Sigamos en contacto

Nota

Despidos en INTI: el ajuste injusto

Publicada

el

Los despidos en el INTI, como en el Posadas, no se explican sólo como parte del ajuste: los despedidos fueron profesionales que controlaban empresas, que desarrollaron  políticas sociales y, la mayoría, delegados sindicales. El tejido social que se intentó romper sigue en el acampe a la vera de la General Paz más fuerte que nunca: de un lado al otro de la reja pasan mates, bizcochos y medidas de lucha por la reincorporación bajo el lema «en INTI no sobra nadie».
Tocan bocina.
Más allá, en un árbol al lado de la General Paz, hay un cartel que te invita a tocar bocina.
Y los autos tocan y tocan.
También los colectivos, camiones y motos que pasan por la colectora.
La bocina es un abrazo. Los trabajadores del INTI contestan con aplausos.
Esa es la melodía en la puerta del Instituto Nacional de Tecnología Industrial: bocina, aplausos, bocinas, aplausos sostenidos.
Es un diálogo: una forma de decirse que uno y otro están en la misma. 
La otra forma de acompañarse y sostenerse se da de un lado y del otro del alambrado.
Lo que parece dividido se une en un ritual: mate y galletitas que se pasan por arriba. Y se completa con las manos tocándose por los agujeros que deja el entramado.
Afuera, trabajadores sostienen un acampe en la vereda. Están sentados en grupos, muchos con los mismos compañeros que forman diariamente equipos de trabajo.
Adentro otros trabajadores repiten la escena.
Así desde que a finales de enero 254 trabajadores fueron despedidos. Las autoridades dieron desde entonces asueto al resto de los trabajadores. Hasta ayer.
“Lo levantaron parcialmente avisando a trabajadores del área de finanzas, suministros, y recursos humanos que tenían que presentarse a trabajar», explica del otro lado del alambrado Giselle Santana, Secretaria Gremial y trabajadora del área de metrología del INTI. «Era una maniobra para probar si se podía funcionar normalmente a pesar de nuestra permanencia y si lograban dividirnos. Estuvimos desde muy temprano recibiendo a los compañeros, explicándoles la situación y que era importante que nos mantuviéramos unidos, que aunque a ellos les hubieran levantado el asueto pararan y se quedaran con nosotros en la permanencia”.
¿Y qué pasó? “Fue un éxito. Están todos acá. Esto está más fuerte que nunca”.

Enero de despidos

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial fue creado en 1957. Tiene 51 centros de servicio distribuidos en todo el país que construyen una red nacional de innovación, soporte a la calidad y desarrollo tecnológico.
Está dividido en las áreas: asistencia regional, comercialización, cooperación económica e institucional, metrología, calidad y ambiente, desarrollo y proyectos especiales. Cada una de ellas tiene sus propias ramificaciones.
Giselle explica: “Hay áreas completas que han desaparecido, agricultura familiar por ejemplo, y centros de extensión que había en el interior: Pergamino, Viedma, Cruz del Eje, están todos despedidos. Detrás de los despidos hay una política de eliminar tareas que tienen que ver con asistencia a la base social, cooperativas, economías regionales; y por otro lado controles que quieren eliminar, en algunos casos privatizarlos, en otros casos directamente eliminarlos también para favorecer empresarios amigos. Y el denominador común es la persecución política sindical: hay 40 delegados entre los despedidos, compañeros que fueron delegados anteriormente en otras listas o son compañeros que participan activamente de las asambleas”.
Hoy los trabajadores reciben a trabajadores del Movimientos Nacional de Empresas Recuperadas, Frente de Organizaciones de Lucha, Confederación de Trabajadores de la Economía Popular y Cooperativa de Trabajo Bronces Brass Root, para seguir fortaleciendo alianzas.
“Entre otras razones estamos luchando porque no sólo somos trabajadores del INTI, sino también parte de la población que beneficia si el INTI existe”, dice Giselle. Y sigue: “Si a mi sobrino le doy la mamadera, se la doy tranquila porqué sé que el INTI plástico ha certificado que no tiene elementos tóxicos. Si el INTI no existiera y no hiciera este trabajo, no podría ni tomar tranquila una gaseosa, porque no podría saber si la botella de plástico tiene migraciones de partículas que no corresponden o no”.
Victoria, trabajadora del área de química, del otro lado del alambrado agrega: “No solamente trabajamos en control de calidad, sino también en desarrollo”. Su voz se agrieta cuando piensa un por qué para la situación: “No las entiendo las razones, me deja pasmada, me parece una barbaridad. Pienso que el pueblo argentino no votó esto, no creo que quiera esto”.
Una de las trabajadoras, que prefiera no dar su nombre, suma otra perspectiva: “Muchas cosas de las que nosotros hacemos tiene un impacto directo en la salud de la población general, imagínate si estas cosas tan sensible pasan a manos privadas, sabiendo todos los intereses que se mueven en las manos privadas. Es serio lo que está pasando, no solo para los trabajadores, sino el impacto que va a tener después en la sociedad”.
Los despidos del INTI se inscriben dentro de los 6639 despidos que hubo durante el mes de enero según el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). El 58 por ciento corresponde al ámbito público.
Giselle analiza: “No creemos que seamos una isla. Estamos en el mismo barco que todos los demás. Nosotros sabemos que el INTI en el proyecto político del gobierno no encaja, por eso sobramos. Tampoco encaja la salud pública, los derechos de los trabajadores, ni la educación pública. Es difícil, suena terrible, nos sentimos muy mal. A la angustia del despido, de saber que te quedas sin el pan se le suma un agravio innecesario de tener que escuchar a los funcionarios decir que somos ñoquis, que somos vagos. Compañeros que tienen 20 años de laburo, algunos con especializaciones que podrían estar trabajando en cualquier lugar del mundo, en cualquier empresa privada, ganando muchísimo más. Acá hay una enorme convicción de que no sobramos, de que lo que hacemos en importante, de que lo que hacemos en lugar de servir para incrementar las ganancias de algún empresario amigo del gobierno o de los que gobiernan sirve para la población”.

