Ambiente
Resultados en la Cumbre Científica de Naciones Unidas: Argentina con agrotóxicos al 100%

El total (100%) de participantes argentinos en una investigación internacional sobre agrotóxicos “presentó un rango de 6 a 13 plaguicidas en orina, un rango de 2 a 10 plaguicidas en sangre y un rango de 0 a 18 plaguicidas en materia fecal”. El problema incluye a personas que viven lejos de las fumigaciones, por lo que se consideró a estos plaguicidas como «omnipresentes». Se encontraron además los venenos en los alimentos, el polvo del hogar, los granos de cultivos, animales, alimentos para animales, suelos y agua.
Texto: Anabel Pomar
A través de una conferencia virtual desde Nueva York, durante más de 3 horas, el proyecto SPRINT reveló este miércoles 27 -Día de la Salud Ambiental- los resultados del estudio realizado en Europa y en la provincia de Buenos Aires (como principal exportadora de soja para alimentación animal).
Entre los venenos detectados están obviamente el glifosato (genotóxico y probable cancerígeno) y el clorpirifos (que pese a estar prohibido en Argentina se sigue vendiendo hasta en los supermercados). El informe señala además los “cócteles”, que mezclan químicos para aumentar la potencia de cada veneno, reuniendo hasta 120 plaguicidas.
La dirección del INTA prohibió a la doctora Virgina Aparicio (que integró en la investigación) participar en cualquier instancia actual del proyecto, y hablar con la prensa, siendo que se trata de un tema de salud pública.
Algunos de los datos que, pese al silencio y a la mordaza oficial, se revelaron en el marco de la Cumbre Científica de la Asamblea General de las Naciones Unidas:
En alimentos: “el total de participantes argentinos presentó un rango de 6 a 22 plaguicidas en la muestra de alimentos”.
En el polvo del hogar: “el total de muestras analizados en Argentina presentó un rango de 43 a 86 plaguicidas en polvo del hogar”.
Granos de cultivos: “el total de muestras analizadas en Argentina presentó un rango de 0 a 8 plaguicidas en grano”.
En animales: “el total de animales analizados en Argentina presentó un rango de 1 a 12 plaguicidas en orina, un rango de 0 a 16 plaguicidas en materia fecal”. (Los de sangre continúan pendientes).
En alimento para animales: “un rango de 5 a 25 plaguicidas en alimento animal”.
En suelos: “el total de muestras analizados en Argentina presentó un rango de 0 a 12 plaguicidas en suelo”.
Agua superficial: en “el total de muestras analizadas presentó un rango de 10 a 28 plaguicidas en agua superficial”.

Resultado global presentado sobre las concentraciones de glifosato en seres humanos. Argentina lidera esa tabla con absoluta comodidad.
En el día de la celebración del día de la salud ambiental, miércoles 27 de septiembre, en Nueva York, EE. UU., en el marco de la Cumbre Científica de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGA78) por primera vez para grandes audiencias pudieron conocerse parte de los resultados del proyecto europeo SPRINT (siglas en inglés de Transición Sostenible de Protección Vegetal: Un Enfoque de Salud Global 2020/2025).
¿Qué es el SPRINT? Es un proyecto financiado por La Unión Europea (UE) que busca identificar los residuos de los agrotóxicos, en ecosistemas y en humanos, y analizar el peligro de la sinergia (la combinación o mezcla) entre los plaguicidas hallados. Esto último, algo jamás contemplado a la hora de aprobar esos peligrosos venenos en el mercado, ni en el llamado “viejo continente”, ni en nuestro país.
En 2021 los muestreos en el marco de ese proyecto además de realizarse en los 10 países europeos participantes se ampliaron a la provincia de Buenos Aires.
¿Por qué se incluyó a nuestro país? Por ser el principal exportador de soja para alimentación animal al mercado europeo.
Entre las principales conclusiones del evento de este miércoles en NY, pudieron escucharse las voces de expertas y académicos participantes de ese proyecto. Contaron, basados en rigurosa información, cómo los agrotóxicos usados en la agricultura veneno-dependiente están contaminándolo todo. Cuerpos, comida y ambientes. Una de las palabras que más se repitió en las presentaciones, fue “omnipresente”. Los agrotóxicos están en todos lados: incluso en donde no son utilizados.
Entre los cuadros con centenares de nombres de moléculas químicas usadas en la agricultura, destacan algunos de los agrotóxicos más fumigados en nuestro país. El herbicida glifosato, y su metabolito AMPA, en los primeros puestos. Y para los muestreos en Argentina, en cantidades hasta tres veces superiores en algunas matrices. También el clorpirifos, recientemente prohibido en el país pero que se puede seguir comprando en cualquier góndola de supermercado en el sector de insecticidas.

