#NiUnaMás
El grito que falta: familiares de víctimas de femicidios reclaman justicia y escucha estatal
En San Martín, familiares de víctimas de femicidios se dieron cita el mismo día en que Alberto Fernández anunció medidas contra la violencia machista. Dieron así la letra que falta y que urge para atender a las familias destruidas por la impunidad y la pobreza. De los 63 femicidios en lo que va del 2020 a la mirada histórica de qué significa el Estado femicida: historias y crónicas de los casos y las voces que denuncian los abismos entre las políticas y la realidad.
La Plaza Sarmiento, en Villa Ballester, es parte del partido general San Martín, la Ciudad Juárez bonaerense, donde la lógica femicida sigue extrañas coincidencias de secuestros, descuartizamientos, búsquedas, encuentros por parte de mujeres, complicidad policial e impunidad judicial. Ese es el lugar del encuentro de familiares de víctimas de femicidios el domingo 1 de marzo.
A la Plaza Sarmiento van llegando decenas de madres e hijas con remeras blancas que llevan estampadas los rostros de las mujeres asesinadas. Muchas llegan llorando y no pueden ni hablar. Todas se abrazan, y comparten desde el dolor que las une la fuerza y las ideas para lograr salir del lugar en el que están: la injusticia, las amenazas, la falta de escucha estatal, la pobreza.
Muchas de las madres llegan con sus nietos de las manos: es que quedaron, tras las muertes, además de todo a cargo de ellos. La mamá de Débora Giménez, asesinada el 12 de enero de este este año, dice que le contó a su hija que su madre ahora es una estrella, y la niña le preguntó entonces si mañana, durante el primer día de clases, su estrella-madre la vería vestir el delantal de primer grado.
Entre lágrimas, Paola, abuela devenida en segunda madre, le dice que sí, y que su madre como todas las mujeres asesinadas también están hoy junto a las decenas de mujeres que posan juntas con las manos en alto, gritando “presente”, en la plaza Sarmiento de Villa Ballester.

Cambiar el enfoque
El mismo día en que el Presidente Alberto Fernández anunció medidas contra la violencia machista (el refuerzo de una línea telefónica y capacitación para funcionarios), por la tarde familiares de víctimas de femicidios se citaron a 30 km del Congreso, para pedir justicia por sus hijas y hermanas y reclamar medidas concretas y urgentes. La coincidencia con la apertura de sesiones fue casual, y por eso más simbólica.
La jornada estuvo convocada y organizada por la familia de Araceli Fulles, la joven de 22 años desaparecida el 1 de abril y encontrada asesinada el 27 abril de 2017. Las sospechas sobre sus femicidas incluyen bandas pesadas del barrio, con vínculos parentales con policías y garantía judicial. Como parte del corolario de esa mafia, el único detenido por su crimen, Darío Badaracco, fue asesinado a golpes y con agua hirviendo en abril del 2019 en el penal de Sierra Chica.
Su caso es paradigmático en la zona, y no hay nadie en los barrios que no conozca la sonrisa de la joven, su fanatismo por River, el amor de sus padres y la fuerza de sus hermanos; todos, juntos, organizaron este emotivo encuentro que funcionó como un abrazo colectivo. Otra excusa: juntar firmas para convertir el “banco rojo” de la plaza Sarmiento en un monumento a Araceli y a todas las víctimas de femicidio.
Desde Pompeya viajó también la familia de Carla Soggiu, la mujer de 28 años que fue secuestrada, violada y golpeada por su pareja, y que tras la denuncia por esa violencia –por la cual se lo condenó a 6 años de prisión en suspenso- fue hallada flotando en el Riachuelo, cuatro días después de activar el botón antipánico. Su crimen no se investiga como femicidio ni conecta el hecho con la golpiza.
Las historias de estas dos mujeres bastan para dar cuenta de qué hablan hoy las familias cuando reclaman justicia y de por qué la bandera que cuelga de la reja de la canchita de la plaza que dice “Estado femicida” no es una consigna sino una realidad. Mónica, la madre de Araceli, apuntó desde el escenario contra la impunidad que encubre a todos los casos: “La justicia es corrupta. La policía está involucrada. Nos sentimos desamparados”, mencionó. Sin embargo, también aclaró que el motivo del encuentro es amplificar una voz común: “Las víctimas no nos callamos más. Nos van a tener que escuchar, porque estamos muy empoderadas”.
Por su parte, el padre de Carla, Alfredo, fue contundente: “Necesitamos que la justicia patriarcal cambie el enfoque. En los juicios se habla solo de nuestras hijas, de lo que hacían, y eso no puede ser. No queremos que nuestras hijas estén en una foto: las queremos con nosotros”.

