Nota
A cielo abierto: Famatina frente a las corporaciones mineras
El piquete a mayor altura del mundo y un conjunto de asambleas en La Rioja, la tierra donde el menemismo hizo realidad el neoliberalismo en versión argentina. Con esos ingredientes la zona del Famatina se ha plantado frente a la minería a cielo abierto, que destruye montañas y contamina con cianuro. La historia de un grupo de comunidades que dijo basta.
En Peñas Negras, a 1.800 metros de altura, frente al Cordón del Famatina, todo parece estático pero se percibe la inquietante sensación de que siempre está a punto de ocurrir algo. Las estrellas son tan grandes que no titilan: laten. Un fogón ilumina de lejos la pancarta que cierra el camino que lleva hasta el campamento de la minera Barrick Gold, que se define a sí misma como «la mejor del mundo». La pancarta anuncia: «El Famatina no se toca». Junto al fogón hay un relojero jubilado de 80 años, un trabajador del municipio, un ingeniero, un productor nogalero, una profesora de educación física, un policía retirado, una ama de casa. Conversan alrededor de las llamas. Forman parte de una gran red de extrañas agrupaciones de ciudadanos de la región llamadas «asambleas», que se organizan horizontalmente, sin jefes, sin patrones, sin partidos políticos, pero abiertos a cualquier integrante de la comunidad. Van a garantizar el corte durante toda la noche. En el campamento quedan dos serenos, como custodia. Barrick Gold bajó a la treintena de hombres que trabajaban allí, unas nueve camionetas, parte de equipo liviano y una perforadora, pero el corte seguirá hasta el retiro definitivo de la empresa. ¿Cómo pudo ocurrir que en menos de un año estas asambleas riojanas parezcan a punto de cambiar esta historia? Un hombre ciego, que veía demasiado, escribió en uno de sus cuentos:
«Cuando una cosa es verdad basta que alguien la diga una sola vez para que uno sepa que es cierto».
Tal vez esa idea explique lo que lograron las asambleas al romper el silencio, y ayude a comprender lo que aquí se narrará: una serie asombrosa de exploraciones, explosiones, derrumbes y hallazgos relacionados con el oro, la riqueza, la pobreza, la democracia, la política, la contaminación, el sometimiento y el futuro.
De Menemlandia al Famatina
Contra la noción de que La Rioja es uno más de los feudos provinciales que contaminan a la Argentina, resignado y expuesto más tiempo del recomendable a los efluentes políticos emitidos por el gobernador Ángel Maza, la noticia esta vez es otra.
• Las asambleas de ciudadanos riojanos parecen a punto de expulsar de la provincia a una de las mayores mineras del mundo, Barrick Gold.
• Efectúan un piquete por tiempo indeterminado desde el 8 de marzo en Peñas Negras para controlar el acceso al campamento minero, hasta garantizar la salida de la empresa.
• Lograron que la Legislatura provincial sancionara, el 10 de marzo, una ley que prohibe la minería a cielo abierto, un precedente que puede ser crucial hacia adelante en momentos en que la Cordillera de los Andes parece zona liberada a las mineras. Esa ley será refrendada en poco tiempo más a través de una consulta popular en Famatina y Chilecito.
La disputa contra la minería a cielo abierto, y la denuncia del contrato que favoreció la entrada de Barrick Gold a La Rioja, estalló en la interna justicialista: los legisladores aprovecharon la situación para tumbar al gobernador (aunque todos pertenecen al mismo partido) y le iniciaron un juicio político acusándolo de corrupción, entre otras actividades. Ocurrió el pasado 14 de marzo. Maza intentó resistir simulando el apoyo de «la gente»: en realidad contrató adherentes a razón de 200 pesos per cápita con la idea de mostrar una situación caótica que justificara la intervención a la provincia. No lo logró (y para colmo no les pagó). Un pasacalle en la capital venía reflejando las mutaciones políticas y estéticas del caso, esto último debido al denodado uso del bótox que algunas personas se hacen inyectar creyendo que así parecen más jóvenes, y no más inflamados: «Maza, vas a durar menos que tu cejas» se auguraba. El gobierno nacional resolvió, no sin tristeza, darle la razón al pasacalles y abandonar a uno de sus aliados más preciados. Maza no logró siquiera el lifting de una intervención salvadora a la provincia.
