Nota
Asumió Milei: el enigma de la mitad de la Plaza

Palabras, silencios, certezas, dudas, patas en la fuente. Los fans y los fanáticos. Cantos, miedos, adoctrinamientos, aplausos a la policía, merchandising distópico y otros eventos durante la asunción de Javier Milei. La gente no alcanzó a ocupar la mitad de Plaza de Mayo. Recorrida y conversaciones por el acto para entender las lógicas, los rumbos, los prejuicios y lo que imaginan quienes aplaudieron cuando el nuevo presidente anunció que “no hay alternativa al ajuste y no hay alternativa al shock, naturalmente eso repercutirá de modo negativo sobre el nivel de actividad, el empleo, los salarios reales, la cantidad de pobres e indigentes”.
Con ese argumento y otras falacias buscó justificar el shock que pagará gran parte de la sociedad y no «la casta«, mientras el enigma es qué pasará con quienes no fueron a avalar la teología de la motosierra.
Laura y su marido Juan Pablo, panaderos de Grand Bourg, Malvinas Argentinas, llevaron a cabo con sus cuatro hijos el acto más irreverente de una tarde disruptiva: para decirlo con palabras de otros tiempos, metieron las patas en una de las fuentes de Plaza de Mayo.

Los más pequeños se bañaban con camisetas argentinas y una felicidad que tal vez envidiaba otro tipo de público que pasaba por allí: visibles rugbiers, una persona ataviada de motosierra, mujeres vestidas a lo Miami con Ray Ban legítimos, jóvenes conurbanos con camisetas argentinas, chicas con uñas esculpidas, un libertario disfrazado de Dragonball Z. Había público del que se ve en los trenes, público del que se ve en los colectivos, y otro tramo de gente de la que se ve en los barrios cerrados y los restaurantes caros.
Las conversaciones en este domingo de asunción mostraron que el mileísmo logró elaborar una teoría (las causas de los males),
una narrativa (que rearma la historia argentina en modo libertario),
una teología (a veces esotérica: pulularon las gorras terrenales con la leyenda «las fuerzas del cielo»),
un proyecto (el sufrimiento del ajuste que será seguido por la prosperidad en un tiempo indescifrable),
argumentos económicos (la falsedad de estar ante una inflación del 15.000% anual, como forma de hacer más digerible la mezcla de estancamiento e inflación prometidas por Milei) y
enemigos (la casta política, aunque hoy no la nombró).
Repitió además la idea de “los argentinos de bien” (los libertarios) estableciendo una nueva grieta que deja en suspenso y en la mira al resto.
Esa combinación generó una especie de adoctrinamiento o dogma, del cual la recorrida de lavaca muestra que algunas versiones son más bien fanáticas, otras más bien fans, y otras representan a personas hastiadas con lo que pasó, e ilusionadas con lo que creen que va a pasar.

La policía adjudicó a los actos menos de 25.000 personas, aglomeradas en ciertas zonas con vallas para dar una mejor imagen televisiva de muchedumbre. Más de la mitad de Plaza de Mayo estaba vacía. Milei se dio el gusto de asomarse al histórico balcón de la Casa Rosada, donde Mauricio Macri se dedicó en su tiempo a danzar de modo patético. Milei apareció diciendo: “Hola a todos, soy el león”, cantó parte de un tema de La Renga y planteó: “Si bien vamos a tener que soportar un período de dureza, vamos a salir adelante. No hay noche que no haya sido derrotada por el día”, dijo recogiendo ovaciones de un bosque de celulares que a la vez intentaban filmarlo.
Milei le habló a la gente que estaba allí, y a la que podría estár mirándolo por redes y televisión. La zona más cercana a las vallas de la Rosada estaba cubierta. Y donde hubiera sombra. El resto de la Plaza de Mayo estaba vacía. La gente que se movilizó alcanzó apenas para eso. Pero a la vez, fue el candidato más votado en todo el país. La gente que estaba en la Plaza, y antes en Congreso, aclamó las promesas de ajuste fiscal y sacrificio económico, que no afectarán a ninguna «casta» política ni económica.
Al cambiar la palabra «casta» por «Estado», Milei confirmó lo que cualquier no fan y no fanático veía como obvio: que el ajuste violento y el sacrificio atacarán a gran parte de la sociedad.
El enigma de los próximos tiempos será sobre el comportamiento de millones de personas, incluso las que lo votaron, que no se movilizaron ni fue a aplaudir y a justificar esta ruptura de promesas electorales. ¿Qué clase de actitud tendrán frente al ajuste?

