#NiUnaMás
Jujuy: comenzó el juicio por el femicidio de Iara Rueda

Por Natalia Aramayo
desde San Salvador de Jujuy
Crónica desde San Salvador de Jujuy: la periodista Natalia Aramayo relata cómo se vivió el juicio que juzgará el rol de tres hombres en el femicidio de la joven de 16 años asesinada en septiembre de 2020. La voz de la familia, en toda una provincia expectante y movilizada. La situación de los tres acusados, y el rol policial en el encubrimiento del crimen. Por qué no dejaron entrar a la prensa a la sala, tampoco a la abuela de Iara, y las sensaciones dadentro y fuera del Palacio de Justicia, con una movilización que acompañó las siete horas de audiencia sosteniendo el pedido de justicia.

El jueves 12 de abril de 2023, en los Tribunales de San Salvador de Jujuy, a las 9:00 de la mañana, se dio inicio del juicio por el femicidio de Iara Rueda, joven de 16 años asesinada en Palpalá en 2020.
La audiencia se llevó a cabo en el Salón Vélez Sarsfield de Tribunales y estuvo a cargo del Tribunal en lo Criminal Nº 3, quien imputó a Tomas E. Fernández, de 17 años de edad al momento del hecho, acusado por la supuesta autoría del delito de “homicidio triplemente agravado por el vínculo, por alevosía y de una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género”; y a Raúl Arnaldo Cachizumba y Mauricio Esteban Abad como supuestos autores de los delitos de “homicidio doblemente agravado por alevosía y de una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género”.
Los imputados ingresaron escoltados por policías y con tapabocas, como una manera de ocultar su rostro a la prensa que estaba presente. Luego el Tribunal dispuso que la prensa se retirara.
La audiencia inició con la lectura de la acusación de la Fiscalía y posteriormente el Tribunal preguntó a los tres acusados si prestarían declaración, quienes se negaron a hacerlo. Inmediatamente se dio lugar a la declaración de los 10 testigos de los más de 60 citados al juicio.
Los primeros en declarar fueron Mónica Cunchila y Juan José Rueda (madre y padre de Iara), seguidso por el perito médico Rodrigo Montes de Oca, el Lic. Pablo Vidaurre, Dr. Ricardo Alba, los peritos Informáticos Wayar Aldo, Alejandro Escalier. Luego declaró Silvia Brizuela, médica legista/forense y perito por parte de la familia de Iara, y la audiencia finalizó con las declaraciones de Rocío Rueda, hermana de Iara, y Salomé Cachizumba, vecina de Iara.

La restricción a la prensa, y a la abuela
Si bien el juicio era “oral y público”, en horas de ayer la familia de Iara Rueda y sus abogados se enteraron que les habían rechazado el pedido para que la prensa presenciara las audiencias, permitiendo solamente tomar imágenes del inicio del juicio, sin posibilidad de quedarse a escuchar los testimonios.
«Sentimos indignación porque era un juicio oral y público y no sé porque no dejan entrar a la prensa, porque no dejan que la gente se entere qué pasó, todos quieren saber qué le pasó a Iara”, expresó Juan José Rueda, papá de Iara.
Por su parte, el abogado de la familia, , Julián Ernesto Martín Palmieri, manifestó: «Que esté la prensa es lo que más garantía y transparencia da a nosotros como querella y a la defensa también, pero lamentablemente se dispuso que (el juicio) sea a puertas cerradas”.
Por más que el comunicado del Poder Judicial expresaba “autorizar el ingreso a la sala de audiencias de este tribunal a familiares de los imputados, víctimas y público en general” esto tampoco se cumplió, quedando afuera del salón de sudiencias familiares como la abuela de Iara.
La voz de la familia
Antes de ingresar a declarar Juan Rueda, papá de Iara, declaró: «Hoy es el día tan esperado hay toda una provincia; todo un país está esperando saber qué pasó con Iara. Si bien sentimos indignación porque este era un juicio oral y público y no sé porque no dejan entrar a la prensa, estamos re-fortalecidos por el acompañamiento de la gente; sabemos que no estamos solos: hay todo un pueblo, toda una provincia y un país detrás de nosotros apoyándonos; porque el día que le pasó esto a Iara todos sintieron que perdían una hija, todos perdieron un poquito de Iara».
A la salida la primera jornada del juicio el abogado Palmieri se mostró conforme con lo sucedido: «Consideramos que fue una audiencia positiva, tuvimos avances en la causa, hay elementos probatorios que involucran a los acusados”. Y adelantó: «Consideramos que en las audiencias venideras vamos a tener más elementos que involucran a más personas»“ además «. Palmieri también agregó que se pedirá la máxima condena de perpetua para los tres acusados.
Por su parte Mónica, la madre, dijo: “Fue realmente dificil y duro, porque es como revivir ese día en el que Iara desaparece, y la impotencia de saber que a pesar de que estamos en el juicio nada me la va a devolver a mi hija. Pero confío que mi hija va a tener justicia».


