#NiUnaMás
Teoría Mondongo. Todo lo que hay que hacer con el feminismo para enfrentar al fascismo
Post ley de aborto, post Ministerio, post pandemia, pos Encuentro Plurinacional: ¿qué (no) decimos cuando decimos feminismo, hoy? Miradas desde los territorios argentinos hasta Irán, repasando las principales imagenes, preguntas y experiencias que ya están cocinando nuevas prácticas, ante un enemigo urgente que nos sube al ring: la extrema derecha. ¿Cómo hacemos para pelearle? ¿Por qué el mondongo? Por Claudia Acuña y Anabella Arrascaeta.
1. Mientras escribimos esta nota estamos recibiendo decenas de videos que registran a las mujeres que se paran de a dos en las calles de Irán, con los brazos abiertos en cruz. Quienes pasan comprenden sin palabras qué significa ese gesto y aceptan esa invitación a desafiar en público las leyes del régimen. Están así protagonizando algo histórico: la revolución de los abrazos. Recordamos así que hace menos de un mes escribimos en las calles de Buenos Aires. “Al fascismo lo enfrentamos con abrazos”. Volvemos a escuchar, entonces, las palabras de las personas con quienes hablamos de los desafíos de esta época con esta sensibilidad y con esta emoción, y a la vez con esta convicción de que no es acá y que es ahora. No es solo en Argentina ni somos solo nosotras, pero es ya.
2. Hablamos, concretamente, de un problema político urgente y de un desafío que para decirlo rápido llamaremos “epistemológico”. Ponemos el dedo en esta brasa con la esperanza de debatir, sin eufemismos, aquello que nos interroga: ¿cómo enfrentar al fascismo en tiempos en los que la palabra “feminismo” se ha vaciado y no parece ya alcanzar para definir lo que necesitamos para defender lo conquistado y lograr todo aquello que debemos proteger, reparar y crear?
3. Al grano: la primera en señalarnos que el término “feminismo” se estaba quedando sin filo fue la teórica trans Marlene Wayar. Sigue ese hilo la artista Susy Shock: “No estamos diciendo que el feminismo se agotó, pero sí que cuando usamos la palabra “feminismo” ya estamos diciendo más cosas. Quizá necesitamos una nueva metáfora que incluya al feminismo, desde ya, pero que también lo proteja de las corrupciones teóricas y prácticas”.
4. Escuchamos, entonces, a mujeres que escuchan. Lo primero que notamos es la diversidad de términos que utilizan para referir a los mismo: “transfemismo” (Susana García, psicóloga), “feminismos” (Corina Milán, directora de escuela e integrante de la Asamblea No a la mina de Esquel; Edtih Garay del Movimiento de Empresas Recuperadas; Dolores, vicepresidenta del centro de Estudiantes del colegio Carlos Pellegrini), “perspectivas de género” en el desarrollo de líneas de trabajo institucionales (Larisa Kejval, directora de la Carrera de Comunicación de la UBA), e incluso quienes manifiestan que se reconocen en las prácticas más que en esas palabras.
5. “Para mí el feminismo es una postura, es una forma de vida, y hay muchas más feministas de las que se auto perciben. Cualquier mujer que pelea porque sus hijas tengan una oportunidad, una vida mejor, que defienda sus derechos, o que pelea para saber qué pasó con su hija o cualquier otra mujer, es feminista aunque no use esa palabra”, dirá Majo Bernal, delegada del sindicato de televisión SATSAID e integrante de la Comisión de Género de la Multisectorial Audiovisual. Otra señal: Dolores, vicepresidente del Centro de Estudiantes del Colegio Carlos Pellegrini: “Hasta hace dos semanas te decía que no sabía qué era el feminismo, me encontraba muy perdida, muy desencontrada con el movimiento. Por suerte fui al Encuentro Plurinacional de Mujeres y pude sentir que todo tenía un curso”.
6. La frase de Dolores suma un factor a analizar: los dos años sin en el Encuentro Nacional, la cita anual en la cual durante 35 años se ha bordado la trama que sostiene al movimiento. Su interrupción nos advierte uno de los temas sociales menos debatidos y más traumáticos para las relaciones sociales: la pandemia.
