Nota
La otra pandemia: conmovedora carta de una enfermera del Garrahan ante la muerte de una adolescente

Esto no es una crónica periodística, sino el testimonio de una enfermera del Hospital Garrahan sobre Antonella Sánchez, fallecida por un cáncer a los 16 años en medio de la pandemia de pueblos sometidos a fumigaciones, pesticidas, y muerte.

O tal vez las crónicas de esta época muchas veces deban ser escritas por enfermeras y no por periodistas, porque las salas de terapia y cuidados intensivos son el mejor lugar para comprender mucho de lo que ocurre en la actualidad con el modelo productivo.
La carta enseña que no se trata solo de observar, sino también de sentir.
La enfermera de cuidados intensivos del Garrahan es Mercedes Mechi Méndez. Es además, desde hace años, un motor de encuentros, eventos y revelaciones que permiten difundir y crear conciencia sobre los estragos del modelo basado en agrotóxicos y transgénicos, cuyo resultado ella puede observar al atender a niñas y niños con cánceres inenarrables llegados al Garrahan desde los pueblos fumigados.
El contexto de la carta de Mechi Méndez: Antonella tenía 16 años. Falleció este jueves 29 de abril de cáncer. Luego de varios meses de internación en el Hospital Garrahan de Buenos Aires y la amputación de una de sus piernas, Antonella había vuelto a su casa en Paraje Puerto Viejo, Lavalle, Corrientes sabiendo tanto ella como su familia que a su corta vida le quedaban apenas días.
Antonella es hermana, por parte de su mamá, de José Carlos Rivero, apodado Kily, un niño que falleció en diciembre de 2012 a los 4 años de edad, a causa de envenenamiento por un agrotóxico utilizado en la cosecha de tomate, actividad productiva central de toda esa zona correntina. En su cuerpo, detectado en un análisis de orina que le hicieron en el hospital de Goya, se encontró un organofosforado. Además, pericias posteriores encontraron el mismo compuesto en las hojas de las plantas de tomate del establecimiento hortícola y en el cuerpo de los chanchos muertos en la propiedad de la familia Rivero.
En menos de una década dos menores de una misma familia perdieron la vida. En ese tiempo ninguna de las condiciones ambientales que produjeron la muerte de Kily se modificaron. Todo lo contrario. Y no son estos los únicos casos.
En ese mismo lugar, en Paraje Puerto Viejo, en marzo de 2011 Nicolás Arévalo de 4 años y su prima Celeste Estévez de 5 años también se habían envenenado. Nicolas falleció el 4 de abril de 2011 por “edema agudo de pulmón producido por intoxicación por plaguicida”. La autopsia concluyó que tenía endosulfán en su cuerpo.
Celeste Estévez sobrevivió, aunque estuvo 3 meses internada en el Hospital Garrahan de Buenos Aires, y continúa en tratamiento de por vida por los graves daños hepáticos producidos por el plaguicida órgano clorado alfaendosulfan.
Esos hechos alcanzaron mayor trascendencia a nivel nacional y terminaron en un segundo juicio tras apelarse el primero en 2016 que hacía absuelto al productor responsable[1] (https://www.juscorrientes.gov.ar/wp-content/uploads/prensa/pdf/2016/Fundamentos-Sentencia-PRIETO.pdf).
En diciembre de 2020, el Tribunal Oral Penal de Goya (Sentencia N° 128/20[2] [1] https://www.juscorrientes.gov.ar/wp-content/uploads/prensa/pdf/2021/SENTENCIA-TOP-DE-GOYA.pdf) condenó a Ricardo Nicolás Prieto, dueño de la tomatera, a 3 años de prisión condicional por el homicidio culposo de Nicolás Arevalo y lesiones culposas de Celeste Estévez. El productor goza del beneficio de la condicional supeditado a tomar clases de capacitación en el buen manejo de agrotóxicos.

