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Miércoles verde: cómo organizan la calle estudiantes y gremios por el #AbortoLegal

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A horas de que la histórica media sanción del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo llegue al Senado, sindicatos y estudiantes cuentan a lavaca cómo se preparan para acompañar el debate y la vigilia. Las docentes que vienen desde La Matanza. La articulación federal de las secundarias en todo el país. La potencia de las metrodelegadas. El sindicato de prensa señalando que faltan más de 130 compañeras de Télam. Las carpas que se instalarán desde la medianoche de hoy. Los más de 30 micros que vienen de Rosario y Santa Fe. Y por qué estamos ante una revolución que cambia para siempre a la Argentina. 
Faltan horas para que comience el histórico debate que tratará en el Senado la media sanción del proyecto que legaliza la Interrupción Voluntaria del Embarazo, y mientras The New York Times sacó en su edición de hoy una contratapa verde avisando que “el mundo está mirando” lo que sucede en Argentina, por abajo se está tejiendo otra movilización que anuncia superar el millón de personas que tiñó el Congreso y el país de verde el 13 y el 14 de junio.
En ese escenario, estudiantes secundarias, movimientos y sindicatos cierran los últimos detalles de una organización transversal que arrancará esta noche, seguirá durante todo el miércoles y permanecerá en vigilia hasta que el aborto, en Argentina, sea legal.

La articulación federal

La vicepresidenta del colegio Carlos Pellegrini, Natalia Mira, cuenta a lavaca que desde la Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB) están trabajando para que el Congreso se inunde de secundarias. “Estamos poniendo todos los esfuerzos para que vayan todes. Vamos a tener una carta preparada para les compañeres que vienen de las provincias, y la idea es armar actividades para contenerles la noche del 8. Como actividad central, vamos a hacer un corte en el Obelisco entre 17:30 y 18, más pañuelazos en varios puntos”.
El Pellegrini y el Nacional de Buenos Aires están de paro general de la UBA, pero muchos colegios están en asamblea permanente peleando por levantar los turnos. “Queremos poder asistir todes a la movilización y quedarse el tiempo que haga falta en el Congreso”.
Natalia subraya que notó una mayor participación del estudiantado desde la media sanción de Diputados a hoy. “No puede pasar de otra forma que no sea con impulso federal. Previo a Diputades, la organización ya existía en las provincias, pero ahora estamos articulando de otra forma para que se pueda visibilizar mucho mejor. Y hay más participación porque es mucho más complejo el escenario en el Senado”.

Cómo se gana la ley

Las trabajadoras de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) llegan con una semana cargada de actividades, entre las que se destacó la Operación Araña, donde tiñeron de verde las cinco líneas de subte para hacer emerger desde abajo un pañuelazo en Plaza de Mayo. “Y ahora acompañaremos masivamente en las calles el pedido de Interrupción Voluntaria del Embarazo hasta que sea ley, y exigiendo al Senado que esté a la altura de este debate histórico y salde esta deuda del Estado con las mujeres y personas gestantes”, afirma a lavaca Karina Nicoletta, conductora y secretaria de Género del sindicato.
Las metrodelegadas forman parte de la articulación de gremios de la CTA, que instalarán una carpa para centralizar las actividades de las organizaciones. Habrá acciones artísticas, radio abierta, talleres de Educación Sexual Integral (ESI). Todo arrancará a las 11 de la mañana. “Estamos con enorme expectativa celebrando este momento histórico que encuentra a las trabajadores con un rol activo y muy presente”, agrega Nicoletta.
Las trabajadoras están organizándose para cubrir los horarios durante todo el día y, principalmente, en la noche durante la vigilia. “En Diputados fue muy importante la presencia de muchos compañeros durante la jornada. Se va a hacer una olla popular para esperar la noche y la madrugada. Fuimos un millón el 13, y esperamos no sólo replicar esa cantidad en las calles, sino duplicarla. Es lo necesario para dejar en claro que esto se ha ganado socialmente”.

