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Educar en Babilonia: entre el Tigris y el Éufrates. Por Carlos Melone

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La mirada de Carlos Melone, docente y especialista en pedagogía, sobre la educación en pandemia y después: la escolaridad, la teledocencia, las falsas discusiones, la mirada porteñocentrista, las acusaciones y el eterno mientras tanto: “Mientras tanto los y las docentes seguimos contestando mails y wasap un domingo a la tarde; evaluando trabajos en feriados; llenando planillas kafkianas; puteando creativamente; cometiendo dislates, errores y horrores y celebrando algunos aciertos que entibian el alma. Como siempre, pero un poco más que siempre”.

Por Carlos Melone

Las discusiones sobre la escolaridad tras un año y medio de pandemia no parecen mejorar.

Nada parece mejorar.

La tensión entre la poderosa tradición de la presencialidad, tan cara a nuestra formación en la vida, a nuestras formas de vida social, a la escuela clásica y a la historia con el brutal surgimiento de lo virtual ante la emergencia sanitaria está lejos de resolverse.

¿A cuántos les interesa resolverlo?

¿A quiénes?

Hay un anhelo por “volver a las aulas” que parece llevarse puesta cualquier reflexión acerca de lo virtual y sus beneficios potenciales y reales. La bimodalidad o integración de presencialidad/virtualidad como posibilidad enriquecedora parece más un discurso de corrección pedagógica que una opción a explorar y desarrollar.

Mientras tanto docentes de todos los niveles remamos contra nuestros propios límites y esa pesadilla llamada “contexto”.

El “contexto”…

Una construcción eufemística que parece explicarlo todo y que no señala nada: no da cuenta de logros ni de fracasos; no denuncia ni enuncia; no se trata de una explicación cultural o de otro tipo porque, en los límites del absurdo, dice que es Todo.

¿Cómo lidiar con el Todo desde nuestra pequeña finitud?

¿El “contexto” es posibilidad o vallado infranqueable?

¿El “contexto” es “lo real”?

¿En serio?

El eje de muchas discusiones (más bien griteríos) como el planteado acerca de presencialidad/virtualidad gira alrededor de lo que ocurre o no ocurre en la Santa María de los Buenos Aires, Marquesado del Larretismo. Se repite, como a lo largo de nuestra historia, una mirada porteña para interpretar situaciones, no importando si los intérpretes son de la agrupación azul, amarilla, roja o gris estrella. Lo que pasa en la Capital Federal (devenida en la desabrida formulación CABA) es lo que pasa en el país.

No es así.

Pero la mirada sigue pertinaz. Una y otra vez.

Ni siquiera participa del ágora discursivo la inmensa y heterogénea provincia de Buenos Aires a veces reducida al (otra desabrida formulación) AMBA o a la absurda equivalencia de la Ciudad de Buenos Aires con nuestro particular Conurbano.

El AMBA puede ser una delimitación sanitaria sensata y coherente. Imagino que sí. Pero  somos Universos diferentes. En el Conurbano somos muchos, distintos, complejos, volvemos a ser muchos, muchísimos y el sistema escolar debe dar respuestas donde no hay analogías posibles con la opulenta Santa María de los Buenos Aires.

Ni siquiera hay analogías entre zonas del propio Conurbano, fracturado, desigual, hostil y hostilizado, malherido, peleador, protector.

Claro que somos africanos.

A mucha honra.

Provincia de Buenos Aires ofrece un colorido repertorio de reflexiones educativas (sombrías y luminosas) para hacer.

No hay caso.

Ni hablemos de Misiones, La Pampa, Mendoza, Jujuy o Santa Cruz.

El ombligo del mundo es la ciudad de Pedro de Mendoza y Juan de Garay.

Y mientras tanto “pasan cosas” como sostuvo el inefable filósofo nacido en Tandil, devenido Presidente de esta tierra de sucesos sorprendentes y siempre cobijado por las luces de la Capital Federal de esa metáfora llamada República Argentina.

Cosas como una reciente y curiosa decisión del Consejo de Ministros de Educación de la Nación que señaló la necesaria aprobación del 70 % de los objetivos de aprendizaje para pasar de año, supongo sin demasiado esfuerzo que bajo la presión de no bajar el nivel y mostrar a la población su preocupación por el devenir cultural de la escolaridad obligatoria.

La mensura de tal propósito, los formatos para recortar el 30% que estaría sobrando como requisito mínimo, entra en el territorio de una imaginación de la cuál carezco.

No parece ocupar el centro de la escena reflexiva (si tal cosa fuese posible en un país donde se discute con argumentos de panel televisivo) la población que vive en situación de extrema vulnerabilidad económica (salvo algún discurso oportunista); la población carcelaria (personas en “contexto” de encierro) que intenta estudiar; las personas con alguna discapacidad que los pone en desventaja respecto de los demás o sencillamente las acciones apropiadas para los más chiquitos.

Ni sus docentes.

No parece ser el centro reflexivo y discursivo de la educación como reformular y repensar la escolaridad y por una vez, por una maldita vez, poner la educación al alcance de todas y todos en serio, sin pasacalles o banners.

Como hacer convivir la Galaxia Gutenberg de la dureza de la palabra escrita e impresa con el espacio fluido e inquieto de lo digital para que, reitero, por una maldita vez, la educación de un pueblo no sea el sensible macaneo de los orates de turno.

