Nota
Los diversos sean unidos
¿Qué sienten, viven y piensan los que hoy fueron a la #Marcha21F? Una crónica de sensaciones y voces de la multitud que llenó la 9 de julio con mensajes contra el ajuste, la pobreza, sobre el sindicalismo, los jubilados, los docentes, los medios. Y la unidad.
Fue una marcha enorme, con muchísima proporción de gente ostensiblemente pobre, en un clima que mezcló la angustia por la economía (tema en el que la sociedad sigue acumulando vasta experiencia), con cierto tono de alegría por ese asombro de estar ahí. Y ser tantos. Y tan distintos.
En el cielo había globos sindicales. Y drones mirándonos a todos, tal vez con sorpresa: sobre el asfalto de la Avenida 9 de julio pululaba la multitud que el gobierno porteño postuló en 140.000 personas, y los organizadores en 400.000. En ambos casos, suficiente para convertir al acto en una de esas mareas pocas veces vista, capaz de inundar a la que sigue peleando el récord como avenida más ancha del mundo.
En la Argentina hablan los políticos, los panelistas, los sindicalistas, los periodistas, los masters, los economistas y los opinólogos, sobre temas que a veces son cruciales para esta multitud compuesta por personas con la que casi nadie habla, y de quienes casi nadie sabe qué sienten, viven, y piensan.
Mientras los sindicalistas (Hugo Moyano, Sergio Palazzo, Hugo Yasky, Pablo Micheli) dijeron lo suyo contra el gobierno desde el Escenario Móvil Eiffel, ¿qué contaban sobre el presente, abajo, en el asfalto, quienes hicieron que toda la movida del 21F tenga sentido?

Foto: Nacho Yuchark
El baile y el merendero
Lu, por ejemplo, trabajadora de un merendero, establece ante lavaca los problemas prioritarios de los barrios del conurbano: “El principal problema es la economía, el hambre…” se queda pensando y agrega “ la situación”.
“Está lo de la droga. Y los chicos que empiezan a robar porque no hay trabajo. Entonces te hablan de inseguridad pero son ellos (el gobierno) los que no hacen nada para mejorar la cosa”. Lu es una mujer joven, con seis hijos, integra el Movimiento Evita y habla de una desaparición: “Todo está para atrás. Todo el mundo habla del trabajo, pero el trabajo no aparece”. Cuenta que los que votaron a Macri creyeron mal. “Creyeron mentiras, creyeron promesas. De todo lo que dijo, ¿qué cumplió? Nada”.
¿Qué piensa hacia adelante? “Enseñarles a mis hijos a luchar, a salir adelante, y que aprendan a no creer en las mentiras”.
Pasan agrupaciones de gente muy seria, pasan camioneros que –según la primicia esbozada por medios oficialistas- tienen un notable vínculo con la industria vitivinícola, pero un poco más allá, a la sombra, hay algunas mujeres embarazadas que buscaron el fresco del pasto y miran divertidas un baile. Un vendedor de chipá con la canasta en la cabeza sonríe y baila con una señora sub 60 y unas chicas sub 22. No hablan. Sonríen. La gente alrededor aplaude marcando el ritmo que mezcla cumbia con redoblantes.
O tal vez hablan sin palabras y dicen que, pese a todo, en esa ronda hay: capacidad de disfrutar el momento, de compartir, de reírse un rato, además de tecnologías como la fertilidad y la convivencia.

