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A cielo abierto: Famatina frente a las corporaciones mineras

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El piquete a mayor altura del mundo y un conjunto de asambleas en La Rioja, la tierra donde el menemismo hizo realidad el neoliberalismo en versión argentina. Con esos ingredientes la zona del Famatina se ha plantado frente a la minería a cielo abierto, que destruye montañas y contamina con cianuro. La historia de un grupo de comunidades que dijo basta.

En Peñas Negras, a 1.800 metros de altura, frente al Cordón del Famatina, todo parece estático pero se percibe la inquietante sensación de que siempre está a punto de ocurrir algo. Las estrellas son tan grandes que no titilan: laten. Un fogón ilumina de lejos la pancarta que cierra el camino que lleva hasta el campamento de la minera Barrick Gold, que se define a sí misma como «la mejor del mundo». La pancarta anuncia: «El Famatina no se toca». Junto al fogón hay un relojero jubilado de 80 años, un trabajador del municipio, un ingeniero, un productor nogalero, una profesora de educación física, un policía retirado, una ama de casa. Conversan alrededor de las llamas. Forman parte de una gran red de extrañas agrupaciones de ciudadanos de la región llamadas «asambleas», que se organizan horizontalmente, sin jefes, sin patrones, sin partidos políticos, pero abiertos a cualquier integrante de la comunidad. Van a garantizar el corte durante toda la noche. En el campamento quedan dos serenos, como custodia. Barrick Gold bajó a la treintena de hombres que trabajaban allí, unas nueve camionetas, parte de equipo liviano y una perforadora, pero el corte seguirá hasta el retiro definitivo de la empresa. ¿Cómo pudo ocurrir que en menos de un año estas asambleas riojanas parezcan a punto de cambiar esta historia? Un hombre ciego, que veía demasiado, escribió en uno de sus cuentos:
«Cuando una cosa es verdad basta que alguien la diga una sola vez para que uno sepa que es cierto».
Tal vez esa idea explique lo que lograron las asambleas al romper el silencio, y ayude a comprender lo que aquí se narrará: una serie asombrosa de exploraciones, explosiones, derrumbes y hallazgos relacionados con el oro, la riqueza, la pobreza, la democracia, la política, la contaminación, el sometimiento y el futuro.
De Menemlandia al Famatina
Contra la noción de que La Rioja es uno más de los feudos provinciales que contaminan a la Argentina, resignado y expuesto más tiempo del recomendable a los efluentes políticos emitidos por el gobernador Ángel Maza, la noticia esta vez es otra.
• Las asambleas de ciudadanos riojanos parecen a punto de expulsar de la provincia a una de las mayores mineras del mundo, Barrick Gold.
• Efectúan un piquete por tiempo indeterminado desde el 8 de marzo en Peñas Negras para controlar el acceso al campamento minero, hasta garantizar la salida de la empresa.
• Lograron que la Legislatura provincial sancionara, el 10 de marzo, una ley que prohibe la minería a cielo abierto, un precedente que puede ser crucial hacia adelante en momentos en que la Cordillera de los Andes parece zona liberada a las mineras. Esa ley será refrendada en poco tiempo más a través de una consulta popular en Famatina y Chilecito.
La disputa contra la minería a cielo abierto, y la denuncia del contrato que favoreció la entrada de Barrick Gold a La Rioja, estalló en la interna justicialista: los legisladores aprovecharon la situación para tumbar al gobernador (aunque todos pertenecen al mismo partido) y le iniciaron un juicio político acusándolo de corrupción, entre otras actividades. Ocurrió el pasado 14 de marzo. Maza intentó resistir simulando el apoyo de «la gente»: en realidad contrató adherentes a razón de 200 pesos per cápita con la idea de mostrar una situación caótica que justificara la intervención a la provincia. No lo logró (y para colmo no les pagó). Un pasacalle en la capital venía reflejando las mutaciones políticas y estéticas del caso, esto último debido al denodado uso del bótox que algunas personas se hacen inyectar creyendo que así parecen más jóvenes, y no más inflamados: «Maza, vas a durar menos que tu cejas» se auguraba. El gobierno nacional resolvió, no sin tristeza, darle la razón al pasacalles y abandonar a uno de sus aliados más preciados. Maza no logró siquiera el lifting de una intervención salvadora a la provincia.
Barrick Bush Gold
La descripción de las andanzas de Barrick Gold Corporation por el mundo es casi inabarcable por la secuela de polémicas, destrucción, contaminación y denuncias que ha ido dejando por África, Australia y América Latina. La sede sanjuanina de la empresa, donde se desarrolla el proyecto Veladero, para defenderse de las críticas y denuncias, declaró hace tres años que «aseverar que el Sr. Munk o cualquier persona en Barrick está involucrada con el narcotráfico o venta de armas es totalmente irresponsable, injurioso, escandaloso e indignante».
Se refiere a Peter Munk, máximo rostro visible de la empresa y a quien se ha relacionado con el comercio de sustancias no precisamente auríferas. Se considera además que la inversión de Munk en Barrick surge de fondos provistos por el traficante de armas saudí Adnan Khassoghi, aliado y amigo histórico de George Bush padre, quien al abandonar la presidencia norteamericana pasó a figurar como «Asesor honorario de la junta internacional» de Barrick Gold, aunque se lo considera un accionista y referente crucial de la firma. El cierre de este breve relato lo completa la sospecha de que Khashoggi sería el nexo societario entre Bush padre y la familia Bin Laden en The Carlyle Group, empresa de megainversiones un tanto sinuosa, relacionada a la vez con emprendimientos y consorcios de carácter militar y armamentístico a nivel mundial, con todo lo que semejante cosa implica. Conclusión provisoria: cuando se habla de estos holdings empresarios, tal vez uno nunca sabe realmente de qué se está hablando.
