Nota
La Madre del No
La Unión de Asambleas Ciudadanas contra el saqueo y la contaminación convocan al decimosegundo encuentro que se realizará del 26 al 28 de marzo, en Esquel, Chubut. La Unión la conforman vecinos de ciudades y pueblos de todo el país que se las ingenian para conseguir el freno sobre el avance minero y sojero, dos actividades que los afectan directamente: destruyen montañas y suelos, contaminan el ambiente y despilfarran cantidades monumentales de agua (además, no pagan impuestos y llevan todas sus ganancias al exterior). Crearon su página web y también impulsan el debate en Chile y en Uruguay. La cita coincide con un aniversario: en el 2003, los vecinos, luego de movilizar a toda la ciudad, lograron con un plebiscito bloquear el proyecto minero de Meridian Gold, una multinacional amiga del poder político. A partir de esta experiencia, siete provincias argentinas tienen la legislación necesaria para prohibir la explotación minera en su territorio.
En esta investigación publicada en MU en diciembre de 2009 se relata lo ocurrido en Esquel, la ciudad anfitriona de la próxima reunión de la UAC.

Marta Sahores, MIrta Bulzomi y Chuni Botto, tres de las asambleístas que impulsaron en Esquel el no a la mina
La madre del No
por Sergio Ciancaglini
Broma de mal gusto
La gente chistosa a veces es contraproducente. En la conferencia organizada por Meridian Gold, hablaba un señor trajeado que representaba a la empresa DuPont, proveedora de cianuro para el proyecto de minería a cielo abierto en Esquel, Chubut. Y dijo: «El cianuro no es venenoso, está en las almendras. Y si fuera veneno, yo estaría muerto porque tengo un traje azul, y el azul se hace con ferrocianuro ferroso. Y usted estaría envenenado, y usted también» dijo señalando a algunos de los funcionarios de azul que estaban en las primeras filas, rematando con un clásico: «Ja, ja».
Entre el público, sin reírse, estaban Marta Sahores y Silvia González, damas en este caso subversivas: licenciadas en química.
Marta había llevado a sus alumnos de la Universidad de la Patagonia para que escucharan lo que se decía sobre minería. «Se me cayó la venda cuando lo escuché a este monsieur DuPont -recuerda Marta- que decía cualquier disparate mientras hasta funcionarios que eran ingenieros se callaban la boca y el director de Minería, Guillermo Hughes, estaba a cargo del proyector de diapositivas». (¿El doblete de ser funcionario del Estado y asistente de las multinacionales será un requisito de polivalencia laboral?). «Mostraban dibujos de lo bonita que iba a quedar la montaña, llena de arbolitos -explica Marta- pero el que hablaba ni siquiera era un profesional, después supimos que era el gerente de ventas».
Así se presentaba en 2002 Meridian Gold, minera canadiense, para promover las ventajas de su empredimiento minero a cielo abierto, ante un auditorio de 500 personas, dos de las cuales miraban azoradas cómo la empresa y el Estado intentaban inocular el cianuro en esa bella ciudad de Esquel. El resto callaba, confirmando que no siempre las mayorías son sabias. Marta y Silvia se lanzaron a dar charlas de extensión universitaria, para contar el lado no chistoso de la cuestión y lo que la minería provoca: contaminación del agua, el aire, el suelo.
Mientras las profesoras dictaban esas clases, los vecinos de una de las asambleas nacidas del 19 y 20 de diciembre de 2001 confluyeron con los docentes autoconvocados y con otros ciudadanos que no habían perdido la capacidad de alarmarse, husmeando el mismo peligro. En noviembre de 2002 hubo un encuentro de 300 personas, a la semana uno de 600. Nacía la Asamblea de Vecinos Autoconvocados por el No a la Mina, de cuya primera marcha (6.000 personas) se acaban de cumplir siete años el 4 de diciembre.
