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Medioambiente y coronavirus: los signos de la naturaleza

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Delfines y cisnes nadan en aguas limpias en Venezia. En Italia se comprueba que hay menos contaminación atmosférica, y en Alemania también mejora el aire. Se reduce la contaminación en toda Europa y en China, cuna del virus, las fábricas dejan de producir nubes de smog. Causa y efecto de la pandemia, el contagio del virus puede ser entendido como producto de la destrucción de ecosistemas que, de a poco, muestran signos de recuperación. Otra lección que deja la parálisis productiva y el aislamiento social.

La necesidad de defender la vida frente a la pandemia, que medios y funcionarios de todo el mundo parecen haber comprendido a la fuerza, es la misma que comunidades de todo el planeta vienen planteando desde hace décadas con respecto a la cuestión socioambietal (crisis climática, fracking, mega-minería, envenenamiento por agrotóxicos, industria y producción alimentaria enfermante, contaminación de ríos, mares, suelos y aire, entre tantas otras pandemias económicas y sociales).

El desafío que parece dibujar el futuro plantea en qué medida la humanidad será capaz de encontrar modos de vida, trabajo y producción que no dependan de un consumismo irracional, y de modelos que, además, solo han incrementado la desigualdad. Los médicos del hospital de Wuhan, donde comenzó todo ( https://www.lavaca.org/notas/el-libro-para-prevenir-el-coronavirus-traducido-al-espanol/) escribieron: «Tenemos razones para creer que la aparición y propagación de enfermedades contagiosas es la elección que hace la naturaleza para reequilibrar su relación con los humanos. El progreso y el desarrollo de la sociedad humana no deben verse
amenazados por enfermedades contagiosas. Aquí, pedimos a
todos que respeten la naturaleza, valoren la ciencia y adopten
estilos de vida saludables».

La pandemia, entonces, es un signo que habrá que aprender a leer.

Compartimos las principales noticias que alentaron estas reflexiones para seguir alimentando un debate crucial:

La contaminación del aire se redujo en Europa y China

Los satélites evidenciaron que, debido al cese de actividades industriales y la poca utilización de vehículos, disminuyó el dióxido de nitrógeno.

Cisnes, peces y hasta delfines aparecen en Venecia por la cuarentena.

Los canales de la ciudad italiana lucen con el agua más clara después de la medida.

VENECIA Y LA FÁBULA DEL REGRESO DE LOS CISNES

Expertos de diferentes ámbitos explican las claves del retorno de la vida animal a la ciudad por la ausencia de turistas.

Así ha cambiado la contaminación atmosférica en Italia por las medidas contra el coronavirus.

Imágenes del satélite Copernicus Sentinel-5P de la Agencia Espacial Europea muestran una disminución muy importante de la contaminación atmosférica. Las imágenes satelitales fueron tomadas entre en 1 de enero y el 11 de marzo.

Alemania mejora calidad del aire por medidas contra el coronavirus.

Se presentó una reducción del 6,3 % de las emisiones de CO2.

El beneficiario inesperado del coronavirus: el planeta

Hong Kong (CNN) — Las fábricas fueron cerradas y las calles quedaron despejadas en la provincia china de Hubei cuando las autoridades ordenaron a los residentes quedarse en sus hogares para detener la propagación del coronavirus.

Coronavirus y pandemias: ¿efecto rebote de la destrucción de los ecosistemas?

Un informe de WWF- Italia revela que muchas de las enfermedades a las que se enfrenta el mundo están relacionadas con el comportamiento incorrecto de las personas e incluye el comercio ilegal de especies silvestres. Además concluye que la salud humana puede protegerse defendiendo la naturaleza.

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Lo que hay para ver: la solidez de los cuerpos, la potencia de la emoción

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El cuerpo es materia, tejido óseo y muscular, tiene peso y volumen. La fantasía virtual irrumpe y promete levedad y velocidad. La oferta es irresistible. Cuidado, es una trampa. La danza y su virtud nos sacan del espejismo: es volátil un cuerpo cuando se pone en movimiento y con alas invisibles, traspasa el aire y el tiempo. Una de las obras que te recomendamos esta semana expresa, con mirada crítica, la urgencia del encuentro real, palpable, que nutra de la piel hacia adentro. Otra de las obras es un canto a la vida, aunque hable de la muerte. ¿Cómo elaborar una pérdida cuando todo estaba por vivirse? Desarrollar un biodrama es la posibilidad de transmutar la pena, dicen que el dolor fortalece, pero también lo hace la alegría. Por último, nuevamente la danza nos traslada a una atmósfera de intemperie que desata la introspección, un viaje sin escalas a nuestro propio mundo. La naturaleza, en su inmensidad, nos invita a observar nuestro abismo interior.

Por María del Carmen Varela

Fake – Todo lo sólido se desvanece en la nube

Foto: Fede Akabani

Apenas entramos a la antesala de Galpón FACE, hay una pequeña habitación, allí un cuerpo se mueve frente a una cámara. Continuamos avanzando y vemos proyectada la imagen de ese mismo cuerpo sobre una gran pared blanca. Observamos sus movimientos, la mirada, los meneos. El cuerpo real permanece a unos metros, pero nosotres miramos al que se ve reflejado, como si prefiriésemos ese espejismo plano, carente de sustancia. Cesa la proyección y otro cuerpo está sentado sobre una camilla metálica. Luego de observar su insólito quehacer, somos invitades a ingresar a la sala.

La danza nos recibe. Imágenes proyectadas detrás de lxs intérpretes, como en un streaming que compite con lo tangible. Un mundo virtual se multiplica y aceptamos lo intocable, lo inasible, lo insensible. ¿Hay espacio para la materia, para los sentidos y sus placeres? La carne y los huesos ¿son piezas andantes de un museo? Si todo necesitamos mostrarlo para que tenga sentido, ¿cuál es el sentido de lo que no está en las redes? ¿Cuál es la lógica de la vida regida por el algoritmo?

