Nota
«Decidimos tomar la palabra»
Palabras de Oscar, integrante de la Red Ciudadana tras el 11 M, de España:
Presentación: Hola amigos, buenas tardes, pertenezco a un colectivo de víctimas de la Red Ciudadana tras el 11 M. En aquellos trenes perdí a mi mujer. Desde hace un año me siento también parte de Cromañón porque voy conociendo su historia y experiencia. Hoy es la culminación de algo que quería hacer, compartir con vosotros este espacio, una marcha. Pido disculpas por si me emociono y no articulo bien las cosas.
Las mentiras: Les cuento primero el contexto sociopolítico en que ocurrieron los atentados. El Partido Popular (PP) estaba ya en su segundo mandato, de corte claramente neo liberal, alineado con todo el poder que maneja este mundo e intenta manejar nuestras vidas. Tenía mayoría absoluta, con lo cual tenia todo el poder para hacer y decidir. Pero en esos últimos 4 años se fue generando un ambiente de crispación y movilizaciones fuertes ante los descaros del poder. Hay muchos hechos que movilizaron a la gente. Una catástrofe ecológica de un petrolero en Galicia, que derramó y contaminó. La gestión del gobierno fue nefasta: negó la catástrofe cuando las costas estaban todas contaminadas y muerta toda la vida. Se hablaba de Nunca Mas. Hubo otro caso que sumó en esta dirección: un avión que traía tropas desde Afganistán tuvo un accidente, murieron 65 personas, eso también se negó por un tiempo hasta que la verdad de la negligencia salió a flote: las condiciones de transporte eran penosas. La constante de esos tiempos era una continua negación oficial de todo lo que ocurría hasta que la verdad afloraba, y no había más remedio que reconocerla.
No a la guerra: Pero lo más terrible fue el alinearse con Bush, Blair, para realizar la invasión de Irak por petróleo. Ellos dijeron que era preventivo, que Sadam era un dictador, pero sus verdadero interés era¡ el petróleo. España le dijo entonces que no a la guerra y a la invasión. No queríamos ser cómplices de matar gente con bombas preventivas, gente que lucha por cuidar a sus familias. Todos lo dijimos: el 80% de la población según los sondeos, el 90 incluso, estaba en contra. Una invasión ilegal, ni siquiera refrendada por alguna decisión de la ONU. Decidida por Bush y Blair y apoyada por el monigote de Aznar.
Hubo movilizaciones masivas a las que el gobierno no hizo caso.
Y nos puso en el punto de mira del terrorismo de Al Qaeda y no nos cuidó. No se activaron medidas de seguridad, de las cuales el gobierno es responsable. No nos cuidan en un boliche, en un supermercado, en ningún lado
El 11M: El 11 de marzo, a las 7 y 40 de la mañana, había mochilas en los trenes que llevaban gente que iba a trabajar, a estudiar, a ver a su familia, personas muy diversas.Gente obrera, que no pertenecía a esa cúpula de ese poder que nos puso en el punto de mira.
Estallaron en 4 focos diferentes, matando a 191 personas, hiriendo a 1.500 sobrevivientes. La respuesta a esa barbarie es que la gente sintió que en esos trenes cualquiera podría haber estado. Toda la gente sintió eso. Por eso surgió un lema “Todos íbamos en ese tren”.
La emergencia: En esos momentos el país tampoco estaba preparado para la gestión de la asistencia. La experiencia en atentados terroristas no era proporcional a la magnitud que tenía este atentado. Por lo cual la gestión fue de total descoordinación. Ambulancias que se atascan, heridos que no estabilizan, colapso en los hospitales, esperas de gente para ser asistida… piensen ustedes en las heridas que puede causar una bomba. Parecería que la asistencia estaba toda organizada, con mucha plata puesta en protocolos de emergencias, pero en el momento no funcionó.
Se crearon diferentes lugares de información, en realidad de des-información. Fue un caos. La gente estaba muy dolida. Los responsables no estuvieron.
Las urnas antes que las víctimas: El atentado se produjo tres días antes de las elecciones generales, con lo cual -en el ambiente de crispación que les mencionaba- era bastante delicado el tema de responder quién había cometido el atentado. El miedo que tenían era que se asociara con la invasión a Irak, y el gobierno entonces se preocupó no por las víctimas, sino por las urnas. Con lo cual el empeño fue identificar que la autoría del atentado fue de ETA. Cuando todo indicaba que esa magnitud de atentado no tenía el tinte de ETA.
Poco a poco comenzaron a aparecer pruebas que se iban acallando por parte del gobierno. Iban diciendo que no, que todo apuntaba a ETA, cuando ya había pruebas el 11 de marzo a mediodía, se había encontrado una furgoneta con pañuelos musulmanes, hubo detenciones de células terroristas –controladas desde hacia muchos años-. Muchos de ellos eran confidentes de la policía, contaban lo que hacían otras células. Entonces la gente empezaba a preguntar porque quería saber la verdad. Dentro de España no se hablaba de Al Qaeda, fuera de España todos lo pensaban. Se mandaron comunicados a todas las embajadas para que se insistiese en la autoría de ETA.
Las marchas: El 12 de marzo hay manifestaciones multitudinarias en todo el país, organizadas por el poder. Su lema era “Contra el terrorismo, por la democracia, con la Constitución.” Se hicieron santuarios. El 13 de marzo la gente empieza a preguntar: “queremos votar sabiendo, con la verdad.” En la gente, sin ser dirigida, aparece una nueva forma de reacción. Se empezaron a hacer manifestaciones frente a las sedes del Partido Popular, por ejemplo. Eso el PP lo toma como un ataque. Pero la gente quería saber.
