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Constitución Política Feminista del Estado

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El país imposible que miles de mujeres construimos todos los días. Por Maria Galindo, Grafitera y agitadora callejera, Integrante de Mujeres Creando.

Bolivia se alista para enfrentar un próximo referéndum Constitucional aprobatorio de un nuevo texto constitucional. En el siguiente texto explicamos donde nos colocamos como feministas respecto de la visión de un Estado plurinacional en Bolivia, respecto de un Estado autonómico y respecto de la aprobación de un nuevo texto constitucional en nuestro país.
La existencia de esta constitución política feminista del Estado no es una campaña por el no o por el si al proyecto de constitución oficial. Sólo pretendemos poner en claro que hay otras maneras de concebir la palabra de las mujeres y las transformaciones que le son urgentes a nuestra sociedad.
Es lo mínimo que podemos hacer; juntarnos en una gran cocina, en un dormitorio, en una habitación cualquiera y formular por escrito lo que hoy somos y pensamos para que no se diga de modo alguno que permanecimos calladas frente a un proceso que ha avasallado no solo la palabra de las mujeres, sino muchas otras palabras vitales en un proceso constituyente. Ha habido legitimaciones, deslegitimaciones, financiamientos y manipulaciones tan variados cuyo resultado ha terminado reduciendo el proyecto de constitución a un pacto entre hombres, entre hombres letrados, entre abogados que únicamente representan repartijas de poder. Hombres que además a nombre de la paz y de la historia se presentan como portadores de las soluciones. ¿Como no impugnar semejante impostura, semejante prepotencia, semejante arbitrariedad?
Las frustraciones:
-El proceso constituyente boliviano requería un proceso preconstituyente ampliamente participativo que no hubo.
-El proceso constituyente boliviano no debió expresarse en formas partidarias de representación política. Hubo además una ausencia de metodologías de trabajo imperdonable. Se perdió el tiempo, se diluyeron los grandes temas sociales y el resultado es este por el que muchos y muchas votaremos que “si” como en el matrimonio; celebrando un acto de dominación.
-El papel de las oeneges fue nuevamente de usurpación de la palabra directa, fue de impostura y aprovechamiento utilitario de financiamiento para hablar a nombre de un tercero. En ese contexto las oeneges antes de vocación liberal mutaron políticamente para estar acorde con el nuevo discurso de moda pero bajo las mismas practicas políticas. Es el caso concreto de la tecnocracia de genero que participo a nombre de un supuesto movimiento de mujeres que viene asfixiando dispersando y silenciando hace décadas. Tecnocracia de genero que reivindica la generalidad de la voz de las mujeres que en sus políticas no es mas que una simplificadora cuota biológica ornamental que ha despolitizado y desideologizado la presencia de las mujeres en la política.
-Ausencias y omisiones como el de las mujeres y los hombres migrantes que les llamaríamos “exiliados y exiliadas del neoliberalismo” es otro de los vacíos inaceptables en este proceso constituyente. Hecho que se da en una sociedad donde aparte de los recursos naturales que tanto espacio ocupan en nuestro imaginario político, el primer producto de exportación es la mano de obra barata; la mujer endeudada, desesperada y madre.
De que lado estamos
Esta constitución política feminista del estado nos coloca en el lugar en el que queremos estar: como sujetas activas con voz propia. Desobedientes de la supuesta polarizacion que no es mas que una trampa, que te obliga a justificarte permanentemente, bajo el supuesto de que si no estas con el gobierno eres sospechoso de favorecer o de hacerle el juego a la derecha. El juego a la derecha se lo hizo el vicepresidente en el parlamento con el pacto político que ha viabilizado el referéndum de enero y de eso no queda la menor duda.
El pacto político en el parlamento ha otorgado a la derecha el beneficio de la no retroactividad en cuanto a la posesión sobre la tierra y también le ha otorgado una propuesta autonómica que convierte a Bolivia en un Estado que inaugura la pugna étnico nacionalista por la tierra y el control de los recursos.
No creemos que la reivindicación afirmativa de los pueblos indígenas con cuya dignidad no solo acordamos, sino que por ella damos las mejoras horas de nuestra vida, deba entrar en el nacionalismo étnico. La autonomía indígena constituirá una auto reclusión indígena para pueblos y sectores que en Bolivia avanzaron hacia la condición de universalidad política por eso tenemos un presidente indígena. Las cuotas y los territorios son un retroceso hacia lo indígena como cuota, como conservación y como reinvidicacion de un purismo étnico retrograda y autoritario.
