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Recibir una epifanía para enfrentar una agonía: respuesta de María Galindo a los textos pandémicos de Paul Preciado

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El filósofo trans Paul Preciado escribió dos textos tempranos sobre la pandemia que marcaron debate: Aprendiendo del virus y Estábamos haciendo la revolución cuando llegó el virus. Invitada por el teatro y centro de espectáculos Hebbel am Ufer de Berlín y en el marco del ciclo “Intentional mutation”, la activista boliviana María Galindo elaboró una interpretación en respuesta a esos textos que leyó en el marco de la actividad y comparte en exclusiva con lavaca.

La mirada del pensamiento decolonial latinoamericano. Qué significa la cosmoagonía. La fasicistización de la subjetividad. El recrudecimiento del orden colonial. La comunidad versus la familia. Las mutaciones intencionales. Y la revolución como algo que ya está aconteciendo: “Todas y cada una de las luchas desplegadas contra el régimen patriarcal colonial extractivista pre pandemia tienen hoy post pandemia tanto o más sentido. La revolución no exige un acto sacrificial de inmolación, tampoco exige un acto heroico, no es la búsqueda de una redención, sino una necesidad urgente e ineludible”.

Texto elaborado para el debate “Intentional Mutation” organizado por el teatro Hebbel am Ufer, de Berlín.

Por María Galindo

Amado Paul:

Con tu llamado a la revolución post-Covid me he hecho un manto de palabras con el que asistir al largo funeral que ha representado la pandemia en Bolivia y he usado el texto “Aprendiendo del virus” como apoyo corporal para mi propio cuerpo cuando, como si hubiese estado herida, me han faltado las fuerzas para sostenerme en mis propias piernas.

Sé que sufriste el virus y que levantándote aun débil de una cama solitaria y febril escribiste el primer artículo; y el segundo, aún convaleciente, fue escrito también desde el encierro.

Ambos textos tienen un aura epifánica: el primero explica con detalle como si de una posología farmacéutica se tratara los componentes del virus  y sus contraindicaciones; y el segundo tiene un ritmo vital de pulmón que en lugar de ser conectado a un respirador lo conectas a una oxigenación de otra índole, que consiste en un llamado a sumarse a una revolución en curso.

Te escribo desde la invención de una práctica subversiva en confinamiento.

No obedecí, no me encerré, no me calle, no me protegí. No por negacionismo, ni menos aun por arrogancia, sino por instinto animal. Traté de inventar una practica política, de trazar una estrategia para subsistir, tuve miedo no de morir, sino de enmudecer por el dolor, de padecer no el virus, sino la desactivación de la esperanza.

Concretamente me he dedicado a escuchar vía ondas radiales cotidianamente a cientos de personas primero sobre el encierro y lo que sentían, luego sobre el hambre, luego sobre la muerte inminente y por último transforme el estudio de la radio en una sala funeraria radial donde me dedique no sólo a despedir a l@s muert@s, sino también a escucharles. Mi cuerpo se fue convirtiendo en una especie de recipiente inflamado de palabras y llantos ajenos que se depositaron dentro mío como en un buzón.

Hicimos ollas comunes con y para las trabajadoras sexuales, fabricamos alcohol en gel casero, fricciones y ungüentos prohibidos para sostener nuestro trabajo.

Cuando empezaron a popularizarse las bolsas para muertos y las fosas comunes porque no habían ya ataúdes y las tumbas se habían convertido en un lujo, fabricamos ataúdes de cartón pintados a mano y personalizados para la celebración de velorios simbólicos. En una ciudad vacía y militarizada donde se podía circular solo para cuestiones urgentes nos dedicamos a grafitear frases como “Quédate en casa no es lo mismo que cállate en casa”.

Este conjunto de prácticas sencillas muy concretas han sido difíciles de sostener, pero se han convertido en un ramillete de resistencias cuya originalidad ha tenido un efecto no sólo balsámico y sanador, sino que han tenido la facultad de abrir un espacio metafórico de acción, un espacio que podríamos entender como laboratorio de ensayo de mutaciónes microscópias para usar tus términos; un espacio de procesamiento experimental de cada uno de los elementos constitutivos de la pandemia para actuar sobre esos componentes uno a uno.

Después de haber desplegado estas fotografías que te desubiquen del departamento desde donde tu escribiste, paso a responderte.

Dejo claro que asumo tus textos como una base conceptual fundamental que no pretendo rebatir sino releer desde su reverso, es decir la perspectiva inversa a la que has escrito.

Esto no es un detalle, ya intenté antes cuando los leí por primera vez escribir una respuesta y no lo hice porque no habitamos un mismo mundo; porque no hay un lugar común de pensamiento y porque en aquel momento pensé que debíamos inventar primero ese espacio para pensar juntos. Hoy estamos aquí frente a esta hermosa ocasión[1] y siento que ante la ausencia de un espacio común de pensamiento necesito marcar la distancia conceptual, que no es una discrepancia.

Estamos -como bien lo dices en tu texto- frente a una forma planetaria de gobierno, pero eso no quiere decir que estamos teniendo la misma experiencia. Miramos lo mismo desde ángulos antagónicos. Eso hace que esta discusión sea urgente y absurda al mismo tiempo y sobretodo que sea tan difícil de agarrar.

Nos encontramos en ángulos de mirada que no pueden sintetizarse en uno y hacerlo seria caer en el error de negar la perspectiva del “otro”.

La pandemia no es la misma en el norte que en el sur, no significa lo mismo para los cuerpos, ni para las economías, ni para las geografías.

Este no es un problema que se inaugura con la pandemia, es un problema que ya fue nombrado por todo el pensamiento decolonial y descolonizador[2] pero que frente a un fenómeno planetario como es una pandemia se convierte casi en una ironía

Lo que puedo decir al respecto y que comparto contigo con la misma pasión es la necesidad de conocer la perspectiva del “otro” para confabular. No hay salida posible ni reinvención que no se haga sin poder obtener los códigos del otro lado o de cada uno de los “otros” lados que son muchos y básicamente circulares y múltiples y no dos, ni menos aun binarios.

