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 La manifestación al Congreso Nacional contra la reforma previsional terminó otra vez en represión y cacería – que volvió a tener a la prensa como víctima- y detenciones arbitrarias como las que ocurrieron el jueves pasado. La multitud fue dispersada con gases y palos y cuando todo parecía haber terminado, comenzó a hacerse oir con una clásica sinfonía política: el tronar de las cacerolas. Crónica de un día que rompió moldes, relatos y creó un nuevo escenario, todavía en definición.

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Fotos: Nacho Yuchark para lavaca


“¡No nos traicionen!”, le grita un grupo de jubilados asentado en Riobamba y Perón a los autos polarizados que trasladan a los diputados que tratarán la reforma previsional en el Congreso.
Son las 12 del mediodía y todavía los autos alternan con formaciones de Policías de la Ciudad que también van pasando hacia el otro lado del vallado que cerca el Congreso de la Nación. A ellos, los jubilados les gritan otra cosa: “¡Piensen en sus madres!”.
Hasta las primeras horas de la tarde este fue el diálogo de sordos entre los ciudadanos más ancianos y los uniformados más jóvenes. Rodolfo aclara que son parte del Frente de Adultos Mayores y dice a lavaca: “Está viniendo mucha gente, así que si vuelven a provocar como la vez pasada, tirando gases y eso, va a volver a ser otro escándalo. Si logran aprobar la reforma puede ser que tiren un tiempo más, pero en algún momento va a explotar. Lo que están es comprando tiempo. Ahora, gracias a sacarle plata a los jubilados. Están tratando de disfrazar una cosa que, la mires como la mires, nos roba la plata. La realidad en un momento te aplasta”.
Por esas horas, y a pesar de los pactos difundidos Marta, otra de las jubiladas que integra este coro, se anima a pronosticar qué puede pasar en la sesión del Congreso: “Los gobernadores no son los diputados. No sabemos. Estamos acá para ver qué pasa”. Rodolfo: “Suponete que ganen esta batallita. Es una, pero hay otras. Los más grandecitos vamos a seguir metiendo el cuerpo. Después, quizá otros que se sensibilicen. Esto logró una unidad de sectores”.
De fondo ya se empieza escuchar el cántico que fue hit el jueves y será también el de hoy: “Unidad, de los trabajadores, y al que no le gusta, se jode”.
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Fotos: Lina Etchesuri para lavaca


La prensa como blanco
Los policías de la Ciudad comen una barra de cereal antes de meterse al perímetro del Congreso. Varios de ellos son muy jóvenes: “No se saben poner las armaduras. El que está a cargo les dijo recién ´sáquense el reloj”, comenta el señor que vio la ceremonia de preparación de esas tropas policiales. Luego, este bautismo se transformó en el gesto que un cronista de lavaca pudo presenciar: el abrazo entre dos agentes que acaban de detener a un manifestante.
El operativo tuvo, cerca de las dos de la tarde, refuerzos de dos fuerzas federales: la Policía Federal Argentina y la Gendarmería Nacional, a pesar de que los gobernadores habían pactado con el gobierno que no actuara esa fuerza, protagonista de la represión del jueves.
Fue entonces que se agudizó la violencia, que tuvo como blanco, otra vez, a trabajadores de prensa. Tomás Eliashev, secretario de Derechos Humanos del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA): “Sufrimos una doble agresión: como manifestantes y como trabajadores de prensa. Una compañera del archivo de Télam, Suyai Serrano, fue atropellada por los móviles de la Policía de la Ciudad, que doblaron a toda velocidad por Avenida de Mayo y Sáenz Peña. Por suerte sólo fue un golpe, pero está muy shockeada por el susto. Toda la secuencia fue de terror”.
Pablo Velázquez, de FM La Patriada, informó a lavaca el número de detenidos, tras la cacería en Congreso. «Se llevaron a cuatro compañeros: Diego Murrone, Lorena Sfeir, Juan Pedro Valle y Eva Luna Lillo. Se llevaron un reportero gráfico de Diario Popular, Gustavo Figueredo. Una total salvajada. Dijeron que no iba a haber armas y hubo armas: nos tiraron gas pimienta a toda la prensa. Cuando yo preguntaba, me pegaban. Dejar en claro esto: en Argentina estamos viviendo un virtual estado de sitio».
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Fotos: Lina Etchesuri para lavaca


