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Esta no es una nota sobre Bitcoin

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Diego Gutiérrez Zaldivar, fundador de Bitcoin Argentina. Preguntamos a quienes saben cuál era el especialista del tema en Argentina y fuimos a entrevistarlo en su casa de Palermo. Explicó cómo funciona, cuándo nació, por qué es tan volátil el precio y qué conviene tener en cuenta para apostar a esa criptomoneda. Luego, en un nuevo round de preguntas y respuestas fue más allá: el sentido político y filosófico que sostiene al Bitcoin. Finalmente, cuando ya creíamos que habíamos entendido todo, nos dimos cuenta de que lo que teníamos que aprender era otra lección: lo que significa hacer periodismo en estos tiempos extraños. Por Claudia Acuña.

Foto: Lina M. Etchesuri

Hay algo raro. Es cierto que habitamos el único país del mundo que vivió 22 días sin moneda. Fue en diciembre de 2001, lo cual significa que hay mucha gente que supo cómo comer, viajar y tomar un cafecito sin usar billetes. 

Aquí, una.

Aquellos fueron días tremendos, intensos, dolorosos, pero muy didácticos. Aprendimos, por ejemplo, que el banco dónde tenés tu caja de ahorro no es en realidad el Francés o el HCBC, sino una franquicia local, como la de McDonald’s o Starbucks: diferentes SRL –es decir, Sociedades de Responsabilidad Limitada: atenti con la última palabra de esa sigla– que alquilan un mismo decorado, logo y promo. Y cuando todo falla, andá a cantarle al marketing. 

Quienes sobrevivimos a ese Titanic comandado por el capitán Domingo Ni Olvido ni Perdón Cavallo tenemos una sensibilidad especial, con suerte un don y con fatalidad, un trauma, que se activa cada vez que escuchamos ciertas palabras. Es lo que me está pasando ahora mismo cuando Diego Gutiérrez Zalvídar dice: “Lo que Bitcoin trae al mundo es una infraestructura financiera sin intermediación”.

Instintivamente me llevo las manos a los bolsillos.

Para tranquilizarme, completa: “Otra hubiera sido la Historia si en 2001 hubiésemos tenido esta herramienta”.

Ok.

Quizá mi inquietud sea justificada. 

Estamos otra vez ante un cambio fenomenal.

Según alcanzo a comprender es como si del encierro que justificó la pandemia hubiésemos salido expulsados a un mundo que nos invita a apostar lo que queda –a quienes algo les queda, claro– en términos y condiciones absolutamente extraños, que las criaturas humanas contemplamos como las liebres a la luz.

No soy liebre, lamentablemente, así que en lugar de correr concentro mi atención en la sonrisa de Gutiérrez Zaldivar, a quien todos los medios presentan como uno de los pioneros del desarrollo de la web criolla y fundador de Bitcoin Argentina. Saboreo el té en hebras, chino, que nos convida en el patio de su casa de Palermo, todavía a desacomodada, dice, porque se mudó hace poco, tras su divorcio. 

Hace poco también el nombre de Gutiérrez Zaldivar fue destacado en una nota de la revista Forbes, edición americana (no confundir con la criolla, autora del meme que consagró como mejor CEO al ex jefe de gabinete macrista, Marcos Peña) para destacar la noticia digital del año: la red social Taringa! será la primera en pagarle a los usuarios los contenidos que generan. 

En Bitcoin, por supuesto.

Esa trompada a la mandíbula de Zuckerberg la dio el hombre que ahora, sonriente, me pregunta: 

¿Otro té?

EL PEOR AÑO, EL MEJOR

Gutiérrez Zaldivar no es el único, por cierto, pero sí el argentino que llegó más lejos en esta nueva escenografía que creó la pandemia hasta configurar una postal no sé si nueva, pero sin duda desconcertante. Un síntoma: es optimista. “Durante el año 2020 adelantamos diez años”.

¿Por qué del peor año salimos mejor?

Porque empujó a la digitalización de las relaciones y de las comunicaciones de una manera que no se hubiera podido hacer de otra forma y también porque eliminó ciertos hábitos productivos que ya no tenían sentido.

¿Por ejemplo?