Indias, putas y lesbianas juntas revueltas y hermanadas
Nuestra perspectiva que parte de estos tres lugares sociales no busca la formulación de derechos para nosotras, sino que plantea una visión universal de país porque eso es una constitución. No caemos en la simpleza de formular con esta constitución un listado de demandas que es el entrenamiento idiotizador que hemos recibido los movimientos a lo largo de nuestra relación con el estado. Visión que se ha plasmado en el texto oficial en una asignación lírica y hueca de derechos que no tendrá correlato alguno posible en la realidad concreta.
Transformar la sociedad es repensarlo todo, ponerlo todo en cuestión todo.
Repito que nuestra constitución no es un listado de derechos tanto que nos atrevemos por ejemplo a proponer la abolición de los partidos políticos por ser instituciones patriarcales que expropian la política a la sociedad para convertirla en una acción exclusiva de quienes pugnan por el control del Estado.
En la constitución política feminista empezamos pues esa tarea por las bases mismas de la sociedad que se expresan en el contrato sexual.
CONTRATO SEXUAL
Todas las sociedades patriarcales del mundo están basadas en un contrato sexual que implica la pertenencia de las mujeres a los hombres. Esta pertenencia está institucionalizada a través del matrimonio, la paternidad y la heterosexualidad obligatoria. Por ello queda disuelto este contrato sexual, aboliendo el matrimonio, recuperando el sentido y valor de la maternidad y liberando a los seres humanos hombres y mujeres de la reproducción y la obligatoriedad de ser heterosexuales.
ABOLIDO EL MATRIMONIO
Queda abolido el matrimonio por ser una institución de opresión de las mujeres donde además media la Iglesia y el Estado. En sustitución de este queda como forma de unión de parejas la unión libre o sirvinacuy.
arroz con leche me quiero casar
y si me equivoco me puedo divorciar”
YA NO ES OBLIGATORIO TENER HIJOS E HIJAS
Aunque nadie lo quiera reconocer en nuestra sociedad así como ha sido obligatorio para los hombres hacer el servicio militar, ha sido obligatorio para las mujeres tener hijos e hijas vivir para ellos y olvidarse de sí mismas. La maternidad como abnegación y como cárcel queda abolida para dar paso a la maternidad libre, es decir que una mujer sea madre cuando quiera y decida ella y tenga el número de hijos o hijas que quiera.
Que no valga una mujer por ser madre.
Que una mujer que no quiere ser madre no deje de ser respetada por ese motivo en su comunidad.
si el Evo pariera, el aborto sería despenalizado, nacionalizado y constitucionalizado”
EL APELLIDO PATERNO PASA AL SEGUNDO LUGAR
Los hijos y las hijas llevarán el apellido de sus madres como primer apellido y el de sus padres como segundo apellido, siendo este segundo opcional.
Sin duda la constitución que nos atrevemos a formular corresponde con una visión utópica que nos permita soñar y actuar en función de esos sueños, pero también contiene propuestas tan practicas, tan simples y tan posibles que no alcanzamos a comprender porque ni siquiera entraron en la discusión del proyecto oficial. Por citar un par de ejemplos el caso del apellido materno, la educación sexual o la abolición del servicio militar obligatorio que es una escuela de machismo y humillación para los jóvenes en nuestra sociedad.
La reivindicación de la lengua ha sido una de las concentraciones del nacionalismo étnico, planteando en un país donde el analfabetismo campea, un país con una brecha industrial y tecnológica peligrosísima planteando en este terreno la utilización de 36 lenguas originarias como oficiales(entretanto ni las preguntas del referéndum han sido traducidas ni siquiera a las tres lenguas mas habladas en el pais).
Además esto surgio de un concepto antropológico andinocentrista donde no se ha tomado en cuenta la profunda castellanización de toda la amazonia boliviana y los horizontes y expectativas de los propios niños, niñas y jóvenes que asisten al colegio y que desean a traves del colegio acceder a una ventana al mundo. En ese contexto nosotras nos replanteamos el concepto de lengua oficial con este texto.
LOS IDIOMAS OFICIALES
Abandonamos el concepto de lengua oficial por el de lenguajes universales que no reconocen fronteras por eso los lenguajes universales de este país Bolivia son la palabra oral y o escrita, la música, la pintura, la escultura, el baile y la risa. Los idiomas a usar son de libre elección de acuerdo a la necesidad concreta de comunicarnos y expresarnos.
en aymará, ingles o castellano mujer quiere decir dignidad
para comunicarse con Mujeres Creando
mujerescreando@alamo.entelnet.bo
www.mujerescreando.org
www.radiodeseo.com
la Constitución esta a la venta por 5bs.
en la Virgen de los Deseos
calle 20 de octubre 2060 entre Aspiazu y J.J. perez