Acá falta Télam

Durante la discusión en Diputados, el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) armó un gacebo que sirvió de base de referencia para lxs trabajadorxs que estuvieran cubriendo la histórica jornada. “La idea es la misma, pero con un agregado”, cuenta Lorena Tapia Garzón, militante y trabajadora del gremio. “Vamos a difundir con documentos y volantes el conflicto de Télam. Para que quede claro que en este achique que llevó a 357 familias a la calle, más de 130 son compañeras mujeres. La mayoría son jefas de hogar. El 64 por ciento de ellas están sindicalizadas. Y todas las que echaron fueron pioneras para cubrir temáticas de género”.
Tapia Garzón explica que mucha de las trabajadoras fueron pioneras en cubrir los Encuentros Nacionales de Mujeres. “Y aunque hoy Télam estuviera funcionando con las 357 familias en la calle, no quedó ninguna especializada en cubrir esta jornada histórica”.

La dimensión verde

La secretaria de Igualdad y Oportunidades de Género  de la CTA Nacional, Alejandra Angriman, cuenta que la discusión en el Senado coincidió con las elecciones de la central, programadas hace meses. “Vamos a hacer las dos cosas a la vez: estamos hablando de 1 millón 500 mil compañeros habilitados para votar, 17.500 cargos. Es gigante y vamos a garantizar todo. Los varones se harán cargo de las mesas y las mujeres nos movilizaremos”.
Angriman subraya que la CTA votó en su segundo consejo en 1999 su apoyo a la despenalización del aborto, que era la discusión entonces. Luego, forma parte de la Campaña Nacional desde su comienzo. “Por todo eso, acordamos cuando hablamos que la discusión no es aborto sí o no, sino si lo queremos en la legalidad o en la clandestinidad”.
¿Cómo se organizarán durante el día? “A partir de las 0 horas, es decir esta noche, vamos a empezar a sostener la vigilia. Nos toca garantizar la distribución de todo lo que va desde Rivadavia hasta Corrientes por Avenida Callao. Allí sostendremos junto a Barrios de Pie y la CCC. Los gremios también participaran desde esta noche. Ahí nos rotaremos por turnos. Hay muchas compañeras viajando de todo el país. Entre Rosario y Santa Fe, por ejemplo, vienen 30. Eso a partir del mediodía, después de que voten”.

El round de la calle

La diputada del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), Romina del Pla, es también la secretaria general del SUTEBA de La Matanza. Desde las seccionales multicolor, están llamando a un paro para garantizar la movilización de miles de docentes. “Desde Matanza, estamos impulsando la presencia masiva tal como venimos trabajando hace mucho. Esta discusión forma parte de los derechos fundamentales de las docentes mujeres. Sacaremos alrededor de 10 micros, pero muchos también irán por su cuenta. Seremos unos 800 docentes”.
Del Pla fue una de las diputadas más activas que dentro del recinto traccionaron por la media sanción en la Cámara Baja. ¿Cómo ve el escenario para este miércoles? “Sigue siendo complejo. Estamos viendo cómo los pronunciamientos públicos están sucumbiendo ante los acuerdos con la Iglesia, pero hasta que no se sienten y voten, la paridad sigue siendo la paridad. Y la lucha política está en la calle. Lejos de la idea de que es cosa juzgada como quieren tratar de instalar, vamos a estar dando la batalla de forma masiva en la calle”.

