Nota
El lobby transgénico: cómo comprar políticos, científicos y activistas
Una organización europea dedicada a monitorear y denunciar el poder de lobby de las corporaciones publicó un informe que revela las principales estrategias de presión de las multinacionales transgénicas, principalmente Monsanto, en la Unión Europea y Estados Unidos.
Del 14 a 16 de octubre se realizará en La Haya el Tribunal Internacional Monsanto, una iniciativa civil desarrollada por Marie-Monique Robin y Vandana Shiva, entre otras referencias mundiales, para evaluar a partir del testimonio de 30 figuras de todo el mundo la responsabilidad por las violaciones a los derechos humanos, crímenes contra la humanidad y ecocidio de la multinacional transgénica.
De cara al juicio, el Observatorio Europeo de Corporaciones (CEO, por sus siglas en inglés), una organización dedicada a monitorear y denunciar el poder del lobby de las corporaciones, publicó un informe que revela las estrategias de las principales firmas del agronegocio para ganar terreno en gobiernos y universidades, entre otros campos, para ejercer presión a favor de los transgénicos.
El informe se llama El lobby de Monsanto: un ataque sobre nosotros, nuestro planeta y la democracia¸ está en inglés y puede descargarse aquí.
Tal vez convenga recordar la definición de lobby: “Grupo de presión formado por personas con capacidad para presionar sobre un gobierno o una empresa, especialmente en lo relativo a las decisiones políticas y económicas”.
El informe del Observatorio afirma en la introducción: “Corporaciones como Monsanto tienen recursos ilimitados para comprar poder político a través del lobby”, y agrega que no sólo actúan a partir de asociaciones de lobby a nivel local y global sino también a través de “un ejército de lobistas sicarios” y grupos de científicos que ofician como “portavoces”. También apunta a los eventos donde las corporaciones promocionan una supuesta política de “desarrollo sustentable” con el medioambiente donde buscan lavar su imagen (llamados “greenwashing”, algo así como un lavado verde). Sostiene que instituciones de la Unión Europea y el gobierno de los Estados Unidos activan esas estrategias y le otorgan a las corporaciones acceso privilegiado en los lugares en los que se definen políticas: “Esta perversa simbiosis permite a las corporaciones capturar la toma de decisiones, pero lleva a vaciar la democracia, al desastre ambiental y a una grave injusticia social”.
¿Competidores o aliados?
El lobby de Monsanto se ejecuta a través de asociaciones organizadas a niveles globales, regionales y nacionales. Un ejemplo de ello es la asociación global Croplife International, que une la biotecnología con los sectores pesticidas, “que son las mismas corporaciones”, acota el informe. Esa lista de miembros de Croplife incluye a las multinacionales del agronegocio (Monsanto, Bayer, BASF, Dow/Dupont, Syngenta) y las empresas regionales de biotecnología y pesticidas (BIO, EuropaBIO, AfricaBIO, y las diversas sedes Croplife).
“Los intereses de Monsanto son también defendidos por el sector químico de las asociaciones de lobby”, explica el Observatorio. En los Estados Unidos, por ejemplo, aparece el American Chemistry Council y, en la Unión Europa, el European Chemical Industry Council, el más grande de esa región, con Bayer, BASF y Syngenta entre sus miembros. “Las corporaciones de biotecnología como Monsanto están comprando cada vez más compañías de semillas locales, y de esta manera se están volviendo más influyentes en las asociaciones de semillas nacionales”, afirma. Por ejemplo, la African Seed Trade Associacion (AFSTA) incluye varios “capítulos nacionales” de Monsanto, Syngenta y Bayer. AFSTA también ha presionado por los nuevos derechos de propiedad intelectual de las semillas a costa de los productores.
Mosanto, Bayer y otras compañías del agronegocio son representadas por diversas plataformas que cubren todos los mayores sectores industriales como la Cámara Internacional de Comercio (ICC), la Cámara Americana de Comercio (AmCham), BusinessEurope, el Consejo de Negocios Transatlántico (TABC) y, “para un toque verde”, el Consejo Mundial de Negocios en Desarrollo Sustentable. A esto se refiere el Observatorio con “greenwashing”.
Quién pone la plata
En la Unión Europea las corporaciones están obligadas a registrar quién realiza tareas de lobby para ellos, en qué área y con qué presupuesto. De esa manera, el sitio opensecrets.org reveló que Monsanto y Bayer gastaron juntas 120 millones de dólares en hacer lobby en Washington durante la última década. En la UE, Monsanto gastó en su ejercicio de lobby unos 4,33 millones de dólares en 2015. También divulgó en su propio sitio web un pago de 2 millones de dólares a muchas de las asociaciones que forman parte de la Organización Industrial de Biotecnología (BIO) y Croplife America. El informe de Corporate Europe aclara que la lista de Monsanto no está completa, ya que no incluye por ejemplo al Instituto Internacional de Ciencias de la Vida (ILSI).
En la edición de junio, la revista MU reveló cómo el ILSI realizó investigaciones en escuelas públicas porteñas, con aval oficial, para indagar los hábitos infantiles con relación a la comida (https://www.lavaca.org/mu99/la-corporacion-va-a-la-escuela/). Como también sostiene el informe del Observatorio de Corporaciones, uno de sus sponsors es Monsanto: según la US Right To Know, al menos el 43 por ciento del presupuesto del ILSI en 2012 provino de Monsanto ($500.000) y su plataforma de lobby Croplife International ($528.000).
