CABA
Generación J: el rap de la memoria

En la Plaza San Martín de Morón – localidad de donde es oriundo Milo J- cientos de jóvenes se reunieron para manifestarse en contra de la suspensión y censura de la presentación de su álbum en la ESMA, y luego marcharon al centro de memoria Mansión Seré bajo el lema: “Dijimos que Nunca Más”. Los testimonios de estos jóvenes, y la transmisión musical de un legado que traspasa generaciones y aúna a artistas populares y público en contra del negacionismo, la represión y la brutalidad. “No se bancan la opinión de un pibe de 18 años que tiene más conciencia que ellos”. La historia del joven rapero, de su abuela desaparecida y asesinada por las torturas, y la carta de su madre. Los fragmentos preferidos de sus canciones, y la respuesta a una pregunta: ¿quiénes son los giles?
Por Lucas Pedulla. Fotos de Juan Valeiro
Cuando Alma (18) recibió el código QR en su celular se puso a llorar de felicidad. Era la confirmación de que podría asistir a la pre-escucha gratuita de 166 (Deluxe), el nuevo álbum de su artista favorito, Milo J, en un lugar al que nunca había ido: el espacio para la memoria que funciona en la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), ex centro clandestino de detención, uno de los mayores símbolos del terror durante el genocidio en Argentina.
El miércoles del show salió temprano de su casa en Ramos Mejía, La Matanza. Al llegar, algo en la fila le llamó la atención: la entrada al predio, sobre la Avenida Libertador, se había llenado de móviles policiales. “Los policías se bajaban de las motos con escopetas: algo totalmente exagerado”, describe. El punto cúlmine fue cuando escuchó que Milo había cancelado el recital: “Rompí en llanto mal, otra vez, pero ahora de tristeza”.
Soledad (18) también recuerda esa angustia: “Nos parecía re importante que Milo lo haga en la ESMA porque la dictadura nos marcó mucho como país. Muchos chicos no están informados y era para que sepan la historia, además de darnos la oportunidad de un show gratis, con lo que cuesta hoy una entrada… Fue muy fuerte vivir eso para nosotros: dos cuadras enteras de camiones con de todo. La cantidad de gendarmes, ¡por dios!”.

Sika (34) se enteró de la suspensión mientras hacía la fila, pero llamó a la calma a la espera de la confirmación oficial de Milo, la cual llegó a través de un video en su cuenta de Instagram (más de 4 millones y medio de seguidores), donde fue tan directo como en sus canciones: “Supongo que juntar 20 mil personas en un espacio de memoria no le gusta al gobierno”. Sika, mientras escuchaba el video, también pensó: “Me llamó la atención que hablaran de reprimir y el peso de decirlo en ese lugar, que refleja la represión en la dictadura”.
Valentín tiene 17: “No fue buena idea llevar Prefectura y Gendarmería cuando hay cosas más importantes que están pasando. Yo estaba a favor de Milei en un principio, me gustaba el tema económico, pero en la pre-escucha sentí esa represión como pasó antes y no me gustó. Cambié de idea. No es la manera. Somos jóvenes. Es un montón”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
Alma, Soledad, Sika y Valentín hablan bajo un domingo de sol caluroso en la Plaza San Martín, en Morón, oeste del conurbano, pueblo natal de su amado Milo. Aquí se autoconvocaron en las horas posteriores a la cancelación que tanta bronca y llanto les robó. Por sus grupos de fans, ya sea por Instagram o grupos de WhatsApp, se dieron esta cita que tenía dos mensajes que dejaban bien claro el efecto boomerang del Gobierno:
- El primero es la consigna: “Dijimos que Nunca Más”.
- El segundo era el itinerario: una marcha desde la plaza central de Morón hasta el Espacio para la Memoria Mansión Seré, donde funcionó uno de los centros clandestinos más paradigmáticos de zona oeste, dependiente de la Fuerza Aérea, y por donde se estima que fueron secuestradas cientos de personas.