Al conocerse la muerte de Antonella, Meche, quien la atendió durante años, escribió esta carta pública que combina la información con el estremecedor panorama que pinta un modelo en el que la vida puede ser apenas un daño colateral. Y el virus es el de otra enfermedad global y local: la indiferencia.
En este texto quedan planteadas todas las preguntas que deberán responder quienes no actuaron a tiempo para evitar otra muerte anunciada.
Perdón y gracias.
Una Carta para Anto, por Mercedes –Mechi– Méndez
“¿Qué más vamos a tener que demostrar?” (Dr. Andrés Carrasco)
Me acabo de enterar y, no por anunciada, tu muerte causa menos tristeza, dolor o impotencia.
Apenas adolescente y tuviste tanto que sufrir, nunca sabremos cuánto, en tu corta existencia.
Sabes Anto que no suelo escribir mucho, tampoco lo hago muy bien. Solo escribo cuando el corazón está muy roto, la pena es muy grande y cuando considero que lo que tengo para decir, vale más que el silencio. Aunque ¿sabes? También siento que se me acaban las palabras para lograr que los que tienen que escuchar, escuchen y también hagan.
Mi relación con tu familia y tu Lavalle querido, lamentablemente no fue por algo feliz. No. Fue a partir de otras situaciones de enfermedad y muertes extremadamente evitables: Durante el año 2011 el pequeño Nicolás y su prima Celeste fueron intoxicados de manera aguda por los venenos de la producción de tomates de esa ciudad, tomates que todos consumimos claro.
Y, un año después, en mayo del 2012 más precisamente, el pequeño José -Kily- como lo nombraban, tu pequeño hermanito de cuatro años, también fue alcanzado por los venenos esparcidos impunemente en ese hermoso lugar de la provincia de Corrientes.
Nicolás murió en Corrientes. Celeste y Kily tuvieron el “privilegio” de llegar a la Alta Complejidad del Hospital Garrahan. En cuanto a Kily, la alta complejidad no alcanzó para salvar su vida.
Creo que no te lo había contado, pero el 2011 en mi vida marco un antes y un después. Estos hechos que narro fueron parte de ese quiebre. Desde entonces visité muchos lugares fumigados, recogí y difundí testimonios de los damnificados y entre esos lugares conocí Lavalle, la belleza del lugar y también observé in situ la situación de exposición continua y permanente a un modelo de agricultura que envenena, enferma y mata.
Viví junto a las familias el vergonzoso primer juicio por Nicolás y Celeste, donde absolvieron a sus envenenadores.
Y fue desde ese 2011 que me propuse intentar hacer un humilde aporte desde el lugar en el que me desempeño, como bien sabés, como enfermera desde hace casi tres décadas –Htal. Nacional de Pediatría Juan P. Garrahan– para visibilizar y difundir este ecocidio a cuentagotas (agudo y crónico) en el que los gobernantes de turno nos han inmerso y en donde la infancia –no tengo dudas– es una de sus víctimas principales, enfermando y muriendo, en territorios cada vez mas agonizantes, producto de estas industrias sucias.
Vos Anto ni habías nacido, pero un tal Lawrence Summers, vicepresidente del Banco Mundial, sostuvo y propuso hace ya unas décadas que verter los residuos tóxicos en áreas donde la gente ya tiene vidas más cortas, no preocupaba a nadie. Lo hicieron. Lo hacen. Y no se equivocó, claro.
Y te contaba, precisamente desde ese año emblemático para mi –2011– insistimos con la Junta Interna de ATE, en traer al Hospital las voces de los damnificados, y de los profesionales comprometidos con la Salud y el Cuidado del Medioambiente, profesionales de distintos ámbitos académicos, muy reconocidos, que explicaron de manera clara y generosa, por qué es INDISPENSABLE a esta altura de las circunstancias asociar la situación ambiental a la salud de los territorios e indefectiblemente de las personas que los habitamos.
Y por ejemplo insistimos no una sino varias veces en la necesidad de instalar en el Garrahan y/u otros establecimientos –agrego ahora– un laboratorio público, accesible y gratuito, sin conflicto de intereses, de pesquisa de tóxicos ambientales relacionados a los modelos de producción.
Nunca fuimos escuchados Anto, ni siquiera han respondido nuestras misivas.
Entonces me sigo preguntando ¿Cómo puede ser que a esta altura, aun no se tenga en cuenta qué pasa en el ambiente de donde provienen ustedes, los pacientes ¿Qué pisan, respiran, tocan o toman? ¿Y sus padres? ¿Qué sustancias venenos-tóxicos cargan ustedes en sus cuerpos?
Lamentablemente Anto, siento que nadie escucha.
Siento que se me acaban las palabras, siento también que se me acaban las estrategias.
Será Anto que los sillones que ocupan muchos de los sordos, son demasiado mullidos y que por mas Posgrados en “ambiente” que tengan o cargos en Sociedades Científicas o Departamentos Hospitalarios con muy buena prensa, nunca abandonaron su comodidad para probar pisar el mismo suelo que pisan ustedes, ni respirar el mismo aire que respiraron ustedes o tomar del mismo agua que lo tomaron ustedes. Tal vez ahí si tomarían otras decisiones.
Parece Anto, que el trasero les pesa mucho y no pueden levantarlo para saber qué pasa en esos territorios, envenenados, arrasados por modelos de producción que cada vez profundizan más este ecocidio.
Me pregunto Anto ¿Qué diferencia hay entre los habitantes-pacientes de esos territorios (que ya casi su daño ocupa la integridad del país) y los ratones de Seralini? ¿O los embriones de Carrasco? ¿O los sapitos de Lajmanovich? Esto que dicho de manera sencilla, a muchos les puede causar hasta gracia, tal vez esconde lo más profundo de todo lo que me sale contarte como homenaje-despedida.
Sabes que en estos días en Córdoba se anunció que nuevamente los niños (todos los estudiados por el equipo de la Dra. Delia Aiassa, quien estuvo dos veces en el Hospital compartiendo gentilmente sus investigaciones) tienen daño genético, en relación a las fumigaciones a las que estuvieron expuestos. No vas a creer si te digo que ¡a nadie se le movió un pelo! Increíble el nivel de indiferencia de quienes deberían decir y hacer sobre el tema y no solo colgar un comunicado en sus portales, sino hacerlo de manera más explícita y contundente.
