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La recontra recuperada: IMPA, los obreros retomaron la planta

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Para la justicia son “okupas” y la policía los trata como delincuentes dignos de ser perseguidos por las calles de Almagro y Caballito en una represión de un entusiasmo antológico. Pero los obreros de IMPA acaban de volver a ocupar la fábrica de aluminio, con un objetivo quizás subversivo: trabajar. Ya negociaron la deuda con los acreedores. Qué significa “el empate” con el Estado del Superávit, que ignora a estas experiencias mientras subsidia a los monopolios y a los grupos concentrados. Y una idea sobre el futuro rol de las fábricas sin patrón.

“La situación con este tipo de Estado es de un empate. No pueden echar a los trabajadores de las fábricas recuperadas, no nos pueden liquidar, pero tampoco nos apoyan. El Estado apuesta a que estas experiencias caigan solas, o que la crisis termine adentro de cada fábrica, y nos matemos entre nosotros”.
No es lo único que opina Eduardo Murúa, uno de los referentes de IMPA, emblemática fábrica recuperada, que este martes 22 de abril volvió a ser ocupada por los trabajadores que habían sido desalojados por las llamadas “fuerzas del orden” cinco días antes: Murúa también considera que este tipo de experiencias mostró un camino que tal vez sea determinante en un futuro de la Argentina.
Quédese tranquilo
Murúa, que en 2005 había sido desplazado de la presidencia de la cooperativa por decisión de los trabajadores, y volvió también por la decisión de sus compañeros en agosto de 2007, aclara el estado de las cosas en IMPA, planta ubicada en Querandíes y Pringles, de Almagro: “Para el poder judicial quizás somos okupas ilegales, pero de hecho el juez levantó el vallado e hizo ir a la policía. Lo nuestro es más legítimo que nunca”. Merece recordarse que uno de los lemas del movimiento de recuperación de empresas es Ocupar, Resistir y Producir.
La situación había empezado a desencadenarse a comienzos de abril. El juez comercial Víctor Hugo Vitale anunció a los trabajadores que tendría que desalojar y clausurar la planta debido al pedido de quiebra por parte de dos acreedores. Hubo incluso un primer intento de desalojo impedido por los trabajadores. Murúa: “Hablamos con los acreedores, llegamos a un nuevo acuerdo con la mejor voluntad de parte de todos, y entregamos esos acuerdos en el juzgado el viernes 11. Nos cruzamos con el juez, todo en muy buen tono, le explicamos que habíamos solucionado el tema, y me dijo: Quédese tranquilo, Murúa, que yo lo resuelvo”. (Esto tiende a mostrar lo sinuosa que puede ser la frase “quédese tranquilo”).
Los obreros de IMPA, imprudentes, se quedaron tranquilos. Murúa y otros compañeros viajaron incluso a San Pablo, a cerrar un acuerdo con inversores brasileños para producir en la Argentina elementos para envases de aerosol.
Policías en acción
El martes 15, luego del último turno, cuando ya era una noche de humo en Buenos Aires y había sólo tres trabajadores en la planta, el juez llegó pleno de azul: 50 policías y vallas de ese color. Amenazó a los trabajadores con voltear la puerta y detenerlos. “Los compañeros aflojaron, abrieron y la policía se metió” narra Murúa.
Se produjo un enroque clásico, casi un modelo: policías en la fábrica, trabajadores en la calle.
Al día siguiente delegados de los trabajadores fueron a hablar con el juez, tarea que resultó absolutamente inútil. “No porque no hubiera reunión, sino porque el juez Vitale no quería oir lo que se le decía”. El jueves Murúa ya estaba en Buenos Aires, dejando el tema de los aerosoles para otro momento.
Se congregaron los trabajadores en la puerta de IMPA, y se sumaron también sus colegas de la Asociación Nacional de Trabajadores Autogestionados (ANTA–CTA), y de diversas entidades educativas y de derechos humanos. IMPA, una de las primeras recuperadas (mayo de 1998) fue de las que acompañó su experiencia instalando un bachillerato, un centro cultural, y apoyando además a muchas de las nuevas cooperativas que iban surgiendo como respuesta al vaciamiento patronal de fábricas y al masivo desempleo que inundó el país desde aquel momento.
La concentración en apoyo a IMPA fue respondida por la Policía con el estilo que la caracteriza: argumentando que sus efectivos eran agredidos por los trabajadores (quizás el verdadero problema es que esta vez no eran 3 sino 300) comenzaron a reprimir a los manifestantes iniciando una cacerías a lo largo de los barrios de Almagro y Caballito, deteniendo a 16 personas y enviando a más de 20 al hospital. (No tuvieron la exclusividad, al mismo tiempo los obreros de la textil platense Mafissa también fueron reprimidos y encarcelados, en número de 18, por no aceptar el desalojo policial). En IMPA hubo un herido de bala de goma en el ojo, otro trabajador con fractura de costillas, y hasta un vecino preso como saldo del choque, al servicio de la comunidad.
Cómo ganar 12.500 más IVA por mes
