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Pedagogía de la crueldad: las dudas y los desafíos sobre la “vuelta a clases”

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¿Volver o no volver? Esa no parece ser la cuestión. Para las comunidades educativas de Capital Federal, desde docentes y estudiantes a las cooperadores, las condiciones –todavía- no están dadas. Es que después de meses de sostener, como se pudo, el trabajo y la contención escolar, sin garantías el gobierno porteño busca que recomiencen las clases. Las dudas sobre los anuncios oficiales, y las estrategias para mantener la educación en tiempos de pandemia, sin la segunda casa: deserción, tareas, conectividad, bolsón alimentario y más.

Ilustración: Agustina Olivera.

Por Lucrecia Raimondi

Una de las dinámicas sociales que más afectó la pandemia por coronavirus fue el hacer escuela: las formas de enseñar y aprender se alteraron inesperadamente. De un día para el otro, el intercambio del aula se trasformó en clases por plataformas de videoconferencia, sin capacitación informática ni recursos de conectividad. Los encuentros entre la comunidad educativa, que permitían el abrazo, el sentido de pertenencia, el disfrute de compartir este año quedaron en un suspenso incierto. Ese significado de habitar la institución escuela como una segunda casa, se modificó con alcances de los que no hay aún muchas certezas.

En un contexto de semáforo en rojo respecto a la circulación del virus y los altos niveles de contagio, el Ministerio de Educación porteño, que cuenta con los recursos de la ciudad más rica del país, en vez de gestionar computadoras con internet para garantizar la educación, propuso que docentes y estudiantes de los últimos años de cada nivel educativo vuelvan a la escuela para realizar actividades recreativas. Desde noviembre también asistirán los grados y años intermedios. Paulatinamente, a menos de un mes de terminar el ciclo lectivo, la bajada es que vuelvan todos. El protocolo a implementar que informaron a las conducciones y supervisiones, que propone una apertura de las escuelas para la “revinculación” despertó fuertes críticas y rechazo. Lo que primero destacaron las comunidades es que las escuelas estuvieron abiertas desde marzo y que los docentes, trabajando fuera de horario y más tiempo del habitual, sostuvieron todo el año la vinculación pedagógica con les estudiantes. Y que las cooperadoras escolares garantizaron necesidades de las que debería ocuparse el Estado.

Educación o marketing

“Tenemos a una ministra hablando de la presencialidad y de la vuelta a clases dando a entender que sería una dinámica como la que había previa a la pandemia”, dice Mariana Fernández Bonet, profe de pintura en la escuela de bellas artes Rogelio Yrurtia y delegada del sindicato docente UTE. “Pero la realidad es que los chicos y chicas van a estar al aire libre, donde no hay ningún tipo de proximidad o de vinculación tal como la concebimos, tienen que estar a dos metros, no poder ir al baño normalmente. Toda una serie de cuestiones que nosotros lo entendemos como mentira. A las familias no les están diciendo que de qué se trata realimente. Y tuvimos que aclarar que esto esconde una clara intencionalidad marketinera. No hay otra cosa que no sea la foto de la ministra con niños al sol asediados por periodistas. Todo esto es una locura. No entra en ninguna posibilidad de lo que nosotros los docentes entendemos como tarea pedagógica porque no existe esa tarea en estos hechos. Es una triste maniobra de marketing que necesitan para poder tener más votos a la hora de las elecciones”.

Mariana explica que los docentes que fueron citados para la presencialidad no recibieron ningún tipo de capacitación en bioseguridad ni recibieron equipos reales de protección. Y que si van a las tareas presenciales también deben cumplir con las actividades con el resto de los chicos, por lo que se duplica el trabajo del docente por el mismo salario. También aclara que según el protocolo no se podrían abrir las escuelas en días de lluvia o extremo calor porque las clases deberían ser al aire libre. “Una cosa es lo que dice el protocolo y otra lo que hacen en realidad. La respuesta del Ministerio es aplicar esto de cualquier manera, a cualquier costo. No hay ningún tipo de noción de lo que pueda pasar. Esto es lo peligroso, no hay registro de las consecuencias”, advierte la docente.