No parece que Unitarios y Federales, Creyentes y Ateos, Griegos y Persas, Chinos y Mongoles estén discutiendo eso.

Y si lo hacen no se nota.

Mientras tanto los y las docentes seguimos contestando mails y wasap un domingo a la tarde; evaluando trabajos en feriados; llenando planillas kafkianas; puteando creativamente; cometiendo dislates, errores y horrores y celebrando algunos aciertos que entibian el alma.

Como siempre pero un poco más que siempre.

Como siempre bastante solos mientras el griterío, las acusaciones, las imprecaciones impregnan el espíritu democrático que presume que la escolaridad va a solucionarlo todo.

Todo.

La escolaridad es una situación de oportunidades escasas, sobredimensionadas, ilusorias. Pero allí se tejen algunas tramas de vida que valen la pena, la tristeza y el esfuerzo.

A veces.

Mientras tanto, barbijos y pantallas juegan muchos juegos.

Parece, solo parece, que algunos (¿muchos?) destinos están sellados por una vida pixelada, de definición pobre, inestable que con o sin escuela genera más pesadillas que sueños.

Parece, solo parece, que algunos (¿pocos?) esconden bajo el necesario barbijo la mueca feroz del desinterés.

Seguro me equivoco, que seremos mejores y que hay que mirar la vida con optimismo.

Por supuesto.

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Primavera con florazos y verdurazos en Congreso para que el acceso a la tierra sea ley

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La Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Tierra (UTT) inauguró el primero de los dos días de acampe frente al Congreso de la Nación para exigir el tratamiento de la Ley de Acceso a la Tierra. Este 21 de septiembre vendrá con Florazo incluido. La norma, crucial desde el punto de vista de una alimentación más sana para la sociedad, fue presentada por tercera vez el año pasado (siempre pierde estado parlamentario por falta de tratamiento). No se trata de una reforma agraria sino que propone la creación de un Fondo Fiduciario para otorgar créditos a familias agricultoras para que compren su propia tierra, reformen sus viviendas y mejoren su infraestructura. El proyecto busca además que tierras del Estado en desuso se destinen a crear colonias de producción de alimentos agroecológicos, como ya está ocurriendo en diversos municipios del país. “La ley tiene que ver con algo estratégico, en medio de un mundo con pandemia, como el acceso a los alimentos. Ahora es cuando pensar un modelo agroalimentario que nos dé realmente de comer”, proponen. El proyecto completo.  

Eran las 11:52 de este lunes cuando el tractor rugió y el cielo de un día gris en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se coloreó de verde: cientos de puños elevaron al cielo lechugas, acelgas, espinacas, remolachas y rabanitos, entre otros alimentos agroecológicos y cooperativos, que la Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Tierra (UTT) destinó en un nuevo verdurazo, que inauguró el primero de los dos días de acampes previstos frente al Congreso de la Nación.

El motivo lo resumía una de las banderas que, junto al tractor y al canto de ‘alerta, alerta, alerta que camina / la lucha campesina por América Latina’, dieron la vuelta manzana al Palacio donde debe tratarse el proyecto que impulsa un sueño bajo el siguiente nombre:  

  • “Ley de Acceso a la Tierra”.

En medio de esa caminata, Agustín Suárez, uno de los referentes del gremio que representa a 20 mil familias campesinas, explica a lavaca la urgencia: “La ley es muy sencilla y está pensada para que pueda aprobarse sin tanta discusión. Establece un mecanismo que apunta hacia un PROCREAR, pero rural, donde pequeños productores, campesinos y cooperativas puedan acceder a créditos para comprar tierra e insumos, infraestructura, y con eso poder mejorar la producción. También pone en discusión las tierras del Estado, que hay muchas y sin uso, para que puedan ser destinadas a creación de colonias agroecológicas”.

La UTT explicó que el proyecto se presentó por tercera vez en octubre del año pasado, luego de perder estado parlamentario en 2016 y 2018. En mayo, las comisiones de Agricultura y Asuntos Legislativos de Diputados lo trataron pero no llegaron a ningún dictamen.

“Hay que dar un sacudón”, dice Rosalía Pellegrini, una de las fundadoras de la organización. “Tiene que ver con algo estratégico, en medio de un mundo con pandemia, como el acceso a los alimentos. Ahora es cuando pensar un modelo agroalimentario que nos dé de comer. Ahora es cuando, y con un Congreso así: si bien fueron unas PASO, vemos unas elecciones que dejan un saldo de un sector que no va a apoyar una Ley como esta. También nos sentimos defraudados, porque todas las fuerzas políticas te dicen que es justo, pero cada fin de año se da una dinámica que es perjudicial para avanzar en conquistas para el pueblo. Ahora es cuando y es urgente”.

No es reforma agraria

Luego de la marcha con el tractor alrededor del Congreso, la primera jornada de acampe continuó con un verdurazo y yerbatazo que, mientras descargaban cientos de cajones de verduras, congregó una cola de media cuadra. En otra mesa de madera había productos cooperativos y agroecológicos: talitas ($66), aceitunas ($287), dulce de leche ($50), yerba ($360 el kilo, uno de los hits del día). También hubo una asamblea de nodos y de la Red de Comedores por la ley, un taller de huerta a cargo del Consultorio Técnico Popular (CoTePo, un equipo de técnicos y técnicas conformados por propios productores y productoras).

