Nota
Voces para un balance del Encuentro: qué falta para tener #AbortoLegalYA
Más de 90 mil mujeres hicieron múltiples esfuerzos para estar juntas en un nuevo Encuentro Nacional. Movimientos sociales, colectivos artísticos, partidos políticos y mujeres autoconvocadas. Niñas, jóvenes, adultas y veteranas. Estudiantes, obreras, militantes y performers. Con orientaciones sexuales diversas y banderas de todos los colores. Las mujeres llenaron aulas de escuelas, plazas y calles. Formaron parte de casi 70 talleres, debates y ferias. Se unificaron en una marcha que cubrió 43 cuadras. Los reclamos fueron varios, pero uno fue a los gritos: aborto legal. En el medio de esa diversidad, las balas de gomas policiales trataron de opacar el elemento clave: que las mujeres están organizadas, les interesa la política y reclaman igualdad de oportunidades y derechos. lavaca habló con cinco referentes sociales y protagonistas de los debates que tuvieron lugar en esas 48 horas de movilización intensa. Soledad Deza, la abogada del caso Belén; Myriam Bregman, Raquel Vivanco, Celeste Lepratti y Caren Tepp, quienes encabezan distintos espacios y ya tienen voz propia en ámbitos de poder. Ellas analizan el lugar de la mujer en la política actual, reconocen la importancia de que ocupen lugares de decisión y piensan cómo alcanzar la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Lo que ya se consiguió y lo que falta.
Mujeres y poder
En la tarde del Encuentro Nacional de Mujeres, Myriam Bregman, diputada nacional por el Frente de Izquierda y referente de Pan y Rosas, se abraza y junta firmas de apoyo junto a las obreras de Zanón y La Casona.
“A las mujeres nos preparan para que la voz sea la del hombre y la mujer, a lo sumo, acompañe. Me quedé muy impresionada en la última campaña con las mujeres de los candidatos hablando de las bondades de ellos. Creo que es fundamental romper ese esquema y que las mujeres sean dirigentes: que ocupen la dirección de sindicatos democráticos y la dirección de comisiones internas. Es posible porque son las dirigentes de este gran movimiento feminista que hay hoy en la Argentina”, dice Myriam sentada en el cordón de la vereda y agrega: “En los sindicatos es ínfima la cantidad mujeres dirigentes. Sin embargo, soy abogada en comisiones internas desde hace más de 15 años y puedo decir, sin dudas, que las mujeres en los ámbitos democráticos de participación, hablan. Claro que cuesta, pero lo hacen igual porque se sienten interpeladas y les interesa. Para nosotras la cuestión no es sólo que la mujer participe, sino que comience a ser dirigente de su vida y la política”.
En la Plaza San Martín, centro de la Ciudad de Rosario, Celeste Lepratti comparte con compañeros el cierre de la jornada de debates en una carpa, mientras cae el sol y sus hijos corren alrededor. Celeste es hermana de Pocho Lepratti, militante social asesinado en el 200, y actual concejala de Rosario por el Frente Social y Popular. Al preguntarle por su mirada sobre el lugar de las mujeres en la política Celeste nos dice: “Hoy se sigue peleando ese lugar por una cuestión de desigualdad evidente. No alcanza con que vayamos avanzando en acceder a algunos lugares, si después la discusión política del día a día en los debates no tiene la perspectiva de género inclusiva, necesaria”. Y agrega ejemplos concretos de los espacios políticos estatales que conoce ahora desde adentro: “Hoy en el Consejo de Rosario, 12 de 28 somos mujeres, pero las comisiones que se consideran de mayor importancia por los temas que tratan están compuestas en su mayoría por hombres. Logramos ingresar, pero no acceder a esos lugares en los que queremos discutir mano a mano. Un ejemplo es lo presupuestario. Rosario fue declarada en 2012 en emergencia social por violencia contra las mujeres y hoy en día esa emergencia no se ha traducido en políticas que hayan cambiado la problemática. Esto es porque las medidas no han sido acompañadas por un presupuesto acorde. A nosotras nos interesa discutir el presupuesto que se va a destinar a las políticas que tienen esa gran deuda con las mujeres. Es la paridad la que hay que seguir exigiendo”.