COSMOAGONIA

Para que las transiciones tecnológicas que señalas en tu texto sean posibles las sociedades del mundo de donde se succionan las materias primas debemos permanecer ancladas a formas de extracción pre industrial.  No en un relacionamiento de primer a tercer mundo, no de civilizado a primitivo. No es que el minero que esta extrayendo a mano y con combo el mineral no tenga en su bolsillo un celular y no tenga una cuenta de Facebook,  y sus hij@s de la misma manera. Claro que la tienen, pero su incorporación a esa tecnología no es la del sujeto tecnopatriarcal, radicalmente individual, etc. Su acceso a esa tecnología no supone que este viviendo esa transición, sino que esa transición tecnológica será sin duda ninguna a costa suya y de la sociedad entera.  A eso el neoliberalismo ha llamado globalización, ha llamado globalización al hecho de que cientos o miles o el numero necesario de niñeras, enfermeras o trabajadoras del hogar viajen desde Ecuador, Bolivia o Paraguay a asumir los cuidados que los hombres de las sociedades que están viviendo esa transición tecnológica se niegan a asumir. Podría perderme en ejemplos y mas ejemplos de formas de extracción que transitan de la extracción de materias primas, a la extracción de seres humanos, de afectos o de conocimientos.

De hecho la extracción afectiva que suponen estas miles de “exiliadas del neoliberalismo en los trabajos de cuidados en los nortes donde van suponen muchas veces la contención emocional de niñ@s y ancian@s mas importante e imprescindible y suponen también una suerte de cuña de contención de la relación heteropatriarcal familiar.

Estamos hablando de una extracción enajenante que te despoja de la condición de product@r, ni siquiera de depositario de nada. La condición de pobreza esta medida por la condición de despojabilidad absoluta y no por la falta de ingresos.  

Ese proceso de despojo que el estractivismo implica al mismo tiempo cae fuera de la consciencia de quien habita una sociedad hipertecnlogica como la que describes.

Esa doble enajenación simultanea es lo que llamo como cosmoagonía que será la incapacidad de explicarnos el universo y la imposibilidad de hablar en términos universales, inclusive en un contexto pandémico.

La cosmoagonía sería la consciencia de no poder hablar en términos universales, la consciencia de la necesidad de abandonar el modelo en el que el mundo y sus procesos se explican desde el norte, desde el sujeto hegemónico. Pero también sería la consciencia de la imposibilidad de la explicación del mundo desde l@ despojad@/despojable, la cosmoagonía seria la consciencia de la necesidad de construir no una visión común, pero si visiones paralelas que deben ser concatenadas.

La cosmoagonía es la identificación de la crisis terminal del “sistema/mundo” así como la comprendemos.

Se ha hecho trizas también el calendario gregoriano y las nociones capitalistas que nos indicaban que el tiempo es dinero, pero tampoco podemos apelar al calendario maya o inca porque es el sentido del tiempo el que se ha interrumpido en busca de nuevas formas de vivirlo: eso también se llama cosmoagonía.

En síntesis la cosmoagonía son todos los quiebres de los sentidos de mundo que teníamos.

FASCISTIZACION DE LA SUBJETIVIDAD

Ese sujeto del tecnopatriarcado que tan detalladamente describes es posible de ser constituido a partir del miedo al contagio como elemento principal y luego a partir del miedo a la perdida de su espacio vital como elemento central del lugar que ocupa. Es el sujeto al que los medios de comunicación y los gobiernos se dirigen, es el sujeto al que la policia protege. Es el eje principal de una sociedad de control y vigilancia introyectada. Pero desde ese sujeto no se puede explicar la revuelta contra el asesinato policial a George Floyd, ni la revuelta chilena por la constituyente, ni una serie no documentada de eventos de desobediencia masiva que tienen un alcance descomunal que esta soterrado. Ese sujeto del tecnopatriarcado que esta en un proceso de fascistización abierta de su subjetividad esta circundado por una masa más o menos visible, más o menos nítida, más o menos politizada de gentes que han necesitado procesar sus miedos para subsistir, que han generado mecanismos de resistencia al virus que pasan por otro tipo de practicas de intercambio afectivo, de información, de alimentación y de desplazamiento. Todas practicas fundadas en la desobediencia, en la ausencia de alternativas y en la creatividad. Ese otr@ sujet@ que si tiene manos, que no tiene mascarilla, que no esta conectad@ a las redes porque no tiene acceso a ellas, que no tiene trabajo ni esperanza alguna de conseguirlo, ese sujet@ que para sobrevivir está llamado a unirse a l@ que esta al lado y que no puede esperar nada de institución alguna, ese sujet@ anuncia la apertura de muchas grandes y pequeñas revueltas que tendrán como eje principal su/nuestra propia subsistencia.

RECRUDECIMIENTO DEL ORDEN COLONIAL

Mientras hablamos avanza el incendio descomunal de bosque en Bolivia incendio provocado para la producción de necrodiesel, para la exportación de carne a la china y para la producción agrícola industrial con transgénicos. Mientras se quema ese bosque hay un “ejército” de biólog@s jóvenes mal pagados que precariamente están intentando recoger a mano lagartija por lagartija y reptil por reptil, buscan persuadir a los animales a que no se estresen y se dejen atrapar para llevarles desde el incendio a una nueva zona y que el desastre sea manualmente sujetado, ell@s están en una guerra anticapitalista y animalista.

La laboriosidad de lo que están haciendo no tiene comparación. Salvar al mundo persiguiendo lagartijas, osos hormigueros, tucanes, pumas o osos perezosos, llamados así porque son los animales más lentos del reino animal. Hasta hace poco esos osos eran tantos que comían tranquilamente hojas en los arboles de la plaza del pueblo y te los encontrabas en cualquier recodo mirándote amigablemente.

Es@s jovenes, lo digan o no, han dejado de pertener a un Estado para pasar a pertenecer al bosque, ell@s han cambiado la comunidad humana, por la comunidad animal y la intensidad de su experiencia provocara en ell@s una mutación profunda por reconocer.

Los Estado no son soberanos, son meros administradores de proyectos capitalistas supraestatales coloniales de máxima concentración de poder y capital. La lucha social de cara a los estados es una lucha agotada que pierde día a día sentido. El recrudecimiento del orden colonial rediseña las fronteras de poder politico. Cuando hablamos de concentración del capital no sabemos de quien o quienes estamos hablando.

Dices que las fronteras se han trasladado a la puerta de tu casa para convertirte en un confinado vigilado como se vigila al extranjero ilegal. Te pregunto: si no podemos recoger lagartijas, ¿qué hacemos entonces, qué luchas tienen y tendrán sentido?

LA COMUNIDAD VS LA FAMILIA

Este régimen multigobernativo mundial no sólo ha empujado a la construcción del sujeto technopatriarcal radicalmente individual, sino que ha reimplementado el modelo familiar como el único espacio posible de afecto, para romantizar la reclusión y fascistizar no sólo la subjetividad individual, sino tambien la subjetividad del grupo familiar como unico grupo de intercambio de afecto, como unico grupo de pertenencia, como único espacio de contención emocional posible. El individuo ha sido llamado a tener miedo no sólo para protegerse, sino sobretodo para proteger a “los suyos”.