Femicidios 2020
Al tiempo que el verano mediático agitaba el brutal crimen de Fernando a manos de una patota en Villa Gessel, ocurrieron al menos 63 femicidios en lo que va del 2020, poco amplificados por los medios. En la Plaza está la familia de Débora Giménez, 26 años, fallecida el 12 enero a raíz de un disparo en la cabeza el día 5. Paola, su madre, cuenta el caso: “Ella era policía: siempre traba de ayudar a todo el mundo, era muy servicial. Tenía un mes de casada y quince días que se había mudado a Derqui con el marido, cuando vivió toda la vida en San Martin. El día 5 yo recibo un llamado a las cuatro y pico de la mañana diciéndome que ella se había pegado un tiro. Al llegar al hospital nos cuentan que mi hija había llegado sin el marido, que después dijo que ella se había intentado suicidar. Preguntamos cuál era el ingreso del orificio: tenía un orificio de bala de entrada del lado izquierdo, cuando mi hija no maneja la zurda”.
Su pareja, el policía Pablo Gómez, apuró la hipótesis del suicidio, pero algo no cerraba: “El marido me llama contando que supuestamente ella se disparó y hace todo un teatro de que ella estaba mal, estaba depresiva, cuando en noviembre ella tuvo su tratamiento y el psicológico le dio bien, por eso la dejaron seguir trabajando. Él declara que mi hija estaba drogada en el momento de los hechos, pero en los estudios que le hicieron estaba limpia”.

Las autopsias siguen desmintiendo al hombre, que igual se encuentra libre: “Estamos esperando que el fiscal entregue las escuchas de teléfono secuestrado de mi hija”. Una de sus hermanas es testigo de una llamada clave: “Previo a todo esto, mi hija a las 3 de la mañana llama a mi otra hija llorando diciéndole “voy para tu casa”. Como no llegó a la casa mi hija la llama para preguntarle qué pasó, y ahí Débora atienda y deja la llamada abierta, y mi otra hija escucha toda la discusión que este hombre niega. Por eso el fiscal secuestró el teléfono”.
Paola derrama una lágrima por palabra y asegura que ya conocía a la mamá de Araceli, Mónica, antes del asesinato de su hija: “He acompañado a muchas de las marchas, conocía a la mamá de Araceli, pero nunca creí estar acá cómo madre”.
¿Qué ve en común en todos los casos?
La mayoría de los asesinos son hombres manipuladores. Mi hija siempre estuvo apoyando esta lucha, siempre me decía que uno tiene que vivir por sus hijos, brindarles lo mejor y enseñarles a confiar. Me duele que no haya confiado para pedirme ayuda, porque ella era víctima de este hombre que la maltrataba, la golpeaba, y la mayoría de estos casos son así: estos hombres manipulan y las tiene sometidas.
¿Cómo se logra justicia?
Hay que empezar a hacer marcha a la fiscalía. Yo no tenía abogado, tantas veces me iba sola de los Tribunales sin nada… La única manera que te escuchen es llevar gente, hacer barullo, sino nadie te escucha.

