Nota
20 veces en la Plaza: nueva carta manuscrita al Presidente, y las voces de quienes no son escuchados

En un miércoles soleado y en una Plaza de Mayo concurrida, volvieron a juntarse —como cada segundo miércoles de mes— los Familiares Sobrevivientes de Femicidio. En esta oportunidad y por vigésima vez, para entregar en Casa Rosada un pedido de audiencia con el Presidente Alberto Fernández. Marta Montero y Guillermo Pérez, mamá y papá de Lucía Pérez y Marisa Rodriguez y Facundo Ortiz, mamá y papá de Luna Ortiz, escribieron a mano las cartas dirigidas al Presidente.
Marisa Rodriguez cuenta que la defensa apeló y que el próximo 17 de mayo van a tener una audiencia en el TOC N° 7 de San Isidro. La defensa solicita la liberación o prisión domiciliaria para Isaías Villarreal —condenado a 14 años de prisión— y único detenido por el crimen de Luna, de 17 años. “Villarreal no puede estar libre en esta sociedad, él vendió a Luna como mercancía al amigo, Pablo Paz Gutierrez, que está imputado, pero quedó libre. Lo que queremos planter es no a la libertad de Villarreal ni prisión domiciliaria. Es muy dificil para nosotros porque a Paz Gutiérrez lo tenemos cerca de nuestra casa y a la familia de Villarreal, a seis cuadras. Lo que queremos es que no salga. A Luna no la devuelven más, pero no queremos que le pase a ninguna otra piba”.

El fallo hace referencia a un “homicidio imprudente”, Villarreal no fue condenado por femicidio. “No se puede entender —dice Facundo Ortiz— a Luna le suministraron drogas, abusaron de ella, hay otras personas imputadas por abuso sexual. Estamos esperando la resolución hace cinco años y todavía no se eleva a juicio. El fiscal Fuensalida, quien en un pricipio dijo que no era un femicidio, fue apartado por su mal desempeño. Pasaron dos años y ha vuelto, lo pusieron a cargo de la Fiscalía de Género y Trata de Personas de San Isidro. No podemos entender cómo un fiscal con esas actuaciones puede volver a estar al frente de una Fiscalía de Género, hemos hablado con él y sigue con su misma postura. Lo que estamos necesitando ahora es que Villarreal no quede en libertad, que se respeten los 14 años que se dictaron en el TOC 7. Fue un juicio con perspectiva de género que era lo que nosotros pedíamos, donde se habla de la cosificación que hicieron con Luna, el desprecio al sexo femenino, la diferencia etaria entre los imputados y ella, la nocturnidad de los hechos, la tuvieron diez horas trasladándola de un lado a otro, en estado de inconsciencia, los testigos dicen que ella estaba inconsciente, que nunca pudo convalidar esos hechos. Estamos en una instancia donde hemos apelado a la Corte Suprema. Estamos ante una justicia machista, patriarcal, que no quiere ver estos femicidios territoriales donde está de por medio el narcotráfico. Son las malas víctimas, se las juzga, como que ellas se lo buscaron. Necesitamos el acompañamiento de todos para la semana que viene en el TOC 7, en la calle Centenario”.

Marta Montero y Guillermo Pérez tienen dos juicios por delante. El próximo 26 de mayo a las 14.30 asistirán a la audiencia en Mar del Plata para fijar la fecha del nuevo juicio por el asesinato de su hija, Lucía Pérez. Y el otro juicio es el que se realizará a los jueces que perpetraron aquel primer fallo vergonzoso, que fue anulado. “Del jury (juicio a los jueces) no sabemos nada pero seguimos trabajando para que se dé también la fecha cuanto antes. Los jueces siguen suspendidos, no están de licencia como ellos dicen”. En noviembre del año pasado, el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados votó por unanimidad que los jueces Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas sean llevados a juicio por el fallo en el que además de acusar a Lucía, absolvieron a Juan Pablo Offidiani, Matías Farías y Alejandro Maciel .
Alfredo Barrera, el papá de Carla Soggiu envió su carta porque hoy no podía concurrir personalmente. En ella aclara que “solo queremos contarle al Presidente la problemática que enfrentamos los Familiares, el destrato que recibimos de la justicia y también del Estado. No entendemos por qué no quieren escucharnos, no tenemos ningina enfermedad contagiosa, solo el corazón roto y la familia destruida”.
El cuerpo de Carla fue encontrado por un trabajador de limpieza en el Riachuelo y de acuerdo a la autopsia, murió por “asfixia mecánica por sumersión”. Carla había pedido ayuda cinco veces a través del botón antipánico que le habían dado luego de la denuncia que hizo en la Oficina de Violencia Doméstica, ya que había sido torturada y violada por Sergio Fuentes, su ex pareja. El golpe en el cráneo propinado por Fuentes le produjo desorientación y provocó su muerte. Alfredo denunció al Jefe de Gobierno Horacio Rodriguez Larreta y a su vice en ese momento, Diego Santilli, por abandono de persona seguido de muerte.
Tampoco pudieron estar presentes hoy en Plaza de Mayo Susana Reyes y Daniel Basaldúa, mamá y papá de Cecilia Basaldúa, ya que se encuentran en Cruz del Eje, Córdoba, en el juicio a Lucas Bustos —único acusado por el crimen de Cecilia— y de quien la familia Basaldúa afirma que es un “perejil”.
Susana y Daniel dejaron también su carta escrita, en la que dicen que Bustos es “un preso sin pruebas ni justificaciones, no podemos permitir que los verdaderos culpables estén libres para cometer nuevas atrocidades”. El cuerpo de Cecilia Basaldúa, la joven viajera de 35 años, fue encontrado con signos de abuso sexual y estrangulamiento en Capilla del Monte el 25 de abril de 2020, al día siguiente de que Daniel y Susana llegaran a Córdoba. La fiscal Paula Kelm culpó a Bustos y no investigó a Mario Mainardi, el propietario de la casa donde se alojó Cecilia y quien fuera el último en verla con vida.
Marta, Marisa, Facundo y Guillermo grabaron un video para demostrarle a Susana Reyes y a Daniel Basaldúa su apoyo en este momento. Marta: “Lo mejor que podemos darles es toda nuestra fuerza y apoyo y quisiéramos estar con ellos ahí acompañándolos. Solo las personas que hemos perdido a nuestros hijos sabemos lo que significa este dolor que no se compara con nada y no se va a sanar. El estar juntos, charlar, abrazarnos, hablar de ellas y de nosotros mismos. Nosotros no seremos nunca las mismas personas pero tampoco podemos cerrar la etapa y eso es lo dificil de no tener justicia. Tengan fuerza. Nuestras vidas siguen, tenemos otros hijos, tendremos nietos, y por ellos y por nosotros mismos, nos merecemos una vida digna. Estamos con ustedes”.

Nota
MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
Por Francisco Pandolfi

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema
Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.
Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país.
Por Sergio Ciancaglini

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio
La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.
Por Lucas Pedulla

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden
La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.
Por Claudia Acuña

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
Por María del Carmen Varela

Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
Por Evangelina Bucari

La Cogolla: Flor de cultivo
Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.
por María del Carmen Varela

Desentendimiento: Fingir demencia
Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del Más Acá: Parlantes
Por Carlos Melone
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
- ComunicaciónHace 2 semanas
Las agallas de Agulla
- MU214Hace 2 semanas
La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
- MU214Hace 3 semanas
El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
- Crisis ambientalHace 1 semana
Atanor: condena confirmada por “daño irreversible” al río Paraná y contaminación de aire, suelo y agua con agrotóxicos
- MU214Hace 4 semanas
Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz




































