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Entre Mandinga, el Diablo y Metrochenta

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Teatro del presente y presente del teatro para ir a ver, sentir y pensar. Un joven afrodescendiente tiene que explicar que no es extranjero y escuchar una y otra vez que le digan negro de mierda, volvete a tu país. Una marica de barrio estalla de amor y propone hacer Nagasaki con esta ciudad egoísta, acorralada por el odio. El teatro y sus formas de manifestar realidades que queman.

Mandinga, el Diablo que vino de África

Los barcos provenientes de África, los océanos surcados, la tierra añorada, los cuerpos maltratados, las vidas desgarradas. Ese dolor antiguo está presente en Matías, un joven estudiante afrodescendiente. Un día saliendo del subte, su hombro se chocó involuntariamente con el de otra persona que lo increpó diciéndole: Volvete a tu país, negro de mierda. Muchas veces tiene que explicar que no es un recién llegado y que habla tan bien el idioma español porque nació acá.

Un momento de desesperanza provoca la invocación y con la velocidad de un rayo aparece Mandinga, atravesado por el abrigo del humo. Para muchos, la encarnación del mal, el indeseable a quien se le teme y se le huye. “Un dios blanco inventó un diablo negro”, dirá en su descargo. El actor afrouruguayo Mauricio González da vida a Matías y a Mandinga con una  versatilidad admirable y con la contundencia del texto escrito por el autor Diego Martinez.

Mauricio y Diego se habían conocido años atrás cuando Mauricio concurrió a un casting para realizar sketchs cómicos y quedó seleccionado. El guión que escribió Diego para él tenía que ver con ese episodio viralizado: en medio de un desalojo en el barrio de Flores, un mantero africano hace volar por el aire a un policía que los estaba reprimiendo. Tiempo después, Mauricio le pidió a Diego que siguiera trabajando con ese guión y lo alargara. Diego se puso a investigar y su conclusión fue: “Esto necesita otro tono. Soy un convencido de que desde el humor se puede hablar de todos los temas pero ya el material me estaba pidiendo otro tono asi que me alejé del humor porque en principio iba a ser un stand up. Tomé conciencia de que el texto iba a caer en manos de un actor muy talentoso entonces me planteé como desafio darle la oportunidad a Mauricio de que se luzca en el escenario”. Su intención fue que estuviera dirigido por alguien del teatro físico o del teatro-danza, así que googleó “teatro fisico Buenos Aires” y el primero que apareció fue Yamil Ostrovsky. Lo contactó para contarle que tenía texto y actor, Yamil leyó,  aceptó y pusieron en marcha el proyecto. Para este momento, Diego ya se había ido a vivir a España.

Diego, Mauricio y Yamil trabajaron a la distancia. En octubre del año pasado Diego vino a la Argentina y pudo ver la obra estando presente. “No puedo estar más contento con el trabajo de ellos, es un lujo. Lo  ha visto gente de todas las edades y las devoluciones son  hermosas, me hacen sentir muy feliz de haber hecho este trabajo, nos gustaria ir a las escuelas, recorrer el pais y ¿por qué no? fuera del pais”.

“La posibilidad de poner en palabras y en el cuerpo las vivencias de las personas afro dentro de esta comunidad, que el teatro sea una herramienta de cambio cultural, de cambio social y que sea una  posibilidad de mayor comprensión de los otros” fue lo que le resultó atractivo de la obra a Mauricio.  Se siente identificado con el texto porque refleja muchas de sus propias vivencias. “Más allá de que yo soy uruguayo, les sucede a un montón de personas acá. Yo vivo en San Telmo, en las fiestas de candombe de Lindo Quilombo encontré muchos afroargentinos y esto le pasa a muchos”. ¿Qué ven cuando te ven? “Siempre me pasa que lo primero que ven es mi color, después me preguntan de dónde soy. Si es negro, no debe ser de acá, piensan. Hay una creencia de que esta es una ciudad de inmigrantes europeos y no es así”.

