Nota
Mosconi, Salta: últimas noticias a metros de una bomba
En Plaza de Mayo, Pepino Fernández y Mario Rearte -dos referentes del movimiento piquetero más organizado y combativo- no subieron a ningún escenario ni pronunciaron ningún discurso. Hace dos meses consiguieron que el gobierno reconozca una deuda de 39.000 pesos con 28.500 trabajadores de YPF. Esta semana deberán presentarse a la justicia, acusados por las más poderosas empresas multinacionales. Sin embargo, estuvieron solos, olvidados por las consignas y a metros de la bomba.
Es 20 de diciembre y en Plaza de Mayo diferentes pedazos del movimiento social exhiben lo que de aquella jornada pudieron, en estos dos años, conservar.
Cambian las banderas, las siglas, los dirigentes.
Se repiten las consignas.
La Central Clasista Combativa (CCC) se asoma por Avenida de Mayo.
José Pepino Fernández y Mario Rearte, los dos referentes de la salteña UTD de Mosconi, están a un costado de plaza, esperando.
Están allí desde hacer una semana, desde la 9 de la mañana y hasta las 9 de la noche.
Hoy los acompaña Maristella Svampa, la autora de la única y más completa investigación académica sobre el movimiento piquetero argentino.
Ayer, nadie.
En medio de los cantos y la gente, Pepino cuenta que, finalmente, consiguió el dinero para pagar el pasaje que lo lleve de vuelta. Allí lo espera un juez penal, según se enteró hoy mismo.
Pepino supone que el motivo es la última de las 70 causas judiciales que lo han convertido en el dirigente piquetero más procesado. Un honor inesperado por ser, también, la cabeza visible del movimiento de los trabajadores desocupados más duro.
Esto es, más combativo y organizado.
La síntesis de esta causa es también la forma más breve de contar su lucha. En el expediente se asegura que Pepino, en una punta y Rearte, en la otra, bloquearon hace dos meses y durante 15 días la planta de carga y descarga de la empresa Refinor en Campo Durán, a 70 kilómetros de Mosconi. El juez de instrucción Néstor Aramayo ordenó el desalojo, que fue concretado por la policía de Tartagal. Actuó luego de la denuncia presentada por la «firma damnificada que se hallaba en estado de incumplimiento de compromisos de venta, especialmente con Bolivia y Paraguay, donde se habían comenzado a registrar síntomas de desabastecimiento de combustibles en algunas localidades».
Junto con el desalojo, el juez ordenó la detención de Pepino y Rearte, pero solo pudo concretar una: cuando en Mosconi se enteraron de que Pepino había sido nuevamente encarcelado, las sedes operativa y de almacenaje de combustibles de las empresas Tecpetrol y Refinor, radicadas sobre la ruta nacional 34, fueron el blanco de una protesta que logró la liberación de Petete, llevar el conflicto a la tapa de todos los diarios y arrancar al gobierno nacional el compromiso de un acuerdo en respuesta a los reclamos que habían originado ese piquete prolongado. No se trataba de Planes Trabajar ni de sus 150 míseros pesos, sino del pago de las acciones correspondientes al Programa de Propiedad Participada. Así fue como el 26 de noviembre de 2003, en una conferencia de prensa, el secretario de la presidencia Oscar Parrilla, anunció:
«El Gobierno decidió pagar 39 mil pesos en bonos a los 28.500 trabajadores de ex empresa estatal YPF, que habían quedado excluidos de los beneficios del Programa de Propiedad Participada (PPP) cuando se privatizó la petrolera. El Gobierno hizo este esfuerzo para brindar esta solución definitiva a esos trabajadores que habían quedado fuera, y llevó la oferta de 23 mil pesos promedio a un 66 por ciento más el pago de esa deuda».
En esa misma conferencia, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, detalló que «el pago será en Boden 2016, que cotizan en un 75 por ciento. Por lo tanto los ex trabajadores cobrarán en mano 30 mil pesos en efectivo cuando los cambien».