7. Larisa Keyval: “En este regreso a la presencialidad, volvimos a habitar la universidad este año, y una de las cosas que empezamos a detectar en múltiples espacios, por conversaciones con docentes y con estudiantes, es cierta dificultad, sobre todo en los más jóvenes, de construir lazos. Algunos indicadores: las aulas son más silenciosas, los pasillos un poco menos habitados. A propósito de esto hicimos un foro estudiantil para pensar, expectativas, experiencias, horizontes, de la transversalización de las perspectivas de género en la carrera, y surgieron dos cosas: por un lado no fue muy masivo como esperábamos, lo cual lo tomamos como dato y lo llevamos al propio foro para pensarlo conjuntamente con las y los estudiantes. ¿Por qué?, ¿Qué pasa?”
8. Sigue: “Y ahí apareció la segunda cuestión: lo que hay es mucho temor, mucha dificultad en la post pandemia para dialogar con el otro, con la otra, sobre todo en estudiantes de los primeros años; esto sumado a la fuerza individualiza te del neoliberalismo. Vemos esto en Sociales: la dificultad para procesar la diferencia social, el diálogo con la otra persona, que es la condición mínima para el debate, para procesar lo diferente. Intuimos, no tenemos la certeza, que está pasando en otros espacios sociales. Creo que no podemos pensar esto sin la pandemia y sin las consecuencias del aislamiento en los últimos años. Del encierro, probablemente, ha surgido un tipo de vinculación social muy mediado por la tecnología. Por supuesto, también hay un montón de estudiantes participando en las agrupaciones, pero nos estamos preocupando un poco más por aquellas y aquellos que no están cobijados en la dinámica de alguna organización estudiantil, que en Sociales tiene mucha presencia”.
9. Corina Milán: “Creo que estamos viviendo tiempos muy violentos, muy hostiles, peligrosos casi. El mundo está virando hacia la derecha, los discursos mediáticos, los discursos públicos se han tensionado mucho, y eso se nota en la interacción social y se nota mucho en la escuela. Quienes estamos al frente de instituciones escolares públicas trabajamos de cara a la comunidad, y todas las problemáticas sociales de las familias de la comunidad ingresan a la escuela, estallan en la escuela; y hay que abordarlas, acompañarlas, tramitarlas, gestionar todo tipo de ayudas. Mi termómetro es ese: desde antes de la pandemia -por lo menos en Chubut que es en donde vivimos, la crisis social, económica, política, es muy profunda- estamos estallando”.
10. Sigue: “La pandemia vino a profundizar los problemas y la post pandemia ni hablar: un tendal de vínculos sociales muy lesionados, un empobrecimiento general, lo cual genera un terreno fértil para que se habiliten discursos que parecen de otros tiempos y son una locura. Mucho mal humor social, mucha tensión, y la violencia que es estructural en nuestra sociedad está subida de tono y está muy filtrada en las interacciones sociales comunes y mínimas. De hecho uno de los grandes desafíos en la escuela es trabajar con eso, desmontando los discursos, las prácticas, los intercambios violentos que están a la orden del día, todo el tiempo atravesando nuestra vida personal y nuestra ida pública”.
11. Como toda época de naufragio estructural sobre el océano de la crisis flotan elementos de diferentes orígenes. La sensación de gobierno del caos quizá, es el resultado del desorden que produce la mezcla indiscriminada de urgencias de actualidad y ancestralidad. Corina Milán: “Lo que está pasando en nuestra Patagonia es el resultado de causas que nunca han sido resueltas, de grandes deudas históricas con los pueblos originarios, vinculadas con su reconocimiento cultural, de su identidad, con la resolución de planteos territoriales legítimos. Nunca se resuelve, nunca se termina de cumplir con la Constitución, con las leyes que protegen sus derechos, y pasan cosas como las que han pasado hace poco en Villa Mascardi: se demoniza a los pueblos originarios; las mujeres han sido especialmente atacadas en la última represión en Bariloche, presas, separadas de sus hijos, teniendo que parir en condiciones pésimas. Lo que ha ocurrido invita a reeditar los discursos del Nunca Más. Hoy por hoy se siguen viviendo atropellos a los derechos humanos, y las principales víctimas son las mujeres mapuches”.
