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Trincheras y opciones para que el teatro nos enriquezca la vida  

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Magia, actuación, una vidriera iluminada para celebrar los diez años de la sanción de la Ley de Identidad de Género, una caminata performática que sucede en el ámbito inusual de la Chacarita, una obra sobre el impacto de trabajar, de la soledad y de lo inhóspito. El teatro está vivo, los espectáculos están palpitando: divierten, sorprenden y emocionan. Aquí, algunas propuestas para nutrir todos los sentidos y, de paso, compartir momentos de creación.

Magia & Sushi –  El increíble show de Nico Gentile

Este jueves 12 de mayo se inaugura un nuevo ciclo en MU Trinchera Boutique,  el lugar que fuera el Bazar de Magia del legendario mago inglés Fu Manchú y desde hace casi cinco años es la casa de la Cooperativa Lavaca. Tìtulo: Magia & Sushi:  El increíble show de Nico Gentile

Con traje y moño, Nicolás Gentile será el anfitrión de la velada, que incluye cena show, con entrada a la olla. Porta Nico dos saberes indispensables para alegrarnos la vida: es actor y es mago. Ambas ciencias de lo posible se abrazan, se potencian y el resultado es sorprendente: una reivindicación de la alegría. Teje historias, situaciones increíbles, las narra y también las muestra, porque las palabras se pueden convertir en objetos, en lo que parece imposible. Para eso está su magia.

Si alguien puede brindar algunas pistas de cómo encarar este tiempo incierto es aquel que logra transformar lo ordinario en extraordinario, la carencia en abundancia. Nico Gentile porta este conocimiento. Puede mostrar sus dedos pulgar e índice separados por unos centímetros. ¿Qué hay allí? Nada, aparentemente. Para él allí puede estar lo impensable. Si no hay, se inventa.  Si no existe, se crea.

En un mundo donde lo cotidiano tantas veces agobia, la magia y la diversión vienen al rescate. Detrás de este gesto de romanticismo moderno,  Nico aparece de la nada como héroe de lo distinto. De él puede decirse que es un estudiante dedicado, de distintas influencias mágicas, performer habitual en un sinfín de escenarios; y buscador incansable de complementos artísticos que supo encontrar en el clown, el humor, la música, y el teatro. Cartas que juegan, monedas que viajan, sogas que atrapan, luces que bailan, quizás algún conejo se atreva a guiñarnos un ojo.

MU Trinchera Boutique

Riobamba 143, CABA

Jueves 12 de mayo, 20 hs

Reservas: lavaca.org/trinchera

Cena – show. Entrada a la olla

@mu.trinchera

@magonicogentile

Pacífico

Trincheras y opciones para que el teatro nos enriquezca la vida  

Una mujer y su soledad.  La batalla parece ser contra sí misma, contra la hostilidad de ese microuniverso que la circunda y la agobia: una cabina que es su oficina laboral, el espacio donde transcurren las horas a cambio de un sueldo, su trinchera  y su condena. La escuchamos hablar con alguien, como un modo de establecer contacto desesperadamente. Suena una canción y el ritmo brasilero que remite a playa y verano contrasta con el páramo patagónico, como una broma absurda.

La dramaturga, directora y docente Laura Fernández y la actriz y docente Daniela Salerno tenían el deseo de volver a trabajar juntas. Cuenta Laura: “Cambian las narraciones, quizás los roles, las poéticas de las obras, pero hay algo que lo une todo por debajo: ir un poco más lejos o más profundo en la búsqueda, o tirar de un hilo tangencial que quedó rebotando en el trabajo anterior y ver hasta dónde nos lleva. Eso es más fácil de hacer cuando ya se tiene un código con quien se trabaja”.

La madre y el padre de Daniela Salerno estuvieron exiliades en Suecia durante la dictadura, allí nació ella, quien conserva las cartas intercambiadas entre su padre y su abuela. Laura quería hacer algo con “esos documentos que no decían nada en la superficie y eran descarnados en lo que callaban”.  Pensaron entonces una ficción “que contuviera algo de esa circunstancia: una comunicación atrofiada por la distancia, por el clima adverso, por lo que no se puede decir con claridad. Ahí salió el monólogo (una carta, en un punto, ¿no es siempre un soliloquio?), el interlocutor (alguien en un punto distante, a quien hay que explicarle el contexto en el que se está, a quien hay que contarle algo difícil de narrar), un espacio (un puesto perdido de migraciones; un punto en el que el tránsito es mínimo y la extensión es inabarcable). Nos quedaba por delante la anécdota, pero estábamos entusiasmadas en descubrir primero todo lo otro y que el texto sucediera”.