El tejido

El conflicto comenzó en diciembre; primero no se iba a renovar beca a seis becarios, con organización se logró que no suceda. Después quisieron rescindir contratos de profesores del jardín, pero también se frenó.
Una trabajadora, en ronda de mates, alerta: “Es la torpeza que tiene esta gente que vino y no conoce cómo nos organizamos en el INTI. Si hay algo que es intocable acá es el jardín: tocas el jardín y tocaste a todos”.
Después comenzaron a llegar los 254 telegramas. “Encontraron una reacción descomunal como la que estamos dando”, dice Giselle. Sigue: “En el cuerpo se siente tremendo: esta no es mi voz por ejemplo, estamos cansados, tenemos sueño, tenemos ganas de comer un poco más rico, estamos traspirados, tenemos calor. Anímicamente es contradictorio: se extraña mucho la familia, muchos no salimos nunca porque sabemos si salimos después es complicado volver a entrar entonces por ahí viene la familia y te visitan del otro lado del alambrado y sacamos la manito así y charlamos un rato”.
De un lado y del otro del alambrado. Familias, hijos, compañeros, tomándose de la mano por un agujero entre el metal.
Se emociona: “Después está la fuerza de los compañeros que te sostiene todo el tiempo, los que estamos acá la aguantamos adentro y los que no, habiendo asueto hace 13 días vienen a las 8 de la mañana, que es el horario que entrábamos, y se sientan ahí. Vienen y se juntan los sectores de trabajo entero, nos pasamos los mates, charlamos. Hacemos asamblea y hablamos para un lado y el otro, vamos pasando el micrófono. Estamos orgullosos de lo que estamos haciendo, eso te mantiene fuerte”.
Medardo, trabajador con siete años de antigüedad y uno de los despedidos: “Lo llevamos con mucho orgullo. Ahora estamos más fuerte pero los primeros días cuando no sabíamos ni siquiera a quienes iban despidiendo era un velorio: sino estabas llorando porque te despidieron a vos, estabas llorando porque veías al compañero destrozado porque lo habían despedido. Despidieron familias enteras, matrimonios con chicos acá en el jardín”.
“Tenes que ser muy perverso para tirar a una familia a la calle directamente, no le das ninguna chance, le sacas el laburo al mismo tiempo a los dos y además le sacas el jardín a los chicos. Le tienen que explicar a sus hijos que además de que no tienen trabajo, ellos no van a ver más a sus compañeritos, a sus maestras. Te sacan todo, pero por eso vamos a ganar”, suma Giselle.
Irene, jubilada de 74 años, llega a media mañana. Trabajó 30 años en el INTI. Lo resume así: “Uno acá pone la vida, se trabaja con todo. Uno sabe que es útil al país y a las industrias”. Ella trabajaba en el área de corrosión y protección, recuerda que en el 76 también despidieron a delegados. “La diferencia es esto”, dice mientras mira el acampe. “Esto es maravilloso”.
De un lado de la reja, está la realidad. Del otro lado, también. La única irreal es la reja.

Nota

MU 214: Mujer maravilla

Publicada

el

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

Seguir leyendo

Nota

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Publicada

el

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

Seguir leyendo

Nota

MU 213: Movete

Publicada

el

MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

Seguir leyendo

Lo más leido

Anticopyright lavaca. Todas nuestras notas pueden ser reproducidas libremente. Agradecemos la mención de la fuente. ©2025 Agencia lavaca.org. Riobamba 143, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina - Editor responsable: Cooperativa de Trabajo Lavaca ltda. Número de propiedad intelectual: 50682265 - cooperativalavaca@gmail.com | Tel.: +54 9 11 2632-0383

Vistas el día de hoy: 37.042

Femicidios, narcotráfico y Estado