La labor de concebir, desarrollar y ejecutar el proceso de creación les llevó a reflexionar con respecto a la influencia de lo virtual en la vida cotidiana. La bailarina, coreógrafa y docente Inés Armas asegura: “En cuanto a nuestro cuerpo y a su movimiento, venimos viendo que el uso excesivo de dispositivos tecnológicos va afectando a nuestro movimiento, la postura saludable de balance entre cráneo, cuello y columna vertebral se ve alterada desde muy tempranas edades, lo mismo sucede con la visión, el ojo se vuelve funcional al dispositivo, visión focal y a corta distancia. Que la mayoría de les niñes de dos años estén mirando el celular, tiene claramente consecuencias a nivel del desarrollo cognitivo y de su desarrollo físico. Todo esto interfiere en nosotros y en el futuro de la humanidad, vimos proyecciones de cómo serán los cuerpos de acá a 200 años, y nos asustamos bastante”.

Fake – Todo lo sólido se desvanece en la nube comenzó a gestarse en una residencia de investigación en danza y performance Inés realizó en 2019 en Casa Sofía, Proximidades Expositivas, curada por Federice Moreno Vieyra. Con la bailarina, coreógrafa y docente Laura Peña Nuñez y el equipo del Colectivo Dominio Público iniciaron una investigación denominada AlgoRitmo. “Buscamos un cuerpo-algoritmo. Una calidad ambigua entre el ser físico y el ser digital. Trabajamos con estereotipos de belleza y de éxito impuestos por el mercado e intentamos deconstruírlos, hibridarlos, deformarlos, danzarlos”, describe

Inés, co-directora de Galpón FACE junto al actor, director y dramaturgo Fagner Paván. Les bailarines en escena son Laura Pérez Nuñez, Mauro Cacciatore y Tam Molina.

Agrega Fagner: “Empezamos a relacionar cuerpo-imagen-redes sociales-algoritmos y los límites en una realidad virtual. Las posibles contaminaciones entre la artificialidad y la materia orgánica. Miramos muchos cuerpos en las redes sociales y su relación publicitaria. El uso de filtros, fragmentaciones, cirugías, cuerpos mercancías en una era de la autoexplotación. Jugamos con este cuerpo transversalizado por una relación mecánica y seductora a la vez, estereotipado, gobernado por algoritmos”.

Virtualidad y aislamiento son condenas para los cuerpos. ¿Qué les ofrece el movimiento? “La danza o las artes escénicas vivas son la presencia del cuerpo. Un cuerpo como un espacio de resistencia, de ritualidad, de contacto con una fibra más íntima, frágil. Es un acto político de anclaje ancestral. Antes de todo está el cuerpo. Lo siente y registra todo”, asegura Fagner. Ambxs forman parte de Colectivo Dominio Público, un grupo interdisciplinario que investiga las tensiones entre tecnología, internet y sociedad desde el arte, el periodismo tecnológico y el artivismo.

Cuándo la virtualidad se filtre por todos los resquicios, ¿nos salvará la danza? Inés define: “ La danza es un encuentro con nosotros mismos y con les otres, es un canal de comunicación que se da solamente en la presencia, en el cuerpo a cuerpo, en la vibración próxima de las corporalidades en movimiento”.

Galpón FACE

Dean Funes 2142, CABA

Sábados 21 hs

Hasta el 4/12

@galponface @inesarmas @fagnerpavan

Una obra para mí

Foto: Nacho Lunadei

La convocatoria a participar de un festival y escribir autoficción es el resorte que da origen a esta obra y dispara una crónica amorosa plagada de momentos divertidos y también nostálgicos. Cada quien transita el duelo como puede. Y quien escribe Una obra para mí lo desarrolla con técnicas teatrales, con narrativa, con la memoria hecha carne. Para abrazarlo, llorarlo y despedirlo en una secuencia tan desoladora como vital. El humor, el canto y el baile forman parte de este relato de autor que busca revivir los mejores momentos —y otros no tanto— junto a su pareja, con una especie de resistencia que intenta convertirse en aceptación a medida que avanza la trama.

Esta catarsis teatral que oscila entre la carcajada y la emoción, propone un hecho extraordinario: la realidad y la ficción se dan la mano, se entrelazan y conciben un bálsamo reparador, un nuevo punto de partida. La felicidad era verlo preparar huevos revueltos para el desayuno de los dos, nos hace saber. Al fin y al cabo, los mejores momentos son los más simples, los cotidianos, cada vez que apelamos al recuerdo de los seres con quienes fuimos felices.

Con dramaturgia de Sebastián Suñé, Una obra para mí en la realidad surge luego de ver Dolor y gloria, la película autobiográfica del director español Pedro Almodovar (y no por la convocatoria a un festival, como se cuenta en la obra). “Había algo en la manera de contar, en la sinceridad, en lo autobiográfico mezclado con la ficción que me conmovió de tal manera que cuando volví a casa me senté a escribir sin ningún orden preestablecido. No suelo hacerlo así muy a menudo, soy bastante ordenado en lo que quiero contar. O al menos a la hora de sentarme a escribir tengo bien en claro qué quiero contar. Me senté esa noche y apreté las teclas sin parar durante un buen rato. Y el día siguiente fue igual y el otro y el otro. Hacía mucho no me pasaba eso, que no sentía ese frenesí. Lo disfruté muchísimo, como hecho catártico y artístico”.