“Pacífico” fue escrita por ambas y trabajaron con el eje del cuerpo en el espacio: ¿Cómo es un cuerpo adentro de una casilla de 2 x 2? Afuera, la naturaleza y su inmensidad. Adentro, el encierro demoledor. Laura: “Cumplir con las formalidades en una situación donde lo extremo, la supervivencia, es lo que prima. Cómo es un cuerpo expuesto al frío, al viento y a la inmensidad patagónica. Y qué pasa con lo emocional pendulando en esos opuestos. Qué pasa con un cuerpo que no está en contacto con otro por mucho tiempo. Y, claro, qué pasa si el encuentro sucede. Cómo se amplifica la percepción de la piel. Eso fue lo que más nos entusiasmó y nos dio la clave para tejer y escribir la historia (que fue pensada y escrita entre las dos): pensar en los motivos del cuerpo y, recién después, cómo la cabeza puede ordenar la tiranía de esos impulsos”.  La palabra como conjuro, el desamparo como destino. En una geografía desolada, la pequeña construcción  la resguarda del clima implacable pero la sumerge en otro abismo.

El Portón de Sanchez

Sanchez de Bustamante 1034, CABA

Viernes 20.30 hs, hasta el 27 de mayo

@elporton.desanchez

@pacificoobra

@soylaurafernandez

@danielalaurasalerno

Una obra más real que la del mundo


“Una obra más real que la del mundo” es el nombre con el que la compañía La Mujer Mutante bautizó a esta visita guiada ficcional que transcurre en el Sexto Panteón, en el cementerio de la Chacarita, una serie de galerías repletas de nichos, una especie de mini ciudad subterránea de hormigón donde predominan las figuras geométricas rectangulares, matizadas por el verdor de jardines cuadrangulares de pastos perennes, árboles añejos y tupidas enredaderas, que fue pensada y ejecutada por la arquitecta argentina Itala Fulvia.

La idea surgió cuando el espacio Roseti se ubicaba a pocas cuadras del cementerio, justamente en la calle Roseti (luego se mudaron a Gallo 760) y decidieron hacer caminatas a la deriva. Así llegaron al cementerio y descubrieron el Sexto Panteón. Cuenta Juan Coulasso, director de la obra: “En ese momento nos autoimpusimos  producir una experiencia que suceda afuera y que tenga que ver justamente con el encuentro directo con la realidad. La primera acción que hacemos como compañía es empezar a caminar por el barrio, sin tener ningún objetivo. Hicimos un relevamiento del barrio y llegamos al cementerio. A partir de ahí empezamos una investigación que tiene que ver con la historia de este lugar, la genealogía de este espacio”.

¿Nos animamos a caminar por el territorio de mármol donde el silencio abruma? La que reina se adivina a cada paso; el aroma, las flores frescas de tristezas recientes, las flores secas que pronto serán arrojadas al cesto de basura y las palomas que imprimen suciedad, arrullos y latidos. “Acá está el almacenero de tu barrio, el abuelo del almacenero, tu maestra de jardín, tu cantante de cumbia favorita, una tía, la vecina que cuidaba a tu tía; seguro conociste a muchísimas personas cuyos restos descansan en este lugar”, dice una bella adolescente mirándonos a los ojos. Los espectadores están juntxs, cercanxs, como un grupo que recorre un museo, como turistas conociendo un monumento.

Una chica aparece en el jardín. Con su mirada encendida enmarcada por una capucha, nos pregunta si sabemos que en la Edad Media la peste negra mató a casi el cuarenta por ciento de la población europea: setenta y cinco millones de seres humanos. Con verborragia contundente, tira dos datos:  1) la muerte arrasó con ricos, pobres, nobles, plebeyos, sin distinción, ninguna condición ni privilegio podía frenar lo inevitable,  2) ante la inminencia de la muerte, la gente dejó de obedecer. La inutilidad de “portarse bien” ante la certeza de dejar de existir en cualquier momento desató las urgentes ganas de vivir: rebeldía y desenfreno fueron las respuestas masivas ante un escenario altamente efímero. La suerte estaba echada, y un minuto de vida era la eternidad.

Una experiencia performática guiada por Flor Sánchez Elia, Ignacio Pereyra, Milva Leonardi, Nahuel Caputto y Victoria Roland. Cada personaje nos recibe con calidez y nos hace sentir cómodxs en un lugar que despierta distintas sensaciones. Gracias a sus relatos, la historia se va construyendo, nos envuelve con su cercanía y nos moviliza a cada paso. La viejita de negro desliza una frase, sin perder su pícara sonrisa: “La vida es un ratito”.