Don Hermes Quintana, 80 años, relojero jubilado y pintor en actividad, rodeado por sus cuadros y antiguos relojes de péndulo en Chilecito, dice: «Es que se ha llegado al tipo de sociedad más conocida del mundo, que es la anónima». Se sabe que el gran amigo argentino de Geoge Bush padre es Carlos Menem autor de las vigentes leyes mineras, a través de su entonces secretario en tiempos pre- botox, Ángel Maza.
Barrick Gold recibió la concesión para la exploración del Famatina por parte de Yamiri (Yacimientos Mineros Riojanos), empresa que primero fue una Sociedad de Economía Mixta (98 % de acciones estatales) y terminó como sociedad anónima, con un 80 % de las acciones en manos privadas. Esa mutación es la que denunciaron los diputados riojanos encabezados por el vicegobenador (y actual gobernador a cargo) Luis Beder Herrera, que calificó al convenio con Barrick como «el despojo más grande que ha sufrido el pueblo riojano porque se entregaron minas que eran del Estado». Ese convenio permaneció oculto durante los últimos tres años porque, dijo Beder, «detrás de la exploración estaba enganchado el contrato de explotación».
Tanto secreto en La Rioja es traducido de otro modo: cunde la certeza de que el propio Maza es directa o indirectamente el principal operador de Yamiri, y se lo supone además sumamente generoso en el reparto de acciones con funcionarios que ocupan cargos clave en el actual gobierno nacional. El tiempo dirá si estos comentarios tienen fundamento. Hace poco más de un año Maza pronosticó el progreso que significaría la inversión minera. En Famatina la gente que lo escuchaba aplaudió feliz.
«Se nos escapó lo del cianuro»
Carolina Suffich fue una de las primeras que sospechó que la felicidad es un bien ajeno a la minería cuando en un curso para asistentes de geólogos descubrió que cada una de sus dudas sobre la minería a cielo abierto era contestada con evasivas. Buscó por Internet, se asustó con lo que encontró, convocó a tres amigas y decidieron crear una asamblea para hacer algo. Era mayo de 2006. Los encuentros se poblaron rápidamente, y hubo contagio. De Famatina (6.000 habitantes) se pasó a Chilecito (40.000) que armó a los pocos días su propia Coordinadora de Asambleas.
Albert Einstein decía: «No entiendes realmente algo, a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela». El mensaje de las asambleas cumplía con ese consejo. Lo invocan así, por ejemplo, los chicos de la escuela EPET de Chilecito, o los de la Escuela de Comercio Provincial de Famatina: «La minería a cielo abierto ya no es la vieja minería del socavón, de los túneles, sino que se hace explotar la montaña, el material es pasado por cianuro para separar los minerales, todo eso produce distintos tipos de contaminación que pueden durar siglos, afectando la tierra y las agua subterráneas, generando enfermedades y muerte en la población y en los animales como ya hemos visto que ocurre en otros lugares. Si se hace la explotación en Famatina, se van a usar 1.000 litros de agua por segundo para ese proceso, en una provincia árida a la que ya le está faltando el agua para consumo y riego. Lo que queda en el lugar de la explotación es un enorme cráter donde antes había una montaña, como se puede ver ya en Bajo Alumbrera (las fotos pudieron verse en el último número de Mu), aunque lo del Famatina sería aún mayor. Los políticos y los gobiernos apoyan a las empresas porque sacan su tajada. Tenemos que hacer algo nosotros, porque nos van a envenenar la vida».
La asamblea creció, los encuentros se hacían en el salón parroquial de Famatina. El intendente Lídoro Leiva, primero miró a la asamblea con desconfianza, fue invitado a participar, y a la tercer reunión se convirtió en un miembro más de la misma. Los funcionarios de la Secretaría de Minería de la provincia, un tanto preocupados, anunciaron que querían hablar con los asambleístas.
A comienzos de junio de 2006, la delegación de ocho funcionarios llegó desde la capital riojana. Una primer sorpresa fue la confirmación de que el Subsecretario de Minería provincial Abel Nonino era a la vez Director de Medio Ambiente. Empezaron los abucheos de los vecinos: «¿Cómo va a ser el mismo tipo el que favorece a las mineras y el que controla que no contaminen?» le preguntaron, sin obtener respuesta.
El punto inolvidable del encuentro ocurrió cuando el asesor de Maza, Alberto Baltazar Lagos, ante la pregunta de una asambleísta, empezó por reconocer que había sido uno de los responsables de la elaboración de las leyes de minería (cuando Maza era secretario a nivel nacional, en tiempos de Menem), admitió que el tema del cianuro es «parte elemental en toda la problemática del medio ambiente», y finalmente confesó que al redactarse esas leyes actualmente vigentes «se nos escapó, entre otras cosas, miren qué cosa, lo del cianuro».
Miren qué cosa: es tal vez la más precisa definición del rol del Estado y sus funcionarios, manipulando leyes inconsultas, perjudicando a la sociedad, y defendiendo a las empresas. Gabriela Romano, profesora de Formación Cívica y Ciudadana -nada menos- de Chilecito: «Barrick ni siquiera venía a hacer lobby. Lo hacían los funcionarios. La gente preguntaba ¿por qué salen a defender tanto a la empresa? Imagínese las sospechas».
A raíz del papelón en Famatina, Maza separó Minería de Medio Ambiente, y en esta última dirección designó a un doctor de apellido Díaz Dana. Chichín Acosta, músico tradicionalista, recuerda: «Este señor era ginecólogo. Dijimos: por lo menos debe saber algo de minas».
De los ingleses
Las asambleas fueron brotando en Pihuil, Chañarmuyo, Los Sauces, la propia capital riojana, conectadas entre sí a través de los mensajes de texto de los teléfonos celulares. Jenny Luján, también docente: «Es una herramienta fantástica: barata, y me parece que encima no te controlan. Cuando hablábamos por los celulares siempre escuchábamos unos ruidos raros». ¿Pinchaduras digitales? Jenny sonríe ante lo que considera obvio.
En la zona no hay neófitos con respecto al tema del oro. Las primeras monedas acuñadas en el país (las de dos escudos, que se ven dentro de las actuales monedas de un peso) se hicieron en La Rioja con oro del Famatina en 1821, como réplica de las que se habían fabricado originalmente en el Perú, con una inscripción siempre frágil: «En unión y libertad».
