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Escena Política Día 2: ser la utopía

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Con toda la energía de preguntas que venían del día anterior,  llegó un segundo encuentro de Escena Política. Artistas, docentes, investigadores y periodistas se juntaron a poner el cuerpo una vez más en una jornada de caminatas performáticas y talleres que buscaban contestar una nueva pregunta desde la sensibilidad: ¿Cuáles son los futuros posibles?
La mañana comenzó con la videoconferencia del  periodista e investigador español Amador Fernández Savater. Editor de Acuarela Libros, bloguero eldiario.es, activista del movimiento de indignados en España y una de las miradas más interesantes sobre el 15M, abrió el segundo día del Congreso Transversal Escena Política, bautizado Futuros posibles. Paradigmas del habitar, paradigmas de gobierno y comunidades sensibles.

Escena Política Día 2: ser la utopía

Amador Fernández Savater. Foto: Lina Etchesuri para lavaca


La entrevista con Fernández Savater partió de la pregunta: ¿Cómo se piensa lo común? A continuación, algunos apuntes.
 Categorías: “Mi pensamiento tiene que ver siempre con una cierta implicación en aquello en lo que escribo. Soy bastante inseguro para relacionarme con categorías. Toco suelo firme debajo de los pies cuando hable de algo y siento que, de alguna manera, estoy en contacto con ella. Una experiencia, un movimiento. Me siento más seguro. Esa inseguridad con el pensamiento, al mismo tiempo, me paree una potencia, porque te obliga siempre a ese contacto. Hay un filósofo francés, Jean-François Lyotard, que hace una distinción interesante entre la relación con los signos y los tensores. El signo es una señal que interpretamos, porque hay un código preestablecido: nos pasamos la vida relacionándonos con signos, presuponiendo cosas, aplicando códigos a las relaciones que vivimos, personas que nos encontramos. Pero Lyotard dice que podemos encontrar otra cosa, que llama tensor, y es lo que no cabe en ningún código previo. Es lo que interrumpe y nos empuja a una creación de sentido. Puede ser una crisis, una pregunta, una pasión, un encuentro, pero es algo que nos pasa por el cuerpo, una vibración”.
Definiciones de lo político: “Hay una definición de la política de Jacques Ranciere que me parece muy justa: la política no consiste en el enfrentamiento de un grupo con otro, que es como vemos la política día a día, en los medios, en el Parlamento. Es más el conflicto de un mundo contra otro. Mi vivencia del 15M verificó un poco esta idea: lo más interesante que nos pasó en la plaza es que entramos en contacto con un mundo en conflicto con el mundo neoliberal. Lo más importante del 15M no era solamente aquello que queríamos, una democracia mejor o el fin de los recortes o la corrupción, sino también el cómo queríamos eso que queríamos, qué mundo nos estábamos dando a nosotros mismos”.
Crear terreno común: Fernández Savater recordó un debate con el teórico y activista Franco Bifo Berardi (quien participó en el Congreso el viernes, por videoconferencia): “A mi regañó una vez, me dijo: ´Amador, hablas mucho de política´. Le pregunto cómo llamaría entonces al 15M. Me dijo: ´Un fenómeno de amistad´. Hay un gran problema en la palabra política. Por inercia, automatismo, desplaza nuestros deseos, la mirada, las prácticas al horizonte de ese teatro representativo que es la política de los partidos, del Parlamento, sin entender que la política no es algo que pasa entre nosotros para pensar que es algo que pasa ante nosotros. Nos convertimos en opinadores de un espectáculo que se ofrece ante nosotros y la intervención política para estar en una opinión. Tenemos que ponernos nosotros como centro de gravedad de la política. En la plaza era preguntar cómo queremos vivir juntos, y en ese contexto la palabra tuvo una tensión muy positiva, porque creaba un terreno común”.
Cambiar para dura: Una de las preguntas fue qué problemas o desafíos enfrenta ese terreno común. “En la dimensión del campamento en la plaza, el problema era la duración. Hay efervescencias creativas, muy ricas, fogonazos, pero no dura, y lo que dura es esa dimensión dura del partido, Estado. Esto son chispazos en la noche que alumbran pero luego, no son suficientes. ¿Cómo hacemos durar esta política, que tiene que ver con la vida?”. El pensador español señaló como una posible respuesta la creación de transformadores: “Pensar instituciones como transformadores de la energía. Cambiar para durar, no estabilizarse. Hay que encajonar esa energía a los moldes previos ya establecidos, sino pensar cómo podríamos crear transformadores para relanzar la energía de modos distintos”.
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Foto: Lina Etchesuri para lavaca


