Nota
La verdadera grieta: viaje a Allen, tierra de fracking
Casas fracturadas por las perforaciones del fracking. Barrios contaminados y enfermos. Productores sin tierras. Sospechas, políticos, dólares, pobreza, y vecinos que no se quedan quietos: cómo sostener la vida en medio de un modelo de muerte. POR SERGIO CIANCAGLINI
Jeremías tiene ocho años, se está quedando calvo, y me muestra la grieta.
Es una rajadura en la pared, de abajo hacia arriba, consecuencia de los temblores que emergen desde el fondo de la tierra hasta las casas del barrio Costa Blanco, en Allen, Alto Valle de Río Negro.
Hay más grietas que atraviesan los dormitorios, el baño, la cocina, cada ámbito de la vida. Ocurre en esta y en todas las casas del barrio, y de varios barrios de la ciudad de 35.000 almas. Allen es la Capìtal Nacional de la Pera, pero descubrió que está emplazada sobre la punta oriental de esa gigantesca formación subterránea de hidrocarburos llamada Vaca Muerta.
Jeremías sonríe, quiere ver cómo están saliendo las fotos. Le queda el 30 por ciento del pelo. Alejandra, su mamá, lo observa: “No sabemos por qué se le cae. Me dicen que puede ser un virus en el medio ambiente que se le pegó, o a lo mejor otra cosa. Tardaron dos meses en darme turno. Le recetaron pastillas re caras, pedí ayuda en Desarrollo social y no me dieron, conseguí comprarlas, pero nadie te dice nada seguro. No sé si los médicos no saben, o saben, pero no te quieren decir para no meterse en problemas”.
El paisaje de Allen va quedándose calvo de chacras, de álamos y de frutales que son desplazados por instalaciones cercadas en las que se ven hombres con cascos amarillos, camiones desmesurados, amasijos de cañerías que penetran la tierra, sistemas de válvulas a las que el vecindario llama “arbolitos de navidad”, y torres de hasta 50 metros de altura.
No existen aquí los clásicos guanacos petroleros: se acabó lo que se daba. El petróleo y gas que quedan en el país están atrapados en la llamada roca madre. Para capturarlos hay que romper esa roca.
Por eso de cada torre baja un trépano, taladro gigante que perfora la tierra hasta 3.000 o 4.000 metros de profundidad: un agujero equivalente a un edificio de 1000 pisos hacia abajo. La excavación genera parte de los temblores que rompen las paredes de las casas cercanas.
Cuando el trépano llega a más de 3.000 metros de profundidad, la perforación se ramifica horizontalmente para fracturar la roca madre que contiene los hidrocarburos fósiles. De la perforación original nacen 5 o 6 “pozos horizontales” con caños que se extienden bajo tierra en distintas direcciones a lo largo de 3 o 4 kilómetros en cada caso.
Se inyectan entonces un total de 30 millones de litros de agua a alta presión, un cóctel que incluye arenas de sílice y alrededor de 600 químicos para mantener abierta cada grieta, disolver los hidrocarburos, y extraerlos luego a la superficie como flowback, un reflujo de barro tóxico, gas y petróleo.
Esta destrucción y licuación de la roca madre a alta presión genera más temblores –entre otras cosas- y sólo en Allen se multiplica por 130 pozos. Jeremías, la pelota, su primo Santiago, la calle de tierra, las casas, y todo lo que se ve alrededor, está instalado sobre una gigantesca red subterránea de caños puestos allí para romper el subsuelo.
Esa es apenas una de las formas de entender cómo funciona el fracking o fractura hidráulica, la grieta que atraviesa territorio, agua, aire y vidas de la gente de Allen a la que demasiadas veces le cuesta entender dónde está parada.

Foto: Nacho Yuchark
Toxi tour
La idea de Vaca Muerta como la salvación nacional es una superstición nacida en 2010 durante la gestión kirchnerista, obviamente promocionada también por el actual gobierno. La geografía del asunto parecía centrarse en Neuquén, con un conflicto que sigue vigente: gran parte de la explotación involucra a comunidades mapuche que resisten como pueden amparados por la razón y por las leyes.