Sin duda Anto, el llamado menos esperado fue a principios del 2020. Ahora vos, la hermana de uno de los pequeños que fueron emblema de lucha contra este modelo toxico, eras derivada por una enfermedad, grave, oncológica.
Y no voy a hablar de nada relacionado a tu asistencia, no sea cosa que muchos de los que no se le mueve un pelo desde lo ambiental, me acusen de “revelar” cuestiones que tienen que ver con el ámbito de la privacidad. No lo hago nunca y no lo haría por respeto a vos y tu familia, no por ellos y su hipocresía claro está.
Aunque sé que te lo dije, te lo repito ahora: a pesar del dolor, como siempre me pasa, disfruté mucho –sí disfruté- el privilegio de poder conocerte, acompañarte y atenderte en momentos tan difíciles por los que tuviste que pasar y como siempre, también aprendí de vos y de la leona de tu mamá. Gracias por eso.
Sabés que hace poco tuve conocimiento de un Informe del año 2019, que aun no tengo oficialmente en mis manos, que fue la continuidad de una denuncia que realizara en la Defensoría del Pueblo de la Nación en el año 2013 sobre la situación allí en Lavalle.
Tantas cosas habían pasado desde entonces que claro, era más que tardío. Pero si de algo sirve su lectura, es para reconocer que el ambiente toxico que en 2011/2012 se llevo la vida de Nicolás y Kily y enfermó gravemente a Celeste, continuó exactamente igual o peor en toda la zona, por lo que no quedan dudas del ambiente extremadamente toxico en el que vos Anto debiste seguir viviendo, creciendo, enfermando –durante todos estos años– y lamentablemente también muriendo a tan temprana edad.
Y, lo que es peor, algunos que se dicen expertos, sostienen que estas cosas aun no pasan. Muchos sostenemos que el futuro ya llegó hace rato, solo basta con poner el oído a los damnificados, pero si no creen en eso, también hay muchas publicaciones que lo sostienen.
Nadie duda que hay que atender la enfermedad una vez producida, vos comprobaste esto por sí misma, poniendo tu cuerpo.
Pero también sé que tanto vos, como todos los niños de tu lugar y de tantos otros, deberían gozar del derecho de NO ser expuestos de manera crónica y/o aguda a esos venenos y que a esta altura, además de exigir que se dejen de utilizar deberíamos saber qué, cuáles, cuánto portan sus cuerpos, qué daños están produciendo, y también saberlo para poder prevenir posibles daños a futuro.
Es inexplicable que en semejante contexto, las investigaciones solo apunten a tratar la enfermedad.
Te dije Anto que se me acaban las palabras y –al menos por ahora, hasta que el dolor afloje– también las estrategias para poder seguir, junto a otros, esta lucha de oídos sordos.
Solo me resta agradecerte por tus sonrisas, por tus tímidas palabras, por tus hermosos dibujos y flores artesanales que atesoraré por siempre.
Y no tengo dudas de que, cuando la tristeza afloje, se transformará en lucha nuevamente, siempre te hablaba de la importancia de observar las emociones ¿te acordás?
Te prometo seguir exigiendo la Justicia que aun no hubo por la muerte tan temprana de tu amado Kily. Y, aunque el desánimo a veces me gana, seguir insistiendo para que tus otros hermanos que tanto querés y el resto de los niños puedan vivir en un ambiente sano, en el que jugar, respirar o tomar agua no les cueste la vida.
Y perdón Anto por haber esperado en vano, como tantos otros niños, la llegada de una prótesis que pudiera suplir en algo el sufrimiento causado por la amputación/desarticulación de tu pierna como parte del tratamiento recibido para combatir la enfermedad.
Por último Anto, ojala hayas podido perdonar, para irte en paz, la indiferencia de una sociedad que hasta tus últimos días, te cerró el camino –de manera literal– para ser trasladada en ambulancia hasta el Hospital donde debían atenderte, transformando una vez más la frase “El Interés Superior del Niño”, con la que tanto se llenan la boca los funcionarios de turno, en palabras totalmente vacías de contenido y que poco o nada tienen en consideración.
Vuela muy alto hermosa Anto, ojalá –como le dijiste a tu mami que imaginabas el después– puedas estar finalmente junto al Kily; él tocando la guitarra y vos el ukelele, libres, sin dolor, sin sufrimiento e indiferencias varias.
Quiero, deseo, necesito imaginarlos así, porque la realidad es casi inimaginable de soportar.
Mil gracias Anto y perdón por no haber podido hacer mucho más.
Con todo mi amor:
“La Señora Mechi”*
(Como te salía llamarme, aunque te retara siempre)
“La salud de una sociedad puede ser juzgada por la salud de sus niños. Esto supone la identificación precoz de riesgos prevenibles y la traducción inmediata de estos conocimientos en intervenciones eficaces con políticas de protección”
Dra. Delia Aiassa y Equipo de investigaciones sobre los daños genéticos de agrotóxicos en la niñez.
Nota: A todo el que quiera aportar a la opinión-discusión sobre esta grave problemática, solicito el mayor de los respetos para Anto y toda su familia.
Opino que son muchos otros los personajes, más allá de la familia, que deberían ser interpelados seriamente a dar respuestas ante la grave situación de modelos tóxicos de producción que solo dejan desolación, enfermedad y muerte; modelo que ya no tolera mas discusiones o dilaciones para tomar decisiones que contemplen el cuidado de los Territorios y por ende de la Salud de sus habitantes.
Hago un llamado extensivo también a todos los compañeros relacionados a la Ciencia que se expresen al respecto exigiendo medidas sanitarias urgentes que contemplen la problemática aquí planteada.
Gracias, Mechi.
Nota
El verdadero riesgo país: las leyes para seguir poniendo a Argentina de remate