¿Cómo se conjuga la propia vivencia con el despliegue ficcional en el escenario? ¿Cuáles son los límites entre ambos y como se entretejen para contar una historia? “Es difícil la conjunción de la propia vida y la ficción. Es dolorosa. O al menos para mí lo fue. En los ensayos me costaba separar lo que se estaba narrando de lo que había acontecido en mi vida varios años atrás. Lo emocional invadía zonas del relato en las que no convenía. Casi a diario me preguntaba por qué necesitaba narrar eso. Según una conocida, este acto simbólico de narrar lo vivido era el cierre perfecto del duelo. Un duelo que ya lleva casi veinte años. Siento que la historia va más allá de la propia experiencia, de lo individual, y logra volverse universal. Es un cuentito, sí, pero uno que a todxs nos puede interpelar desde diferentes lugares: en un momento de nuestras vidas todas las personas necesitamos cerrar o corrernos de algunos lugares que nos hacen mal. Una obra para mí es (en cierto modo) una invitación a hacerlo”.

Francisco Bertín interpreta a quien ya no está. Es despreocupado, divertido, adorable y por momentos se provocan fricciones con su pareja, tan enfrascado en su trabajo, en sus cavilaciones, “sos muy enroscado” le objeta. Desprenderse de esa solemnidad quizás sea el desafío, abrazar la propensión a la alegría del ser que tanto amó para hacerla propia y así, despedir el pasado y su persistente añoranza. Una vez más, resuena la palabra: catarsis. “Siguiendo al pie de la letra la definición que Google arroja como primera opción, debo decir que es tal cual: ´Entre los antiguos griegos, purificación de las pasiones del ánimo mediante las emociones que provoca la contemplación de una situación trágica´. Creo, y esto lo digo a título totalmente personal, que quizás ahora pueda volver a enamorarme sin temor a la pérdida, de la muerte, del fin. Quizás ahora pueda entender que esos dolores no nos definen ni trazan un futuro inexorable, sino que, una vez entendidos y transitados, la vida puede seguir deparándonos muchas otras posibilidades, incluso la de volver a amar. Sonó re cursi, pero ojo que lo cursi suele ser bastante potente”.

Espacio Callejón

Humahuaca 3759, CABA

Viernes 22 hs

@espacio_callejon

@sentimeuntema

@francisco.bertin

Animal de montaña

Foto: Fedro

He venido por enésima vez a fingir mi resurrección. En este mundo pétreo nadie se alegrará con mi despertar. Estaré yo solo

y me tocaré y si mi cuerpo sigue siendo la parte blanda de la montaña sabré que aún no soy la montaña.

Estos versos del poeta peruano José Watanabe junto con la novela Nieve, del escritor francés Maxence Fermine fueron “dos disparadores muy pregnantes —afirma Federico Pérez Gelardi, el director de lal obra de danza Animal de montaña— a la hora de ensayar y transmitirle a les intérpretes mi imaginario. La obra parte de un imaginario muy concreto que es la montaña y los cuerpos inmersos en un ambiente natural, alejado de un estar citadino. La montaña cómo un reflejo del proceso creativo invita a dialogar con uno mismo, a enfrentarte con esa inmensidad que habita dentro de uno y de la escena”.

Dos cuerpos inician un lento movimiento por un ambiente que parece hostil. La música, el humo, sus cabezas bajas, indican que no les es fácil avanzar, pero late el deseo de llegar. “Es interesante como se piensa un cuerpo y como luego se pasa a la acción. Está dialéctica fue creciendo y desentramando con pautas muy concretas de movimientos. Cómo se poetiza una imagen concreta de un cuerpo que atraviesa neblinas o se pierde en la montaña”. Cuenta Federico que para esta obra se nutrieron de las dinámicas del contacto improvisado, el trabajo en relación al tiempo y al espacio e hicieron hincapié en la palabra llevada al cuerpo en acción”. La música es un elemento clave: “la imaginé como un personaje más”, dice Federico. En su mayoría, está ejecutada por un theremin, increible instrumento cuyo sonido se emite gracias a una conjunción de factores similares a los de una radio analógica y con la rara particularidad de que no necesita ser tocado. Fue creado por casualidad por un físico ruso aficionado a la música alrededor de 1920, Lev Termén, y tiene dos antenas, una para controlar el volumen y otra el tono (de más grave a más agudo). Las manos se van moviendo cercanas a las antenas, como palomas ejecutoras de sonidos. Matías Merelli es el músico, quien antes de arrancar la obra ofrece un mini concierto con distintos instrumentos, como la kalimba y el theremin.

Les bailarines son Lola Caniggia y Jonas Elfenbaum, quienes resaltan en la neblina vestides de naranja. Lola cuenta que con lo propuesto por Federico, trabajó en incorporar imágenes y sensaciones y las llevó al lenguaje del movimiento. “Se comenzó con un trabajo de improvisación pero dentro de una trazado topográfico que ya Federico tenía bastante definido a priori y se fue afinando con el tiempo. Sin embargo la puerta para el aporte nuestro siempre estuvo abierta. Fue un constante ida y vuelta entre ideas y sensaciones pruebas y errores que llevaron al trabajo que finalmente se ve en escena”.

En marzo del 2020 comenzaban los ensayos, por supuesto hubo que postergarlos, aunque siguieron en contacto virtual para compartir textos e imágenes. “Fue un proceso emocional muy marcado por la pandemia, esos encuentros tenían un valor agregado al de estar ensayando un material, era un poco un grupo de supervivencia, también”, dice Jonas, quien a los 17 años vino a vivir a Buenos Aires desde la localidad de Chos Malal, en el norte de Neuquén. Sus vivencias en la niñez y adolescencia estaban entonces muy ligadas al imaginario de la obra. “Es un material que me representa mucho. Fue trabajar sobre imágenes muy propias. Perderse en la montaña, caminar sobre la nieve, la inmensidad y el miedo, lo abismal, la soledad y el silencio de la montaña”.