Al mismo tiempo esa reclusión familiar ha puesto en evidencia  esa otra pandemia mundial que es la violencia machista. En cuanto las mujeres han vuelto a estar a cargo de l@s niñ@s y en un espacio domestico las 24 horas la familia se ha revelado como estructura reaccionaria y retrograda de succión de las energías de las mujeres, también a costa de sus propias vidas.  

La comunidad incompleta como espacio de sentido para las mutaciones que buscamos provocar en nuestra subjetividad no es la suma de familias, sino la contencion emocional y afectiva por fuera de la logica familista consanguinea y jerarquica.

Si la comunidad para ser tal necesita estar dispuesta a subvertir permanentemente sus límites, si para ser un espacio de experimentación colectiva de mutaciones intencionales necesita asumirse como incompleta, es urgente entender la comunidad no como la suma de familias, ni tampoco como la suma de individualidades, sino como la activación de espacios metafóricos de experimentación colectiva de mutaciones intencionales. La comunidad puede ser el espacio para transformar y procesar el dolor y el miedo, la comunidad puede ser el espacio para transformar y procesar las identidades, puede serlo y convertirse en tal bajo estas dos condiciones la ruptura del criterio de homogeneidad y la ruptura del criterio de la suma de individualidades o la suma de familias.

LA REVOLUCIÓN ES LO QUE ESTÁ ACONTECIENDO

De todos los andamios que has construido en estos dos artículos tu llamado a retomar todos los hilos de las revueltas en las que estabamos antes de la pandemia es para mi el llamado mas profundo, mas osado y mas conmovedor.

La pandemia no es una causa que provoca una interrupción de un orden neoliberal con limites aceptables de libertad, hacia formas autoritarias tiránicas y fascistizantes de control. La pandemia es una consecuencia del orden colonial patriarcal estractivista y esto por muy sencillo que parezca me parece muy importante de tener presente, al mismo tiempo esta base coloca tu propuesta en el centro de las esperanzas. Todas y cada una de las luchas desplegadas contra el régimen patriarcal colonial extractivista pre pandemia tienen hoy post pandemia tanto o más sentido.

La revolución no exige un acto sacrificial de inmolación, tampoco exige un acto heroico, no es la búsqueda de una redención, sino una necesidad urgente e ineludible.

LAS MUTACIONES INTENCIONALES

No se identificar cuales son pero siento dentro mi propio cuerpo el crujir de mis interioridades.

Intuyo donde es que pueden constituirse esas mutaciones, donde pueden generarse.

Las mutaciones enraizaran en nuestras debilidades y fracturas es eso lo que necesitamos excavar y explorar; las vulnerabilidades y los quiebres.

Las mutaciones pueden instalarse en el luto y la perdida para canalizar y transformar ese dolor en otra cosa.

Las mutaciones pueden instalarse en el miedo y la incertidumbre del mañana para desencadenar procesos de radicalizacion de la rabia y la capacidad de reacción.

Las contenciones sistémicas de las que antes disponíamos como: la promesa de un trabajo, la promesa de una deuda, la promesa de una ayuda social, la promesa de una legalización se han caído todas y eso nos radicaliza, es ahí donde también puede ascirse una mutacion intencional.

L@s de arriba, por llamarles de algún modo han caido en ridículo, un día ordenan usar las mascarillas y al día siguiente ordenan lo contrario, consideran peligroso bailar y bioseguro trabajar, sus máscaras se han caido les podemos desmitificar, el rey está desnudo y tod@s lo sabemos. Ahí también puede anidar otra mutación intencional.

Todas nuestras sensibilidades se han despetardo, agudizado y abierto. Las palabras no han cambiado de significado, pero suenan distinto.

Podemos considerarnos sobrevivientes.

Podemos considerarnos receptor@s de una suerte de regalo, de una suerte de prenda que es la vida.

La revolución no es la que está por venir; no se nos ofrece como una meta finalista por conseguir, sino que es esa que viene aconteciendo, que no tiene dueño único, que no tiene vanguardia, que no tiene propósito único. La revolución como la dibujas -multicolor, multiforme y deliciosa- es la imagen de la revolución que más me seduce.

Gracias por tus dos bellísimos, pandémicos y virales textos.

P.D He tenido que dejar fuera la provocación que lanzas del ritual como espacio propiciatorio de mutaciones, porque se hacía muy largo y porque es un tema en sí mismo.


[1] Me refiero al debate abierto en la HAu: https://www.hebbel-am-ufer.de/en/programme/pdetail/intentional-mutation/?fbclid=IwAR0KOdRMDj3y543Ah18bMLVT3OngMX_ybyr4w1Fantzc8GTONSQRf_MQylk

Que fue pensado como debate presencial, pero no pude asistir debido al hecho de que Bolivia en este momento figura en el mapamundi como zona roja viral desde donde no se puede ingresar a países como Alemania.

[2] Incluyo tanto los términos decolonial como descolonización puesto que primero hay una gran confusión entre uno y otro, no son lo mismo ni son equivalentes, pero nombro ambos debido a la gran “popularidad” de la denominación decolonial en los ámbitos intelectuales europeos, yo por mi parte me siento parte de las construcciones descolonizadoras que tienen su raíz en esta parte del mundo y en la lucha social y no en la academia.


Recibir una epifanía para enfrentar una agonía: respuesta de María Galindo a los textos pandémicos de Paul Preciado

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“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut

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La comunidad mapuche lof Paillako realizó una recuperación territorial en 2020, dentro del Parque Nacional Los Alerces, en lo que históricamente fue hábitat mapuche tehuelche. Días después de iniciarse el fuego, Ignacio Torres apuntó como responsables a la comunidad y puntualmente a uno de sus integrantes, Cruz Cardenas, con pruebas inexistentes. El “mapuchómetro” y los incendios que vienen desde 2008. Las no respuestas del gobernador y del presidente interino del Parque. El comunicado de la Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro, lo que dice la Constitución y la respuesta de toda una comunidad que cuenta cómo, desde su cosmovisión, la vida se vive de otra manera.

Por Francisco Pandolfi desde Esquel

Fotos Nicolás Palacios

desde Esquel

El jueves 25 de enero por la noche comenzó el incendio en el Parque Nacional Los Alerces que, dentro de su jurisdicción y fuera de sus límites ya en tierras provinciales, quemó alrededor de 8 mil hectáreas. Cinco días después del primer foco, el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, afirmó lo siguiente sobre las responsabilidades del fuego:

“Una vez controlado el incendio vamos a empezar con una investigación muy fuerte para quienes hacen esto desde hace muchos años en Chubut. Lo hacen para tomar tierras. Son delincuentes que tienen un negocio inmobiliario. El problema no son los pueblos originarios sino estos delincuentes que bajo falsas banderas toman tierras en Neuquén, en Río Negro, en Chubut y creo que es momento de ponerle un parate definitivo”.