Resultados de plaguicidas en las muestras en orina.
El momento de la presentación es importante ya que este próximo 13 de octubre la Unión Europea deberá votar si decide re-autorizar el uso del glifosato. Desde la coordinación del SPRINT aseguraron que a la brevedad la información –que ya fue presentada en la euro-cámara– será publicada y distribuida al público general para lograr mayor difusión. También aseguraron que esperan que tales resultados impidan que se concrete la renovación del peligroso herbicida.
Omnipresentes
Ver la presentación de esos estudios que respaldan una afirmación que muestra la magnitud del daño, estremece. Hasta las personas que consumen o producen alimentos sin usar agrotóxicos tienen sus cuerpos contaminados. Y aquellas que consumen alimentos libres de agrotóxicos, también. El cuadro completo muestra que la exposición ambiental llega a todas las personas, no solo a quienes producen con venenos o viven en zonas rurales. Y por todas las rutas de exposición.

Los resultados de los venenos en materia fecal.
En los hogares
Como ejemplo se puede mencionar lo que se encontró al medir el polvo de hogares, presentado por Daniel M. Figueiredo, de la Universidad de Utrecht de Países Bajos. Los resultados indican que los agrotóxicos llegan a impactar en los organismos más por los ambientes que por la dieta misma: también son una ruta de exposición directa. El más detectado es el glifosato y su metabolito AMPA, en un cóctel de sustancias químicas peligrosas en un rango de entre 25 y 120 plaguicidas.
Otra constante: los cócteles de agroquímicos. No hay una sola sustancia, sino decenas o cientos, mezcladas para aumentar la potencia del veneno. En el caso presentado impactaban tanto a los vecinos de producciones convencionales cómo orgánicas.
A su turno, Hans Mol de la Universidad de Wageningen de Países Bajos, en la presentación de lo hallado en muestras de fluidos humanos –en los que el glifosato vuelve a estar entre lo más detectado. Los resultados señalan que hay presencia del herbicida genotóxico y probable cancerígeno en orina en el 86,1% de los argentinos muestreados y en el 35,2% de los europeos, mientras al analizar las heces humanas se detecta ese plaguicida en el 70,5% de las personas residentes en Europa y en el 100% de los bonaerenses.
Para el caso del clorpirifos, el 3,7% de europeos tiene en sus heces ese tóxico, mientras que para la Argentina el número asciende a 37,7%. Nuevamente salimos campeones, esta vez de otro podio tóxico.
La mordaza
En la conferencia virtual –toda en inglés– que duró tres horas y a la que asistió lavaca y aproximadamente un centenar de personas conectadas desde distintas partes del mundo, no estuvo la investigadora a cargo del proyecto en Argentina, la doctora Virginia Aparicio.
lavaca consultó a la investigadora del INTA el porqué de su ausencia que para la decena de personas conectadas desde Argentina no pasó desapercibida. Aparicio no tiene autorizado por orden directa de la dirección de ese organismo estatal participar de ninguna instancia del SPRINT, ni hablar con la prensa.
lavaca se comunicó con el INTA (socio número 16 identificado como CSS11-Buenos Aires dentro del proyecto SPRINT) pero nuevamente, como sucede desde hace meses, no hubo respuesta oficial.
El organismo público impidió que hasta el día de hoy los resultados de lo muestreado en nuestro país se difunda. En julio de este año, pese a esa censura oficial, lavaca pudo conocer los resultados de ese muestreo en territorio y población bonaerense y publicarlo.
Del muestreo en Argentina participaron 73 personas. De las 73, 1/3 consumidoras, 1/3 habitantes de pueblos pequeños y “vecinos de productores”. Y 1/3 productores agropecuarios de los cuales la mitad usa plaguicidas y la otra mitad trabaja agroecológicamente. También se incluyó un monitoreo en 14 establecimientos rurales. Se tomaron pruebas en ambiente, alimentos, grano y muestras biológicas en animales.
“El total de participantes argentinos presentó un rango de 6 a 13 plaguicidas en orina, un rango de 2 a 10 plaguicidas en sangre y un rango de 0 a 18 plaguicidas en materia fecal” es una de las revelaciones de la investigación.
En los ambientes en los que esas personas se mueven a diario, “el total de participantes argentinos presentó un rango de 7 a 53 plaguicidas en las pulseras” de detección.
La vida cotidiana asediada
En las consideraciones preliminares de esos estudios personales que trascendieron se consigna: “Las mezclas de residuos de plaguicidas están presentes en los cuerpos humanos. Las personas se exponen a los plaguicidas en su vida cotidiana (datos de pulseras). La mayoría de los residuos son peligrosos para el ecosistema y los humanos”.
En alimentos, “el total de participantes argentinos presentó un rango de 6 a 22 plaguicidas en la muestra de alimentos”.
En el polvo del hogar, en “el total de muestras analizados en Argentina presentó un rango de 43 a 86 plaguicidas en polvo del hogar”.
Granos de cultivos, en “el total de muestras analizadas en Argentina presentó un rango de 0 a 8 plaguicidas en grano”.
En animales, en “el total de animales analizados en Argentina presentó un rango de 1 a 12 plaguicidas en orina, un rango de 0 a 16 plaguicidas en materia fecal”. (Los de sangre continúan pendientes).
En alimento para animales, en “un rango de 5 a 25 plaguicidas en alimento animal”.
En suelos, “el total de muestras analizados en Argentina presentó un rango de 0 a 12 plaguicidas en suelo”.
Agua superficial (en la zona de trabajo de SPRINT) en “el total de muestras analizadas presentó un rango de 10 a 28 plaguicidas en agua superficial”.
Ambiente
Glaciares: «No es el fin de la lucha, sino el comienzo de una nueva estrategia»