Los y las docentes fueron los últimos trabajadores esenciales incorporados al decreto de excepciones para la circulación a partir de la resolución 370 del Consejo Federal de Educación, que dejó en manos de las jurisdicciones la apertura de las escuelas. Por esto y los posteriores anuncios de la ministra Soledad Acuña, las escuelas porteñas se organizaron en reuniones virtuales de madres, padres, estudiantes y docentes para pensar cómo resistir a las medidas del Ministerio de Educación que pretende implementar una modalidad presencial en medio de la pandemia.

¿Volver a qué?

El primer día de presencialidad, la indignación se hizo foto: un estudiante de 6to año de la Escuela Técnica 35 DE 18 “Ingeniero Eduardo Latzina”, que llegó temprano, fue asediado por los medios de comunicación. En esta escuela el Ministerio de Educación mostró su pedagogía de la crueldad: el acoso mediático a los chicos sin respetar el distanciamiento social, los pupitres bajo un sol que quemaba, los propios estudiantes tuvieron que desinfectar los bancos, el termómetro digital funcionaba mal y marcaba temperaturas de 32 grados. Además, un día de lluvia, en contra de lo que consigna el protocolo, cursaron adentro en una de las aulas. Cada día de encuentro la participación de les pibxs disminuyó: de 12 pasaron a ser 4 y para el próximo encuentro se anotaron solo 3.

Las escuelas de la Comuna 10, entre las que están las Técnica 35 y 27, dos de las primeras citadas para la presencialidad, se organizaron en el Foro por la Educación Pública y elaboraron una carta abierta que expresaba la preocupación de estas comunidades: “Las y los abajo firmantes les hacemos llegar nuestro rechazo a la implementación de la resolución 370 aprobada por el Consejo Federal de Educación, que deja a disposición del GCBA la posibilidad de utilizar nuestra comuna como «burbuja» de ensayo al retornar a la presencialidad en las escuelas técnicas Nro 27 y 35 exponiendo a alumnxs y docentes a un show mediático que poco tiene que ver con una cuestión pedagógica y pone en riesgo su salud en un momento de proliferación de contagios en el cual se podría producir, como a inicios de este año, un rebrote de dengue en la comuna agravando aún más la situación. Nuestra comuna parece ser el “globo de ensayo” del GCBA. Consideramos totalmente innecesario y peligroso exponer al contagio a nuestras comunidades educativas para cumplir el capricho de una gestión”.

En la carta, proponen que “cada comunidad educativa pueda tener una mesa de debate para establecer si las condiciones de seguridad e higiene están garantizadas”. Y le exigen al Gobierno de la Ciudad que “entregue las 6500 netbooks puestas a disposición por el Ministerio de Educación de la Nación a aquellxs alumnxs sin vinculación con la escuela por falta de conectividad. Que se aumente la cantidad y calidad de material de limpieza, desinfección y prevención. Que se amplíe la cantidad de auxiliares. Que lxs miembros de la junta comunal se presenten en las escuelas que sean abiertas para hacer una inspección ocular de las mismas”.

Además, detallaron un informe sobre cómo fue la actividad presencial en la Técnica Nº 27. De 25 estudiantes del turno tarde, entre ambos 6tos años, asistieron 12 pibes que es el máximo permitido. Al llegar les tomaron la temperatura con un termómetro láser y les colocaron alcohol en gel. El encuentro se realizó en el patio exterior, separados en dos grupos de 6 estudiantes. Tuvieron con dos profesores, una hora con cada uno. Solo fueron testeados, de manera opcional, los docentes. Los chicos no estaban satisfechos ni contentos con lo que encontraron en esas jornadas. En un tiempo acotado de dos horas reloj, debían adaptarse a un híbrido extraño entre charlar sobre cómo están y acomodarse para respetar el protocolo. “Esto no es la escuela”, dijeron a sus familias y compañeros.

Las principales demandas de las familias que plantean volver giran en torno a que necesitan volver a trabajar y no tienen dónde dejar a lxs pibxs; que lxs chixos no están pudiendo conectase con las clases virtuales porque no se adaptan a la tecnología y las propuestas educativas a distancia; y una menor proporción de familias porque necesitan la escuela como un sostén social por la situación de vulnerabilidad socioeconómica que atraviesan. “Nosotros no estamos peleando por la salud de nuestros pibes solamente, sino de toda la comunidad, de todos los docentes, de los pibes de primaria, de secundaria, de inicial. Lo que nosotros tenemos que tratar de sembrar en la sociedad es eso, que sepamos que tenemos que ser solidarios y estar siempre pendientes de lo que le está pasando a los demás, que no somos una burbuja, como justamente dice el protocolo, que somos un todo”, enfatiza Mariano Fernández, es ex alumno y papá de una egresada del Yrurtia, y que participa activamente como parte de la comunidad educativa.

