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Festival por Luciano Arruga: tiempos de organización y lucha

Miles de personas asistieron durante todo el sábado a la Jornada Cultural por los Derechos Humanos a siete años del secuestro, desaparición y muerte de Luciano Arruga en La Matanza. Murgas, charlas, ferias y bandas colorearon un nuevo aniversario de uno de los encuentros políticos culturales y sociales más significativos del Oeste del Gran Buenos Aires.

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Miles de personas asistieron durante todo el sábado a la Jornada Cultural por los Derechos Humanos a siete años del secuestro, desaparición y muerte de Luciano Arruga en La Matanza. Murgas, charlas, ferias y bandas colorearon un nuevo aniversario de uno de los encuentros políticos culturales y sociales más significativos del Oeste del Gran Buenos Aires.
Festival por Luciano Arruga: tiempos de organización y lucha
A Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga, la rodean diez chiquitines y chiquitinas del barrio Fátima; la abrazan, le sacan fotos, despliegan una bandera y la entrevistan. La miran y la escuchan. Más allá hay otros niños y niñas jugando a la pelota y cientos de personas sentadas tomando mate u oyendo alguna de las charlas de la Jornada Cultural por los Derechos Humanos, a siete años de la desaparición y muerte de Luciano Arruga.
Su hermana, Vanesa Orieta, no para de reír.
Y dice:
-Tienen que crear siempre los espacios que puedan. Porque ustedes tienen la posibilidad de generar un cambio en el lugar donde viven, acompañados de muchos otros que tenemos que estar ahí dando la batalla.
Los chicos la miraban y asentían.
Antes, mientras esperaban hablar con ella, escucharon que Vanesa decía a algunos periodistas:
-Si nosotros permitimos que las violaciones a los derechos humanos avancen y el número de desaparecidos aumente, lo que estamos poniendo en riesgo es la democracia. La gente vive mal en los barrios, y además tiene que sufrir las diferentes formas de violencia que se derivan de invisibilizarlo. Cuando permitimos que se avancen con medidas de control en los barrios humildes estamos avalando la represión, la discriminación, la crimininalización y estamos, en cierta forma, acompañando un proceso que ha generado la muerte de más de 4000 pibes por gatillo fácil y más de 200 desapariciones forzadas. Creo que podemos tomar conciencia. Y creo que tenemos el poder como sociedad para empezar a generar algún tipo de presión para tomar medidas serias.
Después, justo después de terminar estas palabras, los chiquitines la rodean y la abrazan.
Vanesa Orieta se ríe y la sonrisa le crece más y más.
Festival por Luciano Arruga: tiempos de organización y lucha

Siete años

Felix Guattari -filósofo francés- lo llama estribillo.
Es reconocerse en un ritmo colectivo, sintonizar en un fraseo que se escapa, se hace línea de fuga,  para convertirse en un ritmo propio, inédito, en un movimiento con propio peso y significado.
Como una canción donde siempre se encuentran puntos de identificación.
En este caso, de territorialización.
Porque la plaza 12 de Octubre no es cualquier sitio. Aquí Luciano vivió y rió y lloró.
En este barrio Luciano, con 16 años, se negó a robar para la Policía Bonaerense.
En este barrio Luciano fue detenido ilegalmente y transportado ilegalmente en un patrullero hasta un destacamento que no podía retener personas, mucho menos un niño, a tan solo unas cuadras de su casa. Allí estuvo privado ilegítimamente de su libertad desde las 11 hasta las 19 horas del 22 de septiembre de 2008, según dictaminó el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de La Matanza que en mayo del año pasado condenó a 10 años de prisión a Julio Diego Torales, el oficial principal a cargo de la dependencia policial que convalidó esa detención arbitraria, por torturas físicas y psicológicas.
La última vez que lo vieron con vida fue en ese mismo destacamento, un día como hoy hace siete años.
Cinco años y ocho meses después la lucha de su familia -hábeas corpus mediante- logró encontrarlo. Se enfrentaron cara a cara con la ingeniería social de la impunidad: Luciano “cruzó” a las 3.21 de la madrugada del 31 de enero con ropa que no era de él por un lugar inaccesible de la General Paz “desesperado, como si estuviera escapando de algo”, fue atropellado, murió en el Hospital Santojanni -donde su familia fue a preguntar si había ingresado un joven y le respondieron que no-, lo derivaron al Cuerpo Médico Forense y fue enterrado como NN en la Chacarita. El circuito revela cuál fue la trama de encubrimiento de uno de los crímenes institucionales más resonantes de nuestra democracia. Las prendas nunca aparecieron, y un testigo declaró ante el Juzgado Federal de Morón (donde tramita la causa por “desaparición forzada”) que vio desde la autopista una camioneta doble cabina de la Bonaerense con las luces bajas sobre la colectora de la General Paz. Frente al virus informativo propagado por las corporaciones mediáticas, la familia se vio obligada a librar otra batalla perversa, sintetizada en un grito conciso: “No fue un accidente”.
En el medio, y a lo largo de todos estos años, una fiscal que derivó la investigación en la propia Bonaerense denunciada (Roxana Castelli), otra fiscal que pidió “pinchar” los teléfonos de la propia familia (Celia Cejas) y un juez que lo convalidó (Gustavo Banco, quien dio una entrevista a MU https://www.lavaca.org/mu/mu-82-ni-derechos-ni-humanos/).
Sobre estos tres funcionarios matanceros pesa hace más de un año un pedido de jury político.
La familia espera.
Y así llegamos hasta hoy.
Festival por Luciano Arruga: tiempos de organización y lucha

