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De menenlandia a Famatina: la minería sin cielo abierto

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Mientras en la capital de La Rioja se libraban bataholas patéticas y el gobernador huía acusado de corrupción y entrega del patrimonio minero, las asambleas ciudadanas organizaron un piquete a 1.800 metros de altura, al pie del Famatina. Así lograron que la minera más grande del mundo, Barrick “Bush” Gold, comience a desmantelar su proyecto. Mantendrán la medida -contaron a lavaca -hasta que el nuevo gobierno ratifique la ley que prohibe la minería a cielo abierto. Cómo se organizaron para resistir y qué estrategias usaron para desafiar a políticos, empresarios y funcionarios. Datos para ubicar dónde vive hoy la política.
El 14 de marzo de 2007 hubo un deceso y un nacimiento extrañamente relacionados.
En La Rioja, el gobernador Ángel Mazza -ex secretario de minería, ex menemista, ex duhaldista y actual kirchnerista- cayó del poder. Y a la misma hora nació Leonardo Valentín, el hijo de Carolina Suffich, docente y vecina de Famatina.
¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Carolina fue la persona a la que se le ocurrió crear la Asamblea Vecinos de Famatina Autoconvocados en Defensa de la Vida, el 8 de mayo de 2006, alarmada por la sensación de que su pueblo quedaría a merced del cianuro y del saqueo ambiental. No sabía los alcances de tal ocurrencia. Al poco tiempo su panza empezó a crecer, mientras crecían también las asambleas ciudadanas que se multiplicaron por la provincia. En esos meses de gestación, el conflicto puso al descubierto los niveles de contaminación minera futuros, y de corrupción política presente. Las nacientes asambleas de Famatina, Chilecito, Pihuil, Chañarmuyo, Los Sauces y otras que fueron sumándose, comenzaron a reclamar la prohibición de la minería a cielo abierto. El tema fue aprovechado por los políticos opositores a Mazza para acondicionarle su ataúd político. El sábado 10 de marzo, la Legislatura sancionó la ley que reclamaban los ciudadanos, y el vicegobernador Luis Beder Herrera denunció a su ex socio político Mazza por la entrega del patrimonio minero provincial a la Barrick Gold. Los asambleístas aclararon que no confían en político alguno y se instalaron al pie del Famatina, en Peñas Negras, a 1.800 metros de altura, para impedir la subida a la mina y garantizar la bajada de Barrick Gold de la provincia. En la capital, Mazza contrató patotas para que parecieran adherentes que provocaban desmanes para defenderlo, y así fomentar la intervención por parte del Ejecutivo. El gobierno nacional, poco propenso al suicidio, decidió no tragar el anzuelo de su ángel riojano, y el mismo mediodía en el que Carolina escuchó los berridos de Leonardo Valentín, Ángel Mazza abandonaba definitivamente la casa de gobierno riojana. Beder Herrera asumió, y lo primero que hizo fue elogiar a Kirchner.
No se sabe quién tendrá que transmitirle a Leonardo, cuando crezca, alguna idea sobre si existen o no las casualidades.
¿Dónde está la política?
Las empresas periodísticas se dedicaron a mostrar batallas en la capital riojana, y a dilucidar internas políticas. Nadie fue al Famatina.
Las «internas» fueron tema de los opinólogos y comentaristas, cada uno con su declarada primicia sobre amores y desamores entre Mazza, Beder Herrera, Kirchner, Fernández (el que el lector prefiera), llamados, mensajes, amenazas, ultimátums, traiciones y todo ese combo que se conoce como «política».
Las batallas mostraban a supuestos adherentes al gobernador Mazza, resistiendo los avances de la oposición (aunque se supone que todos son peronistas, o kirchneristas, o del mismo partido en cualquier caso). Mazza en realidad contrató patotas de jóvenes para simular un apoyo numeroso. Uno de los chicos se delató por televisión, donde apareció excesivamente alegre y gritó «¡viva Tucumán!» antes de terminar balbuceando que no sabía claramente a quién había ido a defender o a atacar. Para crear el clima de caos que justificara la intervención por parte del Poder Ejecutivo, estos «mazzistas» quemaron un automóvil. Lo habían llevado poco antes: no tenía motor. Lo peor que hicieron es resumido por Carina Díaz Moreno, vecina de Famatina, profesora de Educación Física, que relata a lavaca: «Quemaron planillas, se llevaron documentos y computadoras en las que está la información del pago a los empleados públicos y a los docentes. Típico delincuente, Mazza se va haciéndonos daño porque ahora no se sabe cómo van a hacer para pagar». La policía riojana jugó su partido hasta que quedó del lado de Beder Herrera, que mandó reprimir a los mazzistas con gases lacrimógenos y balas de goma. La población riojana siguió el tema con interés, pero desde lejos.
Una aparente paradoja: mientras el gobernador institucional, oficial, etc, mandaba quemar autos huecos y robar computadoras con planillas de sueldos a través de sus matones fracasados, los asambleístas que hacían el piquete en el Famatina buscaban el orden. Gabriela Romano, de Chilecito: «Acá nadie quiere el desorden, porque tenemos razón. No queríamos que hubiera ninguna excusa para intervenir la provincia. Mazza o un interventor iban a vetar la ley de prohibición de minería a cielo abierto. Ahora todavía nos queda la chance de que Beder cumpla con lo que él mismo votó el sábado pasado».
Concretamente: la legislatura provincial aprobó una ley de prohibición de la minería a cielo abierto con utilización de cianuro o cualquier substancia contaminante, y aprobó además llamar a una consulta popular en Famatina y Chilecito para ratificar la legislación «y que no pueda ser derogada en el futuro» según palabras de Beder Herrera. Lo único que falta es que el gobernador que esté a cargo (que ahora es el mismo Beder) promulgue la ley votada por la Legislatura. La consulta popular sería el 29 de julio.
Beder venía de calificar a los asambleístas, cuando Carolina Suffich tuvo su ocurrencia de crear una asamblea, como «cinco iluminados». Con más precisión aún, al principio fueron cuatro y no se sentían excesivamente iluminados sino asustados. No dejaron que el miedo los paralizara. Al poco tiempo la historia comenzó a crecer, Beder comprendió que había calculado mal, y que las agresiones del gobierno provincial (que los tildaba como «piqueteros», «subversivos» y «vagos» entre otros oficios) eran casi una demostración por el absurdo del valor de toda esa lucha. Beder comenzó a apoyar a los asambleístas, que aclararon siempre que eso no era recíproco: «No estamos con ningún político ni jugamos en ninguna interna» dice Gabriela, y repite cada asambleísta al que se le consulte la cuestión.