Ser de derecha
¿Cómo interpreta el presente esa familia que decidió refrescarse en la fuente de la Plaza, cual postal peronista del siglo pasado?
“Para mí esto mejora el ambiente, el aire” dice el panadero Juan Pablo, con su camiseta argentina, su esposa Laura y sus cuatro hijos que van desde los 20 a los 8 años. “Yo creo en la honradez, en el sacrificio. Te digo la verdad: soy de derecha. Nunca estuve en política. Cuando vinieron las elecciones fui a fiscalizar. Y estaba yo solo. Toda la gente que ayudó en Malvinas fue de corazón. El peronismo en alguna época defendía a la gente pobre, pero ya hace mucho que todo lo hace por intereses políticos, no les importa nada del trabajador. Lo único es mantenerse en el poder. Somos de barrios carenciados, pero ya la gente no quiere que le regalen plata. Quiere que le den oportunidades para desarrollarse”. Laura: “Conozco mucha gente que está cobrando planes sociales hace 10, 15, 20 años. Entonces hay un estancamiento. La gente no prospera. Los hijos crecen con una mentalidad pobre. No quieren estudiar, no quieren trabajar. El problema al final no es la pobreza, sino algo mental”. Cuentan que miran mucho los programas de televisión (hablan de los de La Nación+) «pero al final hacemos nuestro propio balance”.
Algo de ese balance: “El 80 % de los argentinos quiere mano dura. La escuela está bien que sea pública, pero que no enseñen más cosas del peronismo, que ellos son los buenos y el resto los malos, o del comunismo, cosas que no tienen nada que ver con nosotros, adoctrinando a los chicos. Porque son cosas de izquierda, y la izquierda es rara: los hombres creen que son mujeres, se acuestan entre ellos o entre ellas. Entonces, ¿A dónde vamos?”
Pasaban unos policías, aplaudidos por alguna minoría de quienes estaban en la Plaza.
Otra idea: “Milei dice que vino a despertar a los leones. Eso es despertar los dones de la gente, las capacidades que los políticos te las compran para paralizarlas…”
Dicen Laura y Juan Pablo que «ahora todo el mundo entendió que la inflación es por la emisión monetaria». ¿No hay además una incidencia de los monopolios formadores de precios, que ahora se sienten liberados? “Bueno, uno dice que no tiene que haber regulación del Estado en todo, pero si tiene que haber en algunas cosas. Que no pase como en las épocas donde todo se exportaba para que esos monopolios vayan mejor, pero quedaba el mercado interno desabastecido, no?”
Juan Pablo reconoce que votó a Cristina, a Macri y ahora a Milei. «A Cristina no la voté más cuando salieron las causas por todos lados, los hoteles y todo eso. Hay gente fanática que te dice que eso no está comprobado. Pero para mí sí».
No reconoce contradicción entre que Milei haya denunciado la deuda externa contraída por Macri y Caputo, a quien convocó al gobierno: «Nadie es perfecto. Se habrá fumado la deuda externa pero fue un error, no corrupción». Hay un sol de plomo, es muy difícil conversar. Juan Pablo me informa que ya está preparado el golpe contra Milei: «Los que tiraron las 14 toneladas de piedras (manifestación contra la reforma jubilatoria) ahora quieren muertos en las calles, para preparar un golpe como el que le hicieron a todos los no peronistas: Alfonsí, De la Rúa y Macri». ¿Macri? «Sí, a Macri querían darle un golpe» dice.
La charla al solazo se interrumpió, porque salía al balcón de la Rosada el flamante presidente. La jornada había empezado antes.

