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Mi vecino, el genocida

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Un tribunal federal puede definir mañana si concede la prisión domiciliaria al genocida Miguel Etchecolatz. El represor podría así volver a su casa en el Bosque Peralta Ramos, en Mar del Plata, a 5 cuadras de la hija de desaparecidos que vive en ese barrio. Allí, desde febrero, cumple condena en su casa otro genocida, apodado El Nazi y responsable del robo de bebés, entre otros delitos de lesa humanidad.

Mi vecino, el genocida

Paula Piriz hoy marchando en Mar del Plata. Foto: Pablo González


El Tribunal Oral Federal N°1 de La Plata podría conceder al represor Miguel Osvaldo Etchecolatz el beneficio del arresto domiciliario en su casa en el Bosque Peralta Ramos, al sur de Mar del Plata. Centenares de referentes y militantes de organismos de derechos humanos se manifestaron el miércoles para rechazar la posibilidad de que uno de los genocidas emblemáticos de la dictadura cívico-militar argentina salga de la cárcel.
El TOF había otorgado a fines de julio –con votos de los subrogantes Germán Castelli y Jorge Michelle- la prisión domiciliaria con el argumento de su edad (87 años) y problemas de salud, pero no se efectivizó. La decisión se postergó para este viernes por una indefinición en la conformación del Tribunal. Si no se resuelve durante el día, la resolución podría retrasarse nuevamente. Los organismos de derechos humanos están alertas. La abogada de Justicia Ya, Guadalupe Godoy, subrayó que nunca se opusieron a domiciliarias ante situaciones de salud pero, en este caso, “el Cuerpo Médico Forense dictaminó que está en condiciones de seguir detenido”. No es un dato menor: horas después de la movilización en La Plata se conoció que unos atacantes mataron al perro de la médica que había revisado al genocida para realizar este dictamen (https://infobaires24.com.ar/mataron-al-perro-la-medica-reviso-etchecolatz/). Según las publicaciones, le dejaron el cuchillo ensangrentado en la puerta de su casa.
Etchecolatz –ex Director de Investigaciones de la Policía de la provincia de Buenos Aires, mano derecha del General Ramón Camps, jefe de la Bonaerense durante la dictadura- llegó a la prisión perpetua por delitos contra la humanidad cometidos en el marco del terrorismo de Estado. La última condena fue el 23 de marzo de este año, cuando la justicia determinó que era culpable del secuestro y desaparición de los militantes universitarios Daniel Favero y María Paula Alvarez. Al haber cuatro sentencias que ya pesaban en su contra (1986, 2004, 2006 y 2014) el TOF 1 le fijó la pena única de reclusión perpetua.
Sus otras condenas:

  • 1986: 23 años de prisión por delitos de tormentos en 95 hechos comprobados en el marco de la “Causa Camps”, que investigaba la participación de policías bonaerenses en la represión. En 1990 fue liberado gracias a los indultos firmados por decreto por el expresidente Carlos Menem.
  • 2004: 7 años de prisión por la supresión de la identidad de Carmen Sanz, hija de desaparecidos, en la causa por robo de bebés.
  • 2006: prisión perpetua “por delitos de lesa humanidad en el marco del genocidio que tuvo lugar en la Argentina entre 1976 y 1983”. Dos días antes de la sentencia desaparecía Jorge Julio López, querellante y testigo de la causa, secuestrado durante la dictadura. Su testimonio fue clave en el juicio. López continúa desaparecido.
  • 2014: prisión perpetua junto a 15 militares, policías y civiles que intervinieron en el centro clandestino de detención conocido como La Cacha. Al final de la sentencia fue cuando el represor escribió en un papel: “Jorge Julio López”. La imagen quedó retratada en la fotografía de Leo Vaca.

