Nota
#GenocidaSuelto: una caravana poética marcó la impunidad
Un grupo de artistas realizó una manifestación poética en el barrio de Belgrano, uniendo en una caravana 5 domicilios de genocidas que cumplen en sus casas condena por delitos de lesa humanidad. Más de 150 jóvenes fueron convocados por redes sociales para acompañar a los artistas que organizaron la marcha. Son los mismos que durante toda la semana se plantaron frente a distintos ministerios, la Nunciatura y la Casa Rosada vestidos de pájaros de mal agüero y con una consigna #EstoHueleMal. Ayer, sumaron otro mensaje: «Genocida suelto: el Estado es cómplice, ayer y hoy».
Un mensaje por inbox de Facebook anunciaba que la glorieta de Barrancas de Belgrano sería el punto de encuentro. Una gran cantidad de jóvenes se sintieron interpelados por la invitación y llegaron, corriendo o en bicis, a abrazar y acompañar a los artista que, con paso firme, avanzaron hacia cada domicilio. Así construyeron con los pies el mapa actual de la impunidad, que unió las casas de los genocidas Néstor Horacio Falcón, Santiago Omar Riveros, Antonio Vañek, Rodolfo Emilio Feroglio y Reynaldo Bignone. Frente a la puerta de cada edificio la intervención era igual de solemne, potente e intensa. Cargada de historia y memoria.
Dos jóvenes desplegaban el cartel con el mensaje: “Genocida Suelto. Estado cómplice ayer y hoy”.
Treinta artistas -que vestían como imaginaron que podrían haber estado vestidos los jóvenes secuestrados y desaparecidos por esos militares-, comenzaban a deambular, mirando fijo y sin pestañear hacia la puerta o el balcón de los genocidas.
Una banda con dos trompetas, cello, violín y percusión comenzaba a sonar simulando el sonido de los vuelos de la muerte.
Un artista leía, con voz clara y con megáfono, los elementos centrales de la condena de cada genocida: su cargo durante la última dictadura, los delitos cometidos y los años de cárcel sentenciados.
En tanto, los artistas gritaban, muy fuerte, en completo silencio. Con esa expresión de alarido sordo, se desplomaban de rodillas.
Lo que seguía terminaba de enmudecer al público presente. Tres seres con cabeza de cuervo, pico largo, traje y guantes negros, aparecían en la escena. Los pájaros de mal agüero se paraban frente a cada joven arrodillado y le colocaban una bolsa de residuo en la cabeza. Así, de a uno, la oscuridad de esas bolsas los iba transformando en NN.
Al finalizar, los artistas se volvían a poner de pie y arrojaban las bolsas al asfalto.
Esas bolsas quedaban tiradas sobre la calle dejando un rastro simbólico sobre el asesinato y desaparición de personas.
«Acá funciona una especie de geriátrico administrado por el cura del barrio», comenta una vecina del edificio de Néstor Falcón.
«Es cliente», dice la moza de la pizzería cercana a la casa de Reynaldo Bignone.
«Todos lo sabemos y nadie lo soporta», asegura la empleada de la panadería cerca a la casa de Vañek.
Todos -vecinos, transeúntes, empleados- aludían a los condenados con una palabra: genocida. «Estábamos esperando que pasara algo así. Yo pensé que serían los Hijos o la gente de los derechos humanos, pero se ve que esto ya pasó el límite», concluyó la vecina que se cruzó con la caravana dos veces: las casas de Rivero y Vañek están solo a cuadra y media de distancia.
Hubo gente que lloró, otra que aplaudió y algunas que gritaron a los artistas «vayan a laburar». Fueron muy pocas y eso caracterizó el paso de esta poética caravana: el impacto de la emoción puesta en la vereda.
«¿Por qué llorás?, le preguntó una nena a una de las artistas al terminar la performance. La caravana poética transmitía con los cuerpos y las lágrimas eso: la impunidad duele.
En vivo y en directo
La caravana poética se trasmitió en vivo desde cuatro puntos de la ciudad en vivo, proyectadas sobre:
- Gurruchaga y Santa Fe, sobre una comisaria frente al Botánico.
