Nota
“Hoy lo que está en peligro es una investigación imparcial, independiente y pronta”
En la conferencia de prensa que brindó la familia Maldonado tras la reunión convocada por la CIDH, la abogada Verónica Heredia informó que solicitaron la participación de peritos internacionales para garantizar la investigación. Sostuvo que la justicia debe tratar el caso como una desaparición forzada seguida de muerte y que el juez Lleral se apresuró al decir que el cuerpo de Santiago no tenía lesiones, ya que los resultados de la autopsia no están terminados. “Al día de hoy no sabemos cómo ni por qué murió Santiago”, sintetizó. También se refirió al rol que juega en un caso de desaparición forzada la concentración de medios y los ataques de trolls, analizados en un informe que realizó lavaca y presentó la familia Maldonado ante la CIDH. Hoy viernes, a las 14, la familia brindará una conferencia de prensa en la sede de Amnistía Internacional, para analizar el comunicado con las conclusiones de este encuentro entre gobierno y querellantes que dará a conocer la CIDH al mediodía.
Por Azul Cordo, de la redacción de Brecha especial para lavaca, desde Montevideo
“Estamos de duelo” recalcó la abogada Verónica Heredia como preámbulo a la conferencia de prensa que brindó junto a Sergio Maldonado y Andrea Antico este jueves 26 de octubre en el Palacio Legislativo uruguayo, tras la audiencia de trabajo privada que mantuvieron en el marco del 165° período de sesiones de la CIDH realizado esta semana en Montevideo.
De esa reunión confidencial participaron, en calidad de parte denunciada: el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, Javier Salgado por Cancillería y abogados de la Secretaría de Derechos Humanos y del Ministerio de Seguridad; también estuvieron dos voceros de la comunidad Pu Lof en Resistencia, como parte denunciante y comisionados de la Comisión Interamericana. Tras la desaparición forzada de Santiago Maldonado, el organismo internacional había dictado una medida cautelar al Estado argentino para garantizar su vida, lo que evidentemente no se cumplió.
Heredia aseguró que los representantes del Estado “no aportaron nada” durante la reunión, que se extendió poco más de una hora, y consideró que la carátula del caso debería ser “desaparición forzada seguida de muerte”.
En la tarde, Sergio Maldonado se había reunido con la vicepresidenta uruguaya, Lucía Topolansky, quien se puso a disposición de la familia y le manifestó su apoyo. Mientras aguardaba las preguntas, se veía en su brazo izquierdo el rostro de Santiago tatuado por un amigo el martes pasado.
La abogada consideró que con este caso “estamos asistiendo a una nueva forma de desaparición forzada que es en democracia y mediatizada. Estamos denunciando cómo, hoy, los medios de comunicación reproducen y magnifican un hecho de esta gravedad. Pareciera que ya no necesitamos treinta mil desaparecidos: con uno ya se disciplina al resto de la sociedad, con los efectos de terror que genera una desaparición”.
Añadió que “todas las pruebas que están en el expediente por el habeas corpus, como en el expediente de desaparición forzada, dan cuenta de que Gendarmería es la responsable de la muerte de Santiago” y estimó que “la gravedad del caso habilitaría una posible condena por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos”.
En vistas de que la familia Maldonado teme que no se realice una investigación “imparcial, independiente y exhausta”, volvieron a solicitar a la CIDH en la audiencia -como lo hicieron en varias ocasiones desde el 1 de agosto- que le exija al gobierno argentino que la pesquisa tenga peritos internacionales e independientes, enviados por naciones Unidas (como casi llegaron a acordar con Avruj, con el ministro de Justicia, Germán Garavano, y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Amerigo Incalcaterra, pero el gobierno nunca firmó).
“Pedimos que se conforme un grupo de peritos expertos para garantizar la independencia en la investigación que entendemos que hoy no está garantizada, ya que puede haber intereses en juego por parte de los peritos nacionales. Exigimos una correcta investigación para que la muerte de Santiago no quede en la impunidad”, dijo Heredia. “No hay que asustarse con la participación de veedores externos en las pericias, esto garantiza transparencia en el sistema democrático regional, respetuoso de los derechos humanos. Sobre todo si tenemos una Justicia que desde el primer día negó la desaparición”.
Por su parte, Sergio Maldonado se hizo eco de este pedido y reiteró su pedido de renuncia para la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. “Sólo confío en Verónica, Andrea, en el resto de mi familia, en Alejandro (Incháurregui) y en los amigos”.
En espera
Sobre la autopsia, la abogada indicó que todavía no tienen resultados, ni una fecha concreta en la que puedan estar prontos. Luego deberán analizar los resultados y evaluar qué valor tienen. Pero hoy “no sabemos ni cómo, ni cuándo, ni dónde, ni por qué falleció Santiago” dijo Heredia.
Sergio opinó que el juez Lleral “podría haber esperado un poco más” a que llegara el informe final de la autopsia, en vez de declarar, dos días antes de las elecciones nacionales legislativas, que el cuerpo de Santiago no presentaba lesiones: “Fue apresurado decir que el cuerpo no tenía signos de violencia cuando la autopsia no estaba terminada”.
“El juez nos pidió prudencia, pero él no la tuvo”, remató Heredia. En la presentación de hoy, la familia Maldonado presentó a la CIDH un informe que cuenta con el aporte de la Cooperativa Lavaca y la licenciada Luciana Burgos, sobre el asedio mediático y virtual que sufrieron los Maldonado desde el 1 de agosto y cómo la influencia de los mensajes creados en los medios masivos derivaron en medidas judiciales.
Heredia dio dos ejemplos: uno, el 12 de agosto, un día antes de las PASO, cuando hicieron un allanamiento en la casa de Santiago; otro cuando, el día anterior de las elecciones, el juez Lleral dijo que el cuerpo no tenía lesiones.
Además, el estudio aborda cómo se manifestó la postura del gobierno frente al caso a través de los medios de comunicación y las redes sociales, para dar cuenta que los trolls “no son voces democráticas que garantizan la pluralidad, sino que son la voz autoritaria del Estado, unívoca, disfrazada en los medios de comunicación como parte de una cultura liberal”. Por eso es que la abogada sostiene que “no son inocentes estos hostigamientos que sufren Sergio, Andrea y toda la familia de Santiago”.
De hecho, Antico denunció que fueron “espiados” por Gendarmería en los primeros días de la desaparición forzada, y consideró que el espionaje sobre la familia “también es una postura del gobierno para no llegar a la verdad”.
La cuñada de Santiago agradeció el acompañamiento de la gente como un motor que tienen para mantener el reclamo latente en Argentina y en la región. Sostuvo que “la gente no reclama solo por Santiago sino por el derecho que tiene cada persona a reclamar de la forma que quiera” y que lo que le pasó al joven “le podría haber pasado a cualquier persona solidaria que comparta esos ideales”.
Respecto a la convocatoria a una nueva marcha el 1 de noviembre, Andrea lo reivindicó como “un derecho que tenemos” y dijo que esperan que no haya provocaciones por parte de infiltrados metidos por el gobierno en las movilizaciones”.
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MU 215: Sin chamuyo



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Crónicas del Más Acá: Parlantes
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Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
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Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
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La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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