Las reuniones con el síndico Alejandro Debenedetti tampoco fueron excesivamente exitosas. “El problema que tenemos con este hombre fue que los anteriores inversores asociados al anterior consejo directivo de la cooperativa, aceptaron el pedido del síndico de pagarle 12.500 pesos más IVA por mes como honorarios por su gestión. Cuando nosotros nos hicimos cargo en agosto de 2007 le dijimos que era imposible pagar esa cifra, y le ofrecimos 5.000. Él nos contestó: quiero las 15, quiero las 15, por las 15 lucas que le daban los otros. Al final no aceptó tampoco nuestra oferta, y se nos puso en contra. Eso empeoró todo”.
Tras la represión, los trabajadores de IMPA continuaron reuniéndose frente a la puerta y organizaron un nuevo acto en el cual anunciaron que el miércoles 23 de abril, sí o sí, entrarían a la fábrica. Murúa: “Anunciamos simplemente que íbamos a entrar, y sin dejarnos pegar. Creo que eso fue determinante, porque el martes 22 el juez levantó las vallas y sacó a la policía”. Los trabajadores hicieron una asamblea en la calle y decidieron volver a entrar a la planta. “Y ya estamos trabajando”. IMPA tiene una cartera de más de cien clientes, entre los que se encuentran Bonafide, Inecto y Sidra Del Valle, entre las primeras que nombra Murúa.
El negocio y la autocrítica
Los trabajadores creen que lo que se cortó con toda esta historia es un enorme negocio inmobiliario, tras el cual estaba el grupo inversor que aprovechó las grietas entre los trabajadores para hacerse de la fábrica entre 2005 y 2007, con el fin de liquidarla, promover retiros pagos, y disponer de un predio fabril en una zona de alta valuación inmobiliaria. Esto se pudo intentar debido a que en 2005 el propio Murúa había sido cuestionado por sus compañeros, y desplazado de la conducción de la cooperativa. lavaca presenció –y publicó- asambleas en las que se reprochaba a Murúa su excesivo vuelco a cuestiones externas a IMPA. “Estuviste demasiado lejos, y te olvidaste de lo que pasaba aquí” le dijo una de sus compañeras, de unos 60 años.
Una paradoja: la cooperativa no representó un modelo horizontal, y se recostó sobre un esquema bastante “gerencial” de funcionamiento interno, mientras hacia afuera Murúa participaba dando la cara y poniendo el cuerpo en diferentes conflictos, como presidente del Movimiento de Empresas Recuperadas. Murúa: “Yo hice un autocrítica sobre eso. La verdad es que traté de trabajar en función del conjunto del movimiento, en momentos en que había muchas luchas que también requerían acompañamiento”. El propio MNER sufrió nuevas fragmentaciones mientras IMPA quedaba en manos de una conducción en la que estuvo involucrado el abogado Luis Caro, presidente del otro Movimiento, el de Fábricas Recuperadas, aunque Murúa reconoce que no sabe qué tipo de conflicto generó que Caro se retirase de ese intento. Algunas empresas “fragmentadas” del MNER también fomentaron la posibilidad de quedarse con la conducción de IMPA, sin éxito. Murúa: “Los trabajadores dieron vuelta esa maniobra, y en agosto la asamblea echó a la anterior conducción, y ahí volvimos”.
La derrota del empate
Todas estas farragosas internas (que además han centrifugado a muchas fábricas de los movimientos, hacia posiciones más serenas o más radicales, según el caso) son lo menos interesante y productivo de las fábricas sin patrón.
-¿Cómo percibe actualmente el proceso de fondo de las fábricas sin patrón?
-Creo que gracias al sacrificio de los trabajadores, se abrió una posibilidad enorme: que la clase trabajadora, en una nueva crisis –que va a haber- va a elegir el camino de quedarse en la empresa y recuperarla. Fuera de eso, la situación actual de cada empresa es débil, porque estamos en un empate. El Estado no nos puede sacar, desalojar ni matar del todo, pero tampoco nosotros tenemos la fuerza suficiente para imponer las políticas públicas necesarias para fortalecerlas.
-¿Y qué pasa si sigue todo así, empatado?
-La situación sin conflicto ni cierres, puede terminar en fracasos importantes.
-¿Por qué?
-Porque si no podés pelear por cambiar las políticas públicas, la crisis se te mete adentro. Cada vez vas quedando más desactualizado tecnológicamente, fuera del acceso al crédito, sin apoyo, fuera de los mercados fuera de los nuevos parámetros de calidad, y en algún momento te quedás afuera. ¿Y qué pasa ahí? Que la implosión se da adentro. Empiezan a caer los salarios, los trabajadores cuestionan a la conducción diciendo que se roban todo o son ineficientes, la conducción cuestiona a los trabajadores diciendo que hacen las cosas mal.
La resignación es un viaje de ida
Murúa cree que esa implosión “es la que espera cualquier Estado capitalista. Que la experiencia se muera sola, mientras subsidian a las grandes empresas y los monopolios imponen las condiciones del mercado. En el fondo esperan eso: a estos no los podemos desalojar, ni siquiera tienen a dónde ir. No les demos guita ni nada, y que se maten entre ellos”.
Todo un dilema para meditar cómo hacer frente al futuro, sobre todo si Murúa tiene razón y las fábricas sin patrón son un modelo posible para que los trabajadores no se resignen a la obediencia y al desempleo.
O para que se rebelen al inquietante destino de matarse los unos a los otros.

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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