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Fotos: Nacho Yuchark para lavaca


Un relato, una síntesis
Lejos del epicentro de la televisada represión,  un costado de la 9 de julio, María Alejandra está sentada en el condón de la vereda, expectante de la sesión que define la reforma adentro del Congreso. Su relato sintetiza la convocatoria masiva, que desbordó los límites de gremios, organizaciones y partidos políticos:

  • “Es un día especial para los argentinos. Empezamos a tomar conciencia que las políticas neoliberales nos están dañando. Quieren empezar con los más débiles, nuestros abuelos, que tanto han trabajado por la Argentina”.
  • “La mayoría de la gente hoy está convocada porque quiere estar, quiere ser parte. Nosotros no somos soldados de nadie. Venimos acá porque queremos estar mejor, porque consideramos que hoy un sueldo de 4 mil pesos que gana un cooperativista, que encima está catalogado como un “negro” choriplanero, no le alcanza para vivir.
  • “Yo tengo en el barrio un merendero donde le doy la leche a 50 criaturas. Tengo que salir a hacer una rifa, a pedir donaciones para poder darles de comer, porque lamentablemente los padres no llegan ni a los diez días de comida. Está pasando que pocas familias pueden comer carne. Y eso me da bronca, me da impotencia, me da pena por mi país, por la sociedad que tiene un poco más y cree que nosotros somos la grieta. Nosotros no somos la grieta. Somos gente humilde con capacidad para trabajar, pero este gobierno no nos da trabajo para hacerlo. No somos unos negros que vivimos en una villa. Trabajo mucho para sacar adelante a los nenes del barrio. No tengo sueldo por hacer eso, no cobro nada. Lo hago porque me nace hacerlo, porque estoy viendo el sufrimiento de esas madres. La marcha pasada que vine y vi cómo lastimaban a los viejos. Y yo llevo esa información a mi barrio, porque quiero que mi barrio sepa lo que está pasando. No quiero vivir esto en mi país. No quiero vivir lo que viví en el 2001”.
  • “Quiero que en este país la gente tome conciencia y empiece a pensar que no somos culpables de ser pobres nosotros. Nosotros tenemos dignidad. A nosotros no nos pagan para venir acá. ¿Nos ve comer un choripán a nosotros? ¿Nos ve tomar una gaseosa? No, porque nos alcanza”.
  • “Los que destrozan están mandados por el grupo de choque de ellos para lastimarnos, para hacernos daño. Para que digan ‘mirá los negros de mierda estos como vienen a romper todo’. No es verdad. La gente no sale a la calle por gusto, porque quiere estar abajo del sol, porque quiere sufrir. Toda la gente que está acá no tiene dinero ni para comprarse una gaseosa”.
  • “Mi hijo tiene 22 años, ha tirado como 50 curriculums este mes. Es trabajador, y no consigue trabajo. Entonces tenemos que empezar a pensar qué país le estamos ofreciendo”.
  • “No somos la grieta. No somos el kirchnerismo. No estamos de un lado ni del otro. Queremos vivir mejor”.