El país que ya no es el mismo

La integrante del Consejo Directivo de ATE Capital, secretaria de Género del sindicato y una de las organizadoras de la Carta Abierta de trabajadoras estatales por #AbortoLegalYa, Laura Sotelo, especifica a lavaca que el cronograma de actividades será muy grande: habrá intervenciones artísticas, radio en vivo con los distintos sindicatos de las dos CTA, taller de percusión y una intervención del Sindicato de Actrices.
“Se va a centralizar muy fuerte en el round de la calle”, apunta Sotelo. “Vamos a estar con ambas CTA, también con compañeras de la Corriente Federal de la CGT, en unidad y con toda la esperanza porque sabemos que ya ganamos el debate. Ganamos por lo que se sacudió identitariamente en la sociedad argentina, porque a partir de esta discusión estamos replanteando los vínculos y los sistemas económicos. Además, este es un grito unánime para que nunca más se mueran mujeres por abortar en la clandestinidad. Y eso habla, a su vez, de una trama que revela cómo se estructuran las desigualdades en la sociedad”.
Sotelo afirma la discusión trascienden las formas de hacer política. “Lo demostramos el 13. Ejercimos la democracia directo y estamos convencidas que ya lo logramos. Incluso al pensar en un escenario casi de paridad en el Senado, con un Palacio tan feudal, era impensado. En esta noche neoliberal que atravesamos no sólo estamos defendiendo a la Patria sino con un plan de ofensiva para seguir conquistando derechos. Cuando se juega la Historia, atraviesa cada uno de nuestros cuerpos en un abrazo enorme. Y por más que haya una derecha que se quiera apropiar de nuestras demandas, este ser colectivo no les pertenece”.
-Más allá de cualquier escenario, ¿qué cambió en el país?
-Estamos asistiendo a un momento irreversible, de cambio de paradigma, que atraviesa todos los ámbitos y a toda nuestra sociedad. Nuestro país no puede ser el mismo después de esto. Y en el buen sentido. El feminismo aporta al mundo ser un lugar más habitable. Y desde una experiencia colectiva que, al haber tantas alianzas, desde el sindicalismo y con la agenda de trabajo, junto con otra central como es la juventud, vemos cómo se potencia todo. Nuestros hijos ya están criándose en esta identidad y viviendo la experiencia del ágora porque también hay muchas personas que el 13 vivieron por primera vez lo que es el ser colectivo en la calle haciendo política. Ese es el motor de toda esta transformación tan postergada.

Protesta social

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

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Un miércoles tranquilo en la ronda de jubilados en Congreso, que despierta dudas ante la necesidad de hacer “un poco más de bochinche”. Como homenaje al Día del Jubilado (domingo pasado) hubo un puesto de hamburguesas y choripanes de la UTEP. “El hambre es desesperante” dijo una de las mujeres que servía a esa cola ampliada con gente de la calle en busca de qué comer. Historia de cómo sobrevivir a una jubilación hiper mínima (porque encima se arrastra una deuda). Los alfajores, las medias, y la salud encontrada en el gesto de movilizarse. 

Por Lucas Pedulla   Fotos Juan Valeiro/lavaca.org

A sus 76 años, Luis Relinque tiene que vender medias para llegar a fin de mes.

–Si no trabajo, no como.

Y para comer tiene que trabajar, aunque hace once años que está jubilado. El único día que no sale a vender por la zona de Once es el miércoles, cuando camina las diez cuadras que separan su casa –Remedios de Escalada, sur del conurbano bonaerense– de la parada del 37 que lo deja en el Congreso de la Nación. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Luis y la batalla cultural.

El dato, que solo en esta Argentina pareciera naturalizarse, lo explica fácil:

–Soy jubilado de la mínima. Cobro $400.000 limpios, justos. El mismo día de cobro pago la luz, el gas, el agua y con todo lo que tengo me quedan limpios, justos, $210.000. Si no trabajara, son $7.000 por día hasta el mes siguiente. ¿Cómo hacés?

La pregunta flota mientras alrededor se dispone la movilización de cada miércoles. La Rama de Trabajadoras y Trabajadores de Espacios Públicos de la UTEP (gremio de la economía popular), llamada “Lxs Parrillerxs”, puso un puesto para regalar choripán y hamburguesas por el Día del Jubilado, que fue el domingo. Se sumó mucha gente de la calle: “El hambre es desesperante”, dice una señora mientras corta el pan. Sobre la vereda se acomodan trabajadoras y trabajadores de la ANSES, que denuncian una “sangría por goteo” en el organismo encargado de las jubilaciones y pensiones: el Gobierno abrió un plan de retiros voluntarios, el segundo del año. Un trabajador dice a lavaca: “En el anterior se fueron más de 1.000 personas. Muchos agarran porque están muy endeudados. La idea es que quede un ANSES chico, si es que queda”. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
La evolución de las variables económicas.

Por su parte, Luis tendría que estar cobrando un poco más: en septiembre la mínima llegó a $498.633,20, contando el bono de $70.000, congelado hace 30 meses: según el Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA), si fuera por movilidad Luis y cinco millones de jubilados y jubiladas más tendrían que percibir un bono de $223.148. Pero Luis cobra solo $400.000 limpios porque está endeudado: hace ocho años sacó un crédito.