Por último, agregó: «no es necesario hacer marchas para pedir alimentos, útiles o trabajo porque hay disposición de los funcionarios a atenderlos y a dialogar».
Ese día, al salir de la Casa Rosada, Pepino declaró: «No le creo mucho a estos funcionarios, pero tienen que entender que si no cumplen con sus palabras va a ver violencia».
Al día siguiente, en Salta, el fiscal penal Oscar Trosser solicitó al juez Aramayo la detención de Pepino, acusándolo de «incitación a la violencia».
Así nació la causa número 70.
Pepino y Rearte llevaron grabadas las voces de los funcionarios y se las hicieron escuchar a todo Mosconi.
Esperaron una semana.
Esperaron dos.
Tres.
Y decidieron viajar a Buenos Aires para preguntar cuando se concretarían.
Así fue como se sentaron en Plaza de Mayo, desde las 9 y hasta las 9, cruzando el cerco de la Casa Rosada para recordar que estaban allí, esperando una reunión con los funcionarios que, les dijeron, nunca estaban.
Así fue, también, como los encontró el 20 de diciembre: parados a un costado del escenario, escuchando a los dirigentes que hablaron por turnos de los mismos muertos, las mismas luchas y los mismos reclamos.
Escuchaban también las novedades que llegaban desde Salta.
La tritlogía del terror
Tres de las empresas que operan en la zona -Tecpetrol, Refinor y Pluspetrol- anunciaron que se retiraban de Mosconi. Pepino sonríe. «No se retiran de Mosconi: los corrimos de Mosconi. Levantan las sedes administrativas, pero los pozos no se los pueden llevar».
Rearte precisa: «Esas empresas lo único que ofrecen son unos pocos puestos de trabajos temporarios, de dos o tres meses, muy menores, como para tareas de desmalezamiento o limpieza».
Pepino vuelve a sonreír y comenta: «Eso es lo que nadie entiende de Mosconi. Lo quieren arreglar con Planes Trabajar, pero no pueden, porque la gente de Mosconi es gente formada, acostumbrada a vivir con 1.500 pesos. No van a presionarlas porque levanten unas oficinas y se lleven 20 puestos de trabajo».
Las propias cifras que aportan las empresas dan una idea de qué está hablando. También, contra qué y quién están luchando.
En la página web de Tecpetrol -del Grupo Techint-(www.tecpetrol.com) puede leerse cuál es la relación entre las ganancias y los puestos de trabajo que genera en los 720 pozos en los que opera:
«La Empresa obtuvo ganancias por más de US$ 55,4 millones (Abril 2001-Marzo 2002) y emplea a 520 personas».
Por su parte, Refinor informa desde su página web (www.refinor.com) lo siguiente:
«Composición accionaria de la empresa: el 50 por ciento le corresponde a Repsol, el 28,5% a Petrobras y el 21,5% a Pluspetrol. Cuenta con un plantel de 386 personas en forma directa y 571 en forma indirecta, ha realizado exportaciones por valor de 390 millones de pesos, mientras que las ventas llegaron a los 900 millones».
Rearte lo resume así:
«Yo hago este análisis. Cuando nosotros estábamos trabajando en YPF el Estado nacional tenía una deuda de 52 mil millones de dólares. En ese entonces, había empresa y trabajo. Después vino toda esa campaña que hizo creer que el déficit del Estado venía por las empresas públicas y que los zánganos éramos los trabajadores que dábamos pérdidas. Hoy nos damos cuenta que tenemos una deuda externa de 175 mil millones, no tenemos empresas y no tenemos trabajo. Ese es el camino al que nos llevaron los dirigentes, los grandes responsables que hoy siguen siendo los mismos que están sentados en los partidos políticos, haciendo lobby, con grandes influencias en los medios para hacernos ver a los que luchamos contra esto como los violentos y responsables de la crisis».