Todos esperan que Beder cumpla su compromiso público. «Pero son todos políticos -advierte Carina-, en estos años aprendimos a desconfiar de todos. Por eso la asamblea decidió mantener el corte por tiempo indeterminado en Peñas Negras hasta que Barrick se vaya, y hasta que el gobierno promulgue la ley que la Legislatura ya aprobó».
Si se entiende a la política como intervención en lo público, búsqueda del bien común, debate y solución de los problemas verdaderamente importantes, es interesante pensar si esta semana se hizo más política en la capital provincial, o en las asambleas al pie del Famatina.
Barrick Bush
La descripción de las andanzas de Barrick Gold por el mundo merecerá un capítulo aparte, por la secuela de destrucción, contaminación y muerte que ha ido dejando por Africa, Australia, y con entusiasmo y eficiencia creciente en América Latina.
La presencia del fundador Peter Munk, sospechado de vínculos con la venta de diversas sustancias prohibidas, asociado al traficante de armas saudí Adnan Khashoggi es curiosa. Khashoggi fue uno de los implicados en el escándalo de venta de armas Irán-Contras (por los «contras» nicaragüenses, en los años 80). Y a esto se le llama «escándalo» porque el tráfico estuvo motorizado por la CIA norteamericana, a la sazón dirigida por George Bush padre. Bush luego fue presidente de su país, y casualmente tuvo a su cargo indultar a Khashoggi.
Este señor, cuando Bush abandonó el cargo, lo incluyó en el directorio de la Barrick Gold. Otro detalle interesante: Khashoggi parece ser el nexo societario entre Bush padre y Bin Laden, en The Carlyle Group, empresa de megainversiones un tanto sinuosa, relacionada a la vez con emprendimientos y consorcios de carácter militar, armamentístico y misilístico a nivel global (con todo lo que semejante cosa implica). Esto muestra apenas una molécula del tema que se está tratando, al adentrarse en las actividades de estos holdings empresarios, y acaso permite entender por qué George Bush hijo es el único candidato a presidente norteamericano que en su momento ganó las elecciones habiéndolas perdido, y sin haber tenido que salir a buscar fondos para su campaña.
Bush padre fue el gran amigo americano del riojano Carlos Menem. Esto se recuerda bajo el concepto de «relaciones carnales» entre ambos países, o «ingreso de la Argentina al Primer Mundo».
(Breve anécdota: hace unos días Bush padre se presentó en la Universidad de Oklahoma, para dar esas conferencias con las que los ex presidentes mantienen sus ínfulas de estar en contacto con «la gente». Algunos asistentes tomaron apuntes que terminaron por llegar a lavaca y que sirven para comprender como son vistas desde el norte afanes como los de Menem. Dijo Bush padre en Oklahoma: «Menem es un tipito gracioso…solamente llega hasta esta altura (señala al nivel de su ombligo) que hizo un súper trabajo con la economía argentina». Luego contó que Menem fue a Washington con su instructor de tenis. «Un tipo de pelo en pecho, con el gran crucifijo, los pantalones ajustados y todo eso. La cuestión era: ¿de qué otra manera podía el petisito gracioso derrotar al gran WASP -siglas que se refieren al hombre blanco y anglosajón- en la cancha? Solo con la intervención del macho latino tenístico hiper-viril». Todos se rieron, dejando en claro que la utopía neoliberal de entrar al primer mundo no corre al menos con respecto a la familia Bush; tal vez haya que dejarse ganar hasta en el tenis para que las relaciones carnales sean completas, o permitir que el macho hiper viril juege con Bush).
Barrick Gold recibió la concesión para la explotación minera por parte de YAMIRI, (Yacimientos Mineros Riojanos) empresa que primero fue del Estado, luego mixta y luego sociedad anónima, en la que se interpreta que el gobernador expulsado Ángel Mazza, tenia una suculenta porción accionaria.
Esa cuestión será crucial en el juicio político a Mazza, si es que se quiere y se logra investigar seriamente la cuestión. Debe recordarse que el gobierno amenazó con intervenir la provincia justamente para evitar el juicio político a su hombre en La Rioja.
Adiós minera
En este momento la dotación de Barrick Gold en el Proyecto Famatina, gracias a la acción de las asambleas, ha quedado reducida a dos (2) personas que ofician como guardias de seguridad. El piquete al pie de la montaña comenzó el jueves 8 de marzo a las cuatro de la tarde. «Como no les permitimos subir nada, mandaron un gerente de Barrick desde San Juan, habló con una comisión enviada por las asambleas y se acordó permitirles el paso sólo para que las camioneta y el personal se vayan» cuenta Gabriela. Pueden subir, en cambio, los turistas. Para los vecinos la industria turística «puede ser un verdadero despegue, mal podríamos prohibir el paso a la gente que quiere subir».
Carina Díaz Moreno calcula que bajaron 30 personas de la mina, y unas 8 o 9 camionetas todoterreno. «También bajaron una excavadora, con lo cual están empezando a sacar equipo considerado pesado». La Barrick emitió un comunicado diciendo que el Proyecto Famatina no es prioritario para la empresa (más concentrada en Veladero, San Juan, en Pascua-Lama, proyecto a ambos lados de la cordillera argentino-chilena, y en su entrada a Mendoza, por nombrar algunas de sus iniciativas en estas tierras).
En Famatina nadie cree en ese desinterés de la empresa. «Siempre hacen esas cosas, simulan irse y después se quedan» dice Gabriela. Carina suma un dato: «Dicen que están abriendo un camino nuevo desde Chilecito. Si es así, haremos el corte ahí también. No tenemos ningún problema».
¿Qué es lo sustentable?
El Famatina es un cordón montañoso que tiene como pico mayor al General Belgrano, de 6225 metros de altura. Carina habla con una pasión que los paisajes urbanos no pueden despertar: «Tenemos nieves eternas que nos abastecen de agua en invierno y verano, hay glaciares, los valles son hermosos, los cerros van cambiando de color según la época, según el día. Hay que conocer este lugar. Ahora con el corte uno está en la montaña, ve esas noches, las estrellas enormes, parece que el cielo se le viene a una encima».