Barrick Bush Gold
La descripción de las andanzas de Barrick Gold Corporation por el mundo es casi inabarcable por la secuela de polémicas, destrucción, contaminación y denuncias que ha ido dejando por África, Australia y América Latina. La sede sanjuanina de la empresa, donde se desarrolla el proyecto Veladero, para defenderse de las críticas y denuncias, declaró hace tres años que «aseverar que el Sr. Munk o cualquier persona en Barrick está involucrada con el narcotráfico o venta de armas es totalmente irresponsable, injurioso, escandaloso e indignante».
Se refiere a Peter Munk, máximo rostro visible de la empresa y a quien se ha relacionado con el comercio de sustancias no precisamente auríferas. Se considera además que la inversión de Munk en Barrick surge de fondos provistos por el traficante de armas saudí Adnan Khassoghi, aliado y amigo histórico de George Bush padre, quien al abandonar la presidencia norteamericana pasó a figurar como «Asesor honorario de la junta internacional» de Barrick Gold, aunque se lo considera un accionista y referente crucial de la firma. El cierre de este breve relato lo completa la sospecha de que Khashoggi sería el nexo societario entre Bush padre y la familia Bin Laden en The Carlyle Group, empresa de megainversiones un tanto sinuosa, relacionada a la vez con emprendimientos y consorcios de carácter militar y armamentístico a nivel mundial, con todo lo que semejante cosa implica. Conclusión provisoria: cuando se habla de estos holdings empresarios, tal vez uno nunca sabe realmente de qué se está hablando.
Don Hermes Quintana, 80 años, relojero jubilado y pintor en actividad, rodeado por sus cuadros y antiguos relojes de péndulo en Chilecito, dice: «Es que se ha llegado al tipo de sociedad más conocida del mundo, que es la anónima». Se sabe que el gran amigo argentino de Geoge Bush padre es Carlos Menem autor de las vigentes leyes mineras, a través de su entonces secretario en tiempos pre- botox, Ángel Maza.
Barrick Gold recibió la concesión para la exploración del Famatina por parte de Yamiri (Yacimientos Mineros Riojanos), empresa que primero fue una Sociedad de Economía Mixta (98 % de acciones estatales) y terminó como sociedad anónima, con un 80 % de las acciones en manos privadas. Esa mutación es la que denunciaron los diputados riojanos encabezados por el vicegobenador (y actual gobernador a cargo) Luis Beder Herrera, que calificó al convenio con Barrick como «el despojo más grande que ha sufrido el pueblo riojano porque se entregaron minas que eran del Estado». Ese convenio permaneció oculto durante los últimos tres años porque, dijo Beder, «detrás de la exploración estaba enganchado el contrato de explotación».
Tanto secreto en La Rioja es traducido de otro modo: cunde la certeza de que el propio Maza es directa o indirectamente el principal operador de Yamiri, y se lo supone además sumamente generoso en el reparto de acciones con funcionarios que ocupan cargos clave en el actual gobierno nacional. El tiempo dirá si estos comentarios tienen fundamento. Hace poco más de un año Maza pronosticó el progreso que significaría la inversión minera. En Famatina la gente que lo escuchaba aplaudió feliz.
«Se nos escapó lo del cianuro»
Carolina Suffich fue una de las primeras que sospechó que la felicidad es un bien ajeno a la minería cuando en un curso para asistentes de geólogos descubrió que cada una de sus dudas sobre la minería a cielo abierto era contestada con evasivas. Buscó por Internet, se asustó con lo que encontró, convocó a tres amigas y decidieron crear una asamblea para hacer algo. Era mayo de 2006. Los encuentros se poblaron rápidamente, y hubo contagio. De Famatina (6.000 habitantes) se pasó a Chilecito (40.000) que armó a los pocos días su propia Coordinadora de Asambleas.
Albert Einstein decía: «No entiendes realmente algo, a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela». El mensaje de las asambleas cumplía con ese consejo. Lo invocan así, por ejemplo, los chicos de la escuela EPET de Chilecito, o los de la Escuela de Comercio Provincial de Famatina: «La minería a cielo abierto ya no es la vieja minería del socavón, de los túneles, sino que se hace explotar la montaña, el material es pasado por cianuro para separar los minerales, todo eso produce distintos tipos de contaminación que pueden durar siglos, afectando la tierra y las agua subterráneas, generando enfermedades y muerte en la población y en los animales como ya hemos visto que ocurre en otros lugares. Si se hace la explotación en Famatina, se van a usar 1.000 litros de agua por segundo para ese proceso, en una provincia árida a la que ya le está faltando el agua para consumo y riego. Lo que queda en el lugar de la explotación es un enorme cráter donde antes había una montaña, como se puede ver ya en Bajo Alumbrera (las fotos pudieron verse en el último número de Mu), aunque lo del Famatina sería aún mayor. Los políticos y los gobiernos apoyan a las empresas porque sacan su tajada. Tenemos que hacer algo nosotros, porque nos van a envenenar la vida».