Durante el proceso de investigación, a Diego se le aparecía la imagen de Mandinga como inspiración, desfigurado y con movimientos desarticulados. “Lo que surge entre Matías y Mandinga es la reconciliación y el despertar afro que está viviendo nuestro pais”. Vemos un Mandinga que recurre a la memoria, a poner en palabras y gestos una vieja herida que aún sigue abierta. “Esto me parece tambien una reivindiacacion que deberiamos hacer todas las argentinas y argentinos porque es una cuestión de identidad nacional. Se nos ha negado esta parte y tenemos derecho a reclamar para que no quede incompleta. El aporte afro está en la cotidianeidad de nuestras costumbres: el tango, la milonga,el dulce de leche, el candombe, la payada”. A propósito de esta obra, Diego se decidió a investigar en lo personal y supo que por parte de su familia materna tiene raíces de pueblos originarios, del pueblo charrúa.

A los 16 años Mauricio empezó a actuar, hace nueve llegó desde Montevideo para participar de la obra “¿Quién es el señor Schmitt?” en el Paseo La Plaza, con dirección de Javier Daulte. Volvió a Uruguay y al poco tiempo ya estaba nuevamente de este lado del Río de la Plata. “Me sentía como pez fuera del agua y me di cuenta de que me había enamorado de Buenos Aires, de su gente, de los barrios, de la noche, del teatro, de trabajar como actor”. En esta oportunidad, Mauricio es uno y es muchos, es presente y es pasado. Propone reconstruir la historia invisibilizada, soltar prejuicios, abrir los ojos y repensar cuando suene la frase “Cosa de Mandinga”. Quizás sea una posibilidad —como en su caso— de experimentar de una vez por todas, un abrazo reparador.

Hasta Trilce, Maza 177 , CABA

Sábados 21.30 hs hasta el 9 de julio

Bolívar (viernes 12 de agosto) y Tranque Lauquen (sábado 13 de agosto).

@mandinga.teatro

@diegodamian84

@soymauriciogonzalezok

Metrochenta

Esta historia  transcurre en  la noche. El humo se vuelve compañía, el frenesi del amor, las lágrimas, la rabia de habitar un mundo injusto y la ternura que se descubre debajo de los párpados conviven en un microuniverso de barrio. El texto es poesia continua. Metrochenta y Suspiro se encontraron y se amaron. Dos flores de loto en medio de tanto barro. Acá está Suspiro para contarlo.

Encerrado y sin certezas durante la cuarentena obligatoria, el escritor y director nacido en Allen, Rio Negro, José Guerrero, escribió esta obra. “Escribí y reescribí, mastiqué frases para volver una y otra vez sobre cada palabra”, relata José. En 2021 arrancaron los ensayos y este es un  proceso que sigue: “Con todo el equipo seguimos trabajando sobre el material, moldeando a partir de lo que descubrimos luego de los encuentros con el público.  Nos gusta imaginar a la obra como un ser vivo, que va pidiendo y descartando”.

El proyecto artistico se fue encaminando: “El eje de trabajo fue crear una obra, por un lado, de claro posicionamiento político y, a la par, desbordante en su imaginación poética: por su musicalidad, por su lenguaje y por sus estallidos visuales. Sobre esa hipótesis fuimos generando pruebas, acopiando referencias musicales, audiovisuales y literarias, con el propósito de desplegar el material y llenar los vacíos que el texto dramático proponía”.  La intención de José estaba puesta en la creación de una obra que “desde la rabia oral de su personaje, espejara un universo marginal, a través de una voz tierna y rabiosa a la vez”.

José conocía a al actor, bailarín y docente Eddy García por haber visto sus performances artísticas en distintas obras. Durante la pandemia estaba escuchando el podcast “Pandemonium para la cultura” —conducido por Eddy y la bailarina, coreógrafa y docente Josefina Gorostiza y producido  por cooperativa lavaca— y alli le despertaron interés los comentarios y opiniones de Eddy. “Recuerdo bien que en uno de los capítulos del podcast leyó un texto de Urdapilleta y me encantó, al toque pensé: quiero trabajar con él. Justo en ese momento estaba muy metido en el proceso de escritura de Metrochenta y a medida que avanzaba con eso, se me hacía más presente él como el actor para la obra. ¡Tenía que ser él!”. Le hizo llegar el texto por medio de una amiga y Eddy lo leyó esa misma noche: “Leí la obra de corrido dos o tres veces y esa misma madrugada les confirmé que me sumaba al proyecto. Fue un poco mágico, un poco de azar y de necesidad.  Así nos conocimos con José”.