Más memoria. A comienzos del siglo XX llegaron la mineras inglesas a la zona de Chilecito, buscando filones de oro en el distrito minero La Mexicana mediante la tradicional minería de socavón. Se realizó una obra de ingeniería fastuosa: el cablecarril de 34 kilómetros, el segundo más largo del mundo y el que llega a mayor altura. La inversión, cabe señalar, la hizo el Estado. Carina Díaz Moreno: «Usted dirá, Famatina se convirtió en una zona poderosa gracias a la minería. Pues no, el oro se lo llevaron los ingleses, la zona quedó más pobre que antes, y todavía se puede ver el drenaje ácido producido por la minería. Esa explotación terminó en los años 20. En las primeras asambleas que hicimos el año pasado venía gente mayor que todavía recordaba lo que decían en la zona. ¿Qué nos dejó la minería? Enfermos y viudas».
Mu estuvo en La Mexicana, un lugar impresionante en el que no se logra entender de qué modo lograron construir en 1900 esas gigantescas torres y el mecanismo de relojería que permitía que las vagonetas trasladaran el material desde la boca de mina hasta Chilecito. Tampoco es fácil pensar cómo podían aclimatarse los obreros y luego los mineros, a un trabajo realizado a semejante altura, con la consiguiente falta de oxígeno. Se entiende por qué hablan de enfermos y viudas. El cablecarril ha sido declarado Monumento Histórico Nacional. «Pero es el monumento de lo que nos saquearon» dice Gabriela. Hay torres impecables a lo largo del recorrido, pero también hay hierros y vías desparramados, vagonetas arrojadas por el viento contra las laderas de las montañas, las entradas a las minas en las que se ven los drenajes ácidos que siguen goteando, y piletones un tanto marcianos, de agua transparente verde fluo, que confirman que la vieja y -en comparación con lo actual- casi inocua extracción de oro sigue contaminando 100 años después.
Chichín Acosta: «¿Qué nos quedó? Un montón de hierros obsoletos. ¿Qué nos va a quedar ahora? El cráter de la montaña. Y a lo mejor terminan instaurando el Monumento Nacional al Hueco».
Picolotti y los irracionales
El gobierno nacional intentó siempre respaldar a Maza. En diciembre de 2006 el gobernador recibió a la secretaria de Medio Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, designada originalmente con la intención de domesticar a Gualeguaychú. «Vino a La Rioja, nos citó para hablar, nos hizo esperar tres horas, y al final no nos recibió, por pedido de Maza» relata Gabriela. «Terminó escapándose por la puerta de atrás para no cruzarse con los asambleístas». La señora Picolotti compuso un discurso para cada oreja. Declaró que la minería a cielo abierto «puede ser contaminante» pero aseguró también que Maza «está convencido que ambiente y desarrollo pueden ir de la mano». Agregó: «La posición (del gobierno) no es un ‘no’ a la minería, sería totalmente irracional.
Según este planteo, la ley que pedían las asambleas y firmó la Legislatura riojana, prohibiendo la minería a cielo abierto en la provincia, es totalmente irracional (y eso explica que el kirchnerista gobernador sanjuanino José Gioja, que tiene en su provincia a la Barrick, o que el secretario de Minería Jorge Mayoral, repudiaran la ley riojana).
«Lo importante -siguió Picolotti- es un ordenamiento del territorio y el desarrollo sustentable para garantizar una minería responsable». En La Rioja ya no saben qué quieren decir tantas palabras, que quizás evoquen el monumento al hueco que propone Acosta. La propia página web de Barrick Gold lleva como título: Minería responsable. «Lo mismo decía Menem y dicen Maza, Picolotti, Kirchner, todos» enumera Jenny. «Empresas como Barrick bajan el discurso, los otros lo repiten». En su declaración de «misión» (lo que indicaría que Barrick tiene una) la empresa escribe: «Para Barrick, la responsabilidad social implica diálogo abierto, trato justo y el compartir los beneficios del desarrollo minero con los vecinos».
Otra idea drenada por la autoridades, que la minería puede ser controlada por el Estado, causó bastante hilaridad en la provincia, teniendo en cuenta que a los inspiradores menemistas de las leyes vigentes se les escapó lo del cianuro, y que esas normas subsidian a las mineras (combustibles, servicios públicos, impuestos de todo tipo). La sociedad ha visto a los funcionarios desviviéndose por las empresas: nadie percibe cómo podrían controlarlas. Eduardo Flores, productor de vid: «Cuando se sale de Chilecito hacia Famatina, en la ruta se ve todo un basural. Si no controlan eso, ¿qué van a controlar a la Barrick Gold?»
Picolotti huyó de los asambleístas, pero a esa altura quedaba una duda, sobre todo en Chilecito, la segunda ciudad riojana. ¿En qué medida la comunidad apoyaba los reclamos de la asamblea? «Acá hay que tener en cuenta que la gente está cautiva del plan de 150 pesos y el bolsón de comida, o del empleo estatal. Entonces muchos no participan ni hablan por miedo a perder lo que tienen. Es como siempre se manejan los políticos: con gente cautiva» describe Chichín Acosta. ¿Y qué puede pasar con la gente cautiva?
El 19 de febrero se celebró el aniversario de Chilecito. Se instaló un palco con las autoridades, encabezadas por el todavía gobernador Maza y su gran aliado, el intendente Fernando Rejal. La Coordinadora de Asambleas de Chilecito no había pensado ningún modo de participación, pero Jenny, Gabriela y Natalia empezaron a enviarse mensajes de texto, buscaron algunas de sus pancartas y banderas, y se lanzaron al acto.
Gabriela iba con su hija Lourdes. La policía las quiso obligar a bajar las banderas, hubo corridas, manoseos, hasta que se acercaron los adherentes a sueldo del señor Maza a solucionar la situación, en defensa de la policía. Jenny: «La patota nos empezó a amenazar» ¿De qué modo? «Váyanse o las hacemos cagar. Van a ser boleta». La gente empezó a abuchear a la policía y a la patota mazista. Las mujeres se movieron hacia otro lado, y lograron cruzar el cordón policial con otros asambleístas. Desfilaron frente al palco con sus banderas «No a la minería», «Podemos vivir sin oro pero no vivir sin agua» y «El Famatina no se toca». Desde la plaza llegó la ovación más grande del acto. Chichín: «Tuve muchos momentos emocionantes en mi vida, pero nunca algo como eso». Gabriela: «En el palco nos miraban desencajados».