La asamblea creció, los encuentros se hacían en el salón parroquial de Famatina. El intendente Lídoro Leiva, primero miró a la asamblea con desconfianza, fue invitado a participar, y a la tercer reunión se convirtió en un miembro más de la misma. Los funcionarios de la Secretaría de Minería de la provincia, un tanto preocupados, anunciaron que querían hablar con los asambleístas.
A comienzos de junio de 2006, la delegación de ocho funcionarios llegó desde la capital riojana. Una primer sorpresa fue la confirmación de que el Subsecretario de Minería provincial Abel Nonino era a la vez Director de Medio Ambiente. Empezaron los abucheos de los vecinos: «¿Cómo va a ser el mismo tipo el que favorece a las mineras y el que controla que no contaminen?» le preguntaron, sin obtener respuesta.
El punto inolvidable del encuentro ocurrió cuando el asesor de Maza, Alberto Baltazar Lagos, ante la pregunta de una asambleísta, empezó por reconocer que había sido uno de los responsables de la elaboración de las leyes de minería (cuando Maza era secretario a nivel nacional, en tiempos de Menem), admitió que el tema del cianuro es «parte elemental en toda la problemática del medio ambiente», y finalmente confesó que al redactarse esas leyes actualmente vigentes «se nos escapó, entre otras cosas, miren qué cosa, lo del cianuro».
Miren qué cosa: es tal vez la más precisa definición del rol del Estado y sus funcionarios, manipulando leyes inconsultas, perjudicando a la sociedad, y defendiendo a las empresas. Gabriela Romano, profesora de Formación Cívica y Ciudadana -nada menos- de Chilecito: «Barrick ni siquiera venía a hacer lobby. Lo hacían los funcionarios. La gente preguntaba ¿por qué salen a defender tanto a la empresa? Imagínese las sospechas».
A raíz del papelón en Famatina, Maza separó Minería de Medio Ambiente, y en esta última dirección designó a un doctor de apellido Díaz Dana. Chichín Acosta, músico tradicionalista, recuerda: «Este señor era ginecólogo. Dijimos: por lo menos debe saber algo de minas».
De los ingleses
Las asambleas fueron brotando en Pihuil, Chañarmuyo, Los Sauces, la propia capital riojana, conectadas entre sí a través de los mensajes de texto de los teléfonos celulares. Jenny Luján, también docente: «Es una herramienta fantástica: barata, y me parece que encima no te controlan. Cuando hablábamos por los celulares siempre escuchábamos unos ruidos raros». ¿Pinchaduras digitales? Jenny sonríe ante lo que considera obvio.
En la zona no hay neófitos con respecto al tema del oro. Las primeras monedas acuñadas en el país (las de dos escudos, que se ven dentro de las actuales monedas de un peso) se hicieron en La Rioja con oro del Famatina en 1821, como réplica de las que se habían fabricado originalmente en el Perú, con una inscripción siempre frágil: «En unión y libertad».
Más memoria. A comienzos del siglo XX llegaron la mineras inglesas a la zona de Chilecito, buscando filones de oro en el distrito minero La Mexicana mediante la tradicional minería de socavón. Se realizó una obra de ingeniería fastuosa: el cablecarril de 34 kilómetros, el segundo más largo del mundo y el que llega a mayor altura. La inversión, cabe señalar, la hizo el Estado. Carina Díaz Moreno: «Usted dirá, Famatina se convirtió en una zona poderosa gracias a la minería. Pues no, el oro se lo llevaron los ingleses, la zona quedó más pobre que antes, y todavía se puede ver el drenaje ácido producido por la minería. Esa explotación terminó en los años 20. En las primeras asambleas que hicimos el año pasado venía gente mayor que todavía recordaba lo que decían en la zona. ¿Qué nos dejó la minería? Enfermos y viudas».
