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Recibir una epifanía para enfrentar una agonía: respuesta de María Galindo a los textos pandémicos de Paul Preciado

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El filósofo trans Paul Preciado escribió dos textos tempranos sobre la pandemia que marcaron debate: Aprendiendo del virus y Estábamos haciendo la revolución cuando llegó el virus. Invitada por el teatro y centro de espectáculos Hebbel am Ufer de Berlín y en el marco del ciclo «Intentional mutation», la activista boliviana María Galindo elaboró una interpretación en respuesta a esos textos que leyó en el marco de la actividad y comparte en exclusiva con lavaca.

La mirada del pensamiento decolonial latinoamericano. Qué significa la cosmoagonía. La fasicistización de la subjetividad. El recrudecimiento del orden colonial. La comunidad versus la familia. Las mutaciones intencionales. Y la revolución como algo que ya está aconteciendo: «Todas y cada una de las luchas desplegadas contra el régimen patriarcal colonial extractivista pre pandemia tienen hoy post pandemia tanto o más sentido. La revolución no exige un acto sacrificial de inmolación, tampoco exige un acto heroico, no es la búsqueda de una redención, sino una necesidad urgente e ineludible”.

Texto elaborado para el debate «Intentional Mutation» organizado por el teatro Hebbel am Ufer, de Berlín.

Por María Galindo

Amado Paul:

Con tu llamado a la revolución post-Covid me he hecho un manto de palabras con el que asistir al largo funeral que ha representado la pandemia en Bolivia y he usado el texto “Aprendiendo del virus” como apoyo corporal para mi propio cuerpo cuando, como si hubiese estado herida, me han faltado las fuerzas para sostenerme en mis propias piernas.

Sé que sufriste el virus y que levantándote aun débil de una cama solitaria y febril escribiste el primer artículo; y el segundo, aún convaleciente, fue escrito también desde el encierro.

Ambos textos tienen un aura epifánica: el primero explica con detalle como si de una posología farmacéutica se tratara los componentes del virus  y sus contraindicaciones; y el segundo tiene un ritmo vital de pulmón que en lugar de ser conectado a un respirador lo conectas a una oxigenación de otra índole, que consiste en un llamado a sumarse a una revolución en curso.

Te escribo desde la invención de una práctica subversiva en confinamiento.

No obedecí, no me encerré, no me calle, no me protegí. No por negacionismo, ni menos aun por arrogancia, sino por instinto animal. Traté de inventar una practica política, de trazar una estrategia para subsistir, tuve miedo no de morir, sino de enmudecer por el dolor, de padecer no el virus, sino la desactivación de la esperanza.

Concretamente me he dedicado a escuchar vía ondas radiales cotidianamente a cientos de personas primero sobre el encierro y lo que sentían, luego sobre el hambre, luego sobre la muerte inminente y por último transforme el estudio de la radio en una sala funeraria radial donde me dedique no sólo a despedir a l@s muert@s, sino también a escucharles. Mi cuerpo se fue convirtiendo en una especie de recipiente inflamado de palabras y llantos ajenos que se depositaron dentro mío como en un buzón.

Hicimos ollas comunes con y para las trabajadoras sexuales, fabricamos alcohol en gel casero, fricciones y ungüentos prohibidos para sostener nuestro trabajo.

Cuando empezaron a popularizarse las bolsas para muertos y las fosas comunes porque no habían ya ataúdes y las tumbas se habían convertido en un lujo, fabricamos ataúdes de cartón pintados a mano y personalizados para la celebración de velorios simbólicos. En una ciudad vacía y militarizada donde se podía circular solo para cuestiones urgentes nos dedicamos a grafitear frases como “Quédate en casa no es lo mismo que cállate en casa”.

Este conjunto de prácticas sencillas muy concretas han sido difíciles de sostener, pero se han convertido en un ramillete de resistencias cuya originalidad ha tenido un efecto no sólo balsámico y sanador, sino que han tenido la facultad de abrir un espacio metafórico de acción, un espacio que podríamos entender como laboratorio de ensayo de mutaciónes microscópias para usar tus términos; un espacio de procesamiento experimental de cada uno de los elementos constitutivos de la pandemia para actuar sobre esos componentes uno a uno.

Después de haber desplegado estas fotografías que te desubiquen del departamento desde donde tu escribiste, paso a responderte.

Dejo claro que asumo tus textos como una base conceptual fundamental que no pretendo rebatir sino releer desde su reverso, es decir la perspectiva inversa a la que has escrito.