Caren Tepp es concejala de Rosario por Ciudad, está casi afónica y nos cuenta por qué: la dejó sin voz el debate en el taller Mujeres , poder y política. Sobre ese eje Caren suma otro ejemplo: “Es una estrategia conservadora de determinados partidos políticos no abrir lugares decisivos a la participación de mujeres. Por eso se dificulta. Nosotros habíamos pensado que yo forme parte de la comisión de gobierno, pero a la hora de distribuir las comisiones se nos corrió. Hoy son todos hombres. El consejo de la ciudad de Rosario tiene muchas integrantes que son mujeres y la comisión de gobierno, que es por la que pasan la mayoría de los proyectos de la ciudad, está integrada en su totalidad por hombres.”
“Siempre es más fácil que las mujeres sigamos hablando de los problemas de las mujeres. Es importante que se nos escuche también en economía y cada uno de los problemas que nos aquejan como sociedad. Creo que estamos en un buen momento porque discutir la paridad nos pone en el centro para tener cada vez más mujeres en la política hablando de todos los temas”, dice Raquel Vivanco Coordinadora Nacional de Mumalá mientras organiza un espacio para sus compañeras en la columna de la marcha de cierre. Agrega: “Por eso el cupo en la política es una cuestión de justicia social. No es posible pensar una democracia en el que las mujeres sigamos sub representadas. Somos más del 50% de la población. Es una deuda. Los partidos políticos están llenos de mujeres y estamos igual de capacitadas. Además, nadie mide la capacidad de los hombres que ocupan lugares de representación.”
¿Cómo se hacen escuchar en sus propios espacios políticos?
Myriam: “Para mí la situación fue diferente que otras dirigentes políticas porque milito en un partido de izquierda con fuerte impronta feminista. En estos días participé de las reuniones por la Ley de cupo laboral y muchas mujeres contaban que sus propios compañeros de partido les ponían trabas y trampas para que no puedan ocupar cargos expectables en las listas electorales. En mi espacio las principales referentes de política internacional, que por ser de izquierda e internacionalista es uno de los ejes centrales, son mujeres. Creemos que eso es muy importante. De los problemas de la mujer está muy bien que hablemos nosotras, pero que otros lugares también lo ocupen mujeres habla mucho de cómo es una organización”.
Raquel: “En nuestro espacio tenemos muchas mujeres que hoy están en lugares de representación política. Eso ya te para en otro lugar frente a tus compañeros. En la política en general, creo que hay una tendencia que crece en relación a mujeres paradas en el frente. Eso es parte del movimiento de mujeres y nuestra lucha histórica. Lo de ser relegadas a determinados lugares sucede más en los partidos tradicionales y no en los nuevos movimientos”.
Celeste: “En mi militancia siempre me sentí apoyada y no tuve dificultades. Igual creo que hay una formación que todavía falta, al interior mismo de las organizaciones, que posibilite la igualdad y la palabra en todos los ámbitos. Desde una organización hay llegada a los jóvenes, barriadas y distintos sectores y creo que esta perspectiva de los derechos de las mujeres es necesaria llevarla a todos los ámbitos para cambiar lo que viene ocurriendo y que las mujeres tengan las mismas posibilidades”.
Caren: “Si bien hoy somos un partido político, venimos de la experiencia de movimientos sociales y prácticas horizontales, por eso creo que nunca sentí desigualdad por ser mujer. Cosa que sí noto en los espacios estatales. La vieja política y los espacios que históricamente fueron ocupados por hombres tienen prácticas mucho más patriarcales. En mi espacio la coordinación está protagonizada por mujeres. Hay mujeres en áreas como seguridad, economía y presupuesto. Por eso, sin forzarlo, tenemos un consejo con equidad: cincuenta por ciento hombres y cincuenta mujeres. Esto es muy importante, porque nosotros entendemos que no se puede escindir la construcción de una sociedad más justa de las prácticas militantes de cada uno de los días en nuestros espacios de producción cooperativa o las escuelas de gestión social”.
Marcar agenda en la calle
“Este último Encuentro fue una marea verde”, dice Soledad Deza la abogada del caso Belén y se le nota en la voz la felicidad que el aborto fue un tema central todo el fin de semana : “En casi todos los talleres salió el tema de la criminalización del aborto a propósito del caso de Belén. Creo que el movimiento de mujeres ya se apropió del caso para poder discutir la triada opresora: salud, policía y Poder Judicial. Las mujeres ya están alertas y saben que si esa triada nos pesca desprevenidas puede haber nuevas presas. La masividad con la que se trató la temática demuestra que estamos empoderadas y ya no vamos a permitir nuevos casos tan fácilmente”.