El costo político: El 14 de marzo la gente votó y votó sabiendo, no porque se lo había contado el gobierno. Le pasó factura al PP, se cambió el gobierno, fue mayoría el Partido Socialista. Esa factura fue una respuesta que se fundó en el lema de “Vuestra Guerra, nuestros muertos.” Esa derrota se toma como un juicio político al responsable de la mala actuación anterior y en el momento del atentado. La sociedad, al sentir que es un juicio, piensa que las responsabilidades ya están. Para nosotros, no acaban ahí. Sino en el reclamo: que se haga justicia por tantas muertes, todos íbamos en ese tren. Hay una necesidad social de hacer algo para que no se repita. El juicio polìtico ya está hecho, pero ¿qué pasa si hay otro 11 de marzo? Los responsables siguen estando en cúpulas policiales o en puestos mejores y en la cúpula del PP que si mañana gana las elecciones, vuelven a estar allí.
Lo colectivo: Los familiares, poco a poco, nos vamos organizando, pero el problema de organizarse en España es la institucionalización de los espacios. Allí el dolor se vive de manera privada, no como un proceso colectivo, es algo que valoro mucho en las experiencias de la Argentina. Vivirlo en colectivo, en la calle. Quizás influenciados por el individualismo que genera la estructura económica, nos dicen que al vecino no le importa cómo estoy, no le importa mi dolor. Eso no es verdad: le importa, pero no sabe cómo acercarse porque no hay costumbre.
Las organizaciones: Hay una asociación en España que lleva 30 años: la Asociación de Victimas del Terrorismo, bastante afín a sectores militares, policiales. Empieza a aglutinar gente con un discurso de re-victimización, de anclar a la gente en llorar, mientras presiona sobre el gobierno para endurecer leyes antiterroristas.
En esa asociación, posterior a los atentados, deciden hacer socio honorífico a José María Aznar, lo cual hace que mucha gente no podamos pertenecer a una asociación donde el responsable principal sea socio honorífico. Mucha gente entonces no sabe dónde ir, pero poco a poco se van armando los grupos y allí se empieza a gestar otra asociación, desde donde se intenta hacer lo que se puede con el dolor, pero no una reflexión política de qué ha ocurrido, qué vamos a hacer, qué necesitamos. Eso se hace en la Red Ciudadana tras el 11 M.
La Red Ciudadana: La Red surge porque los otros espacios son asistencialistas, asistencia, son verticales, son poco abiertos a la elaboración, la reflexión y el pensar. Y sobre esas necesidades se va creando poco a poco ese espacio donde se puede expresar lo que se siente. El dolor es lo que nos une. Decidimos tomar nuestra palabra, que no nos roben la palabra, que otros no nos digan, que yo diga qué necesito. Tomamos la palabra y vamos a buscar la verdad, la justicia, la reparación. Es lo que nos une. En ese grupo tiene cabida todo el mundo, afectados directos o no, gente que se acercaba porque le parecía importante.
Cromañón: La Navidad del 2004 era para nosotros nuestra primera Navidad sin los seres queridos. Pero aparecen otras experiencias que se van quedando en uno. En enero tomamos contacto con el movimiento Cromañón y vemos cosas comunes. Que hay sentimientos que no se expresan, pero se saben. Un dolor por ese vacío, por esas heridas físicas y psicológicas que te colocan en un momento de la vida que no habías pensado, que es nuevo para ti, y que tienes que elaborar algo para seguir viviendo, para seguir adelante a pesar de ese vacío.
Las experiencias parecen diferentes. Puede parecer diferente a que un dueño de un boliche y unos gobernantes decidan primar el interés económico más que la vida. Pero si bien tiene sus diferencias, las diferencias son buenas para aprender qué hace el otro, y para eso estamos aquí. Ver qué es común y qué nos une.
Lo común: Lo común es una construcción desde el desgarro y el dolor. El dolor y la rabia como motor de la acción y la construcción. Es un motor que te hace sentir que lo que haces es justo, que quieres crear algo para que no haya un Cromañón más, un Atocha más, un Ycua Bolaños más.
Lo común es que el Estado no te cuida. Nosotros somos espacios basados en el cuidado, nos conocemos, todos sabemos cuándo uno necesita lanzar esa rabia, esa pena, llamar a alguien para cuidarte. Porque sabes que ese otro día lo va hacer por ti.
Lo radical: ¿Qué estructuras favorecen que aparezcan esas masacres? Esa denuncia resulta radical y subversiva. Somos radicales, porque vamos al centro, a la raíz, de la cuestión. Si, ir a la raíz del asunto, señalar, denunciar directamente qué es lo que está ocurriendo.
Acá los llaman golpistas, cosas horribles, por gentes afines a determinados sectores por intereses, inclusive gente vinculada a los derechos humanos. En España también nos llamaban cosas horribles, a veces nos decían que nos metiésemos nuestros muertos por el culo. También en Paraguay les dicen cosas horribles, pero estamos alineados en la justicia, en los pibes, en las víctimas, en lo que ocurrió.
El encuentro: Esa elaboración lleva unos aprendizajes y unos procesos que todos desconocíamos. A nivel personal aprendemos cómo se sobrevive. A nivel colectivo, a construir nuevas formas de elaboración, acción y reflexión. No hay un Manual de la Víctima. Cada uno y cada colectivo lo va descubriendo día a día.
Encuentros como estos nos dicen que no están solos, no estamos solos. La gente de Ycua está, nosotros estamos: no estáis solos. Gracias
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
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