Nota
Isabel Sarli: la verdadera historia de la morocha
Toma 1: Isabel en la ducha. Isabel tirada en el pasto. Isabel bajándose el escote. Isabel
acariciándose los pechos. Isabel violada por una docena de hombres. Isabel
golpeada por su marido… Isabel Sarli entregada a la mirada astuta del
director de cine Armando Bó, para quien protagonizó veintiocho películas en las que aparece maravillosa y
definitivamente desnuda.
Su primer filme, Un trueno entre las hojas, resultó un viaje iniciático para las
fantasías de los jóvenes y no tanto de fines de los 50. No nos dejemos
emborrachar por ella, una mujer como ésa es peor que la muerte, advierte uno
de los personajes: Isabel deslizándose por el lago, Isabel da vueltas y
brazadas, Isabel deja asomar sus pechos sobre la superficie del agua… Sarli
fue la primera mujer en mostrarse de frente y sin ropas en la pantalla
argentina. Me habían bautizado la higiénica porque siempre aparecía
bañándome, confiesa ella, risueña.
A
principios de los 60, la edición norteamericana de la revista Playboy dedicó hecho inédito hasta
entonces cuatro páginas a una figura no europea ni estadounidense: La bella
salvaje de las pampas se titulaba la producción fotográfica en la que la Coca
aparecía con el vestido desgarrado de Sabaleros, su segunda película. Ya se
delineaba entonces lo que fue una constante en la filmografía Sarli-Bo: las
funciones a sala llena, las críticas demoledoras de los especialistas y la
censura.
Prácticamente
todas las películas de la dupla sufrieron algún tipo de prohibición por atentar
contra la moral y las buenas costumbres. O los perseguía el Ente de
Calificación Cinematográfica, o les iniciaban juicios penales, o el director
pasaba el fin de semana encarcelado. "Y todo era por los desnudos de Isabel. ¿Se
puede creer?. Ni que yo hubiera sido un degenerado argumenta el director en Los filmes de Armando Bo con Isabel Sarli, de
Jorge Abel Martin ¡tengo familia, creo en Dios!. Siempre he dicho que desde la
época de los griegos se exaltó la belleza del desnudo a través de la pintura, a
través de la escultura. Si fuera por los acusadores argentinos, el David de
Miguel Angel no podría estar en la plaza de Florencia
Hubiera
sido digno de alguna de sus películas el viaje en ascensor de Isabel con el
integrante del Ente de Calificación Ramiro de la Fuente. La cabina era tan
pequeña y el escote de ella tan inmenso que el censor no tuvo más remedio que
fijar la mirada en ese abismo que tantas veces había podado con la tijera,
según ella misma contó en un reportaje para la edición argentina de Playboy.
Para
eludir a los censores debían cambiar los títulos y modificar las tomas. Muchas escenas las teníamos que filmar dos veces cuenta
Isabel. En Fiebre, por ejemplo, yo
me tenía que tirar desnuda y revolcar en la alfalfa. Armando me decía: Coca,
vos ahora te sentís yegua. ¡Sos una yegua! ¡Tenés que comer alfalfa., vamos,
comé alfalfa! ¡Las yeguas comen alfalfa!. Esa era una versión. Después
filmamos otra, para la Argentina, en la que yo me retorcía entre gasas blancas.
Para la versión nacional yo era una señora desesperada entre tules. Para la
versión exterior era una yegua que comía alfalfa.
Las
negociaciones, con cada nueva película eran largas y tediosas. Tanto que,
durante la última dictadura militar, fue prohibidaLa insaciable, director
y actriz iniciaron una huelga de hambre sentados en un banco en Plaza de Mayo hasta que el edecán
presidencial los intimó a retirarse.
No
menos irritantes les resultaban los comentarios negativos de los periodistas y
los críticos. Una vez, el director se presentó sin aviso previo a un canal de
televisión y se trenzó a cachetazos
antes las cámaras con quienes, unos minutos antes, había hablado
duramente de la Coca, un producto al que defendía con uñas y dientes.