La trama lo atrajo al instante de comenzar a leerla: “Me atrapó el desafío de incorporar y apropiarme un texto tan robusto como Metrochenta, que hasta el momento no había tenido esa posibilidad. La cantidad de imágenes cruzadas, densas, potentes.  Y en términos sensibles, su temática que me resonó muchísimo, el amor, el deseo y la tragedia en los márgenes, en los bordes del todo.  Es de esas obras que a mí me interesa atravesar porque son historias que merecen ser contadas, crudas, sanguíneas y por supuesto políticas también”.  Es el primer unipersonal que encarna Eddy, que acaba de terminar funciones junto a la actriz y bailarina Griselda Siciliani en”Pura sangre”.

Eddy es Suspiro. Junto a Metrochenta conoció el perfume del amor, la agitación del cuerpo embebido en deseo en el baño de un boliche, mirada y risa, humo y salvación. ¿Cómo se construyó Suspiro? Detalla Eddy: “Me gusta contar que Suspiro es un Frankenstein trolo, el resultado de cantidad de referencias mariconas, ´Pink Narcissus , ´Vagon Fumador´,  ´Brothers of the night´, ´Mala Noche´, ´Fangoria´; entre otras. Pero también me gusta pensar que Suspiro tiene gestos de esas amigas maricas que me rodean siempre. Mis amantes, sus historias, sus tragedias.  Pero también la picardía, el comentario oportuno y filoso, ¡El humor! ¡No hay como el humor de las maricas! Porque Suspiro tiene lo dark de nuestras historias, pero también intenté recuperar gesto político conductual de dar vuelta la tragedia como un guante, ponerla afuera y cagársele de risa”.

Suspiro y Metrochenta son los nombres  de personajes de una novela que José está escribiendo. Y también esos nombres tienen que ver con que es fanático del escritor chileno Pedro Lemebel: “Él tiene una forma de nombrar a sus personajes que a mí me encanta entonces es algo que tomé de él de haber leído mil veces sus obras. También viene del humor marica, de mencionarnos entre maricas poniéndonos apodos graciosos y sin duda ayudaba a construir personaje. Metrochenta era muy caracteristico y de por si ya te genera una imagen de como puede ser ese cuerpo de ese personaje y Suspiro te instala en otra, me parecia que era un contraste que podia llegar a funcionar”.

Hacer Nagasaki con toda esta ciudad egoista, propone Suspiro, y declara:  “Se puede ser familia con cualquiera que te quiera. Que hagan memoria, que revisen sus libros y que vean cuánto nos deben. Que paguen calladitos y que les quede bien clarito que no vamos a dejar que nadie nos diga cómo tenemos que amar”.

Timbre 4, México 3554, CABA

Viernes 23.30 hs hasta el 29 de julio

@metrochenta.teatro

@teatrotimbre4

@guerrerej

@eddygarciactor

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Perú: racismo, criminalización y disciplinamiento como trasfondo de más de 60 muertes

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Lavaca habló con dirigentes sociales y campesinas, que analizan la represión desatada tras la crisis institucional que dejó al menos 60 muertos, miles de heridos y centenares de detenidos, con imágenes de tanques entrando a la universidad pública incluidas. El rol del Congreso, la figura de Dina Boluarte, la raíz histórica, racista y clasista de la derecha peruana. La ligazón con la agenda extractivista con la desestabilización actual que busca criminalizar y disciplinar a las voces de comunidades y organizaciones sociales que denuncian la situación como «dictadura cívico-militar».  

Dina Boluarte tiene más muertos en Perú por la violencia institucional, que días de gestión.

Según la Defensoría del Pueblo de Perú al momento son al menos 56 los muertos por la represión, miles de heridos, y centenares de detenidos. Organizaciones sociales reportan, por su parte, más de 60 muertes. Todo ocurrió en menos de cincuenta días: desde que la vice Dina Boluarte asumió el Ejecutivo el 7 de diciembre de 2022, cuando fue detenido el entonces presidente Pedro Castillo. 

Mientras tanto las calles siguen siendo un escenario de marchas y repudios contínuos: solamente el martes 24 de enero la Defensoría del Pueblo registró 85 cortes de rutas nacionales, además de movilizaciones y bloqueos en 39 vías provinciales. 

