Nota
«No estamos todes porque aún falta Tehuel»

La 7º Marcha Plurinacional contra Travesticidios, Transfemicidios y Transhomicidios cruzó el microcentro porteño desde Plaza de Mayo a Congreso con exigencias bien concretas, como el cumplimiento de la Ley de Cupo, el reclamo de basta de violencia y la pregunta que nos interpela hace 474 días: ¿dónde está Tehuel? La voz de jóvenes, madres y el recuerdo de las Madres de Plaza de Mayo, en el marco del Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+.
La Plaza de Mayo se fue poblando de personas que con cánticos, selfies, banderas y abrazos aguardaron hasta pasadas las seis, cuando la 7° Marcha Plurinacional contra Travesticidios, Transfemicidios y Transhomicidios arrancó hacia el Congreso de la Nación, en el Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+. La exigencia del cumplimiento de la Ley de Cupo Laboral Travesti Trans, de la sanción de una ley que incluya en el Código Penal las figuras de travesticidios, transfemicidios y transhomicidios, el reclamo de basta de violencia y de odio hacia la comunidad LGBTIQ+, la prohibición en CABA del lenguaje inclusivo, y a 474 días la desaparición de Tehuel, fueron las consignas de la Marcha de este año.


“La de hoy es una fecha internacional por lo sucedido en Estados Unidos: en cada parte del mundo toma sus propias reivindicaciones y acá en Argentina se reivindica y fortalece la organización de la comunidad en base a la exigencia de políticas públicas, que no sea un slogan de los gobiernos de turno”, afirma Mavi. Su amiga Agustina agrega: “Hoy venimos por los travesticidios, los transfemicidios y los transhomicidios, la esperanza de vida sigue siendo muy baja para todes les compañeres y me parece que es la principal bandera. Después nosotres tenemos el día del Orgullo en noviembre, pero hoy es principalmente por eso que estamos acá”.

Un grupo de chiques charla mientras aguarda el inicio de la caminata, vinieron desde Tres de febrero y es la tercera vez que participan de la Marcha 28 J. “Es muy angustiante lo que está pasando —dice Luciano—. Tehuel no aparece, esto no puede pasar y tenemos que seguir reclamando. También por la Ley Integral Trans, con la misma energía que les compañeres en Stonewall y también que el Frente de Liberación Homosexual y el Grupo Nuestro Mundo, que fue la primera organización LGBT acá en Argentina”. Alanis vence su timidez y suma: “Vinimos a apoyar a las disidencias de una manera que se note, si bien la lucha es día a día, estas concentraciones nos ayudan a dar más visibilidad de la que no nos da, por ejemplo, el gobierno”.
Según la información del Observatorio Lucía Pérez, en lo que va del año, los travesticidios registrados son:
- Aldana Lorens, 35 años, asesinada a golpes el 3 de enero en el Barrio Yapeyú, Santa Fe. Aldana agonizó 10 días en el hospital. No hay ningún detenido.
- Giaccobi, 46 años, apuñalada el 13 de enero en Beccar, provincia de Buenos Aires. Fueron los vecinos los que alertaron a la policía porque hacía días no la veían. No hay ningún detenido.
- Fernanda López Sommer, 33 años, apuñalada el 30 de marzo en Concordía, Entre Ríos. Hay un sospechoso.
Viviana González, conocida como “La Karateka”, es la presidenta del Centro de Estudiantes del Bachillerato Mocha Celis, ubicado en el barrio de Chacarita. Llegó a la plaza junto a varies estudiantes del Mocha y comentó: “Si bien estamos gozando de nuestra identidad y de poder estar llevando nuestros nombres en nuestros documentos, para quienes hicimos los cambios registrales, todavía hay deudas que saldar como el derecho a la identidad, lo tenemos, ahora vamos por la ley integral. Todavía hay deudas que con el nombre solamente no se saldaron”.


Natanael, de Morón, suma: “Estoy acá porque creo que todavía no se han garantizado ciertos derechos. Como persona no binaria particularmente todavía me veo vulnerade en algunos ámbitos públicos y privados. Se nos ha inculcado no sentir orgullo por algo tan básico como ser quien sos”. Con respecto a la prohibición del lenguaje inclusivo en las escuelas de la CABA por parte del Gobierno de la Ciudad, Natanael dice: “Como persona no binaria me enerva que adolescencias, niñeces y profesionales que trabajan en la educación, que no se identifican dentro del binomio hombre-mujer no puedan ser mencionades. Lo que no se nombra, no existe. El hecho de haber conseguido gracias a la ESI el poder ser nombrades, poder ganar legitimidad como identidad, me parece que es algo que está siendo vulnerado por parte de esta medida”.