Alma hoy se tomó el tren para venir a marchar e interpreta lo que pasó ya sin vueltas: “No se bancan la opinión de un pibe de 18 años que tiene más conciencia que ellos”.
Soledad sintetiza con su frase preferida de Milo: “Mis valores me cubren la espalda”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
Consciente de las cosas
La cita de la movilización en el oeste era a las 14, para comenzar a marchar a las 15.30, pero son las 13.30 y ya hay chicas haciendo carteles. Una de ellas cuenta que hace minutos aparecieron unos gendarmes a pedirles que despeguen los carteles de las columnas de la Municipalidad. “Cualquiera, porque están todas escritas y escrachadas”, se ríe. Los carteles decían “Nunca Más”.
Jenifer tiene 20 años, rulos espectaculares y una sonrisa contagiosa. Hace nueve años llegó de República Dominicana y vive en San Telmo: “La idea de Mansión Seré surgió para demostrar el apoyo a Cami para que sea una caminata donde concientice lo que pasó”, explica. Para ella, en un primer momento, la cancelación se trataba sólo de una “cuestión de papeles” y de habilitaciones, como esgrimió el secretario de Derechos Humanos, Alberto Baños, en la medida cautelar que la jueza María Alejandra Biotti convalidó. “Pero cuando llegué a mi casa vi que hablaban de censura y me eduqué. Vi que a Lali Espósito y a María Becerra les hacían lo mismo. Mierda, dije, porque esto iba a ser memorífico para todos”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
Ariel llegó a Morón acompañado de su papá. Tiene 13 años y su playlist abarca la tríada Milo J-Dillom-Trueno. “De Milo me gusta cómo transmite con las letras, sus sentimientos -dice-. No fui a la ESMA, pero me entristeció. No me parece que cancelen a Milo. Creo que al Gobierno no le gustaba juntar 20 mil personas en un espacio de memoria que fue un centro clandestino de tortura. Ahí mataron embarazadas. Mi papá me venía contando hoy. Fue terrible”.
-¿Por qué sentís que no le gusta al Gobierno?
-Porque no quiere visibilizar lo que pasó en esos tiempos. Tampoco le gusta que alguien tan chico pueda darse cuenta de lo que pasó y visibilizar lo que fue.
-¿Qué pensás del Gobierno?
-Medio que lo apoyaba, pero esto me cambió la visión. Corte lo defendía, pero ahora me di cuenta que lo que me decían era verdad: la cantidad de desaparecidos que hay. Le cambió la visión a un montón de pibes. Hasta salió en TN. Muchos artistas se sumaron a la causa.
-¿Qué frase de Milo te representa?
-“Disfrutá la vida porque sí, va a haber más. Pero todo es raro cuando sos consciente de las cosas”. Queda con lo que estoy tratando de decir.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
West & agite
Alexis tiene 22 años y es uno de los fundadores de “Bajo West”, una comunidad de artistas emergentes que reúne a productores, filmakers, cantantes, grafiteros, “que por suerte a la gente le gusta”. Es la crew donde arrancó Milo con tan sólo 14 años. Piensa Alexis: “Se armó tal nivel de quilombo con esto porque mandaron a camiones con agua a chicos, ¿me entendés? No era sólo el show, sino que había material preparado para contarte qué pasó ahí. Muchos decían que el álbum iba a hacer referencia a la dictadura, pero no, el álbum era algo que atraía a los chicos que no conocían hacia la EXMA (sic)”.
Alexis lo pronuncia así, con la equis: “El show no se pudo dar, pero muchos recorrieron igual el predio. Muchos habrán llegado a la casa y le preguntaron a la abuela, a la tía, o a los padres, qué era lo que había pasado ahí. Hay que demostrarles que no pueden silenciar al pueblo solamente porque tengan el poder. Este gobierno es muy facho, como le dicen”.
Piensa cómo salimos: “Todos juntos. Así lo hicimos con Bajo West. Arrancamos sin nada, pero siempre tratamos de dejar la enseñanza de que juntos, se puede”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
Miloterapia
Cerquita de Alexis están Nahiara (16 años, de Merlo Gómez) y Morena (17, de Castelar), listas para marchar. “El gobierno no quería que se comprenda todo lo que pasó en la dictadura -dice Nahiara-. Era la primera vez que iba a la ESMA. Además, era importante para conmemorar, porque la abuela de Milo también fue una desaparecida”.