Esto no es un detalle, ya intenté antes cuando los leí por primera vez escribir una respuesta y no lo hice porque no habitamos un mismo mundo; porque no hay un lugar común de pensamiento y porque en aquel momento pensé que debíamos inventar primero ese espacio para pensar juntos. Hoy estamos aquí frente a esta hermosa ocasión[1] y siento que ante la ausencia de un espacio común de pensamiento necesito marcar la distancia conceptual, que no es una discrepancia.

Estamos -como bien lo dices en tu texto- frente a una forma planetaria de gobierno, pero eso no quiere decir que estamos teniendo la misma experiencia. Miramos lo mismo desde ángulos antagónicos. Eso hace que esta discusión sea urgente y absurda al mismo tiempo y sobretodo que sea tan difícil de agarrar.

Nos encontramos en ángulos de mirada que no pueden sintetizarse en uno y hacerlo seria caer en el error de negar la perspectiva del “otro”.

La pandemia no es la misma en el norte que en el sur, no significa lo mismo para los cuerpos, ni para las economías, ni para las geografías.

Este no es un problema que se inaugura con la pandemia, es un problema que ya fue nombrado por todo el pensamiento decolonial y descolonizador[2] pero que frente a un fenómeno planetario como es una pandemia se convierte casi en una ironía

Lo que puedo decir al respecto y que comparto contigo con la misma pasión es la necesidad de conocer la perspectiva del “otro” para confabular. No hay salida posible ni reinvención que no se haga sin poder obtener los códigos del otro lado o de cada uno de los “otros” lados que son muchos y básicamente circulares y múltiples y no dos, ni menos aun binarios.

COSMOAGONIA

Para que las transiciones tecnológicas que señalas en tu texto sean posibles las sociedades del mundo de donde se succionan las materias primas debemos permanecer ancladas a formas de extracción pre industrial.  No en un relacionamiento de primer a tercer mundo, no de civilizado a primitivo. No es que el minero que esta extrayendo a mano y con combo el mineral no tenga en su bolsillo un celular y no tenga una cuenta de Facebook,  y sus hij@s de la misma manera. Claro que la tienen, pero su incorporación a esa tecnología no es la del sujeto tecnopatriarcal, radicalmente individual, etc. Su acceso a esa tecnología no supone que este viviendo esa transición, sino que esa transición tecnológica será sin duda ninguna a costa suya y de la sociedad entera.  A eso el neoliberalismo ha llamado globalización, ha llamado globalización al hecho de que cientos o miles o el numero necesario de niñeras, enfermeras o trabajadoras del hogar viajen desde Ecuador, Bolivia o Paraguay a asumir los cuidados que los hombres de las sociedades que están viviendo esa transición tecnológica se niegan a asumir. Podría perderme en ejemplos y mas ejemplos de formas de extracción que transitan de la extracción de materias primas, a la extracción de seres humanos, de afectos o de conocimientos.

De hecho la extracción afectiva que suponen estas miles de “exiliadas del neoliberalismo en los trabajos de cuidados en los nortes donde van suponen muchas veces la contención emocional de niñ@s y ancian@s mas importante e imprescindible y suponen también una suerte de cuña de contención de la relación heteropatriarcal familiar.

Estamos hablando de una extracción enajenante que te despoja de la condición de product@r, ni siquiera de depositario de nada. La condición de pobreza esta medida por la condición de despojabilidad absoluta y no por la falta de ingresos.  

Ese proceso de despojo que el estractivismo implica al mismo tiempo cae fuera de la consciencia de quien habita una sociedad hipertecnlogica como la que describes.

Esa doble enajenación simultanea es lo que llamo como cosmoagonía que será la incapacidad de explicarnos el universo y la imposibilidad de hablar en términos universales, inclusive en un contexto pandémico.

La cosmoagonía sería la consciencia de no poder hablar en términos universales, la consciencia de la necesidad de abandonar el modelo en el que el mundo y sus procesos se explican desde el norte, desde el sujeto hegemónico. Pero también sería la consciencia de la imposibilidad de la explicación del mundo desde l@ despojad@/despojable, la cosmoagonía seria la consciencia de la necesidad de construir no una visión común, pero si visiones paralelas que deben ser concatenadas.

La cosmoagonía es la identificación de la crisis terminal del “sistema/mundo” así como la comprendemos.

Se ha hecho trizas también el calendario gregoriano y las nociones capitalistas que nos indicaban que el tiempo es dinero, pero tampoco podemos apelar al calendario maya o inca porque es el sentido del tiempo el que se ha interrumpido en busca de nuevas formas de vivirlo: eso también se llama cosmoagonía.

En síntesis la cosmoagonía son todos los quiebres de los sentidos de mundo que teníamos.

