lo que significa el amor para sobrevivir. En MU Trinchera Boutique, Riobamba 143. Reservas por Alternativa Teatral
https://publico.alternativateatral.com/entradas92868-la-oso?o=14
Por María del Carmen Varela.

Los rostros infantiles ocupan la escena. Dos niñas vestidas con camperas deportivas color bordó sonríen desde una foto con vestigios de los 80 proyectada sobre cajas de cartón. Ellas son Sandra y Mariela o la Oso y la Anchorena, tal como las llamaba su madre, con buenas razones para argumentar cada apodo. Solo Mariela estará en el escenario para contarnos una historia sin ficción que ocurrió hace treinta años en Monte Chingolo, partido de Lanús. Dedicó ocho años a esta reconstrucción que narra el femicidio de su hermana Sandra ocurido en 1995. De ese entretejido de vivencias personales surgió La Oso, un biodrama en el que no faltan el humor y la ternura y en el que aborda la tragedia desde un interrogante: ¿Quién era Sandra?
Con una escenografía plena de creatividad que ensambla cajas de cartón acomodadas de acuerdo a la necesidad de la escena, Mariela construye un muro con las cajas para mostrarnos una proyección de fotos y videos donde aparece junto su hermana Sandra, cuya vida fue apagada cuando tenía apenas 18 años y una beba de un año y medio. Como sucede en la inmensa mayoría de los casos de femicidios, el asesino fue su pareja, que había pasado a ser ex hacía poco tiempo, cuando ella tomó la decisión de separarse. Al momento del femicidio de Sandra no existía esa figura legal, sino que la carátula solía ser la de homicidio agravado por el vínculo. Tampoco la pena era de prisión perpetua y el asesino recobraba la libertad al cabo de unos años de cárcel. “Cuando pasó lo de mi hermana yo tenía 20 años —cuenta Mariela— y todo se derrumbó. De los 20 a los 30 hice lo que pude, mi familia quedó arrasada y yo también. A los 30 me encontré con el teatro y se me abrió otro mundo. Me sentí más cerca de la niña que fui, a la jovencita que yo era, con ganas, con deseo, con fuerza, hasta que pasó lo que pasó”. Eduardo, pareja de Mariela y padre de su hijo Renzo, le recomendó en ese momento estudiar teatro con Pompeyo Audivert. “Ahí me empecé a rearmar. Fue muy transformador”. Luego siguió con Alejandro Catalán, Andrea Garrote y Ricardo Bartís. En 2017 hizo un taller de tres meses con la directora teatral y creadora del género biodrama Vivi Tellas y le dijo: “Quiero hacer algo con esto”. Así comenzó a darle forma al unipersonal.

Fue un camino difícil y “muy poderoso para mi vida”, asegura Mariela. Recolectó recuerdos, repasó anéctotas, investigó. “Recuperé la memoria de mi hermana, recuperé el vínculo. Treinta años después me encuentro haciendo el ejercicio de ser hermana de mi hermana”. Cuando estuviera lista la obra pensaba elegir actriz y finalmente se animó a ser ella quien subiera al escenario a contar la historia familiar. “No me atrevía a hacerlo. Era muy confuso para mí desde qué lugar una cuenta, desde qué lugar alguien se para y cuenta algo de la vida personal a los otros. Así que en un momento me di cuenta de que esta era una posibilidad de hacerme cargo de ese deseo y de animarme, que esto también era un regalo que mi hermana me hacía y un regalo mío hacia ella”. A lo largo de la obra iremos conociendo a Sandra, sabremos que era fan de Shakira y la veremos en fotos luciendo su vestido de 15. “¿Quiénes cuentan esa historia?”, se pregunta Mariela. “Los que sobreviven. Esta es la historia de unas niñas que crecen juntas en los años 80 en el conurbano bonaerense. Me gusta poder compartir con la gente un poco de eso. Yo viví los años 80 como una niña que miraba con fascinación. Esa época me marcó a fuego”.

Sandra era muy cariñosa, muy amiga de los abrazos, por eso su madre le decía la Oso y la Anchorena era el apodo elegido para Mariela: “Ay, cuántos humos que tenés, Anchorena, para ser de Monte Chingolo, me decía mi mamá. Claro, eran unas aspiraciones, unas pretensiones que no se correspondían con el mundo en que vivíamos”. Hasta el momento su madre no fue a ver la obra teatral, estrenada en abril en el teatro Poncho y desde julio en MU Trinchera Boutique. “Le voy contando algunas cosas y se va aflojando un poco. La mirada es muy amorosa con respecto a nosotras, a mi madre, que es una mujer que nos ha querido mucho. Una mujer que crió hijos en la adversidad, en la pobreza, en la ignorancia, pero con mucha capacidad amorosa. Yo le doy mucho mérito a mi mamá”.