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Fotos: Lina Etchesuri para lavaca


La cacería
La sesión había comenzado y, al mismo tiempo, la represión en el centro de la Plaza Congreso, provocada por un grupo que tiró piedras y desató los gases y palos policiales. Salvo en ese cuadrilátero, el resto de la multitud está expectante, siguiendo desde celulares y pantallas de bares y móviles de tevé la sesión. La avenida 9 de Julio es una gran sala de espera, con gente sentada, compartiendo la comida y la charla. Poco después de las cuatro de la tarde, la onda expansiva de la represión comenzó a expandirse, al ritmo que le marcan los helicópteros policiales que surcan el cielo de la Avenida de Mayo. A prisa, la multitud comienza a moverse hacia el Obelisco, buscando alejarse de la violencia, sin suerte. No hay refugio posible en esta cacería. Los gases llegan, incluso, hasta bajo tierra: el subte A se convierte en una nube de gases que penetran los vagones.
Es el momento más dramático y desolador. Heridos, detenidos, corridos y apaleados, ese movimiento social que quiere expresarse  hoy ante el Congreso se disgrega por calles laterales, hasta diluirse.
La postal más representativa de lo que significa este momento es la pila de zapatos que está en el medio de la calle Rivadavia, a la altura de Paraná: hay una docena de zapatillas, una sandalia roja, dos pares de mocasines y una ojota del tamaño de un bebé. De fondo, la caballería policial, con todas las motos en fila y con las luces rojas encendidas.
En la Avenida Corrientes, donde todavía quedan manifestantes en grupos, treinta y dos camiones de Gendarmería Nacional dan vueltas como en calesita, exhibiendo tropas y armas. En cada ronda, cosechan más gritos. “Asesinos”. Son doce las que necesitan para que esos gritos se transformen en un canto. “Yo sabía, yo sabía, que a Santiago lo mató Gendarmería”. A la número 13, comienzan los gases y las corridas. La portera del edificio que linda con el Centro Cultural de la Cooperación está filmando con su celular toda la escena. “Son provocadores profesionales”, sintetiza antes de refugiarse en el pallier.
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Fotos: Nacho Yuchark para lavaca


Cuarto intermedio
Poco después, con la plaza vaciada a gases y a palos, Eduardo Murúa, presidente del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas, hace un primer balance: “Tenemos algunos compañeros golpeados, algunos tiros en la espalda, en la oreja. Algunos palos también. Todos reprimidos, pero con el ánimo bien porque vimos que nuestro pueblo está dispuesto a luchar y a defender lo que tiene que defender, independientemente de lo que hagan nuestros diputados hoy. Y lo digo porque no confiamos en lo que hagan: si no la sacan con los votos del Congreso, lo harán con DNU. Lo importante es demostrar que el pueblo está en la calle y pelea. Y que este Gobierno perdió toda legitimidad, más allá de las elecciones de hace dos meses. Querer impulsar una ley de esta manera, más temprano que tarde termina mal. Lamentablemente puede terminar en caos, pero si somos inteligentes y nos organizamos y empezamos a pensar cómo gobernar después de que se vayan seguramente le ahorraremos tiempo a nuestro pueblo”.
Hugo Godoy, ATE nacional, suma la postal de Capital: “Lo que pasó en estos días es un cambio de coyuntura política, de la que sale debilitado el gobierno. Hemos viso un grado muy alto de participación, de rechazo a este proyecto, y de organización. Pero esa organización busca ser deslegitimada por el gobierno, que a través de sus provocadores de siempre, quiere dar la imagen de los malos de la película, los violentos, que vendríamos a ser todos los que nos hemos manifestado pacíficamente. Nunca encuentran a esos encapuchados que agredieron a algún periodista o a policías, pero estoy viendo ahora mismo, mientras hablamos, cómo en Bernardo de Irigoyen, en un bar, entra la policía tirando gases y se llevan a todos los que están ahí. ¿Y cómo se van a justificar? Acusando a los que tiraban piedras, pero nunca agarrándolos a ellos. Lo que el gobierno quiere lograr con todo esto es naturalizar la represión en el país. Mientras tanto adentro del Congreso están los “buenos”, que son los que discuten la ley que perjudica a los jubilados, pero no dicen que el edificio está vallado y están desconociendo a toda la gente que se manifiesta afuera. Pero de todos estos días ha surgido una conciencia sobre lo repudiable y antipopular de estos proyectos”.
Marcelo y Natalia, del Hotel BAUEN: “Así no se puede. Esto es un desastre: es una vergüenza cómo pegaron a la gente, a los abuelos, se metieron con la gente grande. Es una vergüenza que el Gobierno haga esto”.
Desde Rosario, Gustavo Martínez, secretario general dela CTA local, informa: «Aquí se hizo el paro, y convocamos a la Plaza San Martín de Rosario con una pantalla gigante para seguir la sesión de Diputados. Terminó siendo un gran acto, multisectorial, que nos sorprendió por la fuerza y cantidad de trabajadores movilizados de gremios que en otros momentos no se manifestaban así, como como Obras Sanitarias y Luz y Fuerza. Es todo un indicador de algo que está cambiando”.
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Fotos: Nacho Yuchark para lavaca