FASCISTIZACION DE LA SUBJETIVIDAD

Ese sujeto del tecnopatriarcado que tan detalladamente describes es posible de ser constituido a partir del miedo al contagio como elemento principal y luego a partir del miedo a la perdida de su espacio vital como elemento central del lugar que ocupa. Es el sujeto al que los medios de comunicación y los gobiernos se dirigen, es el sujeto al que la policia protege. Es el eje principal de una sociedad de control y vigilancia introyectada. Pero desde ese sujeto no se puede explicar la revuelta contra el asesinato policial a George Floyd, ni la revuelta chilena por la constituyente, ni una serie no documentada de eventos de desobediencia masiva que tienen un alcance descomunal que esta soterrado. Ese sujeto del tecnopatriarcado que esta en un proceso de fascistización abierta de su subjetividad esta circundado por una masa más o menos visible, más o menos nítida, más o menos politizada de gentes que han necesitado procesar sus miedos para subsistir, que han generado mecanismos de resistencia al virus que pasan por otro tipo de practicas de intercambio afectivo, de información, de alimentación y de desplazamiento. Todas practicas fundadas en la desobediencia, en la ausencia de alternativas y en la creatividad. Ese otr@ sujet@ que si tiene manos, que no tiene mascarilla, que no esta conectad@ a las redes porque no tiene acceso a ellas, que no tiene trabajo ni esperanza alguna de conseguirlo, ese sujet@ que para sobrevivir está llamado a unirse a l@ que esta al lado y que no puede esperar nada de institución alguna, ese sujet@ anuncia la apertura de muchas grandes y pequeñas revueltas que tendrán como eje principal su/nuestra propia subsistencia.

RECRUDECIMIENTO DEL ORDEN COLONIAL

Mientras hablamos avanza el incendio descomunal de bosque en Bolivia incendio provocado para la producción de necrodiesel, para la exportación de carne a la china y para la producción agrícola industrial con transgénicos. Mientras se quema ese bosque hay un “ejército” de biólog@s jóvenes mal pagados que precariamente están intentando recoger a mano lagartija por lagartija y reptil por reptil, buscan persuadir a los animales a que no se estresen y se dejen atrapar para llevarles desde el incendio a una nueva zona y que el desastre sea manualmente sujetado, ell@s están en una guerra anticapitalista y animalista.

La laboriosidad de lo que están haciendo no tiene comparación. Salvar al mundo persiguiendo lagartijas, osos hormigueros, tucanes, pumas o osos perezosos, llamados así porque son los animales más lentos del reino animal. Hasta hace poco esos osos eran tantos que comían tranquilamente hojas en los arboles de la plaza del pueblo y te los encontrabas en cualquier recodo mirándote amigablemente.

Es@s jovenes, lo digan o no, han dejado de pertener a un Estado para pasar a pertenecer al bosque, ell@s han cambiado la comunidad humana, por la comunidad animal y la intensidad de su experiencia provocara en ell@s una mutación profunda por reconocer.

Los Estado no son soberanos, son meros administradores de proyectos capitalistas supraestatales coloniales de máxima concentración de poder y capital. La lucha social de cara a los estados es una lucha agotada que pierde día a día sentido. El recrudecimiento del orden colonial rediseña las fronteras de poder politico. Cuando hablamos de concentración del capital no sabemos de quien o quienes estamos hablando.

Dices que las fronteras se han trasladado a la puerta de tu casa para convertirte en un confinado vigilado como se vigila al extranjero ilegal. Te pregunto: si no podemos recoger lagartijas, ¿qué hacemos entonces, qué luchas tienen y tendrán sentido?

LA COMUNIDAD VS LA FAMILIA

Este régimen multigobernativo mundial no sólo ha empujado a la construcción del sujeto technopatriarcal radicalmente individual, sino que ha reimplementado el modelo familiar como el único espacio posible de afecto, para romantizar la reclusión y fascistizar no sólo la subjetividad individual, sino tambien la subjetividad del grupo familiar como unico grupo de intercambio de afecto, como unico grupo de pertenencia, como único espacio de contención emocional posible. El individuo ha sido llamado a tener miedo no sólo para protegerse, sino sobretodo para proteger a “los suyos”.

Al mismo tiempo esa reclusión familiar ha puesto en evidencia  esa otra pandemia mundial que es la violencia machista. En cuanto las mujeres han vuelto a estar a cargo de l@s niñ@s y en un espacio domestico las 24 horas la familia se ha revelado como estructura reaccionaria y retrograda de succión de las energías de las mujeres, también a costa de sus propias vidas.  

La comunidad incompleta como espacio de sentido para las mutaciones que buscamos provocar en nuestra subjetividad no es la suma de familias, sino la contencion emocional y afectiva por fuera de la logica familista consanguinea y jerarquica.