Mariela hace un retrato contundente sobre el barrio que las vio nacer. El universo Monte Chingolo arrastra en su espiral una desmesura a la que no se le puede poner freno. “Estábamos en ese lugar tan marginal y pasaban cosas muy muy zarpadas. Aparecieron esos pibes de pelo largo, querían ser distintos, vivir de otra manera. Irrumpía lo nuevo. En el barrio estaban las familias más formales y estaba la vagancia, la juventud queriendo ir hacia otro lugar. En mi casa eso se habilitó, se festejaba. Todo se vivía con libertad. Me acuerdo de las razzias buscando a los pibes en la esquina y los devolvían con el pelo rapado. Me acuerdo de los pibes yendo a la farmacia, todas esas drogas que se buscaban ahí, las fiestas interminables, los fogones”. Su madre continúa viviendo en la misma casa; Mariela se fue y volvió varias veces y pasados los 30 ya no regresó a vivir sino a ir de visita.
Abrir la caja
El 9 de agosto se cumplieron tres décadas del femicidio de Sandra. Confiesa Mariela que, luego de la tragedia, creyó que la causa era que Sandra no estaba bautizada por iglesia. Estaba todo listo pero el padrino nunca llegó y se suspendió la ceremonia. También pensó que como ella había tomado teta hasta los 5 años y Sandra no, su hermana era la cachorrita más débil. “Las respuestas que fui encontrando para tratar de comprender lo que había pasado fueron cambiando también con las épocas. Fueron apareciendo palabras nuevas, como femicidio. Algo empezó a cambiar, lo que pertenecía a nuestro mundo privado, lo que callábamos porque no sabíamos cómo explicarlo empezó a resonar socialmente. Ya no estábamos solas”.
Al momento del femicidio de su madre, Yamila tenía un año y medio. ¿Quién era mi mamá?, se preguntó un día. “Esta obra establece una comunicación entre mi hermana y su hija. No la olvidamos y nos preguntamos ¿quién era Sandra?”.
Al momento de ser escrita esta nota, el número de femicidios en lo que va de este año asciende a 172. Cuando la revista llegue a las manos o a la pantalla del lector/a, muy probablemente sean más. La información puede chequearse en la web del Observatorio Lucía Pérez, que se actualiza día tras día: www.observatorioluciaperez.org. “Los femicidios siguen sucediendo, sin parar. Eso no cambió. La obra cuenta qué pasa en las familias, es una bomba que cae en la familia, es tremendo lo que pasa dentro del seno familiar cuando una mujer es asesinada. Es algo que sucedió hace 30 años y hoy tenemos el mismo dolor, la misma soledad, el mismo daño causado. Sigue pasando”.
Desde niña, Mariela se encerraba en su habitación para actuar, su modo de refugiarse en su imaginación y evadirse de una realidad que no era de su agrado. “Estábamos en ese barrio marginal, nunca había ido al teatro, entonces la referencia en cuanto a la actuación era la tele, donde no había nada que tuviera que ver con el mundo en el que vivíamos. Tenía culpa y vergüenza por tener una pretensión que no me correspondía”.
El teatro abrió una puerta. “Fue un lugar para indagar, para sacar todo afuera”. El proceso de armado de La Oso fue largo y complejo. Trabajó sobre la dramaturgia y la puesta con la actriz, dramaturga, docente y psicóloga Laura Nevole y con la dramaturga, directora y docente Paula Fanelli; y comparte la dirección con Jada Sirkin. En esos años de moldear la obra redescubrió a Sandra. “Mi hermana no era de ninguna manera esa chica débil que yo me había inventado. Era introvertida, pero no necesitaba estar agradando a los demás, como yo. Era una piba que estaba en su centro, conectada con ella misma y eso habla de su fortaleza. Me di cuenta de que ella estaba muy plantada en la vida. Dijo que no quería volver más con el tipo. Y el tipo quiso convencerla, mandó a otros y en un momento se dio cuenta que ella no iba a volver con él, de que realmente había decidido otra cosa y se la estaba bancando”.