Segunda parada: mirar el pasado para pensar el futuro.
Luego de unir el Centro Cultural Paco Urondo con el Caras y Caretas con una caminata sonora, de 15 a 18, se  desarrollaron los talleres. Uno de ellos, con un nombre tan complejo como su contenido, fue Genealogías de una subversión utópica, en el que se habló de historia y política en el arte argentino. Investigadores del arte y la sociología, el  GAC (Grupo de artes Callejeros) y el artista Roberto Jacoby compartieron lecturas de épocas e hipótesis de acciones futuras.
En este taller se armó un espacio de discusión sobre experiencias históricas de prácticas estéticas y políticas. Se recordó el activismo de los 60 y 70 para pensar el hoy. La consigna era llevar a la puesta en común una propuesta de acción.
Escena Política Día 2: ser la utopía

Roberto Jacoby. Foto: Lina Etchesuri para lavaca


En ese contexto, Jacoby señaló como idea de utopía, al propio Congreso y detalló sus fortalezas: “Creo que la utopía hoy se construye desde la negación de lo existente. Hacer una propuesta que niegue el orden existente es más posible que pensar algo nuevo desde cero. Veo esa marca de  discutir lo existente en formas distintas, tanto el miércoles con Ni una menos  como en este Congreso. No sé si son ambas acciones importantes por lo que van a  conseguir, pero sí lo son por su existencia y su forma. Este Congreso lo veo significativo en su trayectoria, por las acciones que proponen desde el inicio. Son propuestas que no existían antes de hoy. Desde los títulos de las actividades hasta la  forma de hacer las alianzas entre colectivos. La idea de trabajar en red y aprovechar lo que cada uno sabe. Todo eso es lo utópico. No es un espacio puramente de artistas como trabajadores, ni exclusivamente como activistas políticos: también es un espacio de pensamiento crítico”.
La propuesta de Jacoby: “Hay que estudiar cómo funciona el Macrismo porque no solo es un grupo de descerebrados. Es importante estudiarlo para saber hacia dónde nos van llevando las acciones que hacen y también las que vamos haciendo nosotros”. Concretamente, Jacoby propone crear un observatorio de la acción política gubernamental y un inventario de los recursos culturales creados desde la sociedad.
Inspirado en un artículo de la artista alemana Hito Steyerl -que Jacoby tradujo para el colectivo Escena Política con el título Si no tienen pan, coman arte– en el cual se propone el seguimiento de las obras de arte cómo forma de análisis del capital financiero: cómo son las adquisiciones, cómo se especula con los precios, quiénes las tienen en su poder, etc. “Hito nos plantea así el uso de la tecnología, el procesamiento de datos y el acopio de información, que son herramientas que maneja el capital financiero, para ponerlas a disposición de la sociedad y en contra del mercado. Juntar información es muy valioso”, resalta.
Escena Política Día 2: ser la utopía

Foto: Lina Etchesuri para lavaca


Juan Laxagueborde, sociólogo, expresó en tres escenas un cuadro de situación. La primera está contenida en los diarios del escritor Ricardo Piglia: una forma de vivir la cultura –describe, por ejemplo, cómo un amigo le tocaba timbre a cualquier hora para charlar- pero también un ideario utópico. “Piglia cuenta un encuentro en Cuba con León Rozitchner, gran defensor de la revolución. Rozitchner le pregunta: “¿Vos vivirías acá?” y en la pregunta está la respuesta, que se intuye espantada. Dirá Laxagueborde: “La utopía de esa generación de intelectuales era vivir en la calle Corrientes”, que por entonces incluía un bar como La Paz, informal tribuna de debate de esos primeros ‘70.
La segunda escena es sobre dos lugares emblemáticos de los 80: El Parakultural y Bolivia. Contará que el creador de Bolivia, Sergio De Loof, definió su proyecto por contrapunto con Einstein, creado por Omar Chabán y escenario de Los Redondos, Soda Stéreo y Sumo, entre otros grupos emblemáticos.  “En sólo se emborrachan y vomitan. Nosotros por lo menos les damos de comer”, le dijo de Loof. Vomitar y nutrir: dos formas de poner en acto la cultura quedaron así contrapuestas por Laxagueborde.
La tercera es un cuadro que colocó arriba de la puerta del aula que reúne a este taller. Es una imagen tranquila, que recorta un rincón de Parque Lezama. Su autor es Mauro Cruz, un muchacho de 25 años que llegó desde Mar del Plata a esta ciudad, vive en una pensión y se dedica a pintar paisajes tranquilos, con un estilo clásico, armónico, “ingenuo”, admite el sociólogo. “Es lo contrario al activismo, un regreso a un origen perdido, un no sé para qué, un silencio”, dirá Juan Laxagueborde. El silencio que transmite ese cuadro no es de pausa, sino una forma de recortar el ruido. De tiempos de callar para hacer, o de hablar a través de lo que se hace. “La creatividad necesita silencio”, nos propone pensar Laxagueborde.
La posibilidad grupal
Luego de los talleres, la puesta en común fue tan delirante como armónica. Las consignas incluían pasar al centro de la ronda cuando querías tomar la palabra, autocronometrarse y dibujar algo después.
Escena Política Día 2: ser la utopía