La Cámara de Diputados, en un Congreso cercado con vallas en varias manzanas alrededor para evitar que la gente se acerque, se aprestaba este miércoles a votar las modificaciones a la Ley de Glaciares. De paso, los diputados oficialistas y sus aliados logaron rechazar el tratamiento del caso Adorni y el caso $Libra, lo cual es toda una definición en sí misma. En la calle, pese a la absurda militarización y la represión con gas pimienta incluso sobre la vereda (atacando también a los socorristas), la gente se manifestó en defensa de los glaciares y de la ley que los protege. En Mendoza la defensa de los negocios y negociados mineros provocó la agresión de la policía a manifestantes. En Buenos Aires, las asambleas y organizaciones sociales de todo el país elaboraron un documento que fue leído por la directora y actriz Dolores Fonzi, quien detalló que había actos y manifestaciones en más de 70 pueblos y ciudades de todo el país.
Fotos: Juan Valeiro

Dolores Fonzi lee el documento elaborado por comunidades, asambleas y organizaciones de todo el país en defensa de los glaciares. «Vamos a seguir hasta el final defendiendo la vida en cada territorio”. (Fotos: Juan Valeiro)
“Sepan las mineras y quienes gobiernan para ellas, queel pueblo va a hacer lo que tenga que hacer para ponerles un freno” leyó la actriz y directora Dolores Fonzi. La frase es parte del documento (que publicamos completo más abajo) acordado por asambleas, comunidades y organizaciones sociales en rechazo a las modificaciones a la Ley de Glaciares que en ese mismo momento se estaban debatiendo en la Cámara de Diputados, con la certeza del oficialismo de contar con los votos necesarios para modificar las protecciones de la Ley 26639 votada en 2010. Tampoco se trató de un debate, sino de una sucesión de monólogos en la cual cada quien ya tenía decidido su voto sin importar qué argumentaran los demás.
Otra frase del documento de asambleas y comunidades, sobre la megaminería: “Quieren hacernos creer que eso es progreso. Pero progreso no es dinamitar glaciares. No es secar ríos. No es derramar contaminantes de alta peligrosidad. No es destruir economías regionales, la agricultura y la vida de las comunidades y la biodiversidad. No es hipotecar el futuro. Están lisa y llanamente convirtiendo el agua en mercancía y la vida en un negocio”.

Como si fuese una premonición, Fonzi dijo: “Sabemos que es a través de la persecución y criminalización de quienes luchan y defienden los territorios, con detenciones arbitrarias y represión que intentan amedrentarnos para habilitar el saqueo”. Un rato después llegaron las noticias e imágenes desde Mendoza, donde convertir la vida en un negocio y habilitar el saqueo llevó a la policía a agredir a manifestantes y apresar a Micaela Guiñazú, Mauro Echegaray, Julieta Arias, Adrián Torres, Cristian Vargas, Jeremías Llave, Cayetano Méndez y Mabel Miatelo.
En Congreso, sobre el escenario, surgió otro argumento, previendo la votación contra la Ley: “No es el fin de la lucha, sino el comienzo de una nueva estrategia”. Y una frase para el futuro: “Voten lo que voten hoy, vamos a seguir hasta el final defendiendo la vida en cada territorio”.
El cartelazo y el verdurazo
El día amaneció en Buenos Aires con el Monumento a los Dos Congresos luciendo carteles de papel: “Diputados, no traicionen a los argentinos” y “La ley de glaciares no se toca”. Habían sido colocados allí por la ONG Greenpeace. Algunos de sus integrantes fueron detenidos y liberados a las pocas horas, mientras portales oficiales como Infobae plantearon que el monumento había sido “vandalizado”. Vandalizar es “maltratar o destruir una instalación o un bien público”, cosa que en este caso no sucedió, por eso la pronta liberación de los miembros de la ONG, más allá de las vandalizaciones mediáticas.

Más tarde hubo un verdurazo agroecológico de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra, y una clase pública sobre la modificación de la Ley. Jessica Gentile, coordinadora nacional de la Red Ecosocialista y de la campaña la Ley de glaciares no se toca, en medio de los malos presagios sobre la Ley, dice que ahora hay que discutir cómo nos multiplicamos y no desmoralizarnos. “Hay que seguir defendiendo los bienes comunes, no puede haber grieta en esto”. Habló de los glaciares en el marco geopolítico mundial. “Modificar la ley de glaciares es una pieza más del plan para despoblar el territorio nacional, garantizando dólares para el FMI”.
Guillermo Folguera, biólogo del Conicet y docente de la UBA, dice a lavaca: “No les importa un proyecto de país, de naturaleza, de qué va a ser de Argentina en 15 años. Solo tienen una lógica mercantil/financiera, de dinero a corto plazo, sin importarles las consecuencias. Estamos gobernados por representantes de las corporaciones”. Imágenes que describe Folguera: .
–“Legisladores dispuestos a votar sin importar qué ni cómo”.
–“Una audiencia pública que no se realizó (quedaron más de 100 mil personas sin hablar)”.
–“Un Poder Judicial que bloqueó cualquier amparo”.
–“Un Poder Ejecutivo que recibe a las mineras pero no escucha al resto de la sociedad”.
Cree que el horizonte es el de “multiplicar estrategias de vida y eso significa fomentar otro tipo de producción. Aunque estemos en una situación grave, aparecen varios signos positivos en ese sentido”.

