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Tucumán arde: una niña torturada, una beba muerta y la falsedad del “Salvemos las dos vidas”

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Un grupo de abogadas y abogados antiderechos denunció a los dos médicos que realizaron en Tucumán la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) a Lucía, la niña de 11 años embarazada producto de una violación. La interrupción es un procedimiento avalado por el Código Penal desde 1921 pero las autoridades provinciales lo obstruyeron durante casi un mes para forzar la continuidad de ese embarazo. Lo lograron, con un detalle: la beba de la niña, que había nacido con 660 gramos de peso, murió el viernes. “Esto es una forma de amedrentamiento para que ningún profesional haga una ILE”, definen los médicos. Por qué la Justicia debe desestimar la demanda de los antiderechos. La falsedad del eslogan “Salvemos las dos vidas”. Y la voz del Alto Comisionado de Naciones Unidas, que subrayó que las restricciones o prohibiciones de la ILE constituyen tortura.
Un grupo de abogadas y abogados antiderechos denunció por “homicidio, desobediencia judicial e incumplimiento de los deberes de funcionario público” a José Gijena y Cecilia Ousset, los dos profesionales de la salud que garantizaron la microcesárea a “Lucía”, como se conoce a la niña de 11 años a la que el Estado tucumano obligó a parir a pesar de que había solicitado la Interrupción Voluntaria del Embarazo.
La demanda llega luego de la muerte de la beba que había nacido con 660 gramos. “Estamos tranquilos porque cumplimos con la ley, pero estábamos esperando que sucediera algo así”, dice a lavaca Ousset, luego de conocer la denuncia en su contra: “Lo importante que hay que aclarar es que nadie puede estar por encima del Código Penal de la Nación”.
El Código Penal argentino avala el aborto no punible desde 1921. En 2012, el fallo FAL de la Corte Suprema de Justicia de la Nación ratificó la ILE en casos de violación, por lo que el Estado estableció un protocolo nacional para instrumentarla, pero no todas las provincias adhirieron. Tucumán es una de ellas.
La doctora Ousset: “Aquí vivimos fuera del Estado de Derecho. Esto es una forma de amedrentamiento para que ningún profesional haga una ILE, sabiendo que podrían tener una causa penal”.
La denuncia fue presentada ante la Fiscalía especializada en Homicidios, cuya titular, Adriana Giannoni, intervino de forma directa en el caso de la niña: no sólo mandó un oficio a los médicos del Hospital Eva Perón (donde estaba internada Lucía) para obstaculizar la ILE, sino que pidió la designación de un defensor oficial para el feto. La diputada nacional tucumana Teresita Villavicencio la denunció ante la Justicia provincial por los delitos de coacción y abuso de autoridad.
Ousset y Gijena se enteraron que el fiscal subrogante Diego López Ávila había determinado que se practicara la autopsia en el cuerpo del bebé. “Allí nosotros nos dimos cuenta que iba a pasar algo. Es prolongar la tortura para esta niña”.
El día después de la ILE, ambos médicos habían relatado en exclusiva a lavaca las irregularidades de un procedimiento que las autoridades sanitarias tucumanas eludieron durante casi un mes: amenazas, médicos que se declararon “objetores de conciencia” en el momento de la ILE y la trama en la que funcionarios estatales y judiciales buscaron dilatar la ILE para prolongar la gestación.
Todo se desarrolla en un contexto en el que la provincia se declaró “Pro Vida” durante el debate en el Congreso. Dijo el doctor Gijena a lavaca: “La provincia impide la Educación Sex1ual Integral (ESI) y no adhiere a la Ley de Salud Sexual y Reproductiva. Todo bajo un cartel muy lindo desde lo enunciativo, que es: Salvemos las dos vidas. ¿Pero de qué dos vidas estamos hablando? ¿Cuántas vas a salvar? Pareciera que detrás de ese cartel hay otro que dijera: “Salvemos las dos vidas… o ninguna”.
La muerte de la beba refleja que lo único que se prolongó fue la tortura de una niña violada.
La entrevista completa puede leerse aquí: https://www.lavaca.org/notas/como-el-estado-tucumano-torturo-a-una-nina-violada/
Quiénes denuncian
La primera persona que aparece en la denuncia es María Teresa Mockevich, abogada, que vive en el Yerba Buena Golf Country Club, en Tucumán. Fue una de las expositoras en Diputados en contra de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) y se presenta en Twitter así: “Católica, abogada, madre. Soy PRO-VIDA, PRO-FAMILIA y PRO-EDUCACIÓN en valores y principios éticos”.
Comparte videos de Agustín Laje que hablan contra la supuesta “ideología de género” y su última publicación es de una web llamada Hispanidad Católica: “El hombre moderno sigue sin hacer ni caso a lo que la virgen nos pide con insistencia”.
Otro de los denunciantes, Jorge Ramaccioti, también fue opositor de la IVE en el Senado. Los otros: Luciana Colombres, Constanza del Carril, Raúl Lezana, Angella Lorna Vittini, Ricardo Auad. Todos firmaron un pronunciamiento en el que defendían a la fiscal Giannoni: manifestaron que había actuado “en resguardo de la Constitución”. El abogado representante es Salvador María del Carril.
Lo espeluznante
Tucumán arde: una niña torturada, una beba muerta y la falsedad del “Salvemos las dos vidas”
Los médicos denunciados por respetar el derecho de una niña de 11 años, embarazada por una violación. 
La doctora Ousset, de todos modos, está tranquila. “Tuvimos mucho apoyo de la gente, de la ciudadanía. Nos dimos cuenta de que muchos no sabían lo que era una ILE. Y, gracias a la difusión, muchas personas que no están a favor de la interrupción voluntaria, empatizaron con Lucía y se pusieron a favor de esto”.
Sin embargo, la tocoginecóloga comparte una preocupación. “Esto me certifica que Tucumán vive fuera del Estado de Derecho. Y que va a haber muchas más Lucías, muchas más mujeres pobres muy vulneradas porque viven en una provincia que no adhirió a la ESI, que no tienen salud sexual y reproductiva, y son arrojadas a la clandestinidad. ¿Qué hacemos con todas esas Lucías? El Estado no quiere que conozcan sus derechos, ni quiere que esas niñas sean atendidas como corresponde, y tampoco quiere que los médicos estén dispuestos a hacerlo. Es la naturalización constante”.
Ousset concluye: “Esto es un delirio jurídico. Pero acá lo importante no somos nosotros, sino la cantidad de mujeres pobres que no van a tener acceso a la salud. Eso es muy grave. Y espeluznante”.
Tortura de niños
Las organizaciones CLADEM (Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer) y ANDHES (Abogados y abogadas del Noroeste argentino en Derechos Humanos y Estudios Sociales), junto a organizaciones sociales, políticas y feministas, repudiaron la denuncia contra Ousset y Gijena.
“En primer lugar, hay que advertir que en la práctica realizada por los médicos no hay delito”, apunta a lavaca la Directora Ejecutiva de ANDHES, Fernanda Marchese, que cita el artículo 86 del Código Penal garantizado por el fallo FAL.
Las organizaciones también recuerdan que la Oficina para América del Sur del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) instó al Estado argentino -a partir del caso de Lucía- a “garantizar de manera oportuna” el acceso a la ILE.
“La no prestación de determinados servicios a mujeres y niñas en condiciones legales resulta discriminatoria, y las restricciones o prohibiciones absolutas en el acceso a la interrupción legal del embarazo pueden constituir  tortura y malos tratos”, señaló la Representante para América del Sur, Birgit Gerstenberg.
“La demora injustificada en el acceso a la ILE por parte del Sistema Provincial de Salud y el Hospital del Este Eva Perón vulneró el derecho de la niña a la salud”, indicó Gerstenberg. “Ambas instituciones estaban obligadas a garantizar a la niña la interrupción legal de su embarazo de acuerdo con la legislación en Argentina, desde el momento en que tanto la niña como su madre manifestaron expresamente su deseo de interrumpirlo”.
Por su parte, a través de un comunicado, las organizaciones argentinas (que aún no fueron notificadas de la denuncia de los grupos antiderechos) precisaron:

