Ataques a la prensa
La policía investigada

El juez Martínez de Giorgi analiza en detalle las grabaciones de la violencia que tuvo como principal víctima al camarógrafo Facundo Tedeschini, de A24, y apunta a un posible incumplimiento de parte de la fuerza federal de la orden de liberación.
Por Ariel Stemphelet
Tiempo Argentino (tiempoargentinoar.com.ar)
La Justicia Federal ya trabaja en la investigación del accionar de efectivos de la Policía Federal en el marco de la detención de un camarógrafo del canal A24. También está en la mira el posible incumplimiento de funciones de la fuerza de seguridad que lo mantuvo con custodia policial a pesar de que ya había salido la orden de liberación.
Todo ocurrió en la mañana de este jueves. Cerca de las 7 de la mañana un grupo de activistas de Greenpeace ingresaron a las escalinatas del Congreso para realizar una acción de protesta contra la Ley de Glaciares que el Senado trata desde este mediodía. Inmediatamente, efectivos de la Policía Federal acudieron hasta el lugar para desalojarlos y detenerlos.
Los 12 activistas fueron llevados hasta un estacionamiento ubicado frente al Palacio Legislativo, sobre la calle Hipólito Yrigoyen. Rápidamente, ese procedimiento acaparó la atención de los trabajadores de prensa de los diferentes canales de TV que estaban en el lugar, entre ellos Facundo Tedeschini, de A24.
De los relatos de testigos y las imágenes grabadas por otros canales se pudo reconstruir que habría habido una orden policial para que los trabajadores de prensa se reacomoden en otro lugar y dejen liberado el ingreso al estacionamiento. En ese interín, los camarógrafos comenzaron a moverse, pero un efectivo abordó de manera violenta a Tedeschini.

Uno de los momentos de la nueva expresión de violencia de la policía contra periodismo.
“Cuando intento retroceder, no pude porque me estaban pisando el rollo de cable. Les dije que tenía el rollo y que no podía retroceder, siguen atropellándome y siento el gas pimienta, golpes y caigo”, contó el trabajador de prensa al salir del Hospital Ramos Mejía.
Al caer al piso, el camarógrafo fue nuevamente abordado por el efectivo policial y terminó detenido en el mismo estacionamiento en el que estaban los activistas. Unos minutos después fue trasladado en una ambulancia del SAME al hospital. “Ahí me preguntó un colega si estaba detenido, le dije que no sabía y le pregunté al oficial, que me dijo que sí, que estaba detenido”, añadió Tedeschini en declaraciones posteriores.
El violento episodio, que cosechó un amplio repudio de la comunidad periodística, ya es investigado por la Justicia Federal. El que interviene es el juez Marcelo Martínez de Giorgi, que tiene dos expedientes: el de la detención de los activistas de Greenpeace y el de la detención del camarógrafo.
El juez primero tomó intervención en el caso de los 12 activistas por tratarse de una violación de domicilio y por ser el edificio del Congreso de jurisdicción federal. Si bien es un espacio público, no había autorización para el ingreso a la zona de escalinatas, por ende se los investiga por una infracción. Al cierre de este artículo permanecían en dependencias policiales para la realización de trámites de identificación, pero según fuentes judiciales ya se firmó la orden de liberación de todos ellos.