Bó era impulsivo, furioso, directo. Y nunca dejó de sangrar
por la herida.
Ese
era Armando.
Esa es
la Coca.
Toma 2: Isabel sola,
alejada de las cámaras y recluida en su casa de Martínez. Isabel adopta decenas
de animales (papagayos, tortugas, perros, gatos) y a todos les da su apellido.
Isabel habla, por la noche, con las dos estrellas desde donde brillan sus
muertos más queridos: María Elena, su madre, y Armando, el amor repite de
su vida.
Sarli y Bo compartieron 25 años y cuatro meses de
una relación que era un secreto a voces pero nunca fue oficializada, porque
durante esos 25 años y cuatro meses el
director de cine vivió con Teresa Machinandiarena, su legítima esposa, sus dos hijas María
Inés y María
Jesús
y su hijo Víctor, que fue también partenaire de la Coca en varias de las
películas filmadas por su padre. En una, incluso, Armando y Víctor se disputan
a la misma mujer en un relato que dispara la fantasía pecaminosa del incesto en
el incosciente de los espectadores.
Nosotros
no tuvimos hijos porque a mí me hacía estremecer el dolor de las mujeres en los
partos, que vi en el cine. Pero también porque él decía que no podía haber una
sexy embarazada y que nuestros hijos eran las películas. Y tenía razón, ¿no? Porque
yo tenía que trabajar, trabajar y trabajar
La diva construyó la versión oficial de su propia
vida.
Dice: que nunca fue a bailar, que no tuvo novios
durante la adolescencia, que no aceptaba que los actores le dieran besos en la
boca, que en las escenas de desnudos quedaba solo el personal indispensable,
que fue durante el rodaje de La dama
regresa la película de Jorge Polaco que la devolvió al cine luego de más
de diez años cuando entró por primera
vez a un hotel de alojamiento.
Dice también:
que aceptó quedarse sin ropa porque lo único que le interesaba era hacer
plata, que no quería que su mamá siguiera sacrificándose, que odia a su papá
porque la abandonó, que se casó antes de los 20 con Ralph Heinlein, un señor de
familia alemana, y que el matrimonio resultó un fracaso, pero que de eso prefiere no hablar
Es lo que repite, invariablemente, en cada uno de
los reportajes que concede. El escote lo repite también.
Esa es la Coca
Toma 3: Isabel que
regresa. Isabel de nuevo en un set de filmación. Isabel en el escenario de un
teatro de revistas. Isabel protagonista de una campaña de ropa de moda. Isabel
con escote, otra vez.
En
1996 Sarli aceptó protagonizar La dama
regresa, la película de Jorge Polaco y a partir de entonces abandonó su
papel de dama de su casa para actuar
frente al público. Isabel es una tramposa hace un guiño el director, que es
su amigo ¿Es solamente una buena mujer que cuida gatos y perros? ¿Será una
demagoga? Y si así lo fuera, ¿qué hay de malo? Lo importante es que conforma un
personaje alrededor de su figura sin pedir nada prestado. Y eso pocas personas
lo logran.
En el
filme, aparece higiénica en un
jacuzzi, cubierta de espuma. Y cuentan que, al rodar otra de las escenas, en la cancha de Boca, le sugieron
delicadamente que sacara pecho Si estas lolas me hicieron famosa…¿por qué
esconderlas?
Según
Polaco, la grandeza de esta estrella reside en vivir cinematográficamente lo
cotidiano: Isabel baja por la escalera de su casa con tacos aguja. Isabel deja
asomar un par de piernas hermosas. Isabel sostiene a un perro caniche en uno de
sus brazos. Isabel mueve su antológica melena.
