Nota
Entre Ríos: fallo histórico, y lo que dicen quienes desarrollaron los agrotóxicos
«Las buenas prácticas agrícolas no existen», dijo a lavaca el ingeniero agrónomo Damián Pettovello, quien hacía las evaluaciones de agrotóxicos para empresas como Bayer y DuPont y hoy se ha volcado a la producción agroecológica, tras ser él mismo víctima de un melanoma. La de Pettovello y otros profesionales como Facundo Alvira (ex gerente de marketing de DuPont) es la respuesta a un debate: el Supremo Tribunal de Justicia de Entre Ríos, en un fallo histórico, prohibió las fumigaciones terrestres a menos de 1000 metros alrededor de escuelas rurales y a menos de 3000 en aspersiones áreas. El propio Mauricio Macri se mostró en contra de la sentencia, un funcionario provincial acusó de “demagogos” a los jueces y otro nacional repitió un slogan del modelo extractivo: el problema no son las fumigaciones sino que los productores cumplan con las “Buenas Prácticas Agrícolas”, que representan la ilusión de que fumigando «bien» estos productos no generarían problemas. Por eso la charla Pettovello cobra particular valor, ya que hizo una experiencia de 18 años trabajando con grandes compañías del agronegocio, confirmando que los productos para las fumigaciones «son desarrollados para matar”. Los efectos del fallo según la abogada que presentó el amparo a la Justicia.
Entre Ríos vive días agitados después de una decisión histórica: el Supremo Tribunal de Justicia provincial prohibió a fines de octubre las fumigaciones terrestres con agroquímicos en un radio de 1000 metros alrededor de escuelas rurales y a menos de 3000 en las áreas. La decisión llegó luego de un recurso de amparo que habían presentado el Foro Ecologista de Paraná y la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (AGMER) contra el gobierno provincial y el Consejo General de Educación.
La medida generó un debate entre los defensores del agronegocio y quienes cuestionan los efectos de los agrotóxicos en la salud y en el ambiete, ya reconocidos incluso por el Instituto del Cáncer de la Organizació Mundial de la Salud.
Algunos sectores empresarios manifestaron que, si no se puede utilizar agroquímicos en ese radio, estarían dejando de producir un total de 282 mil hectáreas. Vecinos y docentes sostuvieron que lo único que prohíbe el fallo es la utilización de venenos, y existen otros modos de producción como el agroecológico. Las esquirlas de la sentencia treparon hasta Mauricio Macri: según el diario La Nación, en un encuentro en Trenque Lauquen sobre Cultivos Extensivos, el presidente “se mostró en contra de que haya prohibiciones que limiten la producción”. En el mismo sentido el jefe de Gabinete de la secretaría de Agroindustria, Santiago del Solar, manifestó en una entrevista con Infobae que el problema no eran las fumigaciones sino que los productores cumplan con las llamadas “Buenas Prácticas Agrícolas”.
Más allá de lo ambiental
“Uno de los principales puntos del fallo es el efecto colateral que produjo”, dice a lavaca Aldana Sasia, abogada del Foro Ecologista de Paraná, que presentó el amparo que tuvo lugar en la Justicia. “Si queremos limitar la distancia es porque buscamos que no se siga dañando a la población docente y no docente, y tampoco a los niños, que son los más vulnerables en todo este proceso. Que el propio Presidente haya intervenido significa hasta qué punto se puso el problema en eje de discusión, porque trasciende lo ambiental. Esto no es un capricho de una ONG, como se ha dicho, sino que es un problema de política de Estado y de salud pública, porque nos daña y nos perjudica a todos en general”.
Entre Ríos ya había dado una muestra de la resistencia social al modelo extractivo cuando la Legislatura rechazó por 29 votos a 2 una ley que favorecía a los agronegocios, una decisión que se tejió en la calle al calor de la las Rondas de los martes, y por la intervención en la Legislatura de figuras de la ciencia y la producción como el bioquímico Damián Marino, el médico Damián Verzeñassi y el ingeniero agrónomo Eduardo Cerdá, tal como reflejó MU en su edición de agosto, en La batalla de las velas.