Planta

Inclán 2661, CABA

Próximamente nueva función

@planta.inclan @federicoperezgelardi @lolitacani @jonaselfen @matiasmerelli

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Nota

Thelma Jara: falleció la madre víctima de un momento denigrante del periodismo argentino

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Este jueves falleció Thelma Jara de Cabezas, a los 94 años. Su hijo Gustavo desapareció en mayo de 1976, a los 17 años. Y la parió madre, militante y fundadora de la organización Familiares. La propia Thelma fue secuestrada en 1979, torturada en la ESMA y obligada a posar en un falso reportaje que publicó la revista Para Ti como parte de la campaña de la dictadura, diseñada por una multinacional que luego trabajó para Monsanto. Esa empresa ideó el slogan «Los argentinos somos derechos y humanos». Como memoria y homenaje, reproducimos la nota y entrevista a Thelma que la periodista Claudia Acuña escribió para el número 37 de la revista MU.

El momento más denigrante del periodismo argentino tiene fecha: setiembre de 1979. Fue cuando la dictadura desplegó en los medios los servicios de la agencia multinacional Burson Marsteller. Pagó 1 millón de dólares para que le diseñaran una campaña que neutralizara la primera visita de una comisión internacional dispuesta a investigar las denuncias por violaciones de derechos humanos. Se sabe hoy que a Burson Marsteller le corresponde el copyright del inolvidable slogan “Los argentinos somos derechos humanos” que el entonces ministro del Interior, Albano Harguindeguy, mandó imprimir en 250.000 calcomanías autoadhesivas. Lo que no se sabe aún es si esta historia de Thelma Jara de Cabezas hay que leerla en el contexto de esa campaña y como una de sus mentiras más exitosas y perdurables.

Aparatos

Estoy sentada en la cocina de la modesta casa de Thelma y, con pudor, coloco el grabador arriba de la mesa. No es casual que en ese momento me muestre el celular que le entregó el programa de monitoreo de testigos de los juicios por delitos de lesa humanidad. “A las dos y media me tienen que llamar para control”, me advierte. Noto la paradoja: el teléfono y el grabador tienen el mismo tamaño. Y en esa mesa, los dos se convierten en un arma.

Rezo

La memoria de todo sobreviviente es un arma cargada de recuerdos. Thelma los dispara sin orden. No hay relato: hay fragmentos. Son esquirlas que por su intensidad se precipitan sobre la mesa. “Mi cabeza ya no es tan clara. Hay cosas que no recuerdo y otras que no puedo olvidar. Por esas, rezo”.

Rupturas

Thelma es una princesa guaraní. Nació en Corrientes, se casó en Ushuaia, parió a sus 2 hijos en Buenos Aires y regresó al fin del mundo hasta que dijo basta. Desde entonces, se radicó en Carapachay, donde crió a sus varones, sola. Trabajaba de asistente dental. Era activa, moderna, decidida. Los 70 la encontraron sin tiempo para la política, pero alentando a sus hijos a volar tras sus sueños. El mayor, Daniel, se fue a México a estudiar cine. El menor, Gustavo, comenzó a participar en la agrupación Montoneros. El 10 de mayo de 1976 lo secuestraron en un operativo callejero. Había militado sólo seis meses. Tenía 17 años.

Madres

La desaparición de Gustavo convirtió a Thelma en una de las fundadoras de Familiares, la primera organización de derechos humanos nacida en plena dictadura. “Familiares era apenas un escritorio dentro del departamento de la Liga Argentina de Derechos Humanos, ahí en Callao y Corrientes, justo arriba de la confitería Odeón”, evoca ahora Thelma. “En esa época no entendía por qué no querían que vaya a Plaza de Mayo. Me escapaba igual y me quedaba un ratito, para hablar con otras madres. Ellas tenían muchas ideas, siempre pensaban qué hacer. Con el tiempo me di cuenta de que mis compañeros no querían que fuera por cuestiones de seguridad. Pero eso lo entendí mucho después: el peligro”.

Papa

La princesa guaraní se convirtió, entonces, en un cuadro montonero. En plena dictadura y con un coraje que la llevó hasta la mexicana localidad de Puebla, donde en febrero de 1979 se celebró una reunión del Episcopado latinoamericano. Logró entregarle al Papa Juan Pablo II las denuncias por las desapariciones en Argentina. De ahí, viajó a España a entrevistarse con la conducción de Montoneros. En todo el trayecto estuvo escoltada: la siguieron.

Secuestro

Thelma fue secuestrada el 30 de abril de 1979 en la puerta del Hospital Español, en plena Capital porteña. Había ido a cuidar a su ex marido. “Lo trajeron desde Ushuaia en avión sanitario. Cáncer terminal. Moribundo. Son las 7. Lo sé porque justo entra un médico y se enoja mucho porque yo estoy ahí y no es el horario de visita. Salgo y veo una fila de autos en la puerta, uno detrás del otro. Atrás mío siento que hay alguien, caminando apurado. Hay algo raro en las luces de los autos. ¿Qué hago? Decido ir hacia la esquina porque hay una parada de colectivo, y veo mucha gente en la cola, esperando. Ahí, el que está atrás mío me agarra de los pelos, me pone la mano en la boca y me empuja adentro de un auto. Me llevan a un lugar. No sé dónde estoy. Es la ESMA, donde empieza todo el trajín de torturas.”
Daniel, el hijo mayor de Thelma, es quien pone en contexto este recuerdo. “En esa época en Familiares se había organizado un grupo de mujeres muy fuertes, decididas. Estaba Cata Guagnini (dirigente trostkista, dos hijos desaparecidos: Diego y el periodista Luis Guagnini), Lita Boitano (madre de Miguel y Adriana, ambos desaparecidos), Graciela Lois (su marido, Ricardo, tenía 24 años cuando lo secuestraron), Lilia Orfanó (también con dos hijos desaparecidos: Daniel y Guillermo), todas madres que trabajaban muy duro y con mucho carácter. Alguien me contó, no recuerdo quién, que la idea era secuestrar a alguna de ellas y eligieron a mi madre. Luego supimos por qué: Julia Sarmiento, que era miembro de Familiares, fue secuestrada y comenzó en la ESMA a colaborar con los militares. Ella la acompañó a Puebla, probablemente sabía que era la única de ese grupo de madres que integraba la conducción de Montoneros”.