Cinco leyes todavía en debate están proyectadas para hipotecar el presente y el futuro del país y su sociedad. Una que permite la venta irrestricta de tierras a manos extranjeras. Otra que congela por 30 años esa entrega con arbitraje fuera de la justicia argentina. Una tercera que permite a quienes compren operar sin que se sepa quién es el dueño real. La cuarta, que oculta los agoritmos que usan nuestra información. Y la quinta, que limita a la sociedad civil en su derecho a reclamar. Distintas organizaciones plantean debates y preguntas para entender con claridad el verdadero riesgo país de estos días. La semana próxima volverá a ser clave en el Congreso, y en la calle.

Diferentes organizaciones de la sociedad civil, entre las que se encuentran la Campaña Plurinacional en Defensa del Agua para La Vida, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y el Movimiento Ecopolítico por el Buen Vivir entre otras, están coordinando acciones de difusión frente al tratamiento de proyectos de ley como el de Inviolabilidad de la propiedad privada, también conocido como Ley de Tierras y el llamado Súper RIGI. Lavaca tuvo acceso a tramos del documento que se está preparando, hasta ahora titulado: Senado de la Nación, lo que se pone en juego con los proyectos de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y el Súper RIGI.
Allí se plantea. “El 6 de agosto el Senado de la Nación tiene previsto tratar en el recinto el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada (Expte. PE-13/2026, Mensaje 22/26). El día anterior, las comisiones del propio Senado abren el tratamiento del Súper RIGI. No son dos agendas separadas: son piezas de una misma operación legislativa”.