Doce cajas de cartón forman parte de la versátil escenografía. Por momentos representan un muro, luego se abren en dos, más tarde quedan dispersas por el piso. La idea de que las cajas fueran cambiando su ubicación surgió de casualidad en pleno ensayo. “Un día se cayeron y nos dimos cuenta de que era hermoso eso que pasaba, que era poético, metafórico, tenía volumen. Ahí está el teatro haciendo su magia. Pasaron muchas cosas para llegar hasta esa instancia. En un momento me acuerdo que el muro era enorme, había muchos efectos especiales y cuando me encontré con Jada y nos pusimos a trabajar juntes nos liberamos de todo lo grandilocuente y fuimos a lo simple, a lo esencial. Ahí se terminó de armar una puesta que tenía que ver más con la historia, que viene del arroyo Las Perdices de Monte Chingolo, de la memoria y por eso lo de ir armando y desarmando”.
La Oso está muy lejos de caer en el golpe bajo o hacer foco en el sufrimiento, sino que Mariela apeló “al amor que nos permitió sobrevivir” y el hecho artístico consagra esa mirada de hermana que narra, que recuerda y abraza desde un vínculo potente y perdurable. “Es una obra amorosa, visceral, sin esnobismos. Estoy muy contenta de haberme animado a pararme frente a otrxs y desplegar esta historia. Yo quería reflejar mi mirada de niña, que la obra fuera un poco mágica. Siento que se parece mucho a lo que yo imaginaba”.
Artes
Entre la Pacha y las estrellas

Una canción inspirada en el desarraigo propone cantar y bailar en comunidad para espantar las penas. Otra canción como un haiku se convierte en ofrenda para celebrar el presente. Laura Zapata y Julia Molinari son dos artistas de la escena independiente que le ponen voz a las nuevas formas de expresar una época y conjugan su música con otrxs artistas para potenciar la magia de canto. Comunicarlo es el single que Laura dará a conocer el viernes 7 de agosto en plataformas digitales y el Acústico de Julia será el sábado 8 con canciones de su álbum debut y adelantos del próximo disco.
por María del Carmen Varela
Laura Zapata: Espantar el mal
El viernes 7 de agosto estará disponible en plataformas digitales Comunicarlo, el primer single de Pacha Urbana, el álbum de estudio de Big Mama Laboratorio –la propuesta musical de Laura Zapata con 15 años de trayectoria– y la participación de Kndelah, Uxia Hochstein, Jinetes del mal flash, con producción de Hernán Bruckner (Árbol). El disco invita a escuchar un universo donde el rap, el folclore y la música urbana se expresan desde el territorio: el barrio, el espacio de lucha y resistencia.
Este nuevo disco emerge como un Manifiesto. El Festival Pacha Urbana arrancó en MU Trinchera Boutique, el espacio cultural de Cooperativa lavaca, en septiembre de 2024 como una iniciativa para unir a diferentes artistas de la escena independiente, para honrar a la Madre Tierra y celebrar un ritual de despedida para el árbol que estaba en la vereda de MU y fue cortado por una motosierra del gobierno de la Ciudad. “Luego invitamos a otrxs artistas como Kndelah, Uxia Hochstein, Hernán Bruckner y Hernán Huguet y se empezó a armar un movimiento. Espero que seamos cada vez más”.
En mayo de este año, Laura presentó una obra teatral en el Centro Cultural Rojas, a la que llamó Sacha Warmi –mujer salvaje en idioma quechua– y “para esto tuve que remontar a mi infancia. Reconstruí el ranchito en el que vivía cuando tenía 3 ó 4 años y me acordé que había una mesa en el medio. La chapa del techo tenía varios agujeritos y cuando llovía se nos mojaba el rancho, pero cuando salía el sol caía una luz cenital y yo me ubicaba debajo y bailaba”. Compuso la música de “acha Warmi y cada escena de la obra tiene una canción que forma parte del álbum “Pacha Urbana”. Si bien Laura suele componer desde los ritmos urbanos, en esta oportunidad el folclore apareció en escena. “Yo vengo del palo urbano, porque soy del conurbano y el hip hop me abdujo. Mi familia es de Santiago del Estero, el folclore está en mi sangre y es inevitable que esto pase”.