La abuela de Milo se llamaba Nélida Beatriz Pereyra. En 2016, la mamá y manager de Milo, Aldana Ríos, le escribió una carta a la directora de la escuela 108 de Morón, porque el entonces intendente, Ramiro Tagliaferro, había decidido organizar el acto por el Día de la Bandera en la Base Aérea de Morón, un ex centro clandestino.
La carta decía: “Me dirijo a usted a fines de que arbitre los medios necesarios para que mi hijo Camilo Villaruel, nieto de Nélida Beatriz Pereyra, víctima del terrorismo de Estado en 1979, secuestrada, desaparecida y luego pasada a disposición del PEN en 1981. Fallecida a causa de torturas y vejámenes sufridos en su detención ilegal. Usted entenderá que tal situación familiar impide acompañar la NEFASTA decisión del gobierno municipal de prometer la bandera en un ex centro clandestino. Usted tiene un alumno en su escuela cuya abuela pasó y fue torturada en el mismo lugar donde hoy debería prometer fidelidad a la bandera. Le pido no lo permita, le pido que sea una buena docente y eduque con memoria”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
Nahiara ubicó este contexto: “Mi abuela siempre me hablaba de la dictadura porque ella sufrió mucho. Nunca apoyé a este gobierno. Pero cuando lo votaron la gente pensó más en la economía que en nuestros derechos”. Morena suma: “Sea lo que sea que ganes, el alquiler está re caro. Me tengo que mudar por eso. Todo una crisis. Mi mamá es enfermera y trabaja en un hogar desde las 9 de la mañana hasta la tarde”. La mamá de Nahiara se la rebusca: “Trabaja en la quiniela, trata de vender helados, ropa, pero no alcanza. Trato de buscar trabajo para ayudarla, pero no consigo”.
Por eso dicen que Milo es su terapia.
Nahiara lo grafica así: “En los recitales me desahogo de todo”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
Kill gil
La distancia entre la plaza de Morón y la Mansión Seré es de cuatro kilómetros. En la marcha hay también papás y mamás que acompañan a sus hijes. Una de esas madres es Giselle, 35 años, del barrio Almafuerte, en La Matanza. Tiene a su hija de 13 años entre el centenar de juventudes que marchan por las calles de Morón. Al pasar enfrente del estadio del Deportivo Morón, sobre la avenida Hipólito Yrigoyen, la movilización se cruza con la entrada de la hinchada que se prepara para el partido contra Central Norte de Salta. A cuadras hay un mural de Milo, y Giselle recuerda que allí fue con su hija en octubre del año pasado, cuando Milo festejó sus 18 años en un recital histórico. “Lo que pasó fue tremendo -dice-. Yo ni conocía que existía la ESMA, que se podía ir. Y eso fue gracias a Milo”.
Otra madre es Cristina, docente de Historia en secundaria, que acompaña a sus dos hijas y piensa en lo que generó la censura del recital, imprimiendo en los cuerpos de estas adolescencias -con sus angustias entre camiones hidrantes llenos de gendarmes- una referencia que pueden anclar con lo que significó en otros tiempos: “Fue un error no forzado del gobierno que generó este efecto”.
Llegando al predio de Seré, Anahí, de 17, reflexiona: “Es una manera de volver al pasado para que no se vuelva a repetir. Es entender el pasado para no vivirlo en el futuro”. A su lado marcha Brandon, de 16, desde Florencio Varela, sur conurbano: “La pre-escucha en la ESMA era importante porque la dictadura fue hace muchos años y la mayoría de su público no la llegó a vivir. Es importante que las nuevas generaciones entiendan del tema”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
Atrás suyo, una joven lleva un cartel con una frase de la canción “Digan”, de Milo, sin metáforas: “Los giles nacen giles, mueren giles”.