Lo que parecía el final
Son las ocho de noche y la Plaza Congreso no está desierta: está ocupada por fuerzas de todo tipo. Camiones, motos, patrulleros y ambulancias aúllan. Con esta postal de fondo, reflexionan algunos referentes:
Hugo Godoy, ATE nacional: “Esto está provocando un realineamiento de cantidad de organizaciones que empezaron a estar juntas en la calle. Las organizaciones de San Cayetano (CTEP, CCC, Barrios de Pie) con las que hemos actuado en conjunto, son la expresión de la fuerza de los movimientos sociales. No nos olvidemos que esta semana de conflicto comienza con esas organizaciones marchando por la emergencia alimentaria. Y el otro protagonismo en estos días ha sido el de las mujeres, coherente con las movilizaciones que el año pasado fueron las más importantes del país. A todo ese nivel de organización lo quieren silenciar poniéndonos como los violentos. Aunque todos sabemos quiénes son los verdaderamente violentos en esta historia”.
Horacio Arreceygor  Secretario General del Sindicato de Televisión (Satsaid): “Esto recién empieza. Acá empezó un proceso de ajuste permanente con represión. Lo que van a tratar de imponer ahora es la reforma laboral. Con la reforma previsional ya tenías un 80% de gente en contra. Y si bien la participación en la calle ha sido enorme, mucha gente no marchó por temor a la violencia de las fuerzas de seguridad. Pero eso va a ir cambiando. Porque lo otro que se viene son tarifazos que mucha gente directamente no va a poder pagar. Vamos a ver cuál es la reacción. Pero si hay un ajuste permanente, va a haber una resistencia permanente. Estos días me parece que han generado más conciencia sobre cómo se le ha mentido a la sociedad. En campaña decían que no iba a haber reforma previsional, ni laboral, ni nada. Y ahora están cada vez más apurados por meterlas como sea”.
Marcelo y Natalia, del Hotel BAUEN: “Ojalá se levante la sesión y la ley no sea aprobada, pero hasta que no haya muertos esto no va a parar. Toda la situación me recuerda mucho a 2001”.
Eduardo Murúa, referente del Movimiento de Empresas Recuperadas: “Si sale la ley, tendrá un tiempo más. Si no sale, los tiempos se acortan para el Gobierno. Vamos a depender de lo que pase hoy. Lo nuestro es seguir haciendo lo que hacemos: resistir en cada una de nuestras fábricas, nuestros trabajos y nuestros barrios, de cara a un salto cualitativo que tenemos que dar en la dirigencia. Lo que hoy nos falta es constituir un liderazgo común de todas las organizaciones, más cuando las grandes centrales se borran. Hoy lo que se vio es que el pueblo desde el llano fue quien dio la batalla”.
Gustavo Martínez, secretario general dela CTA Rosario: “Toda la movilización y el reclamo ha sido muy fuerte. También la represión. Pero estamos reclamando los que tenemos algo que perder. Y los que todavía no hablaron, no se han expresado, son los que no tienen nada que perder. Aquí en Rosario hoy hubo síntomas de situaciones conflictivas en varios barrios de la zona sur, entre los núcleos más castigados alrededor de supermercados pequeños. Y se están viniendo el 19 y 20 de diciembre. Pero esas situaciones detención son un síntoma de lo que está pasando, y lo que nadie contempla. El gobierno parece que juega al desastre, pero hay una ruptura con estos sectores que te digo, los que no tienen que perder, no tienen plan B. Y lo que puede pasar ahí es algo que no se puede saber o adivinar. Así como el femicidio apareció como palabra de algo que existía y no podíamos expresar, en lo social lo que está ocurriendo en esos sectores es algo para lo que nos faltan palabras. Lo que ha hecho el gobierno no es un error, sino un mensaje. El mensaje de que van a redoblar la apuesta, que pueden ser algo más que duros: pueden ser hasta crueles. Están anunciando cómo van a ser las cosas de aquí al final de su mandato. Hay cero expectativas de que bajen el nivel de represión. Creo que han demostrado que lo que quieren hacer es elevarlo. Ya no es ni siquiera la zanahoria y el garrote, es la pura violencia. No hay zanahoria”.
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Fotos: Lina Etchesuri para lavaca