Al día siguiente Maza desistió del llamado a consulta popular para autorizar su reelección. «Se dio cuenta de que Chilecito ya no lo apoyaba» intuyen en la asamblea. En esos días se venían organizando cortes en Patquía, un nudo riojano de rutas. El tercer corte previsto no se llevó a cabo porque coincidió con el día de la caída de Maza. Carina, de Famatina: «Y nosotros no queremos que nos confundan con ninguna interna. No nos interesa el desorden, porque tenemos razón». Es llamativo cómo el concepto de «desorden» queda velozmente instalado, apenas se lo ve desde esta nueva perspectiva, del lado de los políticos, las tramoyas, la corrupción, la manipulación, las patotas pagas, la policía corriendo mujeres.
A 5.000 metros
La rebelión contra Barrick Gold y sus aliados gubernamentales incluyó a los docentes de las escuelas como la EPET de Chilecito que rechazaron por carta cualquier apoyo que la empresa o la Secretaría de Minería quisiera brindar a la institución: «Ya sabemos que te pintan una pared, te dan borradores y tizas y tenés que pone un cartel agradeciéndoles lo buenos que son» dice Iván, uno de los chicos del último curso. Funcionarios nacionales enviados para preguntarle a los chicos «¿Por qué decirle no a la minería?» se encontraron en Famatina (Escuela Provincial de Comercio) con preguntas inversas. ¿Por qué decirle sí?
¿Por qué si trae tantos beneficios, en Catamarca -con más de 10 años de Bajo Alumbrera- Belén, Andalgalá y Santa María siguen siendo pueblos pobres, y con una contaminación que ya alcanzó a tres provincias?
¿Cuál es el despegue para la provincia, si Catamarca sigue igual que siempre?
¿Cuál es el interés del gobierno riojano en defender algo a lo que el propio pueblo le está diciendo que no?
Los funcionarios no lograron contestar. Stefani, 16 años, se mira el guardapolvo blanco: «Dijeron que el cianuro no es maligno. Piensan que somos tarados». Rodrigo, la misma edad, dice un poco perplejo: «No se entiende por qué creen que su palabra vale más que la de la sociedad».
Este modo de plantarse frente al tema por parte de chicos y grandes, merece recordarse, ocurre en un territorio que el historiador Ricardo Mercado Luna describió así: «Esta Rioja signada por aparentes fatalismos, por alentadas resignaciones, por la encerrada opción del conformismo…». La fórmula de lo social, según esta mirada, era: «acatamiento-resignación-fatalismo; lo hecho, hecho está».
Hay asamblea en Famatina. Los vecinos conversan con fluidez, sin discursos, van puliendo y mejorando entre todos ese material precioso llamado «ideas». No se perciben acatamientos ni conformismos. «A veces peleamos» reconoce Carina «algunos somos muy mecha corta, pero al día siguiente ya estamos buscándonos para pedir disculpas y seguir juntos».
¿En qué los cambió la asamblea? «Me dio seguridad, fuerza, y me enseñó que con los demás uno puede conseguir lo que se propone». La asamblea de la que participó Mu culminó con una colecta en una bolsita blanca de nailon: 97 pesos.
En el corte, también se conversa. Sobre la consulta popular, las trampas a las que pueden someter a la gente: «En Chilecito el intendente Rejal es el que siempre apoyó a Maza, está tratando de extorsionar a los empleados públicos y a los que tienen planes para que no voten, y así quitarle legitimidad al resultado». El gobierno nacional, se sabe, cree que es irracional prohibir la minería a cielo abierto. Nadie sabe si meterá la nariz en el tema, cosa que sí intentará hacer seguramente la Barrick Gold. Todo este conglomerado puede reunir en su bolsita más de 97 pesos.
A 5.000 metros de altura uno siente que los pulmones desfallecen, pero a don Pancho Peralta le sobra el aire. Integra la asamblea de Famatina y es uno de los que traslada turistas a tocar el cielo con las manos. El celeste es de una intensidad incomprensible. Me muestra el pico General Belgrano, 6250 metros con sus glaciares en la cumbre. Pasa un cóndor que no mueve las alas. Veo venir hacia nosotros una nube. Nos envuelve. Estar literalmente en las nubes es algo extraño. Don Pancho me muestra varios cerros del Cordón del Famatina, surcados de caminos, como cicatrices. «Ahí se ven las exploraciones que van haciendo. Cavan un pozo de unos 30 centímetros de diámetro, a cientos de metros, de ahí sacan las muestras y tienen como la radiografía de toda la montaña». Las muestras son las piedras y minerales que se depositan en cajas que mandan a examinar para ver cuánto de oro y cuánto de otros metales estratégicos se puede extraer. «Con las muestras, ya financian toda la exploración» dice el hombre. Y señala en círculo, desde el punto en el que estamos parados: «Todo esto va a dejar de existir. Porque aquí van a hacer las explosiones, los cráteres, y como aquí nace el agua de casi toda la provincia, el cianuro va a contaminar allá abajo». Allá abajo hay nubes, pero más abajo todavía se alcanza a ver parte de Chilecito, parte del mundo. «El detalle que no se imaginaron» murmura don Pancho que logra respirar oxígeno no se sabe de dónde, «es que no los vamos a dejar. La última gota de sudor y de bronca la dejaremos acá». Y se entusiasma: «La asamblea es muy linda, es una gran alegría ver el grupo que abrazó esta causa y cómo se suma la gente. No hay políticos, no hay jefes, los jefes somos nosotros. No tendremos recursos, pero ya ven cómo no solo con plata es que uno logra hacer las cosas».
«Cuando una cosa es verdad basta que alguien la diga una sola vez para que uno sepa que es cierto».
Tal vez las asambleas estén diciendo, una sola vez, lo más nuevo y coherente que se puede pensar en estos tiempos: que el presente y el futuro pueden ser diferentes del pasado. Que se pueden hacer cosas colectivamente para aumentar la libertad, para garantizar la vida, para romper la resignación, y para aprender a respirar, incluso donde parece que no hay aire. Alrededor del Famatina se están explorando los alcances de semejante hallazgo.