Mariano refuerza el sin sentido de la vuelta a las aulas y la importancia de la coordinación entre las escuelas: “Nos estamos organizando como comuna y como comunidades educativas para ver de qué manera resistir esto como primera medida, concientizar a la gente del peligro que esto implica y el sinsentido que tiene retornar a la presencialidad. Las escuelas abrirían todas en noviembre cuando falta menos de un mes y medio para que terminen las clases, porque el 19 de diciembre están cerrando. Lo consideramos un sinsentido total porque es una cuestión sanitaria, no están las herramientas de cuidado ni la infraestructura adecuada”.

Además, cuenta que en las reuniones la participación de les estudiantes fue muy importante: “El Consejo Federal de Educación aprobó la resolución sin convocar a los sindicatos, ni a las comunidades y los estudiantes. Si los pibes pudieran tener la voz, esto sería diferente, porque el otro día tuvimos esta reunión con muchos pibes de los centros de estudiantes de la Comuna 10 y la Comuna 9, donde todos están manifestándose en contra de esto. Nosotros lo primero que hicimos en la comuna fue convocar a los estudiantes y tuvimos una reunión para escucharlos porque ellos son los que van a estar expuestos ahí. Eso es lo que nos falta como sociedad: escuchar más a los pibes y las pibas y dejar de lado el adulto centrismo”.

Conectar para no enfermar

Los siete meses de aislamiento social preventivo y obligatorio trajeron nuevas prácticas educativas que con los meses fueron aceitándose. Cada escuela tomó decisiones dispares, sin una orientación pedagógica ni asistencia tecnológica ni capacitación informática por parte del Ministerio de Educación: “No he visto la bajada de línea organizativa del Ministerio como para decir en primaria utilicemos tal plataforma y tenemos clases tantas veces por semana de manera virtual, en secundaria tratemos de cubrir determinados objetivos, etc. La pandemia trajo un cambio que requería de una adaptación adecuada a la actualidad que estamos viviendo y me parece eso se estuvo haciendo muy improvisado”, advirtió Mariano, que también participa del Foro como padre de dos adolescentes que van a escuelas medias artísticas en la Comuna 10. Además, la pandemia puso en evidencia la brecha de acceso a las tecnologías informáticas y la conexión a internet: 6 mil niños, niñas y adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires no tenían ningún tipo de dispositivo que les permitiera conectarse con la escuela.

“Estos meses la escuela estuvo abierta, nunca se cerró en realidad. Se entregaron las canastas y la escuela atendió cuestiones específicas de problemas que sucedían a las familias. Al momento de entrega de canastas también se recibían a los pibes y las familias que estaban sin conectividad y o sin dispositivo, y se les imprimían los trabajos prácticos para que se lo puedan llevar a su casa. Los pibes se los llevaban lo volvían a traer a esos 15 días. También rescatamos computadoras del plan Conectar Igualdad que habían quedado hacinadas en la escuela”, cuenta Mariano.

En ese contexto llegó la pandemia para transformarlo todo y quedó más en evidencia la desidia del Gobierno de la Ciudad. En respuesta a la ausencia del Estado las familias, los estudiantes y docentes del Yrurtia se organizaron para contener a su comunidad. Mientras que el Ministerio mandaba galletitas y té como canasta alimentaria, desde la cooperadora reforzaron con alimentos no perecederos, bolsones de verdura y un kit de materiales artísticos. Mes a mes pedían más refuerzo: llegaron a ser 60 familias de 400 las que necesitaban la canasta alimentaria porque les hacía falta un plato de comida. Y la conectividad no fue una excepción: lograron un promedio del 70% de conexión gracias a que desde la Multisectorial por la Escuela Pública consiguieron computadoras y celulares, y la cooperadora del Yrurtia garantizó la conexión a internet con la compra de tarjetas de datos. La brecha digital y la falta de presupuesto para educación es una de las principales preocupaciones entre les estudiantes.