Mai Costa es profesora de Historia y Ciencias Sociales y autora del libro Dictaduras Mineras. “Estas modificaciones están hechas a medida de las multinacionales mineras y quienes la votan sacan algún beneficio. Están gobernando para ellas, lisa y llanamente”. Para Mai, el modelo económico está basado en la entrega de los bienes comunes porque la megaminería se instala en la alta montaña, donde están los glaciares y las nacientes de los ríos. “La ley votada en 2010 les impide que se instalen ahí y necesitan modificarla para saquear. Es el último escalón que necesitaban”.
Suma un número: una minera gana 3 mil millones de dólares al año. Y hace una cuenta: “Para repartir entre algunos diputados, gobernadores y jueces que hagan la vista gorda, les alcanza, pero para todos los argentinos la minería y esto que quieren aprobar ahora significa otra cosa: miseria”.

Represión entre gotas
A las 17 se programó una marcha desde Avenida de Mayo y 9 de Julio al Congreso. El punto en común fueron las gotas, grandes chicas, de papel o de cartón, con el mensaje: “el agua vale más que todo”. Apenas estaba por comenzar la caminata, llegó la represión de la Policía de la Ciudad, que tuvo características brutales e insólitas:
–Un par de minutos antes de las 17 se abalazó sobre la gente que esperaba pacíficamente y empezó a golpearla con sus escudos.

La policía agrediendo a gente que esperaba el comienzo de la marcha.
–La movilización la arrancó la propia Policía, persiguiendo a quienes manifestaban y obligándolos a correr rumbo al Congreso.
–La policía avanzó a los golpes incluso sobre la vereda.
–Corrió y reprimió a los palazos a un puñado de personas vestidas de naranja: los socorristas integrantes del CEPA (el Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios).

Policía sobre la vereda para agredir también allí a la gente, contra su propio protocolo.
–Detuvo a Gastón Santamarina (luego liberado), abogado de ACVI –la Asociación Contra la Violencia Institucional–. Cuando los trabajadores de prensa nos acercamos a registrar la detención, nos gasearon directo a la cara y a las cámaras.
–Tras cinco cuadras de persecución, golpes, gases y amenazas, al llegar a la Plaza Congreso parte de la columna policial se plantó en Avenida de Mayo y el resto se dispersó en distintos puntos de ingreso a la plaza para bloquear los accesos.

Un recuerdo en el escudo: el símbolo de la gota de agua para defende a los glaciares.
Esteban Chala, presidente del CEPA, dijo a lavaca tras la represión: “Infantería avanzó sobre la gente. Tuvimos que atender a varias personas, entre ellas personal de la Defensoría del Pueblo, de la Comisión Provincial por la Memoria bonaerense, socorristas de las diferentes instituciones como nosotros. Están trayendo a una compañera que lastimaron en la cara con un escudazo. Hoy nos tocó también a nosotros, no podemos entenderlo. Evidentemente quien estaba a cargo del operativo no supo manejarlo y sólo logró descontrolar una situación muy pacífica”.
La periodista y escritora Soledad Barruti dijo después a lavaca: “Es aberrante tener a estas figuras en el parlamento, pero también es muy emocionante la cantidad de personas que somos, trabajando para defender la vida de todos y de todas. Má allá de lo que decidan, hay cientos de miles, millones de personas en el país dispuestas a frenar esta aberración. El agua no se negocia, y los glaciares no se tocan”.