“Hay que separar los pueblos originarios de los delincuentes que no están legalmente constituidos, como es el caso de la toma en el Parque Nacional Los Alerces, que no tiene nada que ver con los pueblos originarios. El delito es del exbrigadista Cruz Cardenas que se autopercibe de Pueblos Originarios pero no está reconocido. Quiero hacer esta diferenciación: en Chubut convivimos en total armonía con Pueblos Originarios, que es gente trabajadora y de bien y no tiene nada que ver con estos pseudo mapuches que se embanderan para cometer delitos, tomar tierras, amedrentar a los vecinos, incendiar campos y zonas privadas”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut

Foto Nicolás Palacios para lavaca

Apuntados por el gobernador

Al escuchar estas declaraciones en Radio Rivadavia –luego replicadas por una tropa de medios de comunicación– se podría presumir que absolutamente todas las pruebas existentes en la causa judicial por el incendio, que lo lleva el Tribunal Federal de Esquel, condenan como autor a Cruz Cardenas, integrante de la comunidad mapuche Paillako.

Sin embargo, hasta el momento no hay absolutamente ningún indicio que culpe a Cruz Cardenas ni a nadie de la lof.

Desde lavaca intentamos comunicarnos con Ignacio Torres para preguntarle qué pruebas ostenta para asegurar lo que dijo tres semanas atrás, el domingo 28 de enero. Hasta el cierre de la edición de esta nota, no había respondido al pedido de entrevista.

La comunidad mapuche Paillako (“tranquilo”, en mapuzungun) recibe a este medio para charlar, como una especie de derecho a réplica, sobre el señalamiento del máximo mandatario provincial. El encuentro se da en ronda dentro de la comunidad, que está dentro de los límites del Parque Nacional Los Alerces, que a su vez está dentro de lo que históricamente fue territorio habitado por el pueblo mapuche-tehuelche.

Hace cuatro años que la lof Paillako inició la recuperación de su territorio en ese lugar, donde hace más de cien años vivieron sus ancestros. “Mis abuelos paternos se instalaron un tiempo antes de la creación de Parques Nacionales (1937), que cuando llegó empezó con los desalojos y sometimientos hacia las poblaciones. Antes acá era todo abierto y Parques achicó y cerró espacios, hasta llegar al día de hoy que para hacer cualquier cosa debés pedirle permiso, ya sea para hacer un baño o poner una chapa”, cuenta Cruz Cardenas, el apuntado por Torres y compañía.

Tiene 35 años, le dicen “Lemu” y trabajó varios años como brigadista. Aunque no está acostumbrado a dar notas, consensuaron colectivamente salir a hablar. “Necesitamos que se difunda lo que está pasando acá. Esto es día a día y están avanzando contra nosotros; acaban de arrestar a un peñi de otra comunidad (Matías Santana, testigo en la desaparición y muerte de Santiago Maldonado), están cazando mapuche por todos lados”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut

Cruz Cárdenas Foto Nicolás Palacios para lavaca

Mapuchómetro

El gobernador se refirió a Cardenas como quien se “autopercibe de Pueblos Originarios pero no está reconocido”.

Reflexiona Cruz: “El ser mapuche siempre lo sentí, aunque mis padres no se reconocían así; me decían que mi apellido era español, no mapuche. Junto a una machi (líder espiritual) fui haciendo mi propio camino de reconocimiento y comprendí la importancia de reivindicar y recuperar el territorio. Acá se dio la resistencia de las poblaciones preexistentes y las masacres winkas; estuvieron los invasores, con sus armas poderosas. Eso generó nuestra recuperación del territorio hace cuatro años”. Va más allá: “Cada familia tiene un proceso de reconstrucción, en lo espiritual, en la lengua”.

Maru, a su lado, también conforma la comunidad. Su compañero es mapuche y ella pertenece al pueblo charrúa. Tiene a su pichi (pequeño) en brazos. “Uno de los motivos para preservar el territorio es el acompañar a las crianzas, que tengan una alimentación real, que no se críen pensando que la comida crece en una góndola, sino que sepan que viene de la tierra, cómo cultivarla; que entiendan cómo criar, cuidar y respetar a un animal, incluso si lo van a comer; que puedan crecer más sanos y que si se enferman, conozcan la medicina que también crece en la tierra”.

A la izquierda está Lliuto, lamien (hermana) de la lof: “El ser mapuche no tiene que ver con lo externo, sino por lo que uno siente, la conexión con el lugar. Es un bajón que el gobernador utilice un mapuchómetro cuando habla. Es difícil conectarse con el entorno rodeados de cemento, de ruido, del estrés que nos provoca la rutina. Cuando uno quiere volver al territorio siempre está latente la pregunta, ¿cuál es el mío? Ahí caemos en la realidad de que somos un pueblo que quisieron exterminar, que sufrió un genocidio, que hubo mucha tristeza. Mis abuelos dejaron de hablar en mapudungun para resguardar a sus hijos y a sus nietos, porque les pegaban en la escuela. Por esa historia, este proceso lo atravesamos con mucho dolor, pero lo encaramos con más fuerza para reivindicar nuestra tierra, que nos siguen negando hoy”.

Enlaza la cosmovisión mapuche con lo que está pasando en Los Alerces. “Si uno tiene un vínculo con el territorio, si puede sentir esa conexión, se es mapuche en todos lados; siempre con respeto, claro. Por eso jamás se nos ocurriría hacer un daño como provocar un incendio; nos duele un montón saber que se están perdiendo años y años de vida… porque la vida más allá de lo humano y nosotros luchamos por defender lo que hay a nuestro alrededor”.

Foto Nicolás Palacios para lavaca

¿Quién negocia con las tierras?

Tras las declaraciones del gobernador, la Coordinadora del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro repudió sus dichos: “Sobre el pueblo mapuche históricamente se ha construido la imagen de la violencia: invasor, asesino y ahora terrorista, negando su preexistencia al Estado. Este discurso ha sido utilizado para avalar la violencia estatal, que hace 145 años ocupó el territorio de la Patagonia, luego de la campaña genocida. En la actualidad la defensa del territorio por parte de las comunidades mapuche tehuelche frente al extractivismo salvaje es catalogada como terrorismo. Este argumento pretende ser utilizado para enviar nuevamente al Ejército al territorio”.