Con esa visión optimista Soledad agrega una conclusión sobre el Encuentro: “Fue más que positivo porque se visibilizó mucho el tema entre las mujeres. Hubo muchas autoconvocadas y se vio que van perdiendo barreras para discutir el aborto como un tema de justicia de clase y salud reproductiva. También hubo muchas mujeres que discutieron la maternidad como destino. La visión en contra de la criminalización del aborto permite evitar una cadena perpetua mayor como es la de llevar adelante una maternidad forzada”.
¿Por qué vamos por 31 Encuentros y todavía seguimos sin Ley de aborto?
Celeste: “Es un derecho a seguir exigiendo. A eso se suma que a los jueces y juezas les falta formación para tratar estos temas. Nosotros tenemos un caso que le decimos ‘la Belén de Rosario’: Yamila. Por un lado, creo que hay que lograr un sistema de sanción para los jueces que tengan varios casos en los que hallan priorizado re victimizar a la víctima. Y por otro lado, traducir el discurso a favor del aborto en un compromiso político en los lugares con decisión y voto. Ahí hay muchos acuerdos e intereses con los que tenemos que pelear para que ocurra”.
Myriam: “Hay una diferencia muy grande entre lo que sienten y reclaman las mujeres y la dirigencia de los partidos políticos tradicionales. Nos sentimos participando de una parodia donde cada diputado se lava la cara, pero después prima el respeto a la verticalidad partidaria. Yo cuestiono que impongan su opinión a las de las grandes mayorías que sí estamos de acuerdo. Los números dicen que el 80% de la sociedad está dispuesta a discutir alguna forma de legalización y un 60 % está dispuesto discutir la legalización completa”.
Caren: “La corporación política es tan fuerte, está tan enquistada y tiene tanta mezquindad en sí misma que nunca va a ceder fácilmente a estas conquistas sociales. Si pensamos que cuando llegamos al espacio institucional sólo con las reglas de juego de esos espacios vamos a poder conseguir las conquistas que queremos, nos equivocamos. Por eso es importante que se genere movilización en la sociedad y que no sea solo una expresión de deseo al interior de los mismos espacios políticos”.
Raquel: “El debate por la legalización hoy es un debate sentido por el conjunto de la sociedad. Todos los bloques tienen diputados y diputadas que apoyan este proyecto. Para nosotras es un paso a paso. Queremos construir un camino para que se trate, y ahora el objetivo es que se ponga en debate en las comisiones. La comisión cabecera es la Comisión de Legislación General y sobre ella hay que ejercer mucha presión para que se trate”.
Soledad: “Nuestra sociedad está preparada para la ley. El problema es el disciplinamiento que tienen nuestros gobernantes. Tenemos que vencer la hipocresía con la que se niegan a otorgarnos ese derecho. El aborto es un derecho humano que se vincula con autonomía, libertad y salud. El aborto no entra en el debate legislativo porque todos los partidos terminan siendo funcionales al patriarcado. Es hora de que se sinceren los discursos porque las mujeres también los hemos votado”.
Nota
La Estela: tierra guaraní en escena

Las actrices Casandra Velázquez e Ivana Zacharski crearon un unipersonal sobre una niña litoraleña que descubre aventuras al amparo del monte misionero. El calor agobiante, la siesta obligatoria, los árboles de yerba mate y las leyendas de ese territorio se cruzan con la inspiración de Clarice Lispector como punto de partida.
Por María del Carmen Varela
A la hora de la siesta el pueblo entra en una pausa obligatoria barnizada por un calor agobiante. Ni el sueño ni el sofoco detienen a la niña, que abandona su cama con sigilo y logra escapar al amparo del monte. Encuentra en la intemperie el abrigo que no es costumbre en su casa. Cada día la espera una aventura distinta, aunque no siempre hay juego y risas. Rebelde, divertida, decidida, busca compañía para sus andanzas y si no la encuentra, transita en soledad. La salvación a cielo abierto, la naturaleza como sostén y una fascinación: “La Estela”.