12. Majo Bernal: “Lo que nos está amenazando, acechando, es un colonialismo recalcitrante. Hay un rebrote de enamoramiento de la mirada de los países centrales europeizantes que nos vuelve a poner en un lugar de colonia de pensamiento. Y hace que retornen estas ideas que habíamos pensado superadas. Por ahí en Europa se pueden considerar más fervientemente fascistas, pero acá son una pálida versión colonial de una derecha vernácula, bastante poco convincente, porque no es una derecha basada en una política real -que no me gusta ni comparto, aunque puedo descifrar el mundo que ven sus ojos- pero lo que nosotros tenemos son versiones bastante más berretas, que son ventajeras, que no tienen verdadero sustento sino que se van acomodando y respondiendo a las cosas que le molestan. Y una de las cosas que le molestan es el feminismo. Pero un feminismo que ellos se imaginan, y que no tiene nada que ver con lo que somos nosotras”.
13. Edith Garay: “Si me preguntás hoy cómo veo el fascismo y dónde lo veo una respuesta desde lo actual sería: cuando hablamos de Milei, cuando hablamos de Macri, cuando vemos en la tele a Viviana Canosa. Es una representación para mí de lo que es el fascismo hoy en nuestro país: una ultra derecha, que lo único que quiere es el no reconocimiento de los feminismos. Digo esto desde mi perspectiva y de lo que estuve hablando con mis compañeras ayer”.
14. Susana García: “En mi opinión el narcisismo es el gran mal de la época. Una forma de narcisismo escéptico que nos pone en un alto riesgo de seguir ciegamente a líderes fatales”.
15. Dolores: “Me gustaría más llamarlos por lo que son: partidos de derecha radicalizados, fenómenos sociales que se están produciendo en todo el mundo y que a nosotros nos repercuten. No sé si veo fascismo como tal porque creo que para llegar a ver el fascismo se necesita un aparato político de por medio que hoy esos sectores no están teniendo, por eso no veo el fascismo, pero si veo un avance de los sectores radicalizados de la derecha extremista en nuestro país. Pero ojo: no lo veo en las calles, lo veo más que nada en las redes sociales. Son movimientos que se caracterizan por estar en redes sociales. Aparecen masivamente en manifestaciones, en momentos críticos y polémicos, como durante el 2020 en las marchas anti cuarentena y antivacuna. Creo que la calle pertenece a otros sectores sociales que no son la derecha y sus aliados”.
16. Larisa analiza así el dilema actual: “Tenemos que definir si estamos en una situación en la que la palabra “feminismo” no interpela o si lo que hay es temor de juntarse, de organizarse, de salir. Lo que aparece en la conversación, como diagnóstico, es que por un lado no está habiendo una demanda articuladora tan potente como fue la del aborto legal, seguro y gratuito, y si bien en esa demanda los feminismos pusimos mucho más que el reclamo por la ley, me parece que sintetizó un montón de cuestiones de rechazo a la sociedad patriarcal, pero era una demanda clara y fuerte. Ahora un poco pasa lo que sucede con todos los procesos políticos, una vez que se institucionalizan en el marco jurídico, en el marco del Estado, aparecen otras luchas, pero ya no tienen esa potencia aglutinadora y las fuerzas se dispersan un poco. Creo que también había una cantidad de rechazo a las demandas feministas que no eran expresadas y el cuestionamiento tiene que ver con una equiparación “feminismo igual progresismo”, por lo tanto, carente de potencia política, de potencia transformadora.