En otro fragmento, denuncian: “En este discurso anti-mapuche, el gobernador se arroga el derecho de reconocer quién es mapuche y quién no, algo claramente contrario a derecho. Años atrás éramos quienes poníamos en amenaza la soberanía argentina, ¿hoy somos quienes incendiamos nuestro propio territorio? El gobernador expresa que la intencionalidad de los incendios y la responsabilidad del pueblo mapuche tehuelche están dadas porque detrás de cada conflicto comunitario hay un negocio inmobiliario de tierras. Es ilógico, no somos nosotros quienes negociamos el territorio con empresarios extranjeros. No somos nosotros los invasores. No somos nosotros quienes provocamos los incendios de nuestro propio territorio”.

La comunidad Paillako además de defenderse de las acusaciones del gobierno provincial, también denuncia atentados: “En los cuatros años que lleva esta recuperación, intentaron prendernos fuego ocho veces, porque no quieren que estemos acá”, afirma Cruz Cardenas. “Es muy doloroso la destrucción; lo que se está perdiendo en el bosque costará muchos años en volver. Se regenerará si se cuida como se debe, si es que estos fuegos no se originan para explotar la montaña, para limpiar y después hacer algún emprendimiento”.

–Con las leyes actuales de Parques Nacionales las tierras no se pueden vender.

–Cruz: Muchos dicen que en Parques Nacionales no pueden hacerse negocios inmobiliarios, ni explotaciones, pero hay muchas hectáreas quemadas que ya no corresponden a Parque, son parte de terrenos fiscales de la provincia.

–Lliuto: En el Parque hay una gran cantidad de negociados, emprendimientos inmobiliarios que no lo tiene la gente mapuche…

Cruz, ¿por qué creés que el ensañamiento fue hacia vos?

–Ellos saben que para cualquier explotación y mega proyecto que dañe la tierra, van a tener una oposición del pueblo mapuche. Entonces, esto les sirve para pedir con más fuerza que nos desalojen y poner a la gente en nuestra contra para sacarnos del camino.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut

Foto Nicolás Palacios para lavaca

Preexistencia sin valor

Cruz Cardenas, junto a su compañera, fueron denunciados por el delito de usurpación cuando llevaron a cabo la recuperación territorial. El abogado defensor, Gustavo Franquet, le explica a lavaca: “La acusación de usurpación no tiene ningún sustento, porque las familias de Cruz y de su compañera son pobladoras del lugar, han estado históricamente ahí; ellos hicieron una recuperación de su identidad e inmediatamente comenzó el hostigamiento de Parques Nacionales y la denuncia por usurpación. La respuesta que reciben del Estado no es de reconocimiento, ni de respeto a ese proceso entendiendo que son pueblos preexistentes como dice la Constitución Nacional y que tienen derecho a recuperar y construir plenamente su identidad. No, al contrario, lo que supuestamente te lo dan en las grandes palabras que figuran en la Constitución, después te lo sacan en las mezquindades de los funcionarios y del Poder Judicial”.

La causa está elevada a juicio en el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia. En las declaraciones que hizo Torres dijo que “la causa es por una toma de hace varios años, de 2016”. El mismísimo expediente lo desmiente, ya que la recuperación data de enero de 2020. Dice Franquet: “La cantidad de cosas sin sentido que dijo el gobernador de Chubut… Esta gente es todo el tiempo así, está acostumbrada a decir cualquier cosa. Evidentemente decir cualquier cosa es la característica de esta época, pero claro que tuvo una intención: lo hizo para apretar a que los desalojen”.

Foto Nicolás Palacios para lavaca

5 grandes incendios en 15 años

Este incendio no es el primero que ocurre en este Parque. En los últimos quince años hubo cuarenta focos intencionales y cinco grandes fuegos que arrasaron en 2008, 2015, 2016, 2023 y 2024 alrededor de 17 mil hectáreas.

La anterior gestión del Parque Nacional Los Alerces había iniciado una mesa de diálogo con la lof Paillako para destrabar el conflicto. “Habíamos llegado a un buen acuerdo; la negociación implicaba varios puntos, entre ellos que nosotros habilitemos un camino que cerramos por seguridad cuando hicimos la recuperación, y desde Parque se iba a reconocer nuestro territorio. Para eso nos exigieron tener una personería jurídica, que en verdad nosotros no creemos necesario tener, pero igual la hicimos. Sin embargo, el intendente de Parque (Hernán Colomb) renunció en agosto pasado y el diálogo se cortó”.

Dice la comunidad: “A raíz de los últimos incendios, levantamos el bloqueo del camino que habíamos hecho; hablamos con los brigadistas y razonamos que lo mejor era habilitar ese lugar y que se volviera a utilizar ese camino”.

Hoy en día, Parques Nacionales no tiene autoridades elegidas. El directorio está acéfalo y en el Parque Nacional Los Alerces se nombró como interino al guardaparques Danilo Hernández Otaño, con quien la comunidad aún no tuvo contacto. El pedido de entrevista previo a la publicación de esta nota, no fue contestado.

Re-existir

En Paillako hay vacas, caballos, gallinas, abejas y anhelan a que pronto haya ovejas también. Hay huertas familiares, comunes entre varias rucas (casas) y hay una siembre comunitaria, entre la totalidad de la lof. “Acá se da muy bien la papa, la haba, el ajo, las arvejas, el trigo; los cereales se dan casi todos”, dice Maru. Agrega Cruz: “También los árboles frutales, como manzanas, ciruelas, guindas, frambuesas y frutillas. Nuestro propósito es ir haciendo mayores escalas para garantizar una buena alimentación y que nos permita hacer intercambios”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut

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¿Qué molesta de que estén acá? Intercalan la voz, en ronda, y confeccionan una respuesta común: “Nada, nada, no les estamos molestando en nada. Si les molesta es porque somos mapuche. Porque ni siquiera es que jodemos al turismo. Pensemos: quienes perjudican el turismo son los que le echan miedo al turista por la existencia del mapuche, esas personas generan los problemas, no nosotros. Y otra cosa: la comunidad tiene menos de 2 mil hectáreas, mientras que el Parque Nacional Los Alerces cuenta con 250 mil. O sea, tampoco es que estamos tomando el parque, ¿no?”.

Agregan: “Creemos que lo que jode es que nunca vamos a estar de su vereda, nunca pensaremos en explotar la tierra para hacer plata y hacerla bosta. Hoy ni siquiera se puede acampar gratis en el Parque (dormir una noche en un camping oscila entre 12 mil y 14 mil pesos), antes era todo libre y ahora la mayoría es privado. Por eso es importante recordar que las leyes de Parque están hechas en tiempo de dictadura (firmadas por Jorge Rafael Videla); en base a eso se manejan hoy”.