La actriz y bailarina Casandra Velázquez y la actriz y directora de teatro Ivana Zacharski dieron luz a esta niña litoraleña sumergida en la vastedad de un paisaje indómito y deslumbrada por Estela, la joven esquiva con mirada de pantera. Ivana y Casandra se conocieron a sus 18 años tomando clases de actuación con Pompeyo Audivert en el Teatro Estudio El Cuervo, poco tiempo después de que cada una viniera a estudiar teatro a la Capital. Casandra nació en Rosario y creció en Venado Tuerto (Santa Fe), Ivana es de Apóstoles, Misiones, donde se desarrolla esta historia que juntas llevaron a escena. Este universo, recorrido por Ivana, de tierras guaraníes surcadas por árboles de yerba mate y leyendas de peligros a la hora de la siesta, fue la inspiración para La Estela.
Ivana tenía ganas de dirigir un unipersonal y eligió a su amiga Casandra para actuarlo. El punto de partida fue un cuento de Clarice Lispector: La relación de la cosa. Casandra: “Los primeros encuentros fueron sin texto, nos acercamos a la obra desde el cuerpo, la respiración y la carne. En los primeros ensayos bailé un montón, unas danzas extrañas, medio butohkas, transpire, canté, corrí, toqué el bajo. Ivana empezó a escribir y yo a probar y actuar todos esos textos e hipótesis, el insomnio estaba presente, la obsesión con el tiempo, los fantasmas del futuro, algo vinculado a la materialidad del agua y el devenir del río. Aparecieron unos cuentos protagonizados por distintas niñas en paisajes litoraleños. Nuestro personaje de ese momento: una mujer en medio del insomnio, se contaba esos cuentos a ella misma para poder dormir”.

Foto: Gentileza La Estela.
Después de que Ivana hiciera un taller de escritura con Santiago Loza y Andrés Gallina, la historia fue tomando fuerza. Cuenta Casandra que algo se abrió y comenzó a aparecer la trama: “La obra apareció y nos empezó a hablar. Nos metimos adentro de esos cuentos, de esos paisajes y de esas niñas y dejamos de lado todo lo demás. Apareció algo muy mágico entre nosotras, algo de eso que las obras permiten, que es crear un universo común, descubrir conexiones y relaciones nuevas. Sentía que la obra estaba apareciendo y tenía voz propia, apareció el cuerpo de la obra y una forma de narrar”. Casandra recorre el escenario y su fuerza expresiva invita a adentrarse en la historia de esta niña llena de vitalidad y asombro. La vemos en su habitación, presa del calor de la tarde, en busca de libertad y juego, invocando protección divina cuando algo se le escapa de las manos, trabajando en el puesto rutero, pateando una pelota, como se patea a la injusticia, hipnotizada al descubrir la mirada felina de “la Estela”.
El entusiasmo de la juventud, las tragedias inesperadas, las súplicas, el goce de la novedad caben en ese cuerpo palpitante de sueños. Ivana y Casandra apelaron a sus propias vivencias para hilar la narración. Casandra: “Las dos pasamos nuestras infancias y adolescencias medio punkis en distintos paisajes litoraleños, lejos de esta ciudad, sus ritmos y velocidades. Había algo de ese universo común, de elegir siendo muy chicas irnos de las ciudades donde crecimos, que empezó a operar, casi telepáticamente. El ejercicio de revisitar esos paisajes y poblarlos de ficción fue fascinante, mirar el mundo con ojos de infancia nos abrió mucho permiso y nos devolvió mucha vitalidad, nos permitió vincularnos con la violencia, el dolor y la crudeza de crecer desde un lugar de mucho delirio y mucho juego. La obra es bastante impune en ese sentido, el relato no pide permiso, ni da explicaciones, sólo sucede. Justicia poética, decimos, un conjuro de liberación”.
Al cabo de dias de ensayo, la voz de la niña litoraleña comenzó a asomar y Casandra hizo un trabajo específico con la coach vocal Mariana García Guerreiro. El actor Iván Moschner también se sumó a pulir el fluir de la voz. Escuchar radios misioneras, discos y entrevistas a Ramón Ayala y otrxs artistas misionerxs colaboró con esa tarea. La niña que sube el escalón hacia la adolescencia, la que se enfrenta al monte y sus amenazas, se abre paso en la oscuridad con la lumbre de su irreverencia. Salvar y ser salvada, desafiar la imposición de la siesta, para correr a soñar despierta.