En el escenario, alguien repite «Que se vayan todos» convertido hoy en el grito de un locutor cerrando una declaración consensuada. Ya no está la CCC, sino la Asamblea Nacional de Trabajadores, integrada por el Bloque Piquetero. Hay más de siete dirigentes esperando su turno en el micrófono, mientras en la fuente los chicos se refrescan y tiran agua. Antes de dar paso a los discursos, la voz del micrófono ordena que se bajen las banderas y se cierren las pancartas partidarias, de acuerdo a lo convenido previo al acto, que incluyó un tire y afloje infinito sobre el orden de la lista de oradores, la ubicación de las columnas, las consignas, los detalles.
Rearte sigue reflexionando:
«Como bien dice Pepino, a veces para conseguir materiales para construir, tenemos que tomar medidas. Para conseguir 200 o 300 Planes de 150 pesos, tenemos que tomar medidas. Y esto es porque ni las empresas ni los gobiernos toman las decisiones que se necesitan para dar respuestas a los problemas de fondo. Las empresas tienen que dar trabajo y los gobiernos, garantizar derechos. Como no lo hacen, tenemos que tomar medidas que, lamentablemente, llegan a enfrentamientos muy duros. ¿Sabe por qué? Porque la gente tiene convicciones muy firmes. Busca lo que necesita y sabe que la única manera de sobrevivir es esa: luchando. El Estado quiere arreglarlo dando nada más que Planes y un bolsón alimentario. Entonces la gente reacciona, porque eso no le alcanza, no va alcanzar hasta que no haya trabajo. Por eso está dispuesta a luchar hasta las últimas consecuencias para reconquistar nuestras empresas. Porque las que están no van a crear más puestos de trabajo. No les interesa. Para ellas el trabajo es un gasto. Hacen trabajar a la gente doce horas, cuando si cumplieran con la jornada laboral de 8 estarían creando un turno más de trabajo. Sacan millones y pagan monedas. Y lo único que les preocupa es cómo sacar más millones y pagar menos monedas».
Pepino se pierde en la multitud, buscando en la columna que se acerca a alguien que conoce y quiere saludar. Antes, recuerda que allá quedaron todavía 8 detenidos durante la última protesta esperando los cargos. Rearte contínua:
«Hay muchos interesados en que nos enfrentemos pobres contra pobres, porque con eso ganan las empresas y los partidos. Quieren ahora hacernos responsables de los desmanes que se produjeron en Mosconi, pero no tienen pruebas. Lo que hubo, sí, fue una protesta espontánea, cuando la gente se enteró de la detención de Pepino. Pero ninguna de la gente que lo apoya es capaz de romper los lugares en donde juegan sus hijos, por ejemplo, como pasó ese día. Así como están dadas las cosas, así como las empresas están generando presión, creemos que alevosamente están intentando que a algunos referentes comiencen a mirarnos con malos ojos. Pero no creo que les resulte tan fácil, porque nosotros hicimos un trabajo muy profundo. Incluso cuando nos reunimos con el ministro Fernández después de estos episodios, le dijimos que la mejor manera de saber quiénes éramos y por qué exigíamos lo que exigimos, era venir a Mosconi. Y se comprometió a visitarnos. Nos dijo que en la primera quincena de diciembre iba a estar allá. Hoy es 20 y ni miras de viajar».
Lo que vio un ministro
La última visita de un ministro a Mosconi fue en junio del 2001. Fue cuando Juan Pablo Cafiero, por entonces ministro de Desarrollo Social, críticó duramente a Repsol y determinó «que en Mosconi no hay Estado».
La síntesis de lo que vio Cafiero:
«Después de la privatización sin red de YPF la consecuencia es una irritativa y desigual distribución de la riqueza, muy visible en Mosconi, con empresas petroleras que publican balances en los medios de comunicación donde se muestran afanosas de haber ganado miles de millones de dólares y viven junto a poblaciones hiper empobrecidas; con empresas que provocan un daño al medio ambiente impresionante, que tiran sus desechos en arroyos que terminan en las comunidades indígenas».
Los periodistas le recordaron, entonces, que los líderes piqueteros con quienes estuvo reunido tenían orden de captura.