El martes continuará con radio abierta, otro verdurazo, un florazo por el Día de la Primavera, otro taller a cargo del área de Alimentación y de la Red de Comedores, una charla sobre trigo transgénico que realizará Plataforma Socioambiental, y un cierre con festival en las músicas y voces de Eruca Sativa, Susy Shock y Sudor Marika, entre otros artistas.

“En Argentina, sólo el 13% de la tierra está en manos de pequeños productores que producen más del 60% de alimentos que circulan en el mercado interno, mientras que el 1% de las empresas agrarias controlan el 36% de la tierra cultivada en nuestro país”, explica la UTT en el texto de difusión de los acampes.

Desde el Congreso, otro de los referentes del gremio, Lucas Tedesco, amplía: “Ese modelo es el que genera que vayamos a la verdulería, a la panadería o al almacén y nos encontremos con los precios de hoy en día. Cada vez hay menos tierra para producir alimentos, y hay gobiernos que apuntan a que los dueños de la tierra sean justamente quienes generan los commodities, los que especulan, los que atentan contra este Gobierno. Los lock-out patronales vienen de ese sector, y si hay algo que se fortaleció en estos años fue el modelo agroindustrial, el mismo que te discute a ver si puede fumigar por arriba de una escuela mientras hay chicos en clase.  Nosotros venimos a pedir, dentro de los cánones del capitalismo, simplemente poder pagar un crédito accesible. A partir de ahí, concientizamos a la población de que esta ley favorece a todos: consumidores y productores”.

El artículo 1 de la Ley propone la constitución de un Fondo Fiduciario Público de Crédito para la Agricultura Familiar, administrado por el Banco Nación, como política rural de promoción del derecho a la vivienda, a un hábitat digno, al desarrollo económico y social.

Suárez plantea que la ley no propone ninguna reforma agraria, cuco que siempre atemoriza a todo ese sector concentrado: “Estamos lejos de eso. Nadie puede estar en contra: es un mecanismo de crédito para el sector. Sí puede haber un proceso de mayor discusión respecto a las tierras del Estado. Pero hoy parte de esas tierras están en uso con nuestras colonias agrícolas, mostramos que sirve, que da vida digna, y alimentos sanos para el pueblo. Si mejoramos el sector productivo, vamos a generar más alimentos sanos para la población”.

¿Dónde está la política?

Suárez y el impacto de la ley: “El 90% del sector campesino y pequeño productor es el que produce las verduras que están acá. Y más del 90% no tiene tierra propia. El impacto es alto, no sabemos cuánto porque depende del Fondo, pero es muy simbólico para el sector. Es algo estructural en Argentina: en un país con mucha tierra en pocas manos, hablás de redistribución, y que la tierra del Estado, en vez de ser vendida, pueda ser parte de colonias”.

Pellegrini apunta: “Imaginate lo que significa para todas estas familias, que pagan 15 mil pesos la hectárea todos los meses, poder acceder a la tierra propia, arriesgarse, poder tener una vivienda digna de material. Hoy se vive muy mal, en casillas precarias, y somos familias que no solo estamos garantizando alimentos a precios justos, sino también agroecológicos. Somos más de 20 mil familias organizadas demostrando que es posible, y sin embargo no hay ni una sola política pública que no sea de la boca para afuera”.

Un ejemplo: “Para tratar el tema de los precios se juntan con los grandes y lo único que hacen es desarrollar políticas de acuerdos con los supermercados para que bajen unos productos una semana y después vuelvan a subir”.

Desde el Covid, las elecciones y la actual crisis política e institucional, los factores que fueron retrasando el tratamiento de la ley –indican- son múltiples. Pellegrini: “Estamos viviendo una crisis de represión política muy grave, porque pareciera que la política está en otro lado. Cuando digo política me refiero a actos como este, que resuelvan los problemas de la gente, del ciudadano de a pie. La política, hoy, no está en lo que se debate. No vivimos solo con vacunas y hay una demora en resolver estas cuestiones”.

¿Fue la semana donde esa evaluación más que nunca quedó en evidencia?

“De alguna manera hay que escuchar. Es lo que te genera la democracia: poder escuchar a la gente. Hoy la mayoría del salario se va en combustible, en moverte y comer, cosas súper esenciales. Hoy resolver el precio de los alimentos es discutir el modelo agroalimentario: acceso a la tierra, agricultura sustentable, financiamiento a cooperativas, desarrollo de economía social en almacenes, venta directa y ferias. Todo lo que se ve que se habla de soberanía alimentaria es de cartón, detrás no tenés a las familias directamente vendiendo lo que se produce”.

El proyecto completo

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Juicio de Araceli Fulles: otro detenido, declaraciones bajo presión y el recuerdo omnipresente de la joven de 22 años

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Hoy comienza una nueva semana de declaraciones en el juicio por el femicidio de Araceli Fulles, la joven de 22 años asesinada en abril de 2017, que se celebra en San Martín. La familia ya declaró, los imputados también y restan hacerlo más de 300 testigos. La semana pasada se detuvo a uno de los imputados porque quiso ingresar a la audiencia con un elemento cortante: otro símbolo de cómo se desarrolla un proceso signado por amenazas y la lucha por justicia: “Hacemos de investigadores, salimos a buscarlas, y después de que aparece el cuerpo somos los que buscamos pruebas. Después pedimos justicia en la calle y acompañamos a otros familiares”, dice Mónica a lavaca sobre el trabajo de los familiares contra la impunidad.

