Nota
Famatina y un nuevo triunfo de la movilización social: rescindieron el contrato con otra multinacional minera
Primero fue Barrick Gold. Y ahora es Osisko Mining la minera que se va del Famatina. El gobierno riojano anunció la rescisión del contrato con la multinacional, como consecuencia del rechazo social que genera la actividad, sumado a que se vienen las elecciones. “Pero esto es como el marido golpeador, que se disculpa, regala flores, pasan un par de meses y vuelve la paliza” dice a lavaca Carolina Suffich, una de las vecinas iniciadoras de la resistencia en 2007. Datos sobre la minería y la inédita reacción de una Iglesia menos papista que el Papa.
Potencia social
“Seguimos en alerta y con el corte en Alto Carrizal. Creo que el gobierno hizo esto por el tema electoral. Beder Herrera (gobernador provincial) está con una bajísima imagen, mientras el 70 % de los riojanos rechaza la minería según las encuestas” plantea Carina Díaz Moreno. “Quieren enfriar la cosa, que no sea un tema conflictivo en estos meses, pero a la vez siguen entregando millones de hectáreas para las prospecciones mineras”. Como ocurre desde hace 6 años, la pequeña Famatina, con sus 6.000 habitantes y el apoyo de decenas de asambleas en toda La Rioja, logra detener a una multinacional que cuenta con todo el apoyo económico, político, judicial y policial, lo cual refleja la potencia social de la gente movilizada.
Sigue el corte
Curiosamente medios porteños, oficialistas y opositores, continúan llamando “ambientalistas” a los vecinos, como si fuesen funcionarios de oenegés. Como todos los jueves, este 4 de julio se reúne la asamblea horizontal, autónoma, apartidaria y soberana, integrada por mujeres y hombres de Famatina entre los que no hay “ambientalistas” sino ciudadanos dispuestos a hacer respetar su voz y sus derechos en defensa de bienes públicos. “Cuestionamos el modelo extractivo que se instaló en Argentina y toda Latinoamérica” aclara Carolina, como para que se comprenda la magnitud del reclamo.
En la asamblea se definirá (muy posiblemente por la positiva) la continuidad del piquete en Alto Carrizal, con el cual los vecinos cortan el acceso a la zona minera e impidieron el comienzo de cualquier actividad en los últimos 6 años. “Pero no estaremos tranquilos hasta que no se prohíba la minería en toda la provincia” explica Carolina.
Mientras haya oro
Carolina Suffich: “A Beder Herrera no le creemos, en mayo reprimió con sus punteros y policías a la gente de Famatina. Ahora abe que tiene que levantar su imagen. Ya antes hizo lo mismo: haciéndose el antiminero desplazó a Ángel Mazza de la gobernación y apenas él accedió, se dio vuelta e instaló las leyes mineras”. Para Carolina, “mientras haya oro, agua, recursos naturales, estas empresas y estos gobiernos van a estar al acecho de nuestros recursos. ¿Sabés qué es Beder Herrera? Un político. O sea: no hay penamiento, reflexión ni análisis en lo que hace, con respecto a qué plantea el pueblo. Y el pueblo no le da licencia social a estos emprendimientos. A ellos sólo se les cayó un negocio, y ahora quieren ver cómo hacen para no perder las elecciones. Lo único que les interesa”.
La bolsa misma
“Nosotros seguimos como siempre –explica Carolina. No tenemos garantías del Estado. Al contrario, si hay alguien en quien no confiamos es en el Estado. Y ahí están incluidos los políticos hasta que demuestren lo contrario, lamentablemente. Están en el banquillo de los acusados. Pueden poner cara de inocentes, pero que lo demuestren, porque de lo contrario están todos en la misma bolsa”.