Pero en 2011 se instaló un pozo de fracking en Allen, en una chacra frutícola propiedad de un familiar de la socióloga Maristella Svampa, quien ha escrito el libro Chacra 51 sobre el tema. Nació la Asamblea Permanente del Comahue por el Agua Allen. La movilización vecinal logró que el Concejo Deliberante sancionara por unanimidad en 2013 una ordenanza prohibiendo el fracking. La intendenta Sabina Costa elevó el tema, el gobierno provincial reclamó, y el Superior Tribunal de Justicia provincial fracturó la ordenanza declarándola inconstitucional bajo el argumento de que el subsuelo lo maneja la provincia.
Fue un golpe de desaliento para la Asamblea, mientras las chacras de Allen iban siendo perforadas por decenas de pozos hasta llegar a los actuales 130 que exhibe la EFO (Estación Fernández Oro).
Del lado incansable de la historia de la Asamblea quedaron Luis Partearroyo y el matrimonio de Lidia Campos y Juan Carlos Ponce, quienes recorren barrios y juzgados decididos a no resignarse. Dice Juan Carlos, gasista matriculado: “Hubo muchísimos problemas, explosiones, incendios. Empezaron en 2014: se les trabó el trépano bajo tierra, y para sacarlo tiraron unos 40.000 litros de gasoil, cosa prohibida. Al destrabarse, algo hizo chispa y se armó el incendio. Acá nos destruyen para un beneficio que no se ve por ningún lado. Y lo que uno ve es problemas respiratorios, de piel, de tiroides, mucho cáncer”.
Lidia suma pistas: “Hay además muchos abortos espontáneos, y también muchas chicas y mujeres con menstruaciones largas, que terminan anémicas. El hospital no informa nada. Lo único que hizo Salud Pública la vez pasada fue empezar a regalar broncodilatadores”.
La palabra “muchas” indica una constante socioambiental argentina: la gente sabe lo que ocurre pero no hay estadísticas, salvo que las propias asambleas se pongan a contabilizar enfermedades y muertes.
Con el broncodilatador cerca anda don Rubén Ibáñez, paisano de 66 años. Vive a 40 metros de uno de esos explosivos pozos, apenas separado por un canal de riego. Es parte del “toxi tour” que proponen Juan Carlos y Lidia.
La grieta corre alrededor del techo de la casa de Ibáñez: “Es como que hubiera querido saltar por la explosión”. Otras grietas corren por dentro: sufre EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Explica Pedro, su hijo, agente penitenciario: “Además mi papá tiene laceraciones en los pulmones de 4 milímetros, y es por esto de los hidrocarburos”.
Ponce: “Pero los médicos sólo certifican EPOC, y no los tajos por respirar los polvos de sílice, que vuelan y te revientan al llegar a los pulmones: la silicosis. Las empresas tienen las montañitas de sílice, al aire libre”. El Observatorio Petrolero Sur ha calculado que Vaca Muerta requerirá 40 millones de toneladas de estas arenas tóxicas durante los próximos diez años. “Nos han dicho ignorantes, indios, analfabetos. Pero yo puse mi cuerpo, y esa es la verdad. De todo esto que hacen, ¿qué le queda a la gente? Pura porquería”.
Don Ibáñez tiene dificultades para respirar. “Mi hijo está sano porque se fue a vivir a otro lado. Yo no me quiero ir aunque a veces tenemos que salir corriendo cuando se les escapa una nube blanca de gas que nos tapa la casa. No somos limosneros. La dignidad no se vende por una garrafa. Ya se los dije a los de la empresa, para que sepan: voy a seguir. No le tengo miedo a la muerte”.
Manden fruta
Allen sigue siendo la ciudad más importante del país para la producción de peras (3200 hectáreas) y manzanas (2900), pero sufre desde hace décadas una crisis que el fracking está acelerando. En el Alto Valle había 6.000 productores en los 90, 3100 en 2005 y 2200 en 2015. Sólo en Allen había 412 productores hace diez años, 320 en 2016 y 219 actualmente. Belén Alvaro, socióloga: “Han sido décadas de concentración, se ha perdido el 60% del trabajo familiar en las chacras y los productores chicos desaparecen. Hay que decir que la fruticultura también fue contaminante y generadora de desigualdades. Pero las economías regionales han sido abandonadas pese a que son las que pueblan el campo. Cuando llega el fracking a chacras en crisis, muchos productores alquilan o venden la tierra productiva a la petrolera”.