Durante la primera semana del juicio por el femicidio de Araceli Fulles, la joven de 22 años asesinada en abril de 2017, declararon menos del 10% de los testigos previstos para todo el proceso: cerca de 300. Mónica Ferreyra, mamá de Araceli, y su familia estuvieron en el Tribunal Oral en lo Criminal N°5 de San Martín de 9 a 18 horas, de lunes a viernes. “Si una quiere la justicia por su persona más querida tenés que aguantar mucha impotencia y mucho dolor”, relata Mónica a lavaca. “También hubo alegrías de gente que conocía realmente a mi hija. Un chico dijo: ‘la verdad que Araceli era mi amiga, era un ser de luz. Lo que le hicieron no es justo’. Todas esas cosas te duelen porque sabés que hay mucha gente que está con el mismo dolor”.

En los primeros cinco días del juicio Mónica se descompuso dos veces. En la primera y extensa jornada declaró y después se tuvo que hacer un receso de 5 minutos: “Me afectó mucho dar declaración, me agarró como una crisis: recordar todo es muy triste”, sintetiza. En la cuarta jornada se quebró cuando declararon sus hijos. “Lloraba cuando empezaron a declarar porque yo estuve mucho tiempo en estado de shock y fue escuchar todo lo que hicieron por su hermana en ese tiempo. Volver a recordar todo lo que pasaron fue muy doloroso; escuchar su sufrimiento y ansiedad por encontrarla es un sufrimiento doble. Cuando terminaron de declarar me empecé a sentir mal. Salí y explote en llantos. Llamaron a la ambulancia, me subió mucho la presión”.

Buscar justicia

Su familia buscó a Araceli Fulles durante 27 días. Desapareció el 2 de abril del 2017 –a los 22 años-, cuando iba de regreso a su casa. Su cuerpo fue encontrado violado, asfixiado, destrozado, enterrado y cubierto de cal. Estaba enterrado en la casa de la madre de Darío Badaracco, un hombre del barrio vinculado a la policía. La orden de requisar esa casa la había dado el juzgado al comienzo de la búsqueda, pero la policía dijo no haber encontrado nada. Badaracco declaró tres veces ante la fiscal Graciela López Pereyra, la última en la misma mañana del hallazgo del cuerpo, y a pesar de que resultó sospechoso, no fue detenido. Escapó y fue apresado por una mujer embarazada que lo reconoció, lo corrió y alertó a las fuerzas de seguridad.

Al día siguiente del hallazgo del cuerpo de Araceli la división de Asuntos Internos de la Policía Bonaerense separó de sus cargos al subcomisario Hernán Humbert, el oficial principal José Gabriel Herlein y el numerario Elián Ávalos, hermano de uno de los implicados en el femicidio. Todos pertenecían a la Comisaría 5ª de San Martín, la misma en la que la familia de Araceli presentó la denuncia de su desaparición.

El único detenido había sido Darío Badaracco, quien murió el 13 de abril de 2019 tras ser atacado a golpes y quemado con agua caliente por dos compañeros de celda en el penal de Sierra Chica, en otro claro hecho de tinte mafioso. El resto de los imputados -Carlos Cassalz, Hernán Rodrigo Badaracco, Hugo Cabañas, Carlos Antonio Ibarra, Marcelo Escobedo, Daniel Alaniz y los hermanos Jonathan y Emanuel Ávalos- estaban en libertad gracias a un fallo de la Cámara de Apelaciones de San Martín que consideró, en septiembre del 2017, que por la “ineficiencia del sistema investigativo” no pudieron se obtenerse las pruebas necesarias para probar inculparlos. Pero dos de ellos fueron detenidos en los últimos días:

Carlos Cassalz fue apresado el domingo electoral en la escuela donde votaba por amenazar a Mónica días atrás. Fue mediante un mensaje que recibió a las 4 de la madrugada, decía: “Hay balas en el pecho para toda la familia de Araceli”; e incluía un video de 9 segundos en donde se veía a Cassalz con una ametralladora.

El segundo detenido fue Hugo Cabañas cuando, el segundo día del juicio, intentó ingresar a la sala de audiencias con un elemento cortante.

Todos los sospechosos están imputados por el delito de “homicidio agravado por femicidio y por la participación de dos o más personas”.

La familia de Araceli está acompañada por otras familias que pasaron situaciones de violencia. “Nos tenemos entre nosotros. Yo fui a varios juicios en todo este tiempo y ahora me acompañan”, cuenta Mónica.

Los une la experiencia: “Hacemos de investigadores, salimos a buscarlas, y después de que aparece el cuerpo somos los que buscamos pruebas. Después pedimos justicia en la calle y acompañamos a otros familiares. Hacemos todo. En este tiempo cambió mi forma de ser. Antes miraba todo por televisión, hasta que me tocó a mí. Yo decía: cómo puede ser que no les den bolilla, y ahora me toca a mí. Por eso hay que seguir luchando”

El Tribunal a cargo del juicio está integrado por los jueces Martín Klobovs, Carolina Martínez y Aníbal Bellagio con quienes Mónica dice sentirse cómoda.

Durante las audiencias, el juzgado está lleno de fotos de Araceli sonriendo. “Así era ella. Escuché todo lo que declararon los imputados, y las cosas que decían, pero a mí no me va ni me viene porque yo sé muy bien quien era mi hija”.