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El clima del cambio

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Se produjo otra marcha masiva en Buenos Aires acompañando las movilizaciones en todo el mundo por la crisis climática. Jóvenes de orígenes dispares, encolumnados tras una misma sensación de que ni las diferencias ni las grietas políticas podrán existir en un planeta en modo colapso. Las granjas de cerdos, los incendios, los humedales, La Cámpora y el PRO marchando a metros de distancia, el Congreso pintado de verde y la teoría ambientalista sobre el concepto de patria y colonia. Algunas voces que sintetizan el clima del presente.

“La política no hace nada para solucionar esto. Todo eso que quieren hacer con China con las granjas de cerdos es, no sé… una mierda”.

Francisca tiene 11 años y una pancarta que plantea: “Cambio del sistema, no cambio climático”. Cuenta que su familia siempre le habló de la necesidad de cuidar el medio ambiente. “Y estamos haciendo una página web en el colegio, me encantan estos temas” dice entre el concierto de bombos y redoblantes que la rodea durante una marcha que unió a Buenos Aires con más de 30 ciudades de todo el país, y muchas más en el mundo, protagonizadas esencialmente por jóvenes que planearon la huelga climática, otro modo de alertar sobre lo que alertan también científicos de todo el mundo.

Foto: Pedro Ramos

Al lado de Francisca pasa una veterana de unos 17 años que pintó sobre un cartón: “Compostemos al capitalismo”. El lema complementa a Francisca: la sensación de estar en medio de una descomposición que, en el mejor de los casos, podría utilizarse para terminar de descomponer, compostar con otra materia que esté viva y fertilizar un horizonte diferente.

La marcha reunió a muchas organizaciones y movimientos sociales, pero sobre todo a mucha gente suelta. Los Jóvenes por el Clima realizaron una acción pintarrajeando de verde una pared del Congreso y sus rejas hasta que la policía los descolgó del enrejado al que se habían subido.

Llevaban remeras en las que se leía: “Basta de esta mierda”.

Con un megáfono y cientos de personas alrededor, el grito fue: “Rebelión o extinción”.

Milén, docente de primaria, 27 años: “Lo más urgente es rechazar el acuerdo porcino por todos los efectos que tiene para el clima. Y tiene que haber un cambio en la educación sobre lo que es el cambio climático, porque hay mucha ignorancia sobre lo que sucede y cómo nos afecta. Necesitamos una Ley de Educación Ambiental, porque no nos capacitan a los docentes en esto, y el tema no les llega a los chicos. Es algo autónomo que una hace”.

A una columna de La Cámpora la seguía a pocos metros una acaso inesperada columna de la juventud del PRO. La encargada de La Cámpora no quiso hablar mientras estaban marchando. Cuando llegaron y estaban sentados en la Plaza de los Dos Congresos tampoco, pidiendo disculpas “porque nos estamos organizando”. Catalina, secretaria de género de la juventud del PRO postuló: “Nosotros queremos la ley de humedales. Y creo que todos aquí queremos un país mejor, inclusivo, justo, ambientalmente sostenible. El tema es cómo. No hay respuestas fáciles. Siempre vinimos a estas marchas, pero no partidariamente”, dice, con lo que la verdadera actitud del PRO frente a esto queda a merced de la lectura de quien se interese en el tema.

Fotos: Pedro Ramos

Se armó un escenario de espaldas al Congreso. Habló una joven de Frydays for Future Argentina, una de las organizaciones ya históricas en estas protestas. Dijo: “Hoy estamos una vez más reunidos para exigir justicia climática inmediata en la marcha mundial por el clima. Porque hay activistas que son perseguidos y asesinados por hacer oír su voz. Porque hay personas que sufren todos los días esta crisis climática. Porque lo podemos ver en los interminables incendios, inundaciones, escasez de agua, impactos económicos, y no tenemos más tiempo para seguir mirando para el costado. Nuestra casa está en llamas. Y debemos actuar ahora. Las emisiones deben disminuir ya. Es una lucha que no es solo por el futuro sino también por el presenta. El momento es ahora”.

Luego habló otro de los grupos pioneros en estos años, Jóvenes por el clima, que a través de su vocero Bruno Rodríguez sintetizó mucho de lo que de fondo está fermentando entre jóvenes que alzan su voz en defensa de su propio futuro:  

“Quiero transmitirles mi enorme felicidad por ver al ambientalismo popular copar las calles de la Patria, afirmando contundentemente que no hay justicia social sin justicia ambiental”.

“La lucha contra la crisis climática y ecológica es una lucha por la defensa y promoción de los derechos humanos. Es una lucha por la preservación de los territorios. Es una lucha por la defensa de la soberanía nacional, de los derechos de los pueblos originarios, en defensa de los intereses de América latina contra el colonialismo extractivista y saqueador”.

·El cambio climático es un fenómeno global, y por lo tanto la responsabilidad de los distintos países se diferencia enormemente. No es lo mismo el aporte que hace a la crisis Estados Unidos o la Unión Europa que un país de América Latina”.

“Hoy Argentina profundiza la matriz extractivista de su modelo productivo para pagarle al FMI. Los países que forman parte de los directorios de los organismos de crédito internacional son nuestros deudores. Ellos, que saquean nuestros territorios y mercantilizan a la naturaleza, son en definitiva los verdaderos responsables. Patria si, colonia no, es en definitiva una consigna ambientalista”.

“Agradecemos muchísimo a las organizaciones populares, movimientos populares, trabajadores de la tierra, recicladores urbanos. El ambientalismo va a ser popular, latinoamericano y emancipatorio, o no será”.

Foto: Pedro Ramos

Agradecemos la colaboración para esta crónica de integrantes del Diplomado en Periodismo y Comunicación Ambiental Andrés Carrasco.

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Carta abierta a los jueces de la Corte de Justicia de Salta. Por Carla Morales Ríos

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Compartimos la carta de quien fuera abusada por el cura Emilio Lamas, recientemente absuelto por la justicia salteña. Los nombres que sellaron un fallo vergonzoso y revictimizante, y el pedido para que el caso no prescriba: » La prescripción de esta causa penal ataca a toda la sociedad en la existencia de personas que aún no pueden hablar», dice Carla sobre la impunidad que, otra vez, goza la Iglesia del Estado cuando no están separados.

Carla Morales Ríos

Así como hace casi 3 años le escribí una Carta Abierta a Emilio Lamas, hoy se las escribo a ustedes, jueces y juezas que facilitaron la prescripción de la causa penal que inicié contra mi abusador.

Y de la misma forma les voy a hablar, de igual a igual, sobre su accionar inoperante:  Guillermo Alberto Catalano, Sandra Bonari, María Alejandra Gauffin, Teresa Ovejero Cornejo y Sergio Fabián Vittar, sus horrorosos y nefastos fallos dañan a toda una sociedad y principalmente a Juan Carlos y a mí porque nos revictimizan, siendo nosotrxs sobrevivientes de esos abusos.

En la reflexión sobre estos resultados no queda otra más que calificarlos como disciplinantes y amedrentadores, producto de todo este manto de impunidad.

Tenemos una justicia clasista, racista y patriarcal a la que hay que desmantelar.

Nuestra búsqueda de justicia, con este resultado, queda desestimada por ustedes, servidores públicos, jueces y juezas, que se supone, deben tener una formación integral y estar orientados por las perspectivas de los Derechos Humanos y de Género, protegiendo así a las partes más vulnerable.