Caramelo

Dispara Thelma: “Durante las primeras tres semanas me torturan. Un día por semana. No me acuerdo si lloraba, no me acuerdo si gritaba, no me acuerdo si sentía dolor. Nada, nada, nada: ya no me acuerdo. Me acuerdo que me sacan toda la ropa. Los gritos: ´Vieja de mierda, hablá´. ¿Cuánto tiempo dura? Un ratito no es, te aseguro”.
¿Rezabas?
No. Ahí no.
Ahí no hay dios
No. Ahí no hay nadie ni nada. Están ellos, 5 ó 6. Está Marcelo: le veo la cara cuando me levanta la venda y me dice: “Mirá”. Y se pone la picana en la mano. “La tengo dormida de tanto darte máquina, y vos nada”. Él se queja y la que recibe tortura soy yo. Después, unos sobrevivientes me contaron que mientras estaba en la sala de tortura, ellos estaban en un cuarto cercano y ahí la luz titilaba, porque cuando dan mucha máquina la tensión baja. También me contaron que una de esas veces lo vieron salir a Marcelo todo transpirado, con la ropa empapada en sudor, quejándose por el trabajo que yo le daba. Marcelo me secuestró y me torturó. Después supe que fue también el que me siguió a Puebla y a España. Fue también el que me acompañó a Uruguay para dar una entrevista a un diario y el que estaba en otra mesa, en ese bar donde hice la entrevista de la revista Para Ti”.
Marcelo es el represor Ricardo Miguel Cavallo, condenado el 26 de octubre de 2011, en el primer juicio por los delitos cometidos en la ESMA, a prisión perpetua.
Otros de los torturadores de Thelma eran el médico naval Carlos Octavio Capdevilla y el enfermero Juan Barrionuevo, que al momento de ser procesado se había convertido en diputado provincial a cargo de la comisión de salud de la legislatura de Tierra del Fuego.
Dispara Thelma: “Después de torturarme me tiran arriba de una frazada, en el piso. Dicen: a esta, nada de agua ni comida por 72 horas. Tengo los ojos vendados. Escucho el ruido de un papel de caramelo. Me acuerdo que uno de los guardias, el más joven, come caramelos de azúcar quemada, esos que se llaman Media hora. No dice nada. Sólo el ruido del papel, muy cerca, como si lo hiciera sonar al lado de mi oreja”.

La agencia

Fue el inefable José Alfredo Martínez de Hoz el que recomendó a la Junta Militar contratar los servicios de la agencia internacional Burson Marsteller para contrarrestar las denuncias que en foros y prensa internacionales lograron difundir Madres y familiares de desaparecidos. Su mano derecha, Walter Klein, por entonces titular de Coordinación y Planificación Económica, fue quien viajó a Nueva York para reunirse con Victor Emmanuel, el responsable de la “cuenta” argentina. Emmanuel admite su participación en el diseño de la campaña de la dictadura argentina en una entrevista que le realizó la investigadora Marguerite Feitlowitz y que publica en su libro A Lexicon of Terror, editado en 1998, y en el que cita extensamente el caso de Thelma. En ese entrevista, Emmanuel justifica: “La violencia era necesaria para abrir la economía proteccionista, estatista» de Argentina. «Nadie, pero nadie, invierte en un país envuelto en una guerra civil», dice, admitiendo también que «muchas personas inocentes probablemente fueron asesinadas”. Y agrega: «Dada la situación, se requería una inmensa fuerza».

Crímenes

De aquella época en Burson Marsteller solo queda hoy el octogenario fundador, Harold Burson, quien en una reciente entrevista explicó cuál es la especialidad de su empresa: “Una agencia de publicidad compra espacios en los medios para dar un mensaje directo. Nosotros nos dedicamos a generar espacios de influencia. Ya sea a través de personas o de medios. Nuestro objetivo es narrar la historia de nuestros clientes de modo de imponerse sobre sus críticos y que las cosas se miren desde nuestro punto de vista”.
La especialidad de Burson Marsteller son los crímenes. Algunos ejemplos:

  1. El gobierno de Nigeria los contrató en la segunda mitad de los años 1960 para refutar las acusaciones de genocidio en Biafra.
  2. Durante el gobierno del dictador Nicolae Ceaucescu, asistió exitosamente a Rumania en sus gestiones para obtener el estatus de nación más favorecida en el comercio internacional por parte de Estados Unidos. La campaña incluyó una visita a Rumania del conocido programa de TV NBC Today. El show se extendió durante una semana.
  3. Representaron a la empresa Union Carbide Corporation, fabricante de las pilas Eveready, para afrontar su responsabilidad por el desastre ocurrido en 1984 en Bhopal, ciudad de la India, que causó la muerte de 2.000 empleados y pobladores vecinos a la planta.
  4. En la década del 90 se especializó en capacitar a los ejecutivos y gerentes de empresas multinacionales de la industria petrolera, sobre el modo de comunicar a la opinión pública desastres producidos por derrames y explosiones.