-¿Quiénes son los giles?
Anahí: El gobierno.
Brandon: La cana.
De atrás se suma Mateo, 16 años, que viajó una hora y media desde San Fernando, conurbano norte: “Los giles son la policía y los que reprimen a las opiniones libres y a quienes intentan pelear por sus derechos”.
La generación J responde sin vueltas.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
En Seré, les jóvenes son recibidos por Aimé Ereñú, militante de HIJOS Gran Morón, Ituzaingó y Hurlingham, y también militante de Abuelas de Plaza de Mayo. Aimé es hija de sobrevivientes y, además, busca a un primo nacido en cautiverio. Les explica con mucho amor y sencillez dónde están. También les pregunta si saben qué era la ESMA.
Un joven responde: “Un centro de detención clandestino”.
Aimé les explica que también por Seré pasaron un centenar de personas secuestradas. Que hubo cuatro personas que se fugaron. Que este lugar de horror funcionó bajo la órbita de la Fuerza Aérea entre 1977 y 1978. “La memoria es un derecho humano, no una política partidaria -explica-. La memoria es lo único que nos va a permitir detectar a lo que dijimos nunca más. A la censura, a la desaparición, a la muerte. No se trata de una bandera política: se trata de derechos”.
Una joven levanta la mano y dice: “Lo único que nos separa es que no nos detienen en la calle, porque después te censuran o te acusan en las redes sociales si pensás distinto”.
Una mamá levanta la mano: “Tienen miedo que esta generación conozca la verdad. Hoy le expliqué a mi nieto todo lo que pasó y quiso venir. Tiene 6 años”.
Aimé agradece la marcha y la convocatoria. Les jóvenes le agradecen, aplauden, y le consultan los horarios para poder visitar el predio durante la semana. Luego, se juntan en ronda a cantar las canciones de Milo. Una chica pide que pongan Los Dinosaurios, de Charly. Se juntan para sacarse una foto. Todes sonríen. Y cantan, para que no haya dudas:
“Nunca Más”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
Derechos Humanos
A 40 años de la sentencia: ¿Qué significa hoy el Juicio a las Juntas?
Este martes 9 de diciembre se cumplen 40 años de la lectura de la sentencia del Juicio a las Juntas Militares. Habrá un acto en la Corte Suprema de homenaje a los jueces Carlos Arslanián, Ricardo Gil Lavedra, Guillermo Ledesma y Jorge Valerga Aráoz (fallecieron los otros dos integrantes de aquella Cámara Federal: Andrés D’Alessio y Jorge Torlasco).
Testigo privilegiado de muchas de las audiencias por su cobertura para el diario La Razón, Sergio Ciancaglini, actual periodista de MU y coautor del libro Nada más que la verdad (junto a Martín Granovsky) repasa escenas, revelaciones y el contexto de una experiencia inédita en el mundo en la que por primera vez se juzgó un crimen masivo cometido desde el Estado por una dictadura.
Los testigos, los alegatos, las sorpresas, la ubicación de la locura y de la cordura. Los gestos de Videla, Massera y Viola. Los testimonios de las mujeres sobre los ataques y violaciones que sufrieron. El antisemitismo militar. El peso desde el cual los médicos calculaban que era factible torturar. El sitio de lo impensable, y la proyección de aquella historia pensando en los derechos humanos del presente.
Por Sergio Ciancaglini

Actualidad
Sin pan y a puro circo: la represión a jubilados para tapar otra derrota en el Congreso
La marcha pacífica de jubilados y jubiladas volvió a ser reprimida por la Policía de la Ciudad para impedir que llegara hasta la avenida Corrientes. La Comisión Provincial por la Memoria confirmó cuatro detenciones (entre ellas, un jubilado) que la justicia convalidó y cuatro personas heridas. Una fue una jubilada a quien los propios manifestantes […]

La marcha pacífica de jubilados y jubiladas volvió a ser reprimida por la Policía de la Ciudad para impedir que llegara hasta la avenida Corrientes. La Comisión Provincial por la Memoria confirmó cuatro detenciones (entre ellas, un jubilado) que la justicia convalidó y cuatro personas heridas. Una fue una jubilada a quien los propios manifestantes salvaron de que los uniformados la pasaran por arriba. En medio del narcogate de Espert, quien pidió licencia en Diputados por “motivos personales”, las imágenes volvieron a exhibir la debilidad del Gobierno, golpeando a personas con la mínima que no llegan a fin de mes, mientras sufría otra derrota en la Cámara baja, que aprobó con 140 votos afirmativos la ley que limita el uso de los DNU por parte de Milei.