Foto: Nacho Yuchark
Pesadillas mediáticas
El cartel dice: “Seamos la pesadilla de quienes nos arrebatanlos sueños”. Lo lleva Juan Manuel, arquitecto al borde de los 54 años. No es de los que baila ni sonríe: “Vengo solo, no aguanto más. Voy a todas las marchas. Estuve el otro día en la de ATE y voy a ir a la de Rafael Nahuel en el monumento a Roca. No se puede estar con todos los tarifazos que hay. No entiendo por qué la gente no sale más. Como si estuviéramos esperando que se vaya todo a la mierda como el 2001 y entonces van a decir ‘piquete y cacerola la lucha es una sola’, pero ya va a ser tarde. Hay que actuar ahora” dice, y sigue caminando con su pancarta salvasueños.
Mabel es docente en una escuela primaria de Florencio Varela. Dice que el destrato a los docentes es constante, que la infraestructura de las escuelas públicas no cambia, que faltan libros y computadores, que el gobierno eliminó por decreto la paritaria nacional convenida por ley.
Sobre los balbuceos mediáticos que etiquetaron al acto como “marcha de Moyano”, dice Mabel: “Correr el eje y poner que la marcha la convocó tal gremio está mal: el eje es la clase trabajadora. Y los medios han jugado todo el tiempo a instalar un apellido como el que convoco a la marcha: están, pero cada uno tiene que tener conciencia de clase. Desde ese lugar estamos hoy acá. Y la otra cosa que hacen los medios es silenciar lo que pasa en los pueblos, en los barrios” describe, analizando de paso parte de la actualidad.

Foto: Nacho Yuchark
Populismo y telos
Daniela integra la CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular), organización que retumba en los medios dada la alegada amistad de su inspirador Juan Grabois con el Papa Francisco. Daniela explica qué es el trabajo autogestionado que pregonan: “Es cuando la persona genera su propia fuente de trabajo, no trabaja conpatrón, pero sí en cooperativas o en unidades productivas. Así tenemos cantidad de emprendimientos comunitarios, compañeras cartoneras y demás”.
Lo que se ve en los barrios pobres: “Es impresionante la acción de los punteros políticos”. ¿Peronistas? Daniela ríe: “No, macristas, reparten cosas, bolsones de comida, electrodomésticos, ahora no tanto porque no hay elecciones. Es un populismo de derecha” explica confirmando cierta teoría o ilusión global que plantea que en esta época todas las derechas deben ser populistas, para contener y controlar terremotos sociales.
Miguel Peregui, jubilado, camina por la 9 de Julio con una serie de pancartas hacia las banderas de ATE, Camioneros, Bancarios, Curtidores, Barrios de Pie, Metrodelegados, SUTEBA, de AMSAFE, de Aeronáuticos. Explica, con total sinceridad: “Vine porque me han bajado los ingresos, me han quitado todo. Con lo que pagaban en la época de Cristina, me iba con una compañerita del PAMI dos veces por semana a un telo y comía una pizza con birra. Ahora no puedo hacer nada de eso. ¡Nada de eso!”. En la pancarta se lee: “Unidad frente a los profetas del odio”.
Movimientos en movimientos
Nelba integra la corriente Clasista y Combativa: “¿Qué pretende usted de mí?” dice al periodista, y luego, seria, plantea: “El problema es la desocupación, la crisis y el hambre. Avanza la droga pero si los jóvenes tuvieran un trabajo que les permitiera vivir con dignidad, no se volcarían a la droga, que es como los cautivan las mafias”. Nelba confirma que la CCC estuvo contra el kirchnerismo por la 125: “Pero no etábamos conlos latifundista, sino que ellos prejudicaban a los pequeños y mediahos productores. Hoy estamos todos acá porque siempre tenemos que unirnos pese a las diferencias cuando hay un enemigo principal, más allá de las diferencias secundarias” explica, con palabras muy Mao.
Un muchacho con remera de Barrios de Pie y un kirchnerista de La Kasa Néstor aceptan hablar con lavaca: “El compañero no creo que haya votado al macrismo” dice el K. El joven de Barrios de Pie se ríe y cuenta: “Me parece que no se escucha mucho al pueblo. Hay que ver si se logra que exista otra mentalidad y no se engañe más a la gente”. El K: “Si nos ponemos a mirar, estamos todos en la misma”. Le digo que los camioneros si votaron orgánicamente a Macri. Dice: “Bueno, si siguen así las diferencias son insalvables”.
Gustavo es camionero, de Neuquén, y votó a Macri: “Hoy no lo votaría me parece. En ese momento era una opción porque no queríamos que siguiera el kirlchnerismo, y no había nadie más a quien votar. No los queríamos por lo del impuesto a las ganancias que nos sacaban y nos siguen sacando. Y además Cristina lo atacó a Moyano. Nosotros no dudamos de los Moyano, ni de Hugo ni de Pablo. Todo lo que conseguimos como trabajadores es gracias a Hugo Moyano, así que más que respaldado va a estar por nosotros”.
Reconoce que la situación en Neuquén, pese a los millones de petrodólares que se supone abundan por allí, no se reflejan en lo social: cada vez más pobreza y más villas. “El gobierno nacional no hace nada, el provincial algo. Yo no votaría otra vez a esta gente, pero el problema es que entonces, ¿a quién votás?”
El sindicalista de Satsaid (televisión, que integra la Corriente Federal) Carlos Brites, en medio de los bombos: “Es muy positivo que estemos todos aquí. Nosotros venimos de Ideas del Sur donde los compañeros no cobran hace 3 meses. Si no nos movemos nosotros, con los movimientos sociales ¿quién se va a mover?”
Carlos Seydell es secretario general del Sindicato Único de Publicidad. Reconoce que su gremio es atípico, porque la crisis no lo está golpeando tanto como a otros. «Pero de todos modos venimos contra el ajuste, los tarifazos, por paritarias libres y contra las políticas que perjudican a la sociedad. Somos solidarios: si llaman los gremios o los movimientos sociales, tenemos que salir todos». Ríe cuando le pregunto si conoce gente que haya votado a Macri. “Soy cordobés. Es una provincia que hizo la Reforma, el Cordobazo y el Viborazo, lo votaron 7 de cada 10. Pero te puedo decir con conocimiento de causa que hoy Macri no puede ir a la capital, lo han sacado a pedradas, y por eso se maneja entre Rio Cuarto y Villa María cuando va, que son territorios de De la Sota”.