Cementerio de la Chacarita

Sábados a las 14 hs

Las entradas para cada sábado serán habilitadas el viernes anterior a las 14 hs. via #alternativateatral. La entrada es gratuita, con una colaboración voluntaria para el proyecto @lamujermutante

@lamujermutante

@rosetiespacio

@juancoulasso
@vicoroland
@flowersanchez
@ignacio_pereyraleon
@nahuelcaputto
@milvaleonardi


Yo soy Gilda

Trincheras y opciones para que el teatro nos enriquezca la vida  

A diez años de sancionada la Ley de Identidad de Género la actriz y cantante Sofía Dieguez trae una propuesta: una performance en la vidriera de MU Trinchera Boutique. Para sumarle color a la tarde, desde las 18 hs, con sus botas altas y flores en la cabellera, Sofía nos invitará a sumergirnos en el universo de la inolvidable Gilda.

La ley de Identidad de Género fue sancionada el 9 de mayo de 2012. En una charla tiempo antes con las activistas Lohana Berkins, Diana Sacayán y Marlene Wayar, Lohana le decía a lavaca:  “Adentro mío no hay otra persona, no tenemos un cuerpo equivocado, porque ¿cuál sería el cuerpo correcto? Vamos a debatir solo con las instituciones democráticas. Vamos a hablar de derechos. Otro debate interesante fue el que plantearon las compañeras Marlene y Diana, cuando me preguntaron ¿qué va a pasar cuando te den el documento que diga que sos Lohana Berkins, mujer? ¿Qué va a pasar con todos estos años de construcción de identidad travesti? Y ahí me rompieron la cabeza. Entonces, el desafío es cómo relacionarnos con un Estado que sólo concibe la binaridad de sexos -hombre o mujer-, cómo negociamos y hasta dónde, para que no se pierda nuestra propia identidad”.

 Para celebrar lo conquistado y reclamar lo que falta, desde la vidriera de Riobamba 143 encenderemos las luces y con infaltable gratitud recordaremos, festejaremos y renovaremos la lucha. Sofía Dieguez será la encargada de darle musica y belleza a la tarde. A los 16 años Sofía tuvo la primera oportunidad para demostrar lo que venía aprendiendo: consiguió un papel en el musical El fantasma de Canterville, de Pepe Cibrian. Luego visitó varias ciudades del mundo haciendo obras de teatro infantiles. En 2017 participó de la serie Un gallo para Esculapio y luego la llamaron para El Marginal. Al poco tiempo llegó la novela de Telefé Pequeña Victoria, protagonizada por la actriz trans Mariana Genesio Peña, donde Sofía era una de las habitantes de “Casa Diana”, en homenaje a la activista trans Diana Sacayán asesinada en 2015.

Sofía hizo su transición  a los 25 años. “Soy una privilegiada, de las que nunca les faltó el amor de la familia, les amigues y fui abrazada por mis padres, siempre acompañándome, pese a que por ahí en algún momento alguno de los dos no supo entenderlo, pero jamás dejaron de estar a mi lado y eso fue fundamental”. Su espectáculo infantil “Magenta, una sirena más allá del mar”, se presentó en MU Trinchera Boutique con varias funciones durante el año. En este momento está en cartel en el Teatro Picadero el musical “Crianzas”, que protagoniza junto a Simón Diaz Fracas. La obra está dirigida por la actriz y directora Valeria Grossi y la música es del compositor y director musical Carlos Gianni, quien hizo la música de las obras del reconocido actor y creador de espectáculos infantiles, Hugo Midón.

“Crianzas” comenzó siendo un podcast semanal de tres minutos y 28 episodios realizado integralmente por la Cooperativa lavaca, en el que la “tia trava” Susy relataba sus vivencias junto a su sobrino Uriel. El micro radial proponía romper las distancias entre adultes y niñes, crecer en la diversidad y se actualizaba cada miércoles en la web. Luego “Crianzas” tomó la forma de libro de la mano de la cooperativa “Muchas Nueces”, con ilustraciones de Anahí Bazán Jara –hija de Susy, ilustradora y tatuadora- y prólogos de Marlene Wayar y la periodista Claudia Acuña.

Mu Trinchera Boutique

Riobamba 143, CABA

@mu.trinchera

@dieguezsofia

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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