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Jáchal: democracia, pero que la gente no vote

Tres concejales del FpV votados por el pueblo votaron en contra de que el pueblo vote si quiere o rechaza la megaminería a cielo abierto. Ese trabalenguas podría ser un resumen de lo que pasó en el Concejo Deliberante de Jáchal este último jueves, agravado por otra desgracia de esta democracia: las promesas electorales.

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Tres concejales del FpV votados por el pueblo votaron en contra de que el pueblo vote si quiere o rechaza la megaminería a cielo abierto. Ese trabalenguas podría ser un resumen de lo que pasó en el Concejo Deliberante de Jáchal este último jueves, agravado por otra desgracia de esta democracia: las promesas electorales. “Estos concejales que ahora se abstuvieron de votar habían prometido en sus campañas que iban a acompañar la consulta” cuentan los vecinos. La ordenanza consiguió tres de los cuatro votos necesarios –sobre un total de seis- y así quedó trunca la posibilidad de que los jachalenses expresaran su apoyo o su rechazo a los emprendimientos megamineros en la zona, tras el derrame de más de un millón de litros de cianuro en septiembre de 2015 por parte de Barrick Gold.

Jáchal: democracia, pero que la gente no vote

Jáchal. Foto: Nacho Yuchark/lavaca


En Esquel esa herramienta terminó en un rotundo 82% por el No a la mina, y hasta hoy los vecinos lograron detener los proyectos en la zona. El plebiscito de Jáchal no era vinculante (en caso de salir el “no”, el Ejecutivo no tenía la obligación de cancelar los proyectos mineros), pero serviría como una forma de medir la licencia social de la megaminería a más de 10 años de la apertura de la mina Veladero. La iniciativa había permeado en el Concejo Deliberante gracias al concejal Ricardo Morales, que antes de obtener el cargo fue un vecino activo de la Asamblea tras el derrame, y fue apoyada por José Codorniu y Enrique Aballay. Los concejales Javier Llano, Ema Castro y Fernando Díaz, los tres, del Frente para la Victoria se abstuvieron de votar la iniciativa.
Un detalle: según el abogado de la Asamblea, Diego Seguí, los concejales de FpV se abstuvieron de votar sin pedir permiso al cuerpo, tal como lo exige el artículo 106 del Reglamento Interno. Es decir, su voto sería inválido. “Vamos a pedir que se rehaga la votación”, cuenta Saúl Ceballos. “Y que voten por sí o por no, que no haya abstenciones”, reclama para dejar las posiciones en claro. “Y si no, les pediremos la renuncia”.

El pueblo contra el pueblo

El jueves el Concejo Deliberante local amaneció rodeado de policías y con una visita inesperada: cerca de 200 trabajadores mineros se concentraron en una de las calles laterales. “Es lamentable ver cómo el poder enfrenta al pueblo”, posteaba Florencia – integrante de la Asamblea- en las redes con la foto de las intimidantes camperas naranajas. “El lobby político movilizó a los empleados de la Barrick para ejercer presión contra los concejales y contra nosotros”, analiza Ceballos, otro vecino. “Hay que aclarar que no tenemos nada contra ellos, al contrario: son los primeros que padecen enfermedades por contaminación”.
La Asamblea Jáchal asegura que la mayoría de esos empleados no son jachallenses y calculan que apenas 30 de los 3.500 empleados que tiene Barrick Gold viven en la ciudad. “De todos modos no queremos que se queden sin trabajo sino al contrario: que tengan mejores trabajos que el de Barrick, que es temporario y precarizado. Hay que dar la discusión de cómo generar empleo en San Juan sin depender de la mina”.
En la Mu 93, los jachalleros contaron cómo se generó la dependencia laboral de la mina, relegando las principales actividades económicas: la agricultura y el turismo. “Fueron las dos industrias más golpeadas por el cambio en el agua, que ahora tiene otras sustancias. Ni hablar después del derrame: los hoteles se vaciaron”.
Para evitar cruces con los empleados mineros, la Asamblea decidió esperar el resultado de la votación en el acampe que mantienen desde hace siete meses frente a la Municipalidad. Cuando la radio dijo que la consulta no había sido aprobada, los vecinos hicieron su interpretación: “Les han bajado la línea de que no voten a este proyecto. ¿Quién? El gobernador Sergio Uñac, y el ex gobernador, hoy diputado José Luis Gioja. Los concejales habían dicho que estaban a favor de la consulta popular, y ahora votaron en contra”.
Los vecinos decidieron no quedarse quietos, y en pocas horas juntaron 50 vehículos para hacer una caravana a favor de la consulta, en contra de la megaminería y denunciando a los concejales veletas. “Que sepan que nosotros estamos acá y que el no haber permitido que la población se exprese es una medida autoritaria”, dice Saúl. “Nosotros no queríamos ni estábamos solicitando que ellos hagan una ordenanza donde se prohíba la megaminería, sino pidiendo que nos dejen decir lo que pensamos”.
Jáchal: democracia, pero que la gente no vote