“Aunque se presentan como iniciativas independientes, ambas reformas modifican de forma complementaria el régimen jurídico aplicable a la tierra y las grandes inversiones. Mientras uno desintegra los límites existentes para la adquisición de tierras rurales por capitales extranjeros, la otra otorga una serie de privilegios extraordinarios para blindar esas inversiones. En su conjunto, estas iniciativas reconfiguran la capacidad regulatoria del Estado Nacional y las provincias en materia de bienes comunes estratégicos como la tierra, el agua, la energía y los minerales”.
El segundo apartado del documento tiene un enorme poder descriptivo, que se sintetizó además con las placas con las que acompañamos este texto. El título de ese segmento que reproducimos por su valor informativo y didáctico: Un paquete de entrega: cómo encajan las piezas.
“Los diferentes proyectos (o anteproyectos) de Ley que impulsa el Gobierno de Javier Milei deben ser leídos en su conjunto. Esa unidad revela una mecánica que ninguna ley, por separado, deja ver ni puede garantizar. Leído desde los territorios, el combo propone en secuencia soluciones a los cuatro problemas que el capital extranjero enfrenta para apropiarse de tierras estratégicas en la Argentina.
1. La Inviolabilidad saca el techo: habilita quién puede comprar. Conviene tener presente qué protege hoy la Ley de Tierras Rurales (26.737), porque es exactamente lo que el paquete desarma: un tope del 15% a la titularidad extranjera del territorio —nacional, provincial y local—, un límite del 30% por nacionalidad, un máximo de superficie por titular, la prohibición de adquirir tierras con lagos y ríos, y el Registro Nacional de Tierras Rurales, que hace pública esa información. Sin el límite del 15%, sin el tope por nacionalidad, sin el máximo por titular y sin la prohibición sobre lagos y ríos, un mismo actor extranjero puede adquirir tierra sin límite, incluidas las que contienen agua dulce, glaciares y nacientes.

