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El cuento de la olla. «Esa tal crisis», infancias y 2001

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Una niña escucha palabras nuevas: crisis, estado de sitio. Comienza a imaginarse sus significados, preguntando y poniendo a prueba sus sentidos. El resultado es un nuevo libro que relata, desde y para las infancias, la batalla que nos parió. Por Anabella Arrascaeta.

Lucía Aita. Foto: Martina Perosa

Anahí tiene 5 años cuando en diciembre de 2001 hay una palabra que se le repite alrededor: crisis. Y aunque pregunta y pregunta qué es, las respuestas del mundo adulto le llegan difusas; entonces, se las imagina: un moco gigante, un monstruo que come presidentes, un señor malo muy malo, una serpiente de tres cabezas que se quiere llevar el guiso de arroz de la abuela. Y así ella, niña curiosa y creativa, protagoniza las historias que recorren Esa tal crisis, el último libro de la Editorial cooperativa Muchas Nueces, escrito por la antropóloga Lucía Aita e ilustrado por Camila Mack. 

Mientras Anahí come tortas fritas, juega a la mancha en el playón de una fábrica recuperada, o ve a su tío volver de cortar rutas. Está aprendiendo a leer y a escribir y a lo que ve, escucha y siente, se le suman palabras que empieza a descifrar en carteles, diarios y televisión. “Me interesaban esos dos momentos en la vida: por un lado lo que está pasando en el contexto y por otro, lo que le pasa en la cotidianeidad, que transforma”, explica la autora, que en 2001 tenía 11 años y que desde entonces juega a desentrañar todo lo que se esconde detrás de las palabras. 

Colibríes en colectivo

Lucía esbozó la historia en un taller de escritura tres años atrás, a partir de una frase disparadora: la crisis causó dos nuevas muertes. En el cuento hay escenas de su propia infancia, fragmentos que se reconstruyen con recuerdos -y que, por eso, pueden ser engañosos- y otros imaginados o soñados. Cuando lo terminó, la historia quedó reposando meses y meses, y volvió a latir poco antes de cumplirse 20 años de ese punto de inflexión en la historia argentina. Fueron sus compañeres de la cooperativa, de la cual es una de las socias fundadoras, quienes le dijeron que era momento de llevarla al papel. 

La edición del libro, como todas las de Muchas Nueces, fue encarada por tres compañeres bajo el nombre con el que bautizaron internamente a ese oficio de ir y venir en el proceso editorial: el rol del colibrí. “Una de todas las madres de Muchas Nueces es el 2001 y todos los posibles que aparecieron en torno a él”, dice Gonzalo Miranda, uno de les tres colibríes encargados de llevar el cuento al formato físico. Gonzalo y Lucía (y también Néstor Saracho, otro de los socios fundadores) pusieron en marcha la idea de formar una editorial cooperativa que hiciera libros para las infancias tras cursar hace más de una década la Cátedra de Autogestión de Cooperativa lavaca. Gonzalo: “Mirábamos el modelo de las fábricas recuperadas como una forma otra posible de vivir y de trabajar.Esa tal crisis llega entonces respetando lo que propone Muchas Nueces: poder contarles a las infancias, a través de la ficción, elementos de la política, la historia y la cultura que les atraviesan. En este caso, además, se trata de contar un hecho que hizo que exista la editorial”. 

Las matrices que se convirtieron en los grabados que ilustran el libro estuvieron a cargo de Camila Mack, primera vez ilustrando un libro infantil. A fuerza de gubias Camila convirtió cada dibujo en una matri, a la que talló, le puso tinta e imprimió. La cooperativa coincidió en que esa técnica artística artesanal era la ideal para contar un momento en que la lucha y la calle fueron protagonistas. Luego, Meli Wortman, también socia de la editorial, transformó las letras en sonido y le dio vida al audiolibro: la versión narrada y sonora de Esa tal crisis

La presentación oficial fue en uno de los epicentros de la revuelta, la Plaza de los Dos Congresos. Camila llevó las matrices y una prensa manual para que las infancias puedan estampar y llevarse sus propios grabados. Ese día llevaron también una olla enorme y le preguntaron a quienes se acercaban qué querían sumar. Cuenta Lucía Aita: “Salían desde cosas más filosóficas como amistad, corazones, amor; hasta cosas concretas como porotos y zanahorias. Era una mezcla entre hechizo y guiso real. Y la combinación de todo daba un mundo bastante feliz”. 

Cocinar historias

«Este libro se empezó a escribir el 19 de diciembre de 2001 y se empezó a leer el 19 de diciembre de 2021”, advierten en las hojas iniciales, mientras al mismo tiempo sucede otro cumpleaños: les Muchas Nueces están festejando una década de existencia cooperativa.  