Esa semana continuarán las declaraciones.

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Enigmas de un día agitado

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Tras el resultado electoral del domingo, ocurrió un miércoles cruzado por rumores y cartas de renuncia de ministros cercanos a Cristina Kirchner, en aparente búsqueda de abrir espacios a renuncias de sus pares cercanos a Alberto Fernández. En un día así dominado por los comentarios, rumores y aparentes razonamientos de los panelistas televisivos, aquí se materializó otra propuesta: salir a las calles a conversar sobre el presente. Y abrir las conexiones a territorios y situaciones que no aparecen en los discursos electorales. Desde las fábricas y empresas recuperadas, la producción agroecológica, las cooperativas de cirujas, los pueblos fumigados. Desde las comarcas antimineras, los pueblos originarios cercanos a Vaca Muerta y las creaciones de la diversidad. Reflexiones sobre los maquillajes, el extractivismo, los “dos modelos de país”, la “grieta” y el rol que la clase política atribuye a la sociedad.

La mujer trabaja en un kiosco del subterráneo y dice que el resultado de las elecciones y los corcoveos de renuncias en el gobierno representan lo siguiente: “Son un vamos a ver”.

Votó al Frente de Todos hace dos años, pero no ahora. Se llama Claudia y dice que se sintió humillada cuando por primera vez como adulta tuvo que pedirle plata a su padre jubilado para sobrellevar lo que no había ocurrido nunca: el cierre del kiosco durante un año. La vieja teoría de la “movilidad social ascendente” en Argentina, transformada en un tobogán.

Sobre la crisis ministerial, le surge un gesto irritado: “Es una pelea entre ellos por el reparto de poder: no les importamos nosotros. Todavía estoy esperando que el gobierno me ayude. Nunca recibí ningún apoyo estatal”. Desde que abrió, ya casi no vende diarios ni revistas, pero sí libros, alcohol en gel y chucherías.

Ya dentro del subte hay una chiquita de unos tres años con un parche en el ojo mirando a su hermano menor que sueña lo suyo, cuatro personas capturadas por sus celulares, otras escuchando música, y una joven hace algo extravagante: lee un libro. Título: El poder del ahora, que no trata sobre pujas políticas en estos tiempos pantanosos, sino que se ofrece como “una guía para la iluminación espiritual”, proyecto de alcances inciertos en la zona de Plaza Miserere y el mundo que la rodea.  

La doctrina de la sorpresa

“Todo el tiempo dicen que se enfrentan dos proyectos de país, pero para mí tienen un solo proyecto, que es la incapacidad de poder transformar a la Argentina, que tiene un capital impresionante por su pueblo y por su riqueza. Menos mal que no gobiernan otros lugares con menos posibilidades. Realmente la incapacidad de la dirigencia que ha gobernado el país en los últimos años, oficialistas y opositores, es admirable”. Ernesto Lalo Paret fue niño ciruja, joven integrante del movimiento de recuperación de fábricas por sus trabajadores, impulsor de empresas recicladoras de basura conformadas por cartoneros, de proyectos como la instalación de la universidad en la cárcel de San Martín, integra la red de empresas recuperadas de San Martín, se encarga de la articulación territorial de la UNSAM y está en la Mesa del río Reconquista que reúne a las organizaciones sociales que han crecido alrededor de esa cuenca.

“Venimos bancando la incapacidad de gestión frente a las urgencias. Los funcionarios se refieren siempre a la pandemia, para justificar lo que no hacen. Les falta agilidad y voluntad de transformación”.

Sobre el resultado del domingo: “Sabemos que está la famosa grieta inventada por las corporaciones políticas para retroalimentarse a sí mismas. Pero la grieta real está entre toda la clase dirigente y el pueblo. En ningún caso tuvo capacidad de cambiar la situación estructural de desigualdad en el país”.

“La situación de desconexión de las dos corporaciones políticas –oficialistas y opositoras- se nota por esto: les llama la atención ganar, y les llama la atención perder. Los porcentajes en 2019 y ahora siempre fueron sorprendentes para todos”.

Impresión: “Entonces, entre los partidos y la sociedad, la que juega a la política es la sociedad. La idea es: como la herramienta que tenés es la electoral, ya está comprobado que el culo me lo rompen todos, entonces te devuelvo con lo mismo. Hace dos años te sorprendimos con un voto, ahora te sorprendemos con el contrario. Pero la sociedad es la que más hace política”.

El argumento: “Las dos corporaciones dicen que cuando perdieron fue porque no profundizaron. Todos dicen lo mismo. Pero en el caso del actual gobierno: tuviste toda la estructura del Estado casi al pedo durante casi dos años. Si no te animaste a profundizar en pandemia, ¿cuándo te vas a animar? ”.

Un caso emblemático para Lalo son las fábricas recuperadas: “No te oyen, no les interesa. Estamos todos con el culo al aire y al borde del desalojo. Tienen un prurito contra la autogestión. Pero venimos planteando incluso en la provincia de Buenos Aires que suspendan las leyes de desalojo, y mostrando todo lo que representan esas empresas como generación de trabajo, de cultura, incluso transformando algunos de los planes en trabajo genuino. ¿Resultado? No tomaron una sola medida. Claro, los planes son una forma de construir política, y no tienen ni la voluntad o ni si quiera la astucia de tomar alguna medida. Ni te contestan”.