Si la comunidad para ser tal necesita estar dispuesta a subvertir permanentemente sus límites, si para ser un espacio de experimentación colectiva de mutaciones intencionales necesita asumirse como incompleta, es urgente entender la comunidad no como la suma de familias, ni tampoco como la suma de individualidades, sino como la activación de espacios metafóricos de experimentación colectiva de mutaciones intencionales. La comunidad puede ser el espacio para transformar y procesar el dolor y el miedo, la comunidad puede ser el espacio para transformar y procesar las identidades, puede serlo y convertirse en tal bajo estas dos condiciones la ruptura del criterio de homogeneidad y la ruptura del criterio de la suma de individualidades o la suma de familias.

LA REVOLUCIÓN ES LO QUE ESTÁ ACONTECIENDO

De todos los andamios que has construido en estos dos artículos tu llamado a retomar todos los hilos de las revueltas en las que estabamos antes de la pandemia es para mi el llamado mas profundo, mas osado y mas conmovedor.

La pandemia no es una causa que provoca una interrupción de un orden neoliberal con limites aceptables de libertad, hacia formas autoritarias tiránicas y fascistizantes de control. La pandemia es una consecuencia del orden colonial patriarcal estractivista y esto por muy sencillo que parezca me parece muy importante de tener presente, al mismo tiempo esta base coloca tu propuesta en el centro de las esperanzas. Todas y cada una de las luchas desplegadas contra el régimen patriarcal colonial extractivista pre pandemia tienen hoy post pandemia tanto o más sentido.

La revolución no exige un acto sacrificial de inmolación, tampoco exige un acto heroico, no es la búsqueda de una redención, sino una necesidad urgente e ineludible.

LAS MUTACIONES INTENCIONALES

No se identificar cuales son pero siento dentro mi propio cuerpo el crujir de mis interioridades.

Intuyo donde es que pueden constituirse esas mutaciones, donde pueden generarse.

Las mutaciones enraizaran en nuestras debilidades y fracturas es eso lo que necesitamos excavar y explorar; las vulnerabilidades y los quiebres.

Las mutaciones pueden instalarse en el luto y la perdida para canalizar y transformar ese dolor en otra cosa.

Las mutaciones pueden instalarse en el miedo y la incertidumbre del mañana para desencadenar procesos de radicalizacion de la rabia y la capacidad de reacción.

Las contenciones sistémicas de las que antes disponíamos como: la promesa de un trabajo, la promesa de una deuda, la promesa de una ayuda social, la promesa de una legalización se han caído todas y eso nos radicaliza, es ahí donde también puede ascirse una mutacion intencional.

L@s de arriba, por llamarles de algún modo han caido en ridículo, un día ordenan usar las mascarillas y al día siguiente ordenan lo contrario, consideran peligroso bailar y bioseguro trabajar, sus máscaras se han caido les podemos desmitificar, el rey está desnudo y tod@s lo sabemos. Ahí también puede anidar otra mutación intencional.

Todas nuestras sensibilidades se han despetardo, agudizado y abierto. Las palabras no han cambiado de significado, pero suenan distinto.

Podemos considerarnos sobrevivientes.

Podemos considerarnos receptor@s de una suerte de regalo, de una suerte de prenda que es la vida.

La revolución no es la que está por venir; no se nos ofrece como una meta finalista por conseguir, sino que es esa que viene aconteciendo, que no tiene dueño único, que no tiene vanguardia, que no tiene propósito único. La revolución como la dibujas -multicolor, multiforme y deliciosa- es la imagen de la revolución que más me seduce.

Gracias por tus dos bellísimos, pandémicos y virales textos.

P.D He tenido que dejar fuera la provocación que lanzas del ritual como espacio propiciatorio de mutaciones, porque se hacía muy largo y porque es un tema en sí mismo.


[1] Me refiero al debate abierto en la HAu: https://www.hebbel-am-ufer.de/en/programme/pdetail/intentional-mutation/?fbclid=IwAR0KOdRMDj3y543Ah18bMLVT3OngMX_ybyr4w1Fantzc8GTONSQRf_MQylk

Que fue pensado como debate presencial, pero no pude asistir debido al hecho de que Bolivia en este momento figura en el mapamundi como zona roja viral desde donde no se puede ingresar a países como Alemania.

[2] Incluyo tanto los términos decolonial como descolonización puesto que primero hay una gran confusión entre uno y otro, no son lo mismo ni son equivalentes, pero nombro ambos debido a la gran “popularidad” de la denominación decolonial en los ámbitos intelectuales europeos, yo por mi parte me siento parte de las construcciones descolonizadoras que tienen su raíz en esta parte del mundo y en la lucha social y no en la academia.


