Nota
San Cayetano: masiva movilización de movimientos sociales a días de las PASO
La cuarta movilización por el día de San Cayetano encabezada por la CTEP, Barrios de Pie y la CCC, junto a otras organizaciones sociales y algunos sindicatos, unió Liniers y Congreso en una caravana de más de 100 mil personas que recorrió 12 km para dejar en claro algo: los movimientos sociales como el sujeto político más activo en los cuatro años de macrismo. La crisis en los barrios. Las ventas en la calle. El hambre en los territorios. Las voces que reflejan el termómetro a cuatro días de las elecciones primarias. Y las discusiones y los desafíos de la agenda social que se viene.
Son las nueve y media de la mañana, es San Cayetano y eso significa que ya pasó una hora desde que Susanita inició la caminata de 12 kilómetros de Liniers a Plaza de Mayo por el día del Patrono del Trabajo; pero mientras se enciende un cigarrillo con una mano y con la otra flamea una bandera de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), advierte que, en realidad, viene marchando hace 20 años.
¿Qué quiere decir?
-Que hace 20 años vengo luchando. Empecé en el ´99, en el barrio Villa Unión, del kilómetro 27 y medio de La Matanza. Tenía siete hijos, no tenía con qué mantenerlos, sufrí mucho, y desde ahí empecé a luchar con la CCC. Hoy tenemos que volver a luchar porque con este presidente venimos mal: ahora con mi nieto no podemos ni comprar una leche, ni un pan. Percibimos 7000 pesos por trabajos de vivienda y de limpieza con los que no podemos comprar nada. Imaginate: sólo 4000 me vino de luz. ¿Con qué vamos a comer? La plata se te va. Y no te queda ni para la ropa.
Ni leche ni pan es la medida de la crisis de Susanita desde Villa Unión, que parece multiplicarse en las más de 100 mil personas que llegarán al Congreso. Esta es la cuarta movilización de San Cayetano convocada por los movimientos sociales nucleados en la CCC, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y Barrios de Pie –junto a otras organizaciones y gremios-, y eso también dimensiona el sujeto político que se construyó estos años a fuego de ollas populares que denuncian el hambre y a base de construcción de tejido social en los barrios y sobre el espacio público.
Por eso, a sus 62 años, a cuatro días de las PASO, y después de 20 marchando, Susanita sintetiza:
-Acá estamos y acá vamos a seguir luchando: esté quien esté.
El sentido de la política
La marcha arranca puntual (8:30 desde Liniers) con el objetivo de llegar a las 13 al Congreso con la misma consigna de hace cuatro años: “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”. Sobre Rivadavia –el canal sobre el que avanza esta peregrinación- hay una lancha que suma algunos reclamos más:
- “Pesca artesanal”.
- “Soberanía alimentaria”.
- “Reforma agraria”.
Las consignas cachetean los ojos porteños que observan la marcha que encabezan integrantes de cooperativas de vivienda que usan en sus cabezas cascos amarillos y llevan en sus espaldas un altar con la Virgen María. Al lado marchan otros dos que llevan a San Cayetano. A su lado pasa un tractor que transporta cajones de verduras agroecológicas de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), mientras la banda sonora bajo este día de sol oscila entre Los Redondos, La Renga y cumbias varias.
Otra de las que lleva casco amarillo es Roxana -38 años, un hijo de 14-, integrante de una cooperativa de vivienda del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE-CTEP). Junto a 15 familias está construyendo el barrio Ayacucho, en Tablada, localidad matancera. También están levantando un comedor: “Hay mucha necesidad”. Cuenta que milita hace sólo dos años.

Foto: Nacho Yuchark
¿Por qué se sumó?
-Los compañeros llegaron y se acercaron al barrio. Empezaron a proponer cosas y vi que cumplían. Me ofrecieron trabajo. Después, nos dijeron para mejorar la casa. Es una zona muy humilde donde estamos. Y al ver que realmente era una organización que se movía, me sumé. Nunca había participado de nada político. Pero este es otro sentido de la política.
¿Cuál es?
-Una, a veces, no quiere dejarse llevar porque está cansada de tantas promesas y de tantas mentiras. Pero acá hay trabajo. Acá hay un colectivo. Acá hay gente que te ayuda. Y eso es lo que está bueno.
No es casualidad entonces que, a cuatro días de las PASO, ocurra esta marcha donde los reclamos y las necesidades se sintetizan en las demandas básicas: hambre, trabajo, vivienda, tierra.

Foto: Nacho Yuchark
Sobre potencias & desafíos
El coordinador general de Barrios de Pie, Daniel Menéndez, grafica a lavaca que la contundencia de la movilización tiene que ver con el desarrollo de los movimientos sociales en todo el país. “Es una realidad organizada, estructurada, con un conjunto de ideas y de políticas públicas, que vamos a garantizar de impulsarlas en el próximo gobierno. Si bien estos cuatro años dejaron como herencia un enorme deterioro social, hoy hay una coordinación de movimientos con una enorme potencia”.
Para Menéndez, la construcción de los movimientos sociales como uno de los actores más activos durante el macrismo tuvo que ver con la dinámica de estar en el centro del conflicto social. “A diferencia de la crisis del 2001, por ejemplo, hoy nos encuentra una sociedad más organizada, con más sabiduría y aprendizaje desde organizaciones que hicieron un recorrido muy importante”.