Foto Lina Etchesuri para lavaca


Uno de los talleres más mencionados en la puesta en común fue Entrismo en la Escuela, coordinado por el Proyecto Secundario Liliana Maresca, un grupo de artistas docentes que trabaja dentro de la escuela secundaria N° 43, de Villa Fiorito.
El taller comenzó con un ejercicio muy práctico y efectivo: en parejas, y sin bajada de línea previa, uno contaba un proyecto personal o idea, el otro lo escuchaba, escribía y se lo devolvía para que complete, subraye o corrija el narrador. Ida y vuelta. Luego, los resultados pasaban a otro grupo de cuatro personas que hacían el mismo ejercicio. Y así hasta llegar a un solo proyecto final.
Las conclusiones que surgieron de ese espacio fueron resumidas por uno de los participantes:

  • Lo posible se define a partir del encuentro entre dos o más personas.
  • Reconocer el egoísmo para poder escuchar.

Mariano, de Radio Sur, aportó una tercera: “Si existe el deseo existe la posibilidad. Para mover los posibles tiene que haber deseo. Como nos dijo Amador Savater esta mañana: la política no es la atención entre dos ideas opuestas sino entre dos visiones del mundo distintas. El mundo se corrió de eje desde el miércoles, como dijo Marta Dillon, gracias al movimiento de las mujeres. Creo que Ni Una Menos y este Congreso son dos espacios que ya se mueven hacia un futuro distinto y posible”
En el medio de la puesta en común un grupo de participantes se pusieron pasamontañas en la cabeza y comenzaron una performance. Lo que hacían era tocar los cuerpos de los demás y moverse al ritmo de las palabras que se habían dicho en la ronda. El resultado: descontracturó aún más la palabra puesta en común.
Un ejemplo cortito y al pie: abrió la posibilidad de pensar en el culo y la concha como espacios de revolución.
Otro de los talleres fue coordinado por La Dársena, un colectivo interdisciplinario de arte. A partir de la creación de una mesa de arena se trató de crear “Un dispositivo material para generar intervenciones” en ese territorio que llamaron “la arena macrista”. Siguiendo con esa idea de la materialización, concluyeron que un colchón Suavestar alcanzaría para representar los últimos años de creación cultural: “cómodo, hegemónico, confortable para algunos y muy poco interesante”.
“La intención fue encontrar una perspectiva geográfica crítica, porque los procesos sociales se desarrollan en lugares. Y nuestras prácticas las tenemos que pensar teniendo en cuenta esos lugares físicos que queremos afectar. Además, pensamos que tenemos el derecho de habitar los lugares desde nuestras propias historias e intereses. Por eso la idea central  fue pensar en términos espaciales para la acción.”
Ese pensar territorialmente permite:
1) Tomar posición: el espacio le da una perspectiva física a la idea, desde dónde uno ve, habla, intenta incidir.
2) Germinar: permite pensar en hacer crecer algo.
3) Provocar un giro: No hay texto sin contexto. ¿Dónde queremos intervenir? En ese sentido, citó el ejemplo de la propuesta del colectivo Hiedrah, que el día anterior en el taller que coordinaron, plantearon la noche y el baile “no como una cualidad temporal, sino como un mundo”. Hiedrah había así conseguido politizar una práctica que sólo el mercado percibe política.
Otras ideas que se fueron desgranando en la ronda:
“El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es una opción”.
“No hay pensamiento colectivo cuando los egos están estallados”.
“Démonos tiempo, El tiempo que va a llevar que surja otra cosa va ser largo. La agresión es el apuro”.
“Estamos imbuidos por la velocidad del capital financiero y la especulación. Es la velocidad con la que nos están capturando la vida.”
“Desarmar aparatos, cuestionar no sólo qué, sino cómo lo estamos haciendo”.
“El primer espacio para hacer política es la crianza”.
“El deseo es una posibilidad o probabilidad”.
“No podemos dedicarnos sólo a observar las políticas públicas. Tenemos que generarlas”.
“Tenemos que ocuparlas”.
“Construir aliados es construir encuentros, sin subestimar ni sobrestimar”.
“El futuro es el acá: lo que nosotros hacemos construye el mañana”.
Los resultados de ese pensamiento colectivo se van a ver en la acción callejera de hoy domingo. Mirá cómo y dónde: escenapolitica.org/cronograma.html
El cierre es fiesta: a partir de 21 y hasta las 2, en Mu.Punto de Encuentro, Hipólito Yrigoyen 1440.

Escena Política Día 2: ser la utopía

Foto Lina Etchesuri para lavaca


 
 
 

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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