Las  decisiones que ustedes toman, anulan nuestros procesos subjetivos, desconociendo que son totalmente íntimos y personales y que, por numerosos estudios de las ciencias sociales, los hechos de abusos sexuales son considerados episodios traumáticos y de violencia extrema.

Dejan una huella en nuestra psiquis, justamente, por ser hechos de las características mencionadas.

No entender el proceso por cual el abuso sexual no puede ser develado tan fácilmente ante una sede policial y/o judicial.

Sumado a esto, se menciona todavía la existencia de un tabú en torno a tales delitos y los prejuicios y juzgamientos que terminan recayendo sobre nosotrxs, siendo este resultado uno de ellos, pues la prescripción de estas causas no hacen otra cosa más que dejar impune a Lamas y cuestionando el porqué nosotrxs no hablamos antes.

¿Cuáles serían los parámetros de esos tiempos?

La prescripción de esta causa penal ataca a toda la sociedad en la existencia de personas que aún no pueden hablar y principalmente, al colectivo TLGBIQNB+, la cual lleva a preguntarse si las identidades sexo-genéricas disidentes tenemos entonces, garantizados los mismos derechos y si importan nuestras vidas ante una (in)justicia heteropatriarcal, cisnormativa, binaria y religiosa.

Desde hace más de 10 años refuerzo mi adhesión a la Campaña de la Separación de la Iglesia del Estado, organización por la cual entendí su necesidad y urgencia.

Este desacertado resultado remarca la existencia de esa vinculación y la convivencia existente cuando se trata de causas que van en contra de ella o de sus miembros e intereses. Los derechos sociales son apoderados nuevamente por una institución totalizante en pleno Siglo XXI y por lo cual, se espera que instancias superiores puedan reparar sus violencias hacia nosotrxs, otra vez, sus víctimas.

#elestadoesresponsable #abajolaprescripción #iglesiayestadoasuntoseparado #noolvidamosnoperdonamos

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Lo que hay para ver: la vuelta del teatro independiente, a pura obra

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La Benito, No voy a estar cuando me vean, Bocetos, Cacao y The Club for Performance Art Gallery: cinco recomendaciones de la escena teatral independiente porteña, para leer e ir a ver. Una recorrida de un solo fin de semana a puro escenario: de la danza a la performance, de la calle a los espacios que reabrieron con muchas y variadas propuestas.

Todas las historias caben en un escenario. 

Amplias salas de pisos de madera con reflectores y escenografía, o una plaza que ocupa una manzana o una reserva natural pueden ser el espacio donde el hecho teatral suceda. La propuesta artística, en este momento de reapertura, es inmensa y variada: desde lo temático hasta la oferta de horarios en los que se puede apreciar el arte en todas sus formas. Aquí te presentamos una muestra de lo que es posible disfrutar en la escena porteña independiente hoy. Desde una caminata por una plaza de Villa Crespo; pasando por dos obras de danza que despiertan los sentidos y la capacidad de que afloren algunos interrogantes; el surrealismo de las pinturas de cuadros que cobran vida; hasta una performance en la que dos personas se detienen a contemplar el río…

La Benito, ensayos sobre encuentros

La Benito

La plaza Benito Nazar en el barrio de Villa Crespo es el escenario al aire libre que propone La Benito, ensayos sobre encuentros. A cada participante le llegarán indicaciones mediante un grupo de Whatsapp.  Hay tres puntos de encuentro y cada une puede elegir desde dónde partir: kiosco, cafetería o veterinaria, ubicados en las diferentes esquinas de Apolinario Figueroa y Olaya. A la hora de inicio, suena un silbato: es momento de ponerse los auriculares y escuchar el audio recibido. Comienza la aventura.  Les participantes arrancamos la caminata motivades por las señas que nos hacen les performers. Cada une viste de un color determinado, rojo, verde, azul, violeta, amarillo y más. Nuestra tarea es estar atentes a sus movimientos y en nuestras orejas se despliega una hoja de ruta, un episodio de 40 minutos a la intemperie, con pies inquietos que se deslizan sobre las piedritas naranjas que cubren la plaza y los enormes círculos de cemento que la recorren. Caminata, trotecito, más caminata y la invitación a bailar cuando la música incita a improvisar una coreo. Los ojos absorben,  los oídos se regocijan y el corazón agradece cuando  alguien vestido de un solo color coincide con nuestra mirada, levanta el brazo y la mano ondea de un lado a otro. Ese saludo a la distancia tiene un valor inédito. Esta obra — concebida en cuarentena, potenciada por Roseti Espacio y su director Juan Coulasso, con su asesoramiento artístico y el de Romina Trigo — es, como dice en el título, un ensayo para volver a encontrarnos. ¿Cómo lo hacemos? Algunas pistas transitadas en el recorrido: mirarse a los ojos, saludarse, asomarse a lo que viene con fascinación infantil y caminar juntes.  Algunes niñes miraban con curiosidad a les jóvenes y adultes que ocupábamos la plaza y decidieron sumarse a la caminata  ¿Adultes jugando? No hay que desperdiciar esta oportunidad. 

Les performers que nos instigaron a jugar son: Guadalupe Arata, Candela Arregui, Brenda Chi, Fabiana Colagiovani,  Melina Cruz, Rodrigo Distéfano, Micaela Zaninovich, Martín Labarca, Celeste Martinez Cal y Sebastián Rocha. Todes eran alumnes de Juan Coulasso de manera virtual, hasta que se habilitó la posibilidad de las prácticas al aire libre. Algunes vivían cerca de la plaza Benito Nazar y un día se juntaron  “para vernos a los ojos después de mucho tiempo de estar viéndonos a través de pantallas”, coinciden les directorxs Brenda Chi y Pablo Racciatti.  ¿Qué elementos querían  que estuvieran presentes en La Benito? “La convivencia con otras prácticas que existen y existieron siempre que nosotres fuimos a la plaza. La vuelta del arte a las calles, donde antiguamente solía habitarse el espacio público para generar cultura a la que todo el mundo pudiera tener acceso. La fantasía, la nostalgia, el volver a un espacio para crear con otres”.