Sarli,
que había sido modelo publicitaria antes de dedicarse al cine, fue
recientemente tomada como figura para la campaña Americana al Sur de la firma de ropa Ona Saez, contra todos los
preceptos del modelaje de los 90; ese ideal de cuerpos espigados,
exageradamente flacos y compensados con cirugías y siliconas. Isabel siempre
transmitió autenticidad, rebeldía sostiene Santiago Saez, responsable de la
marca Fue una vanguardista que con sus desnudos se adelantó todo lo que después
sería la belleza femenina. Con las mujeres argentinas y, en general, con las
sudamericanas, pasa lo mismo que con ella: a primera vista parecen un infierno
y después aparece su sensibilidad.
Una de
las cosas que la Coca ya no dice es su edad. Pero si los archivos no mienten,
Isabel filmó la primera película cuando tenía
21 años; a los 33 fue sucesivamente violada por una docena de empleados
de un frigorífico en una secuencia ampliamente recordada de Carne y a los 44, hizo el último filme
junto a Bó. Y su cuerpo podía, todavía, más.
En 1992 el cirujano Raúl Matera le extirpó un tumor
cerebral. Y se recuperó. Ha
engordado y envejecido un poco. Sin embargo ronda los 65 años, hizo temporada todo el verano en un teatro
de revistas en Córdoba, y basta verla para darse cuenta que su cuerpo casi no
se gasta, la sobrevive de impecable escote.
¿Quién es, entonces, la Coca?
….. …. …..
Hilda Isabel Gorrindo Tito la Coca nació morocha el 9 de julio de 1936, justo
cuando los productores de cine comprendieron que la mujer tenía asistencia
perfecta a las salas y en Estados
Unidos comenzaba el reinado de las rubias de la Fox. (Shirley Temple, Sonja
Henie, Alice Faye).
Las
películas, los radioteatros y las novelas populares eran, por entonces, los
tres pilares culturales de un sector femenino numéricamente importante en la
Argentina. Producciones de ese universo paralelo, todavía difuso y ajeno a la
crítica de los especialistas, que se volvió un fenómeno masivo incluso mientras
era ignorado por la cultura consagrada y oficial: las historietas, las
fotonovelas, las revistas de hobbies y divulgación, los cursos por
correspondencia, las historias por entregas y otros resabios del folletín que
circulaban en los quioscos. Ese
subterfugio llamado literatura popular era también el lugar de pertenencia de
las películas de la dupla Bó-Sarli.
La matriz sobre la que se edifica la
narrativa clásica del cine latinoamericano es el melodrama. explica Ricardo Manetti en Cien años de cine. En
la Argentina, el modelo, en los años iniciales de la industrialización
cinematográfica, deriva de la fórmula de la letra de tango. El guión despliega los tópicos románticos de la
canción en la que generalmente se habla de un bien perdido: la mujer, a quien
se representa como causante de todos los males (la devoradora) o como la
muchachita buena capaz de simbolizar en el futuro el espacio seguro significado
por la madre. Estos modelos son parte del imaginario que cruza los filmes de
la pareja.
El
éxito de la dupla, a partir de fines de los 50, coincide con la renovación
cinematográfica que los franceses exportaron al mundo, con el nombre de
nouvelle vague. En
Gran
Bretaña se llamó Free Cinema, en los Estados Unidos New American Cinema, en
Brasil Cinema Novo y en la Argentina Nuevo Cine.
Bó no
desconocía a esos vanguardistas en el manejo del montaje, las técnicas de
rodaje y la libertad creadora, nucleados en torno del mensuario francés Cahiers
du Cinéma (Claude Chabrol, Francois Truffaut, Jean Luc Godard, Eric Rohmery
Pero
su universo de pertenencia era otro.