Sebastián Hernández es presidente de la Cámara de Fruticultores de Allen y de la Federación de Productores de Fruta provincial. No vive en un barrio pobre como Costa Blanco, pero su casa también tiembla: “Tengo rajaduras y se me desmoronó cinco veces el pozo de agua bajo tierra”. La situación: “Hoy el productor de manzana o peras no recibe en promedio más de 4 pesos por kilo, pero le está costando 6,50 producir. Y la fruta se vende a dos cuadras en un supermercado a 60 pesos. Yo nunca le daría la tierra productiva al fracking, pero los productores van abandonando. Cada uno mira su nido”.
Para producir fruta, una chacra se alquila a 1.000 pesos mensuales por hectárea. Las petroleras ofrecen 30.000 por la misma superficie. Otra oferta: 200.000 pesos por un año y luego 25.000 por mes. “El tema es que la tierra queda arruinada” explica Hernández. Para afirmar las torres, instalaciones y que puedan circular los camiones, las petroleras instalan una capa de un metro o dos de suelo calcáreo sobre el suelo fértil, imposible de recuperar por décadas. La crisis y la desesperación de los pequeños productores agrandan a las petroleras, bajan los precios de las chacras, y para colmo las empresas han empezado a no pagar. Van a juicio, y queda armado el círculo vicioso perfecto. Graciela Vega, historiadora y creadora del sitio web Proyecto Allen: “Sé de varios casos, yo creo que hasta especulan con que se mueran, porque muchos de los productores son gente muy mayor”.
Hernández: “Las regalías que deja el fracking pueden ser altas, pero en la ciudad no se ven. Tampoco genera mucho trabajo, y menos para la gente de Allen”. El diario Río Negro informó que durante los próximos cuatro años Allen tendrá de manera constante tres equipos de perforación y dos de terminación “lo que representa unos 180 puestos de trabajo permanentes”, cifra aportada por el Secretario de energía Sebastián Caldiero quien reclamaba “que Allen ocupe puestos en los equipos”. Aunque se agreguen los empleados de empresas de operaciones y periféricas (unos 1.500 más), se entiende el razonamiento de Hernández. “La actividad que realmente mueve a la economía, que genera mucha mano de obra (de 10.000 a 15.000 personas) y movimiento comercial es la producción frutihortícola”.
Winners y perdedores
Cálculo fracking: YPF asegura que invertirá 598 millones de dólares en los próximos 93 pozos que perforará en Allen, que ya es el primer productor de gas de Rio Negro y asegura haber repartido 500 millones de pesos en regalías para la provincia durante 2017. “El problema es que no es posible la convivencia de los dos modelos, se pierde la tierra fértil, y se pierde una matriz productiva diversificada” dice Hernán Scandizzo, del Observatorio Petrolero Sur. Hernández: “Otro efecto es que Chile está vendiendo manzanas con la etiqueta ‘free frack’ (libre de fracking) como si nosotros hiciéramos algo contaminado. No es así. Todavía nuestras frutas son exportables y comestibles y de alta calidad. Pero el Estado no hace nada para defender la producción para tenernos débiles y caídos, y facilitar la entrada del fracking. Por eso aquí no hay una resistencia como sí hay en Mendoza”.
Edgardo Martin, concejal del Ari:”Todo esto tiene que ver con la contaminación. Aunque no puedo aseverar de forma directa qué efectos tiene el fracking, sí sé que es muy extraño todo lo que está pasando, lo asocio con las enfermedades,
y es posible que se lo pueda saber dentro de unos años, cuando el mal esté hecho, y ya se hayan ido. Porque el modelo del fracking es por muy poco tiempo. Después queda el desierto. Mientras tanto funciona la prepotencia del dinero, avanzan gracias a una oscuridad absoluta de toda información, y los controles no existen, aunque digan lo contrario”.
Un dato: la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la provincia es Dina Migani, propietaria de la empresa Quinpe, dedicada a “servicios de apoyo para la extracción de petróleo y gas natural, la explotación de minas y canteras, ventas al por mayor en comisión o consignación de minerales, metales y productos químicos industriales”. Entre sus clientes están YPF, Petrobras y Skanska.