Foto: Nacho Yuchark
Los pasivos activos
Emilio y Cecilia están parados sobre Venezuela y 9 de Julio, recostados sobre la esquina con la bandera del Frente de jubilados.
Dice Emilio: “Creen que el jubilado es un pasivo. Es una mentira: tengo 82 años, estoy activo, trabajo en ventas de ropa y cobro una jubilación mínima. La creencia de que el jubilado está para el geriátrico es mentira: hoy el jubilado puede ser un ente activo de la sociedad y ejercer todos sus derechos y no permitir que lo devasten. Hemos creado un frente de personas mayores de cualquier idea política. El movimiento debe ser nacional, popular y democrático, y eso no lo puede parar un gobierno de ricos para ricos que en vez de tener una patria, tiene una empresa”.
El pastor Jorge es otro jubilado, de 77 años: “Ya desde los tiempos bíblicos se explica qué pasa si estás separado. Jesús, a sus discípulos, les agarró una ramita que quebró con su rodilla. Luego, agarró un ramo que no pudo romper, diciendo que la unión hace la fuerza. Si acá no nos unimos, no pasa nada”.
Sobre Moyano: “Quieren demonizarlo. Hace un año estaban a los besos y abrazos. Ayer era un niño mimado, hoy es un infame. Pero la lucha es otra. Y, por eso, hay que venir”. Y antes de irse pide aclarar algo más: “Viva la patria”.
No estoy muerto
En la esquina de Salta y Carlos Calvo, a metros de la manifestación, hay una especie de cementerio de la clase media. Juguetes usados (20 pesos), viejas Barbies desnudas (15 pesos), pavas (50 pesos), termos, ropa (según) zapatos (30 pesos el par), viejos jueguitos de Playstation.
Todo el cambalache callejero ha sido instalado por Fabián, cartonero. La gente sale de la marcha y le compra. “Esa pava es nueva, sale 100. O por lo menos 80. Me la vendió una señora hoy por 50 porque no tenía para comprarle leche a la nena. Estoy hace 30 años por acá. Antes la gente me daba las cosas que no usaba más. Pero ahora me las venden. Ni los finolis tienen un mango, pá”.
Sobre la marcha: “Que se vaya este tipo, varón, nos estamos muriendo de hambre. Todos. Le está empezando a tocar a los ricos la malaria. Por cómo aumentan las cosas, se siente que hasta los de plata se ponen nerviosos”.
No está muy de acuerdo con que el acto se haga en la 9 de Julio: “Hay una mano que tiene que ir a tocar el corazón de él, en la Casa Rosada. No acá, porque se matan de risa. Hay que ir allá. Y tenemos que ir todos, y no es una cosa de un solo día, porque no da para más”. No fue a la marcha «porque si no vendo, no como yo ni comen mis hijos».