- Defensa y Belgrano
- Lacroze y Delgado
- Sarmiento y Paraná, sobre la fachada trasera del Teatro San Martín.
Entre domicilio y domicilio, la transmisión completaba la espera con la información sobre los genocidas que serían marcados.
Puerta 1: Néstor Horacio Falcón
- Ex jefe del Batallón de Comunicaciones 601 de City Bell.
- Fue condenado a 12 años de prisión por considerarlo autor penalmente responsable del delito de asociación ilícita en el marco del denominado Plan Cóndor.
- Fue condenado por el delito de privación ilegitima de la libertad cometida por funcionario público con abuso de sus funciones en perjuicio de Elba Lucia Gándara Castromán. Elba tenía 33 años y 4 hijos. Fue secuestrada el 18 de febrero de 1977, en su domicilio de la calle Hilario Lagos 466, de Florencio Varela, Provincia de Buenos Aires. Se la mantuvo clandestinamente en cautiverio en el Regimiento Séptimo de Caballería, que dependía del comando operacional del Primer Cuerpo de Ejército y luego en el centro clandestino llamado Vesubio. Fue torturada. Su esposo narró cómo le hicieron presenciar la sesión de tortura a la que la sometieron. Luego de dos meses de cautiverio él fue liberado. Sus torturadores le dijeron que tenía que irse de Argentina con sus hijos. Antes, le permitieron despedirse de Elba, que aun continua desaparecida.
- Falcón fue también condenado por ser el máximo responsable del operativo que terminó con dos personas muertas y el secuestro de 3 niños, en el ataque a una casa del barrio Villa España de Berazategui, en 1977. Los documentos militares y los testimonios de los niños durante el juicio probaron que en ese operativo mataron a su madre, María Nicasia Rodríguez, y a Arturo Alejandrino Jaimez, un hombre que vivía junto a ellos, ambos militantes de la organización Montoneros. El cuerpo de la mujer fue enterrado como NN e identificado en 2007, mientras que Jaimez permanece desaparecido. Los niños fueron separados. La mayor, de 12 años, padeció un periplo de tres meses por centros clandestinos del sur del Gran Buenos Aires, mientras que su hermano de 10 y la beba un año y medio fueron derivados a la Policía bonaerense y finalmente entregados a su familia biológica.
Puerta 2: Santiago Omar Riveros.
- Fue condenado el 26 de mayo de 2006 a 25 años de prisión por el secuestro y asesinato de 105 personas, de las cuales 45 eran uruguayos, 22 chilenos, 13 paraguayos, 11 bolivianos y 14 argentinos. Entre ellos, el hijo del poeta Juan Gelman.
- El 12 de agosto de 2009, Riveros fue condenado a cadena perpetua por el homicidio de Floreal Avellaneda, un militante de la Juventud Comunista de 15 años de edad, secuestrado el 15 de abril de 1976, y torturado en la comisaría de Villa Martelli y luego secuestrado ilegalmente en Campo de Mayo junto a su madre. Su cuerpo fue encontrado meses después en las costas de Uruguay, atado de pies y manos y con signos de tortura..
- Durante la dictadura militar fue Comandante del Cuerpo IV de Ejército, con sede en la Ciudad de Buenos Aires. Tuvo bajo su mando diversos centros clandestinos de detención, entre ellos El Campito y el hospital militar de Campo de Mayo, organizado para realizar el robo de bebés de las mujeres detenidas-desaparecidas.
Puerta 3: Antonio Vañek
- Fue condenado a 13 años de prisión el 26 de mayo de 2016 en la causa que juzga los delitos de lesa humanidad cometidos en el llamado Plan Cóndor.
- Fue condenado el 4 de julio de 2012 a 40 años de prisión por la “práctica organizada y sistemática” del robo de bebés de las mujeres detenidas-desaparecidas. En esa sentencia el tribunal le revocó la prisión domiciliaria que se le había otorgado por las anteriores condenas. En este juicio sólo se juzgaron 35 casos de robo de bebés, 26 de ellos recuperados. 20 declararon en el juicio.