La Asamblea planteó un amparo judicial para evitar que el proyecto minero siguiera adelante (pasó todas las instancias hasta que en 2007 fue ratificado por la Corte Suprema de Justicia). Y la hazaña mayor: los vecinos imaginaron que el mejor modo de resolver el dilema era convocar a un plebiscito, idea aprobada por el Concejo Deliberante y la intendencia. El gobierno del radical José Luis Lizurume organizó marchas a favor de la minera junto a la uocra y con empleados públicos llevados desde Comodoro Rivadavia, que terminaban reconociendo: «Vinimos por el asado».
Meridian Gold hizo campaña, spots publicitarios, avisos en todos los medios (con la obvia compra de opinión favorable que eso implicaba), editó revistas lujosas, regaló camisetas de fútbol y pelotas, hizo donaciones y armó un gran show llevando a Esquel al conjunto de cumbia villera Ráfaga, todo con choripán y comida gratuita, para envidia de cualquier puntero político. Pero se hizo el plebiscito y ganó el No a la mina, con el 81 por ciento de los votos y un presentismo electoral mayor al habitual. En la plaza San Martín se reunieron 9.000 personas a celebrar y hacer la digestión de choripanes, incluyendo a los chicos que habían guardado sus camisetas para estrenárselas a Meridian en la cara durante el festejo.
Mientras las asambleas producto del 19 y 20 se iban desvaneciendo en las ciudades grandes, la de Esquel le daba nacimiento así a una nueva generación de experiencias contagiosas: ya son más de 100 las asambleas de comunidades de todo el país organizadas por fuera de la política convencional, en las que los ciudadanos hacen la verdadera política: la de defender sus derechos y ejercer una democracia no envenenada.
Meridian mapuche
Hoy todo parece tranquilo, pero en Esquel andan alertas, intuyendo que las multinacionales y sus asistentes siguen buscando imponer la minería (calculan que hay 200 concesiones para exploración, curiosidad en una provincia como Chubut donde la minería a cielo abierto está prohibida por la ley 5001). Una explicación de mercado: cuando comenzó este conflicto, la onza de oro valía 300 dólares; hoy cruzó la barrera de los 1.200. Nilda Bulzomi, maestra, describe a la Asamblea como el piloto de las estufas y calefones: una llama siempre prendida, que cuando hace falta enciende todo el sistema.
Otro de los asambleístas primigenios fue Gustavo Macayo, abogado de comunidades mapuche que ya había conocido a Meridian Gold cuando la empresa quiso colarse en territorio de la comunidad Huisca-Antieco. Macayo, además, es librero al estilo de culturas ancestrales, en las que esas personas sabían de libros. Los mapuches y los asambleístas se sintieron naturalmente cercanos en defensa de los recursos naturales y mezclaron saberes antiguos con buscadores de Internet, que abrieron a la información sobre los desastres de la minería a escala global. Macayo: «Meridian quería hacer exploraciones mineras ya en 2001, en tierras mapuche, así que presentamos un amparo porque existe un derecho de consulta previa establecido en la legislación indígena. Cuando la intención de Meridian se conoció en todo Esquel, para algunos ya no era una sorpresa. Meridian había directamente comprado el proyecto minero de Cordón Esquel. Compró la tierra».
La Asamblea de Vecinos Autoconvocados por el No a la Mina creó su propia página web que ya es un sitio internacional de referencia sobre temas ambientales. En el ámbito local, a las charlas de información a la comunidad y en las escuelas, agregaron la confección de un volante-boletín, VeciNOs informan a VeciNOs, explicando la minería a cielo abierto: el proceso de explosiones, molido de la tierra, pasaje por cianuro para separar el oro de la roca (como ocurre cuando se prepara café de filtro). Detalles para comprender:
El proyecto utilizaría 2,7 toneladas diarias de cianuro. Con una tonelada se extraen 6 kilos de oro. Con 150 miligramos (tamaño de un grano de choclo) alcanza para matar a un adulto.
La estimación más baja de consumo de agua que preveía la minera indicaba un millón (1.000.000) de litros diarios en el comienzo. Las comparaciones con otros proyectos revelan que el dato es falso, y que la cifra real debe alcanzar los 12.000.000 diarios, por lo menos. El año pasado, ante la escasez de agua y el cierre de las escuelas para bajar el consumo tras la erupción del volcán Chaitén, el gobierno celebró haber podido enviar 12.000 litros de agua a Esquel. Marta Sahores: «Después nos dicen que tenemos que cerrar la canilla para ahorrar mientras nos lavamos los dientes, cosa que está muy bien, pero frente al saqueo de las mineras no se dice nada».