Consultas

El derrame de cianuro de 2015 fue la confirmación del peor pronóstico que un grupo de vecinos de Jáchal vaticinó en 2004, cuando la mina se preparaba para instalarse. El orden de las cosas indica que “nos tendrían que haber preguntado hace 15 años si queríamos o no el proyecto minero. No lo hicieron, y ni siquiera cumplieron con las audiencias públicas previstas por la Ley”.
Con el tiempo, las promesas de trabajo y progreso para el pueblo la empresa y el gobierno lograron aplacar las denuncias, y la mina Veladero se instaló a todo trapo. Más de diez años y un millón de litros de cianuro después los jachallenses ya pueden decidir con experiencia e información, y no con espejitos de colores: “Nosotros consideramos que es un momento adecuado para que esa consulta directamente haga que el pueblo decida sobre su futuro”, resume Ceballos.
Las denuncias por la contaminación de Barrick se colaron en plena campaña electoral, y obligaron a los concejales a tomar nota del reclamo. “Todos prometieron que iban a acompañar al pueblo, pero ahora que tuvieron en sus manos la oportunidad, la rechazaron”. ¿Qué pretextos dieron? “Que Jáchal no podía decidir por el resto de la provincia, que no estaba claro cuál era la cuenca del Río Jáchal, que la megaminería era un concepto oscuro”, enumera Ceballos las respuestas que recibieron ante el pedido de explicaciones. Y resume: “Hemos elegido personas que no están a la altura de las circunstancias. Con funcionarios de esa calaña nosotros no estamos seguros de que nos quieran proteger, sino al contrario”.
Los tres concejales que se abstuvieron de apoyar la iniciativa, y así la frenaron, votaron en bloque. Según los jachallenses, los días previos habían circulado sugestivas declaraciones del ex gobernador Gioja y el actual, Uñac, del mismo bloque, quienes consideraron que la consulta “generaba divisiones y enfrentamientos” y que “era un avasallamiento a la ciudadanía”.
Sin embargo el propio Gioja promovió en 2011 una consulta popular que le terminó permitiendo su re-relección: “Ellos quieren escuchar a la gente cuando la gente dice lo que ellos quieren”, analiza Ceballos. “Cuando fue la consulta popular para que Gioja se presentara por tercera vez como candidato ahí sí se escuchaba. Pero ahora, como aparentemente no les conviene, en este caso el pueblo no debe ser escuchado”.
La Asamblea cuenta que el gobierno realizó “al menos, 4 encuestas” para evaluar la conveniencia de apoyar o rechazar el plebiscito. “Evidentemente no les tienen que haber dados los números”.
¿Hubiera ganado el No a la mina? “Es lo que queremos saber. Nosotros no tenemos recursos económicos, escasos recursos humanos y no tenemos el tiempo suficiente para hacer encuestas propias. Solamente creemos que la consulta popular es un medio adecuado para que el pueblo de Jáchal decida sobre su futuro”.
En una entrevista con la radio comunitaria La Lechuza el concejal que promovió la ordenanza interpretó que “no quisieron aprobar la consulta porque perdían”.

Jáchal: democracia, pero que la gente no vote

Jáchal. Foto: Nacho Yuchark/lavaca

Contexto

No es la primera mala que reciben los jachalenses en lo que va del año. “La quita de retenciones va en el mismo sentido: apoya a las mineras, perjudica al pueblo”, dice Saúl Ceballos. “Nosotros hubiésemos querido que las autoridades nacionales hubiesen venido primero a ver cómo estaba el pueblo de Jáchal y después tomar medidas, pero no. En ese sentido vamos a seguir luchando con todo en contra”.
La ola pro minera parece continuar con la instalación de nuevos proyectos en la zona: Ceballos cuenta que la Asamblea tiene información de, al menos, otros diez proyectos megamineros que están en curso en la cuenca del Río Jáchal. Muchos en proceso de exploración, uno de ellos ya con un campamento instalado: proyecto El Carmen.
Por otra parte, la semana pasada la oficina local de la ONU presentó sus resultados de un informe realizado a partir del desastre ambiental producido por Barrick. En su conclusión se sintetiza: “En términos generales, pueden advertirse impactos asociados al incidente ambiental en las Zonas 0 y 1 (es decir, las más cercanas al punto de descarga), mientras que en las restantes zonas, sobre la base de las determinaciones analíticas en muestras de agua y sedimentos y los estudios limnológicos, no se han constatado evidencias de anomalías asociadas al incidente ambiental”.
En febrero, una investigación de la Policía Federal había revelado lo contrario: cinco ríos de Jáchal contienen cianuro, dos de ellos con niveles que afectan la vida acuática.
La Asamblea lee con pinzas el informe de la UNOPS, y acota:

  • “Los laboratorios con los que ellos investigaron trabajan para la compañía Barrick Gold: no van a perder esa entrada por una contratación de UNOPS”.
  • “El informe tiene un problema fundamental: toman como líneas de base un estudio de la empresa del 2013. La línea de base tiene que ser estudios hidrólogicos de antes de cuando se instaló la mina”.
  • “Ellos establecen la hipótesis de que no hubo contaminación en zona 3 y zona 4, pero sí en la 0. En esa hipótesis quisiéramos saber cómo se pude hacer saber cuándo y donde esa contaminación va a llegar a los pueblos que vivimos más abajo”.

Los informes que avala la Asamblea, por su profundidad y seriedad, son el de la Policía Federal y el realizado por profesoinales de la Universidad de Cuyo. Por su parte, durante mayo realizaron un estudio con un perito propio, el hidrogeólogo Robert Moran, experto en minería. La Asamblea espera poder presentarlos la semana que viene.

Fotos: Ignacio Yuchark/lavaca

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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