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Bloqueo a Vaca Muerta de comunidades mapuche y pobladores de Añelo que buscan dos cosas: derechos y agua

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Esta semana hubo cinco cortes a los principales yacimientos de fracking, organizados por el pueblo mapuche de Vaca Muerta en reclamo de relevamientos territoriales ya acordados que permitirían además el reconocimiento de 14 comunidades. El bloqueo se agregó a los cortes de ruta de pobladores de Añelo (localidad central en el área de explotación) que reclamaban por la ausencia de agua. Jorge Nawel, de la Confederación Mapuche de Neuquén dice a lavaca: “Estamos contra la fractura hidráulica porque sabemos lo que genera, como lo saben los países la prohibieron como Francia, Inglaterra, varios estados de los Estados Unidos, que sin embargo mandan sus empresas para que hagan el fracking aquí”. Los efectos reales de la “inversión extranjera” y el negocio de las empresas que solo son rentables si tienen subsidios estatales.

Esta semana las comunidades mapuche de la zona de Vaca Muerta bloquearon los cinco principales yacimientos de fractura hidráulica. A ese conflicto se sumaron los cortes de rutas protagonizados por vecinas y vecinos de la ciudad de Añelo, desesperados por la ausencia de agua, entre otras cosas.

Jorge Nawel, logko (autoridad política) de la Confederación Mapuche de Neuquén planteó a lavaca el panorma y derribó los mitos publicitarios sobre los supuestos beneficios del fracking.

“La situación empieza por tres grandes temas pendientes. Por un lado la obligación de Consulta Libre e Informada a los pueblos originarios, tema refrendado por Argentina en los tratados internacionales. Estamos todavía discutiendo un articulado que es el que le dará forma al proceso de consulta sobre cualquier actividad que se haga en territorio indígena”.  

“Por otra parte la necesidad de las personerías jurídicas de las comunidades, que no tienen ese reconocimiento por parte del Estado. Es una deuda que el Estado no termina de resolver”.

“Y el tercer tema es el relevamiento de las tierras, porque si no tenemos delimitados los territorios, ¿a quién van a reconocer?”.

¿Un pueblo originario es un club?

Sostiene Nawel que el tema de la consulta está cerca de poder resolverse tras cuatro meses de negociaciones para el establecimiento de un protocolo de 15 puntos ante cada proyecto que pretenda realizarse en territorio indígena. “Posiblemente la semana próxima podamos dar buenas noticias”.

Le da especial importancia, también, a la cuestión del registro “porque saca a las comunidades de la órbita de una simple asociación y les da el estatus que corresponde, con una personería que es carácter público, no privado. Eso significa que una comunidad no tiene control del Estado ni es tratada como como si fuese un club o una asociación, sino que se trata de un pueblo. No es parte de la órbita privada sino de la pública”.

¿Y por qué el bloqueo? “Principalmente por el tercer tema, el del relevamiento territorial. Se formó un equipo técnico, jurídico y catastral hace más de un año para concretarlo, pero notamos animosidad oficial contra las comunidades de Vaca Muerta porque somos las que protestamos y nos movilizamos. Ese mismo equipo existe como respuesta a una de las acciones directas que hicimos en 2021. El equipo lo forman Nación y Provincia, pero nunca funcionó como corresponde y en más de un año no hubo relevamiento de una sola de nuestras 14 comunidades en esa zona. Por eso decidimos bloquear Vaca Muerta”.

Llamar la atención vs embarrar la cancha   

El bloqueo se concretó el lunes pasado, 28 de noviembre. “Cerramos el acceso a los cinco yacimientos más importantes en los que trabajan empresas como Techint, YPF, Shell, Tecpetrol y Pluspetrol, entre otras. Eso significa ingresar a las 5 de la mañana antes del turno que empieza a las 6. Se arman colas de 200 camiones y máquinas de la industria, o más, que no dejamos que circulen”.

El fondo del tema, según Nawel: “Es la única manera de llamar la atención de un gobierno al que la protesta social no le va ni le viene, y te lo digo porque hay protestas y reclamos todos los días, y una total indiferencia oficial frene a eso”.

“Lo único que hace que te presten atención es cuando le tocas la matriz económica que es la explotación de Vaca Muerta. Somos conscientes de eso y cada vez que queremos ponernos en una posición firme tenemos que bloquear la producción”.

La acción mapuche logró llamar la atención: “Convocaron a un diálogo y se planteó crear un equipo especial que resuelva la cuestión del relevamiento territorial. Hay que ver si el gobierno cumple su palabra. Lo que estamos reclamando es que se cumplan las leyes”.