Por Francisco Pandolfi y Lucas Pedulla.
Fotos: Juan Valeiro.
Un jubilado de setenta y tantos eleva un cartel bien alto con sus dos manos.
“Pan y circo”, dice.
Pero el “pan” y la “y” están tachados, porque en este miércoles, como en esta época, lo que falta de pan sobra de circo. El triste espectáculo lo ofrece una vez más la policía, hoy particularmente la de la Ciudad, que desplegó un cordón sobre Callao, casi a la altura de Sarmiento, para evitar que la pacífica movilización de jubilados y jubiladas llegara hasta la avenida Corrientes. Detrás de los escudos, aparecieron los runrunes de la motorizada para atemorizar. Y envalentonados, los escudos avanzaron contra todo lo que se moviera, con una estrategia perversa: cada tanto, los policías abrían el cordón y de atrás salían otros uniformados que, al estilo piraña, cazaban a la persona que tenían enfrente. Algunos zafaron a último milímetro.
Pero los oficiales detuvieron a cuatro: el jubilado Víctor Amarilla, el fotógrafo Fabricio Fisher, un joven llamado Cristian Zacarías Valderrama Godoy, y otro hombre llamado Osvaldo Mancilla.



Las detenciones de Cristian Zacarías y del fotógrafo Fabricio Fisher. La policía detuvo al periodista mientras estaba de espaldas. Foto: Juan Valeiro para lavaca.org
En esa avanzada, una jubilada llamada María Rosa Ojeda cayó al suelo por los golpes y fue la rápida intervención de los manifestantes, del Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA), y de otros rescatistas los que la ayudaron. “Gracias a todos ellos la policía no me pasó por encima”, dijo. Su única arma era un bastón con la bandera de argentina.
Como en otros miércoles de represión, la estrategia pareciera buscar que estas imágenes opaquen aquellas otras que evidencian el momento de debilidad que atraviesa el Gobierno. Hoy no sólo el diputado José Luis Espert, acusado de recibir dinero de Federico «Fred» Machado, empresario extraditado a Estados Unidos por una causa narco, se tomó licencia alegando “motivos personales”, sino que la Cámara baja sancionó, por 140 votos a favor, 80 negativos y 17 abstenciones, la ley que limita el uso de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) por parte del Presidente. El gobierno anunció un clásico ya de esta gestión: el veto.
Por ahora, el proyecto avanza hacia el Senado.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.org
El poco pan
La calle preveía este golpe, y por eso durante este miércoles se cantó:
“Si no hay aumento,
consiganló,
del 3%
que Karina se robó”.
Ese tema fue el hit del inicio de la jornada de este miércoles, aunque hilando fino carece de verdad absoluta, porque las jubilaciones de octubre sí registraron un aumento: el 1,88%, que llevó el haber mínimo a $326.298,38. Sumado al bono de 70 mil, la mínima trepó a $396 mil. “Es un valor irrisorio. Seguimos sumergidos en una vida que no es justa y el gobierno no afloja un mango, es tremendo cómo vivimos”, cuenta Mario, que no hay miércoles donde no diga presente. “Nos hipotecan el presente y el futuro también, cerrando acuerdos con el FMI que nos impone cómo vivir, y no es más que pan para hoy y hambre para mañana, aunque el pan para hoy te lo debo”.