“No revueltos: juntos”

Nora Cortiñas agarra el micrófono y la tarde se sienta a escucharla.
-Estamos entre familia -dice la Madre de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, con el pañuelo blanco cubriendo su cabeza, al lado de la Madre Mirta Baravalle-. Son días especiales: nos viene bien estar juntos.Tenemos que seguir luchando. Las Madres estamos llegando a los 40 años y estos últimos días hemos escuchado voces que quieren desvalorizar la lucha, como si la cantidad de víctimas del terrorismo de Estado tuvieran una cifra para marcar lo que sufrimos. Es humillante. Este Gobierno está demostrando que quiere que volvamos atrás. Nos impulsa a seguir trabajando.
La aplauden. Nora sigue:
-Este camino va a ser cada día más difícil. No importa, tenemos que reconfortarnos: todos los que fueron torturados, desaparecidos y arrojados al mar están esperando que salgamos. Hay que luchar, pero no revueltos: agarrados de la mano. Hay mucho para hacer.
La tarde se puso de pie para ovacionarla.
Y en uno de sus últimos suspiros congeló una potencia: Nora Cortinas y Mirta Baravalle con las manos entrelazadas y puños en alto, gritando al unísono:
-¡30 mil compañeros detenidos desaparecidos: presentes! ¡Ahora y siempre!