Funcionarios y medios, sin embargo, plantean que el trasfondo del reclamo mapuche es la búsqueda de un beneficio económico. Responde Jorge Nawel: “Es el argumento cuando el Estado quiere confundir las cosas. Plantea un trasfondo económico, peero vos ves las demandas que hacemos, ninguna tiene carácter económico sino de derechos. Carácter político y de respeto a los derechos”.

“La Consulta es algo que está normado desde 2001. Que se reconozca a las comunidades es algo que está escrito en las constituciones de Nación y Provincia. El relevamiento de tierras está ordenado por la Ley 21.160. O sea que estamos reiterando viejas demandas que jamás se responden. Una forma de ensuciar y embarrar la cancha es darle a lo que reclamamos un carácter económico, cuando en realidad les estamos diciendo que cumplan las leyes: cumplan con lo que ustedes mismos aprobaron”.

Progresismo y felicidad extractiva

El debate sobre el modelo extractivo del cual el fracking es apenas una muestra, incluye de modo cada vez más entusiasta a sectores que se autoperciben progresistas que pregonan avanzar con un tipo de modelo que lleva más de 500 años no excesivamente exitosos en el continente.

Reconoce Jorge: “Vaca Muerta es sin duda una salvación económica, pero ¿de quién? Para nosotros, para la sociedad, es una fuente de saqueo de recursos naturales, de empobrecimiento social y de contaminación de todo tipo”.

“Sin embargo es cierto que es una salvación económica para las corporaciones, que pueden derivar a sus casas centrales millonadas de dólares de manera permanente. Argentina lo único que hace es darles prebendas, subsidios, beneficios impositivos, para que el señor inversor no se vaya y siga explotando la meseta y la tierra mapuche”.

Nawel advierte: “Todo ese contagio de felicidad y bienaventuranza para nosotros es una absoluta farsa. El fracking solo les da ganancias a las empresas. La propia industria del fracking ha planteado en distintos informes que la actividad no es rentable sin la cantidad de subsidios y prebendas que le da el Estado. Lo más grave para nosotros –y debería serlo para la sociedad– todo se hace a costa del ambiente, la salud y la seguridad de la población”.

La descripción: “El fracking genera un enorme impacto ambiental por las toneladas de basura que genera, por el tema de los sismos (debidos a las excavaciones), por los millones de litros de agua que consume en una zona árida como la nuestra. La industria no se ocupa no responde porque si tuviera que hacerse cargo de los costos ambientales y sociales, ya no sería rentable. Por eso es una farsa”.

Lo prohibido y la deuda

El rechazo mapuche, según Nawel: “Rechazamos el fracking desde el primer día porque sabemos las consecuencias que genera. Es el mismo conocimiento que tienen los países del primer mundo que por eso lo prohíben, como Francia, Gran Bretaña, varios estados de los Estados Unidos, y Colombia también se sumó a una moratoria”. La moratoria es el modo de dejar en suspenso cualquier aprobación a la actividad, un modo elegante de prohibición. De todos modos en Europa se sumaron Alemania, Bulgaria, Italia, Suiza y República Checa.  

“El fracking solo es rentable si los Estados subordinados, empobrecidos, entregados, renunciando a su soberanía permiten que esas multinacionales ingresen”.

¿Y cómo ven a los funcionarios? “Lo que pasa es que esto es un cúmulo de errores de políticos cortoplacistas que al subir solo pensaron en terminar su mandato y ganar reelecciones en lo posible, y para eso capturaron el recurso era el petróleo y lo dilapidaron. Neuquén es una provincia petrodependiente desde hace décadas”.  

“Los políticos piensan siempre en el corto plazo, nunca pensar en la sociedad, en el futuro, en las nuevas generaciones. Pero es increíbe: ya en 1956 la constitución de Neuquén decía que toda la renta petrolera que se obtuviera no debía ser utilizada en gastos comunes, que es lo que hoy se hace para sostener el aparato del Estado y el empleo púbico. La renta debía reinvertirse en la búsqueda de energías alternativas para romper la dependencia del petróleo, que ya en ese momento se veía que era una industria con impacto ambiental y no sustentable. Esa inversión de renta en la búsqueda de energías alternativas nunca se hizo. Nunca”.

Jorge relaciona el tema con el de la deuda externa: “El país, por sus políticos, queda preso de una deuda escandalosa que exige acumular dólares para pagarla. Pero la última beneficiada de todo esto va a ser la población Y los primeros benericiados van a ser los dueños de la deuda externa y las empresas que obtienen ganancias vergonzosas que giran al exterior, a sus casas centrales. Las migajas quedan para la población y sobre todo queda un impacto que va a convertir a a estas tierras en un cementerio si todo sigue así”.