Victoria tiene 64 años y es del barrio porteño de Villa Urquiza. Cuenta que desde hace 10 meses no puede pagar las expensas. Y que por eso el consorcio le inició un juicio. Cuenta que otra vecina, de 80, está en la misma. Cuenta que es insulina dependiente pero que ya no la compra porque no tiene con qué. Cuenta que su edificio es 100% eléctrico y que de luz le vienen alrededor de 140 mil pesos, más de un tercio de su jubilación. Cuenta que está comiendo una vez por día y que su “dieta” es “mate, mate y mate”. Vuelve a sonreír cuando cuenta que tiene 3 hijos y 4 nietos y cuando dice que va a resistir: “Hasta cuando pueda”.

A María Rosa la salvó la gente de que la policía la pasara por arriba. Foto: Juan Valeiro para lavaca.org
El mucho circo
Desde temprano hubo señales de que la represión policial estaba al caer. A diferencia de los miércoles anteriores, la Policía no cortó la avenida Rivadavia a la altura de Callao. Tampoco cortó el tránsito, lo que permitió que los jubilados y las jubiladas cortaran la calle para hacer semaforazos. Después de media hora, cuando la policía empezó a desviar el tránsito y la calle quedó desolada, comenzó la marcha, pero en vez de rodear la Plaza de los Dos Congresos como es habitual, caminó por Callao en dirección a Corrientes, hasta metros de la calle Sarmiento, donde se erigió un cordón policial y empezó a avanzar contra las y los manifestantes.
Desde atrás, irrumpieron con violencia dos cuerpos en moto: el GAM (Grupo de Acción Motorizada) y el USyD (Unidad de Saturación y Detención), pegando con bastones e insultando a quienes estaban en la calle. “Vinieron a pegarme directamente, mi pareja me quiso ayudar y lo detuvieron a él, que no estaba haciendo nada”, cuenta Lucas, el compañero de Cristian Zacarías, uno de los detenidos.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.org
Cercaron el lugar una centena de efectivos de la policía porteña, que no permitieron a la prensa acercarse ni estar en la vereda registrando la escena.
“¿Alguien me puede decir si la detención fue convalidada”, pregunta Lucas al pelotón policial.
Silencio.
“¿Me pueden decir sí o no?”.
Silencio.
Un comerciante mira y vocifera: “¿Sabés lo que hicieron a la vuelta? Subieron a la vereda con las motos”.
Otro se acerca y pregunta: “¿A quién tienen detenido acá, al Chapo Guzmán?”
“No”, le responde seco un periodista: “A un pibe y a un jubilado”.
La Comisión Provincial por la Memoria confirmó las cuatro detenciones (fue aprehendida una quinta persona y derivada al SAME para su atención) y cuatro personas heridas. El despliegue incluyó la presencia también de Policía Federal, Prefectura y Gendarmería detrás del Congreso mientras el despliegue represivo fue «comandado por agentes de infantería de la Policía de la Ciudad». El organismo observó que después de semanas donde el operativo disponía el vallado completo, en los últimos miércoles el dispositivo dejó abierta una vía de circulación que es la que eligen las fuerzas para avanzar contra los manifestantes.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.org
También se hizo presente Fabián Grillo, papá de Pablo, que sufrió esa represión el 12 de marzo, en esta misma plaza, y continúa su rehabilitación en el Hospital Rocca. “Su evolución es positiva”, comunicó la familia. El fotorreportero está empezando a comer papilla con ayuda, continúa con sonda como alimento principal, se sienta y se levanta con asistencia y le están administrando medicación para que esté más reactivo. “Seguimos para adelante, lento, pero a paso firme”, dicen familiares y amigos. El martes, la jueza María Servini procesó al gendarme Héctor Guerrero por el disparo. El domingo se cumplirán siete meses y lo recordarán con un festival.
Pablo Caballero mira toda esta disposición surrealista desde un costado. Tiene 76 años y cuatro carteles pegados sobre un cuadrado de cartón tan grande que va desde el piso del Congreso hasta su cintura:
- “Roba, endeuda, estafa, paga y cobra coimas. CoiMEA y nos dice MEAdos. Miente, se contradice, vocifera, insulta, violenta, empobrece, fuga, concentra. ¿Para qué lo queremos? No queremos, ¡basta! Votemos otra cosa”.