Mu estuvo en La Mexicana, un lugar impresionante en el que no se logra entender de qué modo lograron construir en 1900 esas gigantescas torres y el mecanismo de relojería que permitía que las vagonetas trasladaran el material desde la boca de mina hasta Chilecito. Tampoco es fácil pensar cómo podían aclimatarse los obreros y luego los mineros, a un trabajo realizado a semejante altura, con la consiguiente falta de oxígeno. Se entiende por qué hablan de enfermos y viudas. El cablecarril ha sido declarado Monumento Histórico Nacional. «Pero es el monumento de lo que nos saquearon» dice Gabriela. Hay torres impecables a lo largo del recorrido, pero también hay hierros y vías desparramados, vagonetas arrojadas por el viento contra las laderas de las montañas, las entradas a las minas en las que se ven los drenajes ácidos que siguen goteando, y piletones un tanto marcianos, de agua transparente verde fluo, que confirman que la vieja y -en comparación con lo actual- casi inocua extracción de oro sigue contaminando 100 años después.
Chichín Acosta: «¿Qué nos quedó? Un montón de hierros obsoletos. ¿Qué nos va a quedar ahora? El cráter de la montaña. Y a lo mejor terminan instaurando el Monumento Nacional al Hueco».
Picolotti y los irracionales
El gobierno nacional intentó siempre respaldar a Maza. En diciembre de 2006 el gobernador recibió a la secretaria de Medio Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, designada originalmente con la intención de domesticar a Gualeguaychú. «Vino a La Rioja, nos citó para hablar, nos hizo esperar tres horas, y al final no nos recibió, por pedido de Maza» relata Gabriela. «Terminó escapándose por la puerta de atrás para no cruzarse con los asambleístas». La señora Picolotti compuso un discurso para cada oreja. Declaró que la minería a cielo abierto «puede ser contaminante» pero aseguró también que Maza «está convencido que ambiente y desarrollo pueden ir de la mano». Agregó: «La posición (del gobierno) no es un ‘no’ a la minería, sería totalmente irracional.
Según este planteo, la ley que pedían las asambleas y firmó la Legislatura riojana, prohibiendo la minería a cielo abierto en la provincia, es totalmente irracional (y eso explica que el kirchnerista gobernador sanjuanino José Gioja, que tiene en su provincia a la Barrick, o que el secretario de Minería Jorge Mayoral, repudiaran la ley riojana).
«Lo importante -siguió Picolotti- es un ordenamiento del territorio y el desarrollo sustentable para garantizar una minería responsable». En La Rioja ya no saben qué quieren decir tantas palabras, que quizás evoquen el monumento al hueco que propone Acosta. La propia página web de Barrick Gold lleva como título: Minería responsable. «Lo mismo decía Menem y dicen Maza, Picolotti, Kirchner, todos» enumera Jenny. «Empresas como Barrick bajan el discurso, los otros lo repiten». En su declaración de «misión» (lo que indicaría que Barrick tiene una) la empresa escribe: «Para Barrick, la responsabilidad social implica diálogo abierto, trato justo y el compartir los beneficios del desarrollo minero con los vecinos».
Otra idea drenada por la autoridades, que la minería puede ser controlada por el Estado, causó bastante hilaridad en la provincia, teniendo en cuenta que a los inspiradores menemistas de las leyes vigentes se les escapó lo del cianuro, y que esas normas subsidian a las mineras (combustibles, servicios públicos, impuestos de todo tipo). La sociedad ha visto a los funcionarios desviviéndose por las empresas: nadie percibe cómo podrían controlarlas. Eduardo Flores, productor de vid: «Cuando se sale de Chilecito hacia Famatina, en la ruta se ve todo un basural. Si no controlan eso, ¿qué van a controlar a la Barrick Gold?»
Picolotti huyó de los asambleístas, pero a esa altura quedaba una duda, sobre todo en Chilecito, la segunda ciudad riojana. ¿En qué medida la comunidad apoyaba los reclamos de la asamblea? «Acá hay que tener en cuenta que la gente está cautiva del plan de 150 pesos y el bolsón de comida, o del empleo estatal. Entonces muchos no participan ni hablan por miedo a perder lo que tienen. Es como siempre se manejan los políticos: con gente cautiva» describe Chichín Acosta. ¿Y qué puede pasar con la gente cautiva?