En la Cámara, mientras tanto , los oficialistas y subordinados seguían alabando el proyecto con la llegada de Karina Milei para fotografiarse frente al triunfo anunciado. En las calles de todo el país se leyó mientras tanto el documento preparado por asambleas y organizaciones de todo el país, que aquí reproducimos íntegramente, leído en Buenos Aires por Dolores Fonzi, con muchas claves para comprender que este no es un tema concluido.
El documento completo
“ Compañeras, compañeres, compañeros
Nos encontramos hoy frente al congreso para decir “La ley de glaciares no se toca”, el agua vale más que todo!” y repetirles a los diputados y diputadas todas las veces que hagan falta, que no tienen licencia social para entregar nuestra agua.
Hemos llegado hasta acá luego de meses de intensa movilización. Porque esta modificación de la Ley de Glaciares fue anunciada por el gobierno de Javier Milei como un trámite, un cambio que supuestamente tenía alto consenso e iba a salir “por un tubo”, pero este proyecto nefasto tuvo que demorar cinco meses su trámite legislativo.
Y si eso sucedió, no fue porque haya habido un debate serio durante este tiempo, acá detrás nuestro, en este Congreso. Sino porque desde Tierra del Fuego hasta Jujuy, desde Mendoza hasta las Comunidades Costeras, desde Puerto Madryn hasta Tucumán, en todo el territorio plurinacional le pusimos el cuerpo al clamor popular en la defensa de la Ley de Glaciares.
Más allá de lo que suceda en este edificio completamente vallado, en estos meses dejamos expresado en la calles de toda la Argentina, que no tienen Licencia Social para tocar la ley de glaciares, no tienen licencia social para volar montañas, no tienen licencia social para apropiarse del agua.
En noviembre, frente al nuevo intento de Milei y los gobernadores de la “mesa del cobre” y la “mesa del litio” de demoler la protección de los glaciares, construimos esta campaña plurinacional, abierta, constituida desde abajo, por asambleas territoriales, personas autoconvocadas, comunidades, organizaciones sociales, ambientales y políticas. Nos nutrimos y aprendimos de décadas y siglos de resistencia, desde las asambleas ciudadanas, y el No a la Mina, hasta la histórica reivindicación territorial de los pueblos originarios.
Así como también, del ejemplo y la memoria de las y los 30.000 compañeras y compañeros detenidos desaparecidos, las madres, abuelas de Plaza de Mayo, las y los sobrevivientes de la última dictadura cívico-militar, que nos enseñaron a luchar en unidad y a jamás abandonar nuestros reclamos, porque la única lucha que se pierde es la que se abandona.
Una vez más, volvemos a decir que este proyecto es INCONSTITUCIONAL dado que pisotea el principio de no regresividad en materia ambiental, poniendo en riesgo la propia existencia de los glaciares y la del ambiente periglacial, que son las reservas estratégicas de agua de todos los ecosistemas, y que constituyen el bien común que garantiza el derecho fundamental de acceso al agua de las poblaciones.
Todo ésto en un contexto de crisis hídrica global, según lo expuesto por la ONU hace pocos días Estamos en un punto de no retorno de límites planetarios ante los que el uso y derroche del actual sistema de producción ha agotado irreversiblemente los ahorros acuíferos y secado los pozos del futuro, poniendo en riesgo el conjunto del sistema hídrico del planeta.
¡Por eso oy estamos acá: con nuestros cuerpos y nuestras voces, porque sabemos algo muy simple y muy profundo: cuando un glaciar se destruye, no vuelve nunca más! Se apaga una reserva de vida. Se desestabiliza un sistema que tardó miles de años en formarse en pos de un par años de negocios para unos pocos. Estamos acá, para que nos escuchen ahí adentro gritar y cantar que “el agua es vida / no es para la mina”.
Pero no sólo estamos acá en esta Plaza, sino que en este momento hay más de 70 convocatorias en diferentes ciudades de todo el país.
Que los diputados que hoy quieren aprobar esta modificación lo sepan muy bien: esta Plaza es el eco de un reclamo que nació en los territorios, que creció a la vera de ríos, y se consolidó en sus provincias, a las que van a tener que volver después de votar. Después de hoy, van a tener que ir a mirar a la cara a los pueblos a los que pretenden arrebatarles el futuro entregando el derecho elemental al acceso al agua.
Porque quienes estamos acá, sabemos que este ataque no es solo responsabilidad del gobierno nacional. Hay responsables con nombre y apellido en cada provincia. Son los gobernadores que actúan como gerentes y garantes de las mineras, mintiendo a la población prometiendo trabajo y progreso.
Los que negocian nuestros territorios a espaldas del pueblo, llegando hasta a desalojar comunidades enteras.
Los que habilitan proyectos en zonas glaciares.
Los que hablan de desarrollo mientras firman saqueo.
Pero no nos dejamos engañar.
Y por eso vamos a reafirmar, con plena certeza, que ninguna mayoría circunstancial dentro de ese recinto va a cambiar el hecho de que los pueblos vamos a seguir defendiendo los casi 17 mil glaciares inventariados en la Argentina, las zonas periglaciares, sus ecosistemas, y el agua.
Como quisieron hacerlo las 105 mil personas censuradas en la fraudulenta audiencia pública. Donde igualmente, contra todas las trampas posibles, la defensa del agua se hizo escuchar. No pudieron, y sépanlo, no podrán silenciarnos.
Pero además de hoy invocar a esas voces, queremos decir que acá estamos también por las vicuñas y loros barranqueros de la Laguna Verde, esa que se alimenta del Glaciar ubicado en el monte Pissis, en la frontera entre La Rioja y Catamarca. Estamos por los cóndores que habitan los ecosistemas de los glaciares andinos. Estamos por los huemules, y estamos acá por el dolor de los bosques que fueron arrasados por el fuego y necesitan para volver a existir del agua que desciende de los glaciares de los Andes Patagónicos.
Estamos acá para decirle a los gobiernos que creen que la naturaleza es únicamente un recurso para explotar, que su visión antropocentrista fundada en la codicia ATRASA, y que voten lo que voten hoy, vamos a seguir hasta el final defendiendo la vida en cada territorio.
Sabemos que esta lucha continua. Porque lo que están haciendo, en realidad, es entregar nuestra agua para el beneficio de corporaciones mineras multinacionales que hace más de 30 años saquean, contaminan y se van. A quienes, encima, quieren entregarle el agua y los territorios ¡por 30 años más! con beneficios fiscales e impositivos al haber aprobado el llamado Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones.
Quieren hacernos creer que eso es progreso. Pero progreso no es dinamitar glaciares.
No es secar ríos.
No es derramar contaminantes de alta peligrosidad.
No es destruir economías regionales, la agricultura y la vida de las comunidades y la biodiversidad.
No es hipotecar el futuro.
Están lisa y llanamente convirtiendo el agua en mercancía y la vida en un negocio. ¡Y no lo vamos a permitir!
Sabemos que es a través de la persecución y criminalización de quienes luchan y defienden los territorios, con detenciones arbitrarias y represión que intentan amedrentarnos para habilitar el saqueo. Sabemos que cuando en cada territorio se vaya a frenar a cada minera, esa va a ser la respuesta.
Por eso esta lucha no es solo ambiental.
Es una lucha por la vida.
Por el agua.
Por la justicia social.
Por los derechos humanos.
Por la verdadera libertad y el futuro.
Y no estamos en soledad. Estamos en cada rincón del país. Vamos a multiplicar la organización. Vamos a exigir que se escuche al pueblo. Y siempre que no nos dejan hablar, vamos a hacernos escuchar igual.
Por eso, otra vez queremos hacernos eco de lo que se dijo en Plaza de Mayo el último 24 de marzo, en la convocatoria construida en unidad al cumplirse 50 años del último golpe cívico militar. Creemos firmemente que para potenciar no solo la defensa de los territorios, sino todas las luchas en curso contra la motosierra y la quita de derechos, quienes «hoy llenamos las calles damos cuenta de la voluntad de salir a luchar. Necesitamos que las centrales de trabajadores y trabajadoras se pongan al frente de un plan de lucha contra estas políticas. Paro general y plan de lucha ya.”
Esa fuerza es la que traemos hoy.
Esa memoria es la que nos sostiene.
Esa energía es la que nos impulsa.
Y con esa fuerza vamos a seguir hasta el final.
La Ley de Glaciares se ganó luchando.
Luchando la vamos a defender.
Y luchando la vamos a hacer valer, pase lo que pase en esta sesión.
Sepan las mineras y quienes gobiernan para ellas, que el pueblo va a hacer lo que tenga que hacer para ponerles un freno.
Porque sin agua no hay vida.
Y sin glaciares, no hay futuro.
Los glaciares no se tocan.
Y la ley que los protege, tampoco.
El agua vale más que todo.»