La Estela
El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960, CABA
Sábados a las 18 hs, hasta el 27 de septiembre
@laestela.obra
Nota
Litio: nace un nuevo documental

Este viernes 29 de agosto se presentará un nuevo contenido de Cooperativa de trabajo lavaca: Litio. Un documental dirigido junto a Patricio Escobar que refleja la lucha de las comunidades originarias y el paralelismo entre la reforma (in)constitucional de Jujuy, como experimento hacia la Ley Bases votada a nivel nacional.
“Te cuento esta historia, si me prometés hacer algo. ¿Dale?”.
Así arranca el documental Litio, una historia de saqueo y resistencias, que continúa…
Un documental independiente y autogestivo de cooperativa lavaca y dirigido en conjunto con Patricio Escobar, que traza un hilo conductor entre la reforma (in)constitucional de Jujuy votada a espaldas del pueblo en 2023, y lo que pasó un año después a nivel nacional con la aprobación de la Ley Bases y la instauración del RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones).
Este proyecto tiene algunas particularidades: por un lado, no se trata de una única pieza audiovisual, sino de varias. Una más larga, de 22 minutos; y otras más cortas, de menos de 6 minutos. Por otro lado, se propone un documental en construcción permanente, al que se le irán agregando nuevas piezas de una cadena extractivista que parece no tener fin. Para esto, creamos una página web (que también estrenaremos el viernes 29) en la que iremos agregando los nuevos eslabones que surjan a futuro relacionados al oro blanco.
LITIO muestra cómo viven las comunidades de la puna jujeña en la cuenca de las Salinas Grandes y Laguna Guayatayoc, una de las siete maravillas naturales de Argentina, y a la par, zona de sequía y uno de los mayores reservorios de litio del mundo. Dato insoslayable: para obtener un kilo de carbonato de litio se utilizan hasta dos millones de litros de agua. Las imágenes se entrelazan con los ostentosos congresos mineros, la represión policial a las manifestaciones por la reforma (in)constitucional y la resistencia de un pueblo que no otorga la licencia social a la explotación minera.
“¿Cuánto cuesta, cuánto vale… nuestra Pacha?”, cantan las comunidades originarias. Esa bandera hecha canción – y esa pregunta- se construye a través de distintas entrevistas a las comunidades Santuario de Tres Pozos, Lipán, El Moreno, Tres Morros, Potrero de la Puna, así como a otros actores. También evidencia el silencio de las autoridades, que no quisieron hacer declaraciones públicas. “Todas las Salinas están cuadriculadas de pedimentos mineros. Allí viven las comunidades y debajo, en el subsuelo, están las minas”, cuenta Alicia Chalabe, abogada de las comunidades.
El documental plantea una premisa: la reforma (in)constitucional de Jujuy en 2023 impuesta por el entonces gobernador Gerardo Morales –a merced de la explotación del litio, ya que modificó el régimen de agua, de tierras fiscales y de la propiedad privada, y ratificó la propiedad exclusiva de la provincia sobre los recursos naturales, entre los que incluye el subsuelo y el mineral de litio– fue el experimento que sirvió de antesala a la Ley Bases aprobada en 2024. Esta profundizó no sólo la matriz extractivista mediante enormes beneficios fiscales a empresas mineras, petroleras y del agronegocio, sino también las relaciones carnales con Estados Unidos y particularmente con Elon Musk, dueño de la empresa Tesla que construye autos eléctricos, para lo cual el litio es fundamental.
LITIO termina con tres palabras, y se erige como punto de partida:
“Esta historia continuará
¿Dale?”.
Te invitamos a seguir construyendo esta historia, este viernes 29 de agosto a las 20, en MU Trinchera (Riobamba 143, CABA).

CABA
Super Mamá: ¿Quién cuida a las que cuidan?

¿Cómo ser una Super Mamá? La protagonista de esta historia es una flamante madre, una actriz a la que en algún momento le gustaría retomar su carrera y para ello necesita cómplices que le permitan disfrutar los diferentes roles que, como una mamushka, habitan su deseo. ¿Le será posible poner en marcha una vida más allá de la maternidad? ¿Qué necesitan las madres? ¿Qué necesita ella?