Transportarnos para ir al lugar de trabajo: en la mayoría de los casos no tiene sentido, excepto que el medio de producción esté ahí y necesites ir para operarlo. A partir de ahora juntarse físicamente con otros seres humanos es una elección, no una imposición de la producción.

¿Y eso es bueno o es malo?

Es algo que nos permite preguntarnos cuánto de la producción es trabajo y cuánto, intercambio social. Y esa pregunta ni estaba instalada antes de la pandemia. Surge cuando estás interactuando en otros formatos y te das cuenta  de que te falta algo que te daba la presencialidad, que producir no es el mero resultado de aplicar un método pragmático.

Otro ejemplo de cambio es Bitcoin y cabe la misma pregunta, ¿eso es bueno o es malo?

En realidad el cambio que produjo la pandemia fue la digitalización del dinero de una manera totalmente acelerada, masiva y sin precedente. Pero si esa digitalización se produce a través del sistema financiero intermediado por bancos, tarjetas de crédito o pagos online lo que genera, a su vez, son sistemas de monitoreo masivos de la población. Ese intermediario sabe dónde compraste los cigarrillos, dónde fuiste a cenar, dónde pagaste un peaje. Y así acumula control. No es casual entonces que al mismo tiempo se expandiera el único sistema que te permite digitalizar la economía en gran escala sin vulnerar la privacidad de las personas: eso es Bitcoin. 

¿Por qué?

Porque funciona como el club del trueque: es una forma de intercambio de valor sin intermediación. Y todos los sistemas financieros que existen se basan en un tercero de confianza que intermedia la transacción. 

Ojo que está hablando con alguien que sabe exactamente cómo funcionó el club de trueque en Argentina y lo que es más importante: cómo terminó. Por eso mismo pregunto: ¿el Bitcoin elimina al banco?

Al banco, a las tarjetas de crédito, a Mercado Pago o lo que sea que intermedie entre quien tiene el dinero y quien tiene el servicio o producto. Lo que pasa es que nadie se da cuenta ya de esa intermediación porque está totalmente naturalizada, pero cualquier transacción hecha a través de un banco, tarjeta de crédito o sistema de pago online implica una intermediación, por la que se cobra, pero también algo más  que pocos tienen en claro salvo quienes padecieron el 2001: quien tiene efectivamente la posesión de ese dinero no es el dueño sino el intermediario. Cuando entro al home banking, por ejemplo, le digo a ese intermediario que haga dos anotaciones: salen de mi cuenta mil pesos y entran en la cuenta de fulano mil pesos. Pero la plata no se mueve: los bancos siguen en posesión de ese dinero. Y confiamos en que cuando lo querramos o necesitemos, nos lo dará. Bitcoin desafía esa lógica y dice: no hace falta intermediario. Lo que hace falta es crear un registro al que puedan acceder las partes que intervienen en la transacción. Y de esta forma elimina a los intermediarios, les quita ese poder que han concentrado y que les permitió negarte el acceso a tu dinero.

Es lo que pasó en Argentina en 2001…

Exactamente. Somos quizá los únicos que tenemos esa experiencia y eso es lo más interesante del contexto argentino: entendimos que el dinero que ponemos en el sistema financiero ya no es nuestro. Hay por supuesto ciertas garantías, pero son “ciertas garantías”, no son absolutas. Y ese es uno de los elementos que motiva la creación de Bitcoin.

Foto: Lina M. Etchesuri

BITCOIN PARA PRINCIPIANTES

Primer paso: ¿cómo funciona? Necesito una explicación acorde al nivel Idiota Total.

La base de todo sistema financiero es el libro contable: el registro de movimiento de fondos.  Todo el sistema financiero está basado en delegar quiénes son los custodios del libro contable, los que anotan cada movimiento y van haciendo la actualización. Los Estados nacionales les marcan las reglas legales para garantizar que se comporten de cierta manera, y determinar que si no cumplen esos acuerdos legales puedas reclamarles a través del sistema de justicia, pero la globalización fue diluyendo esas responsabilidades y el sistema financiero se mueve tan velozmente que logró licuar restricciones territoriales y con ellas, límites legales. A su vez, cuando esa falta de límites quebró el sistema, los Estados lo rescataron, como el caso de Estados Unidos que financió el crack bancario con la devaluación del dólar que pagó cada poseedor de esa moneda en todo el mundo, no sólo la ciudadanía norteamericana. Quizá como respuesta a todo ese proceso lo que logró hacer Bitcoin es un sistema de registro llamado block chain que es ni más ni menos que un registro contable abierto y sin intermediación.