Ambiente
«Las víctimas somos todos»: histórico juicio en Rosario por contaminación y atentado contra la salud por el uso de agrotóxicos

(Por el diario El Ciudadano, de Rosario. Texto: Candela Ramírez. Fotos: Juan José García).
Siete productores y dos ex funcionarios acusados y más de 100 testigos son parte de las cinco audiencias de un juicio histórico que se realiza en el Tribunal Oral Federal N° 2 de Rosario, por las fumigaciones y sus efectos en Pergamino. El objeto de la causa fue definido así por la Fiscalía al plantear que el uso de agrotóxicos no se remite a los campos fumigados sino que tiene como consecuencias “la contaminación de la superficie, del aire y del agua, deriva de pesticidas, la muerte de animales y graves problemas en la salud de los habitantes de la localidad de Pergamino con síntomas comunes, desde afecciones respiratorias hasta enfermedades terminales”. El juicio contó con la presencia como querellante de una de las principales denunciantes: Sabrina Ortiz, una de las víctimas de la comunidad de lo que el fiscal Reynares Solari catalogó como “daños a la existencia”.
Publicamos aquí la nota realizada por el diario El Ciudadano, de Rosario, uno de los integrantes de la Unión de Medios Autogestivos (UMA). Los nombres de los acusados, las primeras exposiciones, y lo que se viene en un juicio crucial contra la impunidad de un modelo tóxico.
Este miércoles 4 de febrero empezó en los Tribunales Federales de Rosario un juicio donde se investigará el delito de contaminación por fumigación con agrotóxicos en la localidad bonaerense de Pergamino.
La causa cuenta unos cien testigos y tiene en el banquillo de los acusados a siete productores agropecuarios y dos ex funcionarios públicos, acusados por omitir controles obligatorios y uno de ellos además está encausado por amenazas. Ellos son: Carlos Sabatini, José Luis Grattone, Hugo Sabatini, Cristian Taboada, Fernando Cortese, Mario Reinerio Roces, Víctor Hugo Tiribó, Guillermo Naranjo y Mario Tocalini.
El proceso está a cargo del Tribunal Oral Federal N°2, integrado por los jueces Román Lanzón, Elena Dilario y Eduardo Rodrigues Da Cruz.
Una de las caras más visibles de esta causa es la de Sabrina Ortiz, querellante, víctima de las fumigaciones y denunciante desde 2011, cuando perdió un embarazo de casi seis meses. Ortiz vio en ella y sus hijos los efectos de la intoxicación, aunque le fue muy, muy difícil llevar adelante la pelea y conseguir aliados. Entre otras personas, ella es una de las que consiguió que este miércoles la Justicia se comprometa a escuchar sus denuncias y sus dolores.
El pasado lunes, en medidas preliminares, la defensa intentó conseguir una probation (suspensión del juicio a prueba) pero fue rechazada. Este miércoles fue la primera audiencia, que consistió en los alegatos de apertura y la indagatoria de los imputados. En esta primera audiencia seis de ellos estuvieron presentes y uno la siguió de forma virtual.
El fiscal a cargo es Federico Reynares Solari, a cargo del Área Investigación y Litigio de Casos Complejos, de la Oficina de Litigio Oral Estratégico. Durante su exposición, enumeró en qué consiste la prueba presentada en la causa, entre las que esperan las declaraciones de personal policial –que constató los campos y las fumigaciones hechas– personal médico –que trató a las víctimas y puede definir qué sintomatología común presentaron–, funcionarios, profesionales, trabajadores y vecinos de Pergamino.