La acción de la ONG Greeepeace en las escalinatas del Congreso.
Por la premura del caso, el juez también tomó la decisión de intervenir en la detención del trabajador de prensa, un caso similar a los que habitualmente tramitan en la Justicia porteña. Es por eso que no se descarta que una vez que Comodoro Py avance en la aclaración del hecho, remita las actuaciones a la jurisdicción local.
Mientras tanto, el magistrado ordenó que se le tome declaración testimonial en sede policial al efectivo que agredió a Tedeschini. No será indagado, sino que tiene obligación de decir verdad ya que en el caso contrario podría incurrir en un caso de falso testimonio. Desde temprano, Martínez de Giorgi está abocado al análisis de las imágenes del episodio y no se descarta que otros testigos sean llamados a declarar.
Además de la investigación al efectivo que lo detuvo, cuyo nombre todavía no trascendió, la causa también tiene en el radar el accionar de la Policía Federal en general. Es que el trabajador de A24 fue trasladado al hospital para ser atendido con una custodia policial que, en el lugar, le ratificó que estaba detenido. La secuencia fue transmitida en directo por ese mismo canal.
Pero lo llamativo es que para ese momento hacía varios minutos que el juez había ordenado su liberación, con lo cual los policías no tenían nada que hacer ahí, dijo una fuente consultada por Tiempo. Este medio también supo que hubo una explicación en la que desde la Policía Federal indicaron que “querían esperar qué decían los médicos”.
Durante todo ese momento, el camarógrafo estaba “prevenido” y “sometido a actuaciones prevencionales”, a pesar de que debía estar libre, precisaron.
Ese episodio también está en la mira judicial, que analizará si hubo un incumplimiento policial de la orden emanada por el magistrado.
*Esta nota es parte de la articulación de la Unión de Medios Autogestivos (UMA): El Ciudadano (Rosario), Revista Cítrica (Buenos Aires), El Diario del Centro del País (Villa María), Tiempo Argentino (Buenos Aires), Lavaca (Buenos Aires), Agencia Tierra Viva (Buenos Aires) y Lawen Documental (Buenos Aires).
Ataques a la prensa
Robo en la redacción de la cooperativa El Ciudadano

Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario cooperativo de Rosario. El robo fue selectivo: se llevaron las dos consolas de sonido y todos los micrófonos, lo que impide que el medio siga transmitiendo y filmando. Todo en el contexto de un gobierno nacional que enarboló el eslogan «no odiamos lo suficiente a los periodistas». Desde la web de El Ciudadano (elciudadanoweb.com): «Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”.
El año comenzó con una noticia triste e inesperada para el diario El Ciudadano. Cuando volvieron a trabajar después del Año Nuevo, sus integrantes encontraron que la redacción del medio cooperativo de Rosario había sido robada. “Nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, señalaron desde el espacio autogestivo.

Imagen de las instalaciones saqueadas.
El episodio ocurrió durante la madrugada del primer día del año. Desconocidos rompieron un vidrio del frente del edificio e ingresaron al diario. “Se dirigieron directamente al sótano donde funciona el streaming y se llevaron las dos consolas de sonido, todos los micrófonos, lo que nos impide seguir transmitiendo y filmando”, contó El Ciudadano a través de una declaración en su web.
“Nos llama la atención lo selectivo del robo y lo simbólico del hecho de que se hicieran con los micrófonos”, agregaron desde la cooperativa y recordaron la compleja situación económico y de subsistencia que atraviesan en esta época de crisis.
El violento hecho, además, se da en el marco de un gobierno que promueve el odio a la prensa. Javier Milei repite de manera constante que no se odia lo suficiente a los periodistas, al tiempo que censura y reprime el ejercicio de prensa.
“Nos quisieron destruir muchas veces. Nunca lo consiguieron. Nos vamos a levantar de este golpe pero nunca vamos a dejar de contar con espíritu crítico todo lo que vemos”, concluye El Ciudadano, medio creado en 1998 y recuperado por sus trabajadoras y trabajadores en 2016.
El Ciudadano, junto al diario Tiempo Argentino, revista MU y Agencia lavaca, El Diario del Centro del País, revista Cítrica, agencia Tierra viva y Lawen, integra la Unión de Medios Autogestivos. Son siete cooperativas que se organizaron con el fin de promover el periodismo de investigación sobre temas sociales apremiantes. Su agenda hace foco en temas usualmente relegados por la prensa comercial como son la violencia institucional, el narcotráfico, el respeto por los derechos humanos y la diversidad de género, la soberanía alimentaria, los reclamos de los pueblos originarios y el cuidado del medio ambiente.
La cooperativa que edita El Ciudadano se llama La Cigarra. El diario dio la noticia con palabras de aquella canción de María Elena Walsh: «Tantas veces me mataron». Y publicaron: «Por algunos indicios que deberán investigarse, el hecho también asoma como clara amenaza a la libertad de expresión».

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