“En pandemia no volvemos”, consigna una bandera colgada en la puerta del Yrurtia, en el barrio Vélez Sarsfield.  Esta comunidad educativa que enseña artes visuales, en nivel secundario y terciario, es una de las más organizadas de la Comuna 10. Valentina Mencia cursa 3er año en el Yrurtia, forma parte del centro y participa de la Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB), que reúne a más de 30 centros de estudiantes de la ciudad. Este año fue muy importante en la organización de su centro porque lograron sostener la participación activa y constante del cuerpo de delegados después de que el año pasado quedaran muy desgastados por el conflicto del edificio nuevo. En su análisis sobre la vuelta a la presencialidad expresó dos consignas que muestran los ejes que atravesaron a la escuela estos meses de pandemia: “Con hambre no se puede estudiar” y “conectar para no enfermar”. 

-¿Cuáles son los reclamos del estudiantado?

-Llevamos cinco cartas al Ministerio de Educación, todas hablando sobre las computadoras que están en los colegios para repartirse y la necesidad de un vínculo pedagógico real. También sobre la necesidad de asistencia psicológica y un bolsón alimentario de calidad. Muchos de nuestros compañeros estaban muy mal, tuvieron mucha ansiedad. De eso nos ocupamos nosotros en la CEB, que nos contactamos con una red de psicólogos que atienden gratis y le pasamos el teléfono a los chicos. O las cooperadoras armaron refuerzos de las canastas y garantizaron datos de internet. Pero desde el Ministerio nunca nos respondieron las cartas. Nos impresiona la falta de voluntad política y la frialdad con la que se manejan, pero no nos sorprende. Siempre fue así la relación con los estudiantes.

El centro de estudiantes del Yrurtia hizo una encuesta que respondieron el 30 por ciento del estudiantado. Los resultados hablaban de que casi el 50% de les pibis estaban atrasados con la entrega de trabajos, otro 50% por ciento al día. También dijeron que las clases por Meet les servía y que el Class Room los ayudaba a organizarse, pero también les generaba mucha ansiedad que les llegue la notificación y darse cuenta de que no habían hecho la tarea. Una de las principales demandas fue la necesidad de que las propuestas pedagógicas estén organizadas con criterios similares y que, si hay dificultades para el manejo de la informática, se le facilite al estudiante una tutoría. También, que el Ministerio de Educación garantice la liberación de datos para la plataforma de Google, en la cuenta oficial del Gobierno de la Ciudad, así pueden acceder a las clases libremente sin necesidad de conexión a internet. 

-¿Qué problemas trajo la virtualidad?

Las clases virtuales, al tener que encender la cámara en un primer plano, con eso tienen inseguridades que se acentuaron mucho más. Y Sabemos que hay una enorme deserción estudiantil porque no tienen plata para poder pagar una computadora o un celular o los servicios de internet. Entonces es mirarnos entre nosotros para ver quienes, si pudimos acceder a esta educación virtual y pudimos pasar de año, quiénes quedaron afuera y no se sabe ni siquiera cómo se va a abordar el contenido que no pudieron cursar o tienen que dejar la escuela y salir a trabajar porque, además de todo esto, hay una crisis impresionante.

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Bloqueo a Vaca Muerta de comunidades mapuche y pobladores de Añelo que buscan dos cosas: derechos y agua

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Esta semana hubo cinco cortes a los principales yacimientos de fracking, organizados por el pueblo mapuche de Vaca Muerta en reclamo de relevamientos territoriales ya acordados que permitirían además el reconocimiento de 14 comunidades. El bloqueo se agregó a los cortes de ruta de pobladores de Añelo (localidad central en el área de explotación) que reclamaban por la ausencia de agua. Jorge Nawel, de la Confederación Mapuche de Neuquén dice a lavaca: “Estamos contra la fractura hidráulica porque sabemos lo que genera, como lo saben los países la prohibieron como Francia, Inglaterra, varios estados de los Estados Unidos, que sin embargo mandan sus empresas para que hagan el fracking aquí”. Los efectos reales de la “inversión extranjera” y el negocio de las empresas que solo son rentables si tienen subsidios estatales.

Esta semana las comunidades mapuche de la zona de Vaca Muerta bloquearon los cinco principales yacimientos de fractura hidráulica. A ese conflicto se sumaron los cortes de rutas protagonizados por vecinas y vecinos de la ciudad de Añelo, desesperados por la ausencia de agua, entre otras cosas.