La batalla de las velas: Cómo Entre Ríos frenó una ley pro agrotóxicos
El fallo: lo avícola y lo humano
El voto mayoritario de la sentencia fue el del juez Miguel Ángel Giorgio, que apuntó contra la falta de reglamentación respecto a las fumigaciones alrededor de las escuelas rurales y sostuvo que el Estado entrerriano “no pudo acreditar que una distancia menor a lo dispuesto por el juez no sea nociva para la salud”. En ese caso, afirmó, debe primar el principio precautorio ya que “falta certidumbre científica acerca del daño”. El principio precautorio indica que si algo es potencialmente peligroso, no debe usarse hasta que se demuestre su inocuidad.
Otros textuales de la sentencia:
- «Hasta los galpones avícolas se encuentran protegidos con una franja de resguardo para las fumigaciones, mientras que los niños y docentes que asisten a los establecimientos educativos rurales, no lo están».
- “La omisión estatal no puede ser tenida como un argumento que permita desamparar la salud de alumnos y docentes».
La abogada Sasia subraya: “El efecto es que hay un montón de gente que manda a sus hijos a escuelas rurales, familias muy silenciadas y se les complica mucho llevar estas denuncias a la justicia. Están muy solos, y en las escuelas también ocurre que asisten un montón de niños que trabajan en los campos aledaños. A través de este fallo se les abre una posibilidad de denuncia porque ya hay una sentencia”.
Lo que se aprende en el agronegocio
El secretario de Producción de Entre Ríos, Álvaro Gabás, dijo que “los jueces son ideológicos y demagógicos”, lo que valió un reproche de la Asociación de Magistrados y Funcionarios Judiciales. El gobierno y los ex medios periodísticos argumentaron centrados en las supuestas Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).
lavaca habló con Damián Pettovello, ingeniero agrónomo y creador junto a su socio, Facundo Alvira, de la organización Tekoporá, un espacio de aprendizaje, divulgación y de restauración de sitios y campos para su transformación agroecológica con producciones en Trenque Lauquen y Lincoln, provincia de Buenos Aires. Ambos además participaron junto al doctor Damián Verzeñassi de uno de los encuentros del Diplomado Andrés Carrasco de temas ambientales.
Alvira llegó a ser gerente de marketing de DuPont y desarrollador de productos como Sulfentrazona bajo la marca Authorithy.
El ingeniero Petovello era consultor externo de empresas como Bayer y DuPont, haciendo las evaluaciones de los productos para el campo (herbicidas, fungicidas, insecticidas) previas a la salida al mercado, para diseñar su posicionamiento.
Por eso Pettovello lo cuenta en primera persona:
“Nosotros venimos del agronegocio. Fuimos parte. Después de nuestra formación académica, salimos a buscar trabajo en las compañías. Entramos en esa pseudo lógica y trabajamos desarrollando productos y sustancias químicas. Hacíamos evaluaciones antes de que salgan los productos: posicionamientos, dosis. Yo iba con mi mochila y todos los implementos preparando los informes para cada nuevo desarrollo. Y son productos desarrollados para matar. Como dice el médico Damián Verzeñassi, si un producto fue pensado, desarrollado, registrado, vendido y aplicado para matar algo, lógicamente va a matar algo. Nosotros participamos en evaluaciones pre y post momento de comercialización, vinculados a compañías multinacionales como DuPont y Bayer».
Pero la historia cambió: «Hace unos años despertamos: era una locura lo que hacíamos. Uno realmente no se da cuenta del daño que causa, hasta que comprende que lo que está haciendo es un daño colectivo. Automáticamente, por una cuestión moral, uno debe detenerse y cambiar. Fue lo que hicimos”.
-¿Qué puede decir entonces de las Buenas Prácticas Agrícolas?
-Voy a ser extremadamente claro: las Buenas Prácticas Agrícolas no existen. Son un verdadero oxímoron: una contradicción en sí misma. Porque hablan de buenas prácticas cuando, en realidad, es imposible pretender manipular las condiciones tanto materiales como sociales para hacer una aplicación de un agrotóxico.
-¿Por qué dice que “no existen”?
-Porque lo que nosotros vemos es más profundo: aquí el problema es ético. Hay muchas personas, incluidas Del Solar, que defienden las BPA y ponen un interés económico sobre el compromiso de la comunidad y el bien común, ya que se aplican pesticidas cuando no se pueden controlar. Ellos hablan de aplicar en condiciones determinadas de vientos, de humedad, de temperatura, cuando sabemos que esas condiciones no se dan siempre. No obstante esto, asumiendo que se den esas condiciones, la realidad es que hay muchos tipos de “deriva” (es el fenómeno del movimiento de agroquímicos en el aire). Ellos hacen hincapié en la deriva primaria, que es cuando el pulverizador está en el lote. Pero luego, una vez que sale de la máquina, ya no se tiene ningún tipo de posibilidad de controlar eso. Muchas gotas llegan a destino, pero otras no, quedan flotando y quedan derivaciones secundarias, que luego se trasladan. Y eso no depende de la acción del hombre porque puede haber inversión térmica, es decir cuando cambia la temperatura, y entonces muchas gotas quedan en suspensión y se trasladan.