  • “La denuncia, además de no tener asidero legal, constituye un serio amedrentamiento hacia profesionales que lo único que hicieron es cumplir con el derecho al aborto no punible de Lucía, donde se cumplimentaron los requisitos por la causal de la violación. Además teniendo en cuenta que el retraso de dicha intervención se produjo por las dilaciones de los funcionarios y equipo de Salud de Tucumán. Estos obstáculos afectan gravemente la salud de Lucía y constituyen tortura”.
  • Subrayan que la fiscal Giannoni debería desestimar la denuncia. Y recuerdan que la funcionaria fue denunciada por su accionar en el caso de Lucía. “Recordamos que el 11 de febrero las autoridades del Hospital del Este recibieron una advertencia de apercibimiento de Giannoni mediante el Oficio 10/2019. Su accionar malicioso y contrario a la ley generó el clima necesario para este tipo de denuncias. Es, al mismo tiempo, quien en su Fiscalía colgó carteles ´no cuenten conmigo´ cuando la Cámara de Diputados dio media sanción a la ley para la legalización del aborto”.
  • “Es innegable que la intención de la denuncia tiene como objetivo, además, lanzar un mensaje disciplinador para que los médicos y médicas se nieguen a garantizar derechos que ya existen”.

Marchese, de ANDHES, plantea a lavaca: “Un detalle: es el mismo Sistema Provincial de Salud de Tucumán quien solicitó el procedimiento, y Ousset y Gijena los únicos dos profesionales que podían hacerlo, porque todo el hospital se declaró objetor de conciencia, con muchos médicos por miedo por las amenazas de la fiscal. No hay justificación legal que pueda sostener esta denuncia, que no hay que verla sólo como una demanda de grupos antiderechos, sino como parte de un Estado que avala esto.  No hay que desenmarcarlo de un Poder Ejecutivo y Judicial que fogonea y habilita esta denuncias”.
 
 

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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