La burla estatal
Natalia Sabán tenía 16 años y vivía en villa Hidalgo, José León Suárez. El 8 de diciembre de 2019 su familia recibido un llamado similar al caso de Débora: Natalia tenía un tiro en la cabeza. Falleció finalmente el martes 10, a las diez y media de la mañana. Quién fue, según su madre Malvina: “El día 9 el novio de ella y toda su familia desaparecieron de la casa y nunca más se los vio: tienen pedido de captura”. Todos los caminos llevan a responsabilizar a Matías Agustín Cano (20), ex novio de la joven, presente en el momento de los hechos.
Malvina: “(A Matías) Lo conocíamos de vista, ni siquiera lo había presentado. El muchacho no llegó a nuestra casa ni nada. Esto pasó un domingo; estaba en la casa de mi hermano comiendo y después se fue a mi casa; estuvo ahí hasta las 8 y media y dijo que se iba a la casa de la abuela y no, se había ido a la casa del novio. Y 11 y cuarto de la noche nos enteramos que tenía un tiro: no sabíamos dónde, salimos al hospital y nos encontramos que tenía un tiro en la cabeza”.

¿Qué se sabe de la escena del disparo?
Estuvieron cuatro personas: la madre, el novio de mi hija, mi hija y la amiga, nadie más. La amiga no habla porque dice que está amenazada. Y la familia de él dice que la que disparó fue una criatura de 10 años. Se hizo la reconstrucción del hecho y no da lo que dice el nene: dice el arma estaba empuñada con las dos manos, la altura tampoco le daba. El nene dice que tiró y los médicos forenses dicen que Nati tenía el arma apoyada en la cabeza. Hay contradicciones.
¿Cómo se mueve la causa?
La causa la estamos moviendo nosotros, nosotros llevamos la mayoría de las cosas, de testigos. Nosotros nos movemos más que todos y por eso hacemos, cada mes, una marcha a la fiscalía para que se muevan y no quede en el olvido como otras chicas que quedan como si nada. Lo único que estoy pidiendo es justicia, que los asesinos de ella estén presos, que caigan, que empiecen a mover lo que haya que mover para que los agarren. Incluso ellos estuvieron otra vez en la villa hasta que yo llamé al patrullero, y la comisaria de Suarez me decía que no había móvil para ese momento. Todo es así: es como si fuera que la misma policía se burla de uno.
¿Cómo les cambió la vida?
Nos cambió la vida totalmente. Yo tenía 2 hijos, Nati era la mayor y mi hijo menor tiene 14 años. Nati era la alegría de la familia, el domingo era juntarse, ella jugaba a las cartas, le gustaba bailar, iba a danza. Ahora ya no es nada igual; tratamos de seguir adelante haciendo cosas, queremos que se haga justicia, nos movemos nosotros, estamos acá hoy acompañando a ellos también, mutuamente nos acompañamos. Pasamos por el mismo dolor todas las que estamos acá.
¿Qué tienen en común y que reclaman hoy en esta Plaza?
Hay mucho en común: siempre es la pareja de las chicas. No hay mucha diferencia: a mi hija le pegaron un tiro, a la otra la violaron, a la otra la enterraron, pero siempre es un novio. Eso es lo que más bronca te da, porque vos estas confiado que tu hija tiene alguien que la quiere y después mira cómo termina todo. Lo peor que hay es la impunidad, que no haya justicia. Eso estamos pidiendo.
Organizarse y remar
Mariana lleva en su remera blanca la foto de Kevin, su hijo, asesinado en circunstancias no esclarecidas por cuatro balazos cuando se encontraba trabajando de remisero. Junto a siete otras madres, tres de ellas familiares de mujeres asesinadas (entre ellas, la mamá de Natalia Sabán), crearon la asociación Resurgir después de vos, desde donde motorizan un programa radial con el mismo nombre. Desde esa asociación también presentaron al Consejo Deliberante de 3 de febrero una iniciativa para que los reconozca como especialistas para asistir a familiares de víctimas de femicidios y asesinatos. Todas son del conurbano bonaerense.
¿Cómo se conocieron?
En los tribunales. Hacía muy poquito que había pasado lo de mi hijo. Malvina se acercó, después nos encontramos en un canal de cable, y fue surgiendo la idea de organizarnos. Hicimos el programa de radio, y acá estamos.
¿Qué tienen en común?
Todas atravesamos el mismo dolor. Son diferentes causas pero el dolor es el mismo.
¿Qué es lo que más duele?
La pérdida de un hijo, de una hija, la falta de justicia. Estamos muy enojadas, no nos apoyan en nada. Tenés que estar re mando contra la corriente continuamente y no puede ser así. Una tendría que estar más tranquila pensando que los q le hicieron esto a nuestros hijos van a recibir el castigo que corresponde.