2. La Ley de Sociedades borra el rastro: establece cómo se compra sin que se sepa quién es el dueño. Y este eslabón no es hipotético: ya ocurrió. En 2016, un decreto flexibilizó la extranjerización de tierra realizada a través de transferencias de acciones societarias, reemplazando el permiso previo por una simple comunicación sin sanción. La vía societaria tiene precedente empírico. La reforma de la Ley de Sociedades reabre y profundiza esa puerta: una corporación radicada en Delaware o en otro paraíso fiscal puede quedarse con territorio estratégico sin que el Estado sepa quién es el titular real.

3. El Súper RIGI blinda y neutraliza: construye las bases y garantiza qué pasa después de comprar. Estabilidad normativa por 30 años, beneficios cambiarios, impositivos y aduaneros extraordinarios, arbitraje internacional excluyente fuera de la jurisdicción argentina y desactivación del poder de policía estatal sobre el territorio adquirido. Quien adhiera obtiene un «derecho adquirido asimilable al de propiedad» (art. 24) que ninguna ley posterior puede alterar.

4. Se apaga la información: el Estado y la ciudadanía dejan de ver. La Ley de Tierras creó el Registro Nacional de Tierras Rurales, la primera foto nacional de quién posee la tierra. Derogarla apaga ese registro y con él el acceso público a los datos dominiales y catastrales sobre extranjerización. En paralelo, el anteproyecto de reforma de la Ley de Datos Personales que el Ejecutivo ya puso a consideración de organizaciones: le prohíbe al propio Estado inspeccionar los algoritmos que operen sobre la información de la población, y declara el entrenamiento de inteligencia artificial «interés legítimo», habilitando el uso masivo de datos personales como insumo. El Súper RIGI, por su parte, no prevé mecanismo alguno de transparencia sobre los proyectos adheridos, y la regulación del lobby baja la voz de quienes podrían oponerse.
La imagen es precisa: primero se entrega la tierra, el agua, la energía y los datos; y en simultáneo se le vendan los ojos a las tres instancias que deberían vigilar: el registro de tierras, el control de los algoritmos y la transparencia sobre las inversiones. No es un conjunto de reformas independientes que coinciden en el tiempo: es una arquitectura.
Por qué la Patagonia es el destino previsible: agua dulce, minerales estratégicos, energía y clima frío ideal para enfriar servidores hacen de la región el emplazamiento óptimo para la infraestructura de data centers e inteligencia artificial que el Súper RIGI viene a incentivar. Tierra sin límite (Inviolabilidad) + titularidad opaca (Sociedades) + blindaje de 30 años (Súper RIGI) + apagón informativo (fin del Registro + reforma de datos) es, exactamente, el traje a medida de un enclave”.