Otro caso: las fotos de Olivos y las excusas posteriores. “Por supuesto, son símbolos, pero los símbolos te muestran que nos toman a todos de pelotudos”.  

Diegnóstico: “El Estado es una máquina de repetir fracasos, despilfarrar guita, no se optimizan los recursos, no se piensa a mediano ni largo plazo. No me sorprende para nada. A Macri le duró muy poco la proyección fabulosa que parecía que iban a tener. Perdieron en la primera elección. Este gobierno podría intentar algo distinto”.

Sostiene Paret que la cultura barrial tiene problemas demasiado más gruesos que los espasmos electorales que ella misma parece haber generado. “La cultura popular hace rato que se cagó en la política, como la política se cagó en la gente. En los barrios se viven cosas mucho más grave que el resultado de una elección. Los últimos 10 femicidios son todos narcofemicidios. El acceso a la justicia es peor que antes. La incapacidad de gestión la ves tanto en lo macro como en lo micro, pero no les interesa cambiar su propia lógica”.  

«En los barrios se viven cosas mucho más grave que el resultado de una elección. Los últimos 10 femicidios son todos narcofemicidios. El acceso a la justicia es peor que antes».

Inesperadamente, Lalo propugna una reforma del Estado. “Claro, porque los sectores populares no tienen acceso a la justicia, a la salud ni a la educación. Entonces hay que hablar de una reforma que permita acceder a esos derechos que están escritos, pero no se aplican”.  

¿Se derechizó la sociedad?

“El verdadero problema de los procesos progresistas es que no terminan de dar respuestas reales” dice a lavaca Nahuel Levaggi, uno de los fundadores de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT) y actual presidente del Mercado Central.

No comparte el diagnóstico sobre la derechización de la sociedad: “Para mí no hay derechización sino que la sociedad está enojada. Lo de Milei es algo que se repite históricamente, pero aquí el enojo se expresó de otro modo”. El próximo martes, 21 de septiembre, está previsto el tratamiento en comisión de la Ley de Acceso a la Tierra que la UTT promueve para que exista una especie de Procrear rural que permita que miles de familias agricultoras accedan a comprar su propia tierra. Los últimos sucesos electorales y los terremotos ministeriales ponen en riesgo tal cuestión. La UTT tiene previsto un acampe frente al Congreso y un Florazo para festejar la llegada de la Primavera, y recordar la importancia de otra política que no termina de concretarse más allá de los buenos deseos.

En un video distribuido por la UTT Levaggi aparece diciendo, entre otras cosas: “Nosotros y nosotras venimos peleando por un país más justo, parados desde la producción, desde un modelo agroalimentario sano que garantice alimentos a todos y todas. Creemos que es el momento en que hay que reforzar el camino, que hay que dejar de escuchar a los poderes concentrados y garantizar una economía que le ponga poder adquisitivo en el bolsillo al pueblo, que los alimentos estén a precio justo”. “El domingo el pueblo habló y quienes ocupamos cargos de gestión tenemos que escucharlo. Venimos haciendo un esfuerzo enorme y todas y todos tenemos que hacerlo. Hay un pueblo que nos necesita, que la está pasando mal y no hay que mirar para el costado: hay que preguntarnos qué, cada uno de nosotras y nosotros, hacemos todos los días”.

Cristina y Alberto según los mapuche

“No nos sorprendió demasiado el resultado electoral, porque venimos con cierta carga de frustración con este gobierno nacional y popular” dice desde Neuquén a lavaca Jorge Nahuel (aunque prefiere escribirlo Nawel), referente de la Confederación Mapuche de Neuquén

“Vemos mucha claridad conceptual, de parte del Presidente, pero no lo vemos después consecuente en los hechos y en la obra. En el aspecto que más nos afecta, como el fracking y la promoción del extractivismo, el Presidente ha dicho que la pandemia era una excelente oportunidad para replantearse este modelo que está atentando contra la naturaleza. Lo hemos escuchado con gran expectativa, pero después vemos alentar la meganinería en Chubut, en San Juan. Es decir una absoluta incoherencia entre el discurso y la práctica. Y en ese sentido es muy desesperanzador porque no se aparta de la política llevada adelante por el gobierno nefasto de Macri. En relación a los pueblos originarios es peor, porque directamente ni aparecemos en su agenda. Por lo tanto es muy frustrante para los pueblos originarios. A eso sumale la crisis económica, con una inflación galopante, que es lo que sufrimos todos los sectores del pueblo”.

«Hay una absoluta incoherencia entre el discurso y la práctica. Y en ese sentido es muy desesperanzador porque no se aparta de la política llevada adelante por el gobierno nefasto de Macri».

¿Vaca Muerta no representa una especie de bombazo productivo y de crecimiento? Nawel: “Eso ya no lo puede creer nadie, porque vivimos en una provincia totalmente endeudada. Es un discurso para afuera, y por eso mismo el oficialismo perdió la gobernación: la provincia no se beneficia con el extractivismo, lo sufre”.

Sobre los cambios en el gabinete: “No veo ninguna diferencia entre una política representada por Cristina o una política representada por Alberto, desde el punto de vista de los problemas que nosotros tenemos. En ambos casos nunca pudimos lograr que -en un Congreso absolutamente mayoritario- se pudiese tratar el tema de la propiedad comunitaria de la tierra, que es lo que le pedimos en el Bicentenario (2010) cuando gobernaba Cristina. Alberto representa la continuidad de esa deuda. Lo único que nos hermana con Cristina es que una mujer odiada por el poder. A nosotros nos sigue pareciendo que es dentro del pensamiento peronista que podemos resolver nuestros problemas. Tengo enorme expectativa en la nueva generación de la militancia peronista porque noto que hay un cambio y comprenden los temas cruciales sin caer en los viejos paradigmas”.