¿Cómo interpretar lo que está ocurriendo?

Melania Canales es dirigenta social de la región de Ayacucho; diez de los muertos pertenecen a esa localidad. Además, es ex presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú. Sintetiza así para lavaca los reclamos sociales de los cuales además fue protagonista: 

  • “Uno de los principales reclamos es que haya un referéndum para la Asamblea constituyente; existe hoy una Constitución de 1993, hecha por el dictador Fujimori, que ha privatizado todo en Perú: luz, agua, carreteras, pistas, empresas mineras. Esa es la Constitución que le da todo el poder al empresariado, es la peor Constitución de América Latina, el empresariado se lleva sus ganancias y no paga nada”.
  • ”Esta Constitución ha permitido que la salud y la educación sean un negocio. Prácticamente nos despoja de nuestros territorios colectivos de los pueblos y mujeres indígenas, y no nos permite la participación del pueblo organizado en espacios de poder de decisión. También nos criminaliza. Por eso exigimos referéndum y buscamos una nueva Constitución”.
  • “Pedimos también la renuncia de la traidora y asesina Dina Boluarte. Y la renuncia de la mesa directiva del Congreso”. 
  • “Y exigimos paz. Una paz con justicia. Eso exigimos en el Perú”. 

La Universidad atacada

A la cadena de violencia desde el gobierno se sumó la última semana la brutal represión en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) que incluyó el ingreso de 400 policías junto a fuerzas especiales con tanques que derribaron las puertas, disparos y gases lacrimógenos, y donde más de 205 estudiantes fueron detenidos.

Natali Durand es docente de antropología en la Universidad. Dos estudiantes de su clase fueron detenidos, y ella describe: “Ha sido un atropello a la autonomía de la Universidad. Los estudiantes habían abierto las puertas para alojar a las personas que estaban llegando de distintas regiones para marchar”. 

Desde todo el país llegaban delegaciones a lo que se denominó la Nueva Marcha de los Cuatro Suyos, y la Universidad funcionaba como alojamiento y espacio de encuentro y logística. Pero cuando entró la policía, explica Natali “quedaban pocos manifestantes, eran más los alumnos que se encontraban dentro de la Universidad, algunos en la toma, otros en la residencia universitaria, eso es muy preocupante porque entraron a la residencia universitaria”. Desde entonces parte de los docentes y estudiantes piden la destitución de la actual rectora Jeri Ramón. 

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) condenó la represión y expresó que “la entrada de la policía a la sede universitaria es una violación flagrante de la autonomía”. Además rechazó la “decisión del gobierno de recurrir a la violencia para enfrentar la crisis en el país”. Y remató: “La actitud del gobierno del Perú se coloca al margen del respeto a los Derechos Humanos”.

La traición de Dina

¿Dónde se encuentra la semilla del actual conflicto?

Responde Natalí Durand: “Para entender la semilla de esto podríamos irnos hasta 200 años atrás, pero creo que ahorita lo más grave ha sido la descomposición política que tuvimos desde 2016 cuando el partido de la señora Keiko Fujimori (hija del ex dictador) ganó la mayoría absoluta en el Congreso. Desde 2016 lo que se generó fue un desbalance de poder a favor del Ejecutivo”.

Sin embargo (o tal vez por eso mismo) el profesor y político Pedro Castillo, con el partido Perú Libre, ganó las elecciones en segunda vuelta a la misma Fujimori, y gobernó desde el 28 de julio de 2021 hasta la declaración de su “permanente incapacidad moral” por parte del Congerso, el 7 de diciembre de 2022. Castillo fue docente de escuela primaria, presidente del Comité de Lucha del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Perú (SUTEP) y encabezó la huelga docente de 2017.

El 7 de diciembre de 2022 Castillo fue detenido y destituido luego de 16 meses de gobierno. Horas antes había anunciado el cierre temporal del Congreso, pero ante esto sus propios ministros comenzaron a renunciar y a calificar la situación como un autogolpe. Con las fuerzas armadas y la policía en contra, el Congreso trató, una vez más, la moción de vacancia contra el entonces presidente bajo la acusación de “incapacidad moral”. Castillo fue detenido y destituido; juró entonces quien era su vicepresidenta, Dina Boluarte quien, entre otras cosas, tenía en el propio Congreso denuncias por presunta infracción constitucional que fueron rápidamente archivadas. 

