Nota
El vaciador: Perfil de Hernán Lombardi
Con los 357 despidos en Télam consagró una política de medios que se basa en el ajuste. De pasado progresista, fue también empresario hotelero y estuvo junto a De La Rúa la tarde del helicóptero. Verborrágico y tuitero, quién es y cómo piensa el Titular de Medios Públicos. Por Franco Ciancaglini.
Mientras los trabajadores de Télam se iban anoticiando de sus despidos mediante telegramas y rumores, y los delegados contaban unos 60 hasta el mediodía de aquel martes mundialista, Hernán Lombardi dio la primicia en el programa radial de Jorge Lanata: los despidos eran 357.
La cruel jugada contra los periodistas, fotógrafos y administrativos de Télam no empezó ni terminó ahí. Lombardi acompañó la cifra con un posteo en sus redes que tildaba de “propagandistas” del gobierno anterior a los trabajadores, y celebraba: “Hoy ganó el periodismo”. Hubo más: a los periodistas que sí seguían en la agencia les llegó un mail dándoles la bienvenida “a la nueva agencia Télam”.
El titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos volvió a estar en el centro de la polémica, en la que se siente cómodo. Verborrágico, discutidor, tuitero, ocupó móviles de tevé para intentar explicar su decisión y hasta discutió con Nelson Castro en su programa de radio Continental sobre la causa del recorte. Sin embargo, el funcionario evitó ir a dar explicaciones al Congreso Nacional en una primera oportunidad por orden del propio gobierno; luego, finalmente, fue. Sin clases de coach y con un impacto creciente sobre la imagen presidencial, Lombardi quedó como perro sin bozal y, otra vez, sus palabras se transformaron en polémicos titulares. Para el gobierno ya daba igual: su tarea ya estaba hecha.
El que no baja las banderas
Hernán Santiago Lombardi es desde el 10 de diciembre de 2015 quien decide el rumbo de la Televisión Pública, las emisoras de AM y FM de Radio Nacional y la agencia de noticias Télam. Además, Macri lo premió dándole el control sobre los canales Encuentro, Paka-Paka y DeporTV, antes dependientes del Ministerio de Educación. Su área, bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete conducida por Marcos Peña, es clave para el gobierno. Como con otros ministros, la frase interna que ilustra el desempeño de Lombardi habla más de su fidelidad que de su capacidad: “Es de confianza del Presidente”.
Êl hubiera preferido instalarse en el ministerio de Cultura de la Nación. No fue a Turismo porque ya había ocupado ese cargo durante la presidencia de Fernando de la Rúa: “Sería una mala coincidencia”, argumentó este ingeniero con un frondoso pasado como empresario hotelero. A diferencia de los CEO´s, hizo carrera política desde la secundaria en el Nacional Buenos Aires y luego en el Centro de Estudiantes de Ingenería, del cual fue presidente con la agrupación radical Franja Morada. Lombardi es cultor del chicaneo sobre la “falta de calle” de los “Cardenal Newman Boys” que ocupan los ministerios. Considera que él sí tiene los dos componentes: calle y cultura. Los Boys piensan que, al contrario, esa mezcla hace que no termine de ser ninguna de las dos cosas. Por las dudas, el ex Franja Morada se diferencia: no usa corbata y. a veces, ni siquiera saco.
Lombardi está afiliado al radicalismo desde los años 80, cuando formó parte de una suerte de ala de izquierda de la UCR llamado “El radicalismo que no baja las banderas”. Compañeras de aquellos años de militancia lo definen como “un cuadro” ya formado, comprometido y generoso para poner a disposición su casa para encuentros y reuniones. “Era de los piolas”, resumen.
Ese sector del radicalismo, crítico hasta con Alfonsín, mantuvo aliados inesperados. Fue en esos años que el documentalista José Luis García hizo un viaje del que Lombardi fue parte: poco antes de que se derribara el Muro de Berlín, la Unión Soviética organizó un Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Pyongyang, la capital de Corea del Norte. En una abultada comitiva argentina viajaron alrededor de 90 personas, la mayoría del Partido Comunista, pero también del Partido Socialista y otros s que el PC consideraba “potenciales aliados”. Así aparecieron varios peronistas, y algunos radicales como Lombardi. En el plantel también estaban el periodista Eduardo Aliverti, y los músicos Juan Carlos Baglietto e Ignacio Copani, entre otros.
En una entrevista brindada a La Nación en 2013, el propio Lombardi resumió su parábola militante: “Yo nunca me desafilié, pero hoy me siento muy parte integrante del PRO. Siento que defiendo hoy la misma escala de valores que defendía en el 83 cuando era presidente del centro de estudiantes de Ingeniería, adaptado a este tiempo, pero con los mismos valores esenciales”.
Negocios & política
