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Renta básica: la última utopía postcapitalista

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¿Se imagina una sociedad donde cada uno de sus miembros cobrara desde el primer día de su vida hasta el último una renta mensual que le permita satisfacer sus necesidades básicas sin siquiera tener la obligación de trabajar? Parece una utopía, pero hay gente que trabaja para que sea una realidad. «A lo largo de la historia, toda medida que benefició a los más pobres sufrió la resistencia de los más ricos. ¿Quién podía imaginar el sufragio universal cuando la democracia era restringida? O hace diez años, ¿quién imaginaba que un trabajador industrial sería presidente del Brasil?», pregunta Daniel Raventos, presidente de la Red Renta Básica del Reino de España, que esta semana de paseó por Buenos Aires divulgando la propuesta.

¿Se imagina una sociedad donde cada uno de sus miembros cobrara desde el primer día de su vida hasta el último una renta mensual que le permita satisfacer sus necesidades básicas sin siquiera tener la obligación de trabajar? Parece una utopía pero hay gente que trabaja para que sea una realidad. «A lo largo de la historia, toda medida que benefició a los más pobres sufrió la resistencia de los más ricos. ¿Quién podía imaginar el sufragio universal cuando la democracia era restringida? O hace diez años, ¿quién imaginaba que un trabajador industrial sería presidente del Brasil?», pregunta Daniel Raventos, presidente de la Red Renta Básica del Reino de España, que esta semana de paseó por Buenos Aires divulgando la propuesta.

La Renta Básica consiste en una suma de dinero a pagar por el Estado a cada integrante de la sociedad, sin excepción, como un derecho de ciudadanía. Se trata de una suma modesta, pero suficiente para cubrir las necesidades básicas de la vida y para reciibirla no haría falta un test de recursos o la realización de tarea alguna. Tanto ricos como pobres podrían cobrarlo.

La idea nació con el propósito de ser aplicada en los países del viejo continente, promovida por la Basic Income Erupean Network (BIEN), una organización no gubernamental creada en 1986 de la que participa la entidad presidida por Raventos. Pero el año próximo cuando se realice en Barcelona un nuevo congreso internacional de la entidad se propondrá ampliar el territorio de aplicación a todo el mundo. «Dada la realidad de países como la Argentina, sería más urgente y necesario aplicarla aquí que en Europa», señala Raventos.

Con su propuesta, la BIEN busca atacar la desigualdad en la distribución de la riqueza y sus consecuencias más palpables -los altos índices de pobreza y desocupación- sin recurrir a recetas tan conocidas como ineficientes. Se trata de un camino diferente a las transitadas medidas indirectas como la flexibilización laboral o aquellas más directas como los subsidios estatales que terminan siendo meras herramientas clientelísticas. «La renta básica busca conseguir ciudadanos independientes de la beneficencia y de la caridad», explica Raventos. Uno de los trabajos que distribuyó por estos días en Buenos Aires asegura: «La pobreza es una opción social, es decir, es el resultado agregado, unas veces muy mediado e indirecto y otras no, de decisiones que toman personas -a menudo muy pocas- de carne y hueso».

El gran interrogante al que permanentemente son sometidos los impulsores de la Renta Básica es si es viable. Raventos no lo duda: «Es perfectamente posible financiar la renta básica a través de la redistribución del gasto público o por una reforma tributaria, donde paguen más impuestos los ricos. Attac, incluso, sostiene que es posible llevar adelante la renta básica si se aplicara la tasa Tobin. Mientras que el 1 por ciento de la población americana acapara el 50 por ciento de la riqueza, oponerse a la Renta Básica por motivos técnicos resulta más que un razonamiento científicamente consistente, un sarcasmo mal intencionado»

Pero los detractores de la propuesta no se detienen en la cuestión de la financiación. También realizan objeciones éticas: ¿Es justo que reciba la renta quien no quiere trabajar en el mercado remunerado? «Es justa porque apunta a sostener la libertad real -responde Raventos-. Permite a cada persona contar con la mayor oportunidad posible para llevar a cabo sus planes. Si por no tener otra opción, acepto un trabajo asalariado en pésimas condiciones no soy libre de aceptar esa labor. ¿Está el trabajador en el capitalismo obligado a vender su fuerza de trabajo? ¿Tiene libertad para no hacerlo?»

Los propulsores de la Renta Básica aseguran que sin independencia económica se ve menguada la libertad de un individuo. Por eso no se trata sólo de una propuesta contra la pobreza, también pretende aumentar la libertad real. «A tener un pequeño colchón económico, mucha gente que se ve obligada a decir que sí porque la alternativa es la miseria, si cobrara esta renta podría decir que no», asegura Raventos y completa: «Los jóvenes no aceptarán las condiciones indignas para conseguir un primera trabajo y las mujeres que dependen para vivir de los ingresos de su marido o de su padre serán más independientes. Esta dependencia a veces se transforma en una verdadera tortura».