Foto: Nacho Yuchark
Vecinas y vecinos del barrio pasan e invariablemente lo saludan con mucho afecto: “Yo no consigo trabajo porque no sé leer, no sé computación, y entonces te desprecian. Por suerte acá la gente del barrio me trata bárbaro”.
Cuenta que el oficio de cartonero le enseñó a saber mirar, a estar atento, a saber discriminar qué cosas sirven y cuáles no.
Detecta que hay crisis porque hace unos años podía levantar 400 o 500 pesos en una recorrida cirujeando, pero hoy no pasa de 150. «Cuando hay menos basura, hay crisis», informa.
Asegura que nota la crisis porque hay en la basura menos metales y menos papel blanco. «Si hoy encontrás 200 kilos de papel, o dos kilos de cobre, estás en el paraíso».
Fabián tiene 5 hijos y su señora está internada en el hospital Udaondo: “Cáncer. Tengo fe y se la dejé a Dios. Pero no sé si me la devolverá. Y volveremos a ser una familia, todos juntos”. Se ríe con los manifestantes, gente humilde, de los barrios, que descubren su puesto cambalache en la vereda y aprovechan: le compran muñequitos viejos, una ropa para niños, un redoblante de juguete, unos vasos usados. Levanta Fabián los brazos como respuesta a una vecina que lo saluda desde la vereda de enfrente, me vende una vaca para la Cooperativa ídem.
Y me cuenta parte de su biografía: “Hace unos años casi me mataron, acá mismo. Cuatro tipos y una mina, con fierros de esos de caños del agua. Me robaron los metales que yo había juntado. Me partieron la cabeza y yo me quedé ahí tirado, abrazado a la carreta para que no me la roben».
«Vinieron los milicos, me llevaron en ambulancia, pero en el hospital me mandaron a la morgue. Creían que estaba muerto. Los milicos vinieron al barrio y dijeron que me habían matado. Me desperté en la morgue. Tenía la cabeza abierta a golpes, todo lleno de sangre. Me quise escapar. Un milico del hospital me dijo: ‘vos no te podés ir’. «Yo le contesté. ¿sabés qué pasa amigo? No soy un muerto. Fui a mi casa. Me llevaron al hospital, me dieron 23 puntos en la cabeza”.
Siguen desconcentrándose manifestantes, y con el fin de la marcha Fabián me cuenta algo más de su historia. “Cuando volví aquí, a esta esquina, una señora que sabía que yo estaba muerto me vio, y se desmayó. Como si fuera un fantasma. Y otra vecina me pellizcaba el brazo para ver si era cierto que yo estaba”.
-¿Y vos qué les contestabas?
«Lo mismo que al milico: les decía que no estoy muerto. Y me reía».
Es asombrosa cada parte de su relato. Podría ser un capítulo de esas series de moda sobre misterios fantásticos. Pero es la realidad y así son los fragmentos de la historia, con tantos puntos en común con la biografía argentina: Fabián sigue intentando ganarse la vida cada día sabiendo que es muchas cosas, menos un fantasma.













Nota
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
Por Francisco Pandolfi

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema
Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.
Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país.
Por Sergio Ciancaglini

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio
La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.
Por Lucas Pedulla

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden
La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.
Por Claudia Acuña

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
Por María del Carmen Varela

Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
Por Evangelina Bucari

La Cogolla: Flor de cultivo
Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.
por María del Carmen Varela

Desentendimiento: Fingir demencia
Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del Más Acá: Parlantes
Por Carlos Melone
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
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