La calle
Durante las siete horas que duró la primera audiencia a puertas cerradas, afuera del Palacio de Justicia cientos de mujeres de organizaciones y colectivos feministas estuvieron apoyando a Mónica y a Juan, y recordando en sus cantos a Iara y a cada una de las niñas y mujeres asesinadas.
Monica, mamá de Iara, sostuvo que el acompañamiento de la gente y las mujeres «fortalece el alma, cada grito de cada chica y de la gente me sostiene: sino, no estaría de pie”. También agradeció a familiares de otras partes del país que se acercaron hasta San Salvador a apoyarla: «Eso es Iara y se lo juré: su mamá no se va a caer, voy a llegar hasta el final, va a haber una condena ejemplar y sin privilegios para nadie».
La próxima audiencia se realizará el martes 18 de abril en horas de la tarde: se prevé la citación de 10 nuevos testigos.



El caso
Palpalá es una localidad de 50 mil habitantes, a 13 kilómetros de San Salvador de Jujuy.
Iara nació y vivió ahí junto a su familia: Mónica Cunchila, su mamá, Juan José Rueda, su papá, y sus tres hermanas: Rocío, Mariel y Candela.
Iara Rueda tenía 16 años cuando el miércoles 23 de septiembre salió de su casa para llevarle un trabajo práctico a un compañero de la escuela. Fue la última vez que su familia la vio con vida. Después de las 5 de la tarde no hay imágenes de ella: según las versiones oficiales, las cámaras de seguridad no funcionaban por apagones de luz.
Cuando esa tarde Mónica llegó a su casa y no vio la bicicleta de su hija, supo que algo le había pasado. Fue a la comisaría: no le tomaron la denuncia. La policía evadió todos los protocolos de búsqueda. Ante la inacción policial, los y las vecinas del barrio se autoconvocaron para ayudar a la familia Rueda a buscar a Iara, y lo hicieron en intensos rastrillajes, de noche, sin luz. En distintos puntos de la provincia se replicaron los cortes de ruta (algunos fueron reprimidos) que exigían que la busquen.
Su cuerpo fue encontrado días después, el 28 de septiembre.
Estaba atada de piés y manos. En ese lugar su familia construyó un altar.
La data del juicio
El Tribunal que ahora debe juzgar qué pasó con Iara está integrado por las juezas Dras. María Margarita Nallar– presidenta de trámite – y Ana Carolina Pérez Rojas, y el juez Dr. Mario Ramón Puig; secretaría a cargo de la Dra. Silvana Anún. Como Fiscal se desempeñará el Dr. Alejandro Bossatti; y también asistió su par a cargo de la investigación, Dr. Diego Cussel.
Como querellantes, en representación de los padres de la víctima, se encuentran Juan José Rueda y Mónica Cunchila; el Dr. Julián Ernesto Martin Palmieri; mientras que, por el Consejo Provincial de la Mujer e Igualdad de Género, en representación del Estado Provincial, lo hacen la Dra. Miriam Valdez y el Dr. Leonardo Fernández.
La defensa técnica de los acusados es ejercida por la Dra. Sara Cabezas, en representación de Tomás Fernandez.; los Dres. Gustavo Reynoso y Agustín Reynoso, de Cachizumba; y por Mauricio Abad se desempeñan los Dres. Antonio Manuel Vargas y Jorge Cesar Soria.
La acusación
De acuerdo con la requisitoria de la Fiscalía, el 23 de septiembre de 2020, pasadas las horas 19:10, el acusado T.E.F., tras pactar encontrarse con Iara Rueda, fue a su encuentro junto a los imputados Raúl Arnaldo Cachizumba y Mauricio Esteban Abad, alias “Flaco”, quienes se encontraban a bordo de un vehículo.
En esa circunstancia, captaron a la menor de 16 años de edad en las inmediaciones del barrio San José de Palpalá, subiendo por la fuerza a la joven.
Según la reconstrucción de la querella posteriormente, en la madrugada del día 24 de septiembre de 2020, T.E.F., Raúl Cachizumba y Mauricio Abad, la ataron de pies y manos, dejándola indefensa.
Según la autopsia Iara Sabrina Rueda murió asfixiada y estrangulada por un lazo.