Por María del Carmen Varela
Como meterse al mar de noche es una obra teatral —con dirección y dramaturgia de Sol Bonelli— vital, testimonial, genuina. Un recital performático de la mano de la actriz Victoria Cestau y música en vivo a cargo de Florencia Albarracín. La expresividad gestual de Victoria y la ductilidad musical de Florencia las consolidan en un dúo que funciona y se complementa muy bien en escena. Con frescura, ternura, desesperación y humor, abordan los diferentes estadíos que conforman el antes y después de dar a luz y las responsabilidades en cuanto al universo de los cuidados. ¿Quién cuida a las que cuidan?
La escritura de la obra comenzó en 2021 saliendo de la pandemia y para fines de 2022 estaba lista. Sol incluyó en la última escena cuestiones inspiradas en el proyecto de ley de Cuidados que había sido presentada en el Congreso en mayo de 2022. “Recuerdo pensar, ingenua yo, que la obra marcaría algo que en un futuro cercano estaría en camino de saldarse”. Una vez terminado el texto, comenzaron a hacer lecturas con Victoria y a inicios de 2023 se sumó Florencia en la residencia del Cultural San Martín y ahí fueron armando la puesta en escena. Suspendieron ensayos por atender otras obligaciones y retomaron en 2024 en la residencia de El Sábato Espacio Cultural.
Se escuchan carcajadas durante gran parte de la obra. Los momentos descriptos en escena provocan la identificación del público y no importa si pariste o no, igual resuenan. Victoria hace preguntas y obtiene respuestas. Apunta Sol: “En las funciones, con el público pasan varias cosas: risas es lo que más escucho, pero también un silencio de atención sobre todo al principio. Y luego se sueltan y hay confesiones. ¿Qué quieren quienes cuidan? ¡Tiempo solas, apoyo, guita, comprensión, corresponsabilidad, escucha, mimos, silencio, leyes que apoyen la crianza compartida y también goce! ¡Coger! Gritaron la otra vez”.
¿Existe la Super Mamá? ¿Cómo es o, mejor dicho, cómo debería ser? El sentimiento de culpa se infiltra y gana terreno. “Quise tomar ese ejemplo de la culpa. Explicitar que la Super Mamá no existe, es explotación pura y dura. No idealicé nada. Por más que sea momento lindo, hay soledad y desconcierto incluso rodeada de médicos a la hora de parir. Hay mucho maltrato, violencia obstétrica de muchas formas, a veces la desidia”.
Durante 2018 y 2019 Sol dio talleres de escritura y puerperio y una de las consignas era hacer un Manifiesto maternal. “De esa consigna nació la idea y también de leer el proyecto de ley”. Su intención fue poner el foco en la soledad que atraviesan muchas mujeres. “Tal vez es desde la urbanidad mi mayor crítica. Se va desde lo particular para hablar de lo colectivo, pero con respecto a los compañeros, progenitores, padres, la situación es bastante parecida atravesando todas las clases sociales. Por varios motivos que tiene que ver con qué se espera de los varones padres, ellos se van a trabajar pero también van al fútbol, al hobby, con los amigos y no se responsabilizan de la misma manera”.
En una escena que desata las risas, Victoria se convierte en la Mami DT y desde el punto de vista del lenguaje futbolero, tan bien conocido por los papis, explica los tips a tener en cuenta cuando un varón se enfrenta al cuidad de un bebé. “No se trata de señalarlos como los malos sino que muestro en la escena todo ese trabajo de explicar que hacer con un bebé que es un trabajo en sí mismo. La obra habla de lo personal para llegar a lo político y social”.
Sol es madre y al inicio de la obra podemos escuchar un audio que le envió uno de sus hijos en el que aclara que le presta su pelota para que forme parte de la puesta. ¿Cómo acercarse a la responsabilidad colectiva de criar niñeces? “Nunca estamos realmente solas, es cuestión de mirar al costado y ver que hay otras en la misma, darnos esa mirada y vernos nos saca de la soledad. El público nos da devoluciones hermosas. De reflexión y de cómo esta obra ayuda a no sentirse solas, a pensar y a cuidar a esas que nos cuidan y que tan naturalizado tenemos ese esfuerzo”.
NUN Teatro Bar. Juan Ramirez de Velazco 419, CABA
Miércoles 30 de julio, 21 hs
Próximas funciones: los viernes de octubre


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