Claudio Correa, presidente del Concejo Deliberante de Fernández Oro, ciudad ubicada junto a Allen, era parte de Cambiemos pero se separó: “Yo hice una ordenanza contra el fracking, se aprobó y, como en Allen, la declararon inconstitucional. No soy de la política, trabajé siempre en un mayorista, y llegué hablando de transparencia. Si dicen que hay regalías y uno ve que todo está igual, ¿cuánto se llevaron los funcionarios que aceptaron esas regalías que dependen de las declaraciones que hacen las propias empresas? Yo lo que veo es que hay gobernadores que no quieren el fracking porque enferma y mata, y otros que son sobornados para aprobarlo. Pero de esa corrupción, la actual, no veo que casi nadie esté hablando” dice Correa quien agrega un dato curioso: se ha detectado otra roca madre bajo el monumento a San Martín en Allen. “Pero sacar gas de ahí les costaría más caro. Las petroleras están en las chacras porque el costo es cero y están cerca del agua”. El modelo cierra con las tarifas más altas de la historia, lo cual permite sospechar quiénes son los que ganan con la fractura.
La ley del benceno
No han entendido las posibles bondades del fracking en Alemania, Francia, Gran Bretaña, España, Italia y estados norteamericanos como Nueva York. Los datos que no están en este curioso país se encuentran afuera. La Sociedad Médica de Massachusetts estudió los químicos que se utilizan extraer hidrocarburo de las grietas. El 75% son tóxicos para ojos, piel, sistema respiratorio y gastrointestinal. Más de la mitad de esos químicos produce daños en el cerebro y en el sistema nervioso central. El 25% tienen la posibilidad de desarrollar en el ser humano algún tipo de cáncer o mutaciones. Las investigaciones científicas en los Estados Unidos detectaron elementos cancerígenos como benceno y formaldehido (el benceno especialmente ligado a las leucemias), neurotóxicos en dosis letales, hidrocarburos también cancerígenos, disruptores y perturbadores hormonales (otra vez el benceno y el tolueno) que provocan malformación del esperma, reducción del crecimiento fetal, padecimientos cardiovasculares, problemas respiratorios y asma. Detectaron además emisiones radiactivas, 40 % de aumento de nacimientos prematuros, malformaciones, contaminación de los suelos, del agua, del aire. Otro detalle: ninguno de los médicos y agentes sanitarios con los que intenté hablar aceptaron hacerlo.
En los barrios la vida se ve más clara. “Es un olor a huevo podrido que no se puede estar” cuenta Ingrid en Costa Blanco. Su hijo Santiago no ha perdido pelo, como Jeremías. “Lo que él tiene es miedo, por los ruidos a la noche”. El fracking funciona en cualquier horario, la luz permanente excita a las plagas como la carpocapsa, y el ruido puede ser insoportable: “Cuando están inyectando el agua a presión es como que tuvieras las turbinas de un avión arriba de tu cabeza”.
Ingrid:”Aquí muchos están con cefaleas y a otro sobrino, Leonardo, que empezó a ahogarse, ahora le van a hacer estudios de corazón y pulmones porque no saben qué le pasó. Tiene 11 meses”. Federico, el hermano de Gabriela, tiene diabetes. Además, se acaba de duchar y el agua le provoca una erupción en los brazos, el cuello, el abdomen: “Tardamos en darnos cuenta de esta desgracia. Empezó el fracking y empezamos a ver cáncer y la enfermedad. La muerte va más rápida. Los delincuentes son las empresas, pero si salimos a protestar, nos procesan a nosotros. Nadie nos escucha ni nos representa. Nos mintieron. Tendríamos que juntarnos, pero acá hasta muchos sindicatos juegan en contra, porque los pocos que trabajan ganan bien. Aunque les dura poco y después están igual que nosotros. Yo creo que la única solución es que haya algún desastre grande, o que nos den algún otro lugar donde vivir. ¿Cómo quiero vivir? Tranquilo”.
Ingrid (2 hijxs) y Gabriela (cuatro) decidieron no esperar recursos de amparo ni principios precautorios sino sostener la vida. Instalaron un merendero: “Ya vienen 35 chicos. Lo primero que hicimos fue arroz con leche. Acá te ayudan los negocios chicos. Los políticos y las empresas no solucionan nada, porque ellos son el problema. Lo que quieren es la plata, y que el tonto vote”. Cuentan que la falta de trabajo es absoluta. “Pero entonces, algo hay que hacer” dicen, mientras un puñado de chiquilinas del barrio corretean y ríen.