Protesta social

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

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Un miércoles tranquilo en la ronda de jubilados en Congreso, que despierta dudas ante la necesidad de hacer “un poco más de bochinche”. Como homenaje al Día del Jubilado (domingo pasado) hubo un puesto de hamburguesas y choripanes de la UTEP. “El hambre es desesperante” dijo una de las mujeres que servía a esa cola ampliada con gente de la calle en busca de qué comer. Historia de cómo sobrevivir a una jubilación hiper mínima (porque encima se arrastra una deuda). Los alfajores, las medias, y la salud encontrada en el gesto de movilizarse. 

Por Lucas Pedulla   Fotos Juan Valeiro/lavaca.org

A sus 76 años, Luis Relinque tiene que vender medias para llegar a fin de mes.

–Si no trabajo, no como.

Y para comer tiene que trabajar, aunque hace once años que está jubilado. El único día que no sale a vender por la zona de Once es el miércoles, cuando camina las diez cuadras que separan su casa –Remedios de Escalada, sur del conurbano bonaerense– de la parada del 37 que lo deja en el Congreso de la Nación. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Luis y la batalla cultural.

El dato, que solo en esta Argentina pareciera naturalizarse, lo explica fácil:

–Soy jubilado de la mínima. Cobro $400.000 limpios, justos. El mismo día de cobro pago la luz, el gas, el agua y con todo lo que tengo me quedan limpios, justos, $210.000. Si no trabajara, son $7.000 por día hasta el mes siguiente. ¿Cómo hacés?

La pregunta flota mientras alrededor se dispone la movilización de cada miércoles. La Rama de Trabajadoras y Trabajadores de Espacios Públicos de la UTEP (gremio de la economía popular), llamada “Lxs Parrillerxs”, puso un puesto para regalar choripán y hamburguesas por el Día del Jubilado, que fue el domingo. Se sumó mucha gente de la calle: “El hambre es desesperante”, dice una señora mientras corta el pan. Sobre la vereda se acomodan trabajadoras y trabajadores de la ANSES, que denuncian una “sangría por goteo” en el organismo encargado de las jubilaciones y pensiones: el Gobierno abrió un plan de retiros voluntarios, el segundo del año. Un trabajador dice a lavaca: “En el anterior se fueron más de 1.000 personas. Muchos agarran porque están muy endeudados. La idea es que quede un ANSES chico, si es que queda”. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
La evolución de las variables económicas.

Por su parte, Luis tendría que estar cobrando un poco más: en septiembre la mínima llegó a $498.633,20, contando el bono de $70.000, congelado hace 30 meses: según el Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA), si fuera por movilidad Luis y cinco millones de jubilados y jubiladas más tendrían que percibir un bono de $223.148. Pero Luis cobra solo $400.000 limpios porque está endeudado: hace ocho años sacó un crédito.

–Se me cayó un árbol del fondo de casa en la cabeza. Tuve derrame cerebral. También me hizo pelota la rodilla: hoy tengo una prótesis. Mirá vos, es la misma rodilla que la policía me reprimió en una marcha el año pasado: la tengo peor. Me queda este año de crédito, así que espero para fin de año terminar de pagarlo y poder cobrar un poquito más.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Gadalupe y otros discas acompañando la marcha de jubilados.

Por eso todos los días –salvo los miércoles– sale a vender tres pares de medias a $1.000: camina mirando a todos lados para que los “parásitos con uniforme” no le decomisen la mercadería, como viene ocurriendo en la ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Jorge Macri. Antes Luis vendía alfajores y podía hacerle algún regalo a su nieta de 13 años, o darse un gustito como ir al teatro. Pero los alfajores subieron tanto que ya no es negocio. Cuenta que la idea de las medias le llegó mirando la televisión. 