Credo

Harold Burson admite que tienen un límite: no aceptan trabajar en campañas a favor del aborto. Su entrevistador le recuerda entonces su pasado con la dictadura argentina. Harold Burson responde: “Cierto, pero no trabajamos para la política interna nacional”. Ejemplo típico del credo de Burson Marsteller: no es mentira decir solo algo de verdad.
El objetivo del trabajo de Burson Masteller para la dictadura argentina era otro: diseñar una campaña que desacreditara el informe que la Comisión Internacional de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, iba a difundir en el mundo luego de su visita a Argentina.

Silencios

La CIDH estuvo del 7 al 10 de septiembre de 1979 en Buenos Aires, del 10 al 14 en Córdoba, el 14 y 15 en Tucumán, pasó por Rosario y regresó a la Capital Federal. Visitó los campos clandestinos de detención de La Rivera y La Perla, en Córdoba, y El Atlético y el Olimpo, en Buenos Aires, que ya habían sido desmantelados. También visitaron la ESMA y por ese motivo los secuestrados allí fueron trasladados. Dispara Thelma: “Nos llevan al Tigre. Hay un grupo grande que está secuestrado en un pozo, bajo tierra. Ahí está el marido de una sobrina mía. Lo sé porque yo cocino para todos. Otras chicas también cocinan. Pero a la segunda o tercera vez que me toca cocinar a mí, escucho una voz que grita desde el pozo: ´Esto lo hizo Thelma porque tiene el sabor suave de sus comidas´. Es Eduardo, el marido de mi sobrina”. Estaban en El Silencio, la isla del Tigre que monseñor Emilio Graselli le vendió a la patota de la ESMA, según la investigación que publicó Horacio Vertbitsky. “En ese libro –me dice Daniel, el hijo de Thelma- Vertbisky escribe tres veces que mi mamá le dio una nota a la revista Para Ti. Y no la dio: la obligaron, que es bien distinto. Lo llamé varias veces para aclarárselo, pero nunca me atendió”.

Falsedades

Thelma fue una de las últimas en llegar a la isla. Cavallo y la patota de la ESMA la habían trasladado con documentos falsos a Uruguay para posar en una falsa entrevista que fue publicada el 22 de agosto de 1979 en el falso diario World News, perteneciente la secta Moon. En esa nota le adjudicaban una frase: “Estoy secuestrada por los Montoneros”.
La nota fue reproducida por la agencia oficial Télam y varios diarios locales la publicaron como cierta. De esta manera la dictadura se anticipaba a la denuncia sobre la desaparición de Thelma que presentaría, días después, la organización Familiares en la cita que tenía pautada con la CIDH. Carlos Muñoz, otro de los sobrevivientes de la ESMA trasladado a la isla, declaró en el juicio: “Orlando González, alias Hormiga, que era fotógrafo del Centro de la Marina o Club la Marina, le tomó a Thelma las fotos en Uruguay, que yo revelé, donde se la veía en lugares típicos de Montevideo como si ella estuviera en una especie de exilio”.

Operación

El mismo día que llegó la CIDH a Buenos Aires, la revista Para Ti publicó en su tapa el falso reportaje titulado “Habla la madre de un subversivo muerto”. Cinco páginas, varias fotos y un argumento: una Madre desacreditaba las denuncias de las Madres.
Cuando Thelma declaró extensamente en el juicio a los ex comandantes de la dictadura, el 24 de julio de 1985, detalló que antes de esa entrevista la llevaron a una peluquería, que ubicó en la avenida Cabildo. Luego, le compraron ropa en Once. La entrevista se celebró en la confitería Selquet, en el barrio de Belgrano. El periodista que firmó el reportaje es Eduardo Scola y Tito La Penna, el fotográfo que retrató a Thelma. Ambos declararon como testigos en la causa que investiga el delito cometido con ese falso reportaje.
Dispara Thelma: “No me dan ninguna explicación. Me dicen que la revista Para Ti quiere saber algunas cosas. Me arreglan un poco. El periodista pone un grabador en la mesa y me hace 2 ó 3 preguntas que no tienen nada que ver con nada. Todo muy seco. El fotógrafo está parado. Se mueve. Parece nervioso. Todo es muy rápido. Después, veo que en la ESMA todos tienen la revista en la mano. Se la pasan. Mirá, dicen. Ellos. A mí no me la muestran. Pero algo pasa después de ese reportaje. Me llevan a una oficina, donde todos los días tengo que copiar algo. Son recortes de diarios, que tienen párrafos señalados. Yo tengo que copiar esos párrafos, a mano. No tiene sentido. Una locura. Todos los días, copiar párrafos. Creo que es nada más que para tenernos ahí, obedeciendo, como esclavos. Dura mucho tiempo, unos cuantos meses. En esa oficina, siempre con la puerta cerrada. Un día abre la puerta así, de golpe, un oficial joven, y me grita: ´Vos nos debes odiar por todo lo que te hicimos´. Le contesto: ´No tengo ese pensamiento. No odio. Lo que siento es un gran dolor, por ustedes y por nosotros´”.
¿Qué te hicieron con ese reportaje?
No lo supe mientras estaba secuestrada ni mucho después de salir, porque no había leído Para Ti.

Heridas

Thelma se dio cuenta de lo que le habían hecho meses después de que la liberaran, el 7 de diciembre de 1979. Su hijo Daniel, que había regresado a Argentina como parte de la llamada “contraofensiva” fue detenido. A Thelma le avisó el represor Cavallo, quien viajó especialmente a Corrientes para darle la noticia. En la puerta de la cárcel, mientras hacía la fila para ver a su hijo detenido, la increpó un familiar de otro preso político. Le gritó: “Traidora”.
Había leído -y creído- la nota de Para Ti.