Cierra la comunidad, entre mate y mate, mientras los pichis corren, comen frutas, se caen y se vuelven a parar: “Se viene difícil el futuro, complicado, eso lo sabemos; nosotros tenemos que estar fuertes, amparados por las fuerzas que nos protegen en este lugar; acá vamos a resistir, no pueden sacarnos de nuestro territorio, no vamos a permitir más desalojos”.

“Jamás provocaríamos un incendio”: la respuesta de la comunidad mapuche acusada por el gobernador de Chubut

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Incendios en Chubut: Lo que el fuego no se llevó

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El incendio generado en el Parque Nacional Los Alerces, que ya lleva quemadas alrededor de 8 mil hectáreas, se extendió a la población rural de Alto Río Percy, a 13 kilómetros de la ciudad de Esquel, en Chubut. La casa más alejada es la de Gisela y Lorena, dos amigas que debieron autoevacuarse con las llamas a menos de quinientos metros. Creyeron que habían perdido todo, pero su casa se salvó. Alrededor, se quemó todo. La explicación de lo inexplicable. La falta de prevención. La vida en un paraíso, ahora arrasado por el fuego. Y una colecta colectiva, para empezar la reforestación.

Por Francisco Pandolfi desde Esquel

Dos pasos y medio. Ni más ni menos. 

Sesenta centímetros.

Ni más ni menos.

No hay nadie en el poblado rural Alto Río Percy, donde viven alrededor de cien personas en las afueras de la ciudad chubutense de Esquel, que no hable de “milagro”, de “cosa de mandinga”, “de creer o reventar”, “de algo fuera de lo común, nunca visto”.

Acá, todo lo que se ve es impresionante. Impresionantemente triste. Impresionantemente carbonizado.

Y en medio de todo quemado, una casa sin quemar.

La vida, como oasis en un desierto rodeado de muerte.  

Autoevacuadas

El fuego en el Parque Nacional Los Alerces comenzó el 25 de enero y una semana después, el domingo 4 de febrero, arrasó con centenares de hectáreas del Percy. En total, ya se quemaron alrededor de 8000 hectáreas, el fuego continúa activo y, aunque según las autoridades el fuego está controlado, preocupan las condiciones meteorológicas (más de 30 grados) y que sigan prendidos varios focos.

Uno de ellos está ahí nomás de una casita hermosa que levantaron con muchísimo esfuerzo Gisela Finocchiaro y Lorena Domínguez, amigas desde hace más de 15 años. La nombraron Monte Lontano. Lontano, en italiano, significa lejano. 

Esta casita es la última del poblado, la más alejada. Tan distanciada que, cuando empezó el fuego en Los Alerces, y previendo que podría avanzar hacia el Percy, colgaron un cartel a un kilómetro del hogar, para avisarle a las autoridades que más allá había una vivienda. El cartel voló por el calor. Y ellas debieron irse cuando las llamas se les vinieron encima: “El domingo 4 de febrero fue el momento más crítico; el fuego se acercó bastante y decidimos irnos a Esquel, que está a 13 kilómetros, con la convicción de que el incendio no alcanzaría la casa. Pero ni bien llegamos, nuestro vecino Fabián nos llamó para decirnos que ya estaba muy cerca, que lo mejor era volver a sacar lo más importante. Regresamos y el fuego ya estaba detrás nuestro, a 500 metros; nos quedamos paralizadas, nuestra casa que habíamos hecho con tanto cariño y amor, no iba a zafar. En esos minutos le rogamos a Defensa Civil que bajaran nuestras cosas, pero debimos autoevacuarnos solas. Por una aplicación de la NASA, seguimos el devenir del fuego y vimos cómo había pasado por nuestra casa, pero a la mañana siguiente nos llamaron que se había salvado; no lo podíamos creer”.

Incendios en Chubut: Lo que el fuego no se llevó

Gisela y Lorena en el bosque quemado a metros de su casa / Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Prevenir para no curar

Gise invita a pensar: “No nos gusta generar discordia por cómo debimos autoevacuarnos, pero sí nos parece importante contar lo que pasó. Al tener un vehículo pudimos sacar algunas cosas en tiempo récord, pero a nivel país debemos prepararnos de otra manera; hay que tener cuadrillas ya preparadas y no esperar a que pase algo para saber qué es lo que se puede hacer; hay que ganarle de mano al fuego, tener los caminos preparados; si queremos bosques nativos hay que cuidarlos, limpiarlos; acá no se puede llegar donde está el fuego porque no está preparado el área o los suficientes recursos para atacar el fuego. Hace más de 15 años que a Alto Río Percy no le dan bola; el intendente acaba de asumir y este fue su bautismo; confío que todo va a cambiar, pero necesita ayuda de provincia y nación”. 

Lore invita a pensar: “No podés tener brigadistas sin estar en planta permanente, contratados, con un mísero sueldo. Están arriesgando su vida… Me da la sensación de que el gobierno improvisa, va viendo en el camino lo que va pasando, pero todo lo que está en juego es vida. Desde el insecto más pequeño, los árboles, los animales hasta la gente que vivimos acá; estamos hablando de vidas. Alto Río Percy es parte del ejido municipal de Esquel, hoy es noticia nacional, pero nunca se le prestó atención; la gente tiene problemas en el invierno para arrear los animales, no se limpian los caminos, no hay agua, no hay gas”.

Cementerio en el paraíso

Los postes de ciprés que sostienen la casa a un metro de altura están tiznados. Los vidrios que dan a la sala de estar y a la cocina están quebrados. El que da a una habitación en el primer piso, a seis metros de altura, también. ¿Cómo no explotaron? “Pusimos doble vidrio y se rompió la placa del exterior, pero soportó la interna. De haber sido un vidrio común, la casa estaría toda quemada, porque una vez que agarraba las cortinas y luego la madera, chau”. 

Dentro del hogar todo está intacto; con cenizas y un leve olor a humo, pero nada haría imaginar lo que se ve a través de esos vidrios resquebrajados: un cementerio de árboles en medio del paraíso. Esqueletos de un bosque que ya nunca será igual. “Era el hábitat natural de muchas especies nativas que han muerto. Se quemaron lengas, ñires, lauras, radales, todo el bosque nativo. Respecto a la fauna, no sabemos cuántos animales se quemaron y cuántos se escaparon, en una zona donde hay ciervos, liebres, huemules, chanchos jabalíes, pumas, vacas y muchas aves. Esto es una catástrofe natural inconmensurable, a nuestro vecino más cercano, que está a mil metros de acá, se le quemó el 85% de su campo y el fuego quedó a menos de cien metros de su casa”. 