Carne, dólares y flores

La recorrida callejera va alumbrando otras voces. Lucy y Julián tienen una carnicería en Parque Chacabuco desde hace 20 años. Cuentan que pudieron pelearle al 2001, al macrismo y ahora a la actual crisis económica. No hablan de lo electoral, pero sí dicen que el Estado –ni el gobierno anterior ni el actual- los ayuda: “Nos hicieron comprar, hace cuatro años, una máquina de ticket de la AFIP que ahora nos dicen no sirve más. Y pretenden que compremos otra que sale 80 mil pesos”. Conclusión: si no hay plata ni trabajo, tampoco hay ingenio oficial para aliviar la situación de los comerciantes: “No la podemos pagar en cuotas, ni actualizar el sistema de la otra, nada”. Dato técnico: el proveedor de la máquina les pasó el precio en dólares.

Andrea y Sandra están en un puesto de vena de flores en Congreso: “Lo peor es la inflación” dice Andrea. “Si no hay tanta inflación la gente puede ser más consumista. El argentino no es de guardar, es de gastar, pero ahora no te alcanza. Yo hasta hace una semana estaba sin trabajo. Pero Sandra decidió reabrir el kiosco y podemos vender flores justo que se viene la primavera”.

Sobre las pulseadas en el gabinete: “Vivo en Lugano. Me desperté a las cuatro de la mañana para ir a comprar flores frente a la cancha de Huracán. Abro el kiosco a las 7 y trabajo hasta las 19”. ¿Escucha radio, mira televisión? “Cuando llego a casa cocino, ceno, me baño y me duermo. Venía de tener una enfermedad terminal, me curé, voy a la Catedral de la Fe, y le agradezco a Dios seguir peleándola, como siempre. No, del gabinete no sé nada”. Dice que lo suyo más que religión, es una relación con Dios. Y sigue armando ramos.

Diversidad x 3  

La recorrida trae de vuelta un mensaje por whatsapp de la artista trans Susy Shock, que se prende a su modo en pensar lo que está en juego: “No quiero creer en la estrategia comunicacional de que el país se derechizó sólo porque la Ciudad de Buenos Aires lo haya hecho. La izquierda fue la tercera fuerza votada a nivel nacional y eso es señal importante de que hay otra agenda que se reclama, y esa agenda no le conviene a sus intereses, por eso lo ningunean. ¿Qué son las quemas de humedales, si no? ¿Qué es Berni, si no? ¿Qué es el titubeo de ir con firmeza en repartir mejor en un país saqueado y en semejante crisis sanitaria mundial? ¿Qué es pensar un país sin extractivismo?”

Y la última: “¿Qué es una mirada profunda y real de un feminismo que atraviese a la vez todo esto y no sea algo light y reservado a áreas específicas, sino una nueva gesta desde donde reconstruirlo todo?” Acompaña Susy ese mensaje contra la burorcratización de los sueños con fotos de Lohana Berkins y de Diana Sacayán.

Nora Corvalán, desde la Comarca Andina, venía denunciando en los últimos días la persecución a las comunidades mapuches, el desmonte ilegal de bosque originario en la lof Catriman Coihueque, en territorios originarios, por parte de las empresas privadas apañadas por entes estatales.  Sobre las elecciones dice: “Yo no fui a votar. Cada vez creo menos. Hay un castigo al gobierno nacional y en la provincia hubo un gran crecimiento de la izquierda que llegó al 10 por ciento. La situación es de mucha represión y criminalización hacia el pueblo mapuche, en toda la Cordillera, desde Villa Mascardi hasta el Parque Nacional Los Alerces. Hay un crecimiento fuerte de la derecha, sobre todo en Bariloche, con posiciones estigmatizantes y racistas. Ahí se conformó lo que se llama Consenso Bariloche, que busca la creación de un Parque privado en una zona bastante céntrica en donde viven cinco o seis comunidades mapuches, desde un discurso muy xenófobo. Y que viene desde antes de la conformación de un partido llamado Propiedad Privada. Todo esto con el aval del intendente de Bariloche y la gobernadora (Anabela Carrera)”. 

Sobre los vaivenes electorales y pujas internas del gobierno: “Para mí no hay grieta cuando hablamos del extractivismo, la defensa del agua y la tierra. Los cambios serán de maquillaje: saco este, pongo este. Nadie puede ver más allá. O no quiere, porque los intereses son otros”.

Carlos Manessi integra el Centro de Protección a la Naturaleza (Cepronat) y la Campaña Paren de Fumigar: “Ningún candidato tomó el tema ambiental, salvo en Santa Fe Carlos del Frade. Es algo totalmente borrado del discurso de todos los candidatos».   

“Ningún candidato tomó el tema ambiental, salvo en Santa Fe Carlos del Frade. Es algo totalmente borrado del discurso de todos los candidatos».   