El viejo debe y haber…

Es eso: la contabilidad de doble entrada, más la transferencia de valor en Bitcoin. Cómo todo el movimiento está ahí, a disposición de las partes, no hay disputas: está todo registrado tal como sucedió. Bitcoin lo que logró es hacer un registro que no depende de un tercero que lo custodie y que lo actualice. Creó un libro abierto que tiene ciertas reglas. Y si vos cumplís esas reglas podés operar en esa red libremente. Bitcoin es un sistema financiero abierto. Es realmente una Internet de valor, que recupera la concepción que la creó: la Internet de libre acceso, que no te juzga…

Esa era la filosofía primera pero, ¿sigue siéndolo?

La primera Internet que todos vivimos es la que llamo Internet de la Información. Información entendida como conocimiento y como comunicación, que son bienes que no son  escasos. Los que empezamos con la web en los primeros días teníamos una mirada revolucionaria y soñábamos cómo iba a transformar a la sociedad de manera democrática, compartiendo conocimiento, pero no se pudo hacer esa transformación de manera completa porque faltaba el factor económico. Hoy me doy cuenta de eso. Es una reflexión que podemos hacer con el partido ya jugado. 

Esa primera Internet ¿qué cambios logró?

Desintermedió dos cosas. Uno: el  acceso al conocimiento. Dos: las voces de las sociedades. Logró que ya no fueran los medios de comunicación hegemónicos los que determinaran cuál era la voz de la sociedad. Esas fueron como las dos disrupciones grandes que generó la web, pero no pudo cambiar ni el sistema financiero ni los medios de producción. Ahora, Bitcoin marca el nacimiento de dos nuevas olas de desintermediación. Una: el acceso a los medios de producción, que está marcado por la impresión en 3D, que es algo que va más allá de imprimir cosas en plástico. Hoy ya se está hablando de imprimir alimentos, medicamentos, de descentralizar la producción de todo. Otra cosa que marca esta segunda ola es la robótica de bajo costo, que va medio de la mano de la impresión 3D. Y al mismo tiempo, en el sector financiero empieza a consolidarse el Bitcoin, que marca el proceso de desintermediación financiera.  

¿Y esas olas que océano agita?

A mi parecer, conlleva a la última ola, que es la desintermediación del Poder Político, pero necesitás que los otros aspectos estén desintermediados para poder llegar a la desintermediación del poder político. Ahí te cierro mi marco conceptual más amplio que desde mi punto de vista sirve para analizar el fenómeno Bitcoin. 

Volvamos entonces al mar Bitcoin: ¿cómo se navegan esas aguas?

Bitcoin, por un lado, crea el primer sistema de reserva y transferencia de valor entre pares, global, digital y sin intermediarios. En el fondo es como volver a la aldea, en términos de interacción con el dinero, pero en un contexto global. Esa es una de las disrupciones de Bitcoin. La otra tiene que ver con el desafío al capitalismo tal como lo conocemos. Todo el sistema capitalista se inicia con los primeros bancos centrales y con la unión del Estado-Nación y el sistema monetario. Hablamos de hace 300 años y de algo que se fue consolidando cada vez más hasta llegar al modelo que tenemos hoy, donde el sistema financiero real, a nivel mundial, ya es la unión de muchos sistemas financieros nacionales interconectados. Y eso es tan fuerte que incluso en grandes corporaciones financieras, como pueden ser los bancos internacionales, que tienen sucursales en todos lados, cada sucursal tiene mucho más que ver con las  reglas del sistema financiero del país donde opera que con su casa matriz. Es decir, no pueden romper ese marco. Ahí está la segunda disrrupción del Bitcoin, que es más conceptual: crea el primer sistema financiero trasnacional, o sea, rompe este patrón Nación-Estado-Sistema Monetario  como única forma de manejar el dinero. 