Cae la tarde en Villa Ballester, mientras se despide el caluroso sol del domingo y las sirenas de la policía municipal quedan iluminando la Plaza Sarmiento. Las banderas, colgadas en las rejas de la canchita, recuerdan a las mujeres cuyos crímenes, sus coincidencias, lograron reunir a familias disímiles, de distintas partes del conurbano y la Capital, sorprendidas por el dolor y la injusticia, curtidas en esta organización que busca forjar su propia reparación histórica, su propia Verdad y Justicia, y su Nunca Más.
#NiUnaMás
Informe femicidios 2025: el año del negacionismo de Estado

Por el Observatorio de Violencia Patriarcal Lucía Pérez
Femicidios y transfemicidios: 271
Tentativas de femicidios 243
Infancias huérfanas por femicidios 153
Femicidas suicidados 31
Marchas para exigir justicia 223
Si la única verdad es la realidad este 2025 es contundente. La cifra de 271 femicidios y transfemicidios no alcanza, sin embargo, a dar dimensión real de lo que significan estos crímenes en los que el Estado tiene una responsabilidad directa, que es justamente lo que nos advierte este año. La intervención sistémica y decidida, convertida en política de Estado, para negar la figura de femicidio es parte de esta realidad que deforma los datos y la información pública “hasta distorsionar esa verdad para amoldarla a su perspectiva”, tal cual no advierte Hanna Arendt en su libro Los orígenes del totalitarismo. El objetivo, nos alerta, Arendt, es que ya no podamos distinguir lo verdadero de lo falso.
Esta operación que fue definida conceptualmente como “negacionismo” es analizada en clave contemporánea por la filósofa italiana Donatella Di Cesare en su libro Si Auschwitz no es nada. “Los negacionistas -que operan como dobermans del pensamiento- que nos preguntan por una cifra -¿hay 6 millones de judíos exterminados por el Holocausto? ¿hay 30 mil desaparecidos por la dictadura Argentina?- no tienen una duda real. De hecho ni siquiera son dudas: son intervenciones políticas.” Lo que hacen con esa pregunta es negar o aminorar esos hechos. “Su pretensión es hacer pasar a las víctimas por farsantes, a los testigos por mentirosos y a los sobrevivientes por falsificadores”.
¿Por qué?
Responde Di Cesare: “porque los primeros en instalar la negación fueron los perpetradores de los crímenes cometidos”.
¿Hay entonces 271 femicidios y transfemicidios?
Sí y también hay más, que han quedado ocultos tras el procedimiento negacionista estatal destinado a disminuir la cifra y a dificultar el acceso a la información a los sistemas de control ciudadano, tales como los que realizamos en nuestro Observatorio.
Una posible conclusión: al aplicar este procedimiento negacionista a los femicidios y transfemicidios el Estado está confesando su participación.
Veamos cómo.
En Argentina este año se avanzó un paso más en el proceso negacionista: la construcción de las cifras que se adecuen al objetivo ideológico de quienes administran el Estado. Para lograrlo tienen a su favor el manejo total de las herramientas y la capacidad absoluta de trabajar en todos los campos hasta obtener el resultado deseado y a través de cada eslabón que compone al Estado:
Poder Judicial: Jugó un rol decisivo en esta operación al negar la figura de femicidio en casos concretos-el crimen de la periodista Griselda Blanco es uno de los más dramáticos ejemplos-, y recaratulando otros en instancias de apelación. El primero fue el de Lucía Pérez, justamente el que originó el primer Paro de Mujeres. No hay ni siquiera pudor en ocultar su intención.
En estos días de diciembre, además, la Corte Suprema de Justicia de la Nación deberá pronunciarse sobre el primer caso de femicidio que llega a esa instancia y ya se sabe que las opiniones de los jueces están divididas porque tuvieron que recurrir a la convocatoria de dos miembros más para que se expidan. El resultado incidirá en la aplicación de esa figura penal en todos los restantes.
Julieta González desapareció el Día de la Primavera de 2016. Tenía 21 años. Su cuerpo fue encontrado en un descampado de Cacheuta, Mendoza, atado de pies y manos y con un golpe en la cabeza. En la investigación judicial se encontraron rastros de piel del imputado bajo las uñas de Julieta, sangre de Julieta en su vehículo y búsquedas en internet que había hecho el sospechoso sobre si podía «detectar ADN de fetos en cadáveres» y «cómo deshacerse de un cuerpo», lo que reforzó la hipótesis de que la había matado al enterarse de que estaba embarazada. Todas pruebasque involucraron a Andrés Di Cesare, un joven de 26 años, hijo de un notable empresario local, con el que tenía una relación, aunque ambos tenían pareja. El tribunal de primera instancia consideró el crimen como homicidio simple y condenó a Di Cesare a 18 años de prisión. En la apelación fiscal el tribunal de Casación aplicó la figura de femicidio y lo condenó a reclusión perpetua. Apeló entonces la defensa y ahora es la Corte Suprema de Nación quien debe decidir si se aplica la figura o no. La duda: si está acreditada la relación entre la víctima y su victimario. En fallo de primera instancia que negó la figura femicidio el tribunal argumentó que “para que se configure la relación de pareja debe existir cierta singularidad, notoriedad y estabilidad entre los miembros de la misma, aun cuando se base en una relación fundamentalmente de contenido sexual. Esta referencia a lo sexual indefectiblemente debe llevar un cierto compromiso emocional puesto que de otro modo caemos en la mera genitalidad, lo que por cierto no permite por sí configurar el concepto de pareja”. (SIC) También se dedicó -como ya es costumbre y a pesar de que los tratados internacionales suscriptos por el Estado argentino lo impiden- a analizar la conducta de la víctima, a quien consideró “decidida, independiente y de personalidad extrovertida”, negando así la otra condición legal para aplicar esa figura: la de vulnerabilidad y desigualdad.
El solo hecho de que existan dudas en el máximo tribunal de justicia sobre la aplicación de la figura de femicidio en este caso ya debe considerarse una señal de alerta que debería movilizar a todo el movimiento de mujeres y diversidades como aquel 6 de junio de 2015, pero no: así estamos este 2025.