Laura destaca que en el disco participan artistas de diferentes provincias. El single que se presentará oficialmente el próximo 7 de agosto habla del desarraigo: “Muchas personas de otras provincias buscan una oportunidad en las ciudades y eso genera una tristeza. El folclore habla mucho de eso. Mi papá era tucumano, mi mamá santiagueña. Comunicarlo dice: Voy a cantar, voy a bailar con vos…así se espanta el mal. Así invita a salir adelante en comunidad”.
Disponible el 7 de agosto a las 00:00 hs
Link: https://orcd.co/comunicarlo
@bigmamalaboratorio https://www.instagram.com/bigmamalaboratorio/
@laurazapataok https://www.instagram.com/laurazapataok/
@festivalpachaurbana https://www.instagram.com/festivalpachaurbana/
Julia Molinari: El viaje a las estrellas

«En estos momentos cada canción es para mí como un haiku, una manifestación de la fugacidad y a la vez de la eternidad del instante presente junto a otrxs»”. La cantante Julia Molinari se prepara para presentar su disco Flores en invierno y algunas canciones de su nuevo álbum Un tren a las estrellas. El encuentro musical y poético será el sábado 8 de agosto a las 20 hs en Lavalle Casabierta, Lavalle 3644, timbre 3, CABA.
Con un manojo de canciones propias, el disco fue producido y dirigido por Claudio Lafalce y cuenta con textos interpretados por la actriz Eleonora Wexler y las escritoras Paula Jimenez España, Alejandra Kamiya y Vanesa Guerra, quienes aportan sus voces para sumar calidad artística al entramado musical de Julia. También habrá proyección de imágenes del “Archivo Caminante” del artista visual Eduardo Molinari, hermano de la cantante, que dialoga con las temáticas de sus canciones. Este archivo visual en progreso fue fundado en 2001 por Eduardo y combina arte, historia y política.
Su disco debut Flores en invierno fue presentado en 2019 en MU Trinchera Boutique y luego llegó la pandemia. Julia asegura: “Ahora quiero volver a mostrarlo”. Durante estos años sus composiciones se fueron moldeando con el devenir propio y el circundante. Si bien canta desde pequeña, inció su carrera musical a los 50 años.
Con respecto a su nuevo disco, Un tren a las estrellas, del cual ofrecerá un adelanto el próximo 8 de agosto, Julia cuenta: “Cita una poesía de Zito Lema y el tren a las estrellas es el mundo por el que nosotrxs luchamos, ese mundo mejor, utópico por eso aparecen Norita, Vicente, el Indio, tanta gente admirable que deja huella y personas de mi propia vida”. Militante LGBTQ+ y artista autogestiva, propone un show musical, poético y visual que resalta la sensibilidad de su arte.
Sábado 8 de agosto, 20 hs
Lavalle Casabierta, Lavalle 3644, timbre 3
Entradas por Alternativa Teatral
Artes
El misterio de hacer cine

En tiempos de desfinanciación del INCAA y nulo apoyo al cine independiente, se estrena este jueves en el Gaumont de Buenos Aires Sí, cambio, una película hecha por gente joven (sub-30) a mucho pulmón y mucho corazón: seis días de rodaje y el impulso de no resignarse a no hacer nada. Es la historia de una detective a la que se le enreda todo, mezclando policial con comedia. Dirigido por Juan Morgenfeld, este trabajo (como tantos otros que logran sobreponerse a la motosierra) implica la posibilidad de ver algo de lo nuevo del cine argentino y apoyar así a que siga existiendo una actividad que resiste a que le pongan el clásico «the end».
Por María del Carmen Varela
¿Qué pasa cuando parece que no pasa nada? Carla maneja su auto y en ese viaje en cuatro ruedas sobre el cemento liso y gris como la rutina, pasa de todo. Un trabajo que aparenta ser mecánico es el puntapié para el misterio, la ciudad con el tedio a cuestas y cada tanto, la sorpresa al acecho. Una detective privada y la materia prima que guía sus pasos y condimenta las horas: la curiosidad. Sí, cambio propone sumergirse en una historia hecha de momentos y acompañar a Carla en la gran aventura que ni siquiera sospecha. Con un título ambiguo que se relaciona con la trama laboral de la protagonista y con las infinitas posibilidades de transmutación personal, la película fusiona géneros cinematográficos y busca su lugar en la escena local independiente.