Plantarse al dolor

El buffet fue un éxito: 30 pesos por una hamburguesa o choripán con gaseosa. Al mediodía la promoción estalló en una fila que no dejó un segundo tranquilo a las jóvenes que recibían el dinero y cortaban el pan ni a los que mantenían vivo el fuego de las brasas. Alrededor las organizaciones sociales y políticas habían desplegado sus banderas y montado stands con libros y revistas. Con paso apresurado pero siempre con una sonrisa iban y venían los Familiares y Amigos de Luciano Arruga, que desde hace meses han planificado este festival, que arrancó con un desfile de murgas por la plaza y la instalación de la transmisión de la Red Nacional de Medios Alternativos.
En cada árbol, una bandera que recuerda: “A Luciano lo mató la policía. Lo desapareció el Estado. Lo encontramos luchando”.
Mientras, comienza un panel con familiares víctimas de desaparición forzada y gatillo fácil.
Allí habla Mirta Ponce, mamá de Alejandro Ponce: “A mi hijo lo mató la policía. Le tiraron cascotes, piedras. Lo tiraron al río Paraná como a un perro, porque no sé cómo matarían a una persona”. También habla Luciana Escobar, hermana de Gerardo Escobar: “Hace cinco meses que estoy en la lucha. Mi hermano fue a bailar y no apareció más. Lo busqué 8 días. Apareció flotando en el Paraná. Esto fue desaparición forzada. Lo torturaron con picana eléctrica. Tenía 23 años”.
Los casos se repiten en sus protagonistas: pibes pobres de un lado y fuerzas policiales del otro.
Nombran: Daniel Solano, Franco Casco, Atahualpa Martínez Vinaya, Cristian Farías.
La lista sigue: todos jóvenes de barrios pobres.
Los lugares cambian: Río Negro, Santa Fe, Santiago del Estero, Catamarca, Córdoba.
“La problemática es a nivel nacional”, denuncian cada uno de los familiares y cada testimonio refuerza la sistematicidad de esta práctica represiva. Viviana Alegre, mamá de Facundo Rivera Alegre: “La importancia de reunirnos acá es para mantenernos todos juntos, así podemos hacer más fuerza para encontrarlos”.
Cada testimonio refuerza la idea de la organización para obtener justicia.
Como Angélica Urquiza, mamá de Jonathan Kiki Lezcano: “Mi hijo tenía muchas ganas de vivir: le cortaron las alas a los 17 años. Yo voy a ser su voz. En el dolor me planto y me levanto. Hoy somos madres de esperanza y de fe. Queremos y vamos por la justicia. Nos organizamos”. Kiki fue asesinado junto a Ezequiel Blanco por Daniel Santiago Veyga, un policía federal que, según declaró, “accionó en legítima defensa” cuando quisieron robarle el auto. Veyga estará sentado en el banquillo de los acusados en febrero cuando comience el juicio por el que la familia luchó.

“Reformular la pelea”

Un nene con la remera de la asamblea del No a la Mina de Esquel y la inscripción El agua vale más que el oro juega sobre el pasto con muñecos de Dragon Ball Z, autitos y dinosaurios. Habla con una nena que lleva puesta una remera negra con la cara de Luciano. Entre juegos, música y teatro camina Pablo Pimentel, referente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza, la organización que acompañó a la familia Arruga desde el comienzo de su lucha.
Pimentel entiende que la Jornada Cultural se ubica en un nuevo escenario político, donde -entre otras cosas- el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires habilitó a la Policía Metropolitana a pedir documentos por averiguación de antecedentes. La práctica, sin embargo, se repitió y extendió por todo el país: las policías locales exigen DNI por las calles del conurbano mientras en Chubut el jefe de la policía provincial, Ricardo Hughes, declaró en una radio local que detendrán a jóvenes por usar capucha para “ver qué cara tiene y qué anda haciendo”. ¿Esto es novedad? No: ya sucedía en diversos distritos del país.
Pero Pimentel entiende que hay un nuevo consenso que busca ser instalado.
“Este Gobierno está tirando por la borda un avance que, con las diferencias que pudimos tener con el kirchnerismo, se había logrado instalar en derechos humanos. Ojo: Luciano desapareció durante el kirchnerismo y Atahualpa, también, pero había una decisión política de terminar con esas prácticas. Después, claro, había que romper un montón de estructuras. Pero ahora parece que es al revés: la decisión política viene de arriba y eso habilitó políticamente a este tipo de gestos. Es preocupante: ministros hablando sobre los 30 mil desaparecidos y las cifras. Eso es provocación”.
Pimentel advierte un recrudecimiento. “Lo peor es que hay una porción de la ciudadanía que está de acuerdo, y eso es lo preocupante. ¿Y las víctimas quiénes son? Los pobres. ¿Y dentro de los pobres? Los pibes, que son perseguidos por usar gorrita y ropa de gimnasia. Todos jóvenes”.
¿Cuál es la respuesta? “Hay que estar más organizados que nunca. Nos vamos a tener que fortalecer como grupo, cada uno en su interior. Y también tenemos que reformular la pelea, porque es distinta. Hace un mes y medio era una cosa. Hoy es otra. Hay que ver cómo se encara porque vienen por todo. Y, además, con actitud de venganza, que es lo que preocupa”.