Su cuerpo sin vida fue arrojado en las inmediaciones de un descampado situado entre calles Valle Grande, avenida María del Pilar Bermúdez y Puesto del Márquez del barrio Antártida de Pálpala.
Según los rastros en su cuerpo, prueba que figura en la causa, los acusados intentaron prenderle fuego al cuerpo de Iara, sin lograrlo, para después enterrarlo, dándose a la fuga y dejando el vehículo en el que se movilizaban en avenida Puerto Madryn del barrio Antártida Argentina de Palpalá, donde fue encontrado, mucho antes que el cuerpo de Iara.
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Lucía Pérez: la lucha para que al femicida Matías Farías no le bajen la condena

(por Evangelina Bucari desde Mar del Plata, para lavaca)
Casi una década después del crimen que conmocionó a la Argentina y dio origen al primer Paro Nacional de Mujeres, el caso de Lucía Pérez enfrenta un nuevo capítulo judicial y otra instancia de revictimización para su familia, que ya atravesó todo tipo de maltratos en la búsqueda de justicia por el narcofemicidio de su hija de tan solo 16 años. (Foto de portada, Marta Montero y Guillermo Pérez, padres de Lucía, junto al abogado Juan Pablo Gallego)
En los tribunales de la calle Almirante Brown, en Mar del Plata, se lleva adelante una audiencia de cesura, un proceso de dos jornadas para determinar una nueva pena para Matías Farías, condenado por femicidio pero beneficiado el año pasado por un polémico cambio de carátula que hora le permitirá recibir una sentencia significativamente más baja que la prisión perpetua que cumplía.
Tras un primer día (el miércoles 29 de abril) marcado por las declaraciones testimoniales que buscaron trazar el perfil del condenado y el impacto del crimen, la segunda jornada estará centrada en los alegatos finales de las partes.
El eje de la controversia radica en un fallo de 2025 de María Florencia Budiño y Víctor Violini, integrantes del Tribunal de Casación de la Provincia de Buenos Aires, quienes resolvieron que el asesinato de Lucía no constituyó un femicidio, sino un “abuso sexual agravado”.
Esta reconfiguración del delito tiene consecuencias directas en la condena: mientras que el femicidio conlleva prisión perpetua, la nueva carátula reduce el rango de la pena a un espectro de entre 8 y 20 años de prisión.
La querella, encabezada por el abogado Juan Pablo Gallego, adelantó que tanto la fiscalía como ellos pedirán la pena máxima posible. Sin embargo, aclaró que también plantearán una vía alternativa: “De manera subsidiaria, vamos a sostener la figura de femicidio, porque entendemos que la orden de Casación ha quedado abstracta”.
Sobre lo ocurrido en la primera jornada, el abogado destacó que “solo declararon los padres de Lucía”, y que Marta Montero, la madre, “tuvo una posición muy categórica, responsabilizando al Estado por el daño que viene padeciendo la familia”.
Gallego también cuestionó con dureza a la defensa: “Presentaron dos testigos falsos que terminaron en un papelón, en un contexto de muchísimo agravio hacia la víctima”. Pese a ese escenario, aseguró que la querella se retiró conforme con el desarrollo de la audiencia y con expectativas de cara a los alegatos finales.
En medio de esta tensión, la causa sumó otro giro relevante. Juan Pablo Offidani, condenado como partícipe secundario, vio revocada su libertad condicional hace apenas unos días. La Cámara de Apelación y Garantías hizo lugar al recurso del fiscal y la familia, y determinó que no se cumplían las condiciones para su excarcelación.
Offidani, quien inicialmente había sido beneficiado con la libertad tras pasar nueve años detenido, ahora deberá someterse a un régimen de semilibertad estrictamente supervisado, con salidas diurnas limitadas y la prohibición absoluta de acercarse a menos de 200 metros de la familia Pérez Montero.