El film –ópera prima de Juan Morgenfeld– será estrenado el próximo jueves 23 de julio en el cine Gaumont. Ya participó de la Competencia Oficial Vanguardia y Género del Bafici y obtuvo dos menciones por dirección y actuación. Morgenfeld, de 30 años, estudió Artes Visuales en la Universidad de las Artes, es guionista, productor y flamante director de la película y fanático del cine policial y de las comedias. “Hice una mezcla de ambos géneros, aunque la película es una comedia protagonizada por una detective. Me pareció un oficio muy atractivo”.
Todo surgió de una imagen disparadora que se instaló en su cabeza: “Una detective privada haciendo tiempo en su auto como si fuera un tiempo muerto en su jornada laboral frente al edificio de un presunto sospechoso al cual tiene que investigar”. Apodada por su jefe como “Santonja” para proteger su identidad, Carla –protagonizada por Tamara Leschner, actriz, música, ingeniera en alimentos y directora de Te amo, Antoño– tiene la misión de seguir a sol y a sombra a un desconocido y en su tiempo libre visita a amigas como Laura, amante de la tecnología y dependiente de Alexa, asistente de IA que no siempre cumple con sus expectativas. Durante el trajín laboral se topa con Alicia, una joven que se gana su confianza a fuerza de insistir y por su carácter perseverante obtiene información valiosa para la detective.

Una madre adicta a los temas esotéricos, una amiga que se siente protegida por los fuertes brazos de su novio boxeador y una primera cita en un bar entre dos personas que hablan pero no se escuchan, son algunas de las escenas que explican la categoría “comedia”.
Con apenas dos carillas del guion escritas, Juan llamó a Tamara Leschner y a María Villar para proponerles actuar en el largometraje. Les contó la idea y ambas aceptaron. Ya había trabajado con ellas mientras era productor de Buenas noches, de Matías Ulansky y luego Tamara actuó en Polvo de ladrillo, corto escrito y dirigido por Juan. “La elección del elenco se fue dando de manera muy natural y orgánica porque con la mayoría ya habíamos trabajado. El elenco está formado por una mezcla de actores y no actores y a todos los conocía”. El jefe es interpretado por el actor Horacio Marassi (Historias extraordinarias, Hombre mirando al sudeste, Plata quemada, entre otras) y el encargado del bar es Fabián Arenillas (El hijo de la novia, El nido vacío, El misterio de la felicidad). La dirección de fotografía es de Gonzalo Zilberman, la edición de Lucio Giménez, el diseño de are de Camila Galliani y el sonido y la música están a cargo de Federico Zampieri.
En 6 días
El rodaje de Sí, cambio duró seis jornadas, “algo atípico para lo que son los tiempos del cine y más para ser un largometraje”, reconoce Juan. No tuvieron financiación ni subsidios, es una película independiente que logró concretarse con poco dinero, por eso los tiempos de filmación tenían que reducirse al mínimo posible. “Contamos con un equipo tanto delante como detrás de cámara que se comprometió al máximo en esa semana. Personas a las que les gusta mucho el cine igual que a mí, se sumaron a esta aventura y permitieron que el proyecto se pueda hacer. Sin ellos hubiera sido imposible, las condiciones no eran las mejores, pero tratamos de que dentro de lo poco que teníamos sea lo más confortable posible. Hubo muy buena organización, muy buena logística”. Entre elenco y equipo técnico trabajaron 26 personas, lo que muestra el potencial del oficio cinematográfico si pudiera multiplicarse.
¿Cómo hacer cine con este panorama? Juan: “El contexto no ayuda para nada. No queda otra que seguir. Hacer cine es lo que más nos gusta y es una pulsión muy fuerte. Se vuelven muy importantes las formas. Yo escribí el guion pensando en la producción y la filmación, sabiendo que la iba a financiar con muy poca plata. No es que escribís sobre un ideal y después tenés que pasar mucho tiempo consiguiendo recursos para cumplir con los caprichos del guion. En este caso, es a la inversa de las películas tradicionales o los tanques industriales con gran presupuesto. Acá se escribe con los ingredientes que tenemos a mano. Hacer cine independiente en estos tiempos va por ahí, es la única manera para seguir produciendo en un contexto tan desfavorable para tanta gente y también para los que intentamos hacer películas”.

Sobre la participación en la edición 27 del Bafici en el mes de abril: “Yo casi ni tenía pensado mandarla y terminó quedando. Yo solo quería hacer la película, todo lo que vino después es un regalo”. Después de las proyecciones en el marco del Festival en Cinépolis Houssey y en la sala Cacodelphia, la próxima escala será en el cine Gaumont. “Me interesa mucho la llegada al público, al espectador que está fuera del nicho del cine. La película toca temas actuales sobre la época que nos toca vivir entonces uno tiene el deseo y la ilusión de que el espectador empatice con la protagonista y se identifique con algunas cuestiones. Estamos muy contentos con lo que pasó en el Festival y con este estreno del 23 de julio”.