Dice Natalí Durand: “Si bien es legítima sucesora, se había dicho que iba a renunciar y pedir elecciones. A su asunción la gente la asume como una traición. A su vez, en la derecha no la ven como parte: en el momento en que no le sirva más la van a soltar. Ahora ella les sirve porque el presidente del Congreso no puede ejercer funciones de presidente, tiene que llamar a elecciones en un periodo de 3 a 9 meses como máximo. Ella no quiere renunciar porque sabe que, si renuncia, la van a dejar sola y le espera un proceso judicial fuertísimo”. 

La actual presidenta no tiene bancada propia en el Congreso ni un partido que la apoye.

La pregunta entonces es quién tiene el poder hoy en Perú.

La voz desde las calles

Melania Canale, dirigenta social de la región de Ayacucho, remarca que la situación actual puso luz sobre el “racismo y el clasismo en nuestro país”. Sigue: “Perú ha sido el centro del colonialismo: cuando se creó la república peruana hace 200 años se hizo con los descendientes de los españoles, los ‘mistis’ y los criollos, y los pueblos indígenas y afro estuvimos ausentes. Entonces lo que vino fue una dominación de una clase media alta privilegiada. Hay una desigualdad grande, que se ha agudizado, los derechos se convirtieron en negocios, como la educación, la salud, y la participación política”. 

Melania define a Pedro Castillo como el primer “marrón” (por el color de su piel) que llegó a la presidencia. Y define: “Hemos sentido que al marrón no lo aguantaban”. A la actual presidenta la llama “la usurpadora”. Dice: “En estos momentos, aunque ella ganó junto a Castillo, representa a la derecha. El Congreso ha sido un obstáculo que a Pedro Castillo no lo dejó gobernar, siempre estaba ahí promoviendo su vacancia. Dina tenía una denuncia, pero la archivaron en el Congreso. Realmente esto se veía venir. Acá, la derecha política del Perú es una derecha arrastrada, que siempre se entrega por completo a la oligarquía” 

¿Tiene relación el problema con las agendas extractivistas? 

Está muy ligado. Hace poco una funcionaria de Estados Unidos ha dicho que en Sudamérica están el agua dulce, los minerales, el litio. Aquí están paralizadas varias mineras por los reclamos de las comunidades. Hay también contaminación de los ríos, de la tierra, mucha gente con metales pesados en la sangre, y además estos empresarios no dejan nada…

¿A qué atribuís la actual represión? 

Es una caza de brujas. En Ayacucho hay 8 detenidos dirigentes y dirigentas de organizaciones, los han llevado hasta Lima, acusados de terroristas. No somos asesinos, no somos terroristas. Están buscando descabezar a las organizaciones, meter miedo, criminalizar y perseguirnos, inventando fantasmas. No hay libertad en este país: por eso decimos que estamos viviendo una dictadura cívico militar. 

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Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 1

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La nueva serie documental de lavaca: El mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Dirigida por Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes.

Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir.

Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
Edición: Damián Finvarb.

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Cuatro años de in-justicia por el femicidio de Carla Soggiu       

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En la Plaza de la Memoria de Pompeya, junto a vecinos, vecinas, otras familias víctimas de femicidios y organismos de derechos humanos del barrio, se recordó este domingo a Carla Soggiu frente al mural que hizo el barrio, a cuatro años del femicidio. Estuvo presente Alfredo Soggiu (foto) el padre de Carla. Sin culpables por el crimen, y sin siquiera un fiscal que lleve adelante la causa, la familia se transformó en querellante e impulsa que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía protegerla. El ex marido de Carla fue acusado por violación, pero el crimen sigue impune. La idea sobre quién cuida a lxs vecinxs.  

El acto en la Plaza de la Memoria de Pompeya (fotos: Ailín Soria)

“A pesar de que pasaron cuatro años cada día siento más injusta su partida, que le hayan quitado la vida. Tanto su pareja, como el gobierno de la Ciudad, como la justicia, todos la mataron un poco a mi hija”. 