El olor a quemado penetra por las fosas nasales, aunque lo peor se lo llevan los ojos. Todo es gris alrededor de Monte Lontano. O casi todo. Las chicas están sentadas en el deck de madera. Contemplan hacia adelante, literal y metafóricamente. “Miramos el filo del pasto seco, lo que dejó el fuego y es inevitable pensar qué hubiera pasado si se quemaba la casa. Posiblemente hubiéramos vendido todo, o regalado, porque quién te va a comprar esto si no tiene bosque. Quizá nos hubiéramos ido, incluso de la ciudad”. 

Reflexiona Lore: “Tomamos este mensaje que nos da la naturaleza, que tuvo una fuerza imparable y esquivó a la casa dándonos un mensaje. La naturaleza nos quiere acá y vamos a reforestar para poner este lugar mucho mejor de lo que estaba. Teníamos un proyecto a futuro que era construir unos dormis para alojar a turistas”. 

La interrumpe Gise: “Lo tenemos, no hablemos en tiempo pasado”. 

“Es verdad, lo tenemos”. Sonríe Lore y agrega: “Retrocedimos un montón de casilleros, pero lo vamos a lograr en algún momento”.

Incendios en Chubut: Lo que el fuego no se llevó

Alto Río Percy, poblado rural arrasado por el fuego / Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Un desastre que no termina

El terreno lo compraron en 2018 y a inicios de 2019 empezaron a construirlo, con la ayuda del papá y los hermanos de Lore que son albañiles. A finales de ese año comenzaron a habitarlo. “En esta casa veo a mi papá, que falleció hace un año por una grave enfermedad; veo el esfuerzo de mis hermanos; veo a mi sobrinos chiquitos, que les encanta venir. Como no hay señal, no usan el celular, no están detrás de una pantalla y salen a buscar huesos de dinosaurios, a explorar el bosque; saben que no deben matar insectos ni arrancar ramas de los árboles. Tal vez sean ellos quienes vean esto totalmente verde, como alguna vez existió”.

El fuego sigue activo en todos sus frentes (en la cola, que es en la zona del cerro Centinela donde se originó el incendio; en la cabeza, que es en el Percy; y en los flancos derecho e izquierdo). Contextualiza Lore: “Hay árboles de hasta 200 años quemados y esto no terminó, es un desastre. Se levanta el viento y se reactiva el fuego; hay camionetas, helicópteros y aviones trabajando todo el día, es un caos todavía”.

Completa: “El fuego se originó de forma intencional, no hay dudas; se hicieron dos focos simultáneos dentro del bosque en una zona que no es accesible, que no todo el mundo conoce y que hay que saber llegar y luego salir después de hacer fuego; todavía no hay elementos para culpabilizar a nadie”.

Incendios en Chubut: Lo que el fuego no se llevó

Lengas, ñires, radales, algunas de las especies carbonizadas /Foto: Nicolás Palacios para lavaca

Colecta colectiva

Lo que se pisa es pura cenizas. Y con los pasos, lo que se huele es puro humo. Se ve un caño de plástico de un biodigestor destrozado por el fuego; se ve una mesa de roble en la que los sobrinos de Lore juegan a tomar el té, que sobrevivió. Se ven raíces sobresalidas y muertas, troncos y ramas carbonizadas; se ve una parra de uva rosada que le regaló la abuela de Gise, antes de fallecer unos meses atrás, que también sobrevivió. Debajo del piso flotante, se ven enormes troncos de leña que habían juntado para calefaccionar el hogar. El fuego quedó a centímetros de ahí. Un poco más allá del escenario sombrío y calcinado, la belleza de los cerros Colorados y Nahuelpan; los morros coloridos y un ecosistema que fusiona la estepa patagónica y el bosque andino. “Este lugar es maravilloso. Tenemos montaña. Tenemos ríos. Tenemos lagos; tenemos agua que brota de las montañas. Nosotras sacábamos agua de una vertiente, que el fuego la arrasó, al igual que la manguera que teníamos y el estanque”, siente Lorena, de 34 años. 

La escucha Gise, de 39, que comparte: “El otro día fuimos a preguntar cuánto nos costaba comprar los metros de manguera que necesitamos para sacar el agua de la casa del vecino más próximo y casi nos largamos a llorar. Para nosotras hoy es imposible comprarlos. Hace cinco años salía ocho veces menos de lo que sale ahora. Sin agua, además de no poder vivir, tampoco podremos reforestar”. 

A las chicas se les quemaron 700 metros de manguera de dos pulgadas. Ahora necesitan 1000 metros. Comprar de una pulgada y abaratar los costos, les sale más de un millón de pesos. Los 1500 metros de alambrado también se quemaron. Reponerlos cuesta un millón ochocientos mil pesos. También se incineraron filtros, postes, varillas, caños, la tranquera y el estanque. 

Para colaborar con Gise y Lore, comenzamos desde lavaca una campaña de donación a esta cuenta:

Gisela Roxana Finocchiaro
CVU: 0000003100033965245782
Alias: SICILIANA.NEL.CUORE
CUIT/CUIL: 27308957700
(Por transferencia bancaria o Mercado Pago)

“Mucha gente se comunicó de afuera, de La Plata, Formosa, Mendoza, Córdoba,  Buenos Aires para ayudar; eso nos llena el alma. Las pérdidas materiales duelen, pero la pérdida invaluable es el bosque, aunque estamos convencidas que lo vamos a recuperar”, sienten y comparten ambas. “Teóricamente, desde provincia, nación y empresas privadas pusieron mucha guita, esperemos que llegue donde realmente hace falta. Los damnificados estamos a la vista. Ojalá que no haya que esperar, porque la gente se cansa de esperar”.

Piano, piano

–¿Hay algo que quisieran agregar para terminar la nota? 

–Lore: Que ese domingo la pasamos muy feo. Que cuando tuvimos que cerrar la puerta, le dije a Gise que dejara puesta la llave, que para qué iba a cerrar… Gise agarró una virgencita y empezó a rezarle, y yo le pedí a mi papá que no permitiera que se quemara la casa.

–Gise: Somos las últimas pobladoras del Percy, pero fuimos las primeras para el fuego. Por eso Monte Lontano, estamos en la loma del culo, quién nos mandó acá…

Se ríe Gise. Se ríe Lore. Se ríen juntas. Después de la charla, después de las fotos, se levantan y van a buscar las botellas de agua que pudieron cargar desde la ciudad de Esquel, y empiezan a regar zonas carbonizadas, pero con un hilito verde, con un pastito, con alguna raíz que aparenta estar viva. “Piano Piano va lontano”, dice Gise en italiano, y luego lo traduce al castellano: “Despacio, despacio, se llega lejos”.