Cine Gaumont, Av. Rivadavia 1635, CABA
Estreno: jueves 23 de julio, 21.30 hs
Cine
¿Quién le debe a quién? Un film que sigue el rastro del oro, del Virreinato a Caputo

La historia del despojo planificado de las riquezas sudamericanas por parte de la ambición europea llega a la pantalla grande: se estrena el documental Patria o Colonia, dirigido por Juan Pablo Lepore y protagonizado por Rafael Klejzer. Un film que recorre en una hora y veinte minutos los últimos 200 años de saqueo sistemático que van desde el robo del oro del Virreinato del Río de la Plata hasta el envío de las reservas de lingotes del Banco Central. Todo fue a parar a Londres y la investigación pone el foco en el interrogante: ¿Y si en lugar de ser deudores en realidad somos acreedores? Se presentará los jueves 7, 14 y 21 de mayo a las 19 hs en MU Trinchera Boutique.
“En 1806 una expedición británica no autorizada saqueó el tesoro del Virreinato. Ese oro viajó a Londres, se desfiló como trofeo, se depositó en el Banco de Inglaterra y allí empezó una mentira de dos siglos. Nos hicieron creer que la deuda era nuestra, pero… ¿Y si la deuda la tienen ellos con nosotros?”. Así arranca el tráiler del documental Patria o Colonia. Siguiendo el rastro del oro, resultado de una investigación que empieza en el siglo XIX, llega al presente y propone repensar la legitimidad histórica de una deuda que parece ser una fake.
El documental realiza un recorrido de los últimos 200 años y pone el acento en el patrón de saqueo económico que marcó la relación entre Argentina y el poder económico británico. El hecho que da el puntapié inicial es el robo del tesoro del Virreinato del Río de la Plata en 1806 por parte de una expedición británica que lo depositó en Londres. Este saqueo fundacional y documentado es el primero de un largo mecanismo de despojo, como la usurpación de las Islas Malvinas, el Pacto Roca Runciman, la batalla de Vuelta de Obligado y lo sucedido hace casi dos años en el marco del actual gobierno: el envío de trece toneladas de lingotes de oro del Banco Central como «garantía» para un préstamo bancario y para generar intereses, según explicó el ministro de economía Luis Caputo para argumentar esta insólita medida.
“Es una investigación urgente, una película que desafía la narrativa de la deuda y propone un giro sobre la relación entre Argentina y el poder financiero británico reclamando una justicia histórica pendiente”, dice Juan Pablo Lepore, guionista y director de Patria o colonia.
Lepore fue también guionista y director de Sin patrón, una revolución permanente, La jugada del Peón, el agronegocio letal, Olvídalos y volverán por más, megaminería y neoliberalismo y Empresa Nacional de Alimentos, entre otras.
Quien estuvo a cargo de la tarea de investigación y vemos en la película seguir los rastros de este largo proceso es Rafael Klejzer, referente del Movimiento Popular La Dignidad: “No somos cualquier pueblo: echamos a los Ingleses en 1806 y 1807, luchamos por la liberación, con San Martín y Bolívar a la cabeza, de los territorios de América Latina y vencimos. Somos el pueblo del Cordobazo, el que enfrentó a la dictadura cívico-militar, el que combatió en Malvinas, el que se organizó en el 2001, el que rechazó el ALCA e imaginó una Patria Grande. Entonces ¿qué nos pasa ahora?”.
Klezker y Leopore aclaran que el documental no es una lección de historia sino que busca poder investigar e intervenir en el presente, bajo la siguiente idea: «Propone una tesis que cuestiona la ortodoxia económica instalada. Argentina no sería deudora sino acreedora de una deuda histórica y humana”.
Una oportunidad para revisar la historia y poner patas para arriba las certezas instaladas a largo plazo.
¿Quién le debe a quién?
Entradas por Alternativa Teatral, haciendo clic acá.
- MU TRINCHERA BOUTIQUE
Riobamba 143 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Web: https://lavaca.org/trinchera/
Entrada: $ 4.000,00 – Jueves – 19:00 hs – Del 07/05/2026 al 28/05/2026
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