El intendente de Famatina, Líbero Leiva, hizo construir en Peñas Negras un refugio, cuando intuyó que los vecinos en algún momento comenzarían a cortarle el paso a la Barrick Gold. «Y si tenemos que hacer más refugios en otros lados, los haremos para defender nuestro cerro. Ese refugio parece el de la Difunta Correa, pero es mejor todavía, estamos todos juntos, conversamos, y sabemos que vamos a estar todo el tiempo necesario». Se van turnando para que haya siempre un grupo de no menos de 30 personas.
Carina vuelve a pensar en lo que la rodea: «Me gustaría avisarle a todo el país que venga a ver esto, antes de que sea tarde». Relata que en la zona hay producción de vid, olivo, nogal, aceitunas, manzanas, peras, tomates, todo de altísima calidad. «Si se instala la minera no se va a poder producir, o lo que produzca va a quedar contaminado y no se va a poder vender». Una réplica de Gualeguaychú: los mismos países desarrollados que aseguran que sus proyectos no contaminan, luego prohiben la compra de cualquier cosa producida cerca de dichas empresas, porque saben que ese producto estará contaminado.
Carina asegura que la minería a cielo abierto implica «un método totalmente criminal». Los riojanos tienen una historia larguísima para comprender de qué se trata la extracción de oro. Las primeras monedas de oro acuñadas en el país (las de dos escudos, esa moneda dorada que se ve dentro de las actuales monedas de un peso) se hicieron en La Rioja con oro del Famatina en 1821, como réplica de las que se habían acuñado originalmente en el Perú.
Allí se lee una consigna siempre frágil: «En unión y libertad».
A comienzos del siglo XX se instalaron los ingleses en la zona de Chilecito, para realizar la tradicional minería de socavón, buscando las vetas de oro en el distrito minero La Mexicana. Carina: «Se hizo el segundo cablecarril más largo del mundo, que sigue siendo una especie de monumento histórico. Se instaló la primera sucursal del Banco Nación en Chilecito por el movimiento que representaba la mina, vino el ferrocarril General Belgrano, todo lo pagó el Estado para que los ingleses se llevaran el oro. Usted dirá: Famatina se convirtió en una zona poderosa. Pues no, quedó más pobre que lo que estaba antes y con el Río Amarillo con drenaje ácido».
En La Rioja la memoria de la minería no es una evocación de lo que suelen llamarse «tiempos dorados». Carina: «Ahora nos vienen a decir que hay una minería sustentable y responsable pero sabemos que eso no existe. En lugar del socavón, ahora vuelan las montañas con dinamita, muelen la tierra, separan los metales con cianuro o con ácidos y tremendas cantidades de agua. En Famatina calculaban que iban a usar 1.000 litros por segundo (los que tengan una calculadora o un lápiz a mano pueden sacar sus propias cuentas). Así separan el metal y el resto es lo que llaman ‘material estéril’. Ese material estéril es nuestra montaña destruida, que drena cianuro durante miles de años y contamina todo, después de habernos dejado de paso sin agua. ¿Qué es lo sustentable?»
Como en la Argentina todo es posible, en Famatina recibieron a geólogos enviados por el gobierno que sostenían que el cianuro es «biodegradable». «En las escuelas los mismos estudiantes los sacaban carpiendo, como a otra ingeniera en minas que vino a decir que la materia estéril no iba a contaminar porque se la podía envolver con mebranas plásticas. ¿Alguien se imagina un cerro de miles de metros envuelto en plástico para evitar el drenaje de cianuro, arsénico y ácido sulfúrico?».
Los vecinos, al ir empapándose e investigando el tema, se enteraron de otros detalles. Carina: «Con las leyes que se hicieron ya en la época de Menem, estas empresas no pagan electricidad, ni agua, ni impuesto a las ganancias, ni IVA, ni impuesto al cheque, ni pagan en la aduana las maquinarias que traen, y por lo que mandan a sus países además les dan un reintegro». En compensación estas empresas aceptan generosamente comprar diccionarios para los niños o pintar las paredes de las escuelas de las localidades que contaminan.
La gente de la zona del Famatina comenzó a captar que había alrededor demasiados empresarios y funcionarios estatales, sospechosamente aliados y ejerciendo el arte de tomarles el pelo. Se entiende por qué nacieron las asambleas: defensa propia.
¿Por qué son horizontales?
Para salir a defender sus montañas y su vida, los vecinos (trabajadores, amas de casa, docentes, comerciantes, profesionales) optaron por un modo de organización que cunde, a contramano de las «estructuras» conocidas: la horizontalidad. ¿Por qué? ¿Cuál es la ventaja? Carina: «Porque lo otro, lo vertical, no sirve, todo queda en manos del jefe, lo bueno, lo malo, lo que se hizo lo que no. La horizontalidad es porque todos tenemos la misma responsabilidad y el mismo derecho, y nos ponemos de acuerdo juntos. Es mucho más fácil para nosotros».
Es llamativo que siempre reciben un mensaje en sentido contrario: «Nos dicen que nos organicemos como una ONG o una fundación. Pero eso es para que termine trabajando el presidente, el vice y el secretario». Carina admite que de paso tal situación iría domesticando a la asamblea y describe: «Acá no hay autoridades. Todos tenemos el mismo derecho a hablar, dar opiniones, decidir. La asamblea no es partidaria, porque además esta lucha es superior a cualquier partido político: acá luchamos por defender la vida y el futuro». Los vecinos solicitaron que cualquier miembro de la asamblea que busque candidatearse electoralmente, pida licencia y se aparte mientras lo intenta.
«No nos interesa lo que es el partidismo, quién se queda con el poder o quién roba más. Acá el tema es en qué lugar vamos a vivir y qué lugar le vamos a dejar a las futuras generaciones» dice Carina. «Y hay que ver que es un impacto grande porque estamos diciendo ‘basta’ en la tierra de los creadores de todas estas leyes de saqueo ambiental».
Carina, 32 años, nunca participó en partidos políticos ni sindicatos. «Siempre di clases, estoy de novia, y estamos construyendo nuestra futura casa». Su amiga Carolina Suffich, la flamante mamá, fue la que le hizo ver el riesgo de lo que se venía.«Y todo esto me cambió mucho. Me dio seguridad, fuerza y me enseñó que hay que levantarse a luchar. Ahora sigo con mi trabajo, con el estudio para dar la licenciatura en Educación Física, sigo construyendo mi casa, pero además siento que tengo que usar parte de mi tiempo en las asambleas, conecto todo lo que hacemos por Interne, envío informes, trato de aportar algo» (para más datos es altamente instructivo visitar www.ciudadanosporlavida.com.ar).
Las últimas novedades