–Se me cayó un árbol del fondo de casa en la cabeza. Tuve derrame cerebral. También me hizo pelota la rodilla: hoy tengo una prótesis. Mirá vos, es la misma rodilla que la policía me reprimió en una marcha el año pasado: la tengo peor. Me queda este año de crédito, así que espero para fin de año terminar de pagarlo y poder cobrar un poquito más.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Gadalupe y otros discas acompañando la marcha de jubilados.

Por eso todos los días –salvo los miércoles– sale a vender tres pares de medias a $1.000: camina mirando a todos lados para que los “parásitos con uniforme” no le decomisen la mercadería, como viene ocurriendo en la ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Jorge Macri. Antes Luis vendía alfajores y podía hacerle algún regalo a su nieta de 13 años, o darse un gustito como ir al teatro. Pero los alfajores subieron tanto que ya no es negocio. Cuenta que la idea de las medias le llegó mirando la televisión. 

–Veía a tanto operador político en la tele que pensé: si las medias me salen lo mismo que un chupetín, quizá la salida a esta crisis sea chupar medias, en serio te digo.

Luis habla y piensa con mucho humor, pero siempre aclara que lo dice en serio. Cuenta que fue la primera persona que puso un boliche gay en provincia de Buenos Aires – “Chelovecos, en 1974”–, que también tuvo una tanguería y que por muchos años se dedicó a cocinar en su casa para geriátricos o centros de jubilados. Como siempre trabajó por su cuenta, pudo jubilarse con una parte de aportes y otra de moratoria.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Congreso con atención de coiffeurs para jubilados y gente de la calle.

–Hoy el Gobierno la cortó, pero la moratoria ayudó mucho. Conozco gente que nunca aportó y ahora te dice: “Cristina chorra”. Bueno, entonces devolvé la jubilación o donala a un comedor. 

A diferencia de lo que dijo el presidente Javier Milei tras su discurso en Naciones Unidas en Nueva York, a Luis –como argentino– no le salen dólares por las orejas. Es una de las tantas razones por las que no se pierde ningún miércoles.

–Hace unos años me quedé viudo. Me pasaron todas, pero yo le aconsejo a la gente mayor que venga a la marcha. No sólo como protesta, sino porque es bueno para uno. Es una cuestión de salud. A mí me ayudó mucho porque me olvidé de mí: me acuerdo más de la madre de Milei que de mí. En serio, te digo. Algunos jubilados me dicen: “No, mejor me voy a hacer un estudio al médico”, pero es como un coche en el mecánico: algo siempre te van a encontrar. No digo que esté mal, ojo, pero hay gente que está todo el día en la casa mirándola por televisión y pensando en sí mismo. Con hacer un cartel o pensar alguna cosita, ya la cabeza se me despeja. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

La semana pasada, Luis trajo el “Desodorante Javo”, con una característica premium: “Te deja seco las 24 horas”. ¿Qué significa ese humor en la lucha de cada miércoles?

Luis es crítico:

–Yo vengo porque la jubilación me alcanza nomás para diez días. Me gustaría que hagamos un poco más de bochinche. Acá nos encerraron. Venimos y damos una ronda: no tenemos nada para festejar pero damos la vuelta olímpica como si fuéramos campeones. Luego, a casa. Hay que ir al Obelisco, a Corrientes. Acá no nos ve nadie. No estoy en contra, porque nos encontramos, pero haría un poco más de calle. Lo único que falta es que nos pongan mesas y nos hagan jugar a las damas: para eso voy a la plaza de mi barrio. En Lanús me preguntan: “¿Luis, no marchan más?”. 

La marcha –la ronda a la que Luis pide más bochinche– está por empezar.

¿Qué espera?

–Mirá, el día que no pueda caminar más ni vivir a medias, me amenazo al Presidente así me vienen a buscar: ya averigué que no me sacan la jubilación, me llevan en cana, y al menos tengo una lamparita para leer algún libro y amigos que me traerán algún sanguchito de miga. Lo mismo que haría en casa lo hago allá. En serio, te digo. 

¿Hay opción B?

–Que cambie el Gobierno. Eso daría un poquito de esperanza. La primera medida tendría que ser darnos un aumento. De mínima. Esta lucha que hacemos va a pasar a la historia como algo que era necesario hacer. El que no labura ni lucha, no come. 

Hincha de Independiente y fanático de Manal, Luis se despide y se mete a la marcha.

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Revista Mu

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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