El remedio y la enfermedad
Desde ese Moreno viajan a ver la asunción de Milei Nicolás , Alexis, Luna y Lautaro. Tienen 16, 20, 17, 18 años, y remeras de Nirvana y Metallica, bandas símbolo de diversas épocas (ochentas y noventas) que expresaron un descontento de millones de generaciones en sonidos crudos, directos y, también, muy sinceros.
«Votamos a Milei, claro», responden al unísono.
Son estudiantes. Alexis y Lautaro trabajan en comercios. Quieren seguir estudiando psicología, derecho, informática. Celebran los 40 años ininterrumpidos sin golpes de Estado y no reivindican la última dictadura militar.
También coindicen en algo, pero Nicolás es el que lo dice primero: «Se vienen tiempos difíciles. Pero era el remedio o la enfermedad».
Lautaro habla de ajuste con naturalidad. «Que vengan los ajustes que sean, pero es esto o seguir empeorando como veníamos».
Alexis agrega: «La pelota que nos dejaron es muy tremenda, y así no se puede seguir. No se puede mejorar haciendo lo mismo que hacen siempre. En algún punto hay que cambiar. Si venís tomando cianuro no te vas a curar tomando cianuro. Esto es un poco de agua».

Método bomba
María Jesús es una señora que vende banderas amarillas con la imagen del león a 3.000 pesos. Explica: «Si ganaba Massa también iba a haber devaluación. Y ahora el país se quedó sin ninguna moneda. No hay plata. Pero Milei no ha mentido. Dijo todo clarito».
¿En qué afecta a la casta? «Los que están afectados son todos los que recibían la leche de arriba. Ahora la vaca se quedó seca, no hay más leche, así que están enojados con eso».
Marcelo vende flores y plantas. «Yo lo voté. Pero pasa que yo a toda la gente le vendo el pastito, como el que tengo en esa maceta, para que le den de comer a los camellos. Porque yo creo en los Reyes Magos. ¿Me entendés?» Le confieso que no: «Creo en Milei, pero también en los Reyes. Así que lo que hay que hacer es ver si aparece cumpliendo todo lo que dijo. Hay que esperar. Porque nunca nada fue a favor nuestro. Hay que darle tiempo, y ver qué hace con lo del Chocolate, con Insaurralde. Y si no, habrá que hacer como aquel que no era de nuestro país. ¿Cómo era que se llamaba?» pregunta, sin que yo sepa qué responder, hasta que me sorprende de modo épico: «Me acordé. Habrá que hacer lo que hacía Pablo Escobar. Les ponés una bomba y que revienten todos» dice, instalando en el debate público la reivindicación del método narco para combatir la corrupción.
Un cambio
Por Avenida de Mayo, la primera postal es de una peregrinación de personas sueltas que cumplen con lo que peticionó Milei: la gran mayoría lleva camisetas, gorros, banderas de Argentina. Las banderas las venden a 2000 pesos, pero en Once advierten que «abajo» (es decir, más cerca del Congreso) las venden a 3000. Silvia es una de las que escuchó la advertencia, la compró y se la ató al cuello como una capa albiceleste.
Es de Ciudadela, también conurbano, trabaja en un laboratorio, alquila, y está parada en uno de los andenes a la espera de otra amiga conurbana, que viene de Merlo. Dice que no lo votó en las generales porque eligió a Larreta, pero en el balotaje, aun con miedo, no dudó: «La verdad es que esperaba un cambio. Confío. Espero que no nos defrauden. Hay una frase de las que dice que me define en la vida: dentro de la ley todo, fuera de la ley nada».
Dice que no le daba miedo ser como Venezuela, sino como México o Colombia: «Lo narco. Por eso no lo voté a Massa». Sobre el ajuste revolea los ojos: «Lo iban a hacer todos. A mí ya me cuesta llegar a fin de mes, y soy una laburante. De alguna manera u otra había que salir de la situación donde estábamos».
Y vuelve a la fe: «Espero que no dañe al pueblo».