  • Barrick Gold se comprometió a levantar la maquinaria pesada que tiene en su campamento en los próximos siete días.
  • Beder Herrera debería promulgar la ley de prohibición de la minería a cielo abierto que él mismo se comprometió a impulsar.
  • Conviene no olvidar que el gobierno nacional, a través de la secretaria de Medio Ambiente Romina Picolotti, dijo que es «irracional» decirle ‘No a la minería’ (aunque exactamente “no a la minería” es lo que dicen los riojanos, y lo que postula la nueva ley).
  • El kircherismo a través del gobernador sanjuanino José Luis Gioja (otro inspirador de la actual depredación minera, y generoso anfitrión de la generosa Barrick Gold en su provincia) salió a repudiar el proyecto de prohibición de la minería a cielo abierto.En Peñas Negras los vecinos de las asambleas riojanas saben cuáles son las amenazas, y esperan, con camperas abrigadas y mate caliente. También esperan conocer a su más reciente integrante, Leonardo Valentín, que ya abre los ojos. Y su madre sonríe.
     

    publicada 15/03/2007
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    Búsqueda de justicia: comienza el nuevo juicio por el femicidio de Lucía Pérez

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    (Desde Mar del Plata) La familia de la adolescente asesinada en 2016 logró que se concrete este nuevo y acaso histórico juicio que tratará de responder aquello que no indagó ni respondió el proceso realizado en 2018, que fue anulado por su parcialidad y prejuicios: ¿Quiénes mataron a Lucía Pérez? En la foto, Matías (hermano) junto a Marta y Guillermo, los padres de la niña asesinada cuando tenía 16 años. La primera jornada será acompañada por una movilización en las calles marplatenses, donde se proyectarán las imágenes de la apertura en directo desde la sala de audiencias. Detalles y datos sobre lo que se viene.   

    A 2.313 jornadas del crimen, llegó el día.

    El nuevo juicio por el femicidio de Lucía Pérez, la adolescente marplatense de 16 años asesinada el 8 de octubre de 2016, comenzará este martes 7 a las 9 de la mañana y continuará al menos durante todo el mes de febrero, de 9 a 14 horas, los días hábiles. Se espera que finalice el 1º de marzo aunque todo, tanto los horarios como las jornadas, pueden demorarse. Lo crucial es otra cosa: la búsqueda de justicia.

    La causa está caratulada como abuso sexual agravado seguido de muerte en concurso ideal con femicidio y tiene como imputados a Matías Gabriel Farías (29 años actualmente) y Juan Pablo Offidani (47). La Unidad Fiscal que lleva adelante el proceso es la N° 7 de Mar del Plata.