Jorge Nawel, logko (autoridad política) de la Confederación Mapuche de Neuquén planteó a lavaca el panorma y derribó los mitos publicitarios sobre los supuestos beneficios del fracking.

“La situación empieza por tres grandes temas pendientes. Por un lado la obligación de Consulta Libre e Informada a los pueblos originarios, tema refrendado por Argentina en los tratados internacionales. Estamos todavía discutiendo un articulado que es el que le dará forma al proceso de consulta sobre cualquier actividad que se haga en territorio indígena”.  

“Por otra parte la necesidad de las personerías jurídicas de las comunidades, que no tienen ese reconocimiento por parte del Estado. Es una deuda que el Estado no termina de resolver”.

“Y el tercer tema es el relevamiento de las tierras, porque si no tenemos delimitados los territorios, ¿a quién van a reconocer?”.

¿Un pueblo originario es un club?

Sostiene Nawel que el tema de la consulta está cerca de poder resolverse tras cuatro meses de negociaciones para el establecimiento de un protocolo de 15 puntos ante cada proyecto que pretenda realizarse en territorio indígena. “Posiblemente la semana próxima podamos dar buenas noticias”.

Le da especial importancia, también, a la cuestión del registro “porque saca a las comunidades de la órbita de una simple asociación y les da el estatus que corresponde, con una personería que es carácter público, no privado. Eso significa que una comunidad no tiene control del Estado ni es tratada como como si fuese un club o una asociación, sino que se trata de un pueblo. No es parte de la órbita privada sino de la pública”.

¿Y por qué el bloqueo? “Principalmente por el tercer tema, el del relevamiento territorial. Se formó un equipo técnico, jurídico y catastral hace más de un año para concretarlo, pero notamos animosidad oficial contra las comunidades de Vaca Muerta porque somos las que protestamos y nos movilizamos. Ese mismo equipo existe como respuesta a una de las acciones directas que hicimos en 2021. El equipo lo forman Nación y Provincia, pero nunca funcionó como corresponde y en más de un año no hubo relevamiento de una sola de nuestras 14 comunidades en esa zona. Por eso decidimos bloquear Vaca Muerta”.

Llamar la atención vs embarrar la cancha   

El bloqueo se concretó el lunes pasado, 28 de noviembre. “Cerramos el acceso a los cinco yacimientos más importantes en los que trabajan empresas como Techint, YPF, Shell, Tecpetrol y Pluspetrol, entre otras. Eso significa ingresar a las 5 de la mañana antes del turno que empieza a las 6. Se arman colas de 200 camiones y máquinas de la industria, o más, que no dejamos que circulen”.

El fondo del tema, según Nawel: “Es la única manera de llamar la atención de un gobierno al que la protesta social no le va ni le viene, y te lo digo porque hay protestas y reclamos todos los días, y una total indiferencia oficial frene a eso”.

“Lo único que hace que te presten atención es cuando le tocas la matriz económica que es la explotación de Vaca Muerta. Somos conscientes de eso y cada vez que queremos ponernos en una posición firme tenemos que bloquear la producción”.

La acción mapuche logró llamar la atención: “Convocaron a un diálogo y se planteó crear un equipo especial que resuelva la cuestión del relevamiento territorial. Hay que ver si el gobierno cumple su palabra. Lo que estamos reclamando es que se cumplan las leyes”.

Funcionarios y medios, sin embargo, plantean que el trasfondo del reclamo mapuche es la búsqueda de un beneficio económico. Responde Jorge Nawel: “Es el argumento cuando el Estado quiere confundir las cosas. Plantea un trasfondo económico, peero vos ves las demandas que hacemos, ninguna tiene carácter económico sino de derechos. Carácter político y de respeto a los derechos”.

“La Consulta es algo que está normado desde 2001. Que se reconozca a las comunidades es algo que está escrito en las constituciones de Nación y Provincia. El relevamiento de tierras está ordenado por la Ley 21.160. O sea que estamos reiterando viejas demandas que jamás se responden. Una forma de ensuciar y embarrar la cancha es darle a lo que reclamamos un carácter económico, cuando en realidad les estamos diciendo que cumplan las leyes: cumplan con lo que ustedes mismos aprobaron”.