17. La pregunta sigue siendo la de siempre: ¿qué hacer? Corina: “Hay que seguir dando esa batalla. Cuando trabajamos con las violencias que sufren las chicas en la escuela, las familias, todavía sigue siendo un desierto de abordajes, de gestiones, de políticas, del problema de qué hacemos con los varones violentos, cómo reeducamos, cómo cambiamos las cosas, para que se corte con este círculo de violencias y podamos pensar en otro tipo de vínculos. Esos son debates que, además, suelen tener posturas muy diferentes y muy radicalizadas en algunos grupos feministas. Por ahí la lucha contra esa violencia queda en repudiar, en escrachar, en tratar de borrar del mundo a los violentos, lo cual se comprende desde un lugar de solidaridad emocional, pero yo me veo en la obligación de hacerme esas preguntas como educadora, como responsable de una escuela pública, porque además muchas veces tengo que gestionar, buscar salidas, soluciones, metodologías de trabajo con estudiantes de distintos géneros que son víctimas de violencia, o que ejercen violencia. Hay desafíos por pensar, por trabajar. Todo el tiempo la sociedad está mandando mensajes de violencia de distintas maneras. El patriarcado sigue muy fuerte en términos culturales, reproduciendo prácticas machistas que abonan la violencia contra las mujeres y las disidencias, y vamos muy de atrás corriendo contra eso. Hay mucho por hacer a nivel educativo, político, justicia, a nivel leyes. Me hago estas preguntas, me las he hecho abordando casos. ¿Qué hacemos? Desde la escuela hacemos todo lo que podemos con las herramientas de la ESI, pero siguen faltando protocolos, políticas desde las distintas instituciones para realmente erradicar la violencia. Estamos luchando con un tenedor contra un gigante. Falta un montón de pensamiento de ideas, y de recursos”.
18. Edith: “La tarea es con todas, todos y todes adentro; es una sociedad que sea lo más justa posible. Lo más justa posible en el trabajo, lo más justa posible en cuanto es la remuneración de ese trabajo, en la paternidad y la maternidad compartida con los quehaceres de la casa y los roles de cuidado, y te hablo del cuidado de las niñeces y de adultos mayores. Por ahí lo que nos pasa es que ahora estamos re empoderadas, pero nos vamos a laburar y dejamos a los pibes con otras mujeres, y los padres de esas criaturas siguen en la misma. Las empresas recuperadas tenemos la posibilidad de ser el eslabón para demostrar que si otra economía es posible también otra forma de producción es posible. Tenemos una re tarea todavía para hacer”.
19. Majo: “Creo que nosotras estamos en una lucha en la que todo suma. No me gusta decir la palabra pelea, pero no encuentro una mejor. Estamos en una búsqueda, en un reclamo, en donde todas sumamos, y donde sumar la perspectiva de género es empezar a vernos con todas nuestras diferencias y eso es lo que nos va a hacer más fuertes”.
20. Susana: “Comprender a lo que llamamos “feminismo” como una fuerza de respeto y cuidado de las distintas formas de vida en su sentido más amplio. Ligado profundamente a la soberanía sanitaria, alimentaria, a la defensa de nuestros derechos y al compromiso en el cuidado de les más vulnerables. Respeto por la diversidad interior, en la comunidad, en el planeta, que más que habitarlo, somos. Con ausencia de fanatismos y actitud de pensamiento crítico: me pregunto, reflexiono, cuestiono. Elijo dónde quiero estar, con quién, resistiendo el dejarme arrastrar por la corriente. Una actitud de cuidado, respeto, escucha profunda de otres y de mi propia voz. Empoderarnos sin pisar a nadie, en la alegría del poder compartido. Cada une desde su lugar sosteniendo la trama, A ver si estamos a tiempo de reparar”.
21. Dolores: “El feminismo se tiene que encargar primero de cuidar sus intereses, de pelear por reformas transfeministas, encontrar objetivos claros, y ocuparse particularmente de que los derechos obtenidos no sean quitados y los que faltan conquistar se conquisten en las calles: creo que el feminismo puede hacer propia la calle cuando nosotras querramos. La disputa al fascismo es en las calles”.
24. Será, por último, Susy Shock quien nos recuerde que en un encuentro en el que se hartó de que traten de evangelizarla sobre género, decidió refugiarse en el taller para infancias que transcurría en el patio. Jugaban a crear un mundo nuevo y estaban imaginando qué cosas habría que llevar para hacerlo hermoso y divertido. La ronda fue girando y tirando palabras, hasta que una nena sorprendió con su pedido: “Mondongo”. La cara de asco recorrió al grupo, que comenzó a cuestionar si aquel mundo a crear debería incluir eso que sólo ella quería. Fue entonces cuando un niño nos dijo: “Si a ella le gusta tenemos que llevarlo”. Susy dirá que encontró así lo que necesitamos para darle la potencia que requieren estos tiempos a lo que por ahora llamamos feminismo.