Esa mujer

Anotación: para las carreras de comunicación social no sería tema de tesis una jornada así.
No sería tema la reactivación de la dimensión física de la comunicación social
La expresión colectiva de miles de cuerpos en sintonía sobre el espacio público.
La sensibilidad, aquello que en esta jornada no se dijo con palabras.
Así se desarmoniza la comunicación, cae en un precipicio, en una patología.
Se vuelve egocéntrica, cínica, vacía.
Se burocratiza.
De todo eso se encarga de barrer Mónica Alegre, mamá de Luciano, con palabras que queman:
-Estoy muy nerviosa -dice, pero no se nota-. Quiero agradecer a todas las personas que pusieron el pecho, a todas las familias que vinieron de todos lados. Quiero agradecer a mi querida villa 12 de Octubre. Me da fuerza para seguir luchando contra toda esta mierda que es la injusticia, que es la policía. Digamos de una vez por todas: “¡Basta, no queremos ni un pibe menos, ni una piba menos!”. Por este camino tenemos que seguir. Así: por este camino. Y a no bajar los brazos. A todas las madres que vinieron hoy con todos esos ovarios les digo gracias. A las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, porque esta bandera que llevo es un homenaje a los 30 mil que nos marcaron el camino. Hay algunos que somos malos alumnos y no nos acordamos que perdieron la vida para que nosotros tengamos esta democracia a medias, pero que vamos a defender con uñas y dientes.
Cada palabra llega con una fuerza mayor. Los aplausos y la noche la envuelven.
-A vos, Luciano, a vos te debo todo: me enseñaste a estar acá parada. Te debo todo esto, toda esta gente. ¡Gracias! Me voy y me despido con estas palabras, que a partir de hoy serán mi bandera de lucha y donde vaya las diré: soy Mónica Raquel Alegre, soy de la villa 12 de Octubre y tuve un hijo negro villero que no robó para la policía.

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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Capítulo II: Crónica de un industricidio

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Río Grande, Tierra del Fuego: ee 16.000 obreras y obreros, la zona fabril pasó a tener 6.400. ¿Qué propuestas y actitudes surgen frente a eso? Estuvimos en el polo industrial, con trabajadores organizados que resisten al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción. La política económica que golpea a tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Las prouestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

Por Francisco Pandolfi Fotos: Juan Valeiro

(Enviados especiales a Tierra del Fuego)

No es lo gris, lo intensamente gris, lo que choca. Ni el viento, el ventoso viento, lo que entumece. Ni el silencio, el ensordecedor silencio, lo que aturde.
Lo que paraliza en el Parque Industrial de Río Grande, la ciudad más poblada de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, es esto:
De las 11 fábricas textiles que había, cerraron 6.
Una de las sobrevivientes ya despidió a 50 trabajadores y suspendió a fines de febrero al resto de su personal (80) por tres meses.
De 1.200 trabajadores textiles hoy quedan 350.
Desde 2024 se perdieron más de 2.000 puestos en la industria metalúrgica.
140 trabajadores tomaron la fábrica de acondicionadores Aires del Sur, cuyos dueños presentaron la quiebra.
Hay empresas que ya no hacen contratos anuales, ni semestrales, ni mensuales ni quincenales: los hacen semanales o hasta diarios.
El intendente de Río Grande, Martín Pérez, informó que en la ciudad (99 mil habitantes) se perdieron más de 10 mil empleos.
Los dos grupos principales en la provincia son Mirgor, de la familia Caputo, y Newsan, de Rubén Cherñajovsky. Mirgor suspendió a 500 trabajadores de sus fábricas. Newsan despidió a 150.

Es esto (y más) lo que pasa desde que asumió Javier Milei la presidencia de la Nación.

El fin de la metáfora

Las telas que se usaban en la textil Blanco Nieve para fabricar sábanas, acolchados y como materia prima para las camisetas de la Selección Argentina, Boca, River y otros clubes, ahora cuelgan del lado de afuera, atadas al alambrado, ajadas, agujereadas, grafiteadas:
–Diego, nos dejaste en la calle sin pagar un peso, sinvergüenza.
–Queremos nuestro 100 por ciento de indemnización, Diego Russo.
–Pagá lo que debés, chanta.