Epilepsia y laurel
Algo hay que hacer. En Allen existe un pequeño movimiento, el 23 de julio, que en 2001 fue uno de los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD). ¿Qué problemas de salud detectan? Ivana Mamonde no duda: “Hay un alto índice de epilepsia”. En pocos minutos mencionan más de diez casos en el barrio Progreso. “Y diabetes, autismo, celiaquía, los temas respiratorios, dermatitis”. ¿Puede una enfermedad como la epilepsia relacionarse con el fracking? Desde Chaco, Horacio Lucero (jefe del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste) plantea esta hipótesis ante la consulta: “Hay un concepto llamado carga tóxica, sobre la sinergia entre diferentes mediadores químicos del ambiente cuando se mezclan. Nuestro cuerpo almacena químicos y se forman metabolitos que reaccionan en forma inesperada. Cuando hay una carga tóxica importante que el organismo no está pudiendo metabolizar aparecen enfermedades que ahora se pueden definir de
acuerdo a la medición de esos químicos. Está pasando con el autismo, que está aumentando en forma exponencial y alarmante. Si agregamos a lo que comemos la exposición a una actividad como el fracking, con antecedentes tremendos, y aparece la epilepsia por encima de cualquier estadística, hay que tomar registros porque todo lo relativo a neurotransmisores es tan delicado como el equilibrio que tiene que haber a nivel hormonal”.
En el 23 de julio René Irurzun, el Vasco, razona: “El fracking genera la enfermedad en el cuerpo que resiste cuando lo acorralan contra el sentido de la vida. Pero es también el símbolo de una tecnología que divide, mete toxicidad, miente, oculta, siembra desesperación, formatea la subjetividad, hace que a nadie le importe nada. Creo que es un error pensar en la salida individual, y también subordinarse y esperar que lo estatal lo resuelva todo”. Ivana: “La gente está atomizada. Por eso estamos reivindicando el encuentro, lo social y grupal”. Vasco: “Un ejemplo es el movimiento de mujeres, que le exige al Estado corporativo, pero no se queda en eso y sigue generando espacios de libertad social”.
En el barrio Progreso Ivana, su compañero Carlos, el Vasco y decenas de vecinas lograron instalar una huerta agroecológica con dos invernaderos, que ya alimenta a unas 300 personas y deja un excedente para venderle a unas 100 más: personas de ese barrio obrero, y otras que hacen kilómetros atraídas por la idea de comer una producción que además de sana es más barata que en las verdulerías convencionales. “Además de la autonomía que implica el autoabastecimiento, el propio trabajo está teniendo un efecto enorme incluso en esos casos de epilepsias y depresiones. Hay algo curativo en el trabajo en común para algo tan concreto como esto, y encima se está replicando en varias casas del barrio” explica Ivana.
Los invernaderos los aportó un productor de plantines hortícolas, Ernesto Wolfschmidt: “Vi lo que hacen, y creo que es fascinante. Yo soy un productor convencional que trato de usar lo mínimo de agroquímicos, pero aprendo de ellos que están haciendo algo natural, por fuera del sistema de las grandes corporaciones que te hacen totalmente dependiente. Es un sistema bastante perverso. Pero estas personas no se quejan, y hacen. Siempre vemos todo mal. Pero acá vemos cosas muy buenas que empiezan en una escala pequeña y se va a hacer grande, porque no vamos a parar”. No sé cómo este viaje pasó del fracking a las lechugas. Y al laurel, porque me cuentan que cuando todo es un bajón, el laurel es revitalizante.
En Allen se aprende que la grieta no es la de los balbuceos de los panelistas televisivos, ni la que define qué mal menor electoral votar en 2019. La verdadera grieta es la que produce miedo vital, indiferencia social y formateo cerebral. La fractura de los territorios y las personas. La atomización. La realidad que intoxica y vampiriza las capacidades humanas.
Pese a todo, en Allen hay personas, grupos y asambleas que no se resignan. Que apuestan cada día a que la vida sea una aventura posible. Lo enseñan en tres palabras: algo hay que hacer.
Nota
Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol
–El sueldo no alcanza ni para comer.
Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.
También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.
Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.
Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Salir a la calle
El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.
La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.
La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.
Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:
- Docentes con sueldos indecentes.
- Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
- Basta de mentiras, amenazas y presión.
- Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
- Salud mental es llegar a fin de mes.
- Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Migajas
Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.
–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.
–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.
Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas
-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.
Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”.
¿Cómo sigue el curso de esta historia?
Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
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Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
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Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
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Documental a un año de la represión del 12 de marzo
Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.

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