Carolina aclara que el tema incluye al intendente de Famatina, Ismael Bordagaray, que apoyó toda la movilización antiminera y asiste a la asamblea como un ciudadano más. “Pero también él es un político. Según lo que venga a decir, le contestaremos: andá a hacer política a otra parte”. Como atajándose, Bordagaray (kirchnerista pero distante del también kirchnerista Beder Herrera) dijo ayer a lavaca: “La que decide siempre qué hacer es la asamblea”.
Menos papistas que el Papa
Carina Díaz Moreno agrega otro dato llamativo: “El sábado 29 fue la fiesta de San Pedro y vino a Famatina el obispo Roberto Rodríguez, por primera vez en 8 o 9 años. Y unos 15 curas de toda la provincia con él, todos repitiendo lo que dijo el Papa Francisco, que todos tenemos que ser custodios de la creación y la naturaleza. Nos felicitaron ¡los curas! Nunca se habían pronunciado y tampoco acompañaban al padre Omar Quinteros que viene siendo perseguido por el gobierno: no es que fueran tibios, eran helados”.
La obediencia debida no es sólo una temática militar, y en la Iglesia estos caballeros de sotana, menos papistas que el Papa hasta el viernes 28, ahora elogian las luchas sociales antimineras. Amén.
Argumentos psicópatas
El gobierno riojano había suscripto el acuerdo con Osisko a través de Energía y Minerales Sociedad de Estado (EMSE), y en su comunicado cargó la responsabilidad sobre la sociedad que desde siempre rechazó los emprendimientos mineros provinciales: “la continuidad y persistencia de dichos acontecimientos de confrontatividad, imposibilitaron hasta la fecha dar inicio a las actividades programadas. “Estos hechos generaron perjuicios irreversibles desde el punto de vista económico y, en consecuencia, de logros de justicia social, siendo que fue objetivo prioritario de este gobierno alcanzar a través de sus actos la democracia participativa en lo económico, social y cultural».
Traducción: si no hay justicia social en La Rioja, no es por la corrupción, ineficiencia o clientelismo del gobierno, sino por culpa de los asambleístas que no dejan instalar la minería.
Dato sobre los beneficios mineros: el proyecto más importante y longevo del país, Bajo Alumbrera, está en Andalgalá, que sigue siendo el departamento con mayor desocupación y pobreza de Catamarca, que a su vez es una de las provincias más pobres del país.
La trampa
Las Asambleas Ciudadanas Riojanas emitieron un comunicado en el que detallan que el mapa de la situación no es para dar estas batallas por concluidas, ni mucho menos:
-Más de 2 millones de hectáreas del territorio riojano están en manos de empresas mineras en 17 de los 18 Departamentos de La Rioja.
-Una nueva planta de procesamiento de uranio con una inversión del gobierno nacional de 110 millones de pesos, está desarrollándose en Talamuyuna, a 35 km. de la Capital.
-21 proyectos de uranio de la Comisión Nacional de Energía Atómica invaden 4 Departamentos, en más de 90 mil hectáreas.
-150 mil hectáreas en Olta, Malanzán y Chepes están afectadas por la canadiense Rome Resources Ltd. a través de su subsidiaria Uranios del Sur S.A.
-Varios Departamentos del oeste provincial tienen más del 50% de sus territorios en manos extranjeras, en procesos mineros exploratorios activos.
-53 proyectos mineros invaden nuestra Reserva Ramsar Laguna Brava violando convenios internacionales de rango constitucional.
-La extranjerización de nuestra tierra continúa.
-Solo en este 1º semestre de 2013 el gobierno “sensible” de Beder Herrera ha entregado otras 40 mil hectáreas a empresas mineras.
Criminalización
Detalle que aporta Carina: “El gobierno no se acuerda que somos 50 los judicializados e imputados de Famatina, pero a la vez nuestras denuncias nunca tuvieron respuesta de parte de la justicia. El 11 de mayo nos reprimieron con 300 policías y patotas, pero nos criminalizan a nosotros. Queremos que se cierren esas causas penales en nuestra contra, y que vuelva a probarse la ley que prohíbe la minería, que el mismo Beder derogó en 2008”.