Bailes

Thelma cierra ahora los ojos y dispara: “A veces hacen bailecitos. Ellos quieren bailar: los guardias. Ponen la radio y discos también. Tango, y todo lo moderno. Los guardias se ponen a bailar. Las chicas, tan jóvenes, bailan. Y vienen los jefes, los que dan las órdenes, y bailan. Como en un comedor familiar, de club o de salón. Bailan. Y nosotros miramos, sin decir nada. Nunca sabemos cómo va a terminar nada. Nunca. Entonces, nos miramos entre nosotros, callados, como viendo un sueño, un sueño feo. Viendo esas caras, tan malvadas, repugnantes, procurando que eso no nos haga mal, no nos llegue al fondo. Esas caras, bien de película de terror. Tremendo, muy tremendo. Entonces, el esfuerzo por cuidar hasta la expresión, porque parece que todo gesto que hagamos nosotros puede servir de excusa para hacer más daño. Es muy raro lo que nos pasa. No hablar, observarlos. Sin hacer nada para no darles lugar a que hagan peores cosas. Aguantar, para que no se mate a nadie, para que no se torture a nadie. Aguantar, aguantar, aguantar… Pensar que ahora mi cuñada está yendo a la ESMA a bailar. Es jubilada. La pasan a buscar a las 9 de la mañana y la llevan a la ESMA y le dan el desayuno, charlas, conferencias, almuerzo, todo. Y baila”.
¿Vos no volviste?
Nunca más.

Diablos

Daniel, el hijo de Thelma, me pregunta si creo que es posible que un torturador, una bestia como el represor Cavallo puede haber ideado una estrategia mediática semejante como la que condenó a su madre. Relaciona entonces las fechas, la coincidencia de la campaña diseñada por Burson Marsteller y ese reportaje en Para Ti, en el contexto de toda la colaboración que prestó Editorial Atlántida a la dictadura. Dispara entonces hacia el corazón de las operaciones de prensa, que hoy gozan de excelente prestigio: Burson Marsteller acaba de ser nombrada Agencia Latinoamericana del Año 2013 por la publicación especializada en marketing The Holmes Report.
En Argentina, su flamante cliente es la multinacional Monsanto.

Plegarias

Thelma tiene un altar en su cuarto con las imágenes de Cristo, Sai Baba, la pirámide de Plaza de Mayo y la foto de su hijo Gustavo. Reza allí todas las tardes una larga cadena de oraciones que ella misma escribe para una lista infinita de nombres que ella misma escoge. Tiene un atado con papelitos donde anota plegarias y personas. Le pido que anote mi nombre. La fotógrafa, también. Thelma los escribe a mano, en su lista infinita. Y dispara: “Mi hijo Daniel me pregunta qué encuentro en esta espiritualidad. Le respondo: tranquilidad. Eso es lo que necesito. Eso es lo que todos necesitamos”. Entiendo: el eterno rezo de Thelma es contra la impunidad. Y por la verdad.

El juicio a los editores

La primera denuncia penal contra Editorial Atlántida y los responsables de la revista Para Ti por la publicación de la falsa entrevista a Thelma Jara de Cabezas se presentó en 1984 y fue archivada luego de la sanción de las leyes de impunidad. Su abogado era un profesor adjunto de Derecho Penal: Alberto Fernández, hoy más conocido como ex Jefe de Gabinete durante la presidencia de Néstor Kirchner.
El abogado y periodista Pablo Llonto, es ahora quien patrocina a Thelma en una nueva denuncia criminal contra los integrantes del directorio de Atlántida, “que estaban en conocimiento de la preparación y elaboración del reportaje y de otras notas sobre lo que sucedía en la ESMA y otros centros clandestinos”. La denuncia también involucra a periodistas “que en conocimiento del hecho realizaron el reportaje y con posterioridad no lo denunciaron”. La causa se tramita en el juzgado federal a cargo de Sergio Torres.
Ya declararon como testigos el periodista que realizó la nota y Tito La Penna, el fotógrafo. Dijo: “Hubo algo que me llamó la atención, y que después se lo comenté al periodista. Ella decía que buscaba a su hijo que estaba desaparecido. Y en esa época nadie hablaba de desaparecidos, nadie”.
El juez Torres citó, entre otros, al editor responsable de la publicación: Agustín Botinelli. Comenzó así una serie de apelaciones con las que el periodista intentó eludir su declaración indagatoria. Concluyeron hace unos meses, cuando la Cámara Federal de Casación resolvió que Botinelli debe presentarse ante la justicia. No lo hizo hasta hoy. Está esperando que el fallo sea confirmado por la Corte Suprema. En tanto, trabaja como jefe de la sección Sociedad del diario La Prensa.

(artículo publicado en la revista MU, número 37, de agosto de 2010)

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Nota

Piden perpetua para tres acusados por el femicidio de Araceli Fulles: crónica desde el recinto

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La fiscal del caso y la familia de Araceli coincidieron en pedir la pena máxima para Carlos Cassalz, Marcelo Escobedo y Hugo Cabañas por considerarlos responsables del femicidio de la joven. Desestimaron los cargos contra Hernán Badaracco, Marcos Ibarra, Jhonatan Avalos y Emanuel Ávalos, y descartaron las conexiones policiales que la familia denuncia como parte de una trama territorial. Crónica desde la movilización que acompañó la lectura de los alegatos, y desde adentro del juzgado donde los acusados escucharon las penas. Mañana será el turno de la defensa, y luego los jueces decidirán si hay justicia, o la impunidad continúa.

Por Delfina Pedelacq. Fotos de Evelyn Schonfeld

Mónica se despierta, como todos los días, cerca de las 7 de la mañana o antes;prepara el mate y la espera: espera que su negra entre por la puerta como un rayo de sol.