Por día se dinamitan 45.000 toneladas de roca que se muelen y pasan por cianuro (el equivalente a casi una manzana del centro porteño por día).
El pozo, llamado tajo, en donde había antes una montaña, sería de 2.500 metros de largo por 500 (25 cuadras x 5 de ancho).
La minería es una actividad puramente extractiva, que no deja otra cosa que la destrucción y la contaminación, paga regalías ínfimas (2%) sobre lo que ellas mismas declaran haber extraído, casi no generaría empleo en Esquel, no paga impuestos provinciales ni municipales, ni impuesto al cheque, ni retenciones a las exportaciones, ni derechos de importación, ni tasas aduaneras, ni impuestos a los combustibles; puede transferir todas sus ganancias al exterior, y liquidar allí un porcentaje considerable (100%) de sus ventas.
Patagonia rebelde
Las casas, autos y negocios de Esquel muestran emblemas del No a la mina y un lema que viene de la historia: Patagonia rebelde. Meridian Gold contrató en 2004 a publicitarios kirchneristas como Fernando Braga Menéndez, asesorados por el ex vocero de Carlos Menem Jorge Azcárate y Raúl Timerman, sobrino del célebre Jacobo Timerman y primo de Héctor, actual embajador argentino en Estados Unidos. Meridian pagó más de 10.000 pesos para alquilar un salón en el hotel Crown, donde trazó la estrategia para «dar vuelta» a la comunidad de Esquel. Uno de los asesores convocados, Juan Carlos Malagoli, planteó que la gente sabía perfectamente que la intención de la minera era seguir adelante pese a la derrota en el plebiscito y propuso encontrar «el punto de quiebre entre aquel al que le importa más la ecología aunque se muera de hambre y aquel al que le importa más el dinero». Todo esto pudo saberse porque se filtraron las grabaciones del encuentro (que pueden escucharse en www.lavaca.org). Meridian acusó por su difusión a seis asambleístas. El Centro de Estudios Legales y Sociales defendió a la gente de Esquel. Meridian Gold terminó perdiendo y pagando las costas y costos de toda su maniobra: finalmente vendió el proyecto del Cordón Esquel a la minera Yamana Gold.
Lo que no se entiende
Chuni Botto, otra de las asambleístas, enumera los encuentros del actual gobernador Mario Das Neves con el sanjuanino José Gioja como parte de un eje tendiente a expandir el proyecto minero, avalado desde el Ejecutivo recientemente con el veto de Cristina Kirchner a la ley de protección a los glaciares, que el Senado había aprobado por unanimidad. Marta: «La minería no es un progreso, es un desprogreso, que destruye las posibilidades de vida y producción de las regiones».
La Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC), con sus encuentros trimestrales, busca coordinar el trabajo de esas 100 comunidades que decidieron plantarse frente a estos modelos de saqueo y empobrecimiento. Para Chuni, la experiencia de Esquel demostró lo siguiente: «La democracia es el menos peor de los sistemas, pero la democracia representativa no sirve, porque no representa a nadie. Viven mintiendo y queriendo imponer las cosas. Lo que hay que buscar es una democracia participativa». Macayo: «Las mineras compran tierras, compran voluntades, y compran políticos. Lo que tenemos que buscar es que la prohibición de la minería que ya abarca a 7 provincias, se extienda a todo el país. Y los medios de comunicación juegan casi todos con las mineras, porque tienen la misma lógica».
Esquel sigue en movimiento, sabiendo que a 6 kilómetros le quieren dinamitar y contaminar el futuro. Como los funcionarios son un tanto reversibles, enviaron hace poco una carta al gobernador Das Neves y a los legisladores chubutenses, cuyo título es en sí mismo una pregunta y una declaración de principios: «¿Qué parte del no es la que no entienden?».
Más info:
https://asambleasciudadanas.org.ar/
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
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