El informe aclara que estos datos no conforman el cuadro completo, ya que no incluyen las campañas por estado de Monsanto (como contra General Motors en California) o la recolección de fondos para campañas políticas. En ese rubro, el informe subraya que muchas de las donaciones a campañas políticas de Monsanto (unos 662.000 dólares) son hacia candidatos republicanos provenientes de los estados con plantaciones de maíz y soja.
¿Quién es quién?
El informe de Corporate Europe se detiene en un pequeño grupo –aunque incompleto- de nombres que aparecen una y otra vez en las campañas internacionales a favor de los productos transgénicos y agroquímicos. El informe muestra un cuadro con las figuras “top” de Monsanto, tanto científicos como lobistas, que deciden en estrategias y ordenan (los llamados “comandantes”). Los ejecutores de esas órdenes (llamados “seguidores”) son a menudo financiados directamente por Monsanto a través de sus grupos de lobby. También el cuadro destaca un tercer grupo de colaboradores (llamados “cómplices”) que usualmente se interesan en la industria biotecnológica en general. Así aparecen, por ejemplo, Marc Horsch, Kevin Glenn, Richard Grnett, Erich Sachs, entre otros en el primer grupo. En el segundo, científicos como Bruce Chassy, Kevin Folta y Richard Goodman y, entre los llamados cómplices, a personajes mediáticos como Henry Miller, Jon Entine y Mark Lynas.
Un ejemplo de esa presión corporativa que demuestra el cuadro a través de nombres, rostros y compañías ocurrió en 2013 cuando el vicepresidente de Monsanto, Robert Fraley, y Marc Von Montagu (fundador del Flemish Biotechnology Institute en Bélgica, cuya capital Bruselas es la segunda capital del lobby en el mundo después de Washington, según el informe), ganaron el World Food Prize (Premio Mundial de la Comida). El premio no solo fue sponsoreado por Monsanto, sino también fue bautizado como el Premio Nobel de la Comida.
El dato es que la fundación que administró el premio ha recibido contribuciones de las empresas del agronegocio (Monsanto entre ellas) desde 2008.
La puerta giratoria
Entre las explicaciones de las diversas estrategias de las compañías a nivel mundial, el informe destaca la llamada “revolving door” (puerta giratoria) como una clásica estratagema corporativa: consiste en reclutar una figura pesada dentro del mundillo de la política a su staff, alguien que esté en una buena posición respecto a sus colegas lobistas y que conozca “cómo el sistema trabaja desde adentro”. La puerta giratoria también sirve en sentido inverso, es decir, cuando figuras empresariales pasan a ocupar posiciones clave en cargos públicos.
Las puertas giratorias, aclara el informe, son comunes en muchos países alrededor del mundo, “pero en ningún lugar funcionan tan rápido como en la UE”. Algunos datos: según el Centro de Responsabilidad Política, más de la mitad de los lobistas de Croplife America en el período 2013-2014 tuvieron previamente cargos públicos. En Estados Unidos, 37 de los 48 lobistas de Monsanto registraron en 2015-2016 trabajos en el gobierno.
El caso más paradigmático, remarca el informe, es el de Michael Taylor, quien previo a convertirse en abogado de Monsanto fue parte de la Food and Drug Administration (FDA), la agencia del gobierno estadounidense que responsable de la regulación de alimentos y medicamentos, entre otras tareas. Taylor también formó parte del Departamento de Agricultura. En ambos lugares trabajó en políticas públicas sobre “cómo (no) regular los alimentos genéticamente modificados”. Luego pasó a ser vicepresidente de Monsanto. En 2010 Obama lo nombró como asesor “senior” de la FDA.
El truco del arrepentido
Utilizar al propio gobierno como lobista es otra acción habitual de Monsanto. Como puntualiza el periódico español Diagonal, documentos divulgados por Wikileaks mostraban en 2013 cómo el Gobierno de Estados Unidos fue activo defendiendo internacionalmente los intereses de Monsanto. Los documentos probaban que las embajadas estadounidenses en Argentina, Alemania o España, entre otros países, promocionaron los productos de esta compañía.
Otro de los recursos es lo que el informe denomina “ambientalista arrepentido”, una persona que haya “visto la luz” y se vuelva en contra de su activismo y sus propias denuncias contra los transgénicos. Corporate Europe cita el caso de Patrick Moore, que se presenta en conferencias del agronegocio como un ex Greenpeace. Similar es el caso de Mark Lynas, quien se disculpó de sus acciones en el pasado. Lynas ha participado de los congresos de Aapresid en Argentina (uno de los principales grupos lobistas por los agronegocios en el país) y lo han presentado, también, como un ex Greenpeace.
En el caso de los científicos el informe cita varios casos de profesionales vinculados a las empresas transgénicas. Por ejemplo Kevin Folta, de la Universidad de Florida, que se ha convertido en un vocero de Monsanto. Según el informe, Folta hizo un acuerdo con la corporación a través de una beca de 25.000 dólares, pese a que lo negó durante los meses siguientes. También contribuyó al sitio GMOanswers.com, promocionado por el Consejo de Información de Biotecnología.
Otro de estas figuras es Bruse Chassy, también parte de ILSI y Forbes Magazine. Monsanto financió a Chassy para respaldar diversas actividades educativas vinculadas a la biotecnología con una donación de casi 1.9 millones de dólares. El informe subraya que dirige Academics Review, un sitio pro transgénico.
El informe completo, en inglés, puede descargarse aquí.
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

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Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

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