Agarra luego su cuadro y lo abraza, aunque“no es lo mismo abrazar madera”.

Prende un cigarrillo para ella, y le reza: “Dame fuerza, mamita”.

Este ritual diario se repite el día en que, horas más tarde, diferentes organizaciones sociales, barriales y políticas se movilizarrán a las puertas del Tribunal Oral en los Criminal 3 de San Martín, en el comienzo de la lectura de los alegatos en el juicio por el femicidio de su hija, Araceli Fulles.

Después de seis semanas de declaraciones y presentación de pruebas, el miércoles 20 de octubre la fiscalía presentó los argumentos de los alegatos; también lo hizo el abogado de la familia, Diego Spiezel.

La calle Eva Perón al 2.500 está cortada desde temprano: una valla de cada lado, esta vez con banderas de Araceli atadas de punta a punta, y un patrullero en cada esquina.

La cara de Araceli se multiplica entre las banderas que cuelgan de las paredes del tribunal y la fábrica de calzados de la vereda de enfrente; cientos de personas se acercan a acompañar a la familia en el último tramo del juicio. 

Mónica Ferreyra, madre Araceli, prende el micrófono y entre lágrimas llama a familiares de víctimas de femicidios presentes. Se paran en fila un sin fin de fotografías diferentes, rostros sonrientes que ya no están: Lucía, Soledad, Natalia, Jesica, Chiara.

Con su cuerpo y su voz temblando, agradece a todos y todas las que acompañan desde el principio y sabe: “Todos nuestros hijos están juntos, dándonos fuerza”.

Araceli la sigue sonriente desde una bandera con un escudo de River. Una persona se acerca y le deja un ramo de flores rojas y blancas, con un escudo del club que dice “amor eterno”. Otra pancarta: “Hoy el cielo está de fiesta: donde estés, felices 27 negrita”.

“Todavía tengo esa campera” dice Mónica señalando un cartel que una mujer carga en la mano: en esa foto, Araceli lleva una campera rosa marca Adidas. La mujer corta con los dientes un pedazo de cinta y la pega en la pared de mármol del tribunal. 

La respiración de Mónica se amplifica en los parlantes y produciendo un leve eco entre las paredes fabriles de la cuadra se escuchó: “Es tan grande el dolor y la impotencia que sentimos, que por eso le pedimos a los jueces que no miren para atrás, que piensen como si mi hija hubiera sido suya y que hagan lo que tengan que hacer.” Y dirigiéndose a las decenas de pibas de las distintas organizaciones Mónica sigue: “Los quiero presos porque corren peligro ustedes. La condena que le den no me va a devolver a mi hija, entonces nuestra lucha es por todas ustedes. Voy a seguir de pie por eso y por todas las que estén: mi lucha va  a seguir».

La escena del juicio

La fiscal Mariana Piwarczuk a cargo del caso llega cerca de las diez de la mañana; la policía que custodia la puerta hace una seña con las manos. insinuando que es hora de subir al tribunal. 

La puerta de vidrio templado divide lo que parecen dos ambientes diferentes. El frío y la humedad se apoderaron del edificio.

Mónica y Ricardo suben con la custodia por el ascensor, mientras tres personas del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad bonaerense lo hacen por las escaleras rumbo al tercer piso. La sala es chica: hay solo una ventana abierta por donde una mínima ráfaga de viento entra cada tanto.

A tres de los acusados les sacan las esposas y los sientan en fila del lado derecho de la sala. Al fondo: los sillones que ocupan los jueces y a la izquierda la fiscalía y el abogado Diego Spiezel, que representa a la familia de Araceli. El abogado Lagares, que representa a seis de los acusados, mira por arriba del barbijo a Carlos Cassalz.

Llegan los jueces, cerca de las 11 horas. Y delante de una pila infinita de carpetas y papeles, se ubica la fiscal Mariana Piwarczuk que representa al Ministerio Público. Con palabras técnicas hace un recorrido por lo que se cree fueron las últimas horas con vida de Araceli, y detalla la hipótesis y los argumentos de los alegatos.

Finalmente, la fiscal sostuvo la acusación para Carlos Cassalz, Marcelo Escobedo y Hugo Cabañas, y reclamó la pena máxima de prisión perpetua por homicidio agravado por el femicidio y la participación de dos o más personas. 

La fila de sillas para los acusados estaba contra la pared, a la altura de los hombros de Cassalz, se lee un cartel pegado en la pared blanca que dice “POR FAVOR, TIRE LA BASURA AL TACHO”.

Cuidados

Siguiendo con los alegatos, la fiscal expresó que respecto de Hernán Badaracco, Marcos Ibarra, Jhonatan Avalos y Emanuel Avalos, el Ministerio Público desistió de la acusación respecto de estos últimos acusados por no haber elementos objetivos e indiciarios que prueben que ellos hayan estado al momento de la comisión del hecho el 2 de abril de 2017 en horas de la mañana en el corralón.

La parte acusatoria, con el abogado Diego Spizel representando a la familia de Araceli Fulles, sostuvo en los alegatos la misma postura de la fiscalía: pena máxima para los acusados Cassalz, Escobedo y Cabañas, adhiriendo también a desistir la acusación para los hermanos Avalos, Ibarra y Hernan Badaracco y dijo: “No encuentro elementos que me permitan sostener la participación de ellos”, dijo Spizel.

La jornada termina cerca de las 16.30 de la tarde.

El viernes será el turno de los alegatos de la parte defensora.

Mientras las fuerzas de seguridad levantan las vallas que estaban cortando el tránsito, una mujer policía le pregunta a Mónica: «¿Querés que saquemos el cartel?» 

Quejándose de la presión alta y con pucho en mano, ella responde:

-Déjalo, así la negra las cuida a ustedes.

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