No
obstante, con gran picardía comercial, tomó como modelo a un precursor de la
Nouvelle Vague para hacer un contrapunto nacional. En 1956, Roger Vadim filmó Y Dios creó a la mujer , la película que
conmocionó a Europa con el desnudo de la jovencísima Brigitte Bardot. El
director creó un nuevo sex symbol femenino que según la escritora Simone de
Beauvoir desafía ciertos tabúes aceptados por la generación precedente,
particularmente aquellos que niegan a la mujer su autonomía sexual. El filme,
que provocó escándalos en cada lugar
donde fue exhibido, fue estrenado en la Argentina con 18 minutos menos.
Y el demonio creó a los hombres, tituló Bó a la versión
autóctona, protagonizada quién si no por la Coca.
En
1957, el mismo año que comenzó el rodaje de El
trueno entre las hojas, se editó en
Barcelona el libro Belleza. Sea
atractiva, siempre joven y más feliz, de Rosalía Vander, un compilado de
feminidad predigerida, cuyo espíritu no difería de las revistas que pautaban
los sueños de las mujeres argentinas cada semana.
¿Cómo
nos pondremos pues de acuerdo sobre lo que es la belleza femenina? se
pregunta y se responde Rosalía Creo que, para comprenderla debidamente,
convendrá considerar tres aspectos fundamentales de ella que son los
siguientes:
1. Los
dones naturales de la belleza femenina, o sea los que tendría la mujer tal como
fue creada, es decir, en estado sano, normal y sin taras.
2.Los
atributos que a la mujer natural añaden la educación y la cultura.
3. El
realce que le da el arte de embellecerse (cosmética, peinado, arte de vestirse)
que en realidad no debe cambiar la belleza de la mujer sino darle mayor
relieve, a la vez que mejor presentación.
Por lo
menos en el caso de la Coca, los mandatos bíblicos de Rosalía se hicieron
verdad:
El
cabello abundante y largo es una de las características de feminidad. De ahí
que una mujer poseedora de una hermosa cabellera tenga mucho en su favor para
su atractivo femenino, aunque modernamente predomine la moda del cabello
corta.
Efectivamente
Isabel tenía el pelo por arriba del cuello cuando azarosamente se había
enfermado la modelo contratada empezó su carrera publicitaria. Fue
fotografiada para los anuncios de calefones, cocinas, agencias de turismo, jabones,
arroces y soutiens. Pero fue sin dudas su modo de acomodarse y acariciarse esa
cabellera morocha y larga en las películas, el que comenzó a inquietar al
imaginario masculino, que ya intuía la proximidad de su soberbio desnudo en la
pantalla.
Por los
50, el platinado de las chicas de la Fox fue travestido en ícono por Marilyn
Monroe, esa rubia bella, y un poco tonta, que surgió de la pantalla y se volvió
el mito erótico más universal y perdurable del siglo XX. Para la misma época,
la Argentina exportaba al mundo a una morocha de pelo largo con una sensualidad
que ni era blonda, ni glamorosa, ni
cantaba Happy Birthday Mister President.
Si bien no todas las películas dirigidas por Bó se
desarrollaron en ambientes marginales, el erotismo que consagró a Sarli estaba
rodeado de hombres de piel curtida, de obreros, de frigoríficos, de
caballerizas, de violencia. Tenía cuerpo carne, era real: nacional y
popular, por decirlo con los términos peronistas de la época.
El general Juan Domingo Perón fue elegido
presidente de la Nación en 1946 Y un año después consagraba el voto femenino en
la Argentina, que se implementó por primera vez en el 51, por impulso de su
esposa Eva Duarte: esa figura mítica, tan idolatrada como odiada.
Bó conoció a Evita antes de
que fuera primera dama, durante el rodaje de La cabalgata del circo (un trabajo de Mario Soffici), cuando ella,
morocha, todavía no se había teñido el pelo de rubio ni se lo ataba con su
emblemático rodete. Era su enamorado secreto en ese filme donde la estrella era
Libertad Lamarque. Cuentan que la diva le dio un cachetazo a Evita, harta de
sus llegadas tarde, ocasionadas por sus incursiones políticas, los tres
radioteatros en los que trabajaba y sobre todo su romance con el entonces
coronel (1944).