¿Es la primera vez que se hace algo así? 

Lo intentó hacer Facebook con Libra,  un desafío al modelo Nación-Estado-Sistema Monetario y por eso tuvo tanta oposición. Con Libra, Facebook proponía una moneda digital, cuyo valor iba a estar determinado por una canasta de monedas. El modelo era el de la misma canasta que usa el FMI para los SDR (Special Drawing Rights) que es un combo de monedas que históricamente componían el dólar, el euro, el pawn inglés, y el yuan japonés, que incorporó en 2016. Ahí emerge esta confrontación entre la soberanía del Estado-Nación sobre el dinero y estos otros jugadores que nacieron y crecieron en la virtualidad, que son las corporaciones tratando de hacer su avance a través de las criptomonedas. Pero para no irnos muy lejos, conectemos todo eso con el proceso que empujó la pandemia, que es la digitalización del dinero de una manera totalmente acelerada e inédita. En el caso de las corporaciones que estaban usando block chain y estas redes, tomaban solamente la parte de la transparencia por que la operación depende de las corporaciones, por lo cual tenés un intermediario de confianza que es el dueño de la red, pero estás moviéndote de depender de un Estado o un banco, a depender en este caso de una federación de corporaciones, porque  Facebook armó Libra con una asociación de corporaciones. Seguís en el modelo de confianza en un tercero, sólo estás cambiando cuál es tu tercero de confianza. Bitcoin, en cambio, representa un modelo más radical: transparencia absoluta, descentralización y desintermediación.

¿Cómo se construye el valor de cada Bitcoin?

El valor intrínseco de bitcoin no existe. Bitcoin tiene el valor que la gente y los mercados le dan. El valor de Bitcoin tiene que ver con su escasez y su utilidad.

¿Y cuál su utilidad?

Su utilidad es la neutralidad, es saber que cuando entro a Bitcoin me voy del sistema financiero manipulado por los Estados-Nación, y entro a un sistema operativo. Hoy enviar dinero con Bitcoin es el mecanismo más barato en gran escala y global que existe en el planeta. Puedo mandar Bitcoins a cualquier parte y en cualquier parte del planeta va a haber liquidez, va a haber alguien que me quiera comprar los Bitcoins por la moneda local, lo cual es mucho mejor que el sistema bancario internacional que me cobra de 25 a 40 dólares, que elige a qué países puedo mandar y cuáles no y que además puede tardar días en llegar, mientras que con Bitcoin nadie puede evitar que yo haga eso, vale 50 centavos de dólar o un dólar la transacción, puedo mandar cualquier cantidad de dinero y en diez minutos está del otro lado del mundo. Entonces Bitcoin tiene un valor intrínseco: es el sistema de transferencia de valor internacional más eficiente que existe y es la única reserva de valor neutral accesible para todo el mundo, porque el oro no es accesible para todo el mundo. Esos dos atributos hacen que Bitcoin sea deseable y que crezca y que tenga adopción. Después hay un factor especulativo: cada vez que hay una nueva ola, como la hubo ahora, el valor sube o baja. En los últimos tiempos fueron las corporaciones las que empezaron a entrar a Bitcoin y ahí se genera una corrida especulativa que puede extender la subida de precio. Después, esa subida de precio encuentra un tope, se queda sin fuerza y viene un ajuste que coincide con el precio real de demanda del mercado. Si vos te quedás en Bitcoin por tres años o cuatro años siempre salís en ganancia con respecto a cómo entraste. En el corto plazo es todavía muy inestable, que es lo que hace que hoy no pueda ser usado como moneda en el comercio cotidiano.

¿Cuándo comienza a generarse el Bitcoin?

2009, 2010 y hasta 2011 empiezan a aparecer las primeras bolsas de intercambio de Bitcoins, los primeros mecanismos que eran súper débiles. Empiezan a aparecer sistemas de compra-venta par a par, basados en reputación. Mis primeros Bitcoins los compraba así: me sentaba en un café, esperaba a la gente que quería venderlos y les pagaba en el momento.

¿Cuándo comenzó a transformarse en un mercado monetario?