El intendente de Famatina, Ismael Bordagaray, coincidió con el argumento de las asambleístas y la denuncia sobre situaciones de corrupción e ineficacia gubernamental, que están podando la imagen de Luis Beder Herrera: “Tengo una duda sobre si será Beder el que rescinde, o si es Osisko la que decide irse de la provincia”. Por su apoyo a la comunidad, la intendencia de Famatina se quedó sin recursos provinciales durante el último año y medio.
En Famatina nadie salió a celebrar. Carina: “Sabemos que ganamos una, pero la propia historia nos muestra que nunca tenemos que dormirnos en laureles”.
Fotos: Lina Etchesuri
Protesta social
Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

Un miércoles tranquilo en la ronda de jubilados en Congreso, que despierta dudas ante la necesidad de hacer “un poco más de bochinche”. Como homenaje al Día del Jubilado (domingo pasado) hubo un puesto de hamburguesas y choripanes de la UTEP. “El hambre es desesperante” dijo una de las mujeres que servía a esa cola ampliada con gente de la calle en busca de qué comer. Historia de cómo sobrevivir a una jubilación hiper mínima (porque encima se arrastra una deuda). Los alfajores, las medias, y la salud encontrada en el gesto de movilizarse.
Por Lucas Pedulla Fotos Juan Valeiro/lavaca.org
A sus 76 años, Luis Relinque tiene que vender medias para llegar a fin de mes.
–Si no trabajo, no como.
Y para comer tiene que trabajar, aunque hace once años que está jubilado. El único día que no sale a vender por la zona de Once es el miércoles, cuando camina las diez cuadras que separan su casa –Remedios de Escalada, sur del conurbano bonaerense– de la parada del 37 que lo deja en el Congreso de la Nación.

El dato, que solo en esta Argentina pareciera naturalizarse, lo explica fácil:
–Soy jubilado de la mínima. Cobro $400.000 limpios, justos. El mismo día de cobro pago la luz, el gas, el agua y con todo lo que tengo me quedan limpios, justos, $210.000. Si no trabajara, son $7.000 por día hasta el mes siguiente. ¿Cómo hacés?
La pregunta flota mientras alrededor se dispone la movilización de cada miércoles. La Rama de Trabajadoras y Trabajadores de Espacios Públicos de la UTEP (gremio de la economía popular), llamada “Lxs Parrillerxs”, puso un puesto para regalar choripán y hamburguesas por el Día del Jubilado, que fue el domingo. Se sumó mucha gente de la calle: “El hambre es desesperante”, dice una señora mientras corta el pan. Sobre la vereda se acomodan trabajadoras y trabajadores de la ANSES, que denuncian una “sangría por goteo” en el organismo encargado de las jubilaciones y pensiones: el Gobierno abrió un plan de retiros voluntarios, el segundo del año. Un trabajador dice a lavaca: “En el anterior se fueron más de 1.000 personas. Muchos agarran porque están muy endeudados. La idea es que quede un ANSES chico, si es que queda”.

Por su parte, Luis tendría que estar cobrando un poco más: en septiembre la mínima llegó a $498.633,20, contando el bono de $70.000, congelado hace 30 meses: según el Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA), si fuera por movilidad Luis y cinco millones de jubilados y jubiladas más tendrían que percibir un bono de $223.148. Pero Luis cobra solo $400.000 limpios porque está endeudado: hace ocho años sacó un crédito.
–Se me cayó un árbol del fondo de casa en la cabeza. Tuve derrame cerebral. También me hizo pelota la rodilla: hoy tengo una prótesis. Mirá vos, es la misma rodilla que la policía me reprimió en una marcha el año pasado: la tengo peor. Me queda este año de crédito, así que espero para fin de año terminar de pagarlo y poder cobrar un poquito más.

