Nota
«En Moreno están haciendo un experimento: qué pasa si el Estado se corre»
Hace dos meses y medio que la escuela 49 explotó y mató a Sandra Calamano y Rubén Rodríguez. Desde entonces, las clases no volvieron y la Provincia se comprometió a hacer obras que las propias docentes controlan. Desde entonces, recibieron al menos diez amenazas, la más conocida el secuestro a la docente Corina de Bonis, a quien le escribieron «ollas no» en la panza. Ahora, una campaña mediática liderada por Clarín y Jorge Lanata intenta deslegitimar la versión de Corina. «Hacer de cuenta que las amenazas fueron un show va de la mano con decir que Sandra y Rubén murieron por la impericia de un gasista», responde la secretaria general de SUTEBA Moreno, Mariana Cattaneo, en esta entrevista en la que cuenta cómo se vive desde el conurbano la justicia, los aprietes, la puja política y la organización social.
Por Ezequiel Scher para lavaca.org
Puede parecer una ficción, pero fue así:
Al día siguiente de que Corina denunciara que la habían secuestrado y tajeado en la panza, en un acto bajo la autopista, después de haber tomado el Acceso Oeste, con un solazo pegando sobre el asfalto, dos grupos se dispersaron y empezaron a discutir entre sí. Había sido una marcha de cinco cuadras y en la Plaza Fuentealba de Moreno las almas enardecían por la bronca frente a la desidia del Estado y el cagazo ante las amenazas. Que paro general. Que escuchar los discursos. Que este camino o que el otro: desorden.
Mariana Cattaneo, secretaria general de SUTEBA Moreno, interrumpió a un compañero que hablaba, agarró el micrófono y, con dos oraciones, hizo plop y se hizo silencio. Ni un bombo: sólo una voz que empezó a gastarse desde la militancia en 1998 -en la Carpa Blanca, contra el gobierno de Menem-. Lo dijo claro y sin límites: “Fue un grupo de tareas”.
En sus zapatos estaba la reacción social frente a la muerte de dos docentes y una de las decisiones políticas más fuertes de la era Cambiemos: las escuelas, si no están en condiciones, no se usan. Dos meses y medio sin clase y van…
En este contexto lavaca la entrevistó para saber qué pasa con las escuelas, las amenazas, las campañas mediáticas en contra, y cómo sigue la lucha.
Amenazas y empresas mediáticas
Da la sensación de que hay un afuera y un adentro en este conflicto. Está lo que percibe la gente de Moreno y lo que quieren hacer percibir desde afuera de lo que pasa.
Mucha gente hizo llegar su solidaridad de distintas formas. Muchísima. Yo no tengo el absoluto registro, pero sé que también hay otro afuera que presiona. Intentan hacer creer que Moreno es Macondo o Ciudad Juárez. Que no tiene nada que ver con el conurbano. Y no es así: aunque les pese, es el conurbano. Es el centro de inicio de crisis importantes, como la del 89 y en el 2001. Hay quienes quieren prender mecha y Moreno es un buen lugar para eso.
¿Por qué hay una campaña que pone en duda las amenazas a las docentes?
Ahora quedó como que todo lo que pasó en Moreno está bajo sospecha. En las escuelas, están todos bailando: bajo sospecha. Las amenazas, bajo sospecha. Las obras, bajo sospecha. Hay bandas de narco. Hay sindicalismo. Todo lo quieren poner bajo sospecha. Nosotros convivimos con eso. Nos quieren decir que el espejo muestra eso, pero no: la vida en Moreno tiene otra cosa, no es como la presentan. Tampoco podés destinarle energía a contrarrestar eso. La energía la estamos poniendo todos en ejercitarnos en el control popular de algunas cosas. Nosotros controlamos obras para que los pibes vuelvan a las clases: nunca lo habíamos hecho. Es una novedad y estamos en condiciones de afrontarlo. No sabemos cuánto tiempo porque no vivimos en una burbuja y estamos en este país, y quizás la semana que viene explota todo.
¿Ese discurso llega Moreno?
– Yo vivo en La Reja. O sea, acá. No he recibido hasta el momento alguien que venga y me diga: “Esto no es tan legítimo”. No hay coletazo por fuera de lo que se recoge en las redes. Nosotros, además, no estamos candidateados para nada entonces esa operación no sirve. Acá countries hay para tirar para arriba. Y nada que ver: acá los empresarios de Moreno han dado apoyo para sostener esta pelea. Acá esto es muy transparente: si vos querés enterarte de qué pasa, tenías simplemente que ir, sentarte en el cordón de la vereda y hacés una radiografía de la vida.
¿Por qué apuntan contra ustedes?