Antes y después de su militancia, Lombardi hizo carrera como empresario hotelero, gracias al legado de su padre también ingeniero. Lejos de la cosa pública, Lombardi hijo cursó posgrados en manejo de marketing y economía e hizo carrera en Mar del Plata. A su militancia radical se sumó un trampolín social: el complejo Torres de Manantiales en la ciudad balnearia, negocio familiar que gerenció desde los 80 y del que fue director de 1992 a 1999. Según recuerdan en Página 12 fue ese emprendimiento hotelero el que puso el primer aviso en el diario ícono del progresismo. Lombardi fue el promotor de ese aviso, todo un símbolo. Por años los periodistas se hospedaron en sus torres para cubrir las temporadas de verano como parte del canje.
Allí, en 1989, conoció a la actriz Soledad Silveyra. Al tiempo que avanzaba en los negocios, esa relación lo perfiló en el mapa social, empresario y político de una nueva manera.
Lombardi y Silveyra fueron pareja durante ocho años hasta que, según declaró él, la relación terminó ante la tensión de un embarazo frustrado. Actualmente se encuentra casado con la médica nutricionista Vivian Sanz, amor que floreció también en Mar del Plata, donde ella se desempeñó entre 1993 y 2011 como directora médica del Spa de Mar de Manantiales, del que Lombardi era dueño, y donde se casaron.
Sanz colaboró en hacerle bajar notoriamente de peso a a su pareja hace 3 años, gracias a una dieta que incluía ir al trabajo en bicicleta. Un artículo periodístico que defenestraba su gestión política fue de todos modos elogiado por el funcionario ya que, a la pasada, reconocía que estaba más flaco.
Como empresario hotelero Lombardi fue exitoso, y heredó de su padre cierta tendencia a innovar con los flujos turísticos: Torres de Manantiales fue en su momento el paradigma de los nuevos complejos de un balneario que buscaba alejarse de los hoteles –peronistas- sindicales y para jubilados. Años después, post 2001, promovió el hotel Axel en Monsterrat, Buenos Aires, enfocado en parejas homosexuales.
En el medio, en 1997, había comenzado a colaborar con Fernando de La Rúa, entonces jefe del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que preparaba su carrera presidencial. Lombardi era el experto en turismo que lo acompañaría en su gestión, y así fue: con de De La Rúa triunfador, Lombardi fue secretario de Turismo de la Nación y, al igual que con Cambiemos, obtuvo yapa como interventor de la Administración de Parques Nacionales, área que puede haberle resultado clave para desembarcar con negocios turísticos en el sur patagónico.
Grupo helicóptero
Los meses antes de la debacle de diciembre de 2001, De La Rúa le dio más poder al unificar las secretarías de Turismo, Cultura y Deportes en un solo Ministerio. Para entonces se sabía que Lombardi era más que un ministro para Chupete. Su perfil cultural y su militancia radical lo llevaron a hacerse íntimo y motor del llamado grupo Sushi, el círculo de confianza y de generación de ideas del presidente, por así decir, que no evitó la recordada partida en helicóptero desde la Casa Rosada.
El grupo Sushi estaba conformado además por el hijo del presidente, Antonio De La Rúa; Darío Lopérfido (el ex secretario de cultura de la Ciudad que terminaría desplazado en 2016 tras su polémica postura sobre los desparecidos); y Darío Richarte, actual vicepresidente 3ª de Boca, y ex Side durante el gobierno de la Alianza. Todos Sushi que siguen vinculados al PRO.
Otros jóvenes Sushi fueron Lautaro García Batallán, hoy asesor de Cristian Ritondo en la provincia de Buenos Aires; y Cecilia Felgueras, ex interventora del PAMI junto a Horacio Rodrìguez Larreta; entre otros.
El otro personaje clave de este grupo era el Enrique “Coti” Nosiglia, siempre silencioso y poderoso radical con quien Lombardi había competido en la militancia universitaria. En este mapa, definen los históricos, Lombardi representa una militancia más progresista que la de Nosigilia, menos outsider que la de Lopérfido y menos conservadora que la de Ernesto Sanz y la de muchos correligionarios provinciales. “Tiene una mirada progresista en unos aspectos culturales, pero conservadora respecto del Estado”, definen quienes lo trataron. “Con los trabajadores siempre tuvo una actitud más bien patronal. Se dice progresista en el ámbito cultural, o incluso hablando sobre los más necesitados, pero en el fondo su concepto del trabajador es el mismo que el de un empresario”, impronta que le viene de su biografía hotelera en Mar del Plata, entre otras cuestiones.
Pero el lugar en el que se ubica Lombardi con mayor comodidad no es estrictamente el de un empresario. Una de las personas que ha trabajado con él desde hace años cuenta: “Se siente cómodo en el poder. La función pública es algo que le da importancia. Él le dijo ‘adiós’ a De La Rúa cuando se iba en helicóptero. Va a acompañar hasta el final la causa. Y la causa es ésta”.
Narrativas de la realidad
Después de 2001 Lombardi reapareció en la arena política de manera testimonial en 2003, como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires con el partido de Ricardo López Murphy, otro ex Alianza, neoliberal y promotor como ministro del recorte del 13% a los jubilados. Lombardi obtuvo casi el 4% de los votos bonaerenses y se volvió a volcar a la actividad privada. Cuatro años más tarde, cuando Macri fue elegido como jefe de gobierno de la Ciudad, fue designado ministro de Cultura.