Progresismo y felicidad extractiva

El debate sobre el modelo extractivo del cual el fracking es apenas una muestra, incluye de modo cada vez más entusiasta a sectores que se autoperciben progresistas que pregonan avanzar con un tipo de modelo que lleva más de 500 años no excesivamente exitosos en el continente.

Reconoce Jorge: “Vaca Muerta es sin duda una salvación económica, pero ¿de quién? Para nosotros, para la sociedad, es una fuente de saqueo de recursos naturales, de empobrecimiento social y de contaminación de todo tipo”.

“Sin embargo es cierto que es una salvación económica para las corporaciones, que pueden derivar a sus casas centrales millonadas de dólares de manera permanente. Argentina lo único que hace es darles prebendas, subsidios, beneficios impositivos, para que el señor inversor no se vaya y siga explotando la meseta y la tierra mapuche”.

Nawel advierte: “Todo ese contagio de felicidad y bienaventuranza para nosotros es una absoluta farsa. El fracking solo les da ganancias a las empresas. La propia industria del fracking ha planteado en distintos informes que la actividad no es rentable sin la cantidad de subsidios y prebendas que le da el Estado. Lo más grave para nosotros –y debería serlo para la sociedad– todo se hace a costa del ambiente, la salud y la seguridad de la población”.

La descripción: “El fracking genera un enorme impacto ambiental por las toneladas de basura que genera, por el tema de los sismos (debidos a las excavaciones), por los millones de litros de agua que consume en una zona árida como la nuestra. La industria no se ocupa no responde porque si tuviera que hacerse cargo de los costos ambientales y sociales, ya no sería rentable. Por eso es una farsa”.

Lo prohibido y la deuda

El rechazo mapuche, según Nawel: “Rechazamos el fracking desde el primer día porque sabemos las consecuencias que genera. Es el mismo conocimiento que tienen los países del primer mundo que por eso lo prohíben, como Francia, Gran Bretaña, varios estados de los Estados Unidos, y Colombia también se sumó a una moratoria”. La moratoria es el modo de dejar en suspenso cualquier aprobación a la actividad, un modo elegante de prohibición. De todos modos en Europa se sumaron Alemania, Bulgaria, Italia, Suiza y República Checa.  

“El fracking solo es rentable si los Estados subordinados, empobrecidos, entregados, renunciando a su soberanía permiten que esas multinacionales ingresen”.

¿Y cómo ven a los funcionarios? “Lo que pasa es que esto es un cúmulo de errores de políticos cortoplacistas que al subir solo pensaron en terminar su mandato y ganar reelecciones en lo posible, y para eso capturaron el recurso era el petróleo y lo dilapidaron. Neuquén es una provincia petrodependiente desde hace décadas”.  

“Los políticos piensan siempre en el corto plazo, nunca pensar en la sociedad, en el futuro, en las nuevas generaciones. Pero es increíbe: ya en 1956 la constitución de Neuquén decía que toda la renta petrolera que se obtuviera no debía ser utilizada en gastos comunes, que es lo que hoy se hace para sostener el aparato del Estado y el empleo púbico. La renta debía reinvertirse en la búsqueda de energías alternativas para romper la dependencia del petróleo, que ya en ese momento se veía que era una industria con impacto ambiental y no sustentable. Esa inversión de renta en la búsqueda de energías alternativas nunca se hizo. Nunca”.

Jorge relaciona el tema con el de la deuda externa: “El país, por sus políticos, queda preso de una deuda escandalosa que exige acumular dólares para pagarla. Pero la última beneficiada de todo esto va a ser la población Y los primeros benericiados van a ser los dueños de la deuda externa y las empresas que obtienen ganancias vergonzosas que giran al exterior, a sus casas centrales. Las migajas quedan para la población y sobre todo queda un impacto que va a convertir a a estas tierras en un cementerio si todo sigue así”.

¿Agua o petróleo?

La tremenda propaganda alrededor de Vaca Muerta, sus inversiones, sus ganancias, podría inducir a pensar que la provincia, o al menos las localidades cercanas a la explotación, están pasando épocas de bonanza (sea lo que sea que tal cosa signifique).