En la puerta del juzgado, familiares y manifestantes con el abogado Juan Pablo Gallego, que explica:“Estamos ante un caso en el que, por motivos que se desconocen o por relaciones de poder, se busca beneficiar a una persona claramente identificada como autor de un crimen que el Código Penal define como femicidio”.
Ni un paso atrás
La defensa de la familia Pérez Montero advirtió que si el tribunal local no convalida la gravedad del crimen y el perfil peligroso del condenado, recurrirán a la Corte Suprema o incluso a instancias de justicia internacional.
En cuanto a los fundamentos del fallo que modificó la calificación del caso, Gallego fue contundente: “En casi todos los párrafos, la propia Casación reconoce que se trata de un delito en un contexto de violencia de género, por lo que no se entiende el motivo de haber descartado el femicidio”.
En esa línea, vinculó la decisión con una coyuntura política específica: “En ese momento –señaló– se hablaba de eliminar la figura del Código Penal, cosa que finalmente no ocurrió”. De todos modos, se mostró confiado en que esa interpretación pueda revertirse.
Fue enfático en afirmar que desde la familia “no vienen a inventar una verdad”, sino a mostrar que los hechos probados encajan perfectamente en la figura que intentó “borrar” la Cámara de Casación. “En la audiencia de cesura volvió a quedar acreditado, como en todas las resoluciones y los juicios, que inequívocamente existió femicidio”, remarcó el abogado. Por eso, consideró que “estamos ante un caso en el que, por motivos que se desconocen o por relaciones de poder, se busca beneficiar a una persona claramente identificada como autor de un crimen que el Código Penal define como femicidio”.
Marta, que desde el día uno no dejó de luchar por su hija y “por todas las Lucías”, tiene una pregunta muy sencilla para hacerle a la justicia: “Si lo que le hicieron a Lucía no es femicidio, ¿entonces qué es?”.
Cronología de 10 años de impunidad y lucha
2016: Lucía es drogada, violada y asesinada el 8 de octubre. Las pericias forenses confirmaron que la última penetración anal infligida a Lucía ocurrió mientras ella agonizaba. Tenía rastros de drogas en su sangre.
2018: un primer juicio «misógino» absuelve a Matías Farías, Juan Pablo Offidani y Alejandro Maciel, los tres implicados en la violación y el femicidio de Lucía, condenándolos solo por venta de drogas.
2020: Casación anula ese juicio por contener «intolerables prejuicios de género».
2023: en un segundo juicio, Farías es condenado a perpetua por femicidio. Y Juan Pablo Offidani recibió la pena de 15 años de prisión por resultar partícipe secundario del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por el suministro de estupefacientes, y Alejandro Maciel, no recibió condena porque había fallecido en 2020.
2025: Un nuevo fallo de Casación “borra” el femicidio, e impone una audiencia de cesura para revisar la condena de Farías.
29 y 30 de abril de 2026: se desarrolla la audiencia de cesura.
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Cecilia Basaldúa: su cuerpo, en una fosa común