En Mar del Plata, mientras, están alertas.
Un golpe a la memoria
La posibilidad de que Etchecolatz vuelva a su casa en el Bosque Peralta Ramos inquieta a los organismos de derechos humanos en Mar del Plata, que expresaron su repudio en la marcha 2000 de las Madres de Plaza de Mayo frente a la Catedral. “Hay mucho enojo. Hoy la plaza se pobló, la gente salió a la calle”, dice a lavaca Paula Piriz, ex militante de HIJOS Capital, vecina marplatense, que participó la jornada de Memoria, Verdad y Justicia en su distrito.
Paula Piriz es hija de Luis Julio Piriz, secuestrado y desaparecido el 28 de mayo de 1976. “Mi papá es desaparecido cuando yo tenía dos años. Era militante del PRT-ERP, responsable de cultura, periodista del diario La Opinión, médico, había comenzado a militar a los 13 años con Silvio Frondizi en el grupo Praxis. Yo recupero sus restos en 2013. Ahí nos enteramos que lo fusilaron el 20 de junio junto con otros 12 compañeros más, a la vera del Arroyo Sarandí. Aparece en el Cementerio de Avellaneda como NN. ´Abatido en combate´, decía el registro. Me crié con mis abuelos, y con mi mamá seguimos viviendo juntas”.
Su mamá es Susana. Era alumna de Filosofía y Letras y militaba junto a Luis en el PRT-ERP en los setenta. Fue secuestrada en 1980. Paula: “Estuvo 4 meses como presa política en Devoto”.
Susana se mudó a Mar del Plata hace unos 15 años. Vive en el Bosque Peralta Ramos.
Nada menos: allí solicitó cumplir el arresto domiciliario el genocida Etchecolatz.
“Todo esto me genera mucho enojo e impotencia. Sentimos mucha rabia y dolor. Es un cachetazo para los Hijos, las Madres, las Abuelas, la democracia, para todos los que sufrimos el terrorismo de Estado y para la sociedad en general. Escuché que alguien decía que no todos los que votaron a Macri están de acuerdo con el Golpe, pero sí todos los que están de acuerdo con el Golpe votaron a Macri. Y esto es un fiel reflejo que es así. Siento mucho dolor. Mi vieja fue presa política, en el ´80 estuvo en Devoto y vive en el Bosque. Para ella tener a un asesino viviendo a 5 cuadras es un golpe a la memoria, al corazón de todos. Esa es la sensación”.
Sigue Paula.
“Que estén sueltos y los vayan soltando en domiciliaria nos pone en alerta. Yo estoy con ganas de volverme a juntar con Hijos, porque yo pensé que esto ya era historia. Ya pasamos por los escraches, hubo juicios, condenas. Yo voy todos los jueves a acompañar a todas las Madres y Abuelas a dar la vuelta enfrente de la Catedral a las 15:30, y creía que no íbamos a pasar por esto otra vez. Y ahora siento las ganas de juntarme, ver de qué manera podemos juntar gente y concientizar que esto no puede ser así, que no pueden estar los asesinos sueltos otra vez. No pueden. Es la memoria de nuestros padres, de nuestras madres. Es un golpe a la memoria”.
El ruido de los pañuelos
Paula reflexiona: “Imaginate para alguien que sufrió la tortura tener en un radio de 30 cuadras a dos represores sueltos. Es muy fuerte. Muy”.
El caso de Etchecolatz no sería el único en Mar del Plata. Tampoco en el Bosque Peralta Ramos. El juez federal de La Plata Ernesto Kreplak decidió en febrero que el genocida Juan Miguel Wolk, alias El Nazi, represor del Centro Clandestino de Detención Pozo de Banfield, gozara de arresto domiciliario en su dúplex ubicado en la zona sur del municipio. Abuelas y Madres Plaza de Mayo junto a Hijos realizaron el 5 de marzo un acto de repudio frente a la casa de Wolk, escoltada por policías, seguido de una volanteada para informar a los vecinos.
Tal como explicó Abuelas en un comunicado (linkear: https://www.abuelas.org.ar/noticia/acto-en-repudio-al-arresto-domiciliario-al-represor-juan-miguel-wolk-en-mar-del-plata-343), Wolk es uno de los responsables de la desaparición de jóvenes estudiantes secundarios en la Noche de los Lápices. “Su tarea fue torturar a más de 300 personas, entre ellas 24 embarazadas, para luego apropiarse de sus niños, delito por el que también se encuentra imputado”, afirma Abuelas. “Al menos 18 bebés nacieron bajo la mirada asesina de Miguel Wolk; sin embargo nunca fue llevado a juicio por sus crímenes. Se fugó de la justicia y fingió su propia muerte presentando él mismo un certificado de defunción falso para evitar un proceso por delitos de lesa humanidad”.
Paula estuvo allí.
“Fue un escrache silencioso, porque solamente marchamos y nos paramos en la puerta, y una Madre leyó un texto, aunque en realidad nunca hay silencio en esas acciones: los pañuelos de las Madres y las Abuelas ya hacen mucho ruido por sí solos. Estaba todo vallado. Fue una caminata desde el Bosque hasta la puerta de la casa, y allí nos quedamos en silencio un buen rato. Wolk salió en prisión domiciliaria cuando asumió Macri. Lo peor de todo es que me encargué de sacar las fotocopias de la cara para distribuirlas en el barrio, ¿sabés lo que me decía el verdulero, el almacenero? ´Sí, este viene a cada rato´. ¡Salen! Es mentira que es domiciliaria, porque salen. ¿A dónde más irán? Eso hay que denunciarlo”.
La burla
Paula dice que, al igual que la marcha 2000 en Plaza de Mayo, en Mar del Plata muchas de las consignas y cantos estuvieron dirigidas en respuesta a las declaraciones del presidente Mauricio Macri al portal BuzzFeed, donde dijo: “No tengo idea si fueron 9 mil o 30 mil, si son los que están anotados en un muro o son muchos más”.
Para Paula, las declaraciones de Macri y las domiciliarias a represores condenados forman parte de una misma lógica y no deben entenderse por separado. “Después de escuchar al Presidente hablar de las políticas de derechos humanos, de poner en duda los desaparecidos y de todas las barbaridades que le escuchás decir, ves las cosas que pasan con los represores sueltos y te das cuenta que esto es una burla. Se burla de su política, de su poder y de su forma de pensar. Se burlan de todos nosotros, de los derechos humanos, de la memoria, la verdad y la justicia. Todo es parte del mismo plan”.
 
 

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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