Perón, en cambio, ya estaba
en la Casa Rosada cuando recibió en su despacho a Sarli, flamante ganadora del concurso para Miss Argentina. La
morocha Isabel (90-58-90) reemplazó en el podio a Ivana Kislinger, una rubia de
tipo nórdico.
Usted es la más importante de mis embajadores, le
dijo el mandatario antes de que Miss Perón viajara a disputar el puesto de la
primera belleza del mundo. No lo consiguió y, a su vuelta, el general había sido derrocado por el golpe
militar encabezado por ….
Pero la Coca siguió siendo justicialista más allá de
todo. Antes que nada, soy peronista, declaró cuando hizo campaña a favor de la primera elección
de Carlos Menem, en 1989. Y cuando el filme de Polaco su película retorno
estuvo a punto de perder el crédito del Instituto del Cine, Sarli recurrió a
Jorge Antonio, íntimo del entonces presidente de la Nación.
….. …. ….
Isabel se incorporó al universo del cine en la época de las grandes
divas, de las mujeres que sacan pecho, que beben champan para calmar la jaqueca
y miran a los hombres desde arriba, al decir del crítico Claudio España. Sus
escotes corazón intentaban reanimar una industria que, aunque a poco de andar, estaba ya en crisis. En esos
años 50, Bó fue el principal exportador de películas argentinas: los desnudos
de la actriz llegaron hasta Rusia, llevados de contrabando desde Cuba y hasta
inspiraron los versos de un poeta chino en Beijing.
En
1931 se estrenó en Buenos Aires la primera película argentina sonora: Muñequitas porteñas, escrita y dirigida por José Ferreira. Surgieron,
a partir de entonces, las grandes estrellas nacionales (Tita Merello, Libertad
Lamarque, Mercedes Simone) de actuación y canto simultáneo. La voz pasó a ser
condición fundamental para el séptimo arte. Pero cuando años después Isabel
apareció en la pantalla, no sabía hablar ni bailar.
El
guión de Y el demonio creó a los hombres
indicaba que la protagonista debía ejecutar una danza sumamente sensual en un
escenario natural, en Punta del Este.
Pero
Armando, yo no sé bailar, se desesperó la Coca.
Si no
sabés, aprendé, fue la respuesta que la dejó sin opciones.
En Un trueno entre las hojas sus
parlamentos aparecen doblados por Eva Dongé y, aunque frente a ese colosal desnudo
en cámaras pocos espectadores repararon en su voz, los críticos pusieron en
duda desde el vamos sus dotes actorales: un erotismo básico y de movimientos
estereotipados.
Soy pavota, pero no tanto como para creerme una
actriz, repite Isabel cada vez que le preguntan y jura que actuó una sola vez
en su vida, cuando engañó a Bó respecto de la enfermedad terminal que padecía.
Es una vieja astuta, porque sabe que no dice poca cosa.
Lo que consiguió, lo logró a la fuerza. Armando me
explicaba. O me tiraba por una escalera, para darme susto. O me metía la cabeza
en un tacho donde estaban quemando hojas húmedas, para que medio me ahogara y
diera congestionada y con miedo. Bueno, ahora he mejorado un poco: ya me puedo
asustar mejor, y sola.
La primera película de
Sarli está basada en un cuento del reconocido escritor paraguayo Augusto Roa
Bastos. También tuvo a su cargo el guión del filme. Armando era un poco diablo
para poner a la gente en aprietos. Una vez me llevó a una radio en Buenos Aires
y dijo: acá el señor Roa Basto vino
para hablar de los progresos que ha hecho últimamente Isabel Sarli como
actriz, recuerda el escritor en El
trueno entre las páginas, un libro de
diálogos con Alejandro Maciel, de próxima aparición. Yo me defendí
diciendo que mi cultura cinematográfica era muy precaria. Pero observé -y ahí
vino mi pequeño desquite- que Isabel Sarli antes se bañaba desnuda y ahora se
enjabonaba. Porque en la última película usaba un pan de jabón Federal del
tamaño de un ladrillo.