Desde agosto de 2025 que no les pagaban el sueldo, pero ninguno de los 35 trabajadores imaginó que aquella mañana del 31 de octubre se encontrarían con la puerta cerrada, para siempre. Hoy, para subsistir, continúan vendiendo los productos que quedaron en ese cascarón de hormigón, vacío y desangelado.
En este Parque Industrial, el cierre de fábricas se ve así:
Paredes descascaradas, sin alma.
Banderas argentinas sucias colgadas en ventanas igual de sucias por donde nadie mira.
Pasto crecido, descuidado, en las puertas de lo que ya no es.
Carteles despintados con los nombres de las exfábricas.
Carteles coloridos, impolutos, de la inmobiliaria que vende edificios abandonados: “Remax – Fin del Mundo”.

No hay metáfora.

Despidos diarios

Germán Resquín tiene 40 años y trabajó 12 en la textil Barpla, hasta que cerró en octubre de 2024. Acompaña a MU en una recorrida a este pulpo de cemento amputado. En la puerta de lo que fue su lugar en el mundo, dice: “Todos los días hay despidos. Hay fábricas que te hacen contrato por jornada, hoy trabajás y mañana no sabés. No tiene sentido lo que está pasando en la provincia. Y pasa en todos los sectores. Quedarán 40 fábricas abiertas, cerca de 20 ya cerraron en el proceso 2015-2019 y en los últimos dos años de Milei”.
El Parque Industrial de Río Grande empezó a desarrollarse a partir de la sanción de la Ley Nacional 19.640 de promoción industrial, en 1972, con exenciones fiscales y aduaneras para las empresas, con el objetivo de poblar la isla. Se convirtió en un polo electrónico, que se diversificó en automotrices y autopartes, textil, transporte y logística, plástico y hasta una fábrica de escobas.
Ahora, detrás de Germán lo que queda del cartel de Barpla está teñido de un gris muerto. Era la tercera textil importadora de Argentina y abastecía de materia prima al resto del sector. Era una fábrica modelo en impermeabilización en seco. Era: de la noche a la mañana –literal–, 46 desempleados (más otros 35 contratos indirectos) indemnizados al 40%. “Presentamos un proyecto para hacerlo cooperativa, pero el gobierno nacional que debe habilitarnos no respondió. Es evidente que no buscan una solución”.