En la primera foto, parte de la acción llevada a cabo en Mar del Plata el último 31 de diciembre contra la libertad a uno de los responsables del femicidio de Lucía Pérez. En la segunda, el mismo día, imagen de la movilización de las mujeres en Tucumán por el sobreseimiento de los ex jugadores de Vélez Sarsfield acusados de violación.
Poder Legislativo: tiene en su agenda inmediata el tratamiento de leyes impulsadas por el Poder Ejecutivo, entre las más importante la que elimina del Código Penal la figura de femicidio, pero también la que criminaliza las “falsas denuncias”, aun cuando su incidencia es mínima en la realidad. No existen, por otro lado, ninguna iniciativa de la oposición para impulsar otro tipo de proyectos que aseguren las condiciones de contención y prevención de estas violencias. Ningún sector político trabajó en la declaración de emergencia de violencia de género ante el desmantelamiento de los escasos programas de ayuda a las víctimas, que han sufrido el mismo trato brutal que personas con discapacidad, por poner solo un ejemplo de sectores que han impuesto a los y las legisladoras la defensa de sus derechos a través de movilizaciones constantes y con claros reclamos que lograron así obtener el apoyo social necesario para presionar al Congreso, así como también iniciar amparos en la justicia que ayudaron a restablecer esos derechos: la motosierra es ilegal, hasta que el Congreso decida lo contrario.
Poder Ejecutivo: Este 2025 el Ministerio de Seguridad, a través del Sistema Integral de Estadísticas Criminales, dio a conocer las cifras correspondientes al año 2024. No figura ya el femicidio como delito. No hay datos oficiales, salvo el registro que da a conocer cada año la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de la Nación, que ha tenido que cambiar su sistema de contabilización de casos para adecuarlo a los compromisos internacionales, ya que hacerlo sólo a través de las caratulas judiciales implicaba validar el sesgo. Este año en el registro del Ministerio de Seguridad la violencia de género sólo está representada en el apartado “delitos contra la integridad sexual”, categoría penal donde se contabilizan, entre otros, las violaciones. En CABA aumentaron un 38%, cifra suficiente para encender la alarma, el grito, el reclamo.
Según los registros de nuestro Observatorio –que coinciden con lo que informó este noviembre la Defensoría del Pueblo de la Nación- las provincias más castigadas por los femicidios fueron Misiones, Neuquén, Santa Cruz, Chaco y Jujuy. En tanto los femicidios territoriales volvieron a golpear a Santa Fe (especialmente a Rosario) rozando los niveles de 2022, el año con mayor cantidad de víctimas.
Esta cartografía de la violencia femicida nos señala el dato que importa, la realidad que duele y la urgencia que nos interpela: la mayoría de las víctimas de esta violencia letal son las pobres. Lo señala también el informe de la Defensoría del Pueblo de la Nación (“En general, la mayoría de las víctimas de femicidio provienen de un estrato socioeconómico bajo.”) y lo determina la situación general que sufre esa población de mujeres y trans que ya no tiene ni los mismos derechos ni el mismo acceso a los mecanismos para garantizarlos que el resto de la población. La consecuencia es que tampoco tiene derecho a la vida. Lo que urge, entonces, es algo que hoy representa es la cifra que falta: la masiva solidaridad social de quienes, por sus privilegios de clase, pueden abrazar sus causas.
Año 2025
Femicidios por mes
Enero 31
Febrero 27
Marzo 27
Julio 27
Octubre 25
Junio 19
Abril 18
Agosto 18
Noviembre 18
Septiembre 16
Mayo 14
Diciembre 31
Funcionarios denunciados por violencia de género
Poder Ejecutivo 22
Poder Judicial 16
Fuerzas de Seguridad 12
Poder Legislativo 7
Iglesia Católica 4
TOTAL 61
Violaciones
| PROVINCIA | 2024 | 2023 | % de aumento | |
| CABA | 498 | 309 | 38% | |
| SAN LUIS | 61 | 52 | 18% | |
| CÓRDOBA | 261 | 229 | 12% | |
| CORRIENTES | 111 | 101 | 10% | |
| CHUBUT | 214 | 201 | 6% | |
| BUENOS AIRES | 2.307 | 2.242 | 3% |
Fuente: Estadísticas Criminales. Ministerio de Seguridad de la Nación
Femicidios territoriales
2025-2022
Santa Fe 104
Buenos Aires 35
Córdoba 4
Otras 10 provincias 11
TOTAL 154
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Lucía Pérez: la trama de la injusticia