El autor estaba radicado
en Buenos Aires cuando, en 1953, publicó El
trueno entre las hojas, su primera colección de cuentos. Y es por ese libro
(junto a La Babosa de Gabriel
Casaccia y Follaje en los ojos de
José Rivarola Matto) que la narrativa paraguaya empieza a adquirir distinción y
atención internacional. No por casualidad estas ficciones, de realismo crítico,
fueron escritas por exiliados que habían abandonado un país que tras la
sangrienta guerra civil de 1947 soportó entre 1955 y 1989 la dictadura del
general Alfredo Stroessner, una de las más largas de la historia americana.
Entre la versión original de Roa Bastos, el guión que él
mismo escribió y la historia que finalmente quedó plasmada en el filme hay
diferencias sustanciales. El cuento, que denuncia la explotación de
trabajadores en la zafra, no tiene la
carga erótica que le indicó la intuición comercial de Bó. La película está hecha a la sua cadenza como diría un italiano. Una
tarde, como tantas veces sucede en estos climas subtropicales, de un cielo a pleno
sol pasamos a un nublado cerrado, oscuro. Él pensaba filmar varias secuencias
ese día pero el tiempo no daba porque esas escenas eran diurnas y en
exteriores. Entonces de un golpe arrancó las diez páginas del guión que no se
podían filmar y pasó a otra cosa. Yo primero creí que era una broma pero no,
era en serio. Armando -le dije- ahí va uno de los episodios más terribles de la
obra. No, no importa -me dijo él- igual esto es muy largo y no hay sol,
recordó el escritor en un mail enviado especialmente a Gatopardo.
La historia era, en verdad, un pretexto para aplicar
la fórmula del éxito: un poco de sexo, algo de
violencia, música, paisajes nacionales o latinoamericanos y ciertos toques
kitsch. Siempre el mismo cóctel. El de un erotismo primario, naif y
moralizante.
El trueno entre las hojas fue
estrenada en 1958 pero ya durante su rodaje iniciado un año antes había
comenzado a tejerse el mito Sarli. Isabel viajó a filmar a Misiones? con su
madre, la primera en poner el grito en el cielo cuando Bo sugirió filmar el
primer desnudo real del cine argentino. El de Olga Zubarry en La Casa del
Angel fue trucado, aclara el
periodista de la farándula Néstor Romano en Isabel
Sarli al desnudo.
Cuenta la leyenda que Bó le aseguró a la actriz que
iba a filmarla de lejos y que casi no se la vería y que hasta la hizo asomarse
por el ojo de la cámara para que lo comprobara por sí misma. Eligieron un lago
alejado, dejaron a María Elena en el campamento y para envalentonar a la Coca,
Bó le dio whisky en una cantimplora. Y ella que asegura- nunca había bebido se
mareó al instante. El mito detrás de bambalinas.
Anda
sacándote la ropa le dijo Armando e Isabel sintió que le temblaba todo el
cuerpo.
Metete
al agua, Coca le ordenó mientras, detrás de cámara, se deleitaba por las
imágenes que le anticipaban la gloria.
En la
privada le mostraron a Isabel la película cortada recién la vio entera en el
estreno y ahí pasó lo del cencicero Cuando descubrí la mentira me enojé tanto
que le rompí el escritorio de vidrio con un cenicero
La película fue prohibida para menores de 18. Su
cuerpo es demasiado insinuante, provocativo, es casi indecente por los
sentimientos que provoca, argumentó uno de los censores.
Bó que antes
de El trueno Armando ya había producido mas de una decena de películas no
sólo dirigió a Sarli sino que actuó en casi todos los filmes. Como redentor de
la diva, por supuesto.