Otro capítulo se titula Lo que se pone en juego-El costo político, y abre la visión sobre los alcances de esta intentona oficialista. Allí se describe:
«La aprobación del paquete —Inviolabilidad y Súper RIGI leídos en conjunto— implica, en términos concretos riesgos sobre los siguientes ejes:
Soberanía jurisdiccional: el arbitraje internacional excluyente del Súper RIGI desarticula la división de poderes. El mayor ejemplo de quiénes se benefician de esta sinergia de iniciativas legislativas son las mega corporaciones extractivistas extranjeras expuestas en el presente documento.
Soberanía territorial: pérdida de control sobre quién accede a la tierra y a los bienes naturales estratégicos, con riesgo de concentración a gran escala y de apropiación de fuentes de agua y energía.
Información pública: apagón del Registro Nacional de Tierras Rurales y pérdida del acceso a los datos dominiales y catastrales sobre extranjerización.
Federalismo: la reforma se articula con el Súper RIGI para neutralizar la capacidad regulatoria y el poder de policía de las provincias y municipios sobre su propio territorio. Buscan también condicionar las ordenanzas que establezcan límites. Se reemplaza el ejercicio del federalismo de concertación por un unitarismo autoritario avalado por el Congreso de la Nación. Reforma Constitucional, inconstitucional.
Derechos: según el CELS, aceleración de desalojos sin garantías, mayor exposición de comunidades indígenas y familias campesinas —agravada por la derogación de la Ley 26.160 de emergencia territorial indígena— y regresión en el derecho a la vivienda, en tensión con los compromisos del PIDESC.
Ambiente: debilitamiento de la protección sobre tierras incendiadas, cuerpos de agua y humedales, en contradicción con la función social y ambiental de la propiedad y con el principio de progresividad y no regresión.
Cambio climático y resiliencia territorial: debilitar la capacidad estatal para ordenar el territorio limita la posibilidad de diseñar políticas públicas frente a la crisis climática. Sin el control del territorio, se dificulta gravemente la conservación de los sumideros naturales de carbono (bosques, humedales, etc), la protección de cuencas hídricas y la prevención y restauración de ecosistemas estratégicos degradados.
Caja fiscal y previsional: las provincias que adhieran al Súper RIGI resignan Ingresos Brutos, Impuesto de Sellos y regalías por 30 años, y el sistema previsional absorbe la reducción de aportes patronales sin compensación».
El documento también incluye como tema Lo que se le exige al Senado. Allí se explica:
“En su carácter de cámara de origen de la Inviolabilidad de la Propiedad Privada, de cámara revisora del Súper RIGI y de representante de las provincias, las organizaciones abajo firmantes instan al Senado de la Nación a:
Rechazar de plano y en todos sus términos el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, y no convalidar por vía legislativa la derogación de la Ley de Tierras Rurales que la Justicia ya declaró inconstitucional.
Rechazar de plano y en todos sus términos el proyecto de Súper RIGI que le llegó con media sanción de la Cámara de Diputados, y no convalidar la doble delegación —de las provincias y del Congreso al Poder Ejecutivo— que el régimen consolida.
Ambos rechazos son una sola defensa: la de la soberanía sobre la tierra, el agua, la energía y los datos de la Argentina, frente a un paquete que abre los recursos y, en simultáneo, blinda a quienes los explotan contra todo control futuro. Rechazar uno y aprobar el otro dejaría la cerradura a medio cerrar: la fuerza del reclamo está en rechazar los dos”.
Las organizaciones que plantearon estos temas además en una Carta Abierta al Senado referida al Súper RIGI, el 28 de julio, son: Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), Asociación Argentina de Abogadas/dos Ambientalistas, Centro de Estudios para la Ciudad, Campaña Plurinacional en Defensa del Agua para La Vida, Colectivo de Acción por la Justicia Ecosocial (CAJE), Fundación Biodiversidad Argentina, Génerasj, Asuntos del Sur, LAIA (Laboratorio Abierto de Inteligencia Artificial), Greenpeace Argentina, Taller Ecologista, Campaña Plurinacional en Defensa del Agua para la Vida, PACHAS – Movimiento Ecopolitico por el Buen Vivir y The Common Initiative.
Nota
MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
Por Francisco Pandolfi

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema
Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.
Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país.
Por Sergio Ciancaglini

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio
La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.
Por Lucas Pedulla

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden
La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.
Por Claudia Acuña

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
Por María del Carmen Varela

Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
Por Evangelina Bucari

La Cogolla: Flor de cultivo
Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.
por María del Carmen Varela

Desentendimiento: Fingir demencia
Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del Más Acá: Parlantes
Por Carlos Melone
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
- ComunicaciónHace 3 semanas
Las agallas de Agulla
- MU214Hace 3 semanas
La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
- MU214Hace 4 semanas
El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
- Crisis ambientalHace 2 semanas
Atanor: condena confirmada por “daño irreversible” al río Paraná y contaminación de aire, suelo y agua con agrotóxicos
- Protesta socialHace 22 horas
Marcha de jubilados: “Un plan para eliminar viejos”






