“¿Por qué se procede de esta manera tan irregular y que revictimiza a esta familia una y otra vez para salvar a personas que se supone que son dos perejiles?” preguntó ayer el abogado Juan Pablo Gallego ante sucesivos cambios de carátulas, sospechosas reprogramaciones de fechas y maniobras que parecen revelar un entramado que busca la impunidad y la negación del femicidio de Lucía, que tenía 16 años. Ocurrió durante una audiencia en el que uno de los acusados pide salidas transitorias. El trasfondo de idas y venidas fue descripto por el abogado: “Lo que pasó es un hecho aberrante, que implicó la muerte atroz de una adolescente de 16 años en circunstancias probadas de narco criminalidad”.
Por Claudia Acuña
Hay que explicar lo inexplicable. Desde que el 8 de octubre de este año la Cámara de Casación modificó el segundo fallo por el crimen de Lucía Pérez para negar su femicidio se desató una catarata de maniobras –de alguna manera hay que llamarlas– para intentar liberar a sus femicidas.
El fallo de Casación confirmó la culpabilidad de Juan Pablo Offidani y Matías Farías y los condenó por los delitos de violación agravada por el uso de estupefacientes y por tratarse de una menor de edad, pero no por su crimen: Lucía simplemente se murió. Esta negación del femicidio tiene como consecuencia un disparate jurídico: por un lado, la familia apeló está decisión; pero al mismo tiempo esta apelación no puede avanzar hasta que no se determine el monto de la condena que le correspondería a Farías por esta nueva tipificación. Si es complicado de comprender, imagínense lo que significa para esta familia soportar lo que la obliga a padecer el Poder Judicial. A saber:
- Para poder determinar el monto de la pena que le correspondería a Farías –que en el segundo fallo y luego del juicio anulado había sido condenado por femicidio y por lo tanto a prisión perpetua– podría corresponderle entonces entre 8 y 20 años de prisión. Para establecer exactamente cuánto, de acuerdo a la evaluación de atenuantes y agravantes, se inventó un tribunal compuesto por tres jueces de diferentes juzgados. Serán los responsables de la audiencia de Cesura que, según dictaminó luego de una audiencia donde acordó con las partes –querella y defensa– cómo sería el procedimiento, se realizará el 29 de abril de 2026 y durante tres días.