2012, 2013 empiezan a haber mecanismos de coordinación más sofisticados, con procesadores de pagos que dicen “Bueno, yo me encargo: te recibo los Bitcoins y los convierto a la moneda local”. Así empieza a madurar un poco. En 2014 se genera una gran caída del precio, el invierno del mundo criptomoneda, porque  gran parte de la sociedad pierde interés. Hasta que en 2017 renace la euforia asociada con la adopción primero de Japón y luego de Corea del Sur, que entran a Bitcoin muy fuerte por distintas razones. En Japón lo aceptan como moneda de pago y en Corea por un tema cultural: todo el mundo especula en la Bolsa. Eso también es interesante: Bitcoin es multifacético. Es una herramienta, pero hay gente que la usa para especular y hay gente que la usa por motivos ideológicos y de transformación. 

¿Y en Argentina?

Acá pasa algo raro porque la comunidad tecno tiene un componente ideológico muy fuerte y hay mucho desarrollo de tecnología alrededor del Bitcoin, mucho. Casi la mayoría de los emprendimientos exitosos de Latinoamérica en términos de Bitcoins han salido de Argentina porque hubo una construcción comunitaria muy fuerte.

NUEVAS REDES SOCIALES

En este armado que teje Bitcoin, ¿cómo entra Taringa!? 

El espíritu de Taringa! nace con la idea de construir una comunidad autónoma, autogestionada, donde en base a la reputación de los usuarios se gestionan los contenidos. Nuestro objetivo es, por un lado, integrar las criptomonedas para que en Taringa! se construya en una economía colaborativa abierta, donde los usuarios que generan los contenidos también puedan recibir parte de los beneficios del valor que generan. Obviamente va a haber un sponsor porque hay que sostener la infraestructura y los costos operativos, pero en un contexto de sociedad con el que crea el contenido, con los que hacen la comunidad, con los que generan ese valor.

¿Una compensación de qué tipo?

Distribuir las ganancias de lo que entra por publicidad, integrar un mercado.

Es decir, patearle los huevos a Facebook.

Podría ser, sí. 

Porque la clave del negocio de Zuckeberg es que millones de personas generen contenidos gratis y venderlos por millones a unos pocos

Facebook rompió un paradigma central de la Internet de los inicios: toda la información debe ser pública. Facebook hizo un jardín cerrado.

Un country…

Claro, lo que dijo es: “Yo te muestro la periferia de la información, pero el corazón es mío y solamente podés entrar ahí cuando cuando pagaste lo que te pido y aún así te doy lo que quiero”.

¿Es posible crear una red social diferente?

Es lo que queremos hacer con Taringa!: que la gestión de los contenidos esté en manos de la comunidad, que la gestión de la economía esté en manos de la comunidad, que se compartan los beneficios económicos generados por la comunidad con la comunidad y que el sistema de operación de la red sea comunitario, con lo cual ya ahí termina de ser una comunidad 100% descentralizada: en lo económico, en lo social y en lo  operativo. Y así no puede haber un punto de coerción o de censura: nadie puede frenarla mientras haya usuarios corriendo los nodos de Taringa!.

¿Significa que Internet está recuperando la utopía?

Es la idea: volver a la utopía ahora que tenemos los medios económicos para poder hacer que sea sustentable. Porque en la primera etapa nos faltaba eso: los mecanismos para generar sustentabilidad.

TODO BILLETE ES POLÍTICO

Hay algo raro. Es cierto que los temas financieros tienen la lógica del casino y las iglesias: la seducción del Más Allá. Aún así, el matrimonio que representa Bitcoin-Internet representa un desafío que ni la ciencia ficción –que todo lo predijo– pudo anticipar. Hace falta indagar más y aprovecho la sesión fotográfica para un nuevo round de preguntas que, luego de incendiar un manojo de billetes para la foto, Gutiérrez Zaldivar responde con su inmutable sonrisa.

¿Por qué afirma que de esta nueva ola de cambio en Internet deriva una desintermediación política?