Hacer de cuenta que las amenazas fueron un show va de la mano con decir que Sandra y Rubén murieron por la impericia de un gasista. Yo creo que esa fue la idea original. No sé si les da para eso. No entiendo cómo es que Clarín tiene datos que a la querella que a nosotros como parte de las causas no nos dejan tener. Pero creo que es un modus operandi general. No es exclusivo para Moreno. Tal vez, no lo puedo medir, ha sido de mucha envergadura lo que ocurrió y mejor pensar en abortarla. Quieren deslegitimarlo. Nos pusieron a prueba y pudimos hacerlo. Podría no haber sido con esta característica. En la Legislatura de la Provincia algunos dicen que el principal partido de oposición es SUTEBA. Como nos caracterizan, nos atacan. Y es muy difícil contrarrestar un domingo de Lanata con lo que nosotros producimos localmente. Escribimos un comunicado porque se ensañaron con el CEC y con Corina. Todo lo que ataquen va en desmedro del proceso que se está desarrollando acá.
«Hacer de cuenta que las amenazas fueron un show va de la mano con decir que Sandra y Rubén murieron por la impericia de un gasista»
¿Qué pensás de la Justicia?
Por lo pronto, cómo se fuga la información es escandaloso. No me queda otra que tener expectativas en que se sepa quiénes son los responsables materiales de las amenazas. O tener información de los responsables políticos de la muerte de Sandra y Rubén. Porque, si no es como yo digo, si no es que hay un abandono intencional del distrito, bueno, quiere decir que alguien no hizo lo que tenía que hacer. Yo creo que la Justicia, supuestamente independiente, tiene que investigar quiénes no hicieron las cosas como debían. O tomaron determinadas decisiones que abandonaron las escuelas a su suerte. Hay elementos. ¿Hay voluntad política para ir a fondo?
¿Seguís convencida de que fue un grupo de tareas?
Si los mismos volantes llegan al centro de Moreno y a la vez a Trujui, el mismo día, con la misma letra, con el mismo formato, eso alguien lo planificó, lo pagó, eligió un momento. Si ese mismo día pintan una pared que estaba preparada para un homenaje para Sandra y Rubén y te dicen que dejes de hacer política… Si aparecen amenazas a compañeros. ¿Quién puede ser? Yo hasta la fecha no lo puedo explicar. No son locos sueltos: un loco suelto es un papá que te putea en una asamblea. Esto es de otra naturaleza. Quiero que se investigue. Hay muchos lugares que pueden ser Moreno y hay muchos lugares que pueden ser la escuela: los hospitales, las unidades sanitarias. Todo está en riesgo, si esto es así. Fue una protesta muy contenida, en un punto, respecto a sus reacciones. Queremos que siga así. Te están provocando. Te atacan para que te comportes como ellos, y señalarte.

Foto: Nacho Yuchark
La era Cambiemos
Hasta del propio Gobierno sostienen que Moreno es uno de los distritos con peores condiciones de la Provincia de Buenos Aires. ¿Qué ves vos?
La Región 9 es la que tiene mayores problemas de infraestructura. Moreno y José C Paz. También Mar del Plata. Hemos encabezado tristemente el listado. Esto es viejo. No se lo voy a atribuir al gobierno de Vidal. Siempre tuvimos problemas con la infraestructura, pero la diferencia es que teníamos interlocutor con quien hablar. Incluso para que te digan «no tenemos fondos». No es que con el kirchnerismo se habían solucionado los problemas. Pero Cambiemos empeoró la situación porque cerró todo tipo de discusión. Cortaron la información.
Lo llamativo es que después de la muerte de Sandra y de Rubén el Estado dejó hasta de repartir viandas durante veinte días.
Tengo la teoría de que lo de Moreno es medio experimental. Están probando, más allá de lo que se diga del intendente Walter Festa y lo cooptado que esté por éste gobierno. No es todo lo mismo, pero yo creo que hay un proceso de mucho contacto entre la Provincia y el distrito. Cuando asume Vidal, paraliza las obras. Agrava la situación. No aparecen los fondos. El Consejo Escolar tiene problemas de funcionamiento. No nos reciben en La Plata. A los compañeros que iban a reclamar los sacaba la Infantería. Empezamos a organizarnos colectivamente desde acá. La organización hizo que hubiera tanto testimonio previo a la muerte de Sandra y Rubén. Nosotros ya teníamos declarada por el Consejo Deliberante la Emergencia Educativa. Había denuncias por todos lados. Veníamos exigiendo que vengan funcionarios provinciales a ver, y no lo conseguimos.
¿Por qué no fueron los funcionarios a Moreno?
Creo que tenían miedo de que los lincharan, pero nunca ocurrió. Les hubiera venido muy bien para victimizarse. No hubo ningún caso de esa naturaleza. No hay violencia porque estuvo conducido. Incluso lo suelto encontró un lugar para expresarse. Acá había movilizaciones en los barrios.
¿Qué es Cambiemos en Moreno?