La respuesta de Cafiero:
«No sé si pesan sobre ellos pedidos de captura, entiendo que no porque son personas que me plantearon sus reclamos de manera muy razonable. Evidentemente tienen características de liderazgo popular y mucha comprensión de los temas locales y de los problemas del país. Noté una suerte de liderazgos sin aparatos. Noté que Pepino Fernández era muy respetado por la comunidad».
Rearte recuerda hoy:
«En ese tiempo se lograron muchas cosas. Pero ahora es como si se estuviera dando un giro en revés contra nosotros, porque a través de los medios se hace mucha presión para mostrarnos como los responsables del retiro de las empresas y, por lo tanto, de conseguir con nuestros reclamos más desocupación que trabajo. Pero no es así, porque en definitiva los recursos están ahí, están saliendo de nuestro suelo. Ellos dicen que le quemaron las oficinas, pero por esos daños cobraron un seguro. Y ni siquiera levantaron ellos esas oficinas, porque las heredaron de YPF. Nosotros decimos que si nos dieran las herramientas para explotar esos pozos, podríamos tranquilamente hacerlo porque hay mucha gente preparada técnicamente para ese trabajo que hoy está desocupada, incluso para recuperar algunos pozos que hoy están inactivos. Con una pequeña inversión, podríamos hacerlo. Pero no vemos intención del gobierno en hacerlo. No lo vemos con la intención ni de revertir la situación actual ni de poner límites a las empresas que están prácticamente sin control llevándose todos los recursos naturales de nuestro suelo. Y este es un momento oportuno para hacerlo porque en algunos casos hay renovaciones de contratos que están por vencer y eso da una oportunidad para que las empresas vuelvan a manos del Estado. «
Allá en Mosconi la UTD comenzó a hacer historia cuando en 1996 tomó el Consejo Deliberante durante 23 días para exigir Planes y bolsones de comida. Luego, convirtió los esas planes en proyectos productivos. Después, transformó los piquetes en algo más: una herramienta para arrancarle a las empresas, sin intermediarios, recursos que destinaron a la comunidad. Levantaron así una ladrillera para construir viviendas con las que erradicaron los ranchos. Siguieron con la erradicación de letrinas, luego construyeron escuelas con salas de computación, laboratorios y comedores: también salas de primeros auxilios, viveros, compactadotas de basura y, por último, una universidad. Dice Rearte: «los contratos con las empresas dicen que tienen la obligación de invertir en la zona y en la población donde están explotando y sacando petróleo. Nosotros, entonces, hacemos lo que no hacen los funcionarios: hacer cumplir la ley».
Otra ley los llevó a la cárcel cuando, en el 9 de abril de 2003 los detuvo a la salida del Congreso Nacional, luego de una reunión en el Senado. La acusación: el uso de «una metodología de apartamiento constante de la ley penal, cuando no de una actitud desafiante para con los distintos poderes del Estado». Rearte fue liberado a los 15 días, al no tener antecedentes penales. Pepino, que ya contaba con cincuenta y pico de causas, salió de la cárcel recién el 27 de mayo. Entró al penal de Salta a compartir los días con 800 presos que comían en el piso y salió dejándoles organizado un taller de carpintería y una huerta.
Esta semana los dos tendrán, una vez más, que probar de qué lado está la ley y de cuál la justicia.
En tanto, Rearte se queda solo en la Plaza, esperando que Pepino lo encuentre en esa esquina en donde la multitud aguanta el calor y los discursos.
Son las siete de la tarde.
Enfrente está la Catedral y a unos metros y veinte minutos de distancia, una bomba.
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
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Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
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Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
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Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
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Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
- AgroecologíaHace 2 días
Jairo Restrepo: Elogio de la mierda
- Protesta socialHace 4 semanas
Punto de inflexión
- Mu205Hace 3 semanas
Feliz cumple Madygraf: de Billiken, El Gráfico y Gente, a la autogestión de los trabajadores
- Revista MuHace 1 semana
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo
- Protesta socialHace 4 semanas
Marcha de jubilados: la heladera terrorista


































