Nota
Todo lo que hay que saber sobre la votación: poroteo, rumores y una modificación clave en el Senado a favor del #AbortoLegal
Comenzó el debate en Senadores con novedades acerca de cómo será la votación: según la senadora Norma Durango, se aceptaría una modificación al proyecto original que sumaría al menos dos votos más a favor de la sanción. Cuál es la modificación y qué significa. Los senadores anotados para hablar, y la hora estipulada de votación. Las tensiones dentro del Congreso, y cómo se escucha la calle. El inicio, la previa y el curso de la rosca y el debate para #QueSeaLey.
A las 16.08 horas sonó en la Cámara de Senadores el himno nacional: de esa manera arrancó el histórico debate que busca convertir en ley el proyecto de legalización del aborto. Poco más de una hora después se confirmó una modificación clave en el texto, que se hará en el momento de la reglamentación, y que inclinaría la balanza definitivamente a favor de la sanción.
Quién lo anunció en su discurso, el primero de la jornada, fue la senadora por La Pampa, Norma Durango, presidenta de la Comisión de la Mujer. La modificación: se sacará la palabra «integral» de las causales de no punibilidad luego de las 14 semanas de gestación. Luego, en la sala de prensa, Durango confirmó: “El Poder Ejecutivo se comprometió al reglamentar la ley a vetar la palabra integral”.
La modificación había sido pedida por los senadores Alberto Weretilneck, de Río Negro, y Edgardo Kueider, de Entre Ríos. Se estima así que se sumaron al menos dos votos a favor de la legalización.
¿Qué significa esta modificación?
“En el proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo Nacional se incorpora una pequeña modificación del texto del artículo 86 vigente que establece en sus incisos 1 y 2 las causales de no punibilidad del aborto, para adecuarlos en su redacción de 1921 a los estándares normativos y jurisprudenciales”, detalló la senadora. “Con ese fin se incluyó la palabra “integral” luego de salud. Pero dadas las inquietudes que ha generado esa actualización hemos promovido, en consulta con el Poder Ejecutivo Nacional, que al momento de la promulgación se observe parcialmente el proyecto de ley en caso de ser sancionado, a fin de dar claridad al objetivo de la propuesta: mantener las causales de Interrupción Legal de Embarazo vigentes desde 1921 para que sigan como hasta hoy y para ello vetar parcialmente la palabra “integral” en el inciso 2 del art. 86 y el inciso b) del art. 4°. Esto es un compromiso que asumimos”.
La previa a la ley: viajes y regalos
Hubo senadores y senadoras que viajaron por primera vez a la Ciudad de Buenos Aires para estar presentes en el recinto. Por ejemplo la senadora tucumana Silvia Elías de Pérez (Juntos por el Cambio), que encabeza junto a José Miguel Angel Mayans (jefe de la bancada oficialista) la estrategia celeste, viajó por primera vez desde su provincia. Lo mismo hizo la senadora chaqueña María Ines Pilatti Vergara (Frente de Todos), que se mostró ayer en su despacho con una remera que en letras verdes decía “Podés subir a la ola o ver cómo te aplasta”.
Pilatti Vergara le regaló a su par correntina Ana Almirón (Frente de Todos) una bombilla con el logo de la Campaña. «¿Salen nos mates verdes?», posteó Almirón después de llegar a la Ciudad. Y a su vez Almirón repartió entre sus compañeras barbijos verdes que en las redes sociales definieron como «glamorosos».
Los regalos y los viajes fueron parte de la ansiedad en la previa. Durante el fin de semana las fotos empezaron a aparecer en redes sociales anunciando el camino a hacer historia. La primera fue Nancy González que desde Chubut iba camino al aeropuerto y quien hoy hizó la bandera argentina en el inicio de la sesión. Norma Durango, quien presidió todo el debate en comisiones, posteó también desde la Pampa pero hoy no habló desde el recinto sino que desde su despacho. En el aeropuerto de Tierra de Fuego y vestido con una campera verde se lo vio a Matías Rodríguez. La senadora Eugenia Catalfamo, la más joven de la Cámara Alta, subió una foto cuando estaba lista para partir desde San Luis, en su mochila se veía el pañuelo verde anudado.
Del lado celeste también abundaron los gestos sin grieta: Silvia Elías de Pérez, radical tucumana, ya en 2018 fue una de quienes lideró la posición contraria a la ley. Esta vez volvió a liderar el bando celeste pero junto al jefe del bloque del Frente de Todos, Mayans. El triángulo opositor a la ley se completa con Mario Fiad, quien presidió la comisión de Salud frente al debate, único presidente contrario a la Ley.
El inicio del debate
La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner preside la sesión, que se transmite en vivo por el canal de Senadores (https://www.youtube.com/watch?v=V98-lYHa03M).
En la Cámara Alta hay 72 senadores y senadoras; presentes en el debate hay hoy 70: Alperovich está de licencia acusado por abuso sexual por su sobrina; y Carlos Menem, internado en estado grave. Ambos votarían en contra.
De los 70 senadores que están presentes en el debate, 59 se anotaron para hablar, seis más que en 2018.
El inicio de las exposiciones estuvo a cargo de Norma Durango, presidenta de la comisión Banca de la Mujer, cabecera del proyecto. “Tengo dos hijos, los busqué y deseé pero tengo que tener respeto por quienes tienen otros proyectos de vida”, comenzó diciendo. “Nunca me hice un aborto pero, ¿quién de nosotros está a favor de un aborto? Eso no implica que el aborto desaparezca. Una maternidad no puede ser forzada”. Después, Durango, que en su discurso recordó a Pino Solanas, explicó los principales puntos del proyecto. Fue ahí cuando anunció las modificaciones en la reglamentación.
El curso del debate
En su cierre Durango interpeló a sus pares: “Esta ley no recomienda abortar, lo que habilita es un derecho, una práctica segura. ¿Vamos a permitir que el aborto clandestino siga sucediendo? ¿Vamos a seguir siendo cómplices? ¿Es esa nuestra función? No. Ninguna mujer más debe morir. Debemos evitarlo. Por nuestras madres q no tuvieron posibilidad. Por nuestras hijas que reclaman este derecho. Por todas las mujeres del país. Tiene que ser ley”.
El presidente de la Comisión de Salud, Mario Fiad (Cambiemos), siguió en la lista de oradores. Defendió su posición contraria a ley hablando del inicio de la vida y del derecho a la vida.
Fiad tampoco habló desde el recinto. Oscar Parrilli (Frente de Todos), el tercer orador, completó el tridente de presidentes de comisiones que intervinieron en la votación, preside Justicia y Asuntos Penales. También eligió interpelar a sus pares varones y describió: en la Cámara son 72 senadores y senadoras, 44 hombres. La mayoría de los hombres votan en contra. La mayoría de las mujeres a favor. «Evidentemente estamos en un tema de igualar y ampliar derechos», sintetizó.
La lista de oradores comenzó con mayoría del Frente de Todos: de los primeros 7, 6 fueron oficialistas. De ese modo el gobierno intenta marcar el rumbo del debate.
Entre estos gestos, rituales, pero también entre presiones y roscas de último momento se debate en el recinto y en los pasillos si están los votos o no para la legalización.
El poroteo a esta altura del día indica que, en una madrugada que se prevé lluviosa, finalmente será ley.
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MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
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El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
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Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
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Desentendimiento: Fingir demencia
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Crónicas del Más Acá: Parlantes
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MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
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La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
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Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
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La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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