En el centro, Sabrina Ortiz. Ella, su familia y la comunidad de Pergamino vienen denunciando el tema desde 2011.
Cuáles son las acusaciones
Reynares Solari indicó que pretenden demostrar que las acciones de fumigación no fueron acciones privadas protegidas por la Constitución, como una actividad industrial más y lícita. Sino que “el modo específico de esta actividad agropecuaria no empezaba y terminaba en el terreno, en el campo, en la parcela” y “tiene como consecuencia la contaminación de la superficie, del aire y del agua, deriva de pesticidas la muerte de animales, y graves problemas en la salud de los habitantes de la localidad de Pergamino con síntomas comunes, desde afecciones respiratorias hasta enfermedades terminales”.
Habló de “daños en la existencia”, para referir a lo que vivieron las víctimas de este tipo de acciones en los campos alrededor de la ciudad. El fiscal subrayó: “La verdad aceptada por la ciencia nos respalda”.
En este punto, indicó que el uso de los plaguicidas empleados por los acusados “afectan la salud de la comunidad violando las normas de protección ambiental, por eso estamos en una sala de audiencia con consecuencias penales”. Denuncian este tipo de acciones aplicadas desde 2011, con especial énfasis entre 2018 y 2019.
Por su parte las defensas esgrimieron diversos argumentos, desde considerar que los hechos a investigar no son de competencia federal a indicar que los químicos utilizados representan también un costo al productor o que las parcelas donde se aplicaron químicos eran muy pequeñas y que no hubo dolo.
Desde la querella se planteó que no se trata de imputaciones genéricas sino que se incluyen las figuras de autor, coautor y partícipes. Además, dijeron que se van a respaldar en la ley de residuos peligrosos: “La querella no tiene reparos en llamar a los agrotóxicos como veneno, enferman a las poblaciones. Los cuerpos de las personas afectadas hablan por sí mismos”.
En la jornada, las denunciantes estuvieron acompañadas por familiares y también por integrantes de organizaciones ambientales. Uno de ellos fue Pablo Riveros, de Semilla del Sur y director general de Ordenamiento Territorial del Ministerio de Ambiente de la provincia de Córdoba. En diálogo con El Ciudadano manifestó que esperan que esto “siente un precedente muy importante para poner conocimiento y orden en la actividad productiva que está afectando a la salud humana y ambiental”.
De la provincia de Santa Fe hubo integrantes de la multisectorial Paren de Fumigarnos. Carlos Manessi dijo a El Ciudadano: “Venimos a acompañar a los compañeros, a Sabrina, fundamentalmente, que es afectada y además querellante. Para nosotros es muy importante este juicio porque es el primero a nivel federal. En la provincia hemos tenido ya un par de juicios a favor, pero este viene a nivel federal, así que es fundamental”.
Manessi consideró que es un hito judicial: “Es un hito porque la justicia federal en este momento está demostrando una independencia importante en estos temas. No hay que olvidarse que los que están siendo juzgados son del agronegocio, del lobby sojero, las grandes corporaciones, un entramado muy fuerte y muy poderoso. Que hayamos conseguido traerlos al banquillo de los acusados es un hito importante”.
Para el militante ambiental, este juicio es también “un juicio a un modelo de producción basado en los químicos que produjo mucho daño en el ambiente y en las personas”.
Este jueves 5 de febrero se desarrollaba otra audiencia y a lo largo del mes habrá tres más, el 12, 24 y 25 desde las 9 de la mañana.
Ambiente
Diario de un incendio