Cambiemos es acá el vecinalismo. El vecinalismo fue el Partido que construyó el Turco Assef, intendente de la dictadura. Quedaron sus hijos. Es la derecha expresada en partido. Tuvo en la década del 80 alguna injerencia en sociedades de fomento. Tiene algunos lugares donde hacen pie. Pero Moreno es la capital nacional del peronismo. Es muy difícil que el vecinalismo crezca. El gobierno no tuvo por dónde entrar acá. No le encontró la vuelta. Pero nosotros queríamos que los funcionarios vinieran. Yo creo que los funcionarios no querían venir: querían ver cómo es que un distrito del conurbano se desmorone. Ver cómo queda un lugar si el Estado se corre.
«Los funcionarios querían ver cómo es un distrito del conurbano si el Estado se corre»
¿Qué pensás que van a hacer con las más de 150 obras que les faltan?
Hoy el proceso va a contrapelo con el momento. Votan bajar el presupuesto en en infraestructura y nosotros pedimos obras. Acá hay empresas amigas de ellos a las que van a tener que pagarle y bajan el presupuesto. La pata de Cambiemos en Moreno es el Consejo Escolar. Con políticos de siempre camuflados, pero que le reportan a Cambiemos. No es que ahora vino Bolsonaro. No, son los nuestros, que encontraron cargos ahí. Vienen del límite con San Miguel.
Sandra, Rubén y lo que viene
¿Cómo recibiste la noticia de la muerte de Sandra y de Rubén?
Yo vine acá a las 8 con mi compañero. Tenía un mal día. Estaba rumiando. Me llama una compañera, nuestra secretaria de Derechos Humanos, llorando. Gritaba en el teléfono: “Explotó la escuela, la 49. Murió el Gordo”. Yo lo conozco al Gordo. Llamo a un compañero y vamos por la ruta 23 y fue el viaje más largo de mi vida. Aparecían compañeros de todos lados, porque la explosión se escuchó a quince cuadras. Argentina tiene la particularidad de que tiene un sistema público muy grande y vos, donde sea, hacés un par de cuadras y una escuela o un jardín te cruzás. Iban llegando compañeros de todos lados. Yo sabía y no sabía lo que pasaba.
¿Cómo se organiza políticamente la reacción a la muerte?
Fue el WhattsApp. Circuló lo que pasó y eso alcanzó. Después, hubo que conducir. A mí me costaba pensar ese día. Yo preguntaba: ¿le avisaron a Mabel? Pero, a la vez, pensaba: ¿qué hago cuando la vea a Mabel?
Empezó a haber movilización de todos lados, ¿cómo se gestaron?
No tuvimos mucho tiempo de pensar. Había una movilización espontánea. Eso fue fuerte. Nunca había pasado algo así. Porque la gente salía, pero cuando sale en general se encuentra con alguien que organizó algo. Al principio, no fue muy ordenado. Después, avanzamos pensando en adónde teníamos que ir. Pensar en el acto del día siguiente, que iba a tener otra forma. Cómo hacíamos para garantizar el acto. Garantizar que la prensa venga. Garantizar cómo los compañeros iban a los velatorios.
¿Cómo se decide suspender las clases hasta que no estén las obras en condiciones?
Los directores organizaron una reunión después del cementerio. En la secundaria 2 más de 250 compañeros hicieron una reunión los directores y suspendieron las clases. Fue una decisión muy fuerte porque se sostiene hasta ahora. Los sindicatos tenemos una orgánica más o menos transparente: delegados, conducciones, afiliados. Acá se armaba un conjunto de directores que surgía de la nada. Esos directores hoy son el Comité de Crisis.
¿Por qué las madres y los padres sostienen la medida?
Fue muy fuerte el lugar donde ocurrió y quiénes fueron los compañeros que murieron. Eran muy conocidos en el barrio. Los papás y las mamás vienen marchando desde el primer día. Algunos están en reuniones, otros no. Creo que la clave es que se venía diciendo en Moreno que algo pasaba. Que se reclamaba y las respuestas no venían. Ahora las familias se organizaron hasta por zona. Hay comisiones de padres por zonas de Moreno. Se convocan, se organizan. Hay muchas madres para acompañar la demanda: la de Justicia y la de respuesta a las escuelas. Tienen siete representantes en el Comité de Crisis y los rotan. Sostienen el hecho de que la vida se diera alrededor de la escuela.
«Los papás y mamás se organizaron desde el primer día: ahora se organizaron hasta por zona»
¿En qué estado está la pelea hoy?
Estamos llegando a una etapa nueva. La primera fue la del acampe. La segunda fue de Asambleas y del Comité de Crisis. Y ahora encaramos la tercera, que es la de volver a las escuelas. Pero está muy trabajoso. Porque ni siquiera las familias quieren volver si las obras no aparecen. Es un movimiento inesperado porque no se terminan las obras. Hasta ahora, hay once abiertas. Estamos en una carrera contra el tiempo: las obras son ahora o nunca.
Nota
MU 215: Sin chamuyo



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Crónicas del Más Acá: Parlantes
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Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
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Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
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La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
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Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
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La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
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Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
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El trava power: Las Simbióticas
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Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
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Crónicas del más acá: GPS
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Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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