- “El 3% de la coimeada más el 7% del chorro generan 450% de sobreprecios de medicamentos”.
- El tercer cartel enumera todo lo que “mata” la desfinanciación: ARSAT, INAI, CAREM, CONICET, ENERC, Gaumont, INCAA, Banco Nación, Aerolíneas, Hidrovía, agua, gas, litio, tierras raras, petróleo, educación. Una enumeración del saqueo.
El cuarto cartel lo explica Pablo: “Cobro la jubilación mínima, que equivale al 4% de lo que cobran los que deciden lo que tenemos que cobrar, que son 10 millones de pesos. No tiene sentido. Por eso, hay que ir a votar en octubre”.
Pablo mira al cielo, como una imploración: «¡Y que se vayan!».

Foto: Juan Valeiro para lavaca.org

Foto: Juan Valeiro para lavaca.org

Foto: Juan Valeiro para lavaca.org
Artes
Un festival para celebrar el freno al vaciamiento del teatro

La revista Llegás lanza la 8ª edición de su tradicional encuentro artístico, que incluye 35 obras a mitad de precio y algunas gratuitas. Del 31 de agosto al 12 de septiembre habrá espectáculos de teatro, danza, circo, música y magia en 15 salas de la Ciudad de Buenos Aires. El festival llega con una victoria bajo el brazo: este jueves el Senado rechazó el decreto 345/25 que pretendía desguazar el Instituto Nacional del Teatro.
Por María del Carmen Varela.
«La lucha continúa», vitorearon este jueves desde la escena teatral, una vez derogado el decreto 345/25 impulsado por el gobierno nacional para vaciar el Instituto Nacional del Teatro (INT).
En ese plan colectivo de continuar la resistencia, la revista Llegás, que ya lleva más de dos décadas visibilizando e impulsando la escena local, organiza la 8ª edición de su Festival de teatro, que en esta ocasión tendrá 35 obras a mitad de precio y algunas gratuitas, en 15 salas de la Ciudad de Buenos Aires. Del 31 de agosto al 12 de septiembre, más de 250 artistas escénicos se encontrarán con el público para compartir espectáculos de teatro, danza, circo, música y magia.
El encuentro de apertura se llevará a cabo en Factoría Club Social el domingo 31 de agosto a las 18. Una hora antes arrancarán las primeras dos obras que inauguran el festival: Evitácora, con dramaturgia de Ana Alvarado, la interpretación de Carolina Tejeda y Leonardo Volpedo y la dirección de Caro Ruy y Javier Swedsky, así como Las Cautivas, en el Teatro Metropolitan, de Mariano Tenconi Blanco, con Lorena Vega y Laura Paredes. La fiesta de cierre será en el Circuito Cultural JJ el viernes 12 de septiembre a las 20. En esta oportunidad se convocó a elencos y salas de teatro independiente, oficial y comercial.
Esta comunión artística impulsada por Llegás se da en un contexto de preocupación por el avance del gobierno nacional contra todo el ámbito de la cultura. La derogación del decreto 345/25 es un bálsamo para la escena teatral, porque sin el funcionamiento natural del INT corren serio riesgo la permanencia de muchas salas de teatro independiente en todo el país. Luego de su tratamiento en Diputados, el Senado rechazó el decreto por amplia mayoría: 57 rechazos, 13 votos afirmativos y una abstención.
“Realizar un festival es continuar con el aporte a la producción de eventos culturales desde diversos puntos de vista, ya que todos los hacedores de Llegás pertenecemos a diferentes disciplinas artísticas. A lo largo de nuestros 21 años mantenemos la gratuidad de nuestro medio de comunicación, una señal de identidad del festival que mantiene el espíritu de nuestra revista y fomenta el intercambio con las compañías teatrales”, cuenta Ricardo Tamburrano, director de la revista y quien junto a la bailarina y coreógrafa Melina Seldes organizan Llegás.
Más información y compra de entradas: www.festival-llegas.com.ar


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