Isabel
se negó a ser dirigida por otro que no fuera él: le dijo que no a Daniel
Tinayre y a Lucas Demare. Solo fue forzada a aceptar, por el propio Bo, la
propuesta de Leopoldo Torre Nilsson uno de los pocos que defendía a la dupla
frente a los críticos para trabajar en Setenta
veces siete. Entonces no me voy a desnudar, fue la condición que puso
Isabel Probablemente fue entonces cuando, para convencerla, Torre Nilsson le
pidió prestadas las manos a Armando para acariciar a la diva.
… … …
Toma final: La historia
es como la del huevo o la gallina: ¿Quién fue primero: Sarli o Bó? ¿Quién creó
a quién?
La Coca es una mujer de presencia y carácter: para
pelear precios de los diseños de Paco Jamandreu, para defender su porcentaje en
las ganancias y hasta para repartir alguna cachetada o tirarle una taza de café
en la cara al propio Bó. Sin embargo ella siempre aceptó mostrarse como sumisa
frente a la severa María Elena y, luego, ante el amor de su vida. A lo mejor
yo, por dentro, era más libre que mi mamá y que Armando, pero me dejé someter
para que me quisieran, dejó entrever alguna vez. Cada tanto, como al pasar,
deja filtrar algunas verdades a su historia oficial: A mí me gusta proteger
niños y animales, pero hombres no, hay que desconfiar de los
tímidos: somos capaces de proezas inimaginables.
¿Quién es entonces la
Coca? Según la mitología griega, la belleza está tutelada tanto por Afrodita,
la diosa armónica y dulce, como por Pandora, pérfida y fatal. Entre esos dos
arquetipos fue construida,
históricamente, la feminidad.
Isabel supo que para
salvar sus desnudos debía darle tranquilidad moral a los espectadores. Ella
podía mostrarse sin ropas frente a las cámaras, sí, pero además tenía que ser
una mujer de su casa, que cuidara de sus animales, que resultara maternal y
fiel de por vida. Por eso el público la ama.
Eres una mezcla de angel
y demonio, le dice a Isabel la actriz Barbara Mujica a Isabel en Fuego (1968),
mientras la acaricia sin pudor. Y en esa escena de lesbianismo una de las
primeras filmadas en el cine argentino se explicita el entramado del mito
Sarli: desnudarse para quedar oculta tras esos pechos inabarcables. El escote,
pues.
Nota
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.
Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Hay muchos jóvenes.
Muchos docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.
Hay una Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que llega y gente que se va.
Gente que estuvo todo el tiempo.
Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.
Está el movimiento disca, también siempre presente.
Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.
Hay carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.
Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.
Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”
Es la cuarta.
Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.
Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.
Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.
Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.
El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.


Algunos datos de contexto:
- Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
- El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
- La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
- Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas.
- Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.

Docentes Uber
Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.
Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”.
Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.
Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”.
Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”.
Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.


Plata para la deuda
Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”.
Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”.

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”.
En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.



El contagio
Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.
La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.
Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos:
- “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y
- “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”.
Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:
“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.
Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.
Y sonríe.
Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.
Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.
Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.
¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.
Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.
Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán
- junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
- Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
- De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
- De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:
“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.
La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:
“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.



La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.
Que la cosa sigue.
En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.
Sigue cada miércoles en el Congreso.
Y todas las veces que hagan falta.
Porque hay muchos jóvenes.
Docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.
Hubo otra Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.
Hay más carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.












Nota
Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol
–El sueldo no alcanza ni para comer.
Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.
También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.
Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.
Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Salir a la calle
El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.
La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.
La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.
Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:
- Docentes con sueldos indecentes.
- Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
- Basta de mentiras, amenazas y presión.
- Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
- Salud mental es llegar a fin de mes.
- Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Migajas
Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.
–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.
–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.
Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas
-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.
Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”.
¿Cómo sigue el curso de esta historia?
Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI

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