¿Agua o petróleo?

La tremenda propaganda alrededor de Vaca Muerta, sus inversiones, sus ganancias, podría inducir a pensar que la provincia, o al menos las localidades cercanas a la explotación, están pasando épocas de bonanza (sea lo que sea que tal cosa signifique).

Nawel informa: “Cuando hicimos el bloqueo se sumó el propio pueblo de Añelo que hace días no tiene una gota de agua en la canilla. Es más. Nosotros levanamos el bloqueo cuando empezamos a obtener respuesta, pero ellos siguieron hasta el miércoles. Y solo reclamaban agua, ¿te das cuenta? Están planteando obras que permiten llevar agua desde el río Neuquén para las empresas, y el pueblo supuestamente beneficiado no tiene ni agua. Esa es la realidad. Neuquén es una provincia endeudada con la banca internacional y el Estado nacional, y nos venden todos los días titulares hablando de un ritmo acelerado de Vaca Muerta o de aumento de la producción”.

La contracara: “Lo que se ve en la práctica es que lo que aumentó es la pobreza, el endeudamiento de la provincia, y Añelo, que era la Dubai argentina, no tiene ni agua”.

La situación: “Hacen tanta propaganda y hay una crisis tan grande, que todos los los días llegan familias a Neuquén con la expectativa de conseguir un trabajo digno en esta supuesta gran gallina de los huevos de oro. Como no lo logran, porque la industria es muy selectiva, se van incrementando las periferias urbanas con familias empobrecidas. Si esa es la salvación del país, estamos en problemas”.

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16va Marcha de la Gorra: “Ocupar las calles: Libres o nada”

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Ayer, martes 29 de noviembre se llevó a cabo la 16va edición de la Marcha de la Gorra en la ciudad de Córdoba. La reconocida marcha contra el gatillo fácil y la violencia institucional sucede a dos semanas de conocerse públicamente -en el marco del juicio por la muerte del adolescente Blas Correa- los mensajes intercambiados por Whatsapp entre el ex Ministro de Seguridad Alfonso Mosquera y el ex comisario Gonzalo Cumplido en el que manifestaban su preocupación por las repercusiones que provocaría la muerte de “un rubito” “de clase media”. Conversación mantenida a primera mañana de los 6 disparos de la noche de agosto del 2020.

Por Bernardina Rosini

desde Córdoba

Tal vez resuene fuerte fuera de la provincia, pero en la calle no causó ningún escozor.

Soledad Aciar, la madre de Blas, ausente en la marcha, hace unos días refirió sobre los policías locales «disparan sus armas como si estuvieran jugando en la Play”.

No se mencionó el indignante intercambio entre los ex funcionarios en la tarde de ayer, pero sí se mencionaron las 9 horas que estuvo encadenada la mamá de Rodrigo Sánchez en las rejas de Tribunales. Ella, Gabriela Sanso, tomó el micrófono y fue dura contra la justicia y los uniformados azules. “7 años sin que avance la causa, sin respuestas, sin que me digan nada», dijo. «No puede ser que nos tengamos que encadenar para ser escuchados. Mataron a mi hijo por la espalda, 17 años. Ellos sueltos mientras que a mi hijo no le dieron oportunidad. No dan oportunidad de vivir, fusilan”. Sólo tras haberse encadenado, la Fiscalía General la recibió y se comprometió con la resolución de la causa.

Se suceden madres en el micrófono que relatan y enumeran, una vez más, todas las atrocidades del mecanismo de impunidad: disparos por la espalda, fiscalías inertes, investigaciones nunca iniciadas, encubrimientos, argumentos y declaraciones tan burdas, tan contradictorias, tan absurdas. Dolor y nudos de bronca.

Unxs pibes con la cabeza cubierta escalan por el frente de un edificio y hacen la primera intervención de la marcha: pincel en mano y pegamento, dejan el rostro y nombres de algunos los muertos Franco Amaya, Sergio Cuello, Juan Alarcón, Pichón Escobay. Podrían cubrir todo el frente. Sólo en los últimos dos años se contabilizan 10 casos fatales en manos de la Policía de Córdoba. Con esta preocupación la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Córdoba (APDH Córdoba) solicitó al Gobernador Juan Schiaretti una audiencia con “carácter de urgente” en el mes de agosto. Entrando en diciembre, con el expediente dormido, el gobernador no se da por notificado.

