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Desobediencia de vida: la historia del padre genocida que quiere desheredar a su hija

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Analía Kalinec es parte del grupo de hijos de genocidas Historias desobedientes que nació en 2017 para romper el silencio familiar y pelear por Verdad, Memoria y Justicia. Su padre, Eduardo Kalinec, detenido por crímenes de lesa humanidad, firmó desde la cárcel una notificación judicial (avalada también por sus dos hermanas, trabajadoras de la Policía Federal) para quitarle la posibilidad de acceder a la herencia de su madre. Cuál fue la reacción de Analía. Qué sintió, pensó e hizo. Lo que dice: «Subyace en el escrito la lógica de eliminar al que piensa diferente. Y otra lógica que subyace fuertemente es la patriarcal: “Acá se hace lo que yo digo que soy el que manda”, y todas las mujeres de la familia deben acatar este mandato». La carta #InfelizCumplePadreGenocida que le escribió a su padre como respuesta el día de su cumpleaños. El flamante libro que recorre las historias de los hijos e hijas de genocidas. Y el 24M.
“Justo me llegó hoy, el día de tu cumple número 67, la notificación por cédula judicial que me querés desheredar y declarar indigna. No soy, según tus criterios, una digna hija tuya. Tal vez en este punto podamos ponernos de acuerdo: no me considero digna de un padre genocida. Ahí tenés a mis hermanas, acompañando con su firma el escrito en el cual sostenés que fui ‘detectada por grupos activistas en la Facultad de Psicología’, el escrito en el que te hacés el desentendido de los crímenes que cometiste por los cueles estás cumpliendo condena, el escrito en el que te erogás el derecho de decir que heredar a mi madre implica beneficiarme del “fruto de tantos años de trabajo policíaco honesto”. Ahí están mis hermanas, dignas hijas de un padre genocida”.

Desobediencia de vida: la historia del padre genocida que quiere desheredar a su hija

Analía retratada para la revista MU.


Con estas palabras urgentes tituladas “Infeliz cumple, padre genocida”, Analía Kalinec, psicóloga y docente, hija de Eduardo Kalinec (alias “Doctor K”), condenado por crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura, resumió en las redes sociales la notificación judicial que recibió el 22 de febrero, el día del cumpleaños de su papá represor. En ella, pudo leer que su padre le había iniciado un juicio por “indigna” para quitarle la posibilidad de acceder a la herencia de su madre, fallecida en el 2015, y cuyo juicio por sucesión se celebra desde entonces.
Analía es, además, integrante y co-fundadora de Historias desobedientes, el colectivo integrado por hijas e hijos de genocidas, que, en 2017, irrumpió como una llama –otra más– en la larga lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia, en el marco del fallo del 2×1 de la Corte Suprema de Justicia.
En diálogo con lavaca, Analía, reflexiona lo que le representó la noticia: “No te digo que la celebro porque es un bajón, pero es una forma de expresión frente a alguien que venía manteniendo un silencio atroz”. “Es una primera aproximación a algo que dicen los genocidas. Obviamente sigue reafirmando la lógica de pensamiento criminal, de eliminación a quien piensa diferente, negacionista, pero está documentando: es un escrito presentado en un juzgado civil”.
Concretamente, en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil Nº 27, con sede en la ciudad de Buenos Aires, bajo el expediente: “KALINEC, EDUARDO EMILIO Y OTROS c/ KALINEC, ANALÍA VERÓNICA s/EXCLUSIÓN DE HEREDERO”, N° 46902/2018.
Desobediencia de vida: la historia del padre genocida que quiere desheredar a su hija
La referencia a “OTROS” que tiene el expediente remite a sus dos hermanas menores (ambas integrantes de la Policía Federal), que acompañaron la presentación escrita y firmada de puño y letra por Kalinec desde la cárcel, bajo el argumento de “indignidad” que el Código Civil y Comercial contempla.
La voz de Analía suena firme, limpia y suave. Almacena dosis de dolor, también, pero es una voz que no se corta, que no se quiebra: es potente y decidida. Dice: “El escrito lo presentó para que yo no pueda heredar a mi mamá. Dentro de los argumentos descabellados alega que fui detectada por grupos activistas en la Facultad de Psicología, que hice declaraciones difamatorias; se presenta en el juzgado como una persona con prisión preventiva, cuando en realidad tiene sentencia firme. En ningún momento hace algún reconocimiento o alusión a los crímenes que cometió por los cuales cumple condena. Es un escrito totalmente tergiversador”.
Así, expone la sorna de los genocidas, atentos a las herencias de sus descendencias pero no al repudio que éstas le dispensan.
Lo que narras va en la tónica que vienen manteniendo los perpetradores
–Sí, es absolutamente negacionista y muy agresivo hacia mi persona. Subyace en el escrito la lógica de eliminar al que piensa diferente. “Vos no pensás como nosotros en esta familia, sos una hija indigna, entonces te desheredamos”. Otra lógica que subyace fuertemente es la patriarcal: “Acá se hace lo que yo digo que soy el que manda”, y todas las mujeres de la familia acatando este mandato. Las que quedan de la familia son mis dos hermanas menores porque mi mamá falleció y mi hermana más grande también se distanció. Hay una frase dentro del escrito en la que él mismo le dice a la jueza “no voy a permitir que se vea beneficiada con el fruto de tantos años policíacos en esto”. Él ya decide qué me va a permitir y qué no, más allá de lo que decida la Justicia. Además, como si heredar a mi mamá, tuviese que ver con el trabajo de él.