El 19 de febrero se celebró el aniversario de Chilecito. Se instaló un palco con las autoridades, encabezadas por el todavía gobernador Maza y su gran aliado, el intendente Fernando Rejal. La Coordinadora de Asambleas de Chilecito no había pensado ningún modo de participación, pero Jenny, Gabriela y Natalia empezaron a enviarse mensajes de texto, buscaron algunas de sus pancartas y banderas, y se lanzaron al acto.
Gabriela iba con su hija Lourdes. La policía las quiso obligar a bajar las banderas, hubo corridas, manoseos, hasta que se acercaron los adherentes a sueldo del señor Maza a solucionar la situación, en defensa de la policía. Jenny: «La patota nos empezó a amenazar» ¿De qué modo? «Váyanse o las hacemos cagar. Van a ser boleta». La gente empezó a abuchear a la policía y a la patota mazista. Las mujeres se movieron hacia otro lado, y lograron cruzar el cordón policial con otros asambleístas. Desfilaron frente al palco con sus banderas «No a la minería», «Podemos vivir sin oro pero no vivir sin agua» y «El Famatina no se toca». Desde la plaza llegó la ovación más grande del acto. Chichín: «Tuve muchos momentos emocionantes en mi vida, pero nunca algo como eso». Gabriela: «En el palco nos miraban desencajados».
Al día siguiente Maza desistió del llamado a consulta popular para autorizar su reelección. «Se dio cuenta de que Chilecito ya no lo apoyaba» intuyen en la asamblea. En esos días se venían organizando cortes en Patquía, un nudo riojano de rutas. El tercer corte previsto no se llevó a cabo porque coincidió con el día de la caída de Maza. Carina, de Famatina: «Y nosotros no queremos que nos confundan con ninguna interna. No nos interesa el desorden, porque tenemos razón». Es llamativo cómo el concepto de «desorden» queda velozmente instalado, apenas se lo ve desde esta nueva perspectiva, del lado de los políticos, las tramoyas, la corrupción, la manipulación, las patotas pagas, la policía corriendo mujeres.
A 5.000 metros
La rebelión contra Barrick Gold y sus aliados gubernamentales incluyó a los docentes de las escuelas como la EPET de Chilecito que rechazaron por carta cualquier apoyo que la empresa o la Secretaría de Minería quisiera brindar a la institución: «Ya sabemos que te pintan una pared, te dan borradores y tizas y tenés que pone un cartel agradeciéndoles lo buenos que son» dice Iván, uno de los chicos del último curso. Funcionarios nacionales enviados para preguntarle a los chicos «¿Por qué decirle no a la minería?» se encontraron en Famatina (Escuela Provincial de Comercio) con preguntas inversas. ¿Por qué decirle sí?
¿Por qué si trae tantos beneficios, en Catamarca -con más de 10 años de Bajo Alumbrera- Belén, Andalgalá y Santa María siguen siendo pueblos pobres, y con una contaminación que ya alcanzó a tres provincias?
¿Cuál es el despegue para la provincia, si Catamarca sigue igual que siempre?
¿Cuál es el interés del gobierno riojano en defender algo a lo que el propio pueblo le está diciendo que no?
Los funcionarios no lograron contestar. Stefani, 16 años, se mira el guardapolvo blanco: «Dijeron que el cianuro no es maligno. Piensan que somos tarados». Rodrigo, la misma edad, dice un poco perplejo: «No se entiende por qué creen que su palabra vale más que la de la sociedad».
Este modo de plantarse frente al tema por parte de chicos y grandes, merece recordarse, ocurre en un territorio que el historiador Ricardo Mercado Luna describió así: «Esta Rioja signada por aparentes fatalismos, por alentadas resignaciones, por la encerrada opción del conformismo…». La fórmula de lo social, según esta mirada, era: «acatamiento-resignación-fatalismo; lo hecho, hecho está».
Hay asamblea en Famatina. Los vecinos conversan con fluidez, sin discursos, van puliendo y mejorando entre todos ese material precioso llamado «ideas». No se perciben acatamientos ni conformismos. «A veces peleamos» reconoce Carina «algunos somos muy mecha corta, pero al día siguiente ya estamos buscándonos para pedir disculpas y seguir juntos».
¿En qué los cambió la asamblea? «Me dio seguridad, fuerza, y me enseñó que con los demás uno puede conseguir lo que se propone». La asamblea de la que participó Mu culminó con una colecta en una bolsita blanca de nailon: 97 pesos.