- Imagen de la audiencia. A la izquierda, el abogado Juan Pablo Gallego. Arriba, la foto principal, la movilización que acompañó a la familia.
- Unos días después la familia recibió una notificación que le comunicaba que esa audiencia se adelantaba a septiembre. Como su abogado, Juan Pablo Gallego, no estaba ni enterado de esta anticipación –y además se encontraba en España para la fecha pautada– se presentó un escrito denunciado esta irregularidad y solicitando se mantenga lo debidamente acordado: 29 de abril de 2026. Así será.
- Un mes después hubo otra novedad: el nuevo fiscal –cuyo rol se supone que es acusatorio– pidió el cese de la prisión de Farías, aun cuando las instancias de apelación y de establecimiento del nuevo monto de pena estaban pendientes de resolución.
- Unos días después llegó el turno de Offidani: solicitó salidas transitorias. La audiencia que se realizó este miércoles en los tribunales de Mar del Plata fue para decidir si las otorgaban o no.
En esa audiencia el doctor Gallego sintetizó lo que todo este proceder judicial despierta como duda “¿por qué se procede de esta manera tan irregular y que revictimiza a esta familia una y otra vez para salvar a personas que se supone que son dos perejiles? ¿Hay algo más detrás de esta causa que permite forzar tanto los procedimientos judiciales? Si nosotros, como parte querellante, no renunciamos a que se le aplique a ambos la figura de femicidio y eso está todavía en trámite, ¿qué se busca con esto? ¿Qué se fuguen antes de que se resuelva la cuestión central?”
Como respuesta la doctora Romina Merino, abogada defensora de Offidani, propuso: “Miremos para adelante”.
El doctor Gallego replicó:
“Nosotros no vamos a dejar de mirar lo que pasó porque lo que pasó es un hecho aberrante, que implicó la muerte atroz de una adolescente de 16 años en circunstancias probadas de narco criminalidad y eso implica una doble responsabilidad del Estado: por tratarse de una menor y por estar frente a una banda que vendía drogas en la puerta de un colegio, delito por el que cumplen una condena ratificada”.
El juez de garantías que debe evaluar el pedido de Offidani tiene ahora cinco días para determinar si cumple o no con los procedimientos necesarios para obtener los beneficios de la libertad transitoria.
En tanto la familia de Lucía sigue esperando justicia.

Matías, el hermano de Lucía y sus padres Guillermo y Marta.
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Adiós a Claudia Rodríguez: la Trans andina que propuso politizar el amor

Referente del movimiento trans latinoamericano, activista, poeta, escritora y tanto más, escribió sobre su infancia, la militancia trans, la vida sexual y se autoproclamó Miss Sida en 2007. Claudia Falleció este 29 de Noviembre. Su pelea incluyó al pueblo mapuche, la educación pública, los sin techo, y planteó siempre una filosa crítica al neoliberalismo, que quita posibilidades de vida y las transforma solo en posibilidad de consumo. En uno de sus viajes a la Argentina compartió con la revista MU sus ideas sobre el orgasmo, el feminismo sin resentimiento, la creación, y por qué hay que politizar el amor. Un modo de homenajearla, de recordarla, y a la vez de volver a estar en contacto con un pensamiento y una acción que dejan una sensible huella cultural, artística y política.
Por María del Carmen Varela
Foto: Lina Etchesuri

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