Puerta 4: Rodolfo Emilio Feroglio
- Fue condenado a 25 años de prisión por los delitos de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo. Entre las 14 víctimas de esa causa, -11 sobrevivieron y 3 permanecen desaparecidas- hubo delegados gremiales; cuatro eran trabajadores de la metalúrgica Bovapi, una de las plantas fabriles del partido de San Martín. Ellos son Angel Ignacio Núñez, Héctor Pablo Barrera, Leonardo Calchinsky y Ricardo Ponteprimo. Los secuestraron el 16 de agosto de 1976, sobre el mediodía, desde adentro de la fábrica, mientras trabajaban y cumplían con la jornada laboral.
- Feroglio era director de la Escuela de Caballería que dependía del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo durante el año 1976 y a la vez cumplió funciones como jefe del Area 430, correspondiente al partido de San Martín
- Fue también condenado a 20 años de prisión e inhabilitación especial para ocupar cargos públicos por cuarenta años, por ser encontrado culpable de asociación ilícita en el marco del Plan Cóndor., que coordinó la acción represiva de las dictaduras del Cono Sur.
- Puerta 5: Reynaldo Bignone
Fue el último presidente de facto de la dictadura cívico-militar argentina. Suma 7 condenas por crímenes de lesa humanidad. - Fue condenado a 20 años de prisión el 26 de mayo de 2016 en la causa que juzga los delitos de lesa humanidad cometidos en el llamado Plan Cóndor.
- Fue condenado a 25 años de prisión el 19 de abril de 2006 por ser penalmente responsable de 56 casos de allanamiento ilegal, robo agravado, privación ilegítima de la libertad e imposición de tormentos cometidos en el centro de exterminio que funcionó en el complejo militar Campo de Mayo, el mayor del país.
- Fue condenado a 15 años de prisión el 28 de diciembre de 2011 por 15 hechos de privación ilegal de la libertad y torturas, de las cuales fueron víctimas Lidia Cristina Albano, Marta Muñoz, Carlos Apezteguía, Ana Maria Muhlmann, Camilo Francisco Campos, Enrique Malamud, Juan Manuel Nava, Julio César Rodríguez Otero, Dora Elvira Agustín, Carlos Bevilacqua, Daniel Manigot, Rubén Ernesto Drago, Hugo Nin, Hernando Luis Sala y Davor Kvaternik. Esta condena fue en la causa que investigó los delitos de lesa humanidad cometidos en el Hospital Posadas, donde se hubo 11 trabajadores de la salud desaparecidos, entre ellos Jacobo Chester (administrativo), Jorge Roitman (médico), Julio César Quiroga (administrativo), Maria Esther Goulecdzian (psicóloga) , María Teresa García de Cuello (técnica sanitaria), Ignacio Luna Sanchez (técnico sanitario), Eduardo Carla Sala (médico), Josefina Pedemonte (docente), Daniel Eduardo Calleja (médico), Osvaldo Fraga (enfermero) y María Angela Cairo (enfermera).
- El 19 de junio de 2014 la Corte Suprema de Justicia ratificó la condena de Reynaldo Bignone a 25 años de prisión por encontrarlo responsable de los más de 50 secuestros cometidos entre 1976 y 1978, cuando se desempeñaba como subjefe del Comando de Institutos Militares, con sede en Campo de Mayo, donde funcionaron los centros clandestinos de detención y torturas El campito y La casita
- Fue condenado el 4 de julio de 2012 a 15 años de prisión por la práctica sistemática y organizada de robo de bebés de las mujeres detenidas-desaparecidas.
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
- AgroecologíaHace 2 semanas
Jairo Restrepo: Elogio de la mierda
- autogestiónHace 6 días
Piazza, café sin patrón: una empresa recuperada en Congreso para chuparse los dedos
- Revista MuHace 2 semanas
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo
- ExtractivismoHace 3 semanas
Neuquén: desalojo de una comunidad mapuche y caravana provincial este sábado
- mu215Hace 4 semanas
Y la nave va: viaje a la vida en el delta















