Aspecto de Plaza de Mayo: el vacío, momentos antes de que hablara Milei, y la gente en la fuente refrescándose.
V de Venganza
Trata de acercarse a la Plaza de los dos Congresos un hombre con un megáfono, que dirige a los policías detrás de las vallas: «Ustedes deben dejarme pasar. Están en el juego la operación del capitalismo perverso de adentro y afuera. Inventaron un falso profeta para opacar al verdadero profeta. Vengo en nombre de dios, que no tiene signo político. Déjenme pasar».
Una mujer policía le dice que debe ir dos cuadras más allá. El hombre sale anunciando por el megáfono: «Si ustedes no me permiten pasar, Washington, la gran ciudad de los Estados Unidos comenzará a temblar como una hoja de otoño es presa un huracán. Es la palabra de dios, así que ya saben».
Leonardo vende remeras negras con imágenes amarillas. Unas son del león, referencia política obvia del día. Las otras son la imagen de Anonymous, el personaje de V de Venganza, la película de 2005 con guion de las hermanas Wachowski (gente rara). Le pregunto si hace alguna relación entre aquel personaje increíble y Javier Milei. Se queda pensando. «No lo pensé, pero Anonymous era un individuo frente a un estado opresor, que representa la libertad casi al borde de lo que es la ley. Y acá estamos ante un individuo que generó todo esto que estamos viviendo ahora, al que se le fueron acoplando de otros dirigentes. Y al final de la película todo el pueblo se da vuelta contra el orden. En cierto sentido tiene relación con lo que está pasando ahora».

Leonardo sabe lo que es la política: «Como Milei no tiene estructura, tendrá que hacer negociados con los que ya están. Así que habrá que ver qué pasa con eso. Pero desde hace varios años lo escucho, y siempre se mantuvo en su discurso. Incluso en la pandemia pedía que abran la economía y lo trataban como el diablo, lo odiaban, pero le di valor a alguien que defiende lo que piensa» dice vendiendo una remera del león, y otra de Anonymous.
«La única opción es el ajuste»
El discurso en las escalinatas estuvo signado, por una parte, por el diagnóstico de la herencia recibida por el anterior gobierno; y por otra, por la ratificación del ajuste que se viene: «Prefiero decirles una verdad incómoda antes que una mentira confortable». Estas fueron algunas de las frases de Milei en su primer discurso presidencial en ese sentido:
• “Es cierto que habrá estanflación”.
• “La única opción posible es el ajuste”.
• “Sabemos que será duro”.
• “Sabemos que la situación en corto plazo empeorará”.
• “No hay solución alternativa al shock”.
El nuevo presidente habló durante menos de una hora y citó a Benegas Lynch hijo, a Julio Argentino Roca (a quien caracterizó como uno de los mejores presidentes de la historia) y reprodujo una frase de Perón («dentro de la ley todo, fuera de la ley, nada»), dijo que no era casual que la asunción ocurriera en la celebración judía de Janucá (obvió el aniversario de los 40 años de democracia), mencionó a «las fuerzas del cielo» y bendijo a los argentinos. «Será difícil pero lo vamos a lograr», fueron sus últimas palabras antes del famoso cierre «Viva la libertad, carajo» con el que culminó su discurso, transmitido por cadena nacional hasta las 12.50, mientras se esperaba fuera más extenso.
En ese momento se subió a un descapotable junto a su hermana Karina, iniciando el recorrido hasta la Casa Rosada.

Maldita decepción
Nahuel trabaja haciendo cartelería comercial, pero está vendiendo gorras con el presidente ilustrando un dólar, y con la motosierra: «Se viene un ajuste durísimo, pero creo que va a ser positivo. Los que laburamos somos siempre los más perjudicados, así que estamos acostumbrados. Pero yo creo que va a ser lo que él dijo: un ajuste de arriba para abajo, que es como siempre se hubiera tenido que hacer». ¿Y si no lo hace? «Será otra maldita decepción» dice Nahuel.

Leila, de 26 años, está con su beba Kiara, de casi dos años. Vende escarapelas «a voluntad». Normalmente prepara facturas y las vende en Morón. «Vivo en Merlo, me robaban montones de veces, así que para mí lo peor es la inseguridad. Ahora también la inflación. Fui a comprar leche y la más baratita no baja de 500 pesos, es un horror. Eso me da un poco de miedo de Milei. Lo voté, tengo esperanza, pero yo entendí que no nos va a perjudicar a nosotros sino a la casta. Ya mintió antes Macri. Espero que él no». Leila fue echada de la panadería en la que trabajaba, cuando quedó embarazada. «Me puse a emprender con las facturas, más o menos voy tirando, pero si siguen los aumentos como esta semana, ¿qué hago?». Kiara muestra una escarapela. Leila sonríe.