Plaza Benito Nazar, Apolinario Figueroa y Olaya, CABA

Sábados, 19 hs

Hasta el 27/11

@labenitoencuentros

No voy a estar cuando me vean

La obra de danza-teatro dirigida por la bailarina, coreógrafa, directora y docente Jazmín Titiunik despierta la curiosidad desde su nombre. ¿Dónde están si no están ahí? ¿Si las veo y no están, estaré yo para ver y ser vista? Cuatro intérpretes —María Díaz, Agostina Galarza, Marina Zanollo y Jazmín— desentrañan la incógnita, la fragmentan y la saborean.  Un cartel led nos da la bienvenida, anfitrión mudo pero elocuente, en este encuentro con los interrogantes que desatan los cuerpos y sus devenires. Hay oscuridad y de repente se enciende una luz.  Cada bailarina nos mira y habla, nos interpela acerca de ese presente en esa sala. ¿Quiénes somos en ese instante? Al salir, ¿seremos les mismes?  La invitación a mirar y dejarse mirar es un ejercicio vital.  Tras esa práctica tan sencilla como profunda, volvemos a fijar la mirada en ellas, seducides por la belleza encantadora de los cuerpos que danzan. 

El germen de la obra fue un verso del poeta francés Arthur Rimbaud: “Yo soy otro”.  Esta resonancia se alineó a una investigación que Jazmin viene haciendo desde hace un tiempo y “tiene que ver con encontrar un lugar de la ficción que sea un poco más pequeño que la representación y más abierto que la narrativa. Poder darle universo a un mundo lleno de estas existencias menores, estas presencias mucho más frágiles que planteen una posibilidad más abierta”. Otras inquietudes se suman: “¿Cuándo podemos decir que algo empieza a ser danza? La danza siempre es más definida en términos de movimiento y para mí es más la relación entre el cuerpo y el tiempo”.

Un cuerpo entra en escena y dice “Yo voy a intentar ser yo delante de ustedes”, otro propone volverse un objeto, otro,  tratar de ser ella misma en escena. “La obra se mueve todo el tiempo, con esta intención de cambiar el modo perceptivo, de hacer aparecer lo que ya estaba ahí, como si tuviera que ver más con limpiar la percepción para poder ver lo que ya está pasando”.

¿Cómo estar juntes? ¿Cómo ser con les otres? En estas preguntas que tanto significan en esta época, indaga la obra. “La fisicalidad no asegura el contacto”, aclara Jazmín. Mirar y ser mirades puede ser una primera respuesta. Las otras surgirán de la profundidad en la que nos reflejamos y de la sabiduría que anida en cada cuerpo.

El taller de Omar, Fitz Roy 1245, CABA

Sábados, 21 hs

Hasta el 30/10

@novoyaestarcuandomevean

Bocetos

Anochece en una galería de arte y sucede lo inesperado.  Una osada presentadora nos introduce en un mundo surrealista en el que todo puede pasar, incluso que los cuadros cobren vida.  Las palabras revelan la trama escondida  y quizás sugerida por algún elemento del cuadro.  Lo que parece, no es, y lo que es insiste en colarse por la rendija y salir a la luz.  La apreciación de un cuadro en una galería de arte o en un museo, aquí se transforma en la observación de un cuerpo que palpita su verdad y estalla en un grito cuando el arte es mensajero de las historias que sucumbieron al silencio.

En marzo, la actriz Rosita Micale aludió en su Instagram a las ganas de volver a actuar y buscaba cómplices para esa aventura. Romina Palermo, ex compañera de la UNA, le respondió casi instantáneamente y decidieron juntarse. Luego se sumaron Antonella Valese y Violeta Gros, con quienes también se conocían de la UNA y de esos encuentros fue surgiendo la idea de Bocetos

El cuadro “La chiquita piconera”, de Julio Romero Torres fue la imagen que atrapó la mirada de la actriz Romina Palermo.  Con esas sensaciones fue creando su texto. “Empecé a escribir de acuerdo a lo que me generaba pero lo que más me detonó fue su pasado de niña que sufrió trabajo infantil”.

Antonella se inspiró para su monólogo en uno de sus cuadros favoritos, “El beso”, de Gustav Klimnt.  Su personaje es una coqueta mujer que acepta modelar para un pintor que la seduce. “No quise que fuera algo romántico y feliz porque tenía esa data de Klimt, de que era medio ghosteador, para adaptarlo al vocabulario actual”. 

La periodista alemana Sylvia von Harden fue abordada por el pintor Otto Dix una noche en Berlín en 1926 y le rogó  que posara para él. Le atrajo su aspecto ambiguo, ni hombre ni mujer y le aseguró: “Representas toda una época”. Ese retrato conocido como “Agarre las manos”, fue el que acaparó la atención de la actriz Rosita Micale, quien rescata la naturaleza de las obras creadas en pandemia: “Ahora se prioriza el instante, cierta lucidez de la situación que aparece y desaparece porque no sabés cuándo va a volver a pasar. En verdad el teatro siempre fue así, la pandemia fue eso, nadie sabía qué iba a suceder, todo fue improvisado. Este es un producto pandémico”. 

La actriz Violeta Gros interpreta en Bocetos a una niña de mirada siniestra, bastante alejada del estereotipo de la infancia  angelada e inocente. Su inspiración nace de la obra “La hija del torturador”, de la pintora argentina Mildred Burton. Por debajo del cuello de la niña retratada pende un trozo de dedo humano. La obra de Burton, nacida en Paraná, con ascendencia irlandesa, es exquisita y perturbadora. De chica dibujaba cosas extrañas a los ojos de la familia y la encerraron por considerarla fuera de sus cabales. A los 15, la casaron con un militar con quien tuvo  5 hijos y en cuanto pudo se escapó a Buenos Aires para seguir pintando. Partió en 2008, en La Boca, barrio que eligió para vivir y morir.

Suma Violeta con respecto a la creación teatral: “Es un material que se puede trasladar a cualquier lugar, no tiene escenografía, son monólogos que podemos actuar en vidrieras, en una sala, en un patio. Lo que está por delante es la actuación, surgió  como clima de época.  No sabÍamos ni dónde ni cuándo, no sabemos qué va a pasar. Eso marcó el proceso creativo. Hay algo del contagio, del volver a hacer, de sumarse desde el goce, poner el cuerpo en acción, sentir que podemos hacerlo”.