    Aspecto hoy, desde la puerta, de la sala de audiencias. Al fondo se sentarán los jueces, en el sillón del medio cada persona que testifique. De un lado, fiscal y abogados de la familia. Del otro, abogados de los acusados. La carátula de la causa: abuso sexual agravado seguido de muerte en concurso ideal con femicidio (fotos: Lina Etchesuri).
    La vista de la sala desde el otro lado: en ese espacio se desarrollarán las audiencias encabezadas por los jueces Fissore, Falcone y Simaz (Fotos: Lina Etchesuri).

    Las audiencias transcurrirán en el 6º piso de los Tribunales marplatenses. Allí se sentarán los jueces Gustavo Raúl Fissore (presidente del tribunal), Roberto Falcone, y Alexis Simaz. La querella estará representada por el fiscal Leandro Arévalo y por Florencia Piermarini y Verónica Heredia, abogadas de la familia. El Tribunal autorizó el pedido de los imputados Farías y Offidiani de no estar presentes. Asistirán al proceso vía Zoom desde el penal donde cumplen condena a 8 años de prisión por tenencia de drogas con intención de venta, cargo que se les imputó en el anterior juicio (celebrado hace 4 años y 2 meses) en el que el femicidio de Lucía quedó impune. La anulación de ese fallo fue dispuesta por la Cámara de Casación Penal de la Provincia de Buenos. El juez Carlos Natiello planteó por ejemplo que aquella sentencia se había fundado “en intolerables prejuicios y suposiciones basados en estereotipos de género” y que contenía “concepciones sexistas inocultables”, por lo que califica al fallo como “subjetivo y tendencioso, prejuicioso, parcial y discriminatorio”. (Por ese fallo los anteriores jueces serán sometidos por el parlamento bonaerense a otro proceso, un juicio político o jury, durante el mes de marzo).

    Lo que pasará

    En el inicio del este nuevo juicio estarán presentes en la sala del tribunal el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla, el Defensor del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, Guido Lorenzino, la ministra de la Mujer bonaerense, Estela Díaz, Flavia Delmas, del mismo organismo, y Carolina Varsky por parte del Ministerio de Mujeres de la Nación.

    El Tribunal autorizó que se transmitan por el canal de Youtube de la Corte Suprema bonaerense (https://www.youtube.com/c/SupremaCortedeJusticiaProvinciadeBuenosAires?app=desktop) las jornadas de inicio del debate, los lineamientos de acusación de la defensa, los alegatos de clausura y la lectura del veredicto. Pero no las jornadas de declaración de testigos.

    Mientras en el 6º piso de Tribunales se desarrollen las audiencias, en el 2º se dispuso una sala donde se emitirá por videoconferencia el juicio completo para un grupo compuesto por: los amicus curiae de la acusación, dos familiares de cada uno de los acusados y cinco de la familia de Lucía (padres y madres de otras víctimas de femicidios), y tan solo seis periodistas de medios gráficos. Al inicio camarógrafos y fotógrafos podrán tomar imágenes en la sala del 6° piso.

    Matías, Marta y Guillermo: hermano, madre y padre de Lucía Pérez, que intervendrán este martes en la primera jornada del nuevo juicio. (Fotos: Lina Etchesuri).

    En la calle

    Durante la jornada de mañana, desde las 9:30, declarará la familia de Lucía Pérez: Marta Montero, Guillermo y Matías Pérez, madre, padre y hermano respectivamente. Hasta el 14 de febrero se presentarán los testigos de la acusación y luego los de la defensa. Se espera que brinden su testimonio, en total, 49 personas.

    En la puerta de los Tribunales habrá una movilización de organizaciones sociales, sindicales y políticas acompañando a la familia. La Campaña Nacional Somos Lucía, a su vez, llevará adelante una serie de actividades frente al Tribunal durante todo el mes, que abrirán mañana con el siguiente programa:

    ·         8:45: saludo de la familia de Lucía Pérez

    ·         9:00 apertura del acto.

    ·         9:15 canto colectivo.

    ·         9:30 proyección del inicio de la audiencia.

    ·         12:15 habla nuevamente la familia.

    ·         Talleres de serigrafía y estampado

    ·         Radio abierta con organizaciones sociales y personalidades.

    Marta Montero, preparando stencils: los ojos de Lucía como símbolo del reclamo de justicia.

    Más info:

    ¿Por qué se celebra un nuevo juicio? ¿A quién se juzga?

    El contexto del juicio por Lucía Pérez: ¿Qué son los femicidios territoriales?

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    El contexto del juicio por Lucía Pérez: ¿qué son los femicidios territoriales?

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    Este martes 7 de febrero comienza un proceso inédito: se realizará en Mar del Plata el nuevo juicio por el femicidio de Lucía Pérez, tras la anulación del fallo original que la Cámara de Casación bonaerense consideró “subjetivo y tendencioso, prejuicioso, parcial y discriminatorio” por su falta de «perspectiva de género».

    Estas son las hipótesis publicadas en la revista MU por el Observatorio Lucía Pérez (que ha creado el primer padrón autogestionado y público de violencia patriarcal). El trabajo explica el contexto de crímenes como el de Lucía, ocurrido en octubre de 2016, que provocó el primer Paro de Mujeres en el país. Los femicidios territoriales como tramas barriales que degradan el valor de la vida, mucho más allá de los vínculos de pareja y la intimidad. Fuerzas de seguridad, fiscales y jueces implicados en esos delitos y su impunidad, no solo como cómplices. Un cambio de paradigma a la hora de pensar la violencia machista: el rol de lo narco, la conexión con el extractivismo y la pobreza. Y las familias luchando contra la máquina de muerte.