Una crónica en primera persona desde Capilla de Monte, Córdoba, a un año de los incendios. Una reflexión que no olvida lo frágil que puede ser un ecosistema cuando el entramado del modelo capitalista avanza sin dar tregua a la vida. Reproducimos el artículo publicado en CDM Noticias por María Eugenia Marengo, un año después de que el fuego encandilara todo durante casi un mes con los pulmones cargando humo en medio de una primavera postergada.
María Eugenia Marengo / CDM Noticias (cdmnoticias.com.ar),
“La fila de fuegos ardió, partiendo el paisaje en mitades. Hubo dos noches, una a cada lado. No había estrellas en el cielo, había chispas que intentaban llegar y se morían antes”. Alejandra Kamiya
Durante la noche el cielo es un manto anaranjado con olor a quemado. Hay una herida abierta que se hace un tajo extenso y enciende la cintura del cerro Overo, justo frente a la ventana de mi habitación en Capilla del Monte. Se siente el calor que crece en la piel y el resplandor enrojecido toma la forma de los ojos. Los pájaros saltan desde los nidos, los caballos relinchan y apresuran su trote hacia algún lado, los zorros, son un quejido agudo en el barrio. Y los árboles -pienso- mueren de pie. Prendo la luz a las 3 de la madrugada del 19 de septiembre de 2024, y ya son más de 40mil las hectáreas incendiadas en la provincia de Córdoba.
Hace dos días los focos comenzaron a desperdigarse de un lado a otro de la Ruta Nacional 38. Una chimenea gigante humea sin cesar y mi casa se llena de cenizas. Un pronóstico de lluvias desalentador y la sensación de que todo lo quemado ya ocupa un espacio en mi vida. Negocio inmobiliario. Ganadería. Cableado eléctrico en mal estado. Basurales a cielo abierto. Autovía de Montaña: las principales razones que dan origen cada año a los incendios en la provincia.
Una chimenea gigante humea sin cesar y mi casa se llena de cenizas. Un pronóstico de lluvias desalentador y la sensación de que todo lo quemado ya ocupa un espacio en mi vida.
En casi todas, la necesidad del desmonte –incluso en muchas zonas protegidas por la Ley Provincial 9.814 de Ordenamiento Territorial de Bosque Nativo– es un factor común que se hilvana en el entramado del modelo capitalista que avanza sin dar tregua a la vida. En otras, la idea de ganar más a costa de precarizar todo lo posible.
¿Cuándo llega el amanecer? La pregunta es una alerta que me mantiene despierta. Todavía es de noche. Hace dos horas mi hija, Julieta, se cruzó por la cámara de fotos colocada en un trípode que tiene casi su altura: 1,20. Su cara, congelada en el visor, parecía estar en medio de una noche de bombardeos fuera de foco. Son las 3:30. La madrugada hace ruido. Cruje. Le toco la frente a July. Arde, como todo lo que está afuera.
En un incendio los montes pueden levantar una temperatura superior a 400 grados. “Si se cayó un quebracho o un algarrobo, y hay suelo barroso, está cocinado como un ladrillo. En los quebrachales, puede subir hasta más de 1000 grados. En una casa, hasta los 1500”, me dirá después Duncan Hogg, guía de montaña, paramédico y bombero profesional, a cargo de las guardias en el cerro Uritorco de Capilla del Monte.
6:30 am. La mañana no se distingue, el paisaje quedó suspendido entre la tarde del día anterior y la noche anaranjada. Desde la tierra crece el fuego que deja al sol acorralado. Hay un silencio que nos habita y se quiebra. Las avionetas cortan el cielo, hacen una estela entre el dique y el fuego, como si ese aire fuera un puente que se vuelca con el agua que falta.
Negocio inmobiliario. Ganadería. Cableado eléctrico en mal estado. Basurales a cielo abierto. Autovía de Montaña: las principales razones que dan origen cada año a los incendios en la provincia.
7 am. Me tocan la puerta. Es la vecina de la esquina que nunca me habla. Me dice que hay que irse. Me tiemblan las manos. Se me viene una fugaz imagen del flyer sobre todo lo que hay que sacar en riesgo de incendio: las garrafas. Sigo por la computadora, algunos libros, ropa y cámara de fotos. La levanto a July. Mira desorbitada sobre la cama, cuál de todos sus muñecos debe dejar.
7:30 am. Cruzo el cerco que me separa de mi vecina Patricia. Ahora, soy la que toca la puerta. Insisto. Le digo que hay que irse. Me dice que no, que tiene los gatos, que no me preocupe. Nos abrazamos. Lloramos paradas sobre el piso del porche de su casa, lo único que apenas se distingue en medio del humo que nos invade.
Los incendios forestales del año 2024 fueron un círculo de fuego que llegó hasta San Marcos Sierras, unos 30 kilómetros al norte de mi casa. La superficie quemada fue menor a la del año 2020, pero se llegaron a perder alrededor de 40 viviendas y el doble de familias evacuadas. Casi un mes entero con los pulmones cargando humo en medio de una primavera postergada.
7:45 am. Los bordes del patio se vuelven frágiles. Veo desde la ventana las pequeñas partículas negras que lo cubren todo. Son los restos del monte, algo del algarrobo, otro poco del quebracho colorado, un poco más de los espinillos y chañares. Nos queda en la piel el color de la belleza que se pierde, arrastrada en una huella de fuego que surca Sudamérica.
La sensación de muerte es tan real como cinematográfica. El paisaje que vendrá será como pisar una superficie lunar, un gris inerte de película futurista que dejó la vida en otra era. Un ecosistema de pastizal puede tardar cuatro años en recuperarse, pero el monte chaqueño, que ocupa apenas un 3% del norte cordobés, para volver hacer un bosque sano, tiene ciclos de hasta ochenta.
8 am. Los jotes, esos pájaros enormes y oscuros, planean sobre la zona incendiada. El horizonte es una cicatriz ennegrecida con árboles humeantes. El suelo está caliente. Los bomberos nos piden evacuar. Hace rato que todo dejó de ser una posibilidad.

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