–Veía a tanto operador político en la tele que pensé: si las medias me salen lo mismo que un chupetín, quizá la salida a esta crisis sea chupar medias, en serio te digo.

Luis habla y piensa con mucho humor, pero siempre aclara que lo dice en serio. Cuenta que fue la primera persona que puso un boliche gay en provincia de Buenos Aires – “Chelovecos, en 1974”–, que también tuvo una tanguería y que por muchos años se dedicó a cocinar en su casa para geriátricos o centros de jubilados. Como siempre trabajó por su cuenta, pudo jubilarse con una parte de aportes y otra de moratoria.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Congreso con atención de coiffeurs para jubilados y gente de la calle.

–Hoy el Gobierno la cortó, pero la moratoria ayudó mucho. Conozco gente que nunca aportó y ahora te dice: “Cristina chorra”. Bueno, entonces devolvé la jubilación o donala a un comedor. 

A diferencia de lo que dijo el presidente Javier Milei tras su discurso en Naciones Unidas en Nueva York, a Luis –como argentino– no le salen dólares por las orejas. Es una de las tantas razones por las que no se pierde ningún miércoles.

–Hace unos años me quedé viudo. Me pasaron todas, pero yo le aconsejo a la gente mayor que venga a la marcha. No sólo como protesta, sino porque es bueno para uno. Es una cuestión de salud. A mí me ayudó mucho porque me olvidé de mí: me acuerdo más de la madre de Milei que de mí. En serio, te digo. Algunos jubilados me dicen: “No, mejor me voy a hacer un estudio al médico”, pero es como un coche en el mecánico: algo siempre te van a encontrar. No digo que esté mal, ojo, pero hay gente que está todo el día en la casa mirándola por televisión y pensando en sí mismo. Con hacer un cartel o pensar alguna cosita, ya la cabeza se me despeja. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

La semana pasada, Luis trajo el “Desodorante Javo”, con una característica premium: “Te deja seco las 24 horas”. ¿Qué significa ese humor en la lucha de cada miércoles?

Luis es crítico:

–Yo vengo porque la jubilación me alcanza nomás para diez días. Me gustaría que hagamos un poco más de bochinche. Acá nos encerraron. Venimos y damos una ronda: no tenemos nada para festejar pero damos la vuelta olímpica como si fuéramos campeones. Luego, a casa. Hay que ir al Obelisco, a Corrientes. Acá no nos ve nadie. No estoy en contra, porque nos encontramos, pero haría un poco más de calle. Lo único que falta es que nos pongan mesas y nos hagan jugar a las damas: para eso voy a la plaza de mi barrio. En Lanús me preguntan: “¿Luis, no marchan más?”. 

La marcha –la ronda a la que Luis pide más bochinche– está por empezar.

¿Qué espera?

–Mirá, el día que no pueda caminar más ni vivir a medias, me amenazo al Presidente así me vienen a buscar: ya averigué que no me sacan la jubilación, me llevan en cana, y al menos tengo una lamparita para leer algún libro y amigos que me traerán algún sanguchito de miga. Lo mismo que haría en casa lo hago allá. En serio, te digo. 

¿Hay opción B?

–Que cambie el Gobierno. Eso daría un poquito de esperanza. La primera medida tendría que ser darnos un aumento. De mínima. Esta lucha que hacemos va a pasar a la historia como algo que era necesario hacer. El que no labura ni lucha, no come. 

Hincha de Independiente y fanático de Manal, Luis se despide y se mete a la marcha.

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Revista Mu

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

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Ley de Tierras y después: Cambio de tema

Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.

Por Claudia Acuña




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre

Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.

Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




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Atanor condenada por contaminación: La odisea

Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.

Por Lucas Pedulla

Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org




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Agroecología en Misiones: El libro de la selva

Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?

Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




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Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto

Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.

Por Sergio Ciancaglini

Fotos: Juan Valeiro

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Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura

A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.

Por Evangelina Bucari




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder

¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

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Zoe Hochbaum: Comerse el mundo

Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.

Por María del Carmen Varela

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




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Crónicas del Más Acá: Rambo al sur

por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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