    Por Claudia Acuña, Florencia Paz Landeira y Anabella Arrascaeta.

    Desde el Observatorio Lucía Pérez venimos registrando e interrogando las cifras de la violencia patriarcal. Propusimos entonces la categoría de “femicidios territoriales” para intentar comprender la singularidad de crímenes como los de Lucía Pérez, Melina Romero, Iara Rueda, Luna Ortiz o Araceli Fulles. Femicidios que no se ajustan a los modelos epistémicos tradicionales de la teoría de género y que no hablan de vínculos de pareja e intimidad, sino de tramas de narcocriminalidad e impunidad territorializadas, con  participación de agentes estatales tales como policías, penitenciarios y fiscales. 

    Cifras que lo dicen todo: 328 femicidios registrados en 2022 y 25 en el primer mes de 2023. El Observatorio Lucía Pérez es el primer padrón público y autogestionado de violencia patriarcal.

    Participación activa, en tanto que genera condiciones de posibilidad para estas muertes en esos territorios; y también participación concreta, al garantizar y perpetuar la impunidad de esos femicidios, falseando pruebas y entorpeciendo procesos judiciales. Marta Montero, madre de Lucía Pérez, prefiere llamarlos “narcofemicidios”; nosotres sumamos la referencia al territorio que quizá nos permita enfocar los factores que lo producen: los narco-femicidios se originan en narco-territorios concretos.

    En primer lugar, es necesario definir que llamamos “narco” a una actividad criminal que se lleva a cabo “con la participación ilícita de actores del Estado” (Javier Auyero, Katherine Sobering, Entre narcos y policías). Lo narco opera a través de una necromáquina cuya tarea es acallar, atemorizar y doblegar resistencias hasta esclavizar las fuerzas de producción necesarias para extraer capital de todo lo vivo: cuerpos, territorios, medio ambiente, datos (Rossana Reguillo, Necromáquina).

    Lo narco produce una forma característica de femicidio porque le otorga a ese crimen un significado político y cultural. En palabras de Reguillo, “mata dos veces: la del asesinato y la de tu muerte convertida en dato mediático”. Tal como define la filósofa italiana Adriana Cavarero cuando traza una relación entre el genocidio del Holocausto y estos crímenes, en ambos casos se trata de “una violencia que no se contenta con matar porque sería demasiado poco: al destruir el cuerpo singular constituye el acto del fin no de la vida, sino de la condición humana”.

    Lo narco gobierna territorios azotados por las políticas neoliberales que durante décadas destruyeron tanto puestos de trabajo como instituciones estatales que debían contener las consecuencias. Esas características unen la postal de San Martín, en la provincia de Buenos Aires, con la de Palpalá, en Jujuy, escenas del crimen de los femicidios de Araceli Fulles y Iara Rueda. Dominan también puertos como los de Mar del Plata y Rosario, ciudades hermanadas por los nombres de Lucía Pérez y cada una de las 50 mujeres masacradas este año en balaceras. Pero son sólo aquellos femicidios que con gran esfuerzo de sus familias y su comunidad han logrado trascender con nombre y rostro los que nos han obligado a fijar la mirada en esos territorios.

    Qué vimos

    En San Martín, por ejemplo, vimos que Araceli Fulles estuvo 22 días desparecida, sin que ninguno de los rastrillajes organizados por la policía la encontraran. Su cuerpo fue hallado, finalmente, por su hermano, enterrado debajo de la cama del sospechoso que justo en ese momento estaba declarando ante la fiscal, quien lo dejó ir. El hombre fue detenido en otro barrio de la periferia, dos días después y gracias a que  una mujer paraguaya, embarazada y en ojotas, lo corrió y entregó a los gendarmes que militarizaban el barrio para “custodiarlo”. Tiempo después, ese único detenido fue asesinado: le hicieron tragar agua hirviendo en la prisión en la que el Servicio Penitenciario estaba a cargo de su seguridad. Finalmente, en un tribunal rodeado por miles de personas que clamaban “Justicia por Araceli”, los autores materiales del femicidio fueron condenados a prisión perpetua. Sin embargo, no fueron sometidos a ningún proceso judicial ni el comisario ni los agentes que encubrieron a la banda de narcomenudeo que operaba en el barrio y mató a Araceli. Hubo, sí, varias condenas  a autoridades policiales en otros procesos judiciales contemporáneos al que investigó el femicidio de Araceli y que probaron las vinculaciones en ese territorio entre bandas narcos y fuerzas de seguridad. La última fue en septiembre de este año, cuando la jueza federal Alicia Vence procesó con prisión preventiva al comisario Osvaldo Javier Calderón y dos oficiales de la Comisaría Primera de San Martín.

    Territorios, cuerpos y violencias

    Al hablar de territorio nos referimos no solo a la base material y orgánica de los ecosistemas, sino también a la historia y las relaciones que se han entretejido en estos de modo constitutivo. El territorio aparece entonces como una trama de redes de relaciones que, en su dimensión conflictiva y contradictoria, configura experiencias y sujetos singulares marcados por variables procesos de jerarquización y de desigualdad. 