Por Bernardina Rosini para lavaca.org
Desde Córdoba
Bajo la lluvia, debajo de un árbol, rodeados de las personas que los acompañan desde el femicidio de Cecilia Basaldúa, hace 6 años, sus padres hicieron una conferencia de prensa que no tendría que haber sido necesaria. Susana Reyes y Daniel Basaldúa debieran estar viviendo esta jornada de otro modo. Debieran poder decirle a su hija que la extrañan pero que lograron hacer justicia, que descanse en paz. En cambio, están parados en el cementerio de San Vicente de Córdoba Capital, en una ciudad que no es la de ellos, sin saber con certeza si el cuerpo que está allí es el de Cecilia.
Este sábado se cumplen seis años desde que apareciera el cuerpo de Cecilia Basaldúa en un codo de río de Capilla del Monte. Tenía signos de abuso sexual y estrangulamiento. Llevaba veinte días desaparecida. Era la peor noticia que podían recibir sus padres. Hoy reciben otra: Cecilia está enterrada en una fosa común, junto a desconocidos (según el reporte que les entregaron se tratan de “Silvia Becerra” y “Eduardo Arce”) en este cementerio. Nadie les avisó. No fueron notificados. No estuvieron presentes. No dieron su autorización.

«A nosotros nos mataron a nuestra hija y queremos justicia», dice Daniel. «Debe haber responsables, debe haber firmas, nombres de quienes han autorizado esto. Se tiene que encargar la misma justicia de dar con el o los asesinos pero también de los responsables de estos traslados del cuerpo. Ya sé cuál es su argumento: que nosotros sabíamos, y lo digo de nuevo acá: nosotros no sabíamos nada».
Susana apunta a los próximos pasos: «Queremos un ADN. Nosotros no tenemos la certeza de que allí está enterrada Cecilia. Es una incógnita».
Un cuerpo desaparecido
La abogada querellante Gisela Videla explicó lo que esa incógnita significa en términos jurídicos y humanos: «Desde una perspectiva de derechos humanos, el cuerpo de Cecilia, hasta que no se sepa efectivamente dónde está, es un cuerpo que está desaparecido. Si hoy nos dicen que en la morgue ya no está y estaría supuestamente acá, pero con una cadena de custodia rota, no sabemos efectivamente: el cuerpo de Cecilia está desaparecido hasta que se haga este ADN». Y agregó: «Desde el punto de vista humano, es una crueldad manifiesta y sistemática que se viene dando para con estos padres. Sigue siendo un ninguneo y un manoseo de una situación tan dolorosa como es la de perder a una hija y a seis años que no haya ni una persona imputada en relación al hecho en sí».
Para entender cómo se llegó hasta acá hay que volver a noviembre de 2021. Antes de que comenzara el juicio que finalizaría absolviendo a Lucas Bustos, la querella presentó por escrito su oposición explícita a que el cuerpo fuera retirado de la morgue judicial. La familia quería avanzar con pericias más exhaustivas. El escrito quedó en el expediente. El cuerpo fue enterrado igual.
La familia no supo nada de esto hasta octubre de 2024, en una reunión con la actual fiscal de la causa, Sabrina Ardiles –la cuarta en hacerse cargo de una investigación que pasó también por Paula Kelm, el fiscal de Cámara Sergio Cuello, Barrera y Nelson Lingua–. Ardiles les mostró un papel, un comunicado. El cuerpo de Cecilia no estaba en la morgue judicial como ellos suponían desde hacía cinco años.
Cuando la fiscal habló públicamente sostuvo que la familia había sido notificada. La abogada querellante Daniela Pavón lo desmintió: el oficio estaba en la causa desde noviembre de 2021, pero la querella no tuvo acceso al expediente de Bustos desde su elevación a juicio. No existieron las varias notificaciones que mencionó Ardiles. El cuerpo de Cecilia Basaldúa fue inhumado sin autorización, sin consentimiento, y en condiciones que los propios trabajadores del cementerio calificaron hoy como «extrañas».