Causas y consecuencias

Las enormes siglas rojas TRG (Textil Río Grande) serían lo más imponente de esa fachada si no fuera porque debajo un grafiti de letras negras ayuda a entender: “50 familias en la calle”.
Rodrigo Cárcamo es el Secretario General del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA) de Tierra del Fuego, provincia donde vive desde bebé. Ahora tiene 51, de los cuales 26 trabajó en Fabrisur hasta que cerró el año pasado, pese a proveerle la tela a un gigante como Adidas. Él y otras 123 personas quedaron sin empleo.
Textil Río Grande, Teo Grande, Barpla, Fabrisur, Cordonsed y Blanco Nieve son las seis textiles que dejaron de producir desde diciembre de 2023, de las 11 que había en el Parque Industrial. “Teníamos 1.200 empleos directos en el sector y 1500 indirectos. Hoy no llegamos a 350, perdimos casi el 70%”. El panorama de las restantes tampoco es alentador. Sueño Fueguino suspendió a todos sus trabajadores por tres meses. Australtex tenía 300 y hoy son menos de 200. “Las cuatro activas –Hilandería Fueguina, Badisur, Armavir y Australtex– subsisten con menos del 30% de la productividad, todas habiendo echado o suspendido gente”.
Los causales hacen un combo inviable: apertura de importaciones, quita de beneficios fiscales a empresas del sector –excluyéndolas del régimen de promoción industrial– caída del consumo y suba de impuestos. “Con el gobierno de Alberto Fernández también tuvimos problemas, porque al sector textil nos excluyó de los beneficios. Con muchos reclamos acá y en Buenos Aires pudimos revertirlo, hasta que ganó este muchacho y destruyó todo. Ahora será peor con la reforma laboral, que de modernización ni una coma. La situación no tiene retorno porque este gobierno no va a cambiar. En todo el mundo se protege a la industria menos acá, donde hasta el mismo Ministro de Economía la critica”. Para pruebas, un botón (una frase reciente de Luis Caputo directo al corazón del rubro textil): “Nunca compré ropa en Argentina”.
El holding Caputo, a través de la empresa Mirgor, es el más poderoso en el polo fabril. Le siguen BGH, Carrier y el grupo Radio Victoria. Si en el gobierno de Milei las fábricas cierran –de golpe o lentamente–, en el de Mauricio Macri el proceso fue tipo Pac-Man. “Mirgor fue absorbiendo empresas más chicas, como Brightstar y Famar y así se fue agrandando. Vaya coincidencia con las políticas actuales, ¿no?”.
Cárcamo deja los números y los nombres y se pone el traje de cronista para describir a ese Parque Industrial que era y ya no es. A ese Río Grande que era y tampoco es. Habla de tristeza, de una profunda tristeza. De que no se podía circular por la cantidad de camiones y de colectivos que llevaban y traían gente, de fábricas que laburaban las 24 horas, de los cambios de turno como cosa del pasado, de una capacidad tecnológica de primera y ahora paralizada, igual que un montón de proyectos de vida. De trabajadores que se compraban su primer auto, la casa propia, que podían mandar a sus hijos a estudiar “al norte” –al continente–.
Dice que empezaron a ver lo que antes no: asaltos a kioscos con armas blancas; robos en supermercados de carne y pan; mayor demanda de bolsones de comida. Que hay 700 chicos sin vacantes en escuelas públicas, de los cuales 400 emigraron de privadas porque sus familias no pueden pagarlas. Que esto derrama hacia abajo, al comercio, al que tiene un localcito, al remisero.
Daniel Rivarola, representante del Centro de Empleados de Comercio de Río Grande, suma la pérdida de empleos registrados en los negocios durante la era Milei:
2024: 383 trabajadores menos.
2025: 134 trabajadores menos.
En lo que va de 2026 (hasta el cierre de esta edición): 29 trabajadores menos.

Rodrigo hace un balance general: “Todas son señales de que la gente la está pasando mal y hay una sola explicación: el contexto económico. ¿Cómo podría ser distinto si la industria electrónica pasó de 18 mil personas en su mejor momento a menos de 4 mil?”.

Ocupar la desocupación

La hemorragia en el sector electrónico se nota donde se mire y con quien se hable, aunque el proceso de desintegración no solo habla en tiempo presente. “En el macrismo cerraron 10 establecimientos metalúrgicos en Río Grande”, dice Oscar Martínez, secretario general de la UOM. Con Milei se agudizó la crisis por la apertura de importaciones y el decreto 333/25 que estableció la baja progresiva de aranceles a la importación de celulares, hasta su eliminación total en enero de este año. ¿Las consecuencias? Licencias, incertidumbre laboral y una primera víctima: Telecomunicaciones Fueguinas apagó la última máquina en las últimas horas de 2025. Fabricaba celulares. 50 personas desocupadas.
En mayo del año pasado el movimiento obrero local realizó una movilización masiva para frenar una sangría que continúa: “Todas las metalúrgicas –agrega Martínez– redujeron sus líneas de producción. Hay una diferencia del 30% interanual en la caída”. Pablo Ibañez, también delegado de la UOM, suma un dato: “Tenemos casi 2.300 puestos menos en la provincia comparado a 2024”.
Digital Fueguina es una mole de cemento que fabricaba para Garbarino, tan enorme como abandonada, con basura acumulada en la puerta que no deja dudas de su desenlace: 245 laburantes afuera en 2021. Lo único que vive en la vereda son unas margaritas y un cartel colgado por los trabajadores, que siguen reclamando cinco años después: “Fuerza, solidaridad y lucha sin tregua”.
En frente de Digital Fueguina, la fábrica Visteon, cerrada desde 2016. Al lado de Digital Fueguina, la empresa de acondicionadores Aires del Sur, tomada desde el 23 de febrero de este año por sus 140 trabajadores. No cobraban desde enero y el director, Roberto Ángel Ceretti, no les respondía. Tras la conciliación obligatoria dictada, Ceretti apareció: presentó la quiebra.
Aires del Sur elabora acondicionadores de las marcas Electra y Federer. Nació en 2008 y está concursada desde 2019, cuando el macrismo la hizo tambalear. “En 2023 volvieron las suspensiones ni bien asumió Milei, con quita de sueldo y de aportes”, cuenta Maximiliano Uriona, uno de los delegados. Otro de los representantes se llama José López y es el más conmocionado: “Vamos a seguir aguantando pese a la bronca: a dos compañeros ya los desalojaron porque no pudieron pagar el alquiler, quienes tenían hijos estudiando en el norte, debieron pedirles que vuelvan; a otro se le murió la mamá y no pudo viajar a su provincia para despedirla. Es todo muy triste”.
La UOM de Río Grande solicitó a la Legislatura provincial la expropiación del edificio, para que la administración pase al Estado provincial y posteriormente sea transferida a los trabajadores. José cuenta que pese a la angustia tiene fe en que la respuesta sea favorable. “Estamos dejando un precedente en la provincia para toda la lucha que vendrá. Vamos a seguir poniéndole el cuero”.