23. Continuará…
El colectivo boliviano Mujeres Creando presenta el diplomado de «De quienes luchan para quienes luchan» sobre Epistemología Feminista.
Con auspicio de la Universidad de México, comienza a principios de 2023 y tiene cupos limitados. Postulate hasta el 30 de noviembre en [email protected]
#NiUnaMás
Informe femicidios 2025: el año del negacionismo de Estado

Por el Observatorio de Violencia Patriarcal Lucía Pérez
Femicidios y transfemicidios: 271
Tentativas de femicidios 243
Infancias huérfanas por femicidios 153
Femicidas suicidados 31
Marchas para exigir justicia 223
Si la única verdad es la realidad este 2025 es contundente. La cifra de 271 femicidios y transfemicidios no alcanza, sin embargo, a dar dimensión real de lo que significan estos crímenes en los que el Estado tiene una responsabilidad directa, que es justamente lo que nos advierte este año. La intervención sistémica y decidida, convertida en política de Estado, para negar la figura de femicidio es parte de esta realidad que deforma los datos y la información pública “hasta distorsionar esa verdad para amoldarla a su perspectiva”, tal cual no advierte Hanna Arendt en su libro Los orígenes del totalitarismo. El objetivo, nos alerta, Arendt, es que ya no podamos distinguir lo verdadero de lo falso.
Esta operación que fue definida conceptualmente como “negacionismo” es analizada en clave contemporánea por la filósofa italiana Donatella Di Cesare en su libro Si Auschwitz no es nada. “Los negacionistas -que operan como dobermans del pensamiento- que nos preguntan por una cifra -¿hay 6 millones de judíos exterminados por el Holocausto? ¿hay 30 mil desaparecidos por la dictadura Argentina?- no tienen una duda real. De hecho ni siquiera son dudas: son intervenciones políticas.” Lo que hacen con esa pregunta es negar o aminorar esos hechos. “Su pretensión es hacer pasar a las víctimas por farsantes, a los testigos por mentirosos y a los sobrevivientes por falsificadores”.
¿Por qué?
Responde Di Cesare: “porque los primeros en instalar la negación fueron los perpetradores de los crímenes cometidos”.
¿Hay entonces 271 femicidios y transfemicidios?
Sí y también hay más, que han quedado ocultos tras el procedimiento negacionista estatal destinado a disminuir la cifra y a dificultar el acceso a la información a los sistemas de control ciudadano, tales como los que realizamos en nuestro Observatorio.
Una posible conclusión: al aplicar este procedimiento negacionista a los femicidios y transfemicidios el Estado está confesando su participación.
Veamos cómo.
En Argentina este año se avanzó un paso más en el proceso negacionista: la construcción de las cifras que se adecuen al objetivo ideológico de quienes administran el Estado. Para lograrlo tienen a su favor el manejo total de las herramientas y la capacidad absoluta de trabajar en todos los campos hasta obtener el resultado deseado y a través de cada eslabón que compone al Estado:
Poder Judicial: Jugó un rol decisivo en esta operación al negar la figura de femicidio en casos concretos-el crimen de la periodista Griselda Blanco es uno de los más dramáticos ejemplos-, y recaratulando otros en instancias de apelación. El primero fue el de Lucía Pérez, justamente el que originó el primer Paro de Mujeres. No hay ni siquiera pudor en ocultar su intención.
En estos días de diciembre, además, la Corte Suprema de Justicia de la Nación deberá pronunciarse sobre el primer caso de femicidio que llega a esa instancia y ya se sabe que las opiniones de los jueces están divididas porque tuvieron que recurrir a la convocatoria de dos miembros más para que se expidan. El resultado incidirá en la aplicación de esa figura penal en todos los restantes.