    Hay en la palabra “territorio” una serie de sentidos contradictorios anudados. Por un lado, en su propio origen etimológico aparece asociada a una voluntad de control y de dominio, en un lenguaje bélico y de conquista. Pero el territorio, en sus usos sociales y locales, también alude al saber de la experiencia, a una relación de alteridad respecto de espacios institucionales y burocratizados; el territorio, en este sentido, puede ser una analogía de la calle o, para decirlo en términos más amplios, del espacio de la vida cotidiana. El territorio también es, en un sentido más literal, la tierra. El cuerpo –nuestro cuerpo– puede ser también vivido e interpelado como territorio. Pero acá aparece otra vez la alteridad. Porque no todos los cuerpos aparecen como territorios en disputa, sino especialmente aquellos cuerpos feminizados, racializados, empobrecidos y marginados. Se va armando así un mapa imaginario de cuerpos y territorios simultánea e inextricablemente sometidos a procesos de desvalorización, violencia y explotación; de despojos múltiples de la vida en todas sus formas. 

    Pensados los territorios como configurados por relaciones de poder, las desigualdades de género sin duda se despliegan y concretan en ellos de un modo fundamental. Desde esta perspectiva, entonces, el territorio aparece como espacio tallado en donde se producen y reproducen desigualdades étnico-raciales, de género, de clase, de edad y deviene, así, un espacio de disputa. Los territorios son campos de fuerza, producto y objeto de disputas, resistencias y dominios. Por lo tanto, están siempre en devenir, nunca acabados, nunca cerrados; contingentes.

    ¿Es posible trazar una frontera clara y objetiva entre el cuerpo y el territorio? ¿Qué paisaje habita nuestros cuerpos? Al respecto, la filósofa feminista Donna Haraway pregunta provocadoramente por qué nuestros cuerpos deberían terminar en la piel. Los cuerpos están situados e interconectados de forma profunda con la trama de la vida. Pensar en lo viviente desde la interconexión, la interdependencia y la existencia de flujos continuos nos abre la mirada a reconocer patrones comunes que, en nuestro espacio y tiempo, hablan de formas sistemáticas de extracción de valor, despojo y violencia extractivista. Se trata de advertir la concurrencia entre procesos de pobreza y desigualdad, de violencias de género y ambientales, que expresan una lógica depredadora común que exponen cotidiana y persistentemente a las personas, a los territorios y, en última instancia, a la vida.

    Patriarcado, extractivismo y terricidio

    Hace ya décadas que, desde el feminismo, se han señalado analogías entre la explotación de los territorios desde la lógica de la ganancia capitalista y la explotación de los cuerpos feminizados desde la lógica patriarcal. En este sentido, Vandana Shiva afirma que la apropiación de recursos, esencial para el “crecimiento”, crea una cultura de la violación: violación de la Tierra, de las economías locales y también de las mujeres. El modelo extractivista concibe a los territorios y los cuerpos feminizados como recursos a explotar y como zonas a sacrificar en función de consolidar una forma de dominación. De hecho, en la base del ordenamiento moderno-colonial, no solo se saquearon territorios, sino también cuerpos racializados y esclavizados. En la actualidad, esta cualidad extractiva, apropiadora y cosificadora de los cuerpos aparece como nodal a la violencia femicida. 

    Desde esta lente, el extractivismo no es solo un modo de saqueo y explotación de la naturaleza, sino que también implica una racionalidad y una relacionalidad particulares. Es un modo de concebir las relaciones con otros humanos y no humanos y el espacio que co-habitamos. Las prácticas extractivistas se asientan en jerarquías raciales, de género y clase, multiplican las formas de violencia y exacerban las injusticias. El extractivismo configura no solo territorios, sino también relaciones sociales y las subjetividades de quienes los habitan. Se trata de prácticas sistemáticas de extracción de la vida en todas sus formas y dimensiones. Las violencias de todo tipo son consustanciales al extractivismo y se refuerzan como forma de producción de lo social. 

    Esta relación inherente entre extractivismo y violencia se expresa en la desestructuración de las tramas sociales y comunitarias, en el despojo de los medios de subsistencia y de sostenimiento de la vida, en la polarización y estratificación social, en el agravamiento de la criminalización y la represión estatal y, también, en la violencia contra las mujeres y el recrudecimiento de formas patriarcales de dominación y opresión. Para nombrar este entrelazamiento entre las formas neocoloniales del despojo de los espacios de vida y la profundización de las jerarquías de género, se ha propuesto el concepto de “repatriarcalización de los territorios”. Sobre todo, han sido los estudios sobre proyectos extractivistas vinculados a la minería y los combustibles fósiles los que alertaron cómo estos conducen a la masculinización de los territorios, con un aumento significativo de la violencia de género y la explotación sexual.

    En el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries de este año, en un taller sobre “Pueblos fumigados”, una mujer decía que nuestros territorios nos exponen y nos entrampan entre el femicidio y el cáncer. En este y otros espacios de activismo, queda claro que no son solo las mujeres las afectadas por este entrecruzamiento de violencia ambiental y de género, sino que también son las primeras en advertir las consecuencias del modelo extractivista en sus cuerpos, los de sus hijos y los de sus comunidades. Se constituyen, así, en la primera línea de la defensa de los territorios y rápidamente se vuelven blanco de persecución y amenazas cuya expresión más extrema son los femicidios extractivistas. 

    En este contexto, lo narco resulta un eslabón clave de la cadena de extracción de ganancias en cuerpos y territorios que han sido oscurecidos por la desigualdad social producida por las políticas económicas neoliberales. Lo narco convierte en consumidores y productores a aquellas poblaciones que el sistema formal descarta. Rita Segato lo describe como un segundo Estado. Sin embargo, consideramos que en países no europeos esa dualidad es, en realidad, una unidad porque es la clave constitutiva en la que se establecieron los Estados coloniales para garantizar la gobernabilidad. Recordamos también que en Argentina se utiliza el término “en blanco” y “en negro” para distinguir la economía “formal” de la “informal”. Aquello, entonces, que habita el “Estado en Negro”  es la resistencia y lo narco es la respuesta para neutralizarla ante la impotencia del  “Estado en Blanco”.