“Yo era chica pero recuerdo”, dice Lucía y comparte una imagen: “Estaba terminando 6° grado, estábamos yendo al cine, cuando de pronto cerró todo y empezaron a llegar patrulleros. Me acuerdo de esa escena, y de la falta de explicación”. En el libro, la joven Anahí repite esa escena cuando en una vidriera las niñas leen: “Eeees-taaaa-doooo deeee siiii-tiiiii-oooo”. Lucía: “Me empecé a preguntar: qué se entiende por palabras como ‘estado de sitio’ o ‘crisis’. No se puede terminar de explicar, o si se explica queda raro para lo que es la cotidianeidad de una infancia. La explicación no termina de alcanzar. Lo que empezó a salir en el cuento era eso: me hacía ruido que la palabra crisis explicara algo en sí misma, qué significa, qué tiene, a dónde va, qué vamos a hacer al respecto, qué hace la sociedad, qué piensan hacer los políticos”. 

Sin que las respuestas alcancen, lo que abunda en el libro son las preguntas que se abren. Las preguntas de una niña: “En la pregunta de Anahí todavía hay algo que ningún adulto puede resolver. No hay una respuesta: lo tenemos en el cuerpo. El que estuvo adelante tirando piedras, el que tiene un familiar fallecido por la represión, el que estuvo cortando ruta, lo tiene en el cuerpo; pero también quienes, por la edad o lugar en el que vivían, le tocaron otros espacios en esa situación: todos tienen algún tipo de relato. Las formas de explicar el 2001 son inmensas. A mí lo que me interesaba era la apertura de la pregunta por las existencias que también están pasando en paralelo en ese tipo de momentos. A veces a las infancias no se les da ese lugar de protagonismo: parece como si no lo hubieran vivido”.

Pero sí. Por eso Lucía decidió contar la historia desde la mirada de Anahí: “Las distintas escenas de 2001 -cacerolazo, corte de ruta, asesinato, represiones y resistencias- también, pueden ser miradas desde la sorpresa. Lo que tiene la mirada infantil, sin idealizar, es la capacidad de pregunta, de sorpresa. El juego de la sorpresa, preguntarnos qué pasa y qué pasó acá, abre otras posibilidades de relectura”.

Al final del libro Anahí pregunta, una vez más, qué es la crisis. Alexis, a quien conocía del comedor del barrio, le canta un hip hop como respuesta, pero lo hace bajito y desde este lado de las hojas no llegamos a escucharlo. Entonces el final queda abierto para que la explicación se pueda seguir creando entre quienes leen. 

“Preguntarnos qué es la crisis es también seguir manteniendo esa capacidad de juego, de preguntas, de imaginación, de posibilidades y de libertades en un mundo en que las palabras pierden sentido. Volver a recapitular las palabras en todos los sentidos y pensarlas no en abstracto sino desde las prácticas que uno lleva con otros”. 

Entre les niñes que leyeron el libro y le hicieron llegar comentarios a Lucía, varios resolvían que finalmente la crisis era el moco gigante. “Tiene sentido: en este momento la crisis es una enfermedad”, dice y piensa sobre las nuevas palabras que en el último tiempo copan los titulares. “Por ejemplo ‘cuidado’: a esta altura ya sabemos que el cuidado es político y que no es posible ser capturado. Las palabras no son nuevas, pero se toman y se quieren capturar”. 

Entre lo que no se puede capturar siguen las ollas para aguantar y, ahora, los cuentos para leer mientras se cocina el futuro.

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La Barby trans

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Barby Guamán, actriz, dramaturga y directora de teatro. Es la primera directora trans contratada por el Teatro Nacional Cervantes, pero a ella no le gusta alardear de eso: “Debieran ser muchas más”. Allí dirigió una obra de la serie Teoría King Kong, travistiendo el mítico texto de Virgine Despentes, interpretado por Susy Shock. El resultado, a sala llena todas las funciones. Secretos tucumanos de una india negra, pobre y sudaka que encarna otro anti-modelo sobre cómo cumplir los sueños más inesperados. Por María del Carmen Varela.

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La tecnochamana: Feminismo bastardo, el nuevo libro de María Galindo editado por lavaca

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Compartimos parte del exquisito prólogo de Paul Preciado al nuevo libro de la activista y teórica boliviana. En esta primera intervención Preciado repasa la increíble biografía de Galindo, las condiciones, formas y sitios en los cuales parió su nueva tesis: la violación a la india como génesis de la poscolonización, y no el mestizaje, para hablar del bastardismo como herencia, saber y desobediencia. Por Paul Preciado.

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FMI: La doctrina del shock

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El Senado votó favorablemente el acuerdo con el FMI, hipoteca perpetua sobre el presente y el futuro argentino. El escenario político sigue mostrando internas en un gobierno en el que grupos propios son más opositores que una oposición oficialista que, a la vez, todo lo hace pensando en limar al gobierno frente a las elecciones del año que viene; gobierno que quiere hacer lo mismo con la oposición. Una nube de pesos, mientras la sociedad es cada vez más desigual. Compartimos libremente este trabajo sobre las deudas para el último número de MU: la deuda como shock para empobrecer y controlar vidas y territorios, y todo lo pendiente que nunca se renegocia. Miradas desde lo comunitario, lo barrial, la investigación económica, lo socioambiental, lo cooperativo y lo agroecológico, para conocer los enigmas y paradigmas que están en juego.

Por Lucas Pedulla.

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La última Mu: ¿Dónde hay un mango?

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