Difícil eludir la sucesión de los casos, y la crisis de la institución policial. En los primeros seis meses de 2022 un total de 218 uniformados fueron apartados de sus trabajos debido a que quedaron bajo la lupa del Tribunal de Control Disciplinario de las Fuerzas de Seguridad de Córdoba. El 88,2% corresponden específicamente a efectivos de la Policía de la Provincia, y según el Tribunal en la gran mayoría de los casos, los desplazamientos de personal fueron por sumarios motivados por denuncias de violencia de género, seguidos de mal desempeño y violencia institucional.

Casos que han logrado relevancia y aparecer en las agendas de los medios nacionales: Blas Correa es uno, el femicidio de Cecilia Basaldúa es otro. Este último  tiene policías señalados por la familia, confesiones logradas mediante aprietes, encubrimiento y un juicio forzado contra un joven inocente. Pero aún sin dar con el autor material.

Difícil desentenderse también de la fuerza y el sentido que moviliza la Marcha de la Gorra en Córdoba. No atender a los fuegos, la danza y la ceremonia a metros de la Legislatura, rodeada de vallas y un puñado de policías. Las familias prenden velas dispuestas en la calle formando una figura hecha de bidones de agua, flores de santa rita, naranjas y manzanas. 

 “Libertad para ocupar las calles y habitar y circular por nuestros montes”. Se escucha en los parlantes, ampliando los límites del transitar urbano pero también señalando que las políticas violentas, extractivistas, excluyentes son comunes. Acá y un poco más allá. Que son múltiples los derechos arrebatados. “Que no nos quiten crecer en las calles, ni las noches en la plaza ni las tardes de río”. El final de la marcha es un abrazo, la canción que la cantante Sara Hebe escribió inspirada en la marcha, sintetiza el deseo:

“No encuentro mejor manera de aguantar este embretao

Que imaginarme suelto, vivo y enamorao”.

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#NiUnaMás

Hoy es el día para luchar contra las violencias, y mañana también

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Este informe del Observatorio Lucía Pérez dimensiona la cartografía de la violencia patriarcal, con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla. Los pies en la calle contra las violencias. Y lo que hay que cuidar: la vida. 

300 femicidios y travesticidios: uno cada 26 horas
339 marchas para exigir justicia: una por día
211 infancias huérfanas: no hay forma de dimensionar lo que esto significa.
En los padrones públicos y de libre acceso de nuestro Observatorio podés encontrar toda la información que hay detrás de estos números. Está actualizada diariamente e incluye hasta la fuente de donde surgen los datos, que permanentemente chequeamos y renovamos caso por caso. En total, el padrón de femicidios y travesticidios ya suma 4.177.
También llevamos padrones públicos de tentativas de femicidios, desaparecidas, violaciones, denuncias registradas por provincia y funcionarios denunciados por violencia de género.
Día a día y desde hace más de una década bordamos así esta cartografía de la violencia patriarcal con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla.
Periódicamente junto a las familias víctimas de estas violencia analizamos lo que esta información representa hasta descubrir algunas claves. Por ejemplo, aprendimos a diferenciar los femicidios y travesticidios generados por las violencias parentales de aquellos generados por la impunidad territorial, donde el dominio narco genera las condiciones necesarias para arrasar con la vida de mujeres y trans. El ejemplo más cruel es Rosario, que este año ya suma 50 mujeres asesinadas por una violencia territorial que cuenta con la necesaria complicidad de policías y servicios penitenciarios, es decir el Estado. Obtener justicia en estas condiciones es algo negado de por sí y precisamente por ello, lo que alienta la continuidad de estos crímenes.
La forma de construir justicia, entonces, sigue siendo la que nos legaron Madres y Abuelas: con los pies en la calle. Los datos son claros: este año hubo una marcha por día gritando “Ni una más”.
Lo que representan estas movilizaciones que sacuden las periferias en todo el país no es fácil percibirlo desde la centralidad porteña, capturada por la parálisis y el vaciamiento que los kioscos de género ejercen sobre el movimiento para contenerlo y disciplinarlo. Advertimos entonces: cuidado con “los cuidados”. Con esa etiqueta se vienen ahora los recursos, los discursos y los programas que pretenden catalizar las energías sociales hacia tareas de reparación de lo que precisamente el sistema enferma y rompe.
Nosotras no vamos a cuidar este sistema.
Nosotras no vamos a sanarlo, ni a alimentarlo ni a criarlo.
Nosotras vamos a sacudirlo hasta que caiga.
Y lo vamos a hacer bailando, gritando y conspirando el 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia patriarcal, y también al día siguiente, y al siguiente, y más.
Nosotras nos organizamos y reunimos para cuidar lo que hoy está en riesgo: la vida.

Los padrones públicos y de libre acceso se pueden ver en www.observatorioluciaperez.org

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