Manessi disiente con un lugar común: “No hay dos modelos de país. Eso es un discurso. Hay un solo modelo de país: extracrtivista, a full, y con la naturalización tremenda por parte de muchos sectores de la sociedad”. Sobre los resultados electorales: “Se notó una abstención muy alta, que tiene que ver para mí con lo económico y lo ambiental. Sólo hay discursos vacíos. Cuando Alberto Fernández estuvo en la Cumbre por el clima, escuché un rato y me fui, porque notabas que era puro maquillaje, pura actuación”. Le parece un hecho emblemático el encuentro entre Fernando Chino Navarro, funcionario oficial y miembro de Movimiento Evita, con Gustavo Grobocopatel, llamado el “rey de la soja”: “Es un símbolo de la época. Uno de los referentes principales de un movimiento social con un frente agrario, con el que trabajamos, negociando con Grobocopatel que sabemos lo que significa desde el punto de vista del agronegocio, la concentración económica, los transgénicos y las fumigaciones. Juro que no encuentro palabras para decir lo que siento frene a esas actitudes”. Cree Manessi que el concepto de cambio climático incluye problemas como los agronegocios, la megaminería, el fracking, la pesca. “Ese  es uno de los principales problemas de la humanidad en estos tiempos, pero ningún político habla de eso. Lo que sí hacen es puro maquillaje, pero si me apurás  el gobierno de Alberto Fernández no sé si es más extractivista que el de Macri. Y del mismo modo fue el kirchnerismo el que permitió y promovió la expansión del negocio sojero. Entonces no hablemos de dos modelos de país, si seguís insistiendo con un modelo de atraso, de muerte y de enriquecimiento de los de siempre”.

Los espectadores del show

Otras palabras.

Bruno Di Mauro, del Movimiento de Empresas Recuperadas: “Están por chocar una calesita en la cual el único que no tiene cinturón de seguridad es el pueblo. Hay que bajar la confrontación estúpida y realmente sentarse a componer. El mismo pueblo no pudo construir la dirigencia necesaria para representar sus intereses, y hoy lo mejor que tenemos para frenar al neoliberalismo es este gobierno y hay que bancarlo. Nos gustaría que fuera una transición mucho más fiel a nuestros intereses, pero hay que defenderlo y dejar tanto circo por unas PASO de medio término, que no son el principio ni el fin de nada: todavía falta mucho”.

Una joven militante de La Cámpora, que estuvo fiscalizando el domingo negro para el oficialismo. “Hay algunos que son muy buenos para generar unidad en el café, pero trabajar en la gestión o generar políticas para la gente, les cuesta mucho”. Sobre los posibles cambios en en gabinete: “Es una puja de poder típica de un gobierno de coalición: sectores que vienen de organizaciones políticas y sociales son las que mejor saben lo que está pasando”. Defiende obviamente a los ministros cercanos a Cristina, y no defiende obviamente lo contrario.

Un militante del Movimiento Evita desgrana un análisis sobre las pre-elecciones: “Hubo un mal análisis de la realidad, a partir del cual se prendieron actitudes dentro del peronismo que no suman”. ¿Cuáles? “La frivolidad y la carencia de un discurso político fuerte en la campaña orientado a la necesidad económica. La desconexión con la base social de la sociedad produce que no veas venir la cachetada, y construís un relato como si no hubieran necesidades reales y concretas, urgentes”.

«La desconexión con la base social de la sociedad produce que no veas venir la cachetada, y construís un relato como si no hubieran necesidades reales y concretas, urgentes”.

Menos politizado (o no) el domingo al mediodía en tres grupos de WhatsApp de jóvenes corre la misma frase: “Ya fue, si hay mucha cola ni voto”. En uno hasta se aclara de cuánto era la multa sino ibas: de $50 a $500. La sensación: “Si total es lo mismo, no nos sentimos convocados”. En los mismos chats, esta sensación empezó a revertirse con los resultados que favorecieron a la derecha.  

El martes a la noche, en una cena de amigas – dos madres- se habla de:

-Precios de alquileres, y la suerte que tiene una a la que no le aumentó tanto como la inflación.

-Que se dividen para ir cada una y al mismo tiempo a dos supermercados mayoristas. Mientras compran, se llaman por teléfono para ver en cuál de los dos lugares está más barato cada producto que necesitan.

-El maltrato que sufrió una de las contertulias en un trabajo que había sumado extra cuando necesitaba sí o sí más dinero para pagar el impagable crédito UVA.

-Se analiza mandar a hijes a jornada completa para poder trabajar más.

Los Tiempos de Estrés parecen llegar hasta un cumpleaños de seis: una mamá cuenta que está brotada -espalda, pecho y cuello, y tuvo que empezar tratamiento. Otra madre cuenta que se le empezó a caer el pelo: también, estrés.

Elena, mamá de dos niñas. “El pueblo con su voto parece ya haber cumplido su cometido y no está esperando mucho cambio. Y ganancia menos. Los titulares sobre aprietes y renuncias dentro del mismo kirchnerismo generan una amarga victoria para muchos”.

Elena medita: “Me resulta raro este caos en el que cayó el gobierno tras la elección. Como si el resultado hubiera sido impensado, como su no tuviera un plan de acción ante un resultado así. Mi corazón que mantiene intacto el deseo revolucionario de mi juventud. No me inquiean tanto estas turbulencias políticas. Lo que sí me inquieta es que perdí esperanza de que este cambio nos traiga mejoras reales al pueblo. Parecemos simples espectadores que sólo importan a la hora de pagar la entrada del show”.

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