Alfredo, papá de Carla Soggiu, está parado en la Plaza de la Memoria del barrio porteño de Pompeya, a cuadras de donde su hija murió. Desde ahí habla. Frente a él vecinos y vecinas que escuchan; a su lado, familiares de otras víctimas de femicidios; y en su espalda, el mural desde donde su hija mira al barrio junto a letras negras que dicen: verdad y justicia. 

Ni botón ni GPS

El 15 de enero de 2019, cuatro años atrás, Carla Soggiu pidió ayuda 5 veces apretando el botón antipánico que tenía después de haber denunciado a su pareja. Pese a que el sistema contaba con ubicación GPS, la empresa no pudo ubicarla. Carla estuvo desaparecida hasta que un barrendero encontró su cuerpo en el riachuelo. Según la autopsia, murió por “asfixia mecánica por sumersión”. 

Ella tenía un botón antipánico porque días antes, el 26 de diciembre de 2018, su ex pareja, Sergio Nicolás Fuentes, la secuestró, violó y golpeó brutalmente, con su hija menor como testigo. Carla tenía hidrocefalia, los golpes destrozaron la válvula. Cuando logró huir lo denunció ante la la Oficina de Violencia Doméstica, y le dieron el botón antipánico que días después no la protegió.  

Con el Poder Judicial en contra

Sergio Nicolás Fuentes fue condenado por la violación a seis años de prisión, pero la causa por el femicidio fue archivada, cuando la familia se enteró ya había pasado un año.

Pidieron entonces que la justicia porteña investigue por qué no funcionó el botón antipánico: el fiscal de primera instancia archivó el pedido.

Apelaron, el fiscal de Cámara también lo archivó.

Fue cuando alegaron que la Ley de Víctimas autoriza que se abra la investigación sin asistencia de un fiscal, y así lograron que se los acepte como querellantes.

En ese punto están ahora, sin fiscal el impulso de la causa depende de la familia. El objetivo es que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía proteger a Carla.  

Dice Alfredo, papá de Carla: “Después de tanto tiempo de lucha, con el acompañamiento de un montón de gente incondicional, recién logramos meter una causa contra uno de los asesinos de mi hija. Más que nunca necesitamos el acompañamiento de todos, que nos ayuden a caminar. Por mis nietos, por mi señora, también por mí. Lo necesito, que me acompañen”. 

A su lado están Susana y Daniel, padres de Cecilia Basaldúa, víctima también de un femicidio y de un Poder Judicial que intenta garantizar impunidad en lugar de justicia. Susana explica: “Las familias sentimos mucha impotencia, esto no tiene que pasar más. Tenemos que luchar y acompañarnos porque es lo que nos hace fuertes”. Susana se detiene para nombrar a Roxana, mamá de Carla Soggiu que no está presente, se quedó cuidando a sus dos nietos, hijes de Carla, que hoy tienen 6 y 8 años. Sigue: “Nuestras hijas no pueden volver a la vida pero queremos que descansen en paz, y lo van a hacer cuando haya justicia”. 

Daniel (en el centro), y Susana, rodean a Alfredo, el padre de Carla Soggiu. (Fotos: Ailín Soria).

Vecinos cuidándose

Vecinos y vecinas del barrio forman un semicírculo para escuchar. Entre ellos están presentes los integrantes del Instituto de la Memoria de Pompeya, responsables de cuidar y crear la Plaza de la Memoria donde ocurre este ritual de abrazo hacia la familia. Además del de Carla hay murales dedicados a Ezequiel Demonty (el joven asesinado por la Policía en el Riachuelo), por la Noche de los Lápices, por Hebe de Bonafini, entre otros.

“La lucha se sostiene con amor, con alegría y con memoria”, dice Alberto, integrante del espacio, y cuenta que fue en 2006 cuando se propusieron visibilizar a les desaparecides del barrio, crearon la plaza, y empezaron a marchar juntos.

Pronto se dieron cuenta de cómo aparece la violencia institucional y estatal hoy, dice: “A veces reflota en estas formas: femicidios, travesticidios, desaparición de jóvenes en situación de calle. Los únicos que nos cuidamos somos los vecinos a los vecinos”. 

Luego, la foto de Carla se levanta alto y se grita presente, con su sonrisa y su mirada desde la pared.

Fotos: Ailín Soria.
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