Nawel informa: “Cuando hicimos el bloqueo se sumó el propio pueblo de Añelo que hace días no tiene una gota de agua en la canilla. Es más. Nosotros levanamos el bloqueo cuando empezamos a obtener respuesta, pero ellos siguieron hasta el miércoles. Y solo reclamaban agua, ¿te das cuenta? Están planteando obras que permiten llevar agua desde el río Neuquén para las empresas, y el pueblo supuestamente beneficiado no tiene ni agua. Esa es la realidad. Neuquén es una provincia endeudada con la banca internacional y el Estado nacional, y nos venden todos los días titulares hablando de un ritmo acelerado de Vaca Muerta o de aumento de la producción”.

La contracara: “Lo que se ve en la práctica es que lo que aumentó es la pobreza, el endeudamiento de la provincia, y Añelo, que era la Dubai argentina, no tiene ni agua”.

La situación: “Hacen tanta propaganda y hay una crisis tan grande, que todos los los días llegan familias a Neuquén con la expectativa de conseguir un trabajo digno en esta supuesta gran gallina de los huevos de oro. Como no lo logran, porque la industria es muy selectiva, se van incrementando las periferias urbanas con familias empobrecidas. Si esa es la salvación del país, estamos en problemas”.

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16va Marcha de la Gorra: “Ocupar las calles: Libres o nada”

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Ayer, martes 29 de noviembre se llevó a cabo la 16va edición de la Marcha de la Gorra en la ciudad de Córdoba. La reconocida marcha contra el gatillo fácil y la violencia institucional sucede a dos semanas de conocerse públicamente -en el marco del juicio por la muerte del adolescente Blas Correa- los mensajes intercambiados por Whatsapp entre el ex Ministro de Seguridad Alfonso Mosquera y el ex comisario Gonzalo Cumplido en el que manifestaban su preocupación por las repercusiones que provocaría la muerte de “un rubito” “de clase media”. Conversación mantenida a primera mañana de los 6 disparos de la noche de agosto del 2020.

Por Bernardina Rosini

desde Córdoba

Tal vez resuene fuerte fuera de la provincia, pero en la calle no causó ningún escozor.

Soledad Aciar, la madre de Blas, ausente en la marcha, hace unos días refirió sobre los policías locales «disparan sus armas como si estuvieran jugando en la Play”.

No se mencionó el indignante intercambio entre los ex funcionarios en la tarde de ayer, pero sí se mencionaron las 9 horas que estuvo encadenada la mamá de Rodrigo Sánchez en las rejas de Tribunales. Ella, Gabriela Sanso, tomó el micrófono y fue dura contra la justicia y los uniformados azules. “7 años sin que avance la causa, sin respuestas, sin que me digan nada», dijo. «No puede ser que nos tengamos que encadenar para ser escuchados. Mataron a mi hijo por la espalda, 17 años. Ellos sueltos mientras que a mi hijo no le dieron oportunidad. No dan oportunidad de vivir, fusilan”. Sólo tras haberse encadenado, la Fiscalía General la recibió y se comprometió con la resolución de la causa.

Se suceden madres en el micrófono que relatan y enumeran, una vez más, todas las atrocidades del mecanismo de impunidad: disparos por la espalda, fiscalías inertes, investigaciones nunca iniciadas, encubrimientos, argumentos y declaraciones tan burdas, tan contradictorias, tan absurdas. Dolor y nudos de bronca.

Unxs pibes con la cabeza cubierta escalan por el frente de un edificio y hacen la primera intervención de la marcha: pincel en mano y pegamento, dejan el rostro y nombres de algunos los muertos Franco Amaya, Sergio Cuello, Juan Alarcón, Pichón Escobay. Podrían cubrir todo el frente. Sólo en los últimos dos años se contabilizan 10 casos fatales en manos de la Policía de Córdoba. Con esta preocupación la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Córdoba (APDH Córdoba) solicitó al Gobernador Juan Schiaretti una audiencia con “carácter de urgente” en el mes de agosto. Entrando en diciembre, con el expediente dormido, el gobernador no se da por notificado.

Difícil eludir la sucesión de los casos, y la crisis de la institución policial. En los primeros seis meses de 2022 un total de 218 uniformados fueron apartados de sus trabajos debido a que quedaron bajo la lupa del Tribunal de Control Disciplinario de las Fuerzas de Seguridad de Córdoba. El 88,2% corresponden específicamente a efectivos de la Policía de la Provincia, y según el Tribunal en la gran mayoría de los casos, los desplazamientos de personal fueron por sumarios motivados por denuncias de violencia de género, seguidos de mal desempeño y violencia institucional.