    Desde la perspectiva que venimos sosteniendo, todavía parece necesario remarcar el carácter sistémico y civilizatorio de esta crisis y continuar desanudando las lógicas androcéntricas y patriarcales de las formas de producción basadas en el despojo, la extracción y el aniquilamiento de cuerpos y territorios.

    Territorios en disputa

    Las víctimas de femicidio y sus familias organizadas en busca de justicia nos enseñaron que para deconstruir las violencias que culminaron en estas muertes no basta con problematizar el amor romántico y los ideales de pareja. Ni tampoco alcanza con desafiar las fronteras de lo doméstico, ni las estrategias de empoderamiento. Se volvió necesario indagar en las fuerzas estructurales y cotidianas que están minando las tramas comunitarias de sostenimiento y reproducción de la vida. Y situar a los femicidios en un aumento generalizado de la violencia, la narcocriminalidad con alto involucramiento policial y penitenciario y de la crueldad y, en términos más amplios, en procesos extractivos y de despojo y precarización de las condiciones de existencia donde todos los bienes aumentan su valor a ritmo constante hasta volverse inaccesibles, excepto la vida, que cada vez vale menos. Mejor dicho, algunas vidas. 

    Desde esta óptica, pusimos la lupa en Rosario, ciudad que nos señala cómo el cuerpo de las mujeres emerge como un renovado territorio de disputa en el contexto del entramado narco-policial-penitenciario de la ciudad. Coincidimos con Rossana Reguillo cuando caracteriza a estas violencias como “pasillos”: “vestíbulos entre un orden colapsado y otro que todavía no es, pero está siendo. De ahí su enorme poder fundante y su simultánea ligereza”. La tensión actual es producto de la crisis del Estado en Blanco que deja expuesto al Estado en Negro y provoca la disputa por el control de todo el aparato.

    Lo que la violencia hace emerger sin pudor son territorios en disputa, sí, todavía. 

    Pero una disputa desigual, invisibilizada por los supuestos creadores de sentido social: medios y academia. 

    La sociedad mexicana y en especial, las mujeres de Ciudad de Juárez, batallan desde hace décadas contra la máquina femicida ante el monumental silencio académico de la UNaM, la mayor unidad de producción de teoría social iberoamericana. Silencio que funciona como un enorme operativo de lavado epistémico de lo narco 

    Los territorios argentinos que luchan hoy para que el narco-fascismo no termine de capturar el aparato del Estado y con él, la democracia, requieren toda la luz y compañía que muchos sectores políticos, culturales y sociales les siguen negando.

    Epílogo

    Los femicidios abren surcos y dejan al descubierto hilos de injusticias e impunidad que, como fibra poderosa sedimentada en el tiempo, amenazan a la vida en su totalidad y refuerzan modos desiguales, estructuralmente, de ser y estar en el mundo. 

    Un femicidio es un cimbronazo, y ya son 300 las muertas por violencia patriarcal en este 2022. 

    Acá estamos, entre ruinas, caminando con la tierra resquebrajada de muerte a nuestros pies. 

    Las mujeres, travestis y trans nos vemos empujadas a pensar desde el dolor, para intentar regar nuestros territorios arrasados y dotarlos de horizontes de verdad y de justicia.  

    Nuestras muertas nos duelen, pero también nos hablan. 

    Sus cuerpos narran una historia personal y colectiva. 

    En tiempos de análisis políticos, encuestas y especulaciones electorales, ¿no son las historias de estos 300 femicidios y transfemicidios las que debemos comprender para trazar una radiografía de época? 

    Es urgente. Porque enfrente está la muerte.

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    Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 3

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    La nueva serie documental de lavaca: el mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Con dirección de Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes. Ya disponibles los capítulos 1, 2 y 3.

    Capítulo 3

    Desde su eclosión en 2001, que sigue replicándose, las fábricas recuperadas tienen un marco jurídico precario. El proyecto de ley de Recuperación de Unidades Productivas es un mecanismo que los trabajadores presentaron por segunda vez en el Congreso, luego de que perdiera estado parlamentario en 2020. Las palabras de diputados y diputadas que expresan discursivamente la importancia de la ley. Una de ellas es Victoria Tolosa Paz, actual ministra de Desarrollo Social. Sin embargo, al día de la fecha, la ley no fue sancionada. Otro diputado, Leonardo Grosso, y la teoría de la “ceguera epistémica”.

    Capítulo 2

    Aceitera La Matanza fue la primera fábrica recuperada visitada por un presidente argentino durante su mandato. Alberto Fernández reconoció que siempre vio a las cooperativas como parte de la “economía informal” sin comprender que involucra otros modos de producción: “Ahora soy yo uno de los que tiene que convencer al resto de la Argentina de que la economía popular existe, y que hay que darle las herramientas para que siga creciendo”, dijo ante 2.000 trabajadoras y trabajadores. Sin embargo, durante la pandemia, la asistencia del Estado no fue la misma que para las empresas privadas. ¿Qué dice sobre esto? ¿Y qué le responden quienes trabajan?

    Capítulo 1

    Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir

    Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
    Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
    Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
    Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
    Edición: Damián Finvarb.

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    LA ÚLTIMA MU. Crecer, crear, cooperar

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