¿Quién mató a Cecilia?
Cecilia no murió una sola vez. La mató uno o varios femicidas que todavía caminan libres. La mató una fiscal que apuró el cierre de la investigación, mantuvo en prisión dos años a un joven inocente y puso la firma para que se desarrollara lo que terminó siendo un simulacro de proceso judicial. La mató un sistema que apostó durante años a fiscales que demoraron, desgastaron y clausuraron posibilidades reales de avance en la causa. La mató la burocracia que perdió el oficio, o lo ocultó, o simplemente decidió que no importaba notificar a sus padres que el cuerpo de Cecilia sería retirado de la morgue y enterrado. Cada institución que intervino en esta causa dejó su marca sobre ella. Una cadena de violencias. Una cadena de femicidas.
Además de los cuatros fiscales, el cuadro de estos seis años es éste:
- Cuatro policías presos por violencia de género, entre ellos quienes dirigieron la búsqueda y la investigación original.
- Un imputado absuelto porque las pruebas no existían.
- Un sospechoso principal -Mario Mainardi, la última persona que alojó a Cecilia en Capilla del Monte- que vendió sus pertenencias, borró mensajes, pintó la casa donde ella se hospedaba (donde se registraron once muestras positivas de luminol) y se mudó a Rosario: libre, sin imputación, sin investigación que lo alcance.
- Y un cuerpo enterrado sin autorización, en una ciudad que no es la de su familia, en una fosa que no eligieron.
La Ley de Víctimas 27.372 existe para que nada de esto ocurra: garantiza el derecho a ser asesorado, a acceder a la justicia, a recibir protección y a ser escuchado durante todo el proceso penal. El Estado cordobés la violó en cada uno de esos puntos tal vez porque se entrena para lo contrario.
Al cerrar la jornada en el cementerio, Daniel y Susana repitieron el profundo agradecimiento a quienes siempre los acompañan, “la familia Basaldúa ahora es grande, y yo sé que Cecilia nos está dando fuerza, está por ahí dándonos fuerza”. Gran número de las mujeres presentes vinieron desde Capilla del Monte, traen su rostro y gritan “Cecilia Gisela Basaldúa, ¡Presente! ¡Ahora y Siempre!”
Este sábado la actividad continuaba en Capilla del Monte donde la Mesa de Trabajo «Justicia por Cecilia» convocó una movilización “por Memoria, por Verdad y Justicia, y para que los culpables de su femicidio sean condenados”.
La semana que viene, sus abogadas harán una presentación judicial para determinar responsabilidades en torno a las órdenes que se dieron para sepultar sus restos sin consultar a la familia.

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Adiós a Claudia Rodríguez: la Trans andina que propuso politizar el amor

Referente del movimiento trans latinoamericano, activista, poeta, escritora y tanto más, escribió sobre su infancia, la militancia trans, la vida sexual y se autoproclamó Miss Sida en 2007. Claudia Falleció este 29 de Noviembre. Su pelea incluyó al pueblo mapuche, la educación pública, los sin techo, y planteó siempre una filosa crítica al neoliberalismo, que quita posibilidades de vida y las transforma solo en posibilidad de consumo. En uno de sus viajes a la Argentina compartió con la revista MU sus ideas sobre el orgasmo, el feminismo sin resentimiento, la creación, y por qué hay que politizar el amor. Un modo de homenajearla, de recordarla, y a la vez de volver a estar en contacto con un pensamiento y una acción que dejan una sensible huella cultural, artística y política.
Por María del Carmen Varela
Foto: Lina Etchesuri

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