A partir de contar con su DNI X, surgieron un montón de inconvenientes a la hora de presentarlo en distintos lugares públicos y privados, como acceder al boleto estudiantil, ya que el sistema SUBE reconoce el DNI solo en femenino o masculino. Natanael describe: “Ni hablar de AFIP, ANSES, los procesos de incorporación de campos de géneros no binarios y la modificación de nombres, como es mi caso, avanza muy lento en sistemas sobre todo bancarios. Sacar un turno es un calvario para las personas no binarias, a la hora de comprar algo tenés que presentar el DNI junto con la tarjeta, te dicen que tu tarjeta no dice lo mismo que tu DNI y además nos enfrentamos a la falta de capacitación del personal público y privado porque no se hace respetar la Ley Micaela”.
Ángel tiene 11 años y sostiene un cartel con la bandera trans sobre la que escribió: “Las vidas trans importan”. Su mamá dice: “Yo vengo a acompañar a mi hijo para que haya más igualdad, justicia, para todes. Hoy recibió su DNI con su cambio de género, así que es una mezcla de lucha y celebración y estoy super orgullosa de él”.
Julia es actriz —participó de la telenovela “Pequeña Victoria”— y junto a otras compañeras recorre Avenida de Mayo: “Es una maravillosa oportunidad como todos los años de poner en agenda nuestras vidas, nuestras presencias, nuestra impronta y nuestro orgullo, para seguir reivindicando derechos, para seguir preguntando ¿dónde está Tehuel?, para seguir exigiendo que se implemente la Ley de Cupo Laboral Travesti Trans en todo el país y que también el sector privado se haga cargo. Es un granito de arena que podemos aportar para mejorar este mundo tan injusto, sobre todo en estos últimos tiempos que el avance de la derecha y del negacionismo y el mensaje violento avanza, en todos los sectores del mundo: lo que pasa en Estados Unidos con el aborto, por ejemplo. Por eso y un montón de cosas que están pasando son por lo que hoy estamos en la calle”.

Una de las integrantes del dúo “Carmelitas Clown” y de “Fakiiinh Señora”, Carmín Lupe, resalta que la participación en la marcha es fundamental “para hacernos visibles porque más allá de las leyes establecidas que conocemos todavia sigue habiendo transfemicidios, transhomicidios y travesticidios y estoy acá principalmente para eso”. Florencia, mamá de la Asociación Civil Infancias Libres, afirma que todavía “falta una mirada que no sea adultocéntrica, que no sea academicista, que no sea burguesa, con la infancia travesti trans, la infancia marrona, la infancia villera, la infancia gorda, la infancia conurbana, que desobedece a toda la heterocisnorma”.

Un grupo de rugbiers caminan sonrientes: Caio tiene una bandera sobre sus espaldas, con los colores rosa y celeste que dice “Ciervo Pampa”: es el nombre del club de rugby al que pertenecen y con el que entrenan en el polideportivo de Parque Avellaneda. “Este es el primer club de rugby LGBT de América Latina. La experiencia existe hace diez años, como club estamos hace cinco, y estamos acá porque la lucha es colectiva, porque estar acá es luchar por el derecho al deporte para todes. Estamos acá para decir que otro deporte es posible”.

Pocos minutos después de las siete de la tarde, el Congreso recibe a la multitud iluminado con los colores del arcoiris. El grupo de percusión Batuka ofrece el sonido de sus tambores y su danza, que hace disminuir el frio al compás de su ritmo. Desde el escenario, la actriz, directora y activista Daniela Ruiz decía: “Esta marcha es plurinacional, antirracista, es de todas nuestras hermanas que han muerto en esos pasillos de calabozo. Esta marcha es para reivindicar nuestra mirada sudaca, es para decir basta de matarnos”. La activista Alma Fernandez agregó: “Este es un grito contra todas las violencias, aguante Diana Sacayán, Lohana Berkins y toda la comunidad travesti trans de este país. ¡Furia Travesti!”.
Hubo aplausos cuando se nombró a una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Nora Cortiñas, y el grito unánime: “Madres de la Plaza las travas te abrazan”. Luego se armó la ballroom debajo del escenario, les bailarines mostraron su arte con tres categorías diferentes. “Algunos pasos vienen del trabajo sexual, otros de cuando la policia nos llevaba presas”.
Los movimientos despertaron aullidos y los tacos calentaron el asfalto. Para dejar en claro los postulados de la jornada, se leyó un comunicado. Say Sacayán arrancó con la lectura: “El 28 de junio de 2016 después de años se volvió a esta marcha en invierno, tomamos la calle y descolonizamos esta fecha llenándola de territorio, activismo y militancia popular”.
El cierre fue con la música cumbiera de Sudor Marika. “Olé olé, olé olá, no estamos todes porque aún falta Tehuel”, cantó la banda, cantaron todes.


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MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
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Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema
Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.
Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país.
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La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio
La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.
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Violencia policial en Constitución: La ley y el orden
La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.
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El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
Por María del Carmen Varela

Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
Por Evangelina Bucari

La Cogolla: Flor de cultivo
Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.
por María del Carmen Varela

Desentendimiento: Fingir demencia
Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del Más Acá: Parlantes
Por Carlos Melone
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MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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