Julieta González desapareció el Día de la Primavera de 2016. Tenía 21 años. Su cuerpo fue encontrado en un descampado de Cacheuta, Mendoza, atado de pies y manos y con un golpe en la cabeza. En la investigación judicial se encontraron rastros de piel del imputado bajo las uñas de Julieta, sangre de Julieta en su vehículo y búsquedas en internet que había hecho el sospechoso sobre si podía «detectar ADN de fetos en cadáveres» y «cómo deshacerse de un cuerpo», lo que reforzó la hipótesis de que la había matado al enterarse de que estaba embarazada. Todas pruebasque involucraron a Andrés Di Cesare, un joven de 26 años, hijo de un notable empresario local, con el que tenía una relación, aunque ambos tenían pareja. El tribunal de primera instancia consideró el crimen como homicidio simple y condenó a Di Cesare a 18 años de prisión. En la apelación fiscal el tribunal de Casación aplicó la figura de femicidio y lo condenó a reclusión perpetua. Apeló entonces la defensa y ahora es la Corte Suprema de Nación quien debe decidir si se aplica la figura o no. La duda: si está acreditada la relación entre la víctima y su victimario. En fallo de primera instancia que negó la figura femicidio el tribunal argumentó que “para que se configure la relación de pareja debe existir cierta singularidad, notoriedad y estabilidad entre los miembros de la misma, aun cuando se base en una relación fundamentalmente de contenido sexual. Esta referencia a lo sexual indefectiblemente debe llevar un cierto compromiso emocional puesto que de otro modo caemos en la mera genitalidad, lo que por cierto no permite por sí configurar el concepto de pareja”. (SIC) También se dedicó -como ya es costumbre y a pesar de que los tratados internacionales suscriptos por el Estado argentino lo impiden- a analizar la conducta de la víctima, a quien consideró “decidida, independiente y de personalidad extrovertida”, negando así la otra condición legal para aplicar esa figura: la de vulnerabilidad y desigualdad.
El solo hecho de que existan dudas en el máximo tribunal de justicia sobre la aplicación de la figura de femicidio en este caso ya debe considerarse una señal de alerta que debería movilizar a todo el movimiento de mujeres y diversidades como aquel 6 de junio de 2015, pero no: así estamos este 2025.


En la primera foto, parte de la acción llevada a cabo en Mar del Plata el último 31 de diciembre contra la libertad a uno de los responsables del femicidio de Lucía Pérez. En la segunda, el mismo día, imagen de la movilización de las mujeres en Tucumán por el sobreseimiento de los ex jugadores de Vélez Sarsfield acusados de violación.
Poder Legislativo: tiene en su agenda inmediata el tratamiento de leyes impulsadas por el Poder Ejecutivo, entre las más importante la que elimina del Código Penal la figura de femicidio, pero también la que criminaliza las “falsas denuncias”, aun cuando su incidencia es mínima en la realidad. No existen, por otro lado, ninguna iniciativa de la oposición para impulsar otro tipo de proyectos que aseguren las condiciones de contención y prevención de estas violencias. Ningún sector político trabajó en la declaración de emergencia de violencia de género ante el desmantelamiento de los escasos programas de ayuda a las víctimas, que han sufrido el mismo trato brutal que personas con discapacidad, por poner solo un ejemplo de sectores que han impuesto a los y las legisladoras la defensa de sus derechos a través de movilizaciones constantes y con claros reclamos que lograron así obtener el apoyo social necesario para presionar al Congreso, así como también iniciar amparos en la justicia que ayudaron a restablecer esos derechos: la motosierra es ilegal, hasta que el Congreso decida lo contrario.
Poder Ejecutivo: Este 2025 el Ministerio de Seguridad, a través del Sistema Integral de Estadísticas Criminales, dio a conocer las cifras correspondientes al año 2024. No figura ya el femicidio como delito. No hay datos oficiales, salvo el registro que da a conocer cada año la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de la Nación, que ha tenido que cambiar su sistema de contabilización de casos para adecuarlo a los compromisos internacionales, ya que hacerlo sólo a través de las caratulas judiciales implicaba validar el sesgo. Este año en el registro del Ministerio de Seguridad la violencia de género sólo está representada en el apartado “delitos contra la integridad sexual”, categoría penal donde se contabilizan, entre otros, las violaciones. En CABA aumentaron un 38%, cifra suficiente para encender la alarma, el grito, el reclamo.