Por eso todos los días –salvo los miércoles– sale a vender tres pares de medias a $1.000: camina mirando a todos lados para que los “parásitos con uniforme” no le decomisen la mercadería, como viene ocurriendo en la ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Jorge Macri. Antes Luis vendía alfajores y podía hacerle algún regalo a su nieta de 13 años, o darse un gustito como ir al teatro. Pero los alfajores subieron tanto que ya no es negocio. Cuenta que la idea de las medias le llegó mirando la televisión.
–Veía a tanto operador político en la tele que pensé: si las medias me salen lo mismo que un chupetín, quizá la salida a esta crisis sea chupar medias, en serio te digo.
Luis habla y piensa con mucho humor, pero siempre aclara que lo dice en serio. Cuenta que fue la primera persona que puso un boliche gay en provincia de Buenos Aires – “Chelovecos, en 1974”–, que también tuvo una tanguería y que por muchos años se dedicó a cocinar en su casa para geriátricos o centros de jubilados. Como siempre trabajó por su cuenta, pudo jubilarse con una parte de aportes y otra de moratoria.

–Hoy el Gobierno la cortó, pero la moratoria ayudó mucho. Conozco gente que nunca aportó y ahora te dice: “Cristina chorra”. Bueno, entonces devolvé la jubilación o donala a un comedor.
A diferencia de lo que dijo el presidente Javier Milei tras su discurso en Naciones Unidas en Nueva York, a Luis –como argentino– no le salen dólares por las orejas. Es una de las tantas razones por las que no se pierde ningún miércoles.
–Hace unos años me quedé viudo. Me pasaron todas, pero yo le aconsejo a la gente mayor que venga a la marcha. No sólo como protesta, sino porque es bueno para uno. Es una cuestión de salud. A mí me ayudó mucho porque me olvidé de mí: me acuerdo más de la madre de Milei que de mí. En serio, te digo. Algunos jubilados me dicen: “No, mejor me voy a hacer un estudio al médico”, pero es como un coche en el mecánico: algo siempre te van a encontrar. No digo que esté mal, ojo, pero hay gente que está todo el día en la casa mirándola por televisión y pensando en sí mismo. Con hacer un cartel o pensar alguna cosita, ya la cabeza se me despeja.

La semana pasada, Luis trajo el “Desodorante Javo”, con una característica premium: “Te deja seco las 24 horas”. ¿Qué significa ese humor en la lucha de cada miércoles?
Luis es crítico:
–Yo vengo porque la jubilación me alcanza nomás para diez días. Me gustaría que hagamos un poco más de bochinche. Acá nos encerraron. Venimos y damos una ronda: no tenemos nada para festejar pero damos la vuelta olímpica como si fuéramos campeones. Luego, a casa. Hay que ir al Obelisco, a Corrientes. Acá no nos ve nadie. No estoy en contra, porque nos encontramos, pero haría un poco más de calle. Lo único que falta es que nos pongan mesas y nos hagan jugar a las damas: para eso voy a la plaza de mi barrio. En Lanús me preguntan: “¿Luis, no marchan más?”.
La marcha –la ronda a la que Luis pide más bochinche– está por empezar.
¿Qué espera?
–Mirá, el día que no pueda caminar más ni vivir a medias, me amenazo al Presidente así me vienen a buscar: ya averigué que no me sacan la jubilación, me llevan en cana, y al menos tengo una lamparita para leer algún libro y amigos que me traerán algún sanguchito de miga. Lo mismo que haría en casa lo hago allá. En serio, te digo.
¿Hay opción B?
–Que cambie el Gobierno. Eso daría un poquito de esperanza. La primera medida tendría que ser darnos un aumento. De mínima. Esta lucha que hacemos va a pasar a la historia como algo que era necesario hacer. El que no labura ni lucha, no come.
Hincha de Independiente y fanático de Manal, Luis se despide y se mete a la marcha.
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
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Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
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Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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