Animal Teatro

Castro 561, CABA

Sábado 25 de septiembre, 20 hs

@animalteatro

Cacao

El nombre de esta obra de danza despierta las papilas gustativas y nos subyuga con la idea de este milenario manjar que alegra y energiza.  La obra posee las mismas propiedades. El escenario es una de las salas del espacio MOVAQ Aquelarre en Movimiento, ubicado en el barrio de Villa Crespo y comandado por las bailarinas Analía Slonimsky, Lía Mazza, Julieta Rodriguez Grumberg y Laura Peña Nuñez.  Al traspasar el galpón de la calle Malabia al 800, se forma una fila y a cada asistente se le ofrece un cuenco pequeño con la bebida de los dioses: chocolate caliente.  Unos minutos después subimos al primer piso, donde se percibe un aroma dulzón. Nos entregan un pequeño chocolate con envoltorio blanco  y nos piden que recién lo degustemos en un momento determinado de esta obra que está en el tramo final de su construcción y que investiga las propiedades medicinales del cacao.  Dirigidas por la bailarina, coreógrafa y docente Analía Slonimsky, las intérpretes Lucía Chiappe, Paula Zacharías, Brenie Gora y Paula Caldirola se apoderan del espacio con sus danzas y con música de Luis Della Mea. Con luces que lo tiñen todo de colores cobrizos, los cuerpos también se tiñen de un vestigio ancestral. La ceremonia del cacao provoca  los sentidos y lejos de ser solo espectadorxs, quienes estamos sentados  de manera circular, nos sentimos parte del ritual.

El disparador sobre el que trabajaron fue “la sensación de flotar los huesos dentro de la carne, volver a ser carne, tejido, volver a la tridimensionalidad del cuerpo después de esa planicie y ese vacío que nos había generado la pantalla —cuenta Analía— y luego un amigo aficionado a la gastronomía me compartió un documental sobre lo que generaba el cacao en personas sin olfato, que te hace perder el gusto. El chef les devolvía algún tipo de sensación de placer en el gusto más allá de que no recuperaran el olfato, y ver a esa gente emocionada fue maravilloso”.  Agrega Analía que en cada encuentro preparaban chocolate, hicieron una ceremonia del cacao guiadas por chamanas y se pusieron a investigar sobre sus propiedades: activa el sistema circulatorio, lo llaman la medicina del corazón. “Y me parecía que volver a lo sanguíneo, a lo corpóreo, al latir del corazón después de un año de virtualidad, era un buen síntoma para este encuentro”.

Sin la intención de crear una obra, Cacao fue tomando forma hasta convertirse en esta invitación a redescubrir el goce del sabor y a confiar en la vitalidad de la propia anatomía.

MOVAQ Aquelarre en Movimiento

Malabia 852, CABA

Estreno próximo a anunciarse

@cacaolaobra

The Club for Performance Art Gallery

Voy a hablar con el río forma parte de esta propuesta de performances en un punto determinado de la ciudad, para una sola persona y viene de la mano de la actriz Agustina Muñoz.  La cita es en la esquina de Corrientes y Eduardo Madero a las diez de la mañana de un jueves. De allí, partimos atravesando avenidas, un puente, observando altísimos y modernos edificios, exclusivas vinerías, concesionarias con autos extravagantes  que no he visto circular por mi barrio  —Floresta— y entidades bancarias con nombres que jamás había escuchado. Seguimos caminando, un guardia de seguridad escucha cumbia en altavoz. Llegamos a la Costanera Sur, el clima es de flamante primavera, me invita a acomodarme mirando hacia una laguna cubierta de vegetación, con matices infinitos de verde y habitada por unos cuantos patos negros. A nuestras espaldas, la ciudad y sus desvelos. Ante nuestros ojos, un pequeño paraíso. Después de que un instrumento soplador de hojas y mugre se acallara y nos corriéramos unos metros para que la voz de la Negra Vernaci, emitida desde un carrito de comidas, quedara casi imperceptible,  ambas dimos play a un audio que nos sumergió en otra dimensión.  La voz me guía y yo me dejo llevar, es un viaje a otro mundo, a otra época, a recuerdos que no son míos y a la vez, me pertenecen. Le siguen siete minutos de contemplación, en los que adquieren relevancia el canto de los pájaros, un ave que pasa volando al ras del agua, los patos negros que se desplazan sin prisa, se zambullen, se acercan entre sí, se alejan.  Agustina me avisa que ya pasaron los siete minutos. Intercambiamos algunas palabras sobre lo vivido. Me sugiere continuar  la experiencia en la Reserva Ecológica y si me dan ganas, escribir y dibujar.  Para eso, me entrega un sobre de papel madera, adentro hay una hoja en blanco, un lápiz, un bolígrafo y algunas imágenes. Me pasa música, también. Nos despedimos, camino hasta la Reserva, observo con ojos atentos, hay tanto para mirar. Me falta el mate. Me senté en una silla de madera, sobre la mesa dibujé dos paisajes: uno con edificios que rascan los cielos, otro con laguna y patos. Escribí: ¿Qué espacio quiero habitar? ¿Cuál es mi deseo? ¿Qué produzco para vivir feliz? Y más abajo, enmarcado con puntitos y flechas, como si fuera una marquesina: La vida de los patos. Se lo mandé a Agustina por whatsapp, me pareció un gesto que se correspondía con su generosidad al regalarme papel, lápiz, imágenes. También le mandé una foto de unas florcitas violetas que encontré en el camino y acompañé con: La belleza de las flores. Antes de regresar al cemento, quiero mirarlas fijo un buen rato, para que se queden acá pero que también se vayan conmigo.

La performance terminó, sigue la vida. Quizás  sean lo mismo.

Alina Marinelli y Camila Malenchini llevan adelante el proyecto Club for Performance Art Gallery, que nació durante la cuarentena en Berlín, a principios del 2020. Con las restricciones pandémicas, decidieron habilitar la posibilidad de potenciar el encuentro y lo denominaron “experiencias 1.1”. “Luego de una hermosa 1era temporada en Berlín, y entrando, aquí en Buenos Aires, al invierno y segundo período de aislamiento, decidimos lanzar esta versión bajo el nombre Lotería de Performance”. 

Las experiencias se realizaron en diferentes espacios: edificios, parques, supermercados. Involucran a une performer y una sola persona. Hasta el momento ya sucedieron 42 performances en CABA y La Plata. En el momento de adquirir la entrada, se puede elegir día, horario y lugar y la performance es sorpresa. Unos días antes, llegará un mail brindando algunos datos puntuales y el nombre de le artista asignade.

Disponerse a la aventura que esconde la ciudad y entregarse al azar es la clave de esta propuesta que cruzó el océano. Como en una lotería, atrae la promesa de una recompensa valiosa y quien se atreva, gana.

Lotería de Performance

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@clubforperformanceartgallery

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