Damián Pettovello, Damián Verzeñassi y Facundo Albira en MU, en su visita al Diplomado en periodismo ambiental Andrés Carrasco.
La propia enfermedad
Pettovello cuenta que empezó a darse cuenta de lo que estaba produciendo cuando miraba el campo. “Pensaba en todo lo que estaba destruyendo”.
Pero pasó algo más: en marzo de 2015 supo que él mismo padecía un cáncer: melanoma. Llamó a Facundo Alvira, su socio, y se lo contó. “Por estar en contacto con todo esto, uno se termina enfermando. Ese fue el detonante final”. Le dijo a Alvira: «Se acabó». Alvira estaba sufriendo un proceso también de crítica a su propio trabajo, en ese momento como consultor de decenas de miles hectáreas bonaerenses.
Hoy el ingeniero Pettovello explica que las BPA enmascaran “el deseo de mucha gente de seguir produciendo como fuere”, pero es consciente de que las fumigaciones se trasladan indefectiblemente a la tierra y a las napas freáticas. “Bebemos esa agua, nos bañamos con esa agua. Es un país serio, eso no ocurriría”.
Sobre los argumentos pro-agrotóxicos: «Lo que dicen de las BPA es peligroso porque, en su afán de ganar dinero, quieren justificar un daño. Pero esto es un peligro. La Ley General de Ambiente dice que, cuando hay peligro por la utilización de un producto, tiene que prohibirse. Esa es la realidad. La única Buena Práctica Agrícola que existe es trabajar sin pesticidias, con los proceso de ecosistemas. Pero para eso hay que trabajar con mucho cerebro, y no atrás de un escritorio”.
Ese trabajo con cerebro del que habla Damián es el agroecológico, que en cientos de experiencias en todo el país está demostrando su viabilidad tanto para huertas y alimentos, como para producción extensiva. Sin dañar el ambiente ni la salud, con iguales o mejores rendimientos, y mayor margen de ganancia por el ahorro que implica dejar de comprar insumos y venenos. El campo La Aurora, de Juan Kiehr, en Benito Juárez, ha sido catalogado modelo a seguir desde el punto de vista agroecológico por la FAO, y en Lincoln, donde vive Pettovello, ya hay más de 11.000 hectáreas bajo producción sin venenos (Mu 125: Tierra viva). En la propia Entre Ríos, más allá del fallo, se están estudiando leyes de fomento a la agroecología y cada semana la Ronda de los martes se realiza «hasta que cambie el modelo».
Desde Trenque Lauquen, aportó su mirada el ex gerente de marketing de DuPont Facundo Alvira (Mu 127: Infiernos&Paraísos): «Lo agroecológico tiene la dimensión económica, para que te vaya bien. Por los costos muy bajos, al no comprar insumos, genera alta rentabilidad. Pero a la vez está la dimensión social, la política no partidaria: que se produzcan alimentos sanos y accesibles a toda la gente. Y está lo cultural, y lo ético. Estamos en una taperización de las pampas, de campos vaciados. Estamos haciendo daño con el modelo productivo, no sólo con el cáncer, sino con el empobrecimiento, y con el calentamiento global. Entonces hay un abuso de poder por parte del capital. El ‘ismo’ del capital. El cambio verdadero es llegar a otras formas de producción, otro tipo de sistema que valore cuestiones que el poder y el establishment no quieren ver”.
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
- Derechos HumanosHace 4 semanas
«Digan clítoris»
- Datos de la crisisHace 1 semana
Una filtración revela quiénes son los miembros de la sociedad secreta fundada por Peter Thiel
- #NiUnaMásHace 4 semanas
La escena del crimen
- #NiUnaMásHace 4 semanas
Mujeres mapuche: la resurgencia
- El Indio SolariHace 3 semanas
Parece que los dioses mueren






