Casos que han logrado relevancia y aparecer en las agendas de los medios nacionales: Blas Correa es uno, el femicidio de Cecilia Basaldúa es otro. Este último  tiene policías señalados por la familia, confesiones logradas mediante aprietes, encubrimiento y un juicio forzado contra un joven inocente. Pero aún sin dar con el autor material.

Difícil desentenderse también de la fuerza y el sentido que moviliza la Marcha de la Gorra en Córdoba. No atender a los fuegos, la danza y la ceremonia a metros de la Legislatura, rodeada de vallas y un puñado de policías. Las familias prenden velas dispuestas en la calle formando una figura hecha de bidones de agua, flores de santa rita, naranjas y manzanas. 

 “Libertad para ocupar las calles y habitar y circular por nuestros montes”. Se escucha en los parlantes, ampliando los límites del transitar urbano pero también señalando que las políticas violentas, extractivistas, excluyentes son comunes. Acá y un poco más allá. Que son múltiples los derechos arrebatados. “Que no nos quiten crecer en las calles, ni las noches en la plaza ni las tardes de río”. El final de la marcha es un abrazo, la canción que la cantante Sara Hebe escribió inspirada en la marcha, sintetiza el deseo:

“No encuentro mejor manera de aguantar este embretao

Que imaginarme suelto, vivo y enamorao”.

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#NiUnaMás

Hoy es el día para luchar contra las violencias, y mañana también

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Este informe del Observatorio Lucía Pérez dimensiona la cartografía de la violencia patriarcal, con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla. Los pies en la calle contra las violencias. Y lo que hay que cuidar: la vida. 

300 femicidios y travesticidios: uno cada 26 horas
339 marchas para exigir justicia: una por día
211 infancias huérfanas: no hay forma de dimensionar lo que esto significa.
En los padrones públicos y de libre acceso de nuestro Observatorio podés encontrar toda la información que hay detrás de estos números. Está actualizada diariamente e incluye hasta la fuente de donde surgen los datos, que permanentemente chequeamos y renovamos caso por caso. En total, el padrón de femicidios y travesticidios ya suma 4.177.
También llevamos padrones públicos de tentativas de femicidios, desaparecidas, violaciones, denuncias registradas por provincia y funcionarios denunciados por violencia de género.
Día a día y desde hace más de una década bordamos así esta cartografía de la violencia patriarcal con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla.
Periódicamente junto a las familias víctimas de estas violencia analizamos lo que esta información representa hasta descubrir algunas claves. Por ejemplo, aprendimos a diferenciar los femicidios y travesticidios generados por las violencias parentales de aquellos generados por la impunidad territorial, donde el dominio narco genera las condiciones necesarias para arrasar con la vida de mujeres y trans. El ejemplo más cruel es Rosario, que este año ya suma 50 mujeres asesinadas por una violencia territorial que cuenta con la necesaria complicidad de policías y servicios penitenciarios, es decir el Estado. Obtener justicia en estas condiciones es algo negado de por sí y precisamente por ello, lo que alienta la continuidad de estos crímenes.
La forma de construir justicia, entonces, sigue siendo la que nos legaron Madres y Abuelas: con los pies en la calle. Los datos son claros: este año hubo una marcha por día gritando “Ni una más”.
Lo que representan estas movilizaciones que sacuden las periferias en todo el país no es fácil percibirlo desde la centralidad porteña, capturada por la parálisis y el vaciamiento que los kioscos de género ejercen sobre el movimiento para contenerlo y disciplinarlo. Advertimos entonces: cuidado con “los cuidados”. Con esa etiqueta se vienen ahora los recursos, los discursos y los programas que pretenden catalizar las energías sociales hacia tareas de reparación de lo que precisamente el sistema enferma y rompe.
Nosotras no vamos a cuidar este sistema.
Nosotras no vamos a sanarlo, ni a alimentarlo ni a criarlo.
Nosotras vamos a sacudirlo hasta que caiga.
Y lo vamos a hacer bailando, gritando y conspirando el 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia patriarcal, y también al día siguiente, y al siguiente, y más.
Nosotras nos organizamos y reunimos para cuidar lo que hoy está en riesgo: la vida.

Los padrones públicos y de libre acceso se pueden ver en www.observatorioluciaperez.org

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