Capítulo II: Crónica de un industricidio
Foto: Juan Valeiro

Trabajar vs. despoblar

De los 140 trabajadores de Aires del Sur, 110 son afiliados a la UOM y los 30 restantes a ASIMRA (Asociación de Supervisores de la Industria Metalmecánica) de Tierra del Fuego. Uno de los delegados, Leandro Le Bot, habla en la toma con una energía que contagia: “Nos vamos a quedar hasta recuperar el trabajo. Tenemos una familia atrás y no nos vamos a mover. Esto recién arranca”.
Javier Escobar es el secretario general de ASIMRA. A las políticas de Milei, le pone cifras: “Éramos 16 mil obreros en la provincia y hoy somos 6.400. Éramos 800 supervisores, hoy somos 380: nos redujeron el 60%. Estos tipos van directo al hueso, determinados a cerrar la industria en Tierra del Fuego”.
Tiene 44 años y es empleado de Brightstar, del grupo Mirgor, holding de los Caputo que elabora aires acondicionados, celulares, televisores y autopartes para Ford y Toyota. “Mirgor se convirtió en la empresa más grande, una bestia que creció por el lobby, los contactos y los dos gobiernos de ultraderecha”.
Hasta que Macri sacó en 2019 los aranceles a la importación de computadoras (lo mismo que hace ahora Milei con los celulares), la fábrica que supervisa tenía 2.300 trabajadores. Hoy son apenas 400. A Javier le cambia la voz cuando cuenta la tristeza de volver a ver a personas vendiendo frutas, tortillas “o lo que sea” en los semáforos, con un clima tan duro como el de Tierra del Fuego. “Esto no lo veíamos hace tiempo. Muchos están pensando en irse porque no da para más. Me da una bronca terrible, porque están logrando su objetivo de vaciar la isla. Estamos en un momento extremo”.
Todos los supervisores de la provincia nucleados en ASIMRA decidieron donar una hora de trabajo a sus pares de Aires del Sur que no cobran desde enero y mantienen la toma. Juntaron 7 millones de pesos destinados al fondo común. Paso siguiente: hacer un gran bingo provincial para apoyar la resistencia, en una isla que no da respiro económica ni climáticamente.
“Se está recuperando una unidad, desde abajo, ese sentimiento soberano de hermandad y que no se produce solo por el empleo”, cree Javier, representante de los supervisores, y trae una lucecita desde la calle oscura, desde las fábricas apagadas o trabajando a media máquina (en el mejor de los casos).
Dice que los golpes a la industria no van a parar y que solo hay una salida a este laberinto, que sintetiza en una palabra:
“Trabajar”.
Hace un silencio –que no aturde ni paraliza– y completa: “Trabajar fuerte con las bases para concientizar que esto no puede volver a ocurrir. Tenemos que hacer mucha autocrítica, desde quienes simulan ser sindicalistas hasta el pan y circo de la mayoría de la clase política. Y necesitamos un cambio generacional. Si no, la dirigencia será cómplice de que esta ultra derecha nos siga llevando puestos”.

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