Foto: Nacho Yuchark
¿Cómo evalúa esa sabiduría y ese aprendizaje de cara a lo que viene?
Menéndez: Este 7 de agosto tiene la particularidad de ser el último con Macri en el Gobierno. Sí van a haber otros desafíos: sostener la unidad en un gobierno popular, articular con la gestión del Estado, impulsar la agenda de los movimientos a través de leyes y propuestas concretas y con la responsabilidad de implementarlas desde un gobierno popular. Otro desafío va a ser el saber administrar las tensiones en un gobierno que va a tener decisiones complejas por la dificultad del escenario económico, con muchos frentes abiertos con corporaciones y con el FMI, pero que va a tener que dar explicaciones y una salida concreta a la situación del hambre en los barrios de forma urgente. Desde ahí, hay que pelear por el fortalecimiento de la economía popular, la integración de barrios, villas y asentamientos, y la lucha en los territorios por las adicciones. Estas demandas se tienen que transformar en políticas de Estado. Y, para eso, va a hacer falta mucha articulación.

Foto: Nacho Yuchark
La economía es la calle
Cuando la movilización llega a Plaza Miserere, la columna de movimientos y organizaciones alcanza ya las siete cuadras. María, vendedora ambulante en Liniers, camina por la vereda. Tiene 34 años, dos hijos y vende tuppers en la calle. Su medida de la crisis: “Antes compraba por bulto: en uno venían ocho juegos de tupper. Hace un tiempo vendía dos bultos por día. Hoy, como mucho, vendo cinco juegos nomás. ¿Sabés por qué? No hay comida. ¿Dónde vas a guardar lo que no tenés?”.
Cuenta María que, además de las dificultades económicas, el Gobierno reprime la venta callejera. “Somos marginados por la policía. Tenemos que trabajar caminando y vendiendo de mano según horarios porque si uno tira una manta con su bolsa, al ratito nomás vienen y te la sacan. O peor: la policía te tira la motocicleta encima y nos atropella todo. Nos tratan como si fuéramos ladrones. Te empujan. Te maltratan. A las mujeres les levantan la mano. Por eso acá denunciamos todo eso”.

Foto: Nacho Yuchark
La vendedora subraya que parte de ese maltrato era justificado por las denuncias de los comercios. “Antes decían que por culpa de nosotros no podían vender, pero fijate cómo está todo que ahorita quieren que volvamos. Hoy caminas por Liniers y ves que los negocios no están llenos. Nos extrañan: dicen que nosotros llevábamos la gente. Y la gente también nos pide de volver. Mira: yo además de los tupper, vendía papel higiénico. El precio: 20 pesos. En el supermercado te sale el doble. Con lo que está aumentando todo, las personas nos necesitan. Esa es la verdadera economía”.
María confirma así, en un segundo y en Once, que para estudiar economía no hay que ir a Harvard. Hay que ir a Liniers.

Foto: Nacho Yuchark
La elección fundamental
Son las 13:30 y la real dimensión de esta marcha de 12 kilómetros que partió hace cinco horas desde Liniers se adquiere cuando las columnas llegan al Congreso. La plaza queda llena. Hay cordones de movimientos y organizaciones que esperan la llegada de la caravana que saludan con aplausos. Y la reciben con un canto:
- “Unidad de los trabajadores y al que no le gusta, se jode”.
Graciela es una de las que canta. Tiene 29 años y milita en el Movimiento Evita de Virrey del Pino, en La Matanza. Lo primero que señala es la cantidad de compañeras que vinieron de los barrios a una movilización que, como hace cuatro años, es urgente. “Las mujeres son las que más estamos bancando hoy en día. Son todo lo que tiene que ver con el sostén de la familia, las que llevamos la comida a cada casa. Hoy en día los padres no tienen laburo y las mujeres se van a los merenderos para llevar la comida a sus hogares. Eso quiere decir que están bancando a la familia entera”.

Foto: Nacho Yuchark
Al merendero de Virrey del Pino van 70 familias todos los días. “Ya no te hablo de niños porque hoy en día tengo que hablar de familias: los mismos nenes le llevan la comida a sus padres. ¿Cuándo lo vimos eso? Jamás. Decimos basta. No queremos abrir más merenderos. Que vengan 70 familias significa que hay 70 familias que están sin trabajo. Queremos que cada chico coma en su casa. Con su familia. Y para eso necesitamos trabajo. Eso es lo que pedimos cuando decimos Tierra, Techo y Trabajo. No venimos por planes ni nada. Que quede claro. La gente quiere laburar”.
-¿Cómo se ve esta situación desde el merendero a cuatro días de las PASO?
-La gente está descreída de los políticos. Es lo que estamos viendo. Muchos no quieren ir a votar, ¡cuando es un derecho! Es el día en el que el millonario y el pobre que se está cagando de hambre tienen el mismo valor. Por eso siempre tiene que haber una esperanza. Y hoy la esperanza es ir con todos. Que se concienticen sobre todo lo que de acá a cuatro años estuvimos padeciendo con este gobierno. Y, también, que tomen conciencia de que esto mismo, durante cuatro años más, es un suicidio. Es muy importante saber que esa es la elección fundamental desde dónde partir para cambiar esto.


Foto: Nacho Yuchark

Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
- Derechos HumanosHace 4 semanas
«Digan clítoris»
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Una filtración revela quiénes son los miembros de la sociedad secreta fundada por Peter Thiel
- #NiUnaMásHace 4 semanas
La escena del crimen
- #NiUnaMásHace 4 semanas
Mujeres mapuche: la resurgencia
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Parece que los dioses mueren