El modelo de la democracia representativa es un modelo de intermediación política y lo que se está rompiendo hoy son las estructuras piramidales. Ese fue el motivo por el que entré en Bitcoin. Yo venía en una búsqueda, desde la época de la primera web, de cómo poder construir sistemas que no cayeran en las estructuras de poder piramidales, porque mi conclusión es que, en realidad, el problema político no es ni siquiera la ideología ni los valores, sino que los mismos sistemas de concentración de poder corrompen. Entonces puede haber personas muy bien intencionadas, pero si se empieza a estructurar un modelo de acumulación de poder piramidal cuanto más poder tienen, más incentivos tienen para servirse a sí mismos y menos para servir a aquellos que delegaron el poder en ellas. El problema político es sistémico. Entonces, si me preguntás “¿qué es lo que está cambiando?”, te respondo: el sistema.

¿Por qué?

Porque vivimos en una sociedad de la escasez. La sociedad material es escasa por definición. Y ante una situación de escasez el modelo más eficiente es la competencia y la estructura piramidal, que genera el liderazgo vertical. Una sociedad que estaba luchando por los recursos necesariamente tenía que estructurarse de esa manera: es el modelo más eficiente. Lo que se está imponiendo ahora, de manera acelerada, es mundo abundante por naturaleza: el mundo del conocimiento, el mundo digital. Lo material va a seguir siendo escaso, no va a haber Rolls Royce para cada ser humano del planeta porque no hay manera de poder generar esa abundancia material. Pero sí hay manera de darle plenitud a los seres humanos en otra dimensión. 

¿Cómo?

Hay que cambiar el aspiracional. Mientras el aspiracional sea material siempre vamos a seguir en los modelos de escasez. Y de alguna manera este fenómeno acompaña la transición de un aspiracional material a un aspiracional más elevado, de conocimiento, arte, bienestar, entretenimiento. Todo lo que justamente es abundante entre los seres humanos.

No sé cómo conciliar esta idea con el otro gran monstruo de la época al que llamamos “inteligencia artificial”, un proyecto que con la pandemia consiguió la escala que necesitaba para dar un enorme salto cualitativo. Y en ese proyecto lo humano pierde  el valor de ser el único activo posible para producir…

La inteligencia artificial termina de consagrar la idea de que el ser humano como pieza en una maquinaria de producción ya no tiene sentido. Entonces lo que te obliga es a cuestionar cuál es el propósito del ser humano, porque toda tarea repetitiva, la máquina, es decir la inteligencia artificial, la va a poder hacer mucho mejor que el ser humano, más eficientemente. Pero preguntémonos: ¿son tareas que querés que haga un ser humano?  ¿Por qué vas a tener a un ser humano bajando una palanca diez horas por día? No es un uso digno de un ser humano. El problema es que la respuesta te genera una realidad muy difícil de asimilar políticamente: hoy con un 20% de la fuerza humana podríamos resolver las necesidades básicas del 100 por 100 de la humanidad. Entonces el problema es cómo respondés a esa nueva realidad y a la nueva pregunta que te genera: ¿cómo generamos una sociedad inclusiva que con el 20% del esfuerzo humano sirva al 100% de las necesidades del ser humano? Podés responderla con una mirada de escasez: me sobra el 80% de la población. O desde una mirada más elevada, que fomente el conocimiento, el arte, el bienestar general y eso significa que al mismo tiempo, en el plano de lo material, hay que asegurar condiciones mínimas para que todo ser humano tenga la posibilidad de desarrollar su máximo potencial 

Garantizar la vida, algo que hoy este sistema no está logrando.

Tenemos que repensar al ser humano como pieza de una producción de una maquinaria para la subsistencia: ese modelo ya no tiene sentido. Ya no tiene sentido seguir viviendo en una sociedad que genera tanto sufrimiento como la que tenemos, tanta inequidad y tanto… es demasiado.

Suena todo muy lindo, pero en estos momentos hay corporaciones que están facturando millones por vacunarnos de una peste que produjo un sistema corporativo de producción que creó esa peste… No parece un escenario propicio para un cambio de paradigma ético.