Hijas de represores: las voces de las historias desobedientes

Prontuario

Eduardo Kalinec es un comisario retirado de la Policía Federal Argentina. Fue juzgado por su participación en el circuito ABO (en referencia a los centros clandestinos Atlético-Banco-Olimpo), y condenado, en diciembre de 2010, por el Tribunal Oral Federal Nº 2 de Buenos Aires, a la pena de prisión perpetua e inhabilitación absoluta y perpetua, por ser “partícipe necesario del delito de homicidio calificado por su comisión con alevosía y con el concurso premeditado de dos o más personas, en concurso ideal con el de privación ilegítima de la libertad agravada por haber sido cometida por funcionario público con abuso de sus funciones o sin las formalidades prescriptas por la ley, por mediar violencia y amenazas, como así también por su duración de más de un mes, en concurso ideal con el de imposición de tormentos, estos últimos dos en calidad de coautor”.
Desde hace años, Analía no tiene vínculo con él (ni con sus hermanas) y ha repudiado sus crímenes desde 2009 cuando, al ser detenido, comenzó a enterarse del accionar de su padre, asunto del que no tenía referencia ni era algo que se conversaba en el seno de su familia. Desde entonces, llevó a cabo un proceso personal y social que, un par de años después, germinó en la creación del colectivo Historias desobedientes, con el propósito de repudiar los crímenes de sus propios padres y promover la defensa de los derechos humanos.
¿Había pasado algo similar con las hijas o hijos de otro genocida?
–Algo tan bizarro y alevoso, no. Sí pasó en el caso de Pablo Verna (miembro del grupo y autor del proyecto de ley que el colectivo presentó en 2017 para modificar los artículos 178 y 242 del Código Procesal Penal, que son los que determinan que lxs hijxs de represores no pueden declarar contra sus padres, precisamente, porque son sus padres), que recibió amenazas de parte del padre, hizo la denuncia correspondiente intervino la Justicia.
–¿Creés que la presentación que hizo tu papá está ligada a tu participación en Historias desobedientes?
–Sí. Nunca pudo aceptar mi distanciamiento y mi cuestionamiento y siempre estuvo ubicado en un lugar de padre todopoderoso. No puede tolerar una discrepancia y además cual: no convalidar sus crímenes. De fondo está esta cosa de sentirse dueño de la verdad, con todo el poder, aún desde la cárcel, condenado a cadena perpetua.

Desobediencia de vida: hijas e hijos de genocidas piden declarar contra sus padres


Para Analía, la pertenencia a este colectivo que supo crear la hace sentir “contenida y acompañada” (el grupo emitió un contundente comunicado en su apoyo y en repudio a su padre). Siente además, que Historias desobedientes está en “franco crecimiento”, sobre todo luego del Primer Encuentro Internacional de Historias Desobedientes, llevado a cabo el 24 de noviembre en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA): “Pasaron muchas cosas que dan cuenta de un recorrido y de una capacidad autogestiva, con estatuto, con una organización fuerte, madurando y creciendo todos los días un poquito más”.
Como parte de ese crecimiento, además, este sábado 23 presentaron, en el Centro Cultural Haroldo Conti (en la ex ESMA, nada menos) el libro «Escritos Desobedientes. Hijas, hijos y familiares de genocidas por la Memoria, la Verdad y la Justicia» (Marea Editorial). Se trata de una recopilación de textos redactados antes y durante la creación del colectivo, que recorre sus historias: cómo desafiaron los mandatos familiares, los tabúes sociales, los dolores más profundos. Como se señala en la contratapa, desde ese lugar los textos resaltan “los sutiles y perversos vínculos entre el genocidio y la familia como núcleo de silenciamiento, sumisión y violencia patriarcal”.
Además, el domingo participarán de la marcha en repudio al 43º aniversario del golpe cívico militar, en el marco de las movilizaciones por el Día Nacional de la Memoria, la Verdad y la Justicia: “Viajaron compañerxs de Francia, de Chile, de Alemania, de Santa Cruz y de Santa Fe para estar en la marcha, la segunda en la que estaremos colectivamente”, dice poniéndole énfasis a esta última palabra.
El día que recibió la notificación judicial, Analía hizo lo que sabe y lo que cura: compartir su historia.
Se hizo preguntas.
Se las respondió.
Y así la terminó:
“Puede él acaso desheredarme de esta historia, de los recuerdos, del afecto? ¿Puedo ser excluida de la familia? ¿Pueden eliminarme por pensar diferente? ¿Me convierte mi posicionamiento personal y subjetivo frente a los crímenes de mi padre en una hija indigna? Quisiera pensar que mi padre tiene vergüenza de ser honesto, vergüenza de sus crímenes y de su imposibilidad de asumirlos, pero su intención de querer declararme indigna y desheredarme, sus argumentos volcados en el escrito no hacen más que reconfirmar su pensamiento criminal, su falta de arrepentimiento y su imposibilidad de hacerse responsable por lo que hizo. Mi padre no solo no desobedece, está de acuerdo con los crímenes que se cometieron y que cometió. El silencio que mantiene es un silencio cómplice y criminal. Él esperaba que me subordine y obedezca, que haga silencio, que no pregunte, que no cuestione. Por mi parte, aunque esto le parezca indigno de una hija suya, no estoy dispuesta a hacerlo.
Tonta de mí pensando que algún día, en el algún momento podías llegar a arrepentirte de algo. Tonta de pensar, de sentir alguna vez, un cariño sincero de parte tuya.
Cuánto odio.
Cuánta crueldad.
Cuánta maldad.
Fue Gino quien recibió esta mañana la cédula del juzgado. No abrió la puerta ente el insistente timbre pensando que podía tratarse del “cuento del tío”, dejaron el sobre por debajo de la puerta. Es el cuento del padre, el cuento del abuelo. Le expliqué.
#InfelizCumplePadreGenocida”.

Desobediencia de vida

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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