En el corte, también se conversa. Sobre la consulta popular, las trampas a las que pueden someter a la gente: «En Chilecito el intendente Rejal es el que siempre apoyó a Maza, está tratando de extorsionar a los empleados públicos y a los que tienen planes para que no voten, y así quitarle legitimidad al resultado». El gobierno nacional, se sabe, cree que es irracional prohibir la minería a cielo abierto. Nadie sabe si meterá la nariz en el tema, cosa que sí intentará hacer seguramente la Barrick Gold. Todo este conglomerado puede reunir en su bolsita más de 97 pesos.
A 5.000 metros de altura uno siente que los pulmones desfallecen, pero a don Pancho Peralta le sobra el aire. Integra la asamblea de Famatina y es uno de los que traslada turistas a tocar el cielo con las manos. El celeste es de una intensidad incomprensible. Me muestra el pico General Belgrano, 6250 metros con sus glaciares en la cumbre. Pasa un cóndor que no mueve las alas. Veo venir hacia nosotros una nube. Nos envuelve. Estar literalmente en las nubes es algo extraño. Don Pancho me muestra varios cerros del Cordón del Famatina, surcados de caminos, como cicatrices. «Ahí se ven las exploraciones que van haciendo. Cavan un pozo de unos 30 centímetros de diámetro, a cientos de metros, de ahí sacan las muestras y tienen como la radiografía de toda la montaña». Las muestras son las piedras y minerales que se depositan en cajas que mandan a examinar para ver cuánto de oro y cuánto de otros metales estratégicos se puede extraer. «Con las muestras, ya financian toda la exploración» dice el hombre. Y señala en círculo, desde el punto en el que estamos parados: «Todo esto va a dejar de existir. Porque aquí van a hacer las explosiones, los cráteres, y como aquí nace el agua de casi toda la provincia, el cianuro va a contaminar allá abajo». Allá abajo hay nubes, pero más abajo todavía se alcanza a ver parte de Chilecito, parte del mundo. «El detalle que no se imaginaron» murmura don Pancho que logra respirar oxígeno no se sabe de dónde, «es que no los vamos a dejar. La última gota de sudor y de bronca la dejaremos acá». Y se entusiasma: «La asamblea es muy linda, es una gran alegría ver el grupo que abrazó esta causa y cómo se suma la gente. No hay políticos, no hay jefes, los jefes somos nosotros. No tendremos recursos, pero ya ven cómo no solo con plata es que uno logra hacer las cosas».
«Cuando una cosa es verdad basta que alguien la diga una sola vez para que uno sepa que es cierto».
Tal vez las asambleas estén diciendo, una sola vez, lo más nuevo y coherente que se puede pensar en estos tiempos: que el presente y el futuro pueden ser diferentes del pasado. Que se pueden hacer cosas colectivamente para aumentar la libertad, para garantizar la vida, para romper la resignación, y para aprender a respirar, incluso donde parece que no hay aire. Alrededor del Famatina se están explorando los alcances de semejante hallazgo.
Nota
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.
Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Hay muchos jóvenes.
Muchos docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.
Hay una Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que llega y gente que se va.
Gente que estuvo todo el tiempo.
Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.
Está el movimiento disca, también siempre presente.
Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.
Hay carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.
Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.
Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”
Es la cuarta.
Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.
Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.
Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.
Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.
El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.


Algunos datos de contexto:
- Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
- El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
- La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
- Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas.
- Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.

Docentes Uber
Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.
Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”.
Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.
Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”.
Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”.
Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.


Plata para la deuda
Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”.
Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”.

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”.
En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.



El contagio
Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.
La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.
Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos:
- “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y
- “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”.
Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:
“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.
Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.
Y sonríe.
Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.
Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.
Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.
¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.
Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.
Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán
- junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
- Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
- De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
- De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:
“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.
La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:
“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.



La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.
Que la cosa sigue.
En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.
Sigue cada miércoles en el Congreso.
Y todas las veces que hagan falta.
Porque hay muchos jóvenes.
Docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.
Hubo otra Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.
Hay más carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.












Nota
Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol
–El sueldo no alcanza ni para comer.
Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.
También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.
Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.
Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Salir a la calle
El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.
La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.
La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.
Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:
- Docentes con sueldos indecentes.
- Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
- Basta de mentiras, amenazas y presión.
- Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
- Salud mental es llegar a fin de mes.
- Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Migajas
Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.
–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.
–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.
Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas
-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.
Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”.
¿Cómo sigue el curso de esta historia?
Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI

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