Promesa de sacrificios
La calle de MIlei hoy superó a la de la asunción de su socio Mauricio Macri en 2015. Si bien este domingo amaneció con este solazo inmejorable, Milei arranca con una interpelación a otras sensibilidades que van poblando por los bordes una avenida que está vallada, lo cual aumenta la sensación de muchedumbre en la plaza.
Pero lo presencial permite entender mejor: hay clase obrera y hay Recoleta, hay informalidad laboral y hay relación de dependencia. Hay una calle distinta que escucha hablar de cifras, deudas y ajustes brutales, pero que no se espanta, sino que la asume como inevitable. Y hasta la aplaude.
El recuerdo de Milei de una cita de Roca arranca ovación: “Nada grande, nada estable y duradero se conquista en el mundo cuando se trata de la libertad de los hombres y del engrandecimiento de los pueblos, si no es a costa de supremos esfuerzos y dolorosos sacrificios». Lo dice claro, sin vueltas, y la respuesta son aplausos. No niega que «en el corto plazo la situación empeorará», pero habla de una luz al final del camino. Milei explica. Habla de lo teórico y de lo empírico frente a una plaza. Muestra doctrina. Y muchas y muchos le creen.
Amalia, 62 años, también de Ciudadela, es de las que está feliz. «Primero, porque festejamos 40 años de democracia, y segundo, porque cambiamos. Veníamos remando un país que no daba más y acá una esperanza. Soy jubilada, cobro la mínima, y ahora por lo menos puedo ver algo distinto. Espero que así sea. No quiero más corrupción. Hay mucha droga, y yo quiero que se fomente el trabajo. Tenemos todos los climas, el litio y Vaca Muerta, pero estamos en la miseria».
Dice que es la primera vez que sale a la calle. «Sentí la necesidad. Te digo la verdad: no sé si nos irá bien, no sé si nos irá mal, pero sí me da esperanza de algo distinto».
Hay muchos jóvenes, hay muchas mujeres. Hay quienes vinieron con sus perritos y perritas (lookeados con algún detalle de Argentina), y hay cientos de infancias con las camisetas de Messi. Mariana tiene una bandera que le quedó de los festejos del Mundial, y una banderita amarilla con el logo del león que acaba de comprar: «Me salió dos dólares», dice el precio y se ríe.
Es psicóloga y vino de Haedo, localidad de Morón, uno de los pocos distritos donde Milei ganó en el balotaje: 50,54% versus 49,45%, cuando en primera vuelta había quedado tercero con el 22,61% de los votos. «Este señor es un genio, haga lo que haga va a estar bien», dice efusiva. «Estoy cansada de que te controlen, de que te digan cómo tenés que pensar hasta en lo ideológico».
¿Qué de lo que ve en el consultorio puede emparentarlo con esta calle?
«Mucha gente con problemas de adicciones y con problemas laborales. Es lo que pasa cuando a la gente la vacían de sentido: no tienen un norte, no tienen un trabajo, no tienen nada».

Nota
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.
Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Hay muchos jóvenes.
Muchos docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.
Hay una Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que llega y gente que se va.
Gente que estuvo todo el tiempo.
Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.
Está el movimiento disca, también siempre presente.
Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.
Hay carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.
Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.
Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”
Es la cuarta.
Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.
Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.
Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.
Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.
El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.


Algunos datos de contexto:
- Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
- El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
- La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
- Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas.
- Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.

Docentes Uber
Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.
Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”.
Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.
Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”.
Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”.
Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.


Plata para la deuda
Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”.
Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”.

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”.
En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.



El contagio
Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.
La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.
Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos:
- “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y
- “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”.
Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:
“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.
Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.
Y sonríe.
Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.
Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.
Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.
¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.
Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.
Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán
- junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
- Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
- De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
- De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:
“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.
La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:
“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.



La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.
Que la cosa sigue.
En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.
Sigue cada miércoles en el Congreso.
Y todas las veces que hagan falta.
Porque hay muchos jóvenes.
Docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.
Hubo otra Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.
Hay más carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.












Nota
Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol
–El sueldo no alcanza ni para comer.
Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.
También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.
Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.
Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Salir a la calle
El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.
La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.
La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.
Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:
- Docentes con sueldos indecentes.
- Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
- Basta de mentiras, amenazas y presión.
- Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
- Salud mental es llegar a fin de mes.
- Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Migajas
Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.
–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.
–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.
Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas
-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.
Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”.
¿Cómo sigue el curso de esta historia?
Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
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Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
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Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
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Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
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