Según los registros de nuestro Observatorio –que coinciden con lo que informó este noviembre la Defensoría del Pueblo de la Nación- las provincias más castigadas por los femicidios fueron Misiones, Neuquén, Santa Cruz, Chaco y Jujuy. En tanto los femicidios territoriales volvieron a golpear a Santa Fe (especialmente a Rosario) rozando los niveles de 2022, el año con mayor cantidad de víctimas.
Esta cartografía de la violencia femicida nos señala el dato que importa, la realidad que duele y la urgencia que nos interpela: la mayoría de las víctimas de esta violencia letal son las pobres. Lo señala también el informe de la Defensoría del Pueblo de la Nación (“En general, la mayoría de las víctimas de femicidio provienen de un estrato socioeconómico bajo.”) y lo determina la situación general que sufre esa población de mujeres y trans que ya no tiene ni los mismos derechos ni el mismo acceso a los mecanismos para garantizarlos que el resto de la población. La consecuencia es que tampoco tiene derecho a la vida. Lo que urge, entonces, es algo que hoy representa es la cifra que falta: la masiva solidaridad social de quienes, por sus privilegios de clase, pueden abrazar sus causas.
Año 2025
Femicidios por mes
Enero 31
Febrero 27
Marzo 27
Julio 27
Octubre 25
Junio 19
Abril 18
Agosto 18
Noviembre 18
Septiembre 16
Mayo 14
Diciembre 31
Funcionarios denunciados por violencia de género
Poder Ejecutivo 22
Poder Judicial 16
Fuerzas de Seguridad 12
Poder Legislativo 7
Iglesia Católica 4
TOTAL 61
Violaciones
| PROVINCIA | 2024 | 2023 | % de aumento | |
| CABA | 498 | 309 | 38% | |
| SAN LUIS | 61 | 52 | 18% | |
| CÓRDOBA | 261 | 229 | 12% | |
| CORRIENTES | 111 | 101 | 10% | |
| CHUBUT | 214 | 201 | 6% | |
| BUENOS AIRES | 2.307 | 2.242 | 3% |
Fuente: Estadísticas Criminales. Ministerio de Seguridad de la Nación
Femicidios territoriales
2025-2022
Santa Fe 104
Buenos Aires 35
Córdoba 4
Otras 10 provincias 11
TOTAL 154
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Lucía Pérez: la trama de la injusticia

“¿Por qué se procede de esta manera tan irregular y que revictimiza a esta familia una y otra vez para salvar a personas que se supone que son dos perejiles?” preguntó ayer el abogado Juan Pablo Gallego ante sucesivos cambios de carátulas, sospechosas reprogramaciones de fechas y maniobras que parecen revelar un entramado que busca la impunidad y la negación del femicidio de Lucía, que tenía 16 años. Ocurrió durante una audiencia en el que uno de los acusados pide salidas transitorias. El trasfondo de idas y venidas fue descripto por el abogado: “Lo que pasó es un hecho aberrante, que implicó la muerte atroz de una adolescente de 16 años en circunstancias probadas de narco criminalidad”.
Por Claudia Acuña
Hay que explicar lo inexplicable. Desde que el 8 de octubre de este año la Cámara de Casación modificó el segundo fallo por el crimen de Lucía Pérez para negar su femicidio se desató una catarata de maniobras –de alguna manera hay que llamarlas– para intentar liberar a sus femicidas.