El cambio que necesitamos es ético, pero también es fáctico. Lo que hoy podés empezar a cambiar es por dónde van los flujos del dinero. Y tener esa herramienta ya cambia el paisaje. Lo que siga a partir de ahí no va a ser un proceso instantáneo, sino que en la medida que la sociedad empiece a tomar conciencia y empiece a votar con su gasto, con su consumo, empiece a autogestionar el flujo del dinero, que es la sangre que alimenta a este sistema, va a dejar de  favorecer a los que siempre se favorecen. Esa erosión de los flujos existentes en pos de los nuevos flujos más equitativos es lo que va a terminar cambiando todo. Bitcoin es una herramienta, pero no podemos caer en un tecno optimismo: la herramienta sola no va a crear un mundo mejor. El mundo mejor lo tenemos que construir nosotros.

Otra historia es posible

Hay algo raro, me repito cuando estoy cruzando la avenida Jujuy, luego de saludar a las dominicanas que explotan sexualmente en la plaza –500 el bucal, que es lo único que pueden hacer en la calle en estos días pandémicos– y de conversar con los vendedores senegaleses que intentan sobrevivir vendiendo zoquetes: tres pares por 250 pesos. 

Once es mi Aleph. Es ese brutal Más Acá el que me empuja a llamar al editor de MU y pedirle, ahora, sí, justo cuando la revista está lista para entrar en imprenta, que googlee el nombre de Gutiérrez Zaldivar, pero esta vez acompañado de otra palabra.

Ahí está: es un posteo de la “Asamblea Feminista Permanente Escobar” fechado el 22 de diciembre de 2020. Es una denuncia sobre violencia. Tiene cero likes y fue compartido dos veces. Le pregunto por whatssap si tiene una denuncia judicial y responde: “No. Fue por una pelea que tuve con mi ex pareja y alguien de su entorno hizo un escrache sin su aprobación. De hecho estuvimos a punto de iniciarle acciones legales, pero levantó el post. Quedó una copia en una cuenta de Facebook que está automatizada. Pedí que la removieran, pero no lo hicieron”. 

¿Pero el hecho de violencia existió?

Con mi ex hubo una situación de violencia que fue lo que hizo que nos separáramos, pero fue la única en seis años de pareja.

Entiendo, finalmente, que son tiempos difíciles para ejercer este maravilloso oficio, pero que como todos los momentos desafiantes nos enseñan cosas importante. Dos que aprendí haciendo esta nota: 

No es sobre Bitcoin.

Lo raro es la época.

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Andalgalá no se vende

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Mu en Catamarca. El contraataque pro minero en el lugar en el que la actividad ya había sido rechazada: camiones ocultos, represión ensañada y detenciones absurdas, que incluyeron graves atropellos que lxs detenidxs describen a MU. Por qué los proyectos nuevos son una falsa y vieja solución. La emergencia y el agua. Las nuevas generaciones siguen marchando para defender el cerro Aconquija contra gobiernos y empresas. Lo que hace una comunidad en defensa de la vida y del futuro. Por Lucas Pedulla.

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Aguas turbias. Hidrovía: lo que está en juego en el río Paraná

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MU en Rosario. Trabajadores, vecinos, pescadores e investigadores hablan acerca de qué pasa en las aguas donde se juega gran parte del destino económico del país. ¿Qué es el Paraná: hidrovía o río? De las promesas de retomar el control a la continuidad privatista, vigente desde el menemismo. Volúmenes y enigmas que fluyen. La impactante falta de controles. El gran ausente en el debate: el factor socioambiental. La experiencia en el lugar donde se ven al desnudo la pobreza y la concentración económica, lo legal y lo ilegal. Por Francisco Pandolfi.

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Desaparecide: ¿dónde está Tehuel de la Torre?

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La madre de Tehuel habla por primera vez con los medios sobre la desaparición del joven trans. Denuncia que la investigación es lenta, que hay personas que saben qué ocurrió pero callan, y las insta a que se animen a hablar. Retrato de una familia pobre en el conurbano bonaerense, y de la vida de Tehuel en ese contexto. Lo que dicen los grupos autoconvocadxs que sostienen la consigna de aparición con vida. El hermetismo de la fiscal. Y la lupa sobre dos sospechosos que mantienen un pacto de silencio. 

Por Inés Hayes y Melissa Zenobi.

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La última Mu: La lista que falta

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