Otra objeción que se le hace a la Renta Básica y Raventos descarta de plano es aquella que sostiene que muchos beneficiarios dejarían de trabajar y se dedicarían a la vagancia. Pero el catalán utiliza argumentos psicológicos y económicos para contrarrestarla: «La gente busca en el trabajo, más allá de la recompensa pecuniaria, dosis de reconocimiento social y autorrealización. Además, el hecho de que muchos trabajadores con salarios dignos hagan horas extras y el desempeño de jubilados en actividades remuneradas constituyen dos realidades que llevan a pensar que no habrá contracción de la oferta laboral si hay una renta básica. Nada hace suponer que desaparezca el deseo de ganar más, sobre todo teniendo en cuenta que este ingreso no permitiría grandes lujos. Y también cabe considerar que una parte importante del trabajo social, el doméstico y el voluntario se realiza de forma gratuita».

Algunos modelos de simulación que se realizaron en Europa dieron como resultado que sólo una pequeña parte de los trabajadores -nunca superior al cinco por ciento- se retiraría del mercado laboral, sobretodo aquellos con empleos mal pagos y desagradables. «La gente no es feliz mirando el techo. Con esta propuesta podría elegir y decidir. Tal vez aumente el trabajo de jornada parcial: jóvenes que hoy no pueden hacerlo por necesidad, acortarían sus horas laborales para poder estudiar. También se incentivaría la autoocupación, que ahora está limitada por el miedo a fracasar y quedarse en la calle sin nada. Se respetarían también las etapas vitales, las personas trabajarían más en sus épocas de mayor consumo y menos cuando prefieran dedicarse a criar hijos o desarrollar otros aspectos de su vida.»

¿Por qué no defender el derecho al trabajo en vez de la renta básica? «El pleno empleo es algo que en condiciones dignas no se puede conseguir. Ni siquiera en Europa», apunta Raventos. Tal como está planteada, la Renta Básica Universal conferiría mayor poder de negociación a los trabajadores, quienes podrían romper la relación laboral sin el riesgo de caer en la indigencia. «Esta propuesta -dice Raventos- liberaría a mucha gente de la presión de encontrar una ocupación a cualquier precio y obligaría a los empresarios a ofrecer condiciones más atractivas para algunos empleos. Los trabajos horribles, como el de basurero, aumentarían su precio, mientras que los gratificantes disminuirían. Y eso sería más justo. Resulta útil ver esto como una redistribución de autonomía».

A pesar de los obvios beneficios que traería un Renta Básica, no significa que sea la panacea o solución a todos los males. Su implementación no implica soluciones para la división sexual del trabajo o las grandes concentraciones económicas, por poner un par de ejemplos. «La Renta Básica no rompe con el capitalismo pero lo modificaría -sostiene Raventos-. Para romper la lógica capitalista se necesitaría también una renta máxima, no alcanza con una mínima. Pero, indirectamente, esta propuesta solucionaría otros problemas, por ejemplo, bajaría el índice de delincuencia al disminuir la pobreza».

Los impulsores de la propuesta también analizaron los efectos no deseados que puede tener su aplicación. Pueden darse masivos movimientos migratorios desde las zonas en que no se aplique hacia aquellas que sí lo hagan. «Si esto ocurre pueden alentarse medidas migratorias muy conservadoras -reconoce Raventos-. Por eso es importante tratar de implementarlo de la manera más amplia posible» Para que la Renta Básica funcione como un derecho a la ciudadanía efectivo se requiere, además, un estado que provea educación y salud de manera eficiente y digna, dado que la suma percibida no alcanzaría a cubrir esos servicios.

En algunos países ya comenzó a instalarse el debate. En el Reino de España, Jordi Sevilla -posible futuro ministro de Economía del PSOE- maneja la propuesta, aunque con matices. Y en Cataluña, dos partidos de izquierda presentaron el año pasado un proyecto de ley para aplicarlo, aunque finalmente fue rechazado por el Parlamento local. En la Argentina, el referente económico del ARI, Rubén Lo Vuolo, es uno de l os principales impulsores. En la plataforma electoral de su partido incluía la propuesta, pero la restringía a los menores de edad. Y el sábado 21 un grupo de asambleístas llevó a Raventos a Roca Negra para que discutan la idea con los movimientos piqueteros en la ronda de pensamiento autónomo. Alguno de los presentes se animó a llamar a definir la propuesta como «postcapitalista». El tiempo dirá si se trata de una utopía o una realidad.

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




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Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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