Incendios en Chubut: Lo que el fuego no se llevó

“Vamos a reforestar para devolver el bosque que había” / Nicolás Palacios para lavaca

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Nota

Entidades de prensa se reunieron con Patricia Bullrich y le plantearon: “Así, nunca más”

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La ministra no aceptó que haya habido “excesos“ pero ofreció disculpas a periodistas reprimidos/as. Fue el mismo día en que la CIDH expresó su preocupación por la falta de garantías de la prensa y los derechos de la protesta social; también, la misma jornada en que los gremios Sipreba y Argra, acompañados del CELS, presentaron ante el Juzgado Federal 6 una denuncia penal para que “se investigue a los responsables de las represiones del 31 de enero y del 1° de febrero en el Congreso”.  

Esos días, de votación de la Ley Ómnibus, el operativo de seguridad fue fuertemente cuestionado en general y en particular por haber dejado un saldo de al menos 35 periodistas heridos/as, en su mayoría fotoreporteros/as de medios comerciales e independientes (entre ellos, lavaca). Haciéndose eco de esta denuncia del sector, el gobierno citó a algunas entidades periodísticas: nuestra compañera Claudia Acuña, miembro fundadora de Periodistas Argentinas, participó de la reunión -junto a personalidades como Joaquín Morales Solá- y lo contamos en esta nota.

La ministra de Seguridad Patricia Bullrich se reunió hoy al mediodía con organizaciones periodísticas que en forma unánime expresaron que la represión sufrida por las y los trabajadores de prensa en las recientes jornadas de protesta social no podían repetirse nunca más. “Lo que pasó no puede volver a pasar” sintetizó Joaquín Morales Solá, en representación de la Academia Nacional de Periodistas. Al finalizar el encuentro la ministra pidió “perdón” a las y los periodistas heridos y expresó que estaba dispuesta a hacerlo pública y personalmente a cada agredido. También solicitó a Fopea el Informe sobre Ataques a la Prensa que realiza en su programa de monitoreo de Libertad de Expresión y se comprometió a respetar el Protocolo de Protección a la Prensa redactado por la CIDH y que está vigente en la Argentina desde 2016.

De la reunión participaron la Academia Nacional de Periodismo, Adepa, Fopea, Fundación Led y Periodistas Argentinas. Además de la ministra estuvieron presentes el secretario de Seguridad, Vicente Mario Ventura Barreiro; el secretario de Medios, Eduardo Serenellini y  el jefe de gabinete del ministerio de Seguridad, Carlos Manfroni.

Resumen de lo conversado

La reunión comenzó con una introducción de la ministra Bullrich que explicó la decisión de imponer el protocolo antipiquetes con estos argumentos: 10 mil por año en todo el país, el antecedente de provincias que ya habían impuesto normas similares (citó el caso de Chaco, Mendoza y Neuquén, puntualmente) y “el reclamo social”. Luego definió el motivo de la reunión: “Pensar juntos algunas ideas” con el objetivo de definir “en qué lugar se coloca el periodismo cuando determinados grupos lo atacan”. El primero en poner otro contexto a la reunión fue Joaquín Morales Solá, presidente de la Academia Nacional de Periodismo: “Que quede claro que lo que planteamos es que lo que pasó no puede volver a pasar. No se pueden repetir los acontecimientos que sufrimos ni las agresiones que han recibido los periodistas”. El secretario de Seguridad respondió: “Yo también aspiro a que no vuelva a suceder”.  

Luego, el secretario de Seguridad expresó su “preocupación” porque en estos contextos “no logramos distinguir quien es periodista y quién no.” 

“Si tiene un micrófono, una cámara enfrente y está transmitiendo en vivo, es periodista. Y en esas circunstancias fueron agredidos por las fuerzas de seguridad”, apuntó Claudia Acuña, de Periodistas Argentinas.

Fopea planteó: “Hay que diferenciar algo importante: el problema no es la norma, el problema son los excesos”. Bullrich interrumpió: “No hubo excesos” y calificó esa mirada como “ideologizada”. Fopea replicó: “Tenemos premios Pulitzers con balas de goma en las piernas” y citó los casos relevados en su Informe de Agresiones a la Prensa del programa de Monitorea de la Libertad de Expresión, del cual la ministra solicitó copia. Fopea remarcó, además, la necesidad de poner fin a los discursos estigmatizantes que se emiten desde el poder hacia periodistas.

A continuación, el planteo de Periodistas Argentinas fue “desde la práctica profesional y desde la calle”. Desde esa experiencia concreta, se describió lo que sufrieron .“Usaría la palabra coreografía para describirlo: en el mismo momento en que las fuerzas de seguridad detenían a una persona gaseaban o golpeaban a un periodista. Esto lo vimos desde el primer momento de tensión el 20 de diciembre en Plaza de Mayo y en cada una de las jornadas en el Congreso. Y eso significa que no solo se atentó contra los cuerpos de las y los periodistas, sino que atentaron contra la información que no dejaron circular, que es un bien social y un derecho garantizado constitucionalmente. Como diría Borges: uno es azar; dos es coincidencia; tres es certeza: y hay mucho más de tres casos, de los cuales tenemos videos que registran esta modalidad”. 

También se informó que PA había hecho una presentación ante la CIDH, organismo que respondió este reclamo con un comunicado donde expresó su preocupación. “Esa es la palabra que mejor define cómo nos sentimos: preocupadas porque salimos a trabajar y no sabemos si volvemos a nuestras casas con los dos ojos”.

En cuanto al propósito de la reunión, PA resaltó que no era necesario un protocolo específico para la prensa, sino respetar el Estado de Derecho. También resaltó la importancia de que la ministra se reúna con los gremios del sector, como única manera de lograr una escucha federal y generalizada de los reclamos y necesidades y con los movileros que están en la calle, quienes habían solicitado ya a la ministra una reunión. Por último, respaldó lo planteado por Fopea respecto a los discursos estigmatizantes que “terminan por señalar un blanco” y citó como ejemplo los 15 tuits que el Presidente disparó contra la periodista María O’donnell.

Por su parte, Adepa propuso considerar como punto de partida el Protocolo de Protección a la Prensa redactado por la CIDH, vigente desde 2016, el cual la ministra se comprometió a tomar como base.

Al finalizar, la ministra dijo: “Pedimos disculpas y estamos dispuestos a hablar con todos ellos (por los agredidos) y pedir disculpas formales”. 

Respondió también puntualmente el planteo de PA: “Sería de brutos o de idiotas pretender que no circule la información en estos días porque es imposible. La puede registrar cualquiera, desde un balcón o desde dónde sea. Tenemos el caso de Kostecki y Santillán, por ejemplo”.

La ministra se refiere al caso que implica dos asesinatos y por el que fueron condenados agentes de las fuerzas de seguridad, entre ellos, el responsable del operativo.

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