Lo inesperado
Cuentan en España que cuando la policía desalojó por la fuerza la Plaza del Sol y la militarizó, la multitud se retiró cantando: “Quédense con El Sol, nosotros con la ciudad”. En las calles de la ciudad de Buenos Aires lo que se canta en otra cosa. Un clásico: “Si este no es el pueblo, el pueblo dónde está”. La entonan mujeres, hombres, niñas, niños, veteranos y veteranos, al ritmo de las cacerolas.
Si el objetivo de la represión fue dispersar la manifestación, fue un éxito. La protesta se desparramó por los barrios, sacudiendo con la batucada más pacífica, más política y más destituyente, los rincones imprevistos no sólo por el operativo policial, sino por los pronósticos políticos. Sorprendió a dirigentes, desbordó a organizadores y organizaciones, sacudió discursos mediáticos y relatos y habló, por sí sola, en esa voz colectiva que siempre encuentra una manera de expresarle al poder lo que tiene que transmitir.
Si este no es el pueblo, cantó.
No para quien quiera oir, sino para aquellos que hoy se hicieron los sordos.
A la hora de cerrar esta crónica, el final está abierto.
Eso es justamente lo que quería decirle hoy la sociedad al Estado.
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La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

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Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.

Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Hay muchos jóvenes.

Muchos docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.

Hay una Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que llega y gente que se va.

Gente que estuvo todo el tiempo.

Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.

Está el movimiento disca, también siempre presente.

Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.

Hay carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.

Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.

Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”

Es la cuarta.

Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.

Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.

Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.

Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.

El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.

Algunos datos de contexto:

  • Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
  • El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
  • La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
  • Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas. 
  • Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Docentes Uber

Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.

Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”. 

Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.

Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”. 

Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”. 

Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.

Plata para la deuda

Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”. 

Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”. 

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario
Foto: Juan Valeiro

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”. 

En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.

El contagio

Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.

La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.

Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos: 

  • “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y 
  • “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”. 

Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:

“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.

Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.

Y sonríe.

Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.

Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.

Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.

¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.

Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.

Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán 

  • junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
  • Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
  • De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
  • De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:

“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.

La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:

“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.

La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.

Que la cosa sigue.

En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.

Sigue cada miércoles en el Congreso.

Y todas las veces que hagan falta.

Porque hay muchos jóvenes.

Docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.

Hubo otra Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.

Hay más carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

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Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

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Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.

Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol

–El sueldo no alcanza ni para comer.

Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.

También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.

Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.

Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Salir a la calle

El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.

La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.

La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.

Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:

  • Docentes con sueldos indecentes.
  • Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
  • Basta de mentiras, amenazas y presión.
  • Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
  • Salud mental es llegar a fin de mes.
  • Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Migajas

Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.

–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.

–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.

Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–. 

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas

-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.

Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”. 

 ¿Cómo sigue el curso de esta historia?

Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




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Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




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Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




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Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




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Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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