Su gestión se caracterizó por el cierre de centros culturales barriales, y por distintas situaciones de crisis en el Teatro Colón y el Teatro San Martín. La más recordada fue la toma de la Sala Alberdi del San Martín, que terminó con una represión con balas de plomo en plena Avenida Corrientes. Lombardi mantuvo una actitud confrontativa con los jóvenes hasta el último día y, si bien hasta en el PRO se habló de su mal manejo del tema, terminó festejando la represión como un triunfo personal.
Distintos trabajadores de Radio Ciudad recuerdan una feroz interna entre la cartera de Lombardi y la de Medios, a cargo entonces de Miguel de Godoy, (quien renunció en mayo pasado al ENACOM), y hombre de Larreta. La interna llegaría hasta las batallas poteñas del PRO, donde Lombardi se pondría del lado perdedor, apoyando a Gabriela Michetti. Con la vicepresidenta comparten, entre otras cosas, su simpatía por el papa Francisco.
“La acusación interna que le hacían en el mismo PRO es que juega solo, que es es un loco que se manda por las suyas”, recuerdan quienes compartieron su gestión porteña.
Su turbulento paso como ministro cultural porteño incluyó la entrega al Centro Cultural de España en Buenos Aires del edificio del Ex Padelai, que arrastraba a su vez una historia de desalojos y violencia. En 2003 la represión policial había obligado al desalojo de 40 familias, varias de las cuales volvieron luego ya que no tenían hogar. En agosto de 2009, la Legislatura dio trámite en tiempo récord -6 días -a la ley que cedió el uso gratuito y por 30 años del edificio al CCEBA.
Lombardi impulsó, ya con los españoles en la órbita porteña, diversas movidas culturales europeas y organizó durante su gestión una jornada que se le volvería un boomerang de l conflicto del Padelai.
En las paredes convocó a cooperativas de fotógrafos y movimientos audiovisuales independientes nacidos en 2001 a hablar sobre arte. Y organizó una mesa llamada Narrativas de la realidad con periodistas y editores de revistas, desde Rolling Stone a Barcelona. Fue precisamente uno de los editores de esa revista, Daniel Riera, quien leyó un texto llamado Yo no me sentaría en tu mesa que recordaba los muertos del 2001, las familias desalojadas y la entrega del ex Padelai a los españoles. La cara de todo eso era Hernán Lombardi.
Una de las últimas cosas que se recuerda de su gestión porteña fue un tweet. En la madrugada del 15 de abril de 2014, un personaje fake de polémicos mensajes xenófobos llamado Dra. Piñata, subió a su cuenta una foto de las personas que se convocaron a ver un eclipse lunar en el planetario. Era un mensaje que debía salir en la cuenta oficial del ministro Lombardi. El episodio reveló que Dra. Piñata era el perfil del responsable del manejo de las cuentas de Lombardi , promotor de mensajes discriminatorios. Ante un seguimiento de oficio en el INADI, Lombardi ensayó un descargo sobre la situación que pretendió ser chistoso: “En cuanto a su misión de observar conductas en personajes de ficción les sugiero algunas ideas. La discriminación que sufre el indio Patoruzú por parte de Isidoro Cañones, Micky Vainilla, etc.”. Malos chistes para xenofobias reales. En cualquier caso, todos coinciden en que su estilo de humor calza como guante para ese personaje.
Todos somos Télam
Su última chicana fue para los trabajadores de Télam. Al decir que los 357 trabajadores despedidos de la agencia son “propagandistas disfrazados de periodistas”, violó tres legislaciones que protegen a las y los trabajadores discriminados por razones ideológicas.
Los despidos no sólo afectan a la agencia de noticias, sino al sistema contralor de la pauta oficial, de la cual Télam es responsable. Desde hace años esa agencia es la encargada de ejecutar el trámite de las órdenes de publicidad que en forma arbitraria, discrecional y sin control social, reparte cada gobierno. Es decir, Télam no determina el reparto, sino que es la encargada de controlar el cumplimiento efectivo de lo otorgado por cada administración política del Poder Ejectutivo. Se trata del desmantelamiento de la agencia que controla la ejecución de 2.982.485.735 pesos, tomado como referencia la cifra que alcanzó la pauta oficial en 2017. Los despidos afectan, también, a las delegaciones provinciales, ya que se trata de la única agencia que, tras el cierre de DyN, mantenía un sistema de producción federal.
El desguace de la agencia Télam, además, ocurrió en la misma semana en la que se autorizó la fusión de Telecom y Cablevisión (Grupo Clarín), con lo que se conforma la empresa más grande del país y se consolida la dinámica de concentración y monopolización de los medios. Pero Lombardi siguió cargando contra los trabajadores: “Los propagandistas se quisieron esconder en el noble oficio del periodismo”, dijo. Y, como buen cultor de refranes, agregó: “Los lobos se disfrazan de corderos”.
Quizá esa metáfora lo defina a él, y resuma las vueltas inesperadas que puede tomar el llamado progresismo argentino.
Nota
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.
Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org
Hay muchos jóvenes.
Muchos docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.
Hay una Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que llega y gente que se va.
Gente que estuvo todo el tiempo.
Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.
Está el movimiento disca, también siempre presente.
Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.
Hay carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.
Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.
Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org
“Milei cumplí la ley”
Es la cuarta.
Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.
Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.
Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.
Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.
El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.


Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org
Algunos datos de contexto:
- Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
- El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
- La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
- Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas.
- Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org
Docentes Uber
Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.
Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”.
Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.
Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”.
Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”.
Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org
Plata para la deuda
Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”.
Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”.

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org
En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”.
En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.


Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org
El contagio
Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.
La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.
Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos:
- “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y
- “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”.
Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

Foto: lavaca.org
Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:
“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.
Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.
Y sonríe.
Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.
Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.
Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.
¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.
Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.
Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán
- junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
- Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
- De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
- De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:
“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.
La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:
“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.



La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.
Que la cosa sigue.
En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.
Sigue cada miércoles en el Congreso.
Y todas las veces que hagan falta.
Porque hay muchos jóvenes.
Docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.
Hubo otra Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.
Hay más carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.








Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org
Nota
Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol
–El sueldo no alcanza ni para comer.
Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.
También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.
Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.
Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Salir a la calle
El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.
La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.
La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.
Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:
- Docentes con sueldos indecentes.
- Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
- Basta de mentiras, amenazas y presión.
- Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
- Salud mental es llegar a fin de mes.
- Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Migajas
Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.
–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.
–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.
Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas
-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.
Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”.
¿Cómo sigue el curso de esta historia?
Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI

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