El fallo de Casación confirmó la culpabilidad de Juan Pablo Offidani y Matías Farías y los condenó por los delitos de violación agravada por el uso de estupefacientes y por tratarse de una menor de edad, pero no por su crimen: Lucía simplemente se murió. Esta negación del femicidio tiene como consecuencia un disparate jurídico: por un lado, la familia apeló está decisión; pero al mismo tiempo esta apelación no puede avanzar hasta que no se determine el monto de la condena que le correspondería a Farías por esta nueva tipificación. Si es complicado de comprender, imagínense lo que significa para esta familia soportar lo que la obliga a padecer el Poder Judicial. A saber:
- Para poder determinar el monto de la pena que le correspondería a Farías –que en el segundo fallo y luego del juicio anulado había sido condenado por femicidio y por lo tanto a prisión perpetua– podría corresponderle entonces entre 8 y 20 años de prisión. Para establecer exactamente cuánto, de acuerdo a la evaluación de atenuantes y agravantes, se inventó un tribunal compuesto por tres jueces de diferentes juzgados. Serán los responsables de la audiencia de Cesura que, según dictaminó luego de una audiencia donde acordó con las partes –querella y defensa– cómo sería el procedimiento, se realizará el 29 de abril de 2026 y durante tres días.

- Imagen de la audiencia. A la izquierda, el abogado Juan Pablo Gallego. Arriba, la foto principal, la movilización que acompañó a la familia.
- Unos días después la familia recibió una notificación que le comunicaba que esa audiencia se adelantaba a septiembre. Como su abogado, Juan Pablo Gallego, no estaba ni enterado de esta anticipación –y además se encontraba en España para la fecha pautada– se presentó un escrito denunciado esta irregularidad y solicitando se mantenga lo debidamente acordado: 29 de abril de 2026. Así será.
- Un mes después hubo otra novedad: el nuevo fiscal –cuyo rol se supone que es acusatorio– pidió el cese de la prisión de Farías, aun cuando las instancias de apelación y de establecimiento del nuevo monto de pena estaban pendientes de resolución.
- Unos días después llegó el turno de Offidani: solicitó salidas transitorias. La audiencia que se realizó este miércoles en los tribunales de Mar del Plata fue para decidir si las otorgaban o no.
En esa audiencia el doctor Gallego sintetizó lo que todo este proceder judicial despierta como duda “¿por qué se procede de esta manera tan irregular y que revictimiza a esta familia una y otra vez para salvar a personas que se supone que son dos perejiles? ¿Hay algo más detrás de esta causa que permite forzar tanto los procedimientos judiciales? Si nosotros, como parte querellante, no renunciamos a que se le aplique a ambos la figura de femicidio y eso está todavía en trámite, ¿qué se busca con esto? ¿Qué se fuguen antes de que se resuelva la cuestión central?”
Como respuesta la doctora Romina Merino, abogada defensora de Offidani, propuso: “Miremos para adelante”.
El doctor Gallego replicó:
“Nosotros no vamos a dejar de mirar lo que pasó porque lo que pasó es un hecho aberrante, que implicó la muerte atroz de una adolescente de 16 años en circunstancias probadas de narco criminalidad y eso implica una doble responsabilidad del Estado: por tratarse de una menor y por estar frente a una banda que vendía drogas en la puerta de un colegio, delito por el que cumplen una condena ratificada”.
El juez de garantías que debe evaluar el pedido de Offidani tiene ahora cinco días para determinar si cumple o no con los procedimientos necesarios para obtener los beneficios de la libertad transitoria.
En tanto la familia de Lucía sigue esperando justicia.

Matías, el hermano de Lucía y sus padres Guillermo y Marta.
#NiUnaMás
Adiós a Claudia Rodríguez: la Trans andina que propuso politizar el amor

Referente del movimiento trans latinoamericano, activista, poeta, escritora y tanto más, escribió sobre su infancia, la militancia trans, la vida sexual y se autoproclamó Miss Sida en 2007. Claudia Falleció este 29 de Noviembre. Su pelea incluyó al pueblo mapuche, la educación pública, los sin techo, y planteó siempre una filosa crítica al neoliberalismo, que quita posibilidades de vida y las transforma solo en posibilidad de consumo. En uno de sus viajes a la Argentina compartió con la revista MU sus ideas sobre el orgasmo, el feminismo sin resentimiento, la creación, y por qué hay que politizar el amor. Un modo de homenajearla, de recordarla, y a la vez de volver a estar en contacto con un pensamiento y una acción que dejan una sensible huella cultural, artística y política.
Por